ADVERTENCIA: ¡MUERTE DE UN PERSONAJE!


=Betrayal II=

Madre

Nightwing POV:

Antes de que la oscuridad se apoderara de mi conciencia escuché y vi algo que hubiera preferido nunca saber, ella… ella estaba esperando un hijo de su propio padre. Aun no se como pude creer en todas su mentiras, todo lo que había dicho, todo lo que había hecho y lo que nos hizo. Sentía un poco de lastima por Harper, el había creído en ella, seguramente cuando supiera la verdad también la odiaría o por lo menos se sentiría dolido.

Pero mas aun cuando supiera que su adorada Raven estaba embarazada, de por si saber que su misma especie puede procrear me produce asco, ahora el hecho de que engendrara un bastardo de su padre es un acto repugnante. Ella había renegado de ese hecho pero al final… ella lo había propiciado, traté, juro por mi vida que traté de entender porque habían sido así las cosas pero no pude, dos traiciones son suficientes para que mi odio hacia ella no tuviera límites.

Todavía mi mente mantiene el recuerdo firme como si estuviera pasando frente a mis ojos cuando ese demonio se acercó a mi, sabia que luchaba por no caer en inconsciencia, pero al final cedí, me recordó lo mucho que nos odiaba por haberlo derrotado, hizo que recordara esos buenos momentos junto a ella para luego destrozarlos con esas porquerías que emanaban de su boca, diciéndome cuanto había disfrutado haberla tenido bajo su cuerpo.

"Pero esta traición jamás la olvidaran, ni tu, ni ella, la primera lección no la entendió, destruirla desde fuera no sirvió, quizás desde dentro sea la única opción así estará con su querido hijo bastardo"

Fueron sus ultimas palabras… aunque la ultima parte en especial me hacían pensar demasiado, ¿hijo bastardo?, ¿realmente habré escuchado bien?, si era así… ¿Dónde estaba ese hijo?

_ ¿Cuánto tiempo más tendremos que esperar?

Escuché la voz de uno de mis compañeros, si supieran la verdad…

_ No lo se Cyborg, no dijo cuanto tardaría

_ No vendrá…

Me atreví a intervenir, vi de reojo que me miraban, desde que despertamos me separé del grupo para tener una mayor claridad de los hechos. Presté atención a sus reacciones pero solo parecieron indignados con mi respuesta.

_... ella no vendrá, nos traicionó… de nuevo.

_ Vendrá, ella lo prometió, dijo que…

_ Se lo que dijo Harper, pero…

_ ¿Qué… pero que…?

_ No confíes tanto en ella, al final es una demonio, Raven siempre fue una de ellos…

_ ¿Raven… la conocen?

Escuché una voz casi apagada pero aun con vida, no sabía de donde provenía pero estaba seguro que ahí estaba en algún rincón de este maldito lugar, en penumbras decidí contestar…

_ ¿Quién es…? Identifíquese

Sorprendentemente pude distinguir una silueta en la prisión siguiente, la voz pertenecía a una mujer, la mujer que tenía frente a mi, me parecía muy familiar, el cabello estaba sucio y despeinado, sus ropas del mismo modo… parecía mas una vagabunda que una prisionera…

_ Muchacho… ¿conoces a mi hija?


Raven POV:

Desperté en mi habitación, aunque no sabia como llegue hasta aquí, me sentía muy mal, pero necesitaba sacar a mis amigos de ese lugar tan horrible, busqué un par de cosas por la zona pero no pude encontrar nada útil, pensé en utilizar algún hechizo pero dudaba que mi debilitado cuerpo resistiera algo de esa magnitud, necesitaba mantenerme con fuerzas suficientes para pelear con mi padre.

A un lado de lo que se suponía era mi cama había una ventana, podía ver el rojo escenario de afuera, no había ni un alma, ni un demonio de mas rondando el lugar, eso podría ser una treta para confundirme, al intentar abrir la ventana noté un casi nulo polvillo de color violeta regado en la base de esta.

_ Artemisa…

Esta flor es utilizada para evitar conjuros a los magos y hechiceros por más mínimos que sean, si alguien lo conjuraba en su presencia perdería todos sus poderes por tiempo indefinido sino es que para siempre, no podía arriesgarme, me aparte de ahí y revisé cuidadosamente cada rincón de la habitación, pude encontrar mas de ese polvo de Artemisa.

_ Maldita sea

Comenzaba a tener una crisis nerviosa, hace tiempo que no tenia una y esta no podía ser la ocasión, traté de controlarme, me senté al borde de la cama a pensar en un plan que no implicara un conjuro o contacto directo con esa cosa, al parecer no todo estaba bien…

_ ¿Cansada princesa?

_ Cierra la boca Malchior…

Me tomé la cabeza, empezaba a darme vueltas toda la habitación, ya ni siquiera había escuchado el reclamo de ese estúpido libro parlante a mi contestación. Pensaba en una forma de salir y no encontraba nada excepto un conjuro pero con ese polvo ahí, quizás no lograría salir a tiempo antes de poder desmayarme o algo por el estilo, a tientas me dirigí a un pequeño baúl al lado del librero de hueso que tenia, lo abrí y vi casi triunfal que las llaves de las mazmorras aun estaban ahí, le había pedido a Jack que hiciera unas para mi, sabia que podían serme útiles.

Alguien respondió a mi sordo llamado, la puerta comenzó a abrirse lentamente, esperaba que fuera él pero no fué así, me alegro saber que mi salvador del día no era otro que Armand, tambaleante me levante del suelo y casi corrí a sus brazos cuando lo vi mirarme, me sostuvo mientras un intenso mareo pasaba.

_ No tienes que esforzarte demasiado… dame las llaves e iré por ellos

_ No, iremos ambos… necesito sacar a alguien de ahí a parte de los chicos

_ Entiendo… tu madre…

_ Si

_ Entonces vamos por ella


Raven se le adelantó un poco a Armand, pues el pensó muy bien su estrategia, tomó el libro de Malchior del estante y lo escondió bajo su túnica, ese había sido su medio para pasar inadvertido delante del resto de los demonios que tenían cerebro.

Desde que habían llegado al purgatorio hasta arribar aquí, había tenido siempre vigilado el bote en que viajaban, tan solo para asegurarse de que nada les fuera a pasar, ahora tenia la oportunidad de cobrar una parte de la venganza en contra del padre de aquella hermosa mujer.

Lo que ninguno se percató era que un par de ojos rojos los miraba desde la oscuridad, una sonrisa macabra se había plasmado en su demoniaco ser, regresó a la oscuridad donde pertenecía mientras veía a la princesa bajar por las escalerillas hacia las mazmorras.

El camino era oscuro y su visión era más que borrosa, pero eso no le importó, siguió escaleras abajo hasta dar con la pesada puerta de hierro, introdujo la primera de las llaves del juego. El cerrojo se corrió con un sonido chirriante, metálico, la oscuridad reinaba pero ella podía ver perfectamente, casi como un felino, Armand llegó a su lado casi instantáneamente.

Sacó una llave y el resto se las extendió a el, Armand entendió que a ella en estos momentos solo le importaba su madre, tomo el resto y se dirigió a la celda frente a el, mientras que ella a la contigua, introdujo la llave en la cerradura pero antes de poder darle la vuelta para abrir sus manos se vieron atrapadas por otras.

_ Madre…

_ No lo hagas… vete, quiero que te salves

Entonces vió con espanto que su hija a la que tanto quiso proteger ya no era mas esa niñita a la que le enseñaron nada, estaba mal, destrozada, su mirada era vacía y su palidez no hacia mas que acentuar la situación en la que se encontraba

_ ¿Qué es lo que te paso?

_ Nada… te sacare de aquí…

Del otro lado Armand había logrado ya que la mayoría saliera de su prisión, observaron casi con melancolía aquel abrazo en el que se fundieron madre e hija, tan desesperado y tan anhelante desde hacia mucho tiempo, lastima que el encanto solo durara lo que dura un parpadeo.

_ Esa si es una linda familia

No era de extrañarse que esto estuviera pasando en cambio, pasaba que… no era el momento en que debía pasar, lo importante ahora era que mas descubierta no podía estar, cinco héroes, un vampiro milenario, una madre sufrida y una princesa dolida, ¿Qué mas daba lo demás?.

_ ¿Por qué no llevas a mi princesa a que cambie su atuendo?

_ Si señor

Contestó una gruesa voz detrás de su espalda, un muchacho de no más de veinticinco años en vida humana, pero el era un demonio, quizás uno de los más viejos, su nombre era Astaroth, uno de los tantos demonios que se había negado a cooperar con ella por el simple miedo que le profesaba su Rey.

Su cabello era rubio y sus ojos eran azules, su apariencia humana era mucho más agradable que la demoniaca por supuesto, pero el miedo irracional del que ahora la hechicera era presa dejaba al descubierto mucho más de lo que los otros suponían. De un rápido movimiento la hechicera fue separada de su progenitora y ahora era sostenida con fuerza de un brazo y fuera sacada del oscuro recinto de la misma manera.

El solo sonido de unos quejidos apagados fueron su señal para intentar soltarse de su agarre, sin lograrlo y casi vencida por su falta de fuerzas para seguir luchando, se rindió. Esperaba que nada malo ocurriese a sus amigos y su madre pero conociendo a su padre, probablemente ya estaba planeando algo para hacerla pagar por tal acción en su contra.

Cayó en su propia cama con algo de fuerza y sin ellas para poder levantarse y salir huyendo del lugar, mas rápido de lo que ella lo habría hecho, encontró frente de sí uno de los mejores atuendos que podía vestir en ese lugar, era de dos piezas y una gabardina como la que portaba, a excepción de el color, jamás se lo había puesto porque aquel color le desagradaba, el color Rojo no representaba para ella mas que sangre, dolor y penas; pensándolo mejor, era la situación perfecta para portar tal color.

_ No voy a ponerme eso…

_ Lo siento princesa son ordenes de tu padre

_ Si el te ordenara saltar al lago de sangre, ¿lo harías?

_ Por supuesto

_ Al menos date la vuelta

El había visto a muchas mujeres desnudas, pero no a la hija de su Rey, el jamás había permitido que nadie la tocase mientras duró su estancia allí y seguramente le sacaría los ojos y se los haría tragar por haberla visto aunque fuera en una situación así. Por lo que decidió obedecerle tan solo para evitar una muerte lenta y dolorosa.

De mala gana ella cogió las prendas y muy a su pesar se las puso, aunque su debilitado cuerpo no hacia más que entorpecer la tarea, logró hacerlo sin reparar.

_ ¿Lista?

_ Si

El sirviente de su padre volvió a girarse y la observó unos instantes, se dirigió a ella, la tomo del cabello y puso en sus labios un colorante al mismo tono de su atuendo, la puerta se abrió de un solo golpe al instante siguiente en que el sirviente había cubierto su tarea.

_ Largo

El demonio ordenó a su sirviente y este le obedeció, tres fueron suficientes para que su mejilla se tornara roja y un hilillo de sangre brotara de su labio fundiéndose con el color sobre los mismos, la tomó del brazo en un segundo de rabia.

_ Espero que aprendas la lección querida mía

Le habló tan cerca que su aliento ahora era el causante de unas nauseas tremendas, aunque no entendió inmediatamente a que se refería él con "lección", se suponía que el le había engendrado un pequeño demonio bastardo para hacerla entender que con el no se jugaba, sin embargo entendió que ese detalle de su parte solo lo había hecho para entretenerse un poco antes de poder acabar con ella de una buena vez.

_ Tú querida madre está esperándote

Había un camino el cual ella desconocía, nunca en su estancia en ese lugar lo había descubierto pero ahora su padre le llevaba por ahí, parecía una especie de cúpula subterránea donde podrían llevarse a cabo sacrificios o algo parecido.

Pero grande fue su sorpresa al descubrir que solo era una cámara aparentemente vacía, al contacto con el último escalón, un par de antorchas de pared se encendieron. Ella había oído alguna vez de este lugar, se llamaba el Recinto, digamos que era un método mas fácil de acabar con los enemigos, sus pendidos en el techo había dos jaulas, la primera de su vista fue la que contenía a cinco muchachos y la segunda a su madre, pronto entendió lo que prácticamente le estaba obligando a hacer, tomar una decisión era algo difícil en este momento.

_ ¿Una vida o cinco?

Le susurró destilando veneno, torpemente cayó sobre sus rodillas cuando le dejó libre, lo observó sentarse en su pequeño trono a unos metros lejos de ella.

_ Como veras querida mía, a tu lado hay dos palancas, una salvara a cinco vidas o… matará a la hermosa Ángela

_ No… no puedes, no lo haré

Menciono en voz queda, sin fuerzas, su voz se había ido, el suelo en el que se encontraba se cimbró y con espanto vio que se abría, si ella no elegía él lo haría y no solo mataría a su madre sino a todos sus amigos.

Su madre la veía desde lo alto de su prisión, para ella esta situación era muy desagradable, pero prefería morir por manos de su propia hija a sufrir los horrores a los que fue sometida sin remordimiento alguno por esa bestia a la que se había entregado hace algunos años.

_ Raven… mírame.

Le ordenó su madre desde lo alto, ella negó con la cabeza desde su lugar. Volvió a llamarla esta vez con un tono menos condescendiente, entonces ella se armó de valor y no solo enfrentó la dura mirada de su madre sino la de sus amigos y su padre, se puso de pie.

_ Quiero que me escuches con atención, mi vida ya no importa, quiero que bajes esa palanca y me mates.

_ ¿Qué?

_ Hazlo ahora.

_ No, no, no puedo.

Su madre le estaba pidiendo que la matara, ella la había dado por muerta cuando lo de la profecía y ahora que sabia que permaneció encerrada todos estos años bajo el mismo suelo que ella pisaba diario, no podía perderla y mucho menos matarla ella misma.

_ ¿Quieres quitarle al mundo cinco vidas inocentes y valerosas?

_ No.

_ Entonces has lo que te pido

_ Pero…

_ Hija mía, por siempre te llevare en mi corazón y espero que tu hagas lo mismo y me recuerdes con amor y no con odio por haberte abandonado cuando mas me necesitabas.

_ No te odio, eres mi madre… ¿Cómo podría?

Raven sabía esas frases no solo eran palabras de relleno, eran la despedida. Sus ojos se llenaron de lágrimas y su pecho se llenó de amargura; su garganta se hizo un nudo mientras su cuerpo temblaba por el efecto que esto le acarreaba.

_ Déjame morir tranquila… hija mía.

_ Estaré a tu lado pronto madre.

Dejó escapar entre lágrimas y ahogando sus propios sollozos, la mirada de su madre también era cristalina. Su mano pronto cobró vida y sin quitar la mira de la violácea de ella, lentamente bajó la palanca, el chirriante sonido de las cadenas al bajar fueron lo único que se escuchaba. Trigon miraba divertido tales escenas, jamás pensó que Ángela seria su diversión, aunque no esperaba ver tan complaciente a su cachorra, estaba casi seguro que le pediría que la matara a ella en lugar de a sus amigos y su madre, gustoso lo hubiera hecho de no encontrarse en una situación tan precaria.

Aunque no lo admitiera fue mejor que su adorada Ángela muriera a tener que ser el quien matara a su propia hija.

_ Muy bien… un acto muy valeroso querida, felicidades.

Mientras veía bajar lentamente la jaula que contenía a su madre, sus ojos no dejaban de derramar lágrimas, al perder el contacto con los ojos de ella, cerró los suyos tan fuerte como le fue posible, deseando con todas sus fuerzas haber sido ella quien perdiera la vida. Su cuerpo se desplomó a la posición inicial cuando el grito de su madre resonó en el lugar, tan solo duró unos segundos, luego los pesados pasos de Trigon cerca de ella ya no le importaron, ya no le importaba nada.

La segunda jaula fue bajada cuando el piso estaba parejo, Raven no hacia mas que mirar a la nada inundada en lagrimas amargas, ahora mas que poder ganar algo… lo había perdido todo.


Hola, Hola!, me ire de vacaciones una semana asi que decidi que debia dejar este capitulo ya terminado y durante mi estancia en otro lugar preparar uno o dos capitulos de algunas de mis historias, principalmente el fic colectivo que esta abandonado y mi fandom El principe maldito que tambien ha estado olvidado por aqui mas no en mi mente.

Quise hacer este capitulo especialmente para Speisla porque se que le agrada Arella mas creo que me matara por haberla asesinado, en fin, Angela no soo debia morir y adelanto tambien que aparecera nuevamente mas adelante en otros capitulos y no sera la unica muerta de mi historia.

Asi que lamento haber matado a Arella, para aquellos a los que les caia bien, por lo demas, espero que estas fiestas decembrinas sean felices para todos, tambien les adelanto que a mi regreso habra una actualizacion principalmente de las dos mencionadas ya arriba aunque no se si pueda cumplir, pero si habra actualizacion.

Nos leemos en una semana! BESOS A TODOS Y FELICES FIESTAS!