Inuyasha y el resto de personajes no me pertenecen, lo hago sin ánimo de lucro.
Disfruten
Perdón
Tenían cinco minutos de estar en el apartamento en silencio, el té que había preparado Kagome estaba enfriándose lentamente. Inuyasha observaba el vapor que desprendía la tasa. Ninguno sabía cómo empezar a desenmarañar el estado de su relación. ¿Amigos? ¿Novios? ¿Amantes?
¿Todo lo anterior?
Inuyasha tosió incómodamente.
—Así que…ejem que hicieron tú y Lin después de que me marche—
—¡Oh!, pues…vinos unas cuantas películas, comimos hasta reventar— Y vaya si habían comido, Kagome sentía que ya era al menos dos tallas más grande de pantalón, pensaba mientras se acomodaba en el sillón.
—¿Y no hablaron de lo que pasó esta mañana? — Ya se lo imaginaba Inuyasha, Kagome y Lin haciendo su virilidad pedazos, ya sentía cada uno de los machaques. Kagome por su parte se sonrojo un poco.
—Salió el tema superficialmente…si…— Era obvio que no le iba a decir a Inuyasha que había pasado más de una hora escuchando las sonoras carcajadas de Lin después de que se había ido Inuyasha. Si bien ambas habían llegado a la conclusión de que había sido hermoso y tonto por no haber usado condón…vaya que era algo que no quería pensar aun. Kagome no sabía que decirle a Inuyasha, habían sucedido tantas cosas en tan poco tiempo. Parecía muy lejano aquel día en el instituto cuando le dijo Lin de su amigo Inuyasha, como si hubieran pasado años en lugar de días. ¿Cómo es que no pude reconocer antes el nombre? pensaba Kagome para sí misma, no es como si el nombre de Inuyasha fuera muy común, deslizaba su mirada recorriendo lentamente la figura de Inu.
— Sobre lo que pasó entre nosotros…— Inuyasha saco de sus pensamientos a Kagome —quería saber en dónde estamos, que somos— Kagome lo medito unos instantes, la válvula de sus pensamientos se quería desatar pero no quería dar una respuesta rápida y equivocada.
—Hay más entre nosotros que un pasado común y está claro que lo de ayer fue…—Kagome no sabía cómo explicar los sentimientos que había sentido, como si ella se hubiera convertido en todo y al mismo tiempo en nada. —Creo que definitivamente somos amigos aunque tenemos que trabajar en el noviazgo, no es como si una noche de…— Se sonroja, no había sido sexo solamente.
— ¿Hacer el amor viene como anillo al dedo no crees? —
— Hicimos el amor—Repararon ambos en sus miradas entrelazadas unos instantes, rememorando cada roce de sus cuerpos.
—Pretendo estar en tu vida Kagome sé que aun somos jóvenes pero no sabes el tiempo que esperé para estar a tu lado, me gustaría pensar en un futuro juntos, que seamos pareja— El corazón de Kagome se detuvo por un instante para después latir desenfrenadamente. Inuyasha estaba nervioso por el silencio de Kagome, simplemente había expresado sus sentimientos tal como eran no quería estar en tiempo muerto para ella.
—Todo está pasando rápido Inuyasha, aun así yo también anhelo un futuro a tu lado pero un poco más lento— Se tomó unos momentos para tranquilizar su corazón— anoche nosotros no tomamos ningún tipo de anticonceptivo y aunque no lo parezca siento que me voy a subir por las paredes si no aclaramos todo. —
—También sé que fui descuidado anoche y compre…— Kagome había dejado pasar el asunto todo el día, observó cómo sacaba de su bolsillo una cajita de medicina. —Es la pastilla del día siguiente, la señora me dijo que era muy segura y yo solo…— Le entregó la caja y se levantó. —Sea cual sea la decisión que tomes yo la aceptaré, si la tomas o no será lo que tu decidas y yo estaré contigo.
—Inuyasha yo…— Kagome aun sentía la caja en sus manos, realmente no había pensado ni siquiera en buscar un anticonceptivo, le sorprendía que Inuyasha lo hubiera buscado por ella.
—Me voy Kagome—Le costaba tanto mantener las manos apartadas de Kagome que era mejor marcharse ahora, estaba tan emocionado porque ella le recordaba que practicante la había coaccionado a hacer lo que él deseaba…o ambos… esto era confuso.
—Inuyasha, espera no quieres un café o un té u otra…—de pronto se sentía indefensa, si bien era tonto sentir pánico de que se marchara, no quería que se fuera.
—Tengo que salir temprano a trabajar kag— miró fijamente los labios de Kagome—Si me quedara aquí más tiempo de lo debido, no sé si podría mantener mis manos lejos de ti.
—Creo que el tener relaciones complicó las cosas— dijo un poco perturbada aun con la cajita en la mano.
—Esperaremos lo que haga falta— Prometió la besó rápidamente en los labios y se marchó.
Kagome se quedó un largo tiempo en la sala, ni siquiera se había dado el tiempo a preguntar lo que había hecho Inuyasha en todo este tiempo que había pasado, no sabía a lo que se dedicaba. Posiblemente igual que Sesshomaru trabajaba en la empresa de su padre. La atracción que los unía dejaba su cerebro frito y no pensaba en otra cosa que no fuera el momento que estaban viviendo.
Vio las pastillas en su mano, nunca le había gustado usar medicamentos, aun cuando los necesitaba, después del accidente le habían dado una cantidad sorprendente de calmantes y analgésicos, tanto que los detestó…vio las instrucciones.
Después de debatirse mucho tiempo sabía el riesgo de no tomarse las pastillas, pero se le hacía horrible obligar a su cuerpo para que llegara su periodo antes de tiempo. Nadie le obligo a tener relaciones… sabía a lo que se exponía cuando continuo. Saco las pastillas y las observo en sus manos.
«Será lo que tu decidas»
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Kagome e Inuyasha pasaron todo el tiempo que podían juntos, no habían vuelto a tener relaciones, desde aquella vez en el dormitorio de Kagome. Inuyasha le había dicho que trabajaba en la empresa de su padre como ella había sospechado y también le contó de sus expectativas de crecer ejecutivamente y formar su propia empresa. Por su parte Kagome le contó de como quería ser terapeuta, desde que había perdido la memoria sentía la necesidad de aliviar a las personas el sufrimiento y el trauma que llegaban a desarrollar debido a situaciones inevitables. Salieron un par de veces con Lin y Sesshomaru. Si bien la plática la sostenían las chicas Sesshomaru hacia lo posible por ignorar a Inuyasha, recibiendo severas reprimendas de Lin.
Estaban despidiéndose una noche en particular, cuando Lin llevo un poco más lejos a Kagome para contarle su plan. Ambas estaban susurrando mientras Sesshomaru se adelantaba al apartamento para continuar la velada.
—Kag, esta es la noche—
— ¿Noche? ¿De qué hablas Lin?—
—Shhhh— Lin silenció a Kagome, había alzado un poco la voz e Inuyasha las observó de reojo. —Hoy le daré a Sesshomaru la mejor noche de su vida.
—Por favor dime que vienes preparada— Lin abrió un poco su bolso, que había llamado la atención de Kagome ese día más temprano. Dentro había lo que sospechaba era un baby doll rojo con detalles negros, un destello salió del bolso al caer un poco de luz, Kagome ya se sospechaba algo. —Dime que es una broma — Señalando las esposas de policía forradas de terciopelo rojo.
—No podía dejarlo pasar— Dándole una mirada cómplice a Kagome. —kag llévate a Inuyasha el resto de la noche— susurra con más fervor.
—Pero creía que veríamos…— Lin la interrumpe y empuja un objeto en el bolso de Kagome.
—Úsalo sabiamente— Y sin más la despacha. —Inuyasha Kagome no se siente bien será mejor que la lleves a casa.
—¿Kagome estas bien? — Inuyasha la toma entre sus brazos juntando sus frentes para medirle la temperatura, Kagome por su parte solo ve la mirada suplicante de Lin y suspira.
—Me siento un poco cansada después de todo Inuyasha, nada grave— Lin hace unas pantomimas de ahorcar a una persona invisible, Inuyasha que quedaba de espaldas a ella no se percataba de nada. Kagome no sabía si reír o bufar. — Pero te agradecería que me llevaras a casa.
Lin daba saltos de alegría y mandaba besos silenciosos a Kagome, estaba en medio de una reverencia cuando Inuyasha por fin la vio. —Estás loca— dice entre risas.
—Tienes dos segundos para tragarte tus palabras…Inuyasha—El trio se volvió a la entrada del edificio donde estaba Sesshomaru. Lin estuvo a punto de hacer un comentario irónico sobre los comentarios de Inuyasha y el sentido de oportunidad de Sesshomaru pero lo dejó pasar, entre más rápido se fueran más tiempo para ella y Sessho.
—Estaba jugando Sessho, deja a Inu— Lin camino hacia su novio y despidió a Kagome e Inuyasha.
—Pero Lin…— Sesshomaru fue silenciado por un beso.
Inuyasha y Kagome decidieron que ese era el momento oportuno para marcharse. Caminaron de la mano hacia el automóvil y mientras Inuyasha buscaba sus llaves para abrir la puerta Kagome buscó en su bolso lo que Lin había introducido tan furtivamente. Sus dedos rozaron un objeto frio y circular, al no haber luz en el aparcamiento usó su tacto para adivinar que era. Un par de eslabones, dos círculos delgados y fríos… ¿tela? Oh por Dios. Ya decía Kagome que Lin parecía cargar una pañalera, le había dado lo que parecía algo sumamente delicado y unas malditas esposas. Compró dos juegos de esposas y dos baby doll.
Genial.
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—De que va todo esto Lin — Sesshomaru la guió hacia el ascensor, el vestíbulo estaba desierto. Aún estaba un poco fastidiado por su hermano, desde que había comenzado su relación con Lin se había convertido en una persona con cero tolerancia hacia cualquier desmán o insulto hacia ella. Ni siquiera podía soportar que se fuera de su apartamento al caer la noche.
—Olvídalo cariño, deberías relajarte un poco—Lin lo metió de un empujón en el ascensor acorralándolo en una esquina, Sesshomaru solo alzo una ceja y una ligera sonrisa ladina. —Te eh dicho…—Lin enroscaba un mechón del largo cabello de Sesshomaru— Lo sensual que te vez cuando sonríes— Acerco sus labios lentamente para susurrarle— Deberías ser el treceavo pecado.
—Sólo tú haces que mi autocontrol desaparezca—Rodeando con sus brazos a Lin, aferró una mano de ella llevándola hacia su corazón — Eres la única que hace latir mi frío corazón —. Por un momento Lin quedó anonadada de la declaración de Sesshomaru, nunca había dicho nada más romántico. Los ojos de Sesshomaru le decían silenciosamente todo lo necesitaba saber. Las puertas del ascensor se abrieron rompiendo el momento. Ambos salieron y Sesshomaru abrió la puerta para ella.
El corazón de Lin latía tan fuerte que le dolía, estaba muy nerviosa, ahora que se daba cuenta de la magnitud de los sentimientos que le profesaba Sesshomaru y de que esta sería su noche especial.
—Sesshomaru dame unos minutos por favor — Lin comenzó a alejarse poco a poco de Sesshomaru, el corazón lo sentía en la garganta de los nervios, sus manos se desentrelazaron.
Sesshomaru se quedó en la sala y mientras Lin se encaminaba a la habitación de él. Algo no andaba bien, todo el día Lin había estado nerviosa y silenciosa. En el ascensor definitivamente lo había sorprendido. Nunca había pensado en hacer el amor con Lin, pero en ese momento no le hubiera importado arrancarse la ropa y darle todo lo que su cuerpo podía ofrecerle. Pero Lin era joven, se reprochó ella era una delicada flor y no se permitiría dañarla.
Lin por su parte llevaba unos buenos diez minutos tratando de darse valor para salir de la habitación de Sesshomaru. Siempre se había sentido conforme con su cuerpo, no era una figura precisamente de diez, sus pechos era un poco más grandes que los de las chicas de su edad y sus piernas eran demasiado largas. Sin embargo con el baby doll negro puesto se veía extraña, se puso una bata de seda a juego. Conto sus respiraciones lentamente.
Uno…
Dos…
Tres…
— ¿Lin estas bien? —
Lin saltó del susto, y su corazón se aceleró como si un colibrí agitase sus alas dentro. Sus manos temblaban. Tum, tum, tum, tum, tum. Aferró la empuñadura de la puerta. Tum, tum, tum, tum. Y con el rostro encendido abrió la puerta antes de perder el valor.
Sesshomaru se quedó absorto viendo a Lin sonrojada y con una simple bata de seda negra, con un ligero lazo rojo. Una pulsación le llego directamente a la entrepierna haciendo que rechinada los dientes. Lin soltó la puerta y rápidamente se aferró al cuello de Sesshomaru. Al fin él se movió y la abrazo, su mirada recorrió su habitación y vio al menos una docena de velas aromáticas encendidas por toda la habitación. Unas esposas de policía en su mesa de noche le hicieron arquear una ceja, parecía que le había tendido una emboscada.
— ¿Cariño? — Sesshomaru rozó con sus labios el cabello de Lin.
— ¿mmm? — No se atrevía a verlo a la cara, justo en ese momento se le cruzó el pensamiento de que tal vez Sesshomaru no quisiera hacerle el amor y se había acobardado a seguir.
— ¿Debería asustarme por el hecho de que no me quieras ver a los ojos después de verte en ese precioso atuendo? — los brazos de ella se apretaron más en su cuello.
Sesshomaru camino lentamente con ella el espacio suficiente para cerrar la puerta de la habitación quedando a oscuras, solo con el resplandor de las velas. Aflojo el agarre de Lin y la hizo que enfrentara su mirada. Los ojos le Lin brillaban por la emoción contenida, Sesshomaru comenzó a despojarse lentamente de su ropa sin apartar la mirada de ella.
Una a una las prendas cayeron, Lin se quedó hipnotizada viéndolo desnudarse. Sesshomaru se dejó el pantalón puesto aunque había desprendido los botones. Se le acercó lentamente y deslizo sus manos por el costado del cuerpo de Lin hasta el pequeño lazo rojo que destacaba en la bata, deslizándolo entre sus dedos.
—No tengas miedo de mostrarte ante mi Lin — comenzó a besarla lentamente, metódicamente, hasta que las firmeza de Lin quedó en brazos de Sesshomaru, poco a poco comenzó a despojarla de la bata acariciando la piel desnuda, causando estremecimientos en ella, sin interrumpir el beso. Lin se entregó cada vez más en cuerpo y alma al beso profundizándolo mientras le acariciaba el torso.
Sesshomaru dejo los labios hinchados y enardecidos mientras bajaba por su cuello para dar ligeras mordidas, la piel de Lin se erizaba cada vez más y sus músculos se contraían. La pilló desprevenida cuando Sesshomaru viajó con su lengua desde la clavícula hasta su lóbulo, su cuerpo quiso alejarlo y fundirse con él al mismo tiempo, sus piernas desistieron y Sesshomaru la levanto sin dejar de mordisquearla depositándola en la cama.
Lin sentía como la sangre corría por sus venas su cuerpo parecía estar electrizado y cada roce de Sesshomaru la hacía estremecerse, lo observo parado junto a la cama. Se alejó y una a una apago las velas dejando prendida únicamente la de la mesa de noche, junto a las esposas. Se recostó sobre Lin mientras recorría perezosamente el costado de su cuerpo.
— ¿Estas segura que deseas esto? — Susurró a milímetros de sus labios.
—Si… —Emitió en un suspiro.
Aferró Sesshomaru las manos de Lin sobre su cabeza, memorizando el delicado tejido de encaje negro con listones rojos, una liga en su pierna lo distrae momentáneamente. Barajea las posibilidades de usar las esposas.
— ¿Confías en mí? — Acaricio lentamente los pechos sobre el tejido, haciendo que los pezones de irguieran. Lin comenzó a removerse inquieta sintiendo la humedad entre sus piernas.
—Si… —Imploró.
Sesshomaru sonrió antes de soplar la última vela.
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—Que tramaban Lin y tú — Inuyasha miraba de soslayo a Kagome, mientras conducía hacia la casa de ella.
—Realmente Inuyasha, ¿Crees que no tenemos nada que hacer Lin y yo? — Dice tratando de disimular. — ¿Nunca has escuchado de las pláticas de chicas? — Inuyasha alzo una ceja.
— ¿Dame un ejemplo? —
—Lápiz labial, desodorantes, ropa… — Comenzó a enumerar Kagome.
—Vamos tienes que estar bromeando — dijo Inuyasha metiendo velocidad.
—Peinados, tendencias, chismes… —continuaba Kagome — toallas féminas, quien esta bueno, la zorra del instituto… —
—Alto, alto — dice Inuyasha, disminuyendo la velocidad, a unas cuadras de la casa de Kagome. — ¿Cómo que quién está bueno? — mordiendo las palabras.
—Vamos Inuyasha no seas pesado, es estrictamente profesional — restándole importancia.
—Están locas las dos — Deteniéndose fuera del edificio de Kagome.
Salió Inuyasha y rodeo el coche para abrirle la puerta, al darle la mano para que bajara, Kagome se atoró y su bolso cayó, esparciendo todo el contenido en la acera. Inuyasha ágilmente se inclinó a levantarlo. Celular, llaves, pintalabios, esposas…¿Esposas de policía? Antes de que Kagome tuviera tiempo de evitarlo Inuyasha hurgó entre el contenido y encontró el baby doll.
—Kagome dime que esto es para mí — imploró. Kagome por un momento no entendió lo que dijo imaginándose a Inuyasha con el baby doll puesto soltó tremenda carcajada hasta que le lloraron los ojos. Después de unos buenos cinco minutos de risa se pudo calmar lo suficiente para hablar.
— No Inuyasha, es más bien un regalo no deseado de Lin para mí al menos eso creo — Los ojos de Inuyasha se obscurecieron rápidamente al imaginar a Kagome con el baby doll puesto. Sus músculos se contrajeron tensionándose preparados para darles el uso debido.
—Kagome… —la voz de Inuyasha salió como un ronco gemido, haciendo que Kagome sintiera escalofríos. Se mordió el labio indecisa, de pronto le dieron ganas de usar lo que Lin hábilmente le había puesto.
— Inuyasha yo… — La interrumpió con un beso enardecido lleno de deseo, la acorralo entre el coche y su cuerpo haciendo fricción donde más la necesitaba, desde aquella noche en su cama no había dejado de pensar en ello.
Continuara…
Que decir, me disculpo por no actualizar pronto, un ligero problema técnico.
Sobre el título del capítulo, lo sé no tiene nada que ver con el contenido, simplemente que estaba escuchando la canción de Camila-perdón y de ahí salió todo el capítulo, obvio tampoco tiene similitud con la canción pero me inspiró.
Este capítulo se lo dedico a mi mejor amiga, que es una gran fan de la pareja Sessho/Lin.
Dudas, comentarios, críticas y si me lo merezco, felicitaciones :) de todo se acepta.
Saludos!
