Hola, antes que nada debo aclarar ciertos puntos:

1- Este fanfic no es sasusaku o naruhina, asi que no esperen que tenga ese romance.

2- No esta basado en los capitulos hecho por Pierrot, solo fue tomado hasta Gaiden y The Last.

3- Si no estas contento con esto, por favor no lo leas. No estoy complaciendo a nadie, solo a mi.

4-Siento si estoy siendo muy dura, pero todo tiene una razon.

Gracias a los que lo estan leyendo, subire un capitulo cada dia ;)

***Todos los derechos son de MASASHI KISHIMOTO (y a quien se los vendio) esto es sin fin de lucro.

El Fin

Por: Odisea27

Cap. 3

"¿Feliz?"

Si alguien le preguntara por como era su vida, automáticamente diría: FELIZ.

Tenía una mamá que la quería y educaba como una princesa, a un hermano que, aunque no lo dijera, la protegía, a toda una ciudadela que la consideraban como a una verdadera princesa, hija del poderoso Séptimo Hokage que velaba por su seguridad.

Desde que tenía memoria siempre había sido así su vida y, aunque su papá no convivía mucho con ellos, sabía que era por sus responsabilidades como ninja y ahora como Hokage, pero eso no quería decir que no los quería, su mamá le había dicho en un sin fin de veces, que todo lo hacía por amor a ellos y la prueba de ello era que siempre llegaba hasta muy noche, dormía en el sofá de su estudio o en la sala para no despertar a su mamá, y cuando despertaba con dolor de cabeza, era por su trabajo pesado para mantenerlos seguros.

Y aunque a veces deseaba tener un papá que jugara con ella, que la abrazara, que comiera un helado con ella en un parque, ella lo quería y jamás le reclamaría nada, tal como su padre lo hizo, hace dos años cuando, en un ataque de enojo, despertó su byakugan y dejo inconsciente a su papá, el día que fue elegido como Hokage. Su papá jamás mostro enojo, solo había despertado y se fue corriendo a su oficina a trabajar, por ello, ella jamás le reclamaría nada.

Ese día, ella se había levantado con el despertar del sol, y corriendo había ingresado a la cocina encontrándose a su dulce mami que les preparaba el desayuno.

-¡Buenos días, mami!- dijo ella rebosante de alegría.

-Buenos días, Himawari-chan. ¿Dormiste bien?

-¡Si! ¿Y mi papi?

-A-Aún sigue dormido, esta en su estudio… ¿Por qué no lo despiertas, para que desayune con nosotros?

-¡Si!- dijo saliendo de la cocina y dirigiéndose hacía el estudio de su papá.

Al llegar, vio la misma escena que muchas veces había visto: su papá recostado en el sofá usando como cobija su capa de Hokage, papeles esparcidos por todo el escritorio y una botella de medicina que su papá tomaba para el estrés.

Se acerco a él y moviéndolo suavemente comenzó a hablarle.

-Papi, despierta.

-…

-Papi… papi… papi…

-¿hmn?

-Ya es de mañana, papi… ya despierta.

-hmn… si.- dijo Naruto comenzando a abrir sus ojos.

Himawari al ver que su trabajo esta hecho, sonrió con alegría al ver que su padre se había despertado.

-¿Qué hora son?

-Son las 8:15 de la mañana papi. ¿Volviste a trabajar hasta muy noche?- pregunto viendo a su papá levantarse, recoger su jarabe y dirigirse a su escritorio.

-Si… tenía muchos documentos que leer.- contesto Naruto mientras acomodaba los papeles de su escritorio.

-¿Y ya los terminaste?

-Si.

-Entonces… ¿Puedes llevarme al parque a jugar y comer helado?- pregunto esperanzada, su papi había terminado su trabajo, lo que quería decir que estaba libre.

-Himawari, aún es muy temprano para hacer eso, además tengo que ir a la oficina.

-Bueno, tal vez mas tarde me puedas llevar…

-Hima…

-¡Ya se!- dijo Himawari sorprendiendo a su papi. – Después de que comamos podamos ir. Ya no será "muy temprano" y ya has terminado tu trabajo, por lo que no estarás ocupado y…

-Himawari -dijo Naruto interrumpiendo a su hija y llamado su atención. -lo que hoy termine fue el trabajo de ayer, hoy saldrá mas trabajo, tengo que designar misiones, leer tratados, leer los reportes de misiones que lleguen hoy y mas cosas en la oficina. No tengo tiempo para ir al parque o para comer helados.

-Pero…

-Si quieres ir, ¿por qué no le dices a tu madre que te lleve?

Himawari se quedo callada, no podía ni quería reclamarle, solo pudo bajar la cabeza y tras unos segundos, solo asistió con la cabeza. Un mensaje mudo que decía "esta bien", un mensaje con muchos destinatarios, pero que a papi solo significo que le pediría a su mami que la llevara.

-Vamos, tienes que desayunar.

Sin más siguió a su papá hacía la entrada y paso a un lado de el, cuando este le cedió el paso para que el saliera al último y cerrar su estudio y caminar detrás de ella.

Cuando llegaron a la cocina, su hermano ya estaba desayunando y solo opto por sentarse en la mesa y comenzar a comer, mientras veía a su papi solo tomar una taza de café marcharse a su oficina, a su mami sentarse para desayunar y a su hermano levantarse para posteriormente también salir de la casa, quedando solas ella y su mami.

-Mami…

-S-si

-¿Podrías llevarme hoy al parque?- dijo viendo a su mami esperanzada.

-Ah, l-lo siento Himawari-chan. Tengo que limpiar la casa y hacer la comida para cuando llegue tu papá. Si quieres, puedo seguir enseñándote a tejer.

Así era su vida. Todos los días ella terminaba desayunando sola con su mamá, su papá se iba a una misión y ahora a la oficina, su hermano a la academia ninja y ahora a misiones, su mamá limpiaba la casa aunque esta siempre estaba limpia y ella le ayudaba a su mamá para luego sentarse en el sofá de su casa y su mamá le enseñaba a tejer, leer, cocer, etc; para luego irse a jugar a su cuarto hasta que mamá le hablará para comer, la mayoría de veces su hermano comía con ellas y a veces la hora de comida de volvía incomoda para ella. Su hermano terminaba por enojarse y decir pestes de su papá, su mamá le quería hacer entender que todo era por ellos y ella, en esos momentos le gustaba desaparecerse en su mente para imaginar una cena normal y cariñosa como los que leía en sus cuentos infantiles.

Y hoy no había sido distinto, después de terminar de desayunar, ayudo a su mamá a limpiar la mesa y después de limpiar su cuarto y el de su hermano, bajo a la sala donde su mamá le seguía enseñando como ser una buena mujer. A veces no entendía porque ella no estudiaba en la academia ninja, cuando despertó su byakugan, dos años atrás, se había enterado que su mamá había pertenecido a la rama principal del clan Hyuga, y que por esa razón, ella lo había despertado.

Aún así, sus padres no le habían dado gran importancia a ese hecho, ya que ella no estaba siendo entrenada para aprovechar el Kekkeigenkai de su familia materna, y su mami solo le enseñaba a ser mujer que ninja, y como tal, no debía quejarse ni oponerse, debía aceptar su lugar.

Habían comido solas, su mamá había ido a la torre Hokage para traer a su papá, pero le habían dicho que tenía que atender asuntos en el hospital, y su hermano simplemente no había llegado, suponía que estaba haciendo una misión grande.

El reloj de la sala marcaban ya las 6:30pm cuando escucho que la puerta principal se esta abriendo, se levanto emocionada y corrió al pasillo esperando encontrarse con su papi, pero al llegar, vio a su hermano entrar y este sin decir nada, paso caminando a su lado y subió las escaleras. No había llegado al último escalón, cuando se detuvo al escuchar a su mamá hablarle.

-Ah, bienvenido Boruto-kun, lávate las manos ya vamos a cenar. Himawari-chan ayúdame a poner la mesa.

Sin más obedeció a su mamá y fue a poner la mesa, como todos los días puso la mesa para cuatro personas, pues siempre confiaba en que su papi llegara a comer con ellos, media hora después su hermano bajo y se sentó en su lugar que era frente a ella y su mami a su lado derecho, en la cabecera de la mesa se sentaba su papá que era en su mano izquierda de ella, y como era costumbre, su lugar estaba vació.

Vio como su mamá se levantaba de su lugar y agarraba su plato para sentarse en el lugar de papá, ella siempre lo hacía para tratar de estar a lado de ambos.

Aún no terminaban de comer, cuando el silencio al que estaban acostumbrados, fue roto por su hermano.

-¿Y el viejo donde esta?

-T-Tu papá aún esta trabajando.- dijo su mamá sorprendida por la pregunta de su hermano.

-uhm… me imagino que su trabajo es estar encerrado.

Hinata y Himawari se quedaron calladas, no había duda que en esas palabras iba odio o rencor. No era la primera vez que Boruto hacía esa pregunta, pero si era la primera vez que lo decía con un sentimiento negativo de el hacía su papi.

-¿Sucede algo, Boruto-nichan?

-¿Sucede algo?... ¡Claro que sucede algo Himawari!- dijo Boruto gritando y asustándola.

-Boruto-kun, no le gri…

-¡Siempre suceden cosas Himawari, pero eres tan tonta que no eres capaz de verlas!

-Boru…

-¡Dime… ¿Por qué el viejo nunca esta en casa?, ¿Por qué nunca juega con nosotros?, ¿Por qué nuestra familia es un asco?, ¿Por qué todas la noches se emborracha?!

-¡Boruto-kun!

-¡Yo te voy a decir porque…!- dijo Boruto ignorando a su madre y expresando enojo en cada palabra dada.- ¡PORQUE PAPÁ NO NOS AMA!

En un segundo todo quedo en silencio, Hinata no podía creer lo que su hijo decía, mientras Himawari estaba en un punto de shock, era la primera vez que su hermano le gritaba, eso era malo pero fue peor escuchar de la boca de su hermano, decir esas palabras. El silencio fue roto al siguiente segundo cuando su mamá se había levantado rápidamente y poniendo sus manos en la mesa creando un golpe y el sonido de los patos chocando por el movimiento de la mesa.

-¡Boruto-kun, no digas eso! Tu padre si nos ama…

-¡¿Y si nos ama por qué no esta aquí?!

-Porque tu padre es el Hokage, sus responsabilidades son mayores, todo lo hace para nuestra seguridad porque nos ama.

-El padre de Shikadai tal vez no sea Hokage, pero es la mano derecha de este, el también lee documentos y esta al pendiente de todo lo que pasa en la aldea, es líder de su clan y pertenece al consejo y aún así tiene tiempo para su hijo, e incluso le enseña las técnicas de su clan. La diferencia es que el si ama a su familia, no como el viejo de mierda que finge ser Hokage.

-Boruto-kun, no hables así de tu padre, el…

-¿Po-Por qué no esta aquí papi?

La voz de Himawari sorprendió tanto a su mami como a su hermano, quienes voltearon a verla. Himawari estaba con la cabeza agachada, había salido de su pequeño shock al escuchar a su hermano hablar sobre el ayudante de su papá, una vez ella también lo había pensado, pero siempre se decía que la razón era que su papá era Hokage y que sus responsabilidades eran mayores. Pero ahora se preguntaba si era esa la razón por la que su papi no estaba con ellos.

-Hima…

-Porque el viejo esta muy ocupado amando a otra persona.

Himawari levanto la cabeza mirando a su hermano, a pesar de que había odio y rencor en sus palabras este tenía la mirada triste, dolida.

-Boruto-kun, basta ya. No debes hablar así de tu padre, el nos ama.- dijo Hinata con voz seria.

Vio como la mirada de su hermano cambio mostrando desesperación en sus ojos. Ella no había quitado la mirada de su hermano cuando su mami hablo, su mamá sonaba tan segura y ella solo podía desear que fuera verdad, que todo lo que decía era cierto.

-Tu eres la única que no se da cuenta. -dijo Boruto en susurros que a pesar de eso fue escuchado por su mamá y hermana gracias al silencio que reinaba.

-…

-Tu eres la única que no se da cuenta.- volvió a repetir viendo a su madre. -Tu eres la única que sigue pensando que vive en un cuento de hadas…

-Boruto-kun…

-…cuando eso no existe. No te importa que los demás vivamos una completa mierda, con tal de que tu vivas tu sueño anhelado…

-Boruto-kun…

-…aunque esa persona no te ame. No te importa ser la burla de tu "esposo" con tal de que viva a tu lado. No te importa…

-Basta…

-…haber perdido tu identidad con tal de ser la sombra del viejo de mierda. Y acéptalo tu tampoco eres feliz…

-Boruto-kun…

-Pero te tengo noticias, porque mientras tu estas aquí viviendo tu cuento de hadas…

-Basta…

-…y preocupándote solo por tu "Naruto-kun"…

-Boruto-kun basta…

-…¡ese viejo de mierda, vive feliz, besando…

-Basta…

-…diciendo "te amo"…

-Boruto-kun…

-…y teniendo una aventura…

-Boruto basta…

-…con SAKURA… A NOSOTROS NO NOS AMA!

El sonido de un golpe fue lo último que escucho. Su mirada reflejaba tristeza y sorpresa, tristeza por oír esas palabras de su hermano y sorpresa por ver a su mamá golpear en la mejilla a su hermano.

-¡BASTA YA BORUTO-KUN!

-…

-¡Deja de hablar mal de tu padre, el nos AMA!

Himawari se sorprendió, a pesar que su mamá dijo las palabras que ella quería oír, lo que la había sorprendido, era que después de esas palabras su hermano empara a reír.

-jeje ¿te escuchas?, te acabo de decir que ese viejo te esta traicionando con otra mujer, y en lugar que te preocupes por ti, te preocupas porque le falto el respeto a ese viejo.

-Lo defiendo porque se que eso no es cierto. N-Naruto-kun me ama…

-Y si te ama, ¿donde esta?

-…

-Cuando venía para acá, vi al padre de Shikadai caminando hacía su casa, sí el salió de trabajar, el viejo también debería de haber terminado.

-Naruto-kun tiene mas responsabilidades.

-"Naruto-kun" ha de estar jugando a la familia feliz con Sakura.

-…

-Por primera vez, piensa en ti, piensa en Himawari, piensa en mi. ¡Esta vida es una porquería! Siempre he pensado que de vivir así, prefiero ser huérfano. Se buena madre, y hazme cambiar de opinión. Ve por ti, ve por nosotros y haz lo que debes para ser felices. Eso es lo único que pido.

Himawari estaba sorprendida, no había podido retener sus lagrimas. Se había mantenido callada, tal como una buena señorita, como le había enseñado su mamá; pero por primera vez, había escuchado en voz alta, algunas palabras que ella en algún momento llego a pensar, habían sido pronunciadas por su hermano, que había gran verdad en ellas.

Vio como su mamá se quedaba callada y su hermano, tras un segundo de haber dicho eso, comenzó a caminar, lo único que escucho fue la puerta de su casa abrirse y cerrarse.

-Se equivoca… Naruto-kun me ama y yo amo a Naruto-kun, eso es todo lo que importa.

Escucho a su mamá decir, aunque había sido un susurro, esas palabras fueron como un martillo. Sin más se levanto y subió a su cuarto, su mamá le había dicho que jamás debe llorar en presencia de otras personas, que eso no esta bien visto para las señoritas, y ella quería llorar, era inevitable no hacerlo.

Como un martillo golpeando un espejo, así sintió ese momento. No, no era feliz, su papá no era feliz, su hermano no era feliz y su mamá por mas que quería vivir un sueño, no era feliz.

Acostándose en su cama y abrazada a su peluche de conejo, se quedo dormida. Lo último que vio fue su reloj del despertador marcar las 8:30 de la noche.