Hola, antes que nada debo aclarar ciertos puntos:

1- Este fanfic no es sasusaku o naruhina, asi que no esperen que tenga ese romance.

2- No esta basado en los capitulos hecho por Pierrot, solo fue tomado hasta Gaiden y The Last.

3- Si no estas contento con esto, por favor no lo leas. No estoy complaciendo a nadie, solo a mi.

Gracias a los que lo estan leyendo, subire un capitulo cada dia ;)

***Todos los derechos son de MASASHI KISHIMOTO (y a quien se los vendio) esto es sin fin de lucro.

El Fin

Por: Odisea27

Cap. 2

" Desliz"

La vida nunca había sido muy amable con el, sin embargo siempre había tenido en mente sus sueños y metas, nunca le había gustado el camino fácil, aunque las demás personas lo veían con pena, la verdad era que a él le gustaba caerse y levantarse, tal vez era un poco masoquista, pero así sabía que cada uno de sus logros traían lagrimas, sangre, esfuerzo, sudor, y amor.

Desde que tenía memoria, siempre había sido odiado por toda la gente adulta de la aldea, y aunque los niños no lo veían así, sus padres les habían prohibido juntarse con el, la soledad había sido su pañuelo de lagrimas y el odio se estaba convirtiendo en su mejor amigo, sin embargo el dejo el odio a un lado cuando el amor entro en su vida, aquel momento en que vio a una niña llorando enfrente de otros tres niños que se burlaban de ella, hasta que un día ella sonrió, sonrió porque había aparecido alguien que no se burlaba de ella, y le brindaba su amistad. Cuando el la vio con esa sonrisa en su pequeño rostro, se prometió a si mismo siempre cuidar esa sonrisa, siempre protegería a esa niño que hizo latir su corazón muy rápido, siempre protegería a Saku... no, eso no había pasado, otra vez estaban jugando con el.

No era Sakura esa niña que lloraba porque se burlaban de ella, no era Ino la que aparecía y la hacía sonreír, no era de una frente grande por lo que los niños de burlaban, todo eso estaba mal. Hinata era esa niña, era por sus ojos blancos por lo que los niños se burlaban y él mismo era la persona que la defendía y la hacía sonreír, y esa era la primera vez que veía a alguien sonreír para el, esa era la sonrisa que el quería proteger y de la que se enamoro.

Hyuga Hinata era la razón por la que siempre se levantaba, por la que peleaba, por la que lloraba, por la que deseaba hacerse mas fuerte. Hyuga Hinata era su razón de existir… y como siempre, cuando llegaba a esa conclusión un fuerte dolor de cabeza lo atacaba, había aprendido a vivir con ello desde aquella vez que peleo con Ôtsusuki Toneri que a veces le dolía la cabeza, y el había encontrado la manera para que el dolor disminuyera, Jiraiya siempre había tenido razón, para dolor de males, un buen sake.

Había aprendido a vivir con ello, en alguna misión, en la oficina, en su casa, cuando estaba con sus amigos, siempre lo acompañaba una botella de sake, ahora convertido en su mejor amigo, pero también su peor enemigo, ya que siempre lo hacía recordar aquella noche en que su vida se fue al infierno.

Hatake Kakashi se encontraba sentado frente a su escritorio, ser Hokage había sido una de las cosas mas desagradables para el, ya no tenía tiempo de leer sus Icha Icha. Con un suspiro levanto su mirada del escritorio y vio en frente a sus alumnos: Uzumaki Naruto y Haruno Sakura.

-Bueno, esta será su última prueba que les haré como su maestro.- dijo Kakashi sorprendiendo a Naruto y Sakura.- Un buen shinobi no es aquel que cumple la misión perfectamente, ni tampoco que pueda trabajar en equipo con mas personas. Un buen shinobi, es aquel que sin importar el tiempo y lo que viva, puede retomar su antiguo equipo y trabajar como tal.

Naruto, ahora estas casado, y vas a tener un hijo; Sakura tu también estas casada y tienes una hija casi recién nacida, pero antes de tener familia, fueron grandes shinobis, y antes de eso fueron un gran equipo. Así que en esta misión solo irán ustedes dos.

Irán al país de hierro con los samuráis y ayudaran a detener a los bandidos que se encuentran ahí, una vez que terminen podrán regresar a Konoha.

-¡Si, Kakashi-sensei!.- dijeron al unísono.

-Vayan, tienen que salir hoy mismo.

Ambos habían partido esa misma tarde, Naruto se había pasado a despedir de su familia y Sakura igual, no sin antes dejar a cuidado de sus padres a su hija. Con palabras de Naruto, fue pan comido esa misión, gracias a su modo sennin, pudo detectar donde se encontraban los bandidos y entre el y Sakura los derrotaron.

Ambos decidieron marcharse ese mismo día, Sakura deseaba poder llegar para ver a su hija, y Naruto estaba ansioso porque no tardaría en tener un hijo, pero el clima jugo con ellos, en medio del camino del país de hierro, hubo una tormenta de nieve que los hizo resguardarse de ella, en una pequeña tienda de campaña.

-Esta haciendo mucho frio.- dijo Naruto temblando envuelto en su capa y una cobija.

-Todo es tu culpa idiota.- dijo Sakura que estaba igual que el rubio.

-¿Mi culpa?

-Si, solo a ti se te ocurre salir sin un pergamino para estos climas, tendríamos mas cobijas.

-Jajaja… lo siento Sakura-chan.- dijo Naruto viendo a Sakura, bueno su cabeza, Sakura estaba envuelta como bebe recién nacido, por lo que solo se veía sus labios hasta su frente, dando una imagen tierna, con labios y mejillas sonrojadas por el frio, y sus ojos verdes brillosos.

-Ya llevamos aquí mas de cinco horas y este maldito clima no se detiene.

-Jajaja ya extrañas a tu hija, Sakura-chan.

-¡Obvio que si!, me sorprende que estés tan tranquilo, cuando tu esposa puede dar a luz en cualquier momento.

-Sakura-chan, estoy tranquilo, porque eso no va a pasar, además me gusta estar así, ya tenía tiempo en que tu y yo no estábamos solos como antes.

-Idiota, hemos cambiado. También estoy tranquila porque mi hija esta en buenas manos, lo que me preocupa es que si esto sigue así se nos acabara el fuego y moriremos congelados.

-jajaja eso no pasará Sakura-chan, no dejare que pase.- dijo Naruto pasando uno de sus brazos alrededor de los hombros de Sakura. Sin darse cuenta ambos se encontraban muy juntos lo que permitió que su calor corporal ayudara a combatir el frio.

-Nunca cambias Naruto, pero gracias.- dijo Sakura alzando su cabeza y viendo a Naruto, que al mismo tiempo bajo su cabeza para verla.

Nadie podría decir que los impulso, pero ambos estaba compartiendo un beso lento que poco a poco empezó a formarse a uno mas intenso, Naruto había pasado su lengua sobre los labios de Sakura haciendo que los abriera y permitiera entrar en el juego a sus lenguas en una batalla donde no había tregua.

Naruto la abrazo y poco a poco la fue recostando en el cobija que ahora servía como cama improvisada, Sakura paso sus manos sobre los hombros de Naruto y comenzó a jugar con su cabello, mientras Naruto comenzaba a acariciar con su mano derecha el muslo izquierdo de Sakura haciendo un caricia mientras bajaba sus manos para comenzar a retirar sus botas que llevaba por la nieve y Sakura bajaba el cierre de la chamarra negra de Naruto.

En medio de la noche, la luna creaba un bonito paisaje a través de los copos de nieve que caían con gran fuerza, el viento seguía golpeando las ramas de los arboles, y el silencio se rompía por los gemidos de placer que emitían dos huéspedes de una casa de acampar en medio del bosque.

Después de ese día, Naruto y Sakura continuaron con su vida, como si nada hubiese pasado, un pequeño desliz que ambos se habían prometido a olvidar, se volvieron a distanciar y ya nadie podía recordar como era el legendario equipo 7. Tras ese día, los dolores de cabeza en Naruto se presentaban mas seguidos, y fue allí cuando encontró un remedio efectivo contra el dolor: el sake, y todo su mundo volvió a tomar camino junto a su esposa y su nonato que venía en camino.

Dos años después de ese evento, mientras volvía de una misión, un shinobi lo esperaba en la entrada de Konoha.

-Naruto-san, su esposa a entrado en labor de parto.

Naruto solo escucho y hecho a correr por la aldea para llegar pronto al hospital, mientras iba caminando por los pasillos del hospital, vio una figura pasar y adentrarse a un cuarto. No olvidaría esa figura aunque lo quisiera, y una parte de el lo hizo seguirla a ese cuarto.

Sakura había ingresado al baño después de que Shizune le había hecho un chequeo, por sus continuos desmayos, era un baño privado por lo que se aseguro de cerrar la puerta con seguro, se acerco al lavabo y se remojo un poco la cara, al parecer su cuerpo no había aguantado enfrentarse a los poderes del clan Ôtsusuki y ahora comenzaba a cobrar los daños.

Fue sacada de sus pensamientos cuando escucho que alguien tocaba la puerta.

-¡Esta ocupado!- grito Sakura, sin embargo el ruido no cesaba, lo que la hizo enojarse y abrir la puerta de golpe.

No le había dado tiempo de reaccionar, cuando la persona había ingresado al baño cerrando tras de él y acorralándola entre su cuerpo y el lavabo.

-Na-Naruto, que…

Naruto solo se limito a comenzar a besar su cuello, mientras sus manos tocaban su estomago que estaba descubierto por el tipo de playera que ella usaba.

-¿Q-Qué haces?, suéltame Naruto.- dijo Sakura tratando de zafarse de las manos y labios del rubio hiperactivo.

Naruto no escuchaba nada de lo que ella decía, estaba mas concentrado en besar y saborear ese cuerpo que había tenido hacía dos años, su manos comenzaron a manosear el cuerpo de la pelirosa que empezaba a ceder al placer que le brindaba el rubio.

Fue entonces que en cuestión de segundos Naruto se había despojado de su chamarra anaranjada y Sakura le ayudo a quitarse su playera negra que llevaba por debajo, por su parte Sakura ya tenía el pantalón por debajo de las rodillas y sus sandalias ya habían desaparecido ya que Naruto los había quitado en un arrebato de pasión, fue entonces que el tomo a Sakura de los glúteos y la sentó encima del lavamanos para tener mayor acceso a lo que el estaba buscando, le beso los hombros y el cuello haciéndola delirar, mientras sus manos quitaban su pantalón.

Sakura daba gemidos que eran apagados por ella o por los labios de Naruto que la besaba con una pasión demasiado arrebatadora, habían olvidado la razón del porque estaban allí, pero el hecho que estuvieran en un baño del hospital donde había mucha gente era lo mas erótico y emocionante que habían hecho, la pasión era desbordante y la lujuria que sentían el uno por el otro no se deba abasto.

Naruto gozaba de una mujer de grandes proporciones que harían delirar a cualquier hombre, tenía unos pechos enormes que podían rebotar con que su dueña caminara, además de tener unas caderas anchas y piel de porcelana. Lo malo es que esa mujer era muy tímida y en su relación no había lugar para las fantasías eróticas, además que Naruto cuando estaba con ella en la intimidad, no dejaba de sentir que estaba haciendo algo malo, a veces sentía que estaba pagando, lo que fuera que debiera, con placer.

-Te deseo tanto, Sakura-chan.- le susurro Naruto al oído a Sakura, a lo que ella respondió con un gemido que alentó a Naruto.

Naruto comenzó a desabrocharle la camisa que llevaba y dejándola caer mientras besaba sus hombros le quito el sostén. Sakura gimió cuando Naruto beso uno de sus senos y su lengua empezó a jugar con su pezón. Con una mano se tapo la boca para que nadie escuchara el placer que le provocaba Naruto y con su mano libre empezó a luchar contra el pantalón negro que el portaba, dejándolo solo con un bóxer verde.

Sakura tuvo que morderse su mano para no gritar cuando Naruto le jalo un pezón con una suave mordida, provocada cuando la mano de Sakura agarro el miembro de Naruto y le dio un ligero apretón. Sakura comenzó a masturbar a Naruto, mientras el seguía saboreando esos pechos que bien, no eran tan grandes como los de Hinata, pero que para el, sabían a gloria.

Naruto con su lengua, comenzó a hacer un recorrido por el cuerpo de Sakura descendiendo hasta su ombligo, mientras hacía eso sus manos se concentraron en quitarle la braga blanca que usaba. Sakura al ver que se dirigía cada vez mas al sur, solo atino a cubrirse con ambas manos la boca cuando Naruto metió su cabeza entre sus piernas y paso su lengua por la entrada de su vagina.

Los gemidos de Sakura no se hicieron esperar, era la primera vez que le hacían eso, y aunque era una primera vez, su cuerpo actuó como si ya lo hubiese vivido, sus manos se dirigieron a la cabeza de Naruto haciendo presión que con un mensaje mudo le pedía que no se detuviera. Para Naruto, también era su primera vez haciendo eso, pero su cuerpo había actuado por si solo y ahora se lo agradecía, por poder probar en toda su esencia a Sakura, era lo mejor que le podía haber pasado.

Naruto seguía saboreando y con una mano empezó a masturbarse, solo se detuvo cuando sintió a Sakura contraerse y soltar un gemido, había logrado que Sakura se viniera en su boca, decir que había sido desagradable hubiese sido una blasfemia. Aun con el sabor de Sakura en su boca, se levanto y se acerco a ella para poder besarla. Mientras la besaba, se posiciono entre sus piernas y con una mano agarro la cadera de Sakura, mientras con la otra, dirigía su miembro que clamaba por enterrarse en ese cuerpo. Con una embestida, sus cuerpos se unieron y dos gemidos fueron silenciados por un beso lleno de pasión y lujuria.

Naruto comenzó a penetrarla lentamente, como si quisiera guardar en su mente las sensaciones que le provocaba el cuerpo de su amiga. Sakura tenía sus manos sobre el cuellos de Naruto y sus piernas alrededor de su cadera para evitar que el se alejara de su cuerpo. Naruto empezó a querer marcar mas velocidad en sus embestidas, cuando unos golpes en la puerta lo hicieron detenerse en seco.

-Sakura, ¿estas bien?- dijo una voz reconocida por ambos.

Naruto y Sakura se miraron asustados, habían regresado a la realidad, no estaban solos. Naruto siempre se había caracterizado por jamás dejar nada a medias y en esa mentalidad Sakura no se quedaba atrás. Sin pensar en mas, Naruto se acerco a su oído y le susurro:

-Contéstale.

Sakura se quedo con los ojos abierto, e iba a contestar cuando sintió que Naruto volvía a seguir con su vaivén de caderas.

-S-si… estoy bien… ¿Puedo tener un poco de privacidad?- dijo Sakura con trabajos para no dejar salir un gemido cuando Naruto comenzó a saborear sus pechos y sin dejar de moverse.

-Si, solo venía para decirte que me hablaron de urgencias, si ya no te alcanzo, luego voy a verte a tu casa, ¿vale?

-Si, gracias… Shizune-san.

Naruto y Sakura escucharon lo pasos alejarse y Naruto reclamo los labios de Sakura y empezó a moverse mas rápido y profundo. Se besaban con desenfreno para evitar que salieran sus gemidos, en otro tiempo o lugar, ambos estarían gritando por las emociones que sentían. Naruto seguía moviéndose dentro de Sakura, cuando con una embestida ambos se sintieron desfallecer, habían alcanzado su orgasmo juntos.

Naruto se dejo caer sobre el pecho de Sakura, ambos estaban cansados, sudorosos, y tratando de recuperar el aire. Naruto seguía sin salirse del cuerpo de Sakura, pero eso no le evito a recordar donde estaban.

-Sakura-chan… tenemos que hablar… Yo…

-Naruto, esto esta muy mal. No podemos estar haciendo esto.- dijo Sakura alejando el cuerpo de Naruto del suyo y poniéndose de pie.

-Yo no se que pensar, una parte de mi siente que esto no esta mal, pero otra dice que…

-¿Qué no esta mal? Naruto, estamos casados.- dijo Sakura poniéndose su sostén y viendo a Naruto ponerse su bóxer.

-Entonces dime ¿Por qué? ¿Por qué no siento remordimientos?- dijo Naruto poniéndose su pantalón.

Sakura termino de vestirse y se sentó en la tapa de la taza del baño, mientras veía a Naruto vestirse, le dijo su teoría.

-Naruto, cuando estábamos pequeños, tu siempre decías que me amabas, pero como te dije cuando apareció el miembro del clan Ôtsusuki, tu interés en mí solo se debía a tu rivalidad con Sasuke-kun, tal vez para ti, yo era el trofeo que le querías ganar a Sasuke-kun. Tanto era ese deseo, que seguro, muchas veces te soñaste conmigo. Esto que hicimos fue producto de ese deseo, ya calmaste ese pasado que no te dejaba tranquilo. Amas a Hinata, no lo olvides, ella fue la primer persona que estuvo a tu lado y recuérdalo, tu mismo dijiste que todo lo que hacías había sido por ella.

-¿Y tú?, si yo no soy un trofeo para ti, ¿por qué dejaste que esto pasará?- dijo Naruto tras pensar en lo que había dicho Sakura.

-En mi caso, creo que es para borrar lo que pensaba, siempre me imaginaba que hubiera pasado si tu y yo hubiéramos estado juntos y ya lo probé y lo goce, pero como te dije, lo sentimientos de una mujer no cambian y se que amo a Sasuke-kun.

-¿Y qué debemos hacer?

-Alejarnos, no podemos afrontar esto juntos, solo caeríamos en lo mismo, y lo mejor sería dejar esto en el pasado…

-Sakura-chan, no creo…

-Me voy mañana, Naruto.

-¿Eh?

-No tengo nada malo, pero últimamente no me he sentido muy bien, así que Kakashi-sensei me ha otorgado el permiso de poder salir de la aldea. Me voy mañana con Sarada.

-¿A dónde?

-No lo se aún, y aunque lo supiera no te lo diría, tenemos que aprovechar esto y distanciarnos, vuelve a gozar de tu familia. Adios, Naruto.- dijo Sakura levantándose y saliendo del baño.

Naruto salió detrás de ella y se apoyo en una pared del pasillo, talvez Sakura tenía razón, el amaba a Hinata y a sus hijos, siempre se lo repetía. Y a pesar de que estaba satisfecho con su vida a lado de Hinata, una parte se había roto cuando Sakura le dijo adiós.

Después de eso, su vida cambio. Le tuvieron que recordar que su hija ya había nacido y por alguna razón no se sintió muy emocionado, estaba feliz por tener otro hijo, pero no sintió mas emociones, Sakura se había ido al día siguiente tal como lo había dicho y no la volvió a ver hasta cuatro años después. Y tal como ella lo había dicho eso quedo en el pasado.

Todo se había superado, inclusive no había estado allí cuando el se "corono" como Hokage, solo se acerco a felicitarlo mientras el se tomaba una foto con Gaara un día después de la ceremonia, después de eso no volvieron a verse, el se limitaba a verla pasar cuando hacía sus compras. No volvieron acercarse hasta una semana antes de que sus hijos, Boruto y Sarada, iban a graduarse de la academia ninja.

Esa salida que había iniciado con una carta de Sasuke, Sarada desesperada por ver a su padre, y Sakura detrás de su hija para aclarar las dudas que se mezclaban en la cabeza de Sarada. Él había estado de sobra cuando vio a la familia Uchiha junta.

Cuando regresaron a Konoha, Chocho se fue directo a su casa, Sasuke, Sakura y Sarada también se habían ido a su casa, pero él, él no tenía ese coraje para ir a la suya. Decidió irse a su oficina y ya ahí, el dolor de cabeza lo volvió a atacar y como medicina, saco su botella de sake y comenzó a beber, esa fue la primera vez que llego tomado a su casa, ni siquiera recordaba como había regresado.

Dos días después, Uchiha Sasuke se presento en su oficina diciendo que se volvería a ir de viaje y tres semanas después de eso, una noche había salido a tomar con sus amigos y tras emborracharse y asegurar que podía llegar el solo a su casa, comenzó a caminar por la "ciudad" de Konoha, ya no era mas una aldea, eso había quedado atrás, ahora ser le podía considerar una ciudad.

Tras caminar por media hora, se burlo de si mismo cuando se dio cuenta que esta frente a la puerta de su casa, sin pensarlo toco la puerta y espero cerca de un minuto cuando la puerta se abrió.

-¿Naruto?

-Ho-Hola Sha-Shakura-shan

-¿En serio, Naruto? Debes ser muy valiente o muy idiota para presentarte en mi casa borracho. Vete a casa.- dijo Sakura cerrando su puerta.

Grande fue su sorpresa, cuando la mano de Naruto se interpuso impidiendo que se cerrará la puerta y forzándola para que se abriera. Sakura solo atino a sentir las manos de Naruto sobre su rostro y a este besándola.

Sakura separo su cuerpo del de Naruto, cuando escucho pasos detrás de ella.

-¿Mamá?

-Sarada, ¿Qué haces despierta?

-Escuche ruido, ¿Qué hace Hokage-sama aquí?

-Ho-Hola Sharada-shan.- dijo Naruto y haciendo un intento de abrazar a Sakura, pero esta lo agarro de un brazo y lo jalo hasta sentarlo en el sofá.

-Ignóralo Sarada, este idiota esta borracho. Vete a dormir yo me haré cargo de el.

-¿Estas segura, no necesitas ayuda?

-No, trate con el y tu padre al mismo tiempo, creo que puedo con esto.- dijo Sakura acercándose a su cocina y sacando un frasco de la alacena.

-Bien, buenas noches mamá, buenas noches Hokage-sama.

-Aahh shi… buenas nojes Sharada-shan.- Se despidió Naruto, viendo a Sarada caminar por el pasillo hacía su cuarto.

Sakura se acerco a el y le extendió un vaso con una liquido verde.

-Tómatelo, es para evitar que tengas una buena resaca mañana. Shizune-san siempre se lo preparaba a Tsunade-sama.- dijo Sakura mientras veía a Naruto tomárselo de un trago.- Bien, puedes dormir aquí en el sofá, te traeré una cobija.

Sakura camino por el pasillo hacía su cuarto y saco una cobija de su closet, agarro una almohada de su cama y salió de nuevo a la sala. Naruto ya se había quitado su capa de Hokage y se estaba quitando sus sandalias cuando llego Sakura y le extendió la cobija y almohada. Sin decir alguna palabra, Sakura apago las luces y se fue a su dormitorio, mientras Naruto se recostaba en el sofá.

Ya había pasado una hora desde que Sakura se había acostado, cuando sintió que la abrazaban por detrás y una respiración cerca de su oído.

-Te amo, Sakura-chan.- dijo Naruto en un susurro.

-Naruto, estas borracho. No sabes lo que dices.

-Admito que estoy borracho, pero dicen que los niños y los borrachos siempre tienen razón.

-Eres un idiota, tu amas a Hinata, yo soy solo un capricho.

-Se que amo a Hinata, pero no te quiero perder. Cuando te vi con Sasuke, una parte de mi grito diciendo que eso no tenía que estar pasando y otra parte me decía que estaba bien, que yo amo a Hinata y aún así, estoy aquí abrazándote y acostados juntos en una cama, cuando debería estar con mi familia.

-Naruto…

-Te amo, quiero estar así, déjame estar así, déjame soñar a tu lado hasta que sepa como salir de este infierno, déjame por un rato soñar y dejar atrás la cruda realidad.

-…

Sakura ya no dijo nada. Naruto solo la abrazo mas fuerte y se dejo perder en el mundo de los sueños, esa noche, fue la primera vez en que Naruto no durmió en su casa, la primera vez que compartía una cama con Sakura y la primera vez en que Hinata empezaba a sentir como si su mundo se empezara a romper.

Después de ese día, Naruto había estado tratando de que Sakura le diera una oportunidad. En la mañana siguiente de esa noche, Sakura había sido la primera en levantarse, su movimiento brusco por liberarse de los brazos de Naruto, habían hecho que este también despertara, pero después de la cama ambos habían tomado caminos separados, Sakura se dirigió a la cocina a preparar el desayuno y Naruto se dirigió al baño a regresar la cena de ayer, con un poco de comida y hasta de desayuno del día anterior.

Cuando se recupero y salió del baño, se encontró a Sakura y a Sarada desayunando e invitándolo a desayunar con ellas. Durante ese rato, tuvo que aguantarse y ser regañado por Sakura el haber bebido mucho y la amenaza por si había ensuciado su baño, después habían estado riendo recordando escenas del pasado y haciendo reír a Sarada.

Fue durante esa escena, que había tomado su decisión: amaba a Hinata, le agradaba los detalle que tenía para con el, pero la amaba porque así estaba escrito desde aquel día en que la salvo de esos niños brabucones. Pero quería, necesitaba y también amaba a Sakura, quería ver su sonrisa, sus ojos, sus labios, despertar y dormir a su lado; necesitaba a esa mujer que no se tapaba la boca para hacerle ver sus errores, que lo corrigiera, que le exigiera como hombre, como persona, como esposo, como padre; y la amaba porque simplemente se lo decía su corazón.

Pero era más fácil decirlo que hacérselo ver a Uchiha Sakura, siempre que podía lo evitaba, y le decía que nada iba a pasar entre ellos, y siempre que podía le recordaba que el amaba a Hinata. Un mes, ya había pasado un mes desde aquella noche, un mes donde sus dolores de cabeza parecían aumentar, un mes cuando la vio salir del consultorio de Shizune y sin dudarlo la jalo de su mano y la metió en la primera puerta que encontró, resultando ser el almacén de limpieza.

-¡¿Qué demonios te pasa, Naruto?!

-¿Qué me pasa a mí? La pregunta aquí es ¿Qué pasa contigo?, ¿Por qué me evades?

-Yo no te estoy evadiendo, no tengo porque evadirte.

-Me has evadido desde hace seis años, cuando hicimos el amor en el baño…

-Eso jamás sucedió Naruto.

-Si sucedió Sakura-chan. Sucedió esa vez en el baño, y también sucedió cuando fuimos de misión al país de hierro, y lo mismo sucedió hace un mes.

-Estabas borracho, eso solo fue un desliz.

-¡¿Por qué insistes en pensar en que solo fue un desliz?!

-¡¿Y tú por qué insistes en tratar de recordarlo?!

-¡Porque paso!, tal vez yo lo ocasione… pero era algo que tenía que pasar. Esto debió pasar mucho tiempo antes, pero nuestra terquedad no nos dejo…

-Si antes no paso, fue porque era incorrecto. Ahora es mas incorrecto hacerlo, Naruto.

-No es incorrecto… tu no eres feliz, yo no soy feliz. Estamos viviendo una vida monótona y que ni en nuestras pesadillas queríamos. Si por lo menos tenemos un rayo de luz que nos haga levantarnos cada día, entonces no estamos haciendo nada malo.

-¿Te estas escuchando? Por Dios Naruto, tenemos familia, ¿No puedes estar hablando en serio?, tu jamás lo harías.

-Estoy hablando en serio, y cuando te digo que te amo, puedes jurarlo que voy muy en serio…

-Naruto…

-Te amo, Sakura-chan.

Se quedaron en silencio, era la primera vez que Naruto decía esas palabras sin haber tomado alcohol y con una sinceridad abrumante. No solo había sorprendido a Sakura, también el se había sorprendido. Lo que parecían horas en silencio, solo habían pasado unos minutos cuando Naruto no soporto el silencio de Sakura, por lo que opto a romperlo.

-¿Por qué vienes seguido a consulta como paciente?- dijo sacando a Sakura de sus cavilaciones.

-Ya te lo dije, no tengo nada malo, pero desde la pelea contra Toneri, no me he sentido muy bien. Shizune-san dice que esta relacionado con mis conductos de chakra. Cuando emocionalmente me excedo o uso mucho chakra o inclusive los dos juntos, mi cuerpo colapsa y tiendo a desmayarme.

-¿Desmayarte?

-Si, había empezado con un cansancio que con solo dormir me recuperaba, pero desde que regrese a Konoha, eso ya no basta. Me llegaba a desmayar y a la hora me volvía s levantar, pero esos lapsos se han vuelto mas largos, una hora no es suficiente.

Naruto se quedo callado, ¿Cómo era posible que esto pasara y el no lo supiera?, y Sasuke, ¿él sabría de esto?

-Me tengo que ir, Shizune-san me esta esperando y tu debes regresar a trabajar. Nos vemos.

Después de eso, Naruto regreso a su oficina donde Shikamaru lo esperaba. Y allí estaba, firmando permisos, organizando comercios, viendo y analizando el presupuesto, leer los documentos de turismo, etc. Cuando levanto la vista para estirar la espalda se dio cuenta que ya comenzaba a atardecer.

-Ya son las 5:00pm, ¿No vas a ir a comer a tu casa?

-No, no tengo hambre, Shikamaru.

-Oye, por cierto, ¿sabes como esta Boruto?

-¿Boruto?, ¿Qué le paso?

-Según me dijo Konohamaru. En la misión de hoy, parece que Boruto no estaba al 100% en lo que hacía y en un descuido lo mordió una serpiente. Konohamaru mato a la serpiente, pero no pudo deducir si era venenosa o no, por lo que mando a Boruto al hospital para que lo atendieran.

Naruto saco un suspiro y dijo.- ¿Hace cuanto fue eso?

-Cuando fuiste por los reportes al hospital, no pasaron ni 10 minutos cuando vino Konohamaru a avisar. Pensé que te lo habías encontrado y que por eso tardaste en regresar.

-Cuando estaba ahí, no me lo encontré. Supongo que fue una mordida común, si hubiera sido mas grave, un doctor o una enfermera me hubieran avisado.

-Si, tienes razón. Bueno, ya es hora de que me vaya a mi casa.

-Si, buenas noches Shikamaru. Yo me quedaré a terminar estos documento y me voy.

-Bien, buenas noches.- dijo Shikamaru antes de salir de la oficina Hokage.

Naruto se había quedado solo en su oficina, pero en su mente, había una tormenta. Sus continuos dolores de cabeza, recuerdos que veía como si fuesen espejismos, los "problemas" con Hinata y sus hijos, ahora la extraña enfermedad que atacaban a Sakura y ese vacío que sentía en su interior como si estuviese olvidando a algo o a alguien, esa "cosa" que compartía su existir. No sabía que era, pero ya no se quedaría sentado y solo bebiendo, trataría de arreglar sus problemas y sabía como debía empezar.

Termino de hacer sus deberes y cerro su oficina. En el reloj de su escritorio ya marcaban las 8:00pm.