Hola, antes que nada debo aclarar ciertos puntos:
1- Este fanfic no es sasusaku o naruhina, asi que no esperen que tenga ese romance.
2- No esta basado en los capitulos hecho por Pierrot, solo fue tomado hasta Gaiden y The Last.
3- Si no estas contento con esto, por favor no lo leas. No estoy complaciendo a nadie, solo a mi.
4-Siento si estoy siendo muy dura, pero todo tiene una razon.
Gracias a los que lo estan leyendo, subire un capitulo cada dia ;)
***Todos los derechos son de MASASHI KISHIMOTO (y a quien se los vendio) esto es sin fin de lucro.
El Fin
Por: Odisea27
Cap. 5
"Sueños rotos"
No podía expresar la alegría que albergaba en su corazón.
Desde niña se había resignado a que su padre jamás la viera capaz de ostentar el titulo de heredera y líder de uno de los clanes mas fuertes en fuerza, política y económica no solo de Konoha, si no de todo el mundo shinobi y aunque su corazón lo sabía, siempre había deseado que alguien le dijera que era importante, que viera en ella a una buena mujer, y solo una persona lo había hecho, un niño que la defendió sin importar nada y que vio en ella su primer amor.
Gracias a el, conoció lo que era el amor, conoció a su príncipe azul que la vería por como era y la defendería de cualquier tempestad que amenazará su vida.
El camino no fue fácil, ella veía que muchos lo odiaban y que el se sentía solo, el experimentaba lo mismo que ella, pero también vio, que el se levantaba con cada caída, se volvía fuerte y con el deseo de ser Hokage. Ella lo sabía, siempre lo observaba pero su timidez no la había dejado acercarse a el y decirle que ella siempre estaría con el. Sí su timidez no la dejaba, se prometió hacerse fuerte y caminar a su lado, si algún día se fuera a terminar el mundo, ella estaría ahí con el, a su lado, amándolo con la pureza y sinceridad que brindaba su corazón por el.
Dos años después de la Guerra Ninja, finalmente su amor fue liberado y lo alcanzo y el le correspondió.
-"Eres la persona que siempre quise proteger"
-"Siempre te he amado y siempre lo haré"
Esas palabras la habían hecho muy feliz y por fin las escuchaba de su verdadero y único amor: Uzumaki Naruto.
Días después de esa confesión de amor se habían casado y a los pocos meses había nacido el fruto de su amor. Todo había sido tan rápido que a veces despertaba con miedo de que todo fuera una pesadilla y cuando se daba cuenta que todo era real, que todo era como lo llego a soñar, se sentía completa, feliz, enamorada, orgullosa de si misma, y quiso hacer a su esposo tan o mas feliz como ella.
Con el tiempo la cosas tuvieron que cambiar y su matrimonio también lo hizo, su esposo comenzó a trabajar mas que a veces no llegaba a casa. Ella lo entendía, uno de los sueño de el era convertirse en Hokage y tenía que crecer y demostrar estar capacitado para ello, también sabía que lo hacía para
poderla proteger, si un mal llegará a presentarse, el siempre los protegería a ella y a sus hijos.
Sabía del sacrificio que hacía su esposo, sacrificaba la convivencia familiar para poder, un día, protegerlos. Por ello, ella también le ayudo; ella sacrificaría su convivencia con su esposo, y lo apoyaría para que se convirtiera en Hokage, jamás le reclamaría nada, no pelearía, no exigiría, siempre lo esperaría con una sonrisa y su amor infinito cada noche cuando el regresará y así siempre se sintiera amado.
Aún así, solo dos veces sintió que su mundo perfecto, donde todos tenían el lugar que les correspondía, estaba siendo amenazado. La primera vez había sido a los poco meses antes de que naciera su Boruto y la segunda vez fue cuando había nacido su princesa, Himawari. Jamás supo lo que le ocasionaba ese sentir, pero tuvo miedo, miedo de un día despertar y ver que todo había sido solo un sueño o tal vez era miedo de que alguien arruinara su mundo perfecto.
Ese día, cuando abrió los ojos y no vio a su esposo a su lado, sintió un malestar en su pecho, como lo venía sintiendo desde hace unas semanas. No le dio importancia cuando después de levantarse uso su byakugan y vio a su marido dormido en el sofá de su estudio.
Esa mañana y tarde había sido como cualquier otro, se dedico a limpiar la casa, enseñarle a su hija ser una buena mujer, había comido solo con su hija, su esposo estaba trabajando en la torre Hokage y su hijo, seguramente, estaría de misión o tal vez entrenando con Konohamaru.
En la noche, mientras cenaba con sus hijos, tenía pensado ir a la oficina de su marido y acompañarlo y tal vez un momento romántico y erótico vivirían en la oficina, aunque le daba pena, algo dentro de ella le pedía hacer algo que la ayudará a desaparecer esa incomodidad de su pecho, tal como lo había hecho en las dos anteriores veces que había sentido lo mismo.
-…y teniendo una aventura…
-Boruto basta…
-…con SAKURA… A NOSOTROS NO NOS AMA!
¿En que momento había pasado todo esto?, lo que había iniciado como una cena normal con sus hijos, se había convertido en un griterío de sentimientos y hablando de puras mentira, ¿en que mundo vivía su hijo para decir tales tonterías? Y por primera vez se dejo llevar por un impulso y calló a su hijo con una cachetada.
-¡BASTA YA BORUTO-KUN!
-…
-¡Deja de hablar mal de tu padre, el nos AMA!
-jeje ¿te escuchas?, te acabo de decir que ese viejo te esta traicionando con otra mujer, y en lugar que te preocupes por ti, te preocupas porque le falto el respeto a ese viejo.
-Lo defiendo porque se que eso no es cierto. N-Naruto-kun me ama…
-Y si te ama, ¿donde esta? Cuando venía para acá, vi al padre de Shikadai caminando hacía su casa, sí el salió de trabajar, el viejo también debería de haber terminado.
-Naruto-kun tiene mas responsabilidades.
-"Naruto-kun" ha de estar jugando a la familia feliz con Sakura. Por primera vez, piensa en ti, piensa en Himawari, piensa en mi. ¡Esta vida es una porquería! Siempre he pensado que de vivir así, prefiero ser huérfano. Se buena madre, y hazme cambiar de opinión. Ve por ti, ve por nosotros y haz lo que debes para ser felices. Eso es lo único que pido.
Vio a su hijo pasar a su lado, ¿Cómo había terminado así?, ¿tanto odio tenía su hijo hacía su padre? Había odio ahí, en cada palabra pronunciada por su hijo pudo detectar odio, rencor, ¿tanto era, que no dudaba en inventar algo así?, ¿Cómo había dejado que eso pasará?
-Se equivoca… Naruto-kun me ama y yo amo a Naruto-kun, eso es todo lo que importa.
Ella lo sabía, y se lo haría saber a su hijo, no podía permitir que su hijo viviera creyendo que su padre no los quería, y por primera vez hablaría con Naruto para que el mismo fuera el que se los dijera.
Cuando salió de sus pensamiento, estaba sola y comenzó a levantar la mesa para cuando llegara su esposo todo estuviese limpio. Cuando termino, vio el reloj de su sala y marcaban las 9:15pm y fue cuando la incomodidad de su pecho creció: Aún no regresaba su esposo.
-"Cuando venía para acá, vi al padre de Shikadai caminando hacía su casa, sí el salió de trabajar, el viejo también debería de haber terminado."
Las palabras que había dicho su hijo regresaron a su mente.
-Seguramente, Naruto-kun esta terminando su trabajo y viene para acá.- se dijo a si misma.
La duda no la dejaba y sin detenerse a pensar activo su Byakugan y se concentro en la torre Hokage, triste se dio cuenta que la oficina del Hokage estaba vacía. Concentro su chakra y busco el chakra de su esposo y lo encontró, sentado en un silla, comiendo pastel y riendo, a su lado estaba Sarada, la compañera de su hijo y del otro lado estaba Sakura riendo de algo que decía Sarada.
-""Naruto-kun" ha de estar jugando a la familia feliz con Sakura."
-N-no es verdad, Naruto-kun me ama, el se caso conmigo porque me ama- se decía a si misma sin quitar su byakugan y sin dejar de ver esa escena.
En un instante, su vista vio el pastel que aún conservaba las velas y en frente de este dos regalos. Hinata desactivo su byakugan y sonrió.
-Ya entiendo, es cumpleaños de Sakura-san. Naruto-kun solo fue a verla y a felicitarla como su amigo… Naruto-kun si me ama.- dijo sentándose en el sofá y agarrando una canasta con hilo y se puso a cocer.
Estaba tranquila, ella sabía que su Naruto-kun la amaba y que su hijo se había equivocado. No tenía una relación amorosa con Uchiha Sakura, sino mas bien, había confundido su relación de compañero. Sakura-san jamás engañaría a Sasuke-san con su amigo y su Naruto-kun jamás la engañaría con la persona que les dio el empujón para que finalmente estuvieran juntos.
El sonido de un teléfono sonando la saco de sus pensamientos, levantándose se acerco al buró donde estaba el teléfono y contesto.
-Buenas noches.
-Buenas noches, Hinata-san. Tienen que venir rápido al hospital
-¿Q-Qué sucede Shizune-san?
-¡Hinata-san, ven rápido!- dijo Shizune colgando el teléfono.
-¿Eh? ¿Q-Qué habrá pasado?- se pregunto Hinata colgando el teléfono.
Agarro sus llaves y apagando la luz salió de su casa.
Cuando llego al hospital, fue directamente al consultorio de Shizune y la encontró sentada detrás de su escritorio.
-Bu-Buenas noches, Shizune-san.
-Hinata-san, que bueno que llegas.- dijo Shizune levantando la vista de unos papeles.
-¿Qué paso, Shizune-san? Se escuchaba muy preocupada.- dijo Hinata tomando asiento frente a Shizune.
-Hinata-san, ¿Boruto-kun ha presentado algún malestar?
-¿Eh?... N-No ¿Por qué?- dijo Hinata viendo a Shizune llevarse un dedo a la boca.
-¿No le ha pasado nada últimamente?
-N-No. ¿Por qué pregunta, Shizune-san?
-Hinata-san, Boruto-kun fue encontrado alrededor de las 9 de la noche.- dijo Shizune sorprendiendo a Hinata- Fue traído inmediatamente al hospital ya
que presentaba fiebre, pero aquí ha presentado problemas respiratorios y la fiebre ha aumentado.
-¿Eh? Pe-pero… Boruto-kun ha estado bien mientras cenábamos.
-¿Eh? No te ha dicho si ha sufrido algún accidente…
-¿Accidente?
-Si, una herida, un reacción alérgica, una mordi…
-¿Shi-Shizune-san?- dijo Hinata al ver que Shizune se quedaba callada.
-¡Hinata-san, ¿Sabes si Boruto-kun fue mordido por una serpiente?!
-¿Eh?... ¡No!... n-no sé.
Shizune se levanto y salió rápido de su oficina asustando a Hinata quien comenzó a seguir a Shizune.
-¡Shizune-san!
-Revisen a Boruto-kun de pies a cabeza y busquen una posible mordida. ¡Ya!- dijo Shizune ignorando la voz de Hinata e ingresando a un cuarto donde habían dos enfermeras y el cuerpo de Uzumaki Boruto recostado en una cama.
-¡Si!
Hinata se había quedado en shock cuando ingreso y vio a su hijo en la cama del hospital. Vio como las dos enfermeras comenzaban a revisar a su hijo y Shizune, con su ninjutsu médico, comenzó a examinarlo.
-Shizune-sama, encontramos una herida en su pie izquierdo.- dijo una de las enfermeras.
Shizune se acerco a revisar y utilizando su ninjutsu comenzó a analizar su herida.
-Manténganlo estable, voy a rápido a los laboratorios.
Shizune salió corriendo de la habitación, pero fue detenida en medio del pasillo por una mano.
-Shizune-san, ¿Qué ocurre?
-Hinata-san, será mejor que mandes a llamar a Naruto-kun. El también debe saber lo que esta pasando. No puedo perder el tiempo.
Hinata vio como Shizune se alejaba corriendo
-Naruto-kun.- susurro y hecho a correr saliendo del hospital.
Comenzó a correr por casi toda la mitad de la ciudadela de Konoha, ya eran las 10:20 de la noche, por lo que las calles de Konoha ya estaban, en su mayoría vacías.
Se detuvo cuando llego a su casa, abrió rápido la puerta y prendió las luces de su casa, al ver que no se escuchaba nada comenzó a caminar por su casa llamando a su marido.
-Naruto-kun… Naruto-kun.- dijo Hinata subiendo las escaleras.
-¿Mami?- dijo Himawari saliendo de su cuarto.
-Himawari-chan, ¿No sabes si ya llego tu papá?
-¿Eh?... estaba dormida cuando te escuche gritar.
Hinata comenzó a caminar a su habitación que compartía con Naruto sin ponerle mucha atención a su hija.
-¿Saliste?- dijo Himawari viendo a su mamá abrir su habitación.
-¿Na-Naruto-kun, estas dormido?- pregunto Hinata abriendo poco a poco la puerta.
Sin embargo, se encontró sola en su habitación. Cuando había llegado, busco por toda la planta baja de su casa e inclusive ingreso al estudio de su esposo encontrándola vacía, confió ciegamente que el ya estaba en su habitación, pero el no estaba. Con miedo activo su byakugan y se enfoco en la casa del clan Uchiha.
Himawari estaba detrás de ella, cuando vio a su mamá llevarse una mano al rostro y la oía decir el nombre de papi. Sin aviso tuvo que hacerse rápido hacía atrás para evitar que su mamá la empujará, ya que Hinata había salido muy rápido.
-¿Mamá?- pregunto al verla bajar rápida de las escaleras.- ¿Mamá?... ¡¿Mami?!- fue lo único que dijo cuando la vio salir de su casa dejándola sola y susurrando el nombre de papá.
Hinata volvía a correr por Konoha, en su mirada había miedo, tristeza, desilusión, y sus ojos poco a poco empezaban a tener una capa de lagrimas que se esforzaban por mantener.
En su mente solo se repetía lo que había visto. Su esposo, el amor de su vida estaba besándose con la persona que la había apoyado para que su sueño se realizará. Lo había visto ahí, en un sofá besándose.
Cuando llego a la casa del clan Uchiha, comenzó a tocar con desesperación, ¿qué le importaba que la vieran? Haría lo que fuera por no ver su sueño derrumbarse.
-Naruto-kun, por favor abre.- decía una y otra vez mientras tocaba la puerta.
Tras el primer minuto y al ver que no abrían la puerta, dejo atrás la delicadeza por la que era conocida, solo comparada con las princesas y de los feudales, y comenzó a golpear mas fuerte. Hasta que finalmente tras lo que le parecieron horas a Hinata, la puerta fue abierta.
-¿Qué desea?- dijo Sarada medio enojada.
-L-Lo siento, ¿e-esta Naruto-kun?- pregunto Hinata limpiándose los restos de lagrimas.
-¿Naruto-sama? No ¿por qué tendría que estar aquí?, además ¿quién es usted?
Hinata quedo sorprendida, ¿acaso la hija de Sakura los estaba ocultando? Ella los había visto en ese pequeño departamento. Hinata, sin pensarlo activo su byakugan sorprendiendo a Sarada, quien al verlo, activo su sharingan.
-"Nunca bajes la guardia".
Siempre recordaba las palabras que le había dicho su padre y hoy ante ella aparecía un miembro del clan Hyuga, casi a la mitad de la noche y sin dar alguna información relevante, por supuesto que ella no bajaría la guardia. Sin embargo se sorprende cuando vio que empieza a derramar lagrimas y se dio cuenta que no la veía a ella.
De repente se vio siendo empujada, cuando la Hyuga se abrió paso y la vio acercarse a la pequeña sala que tenían, fue ahí donde se percato de la presencia de una pequeña ranita que estaba debajo del buro donde estaban sus fotos familiares. Fue sacada de su sorpresa, cuando la Hyuga se arrodillo frente a la rana y empezó a llorar.
-Naruto-kun, por favor sal…
-…
-Por favor Naruto-kun, regresa a mí…
-Usted es la esposa de Naruto-sama… pero Naruto-sama no se encuentra aquí, el…
-¡POR FAVOR NARUTO-KUN, se que esta rana es una de tus invocaciones! Por favor, vuelve conmigo- dijo Hinata llorando y sorprendiendo a Sarada creando un largo silencio donde solo se escuchaba el llanto de Hinata.
-¿Por qué?-dijo de pronto Hinata en un pequeño susurro.
Sarada no entendía nada de lo que estaba pasando, por primera vez en su vida presenciaba algo como esto. Por una parte, le gustaría ir por su mamá o buscar a Naruto para que trataran de hacer algo, pero por otro lado, sí ella estuviera en el lugar de la esposa de Naruto, no le gustaría que otras personas presenciaran esto.
-¿Por qué?- volvió a decir Hinata.
Estaba sola, por primera vez en su vida, estaba sola. Su mami la había dejado, se había olvidado de ella y en pocas palabras, su mamá le había dicho que hay cosas mas importantes que su pequeña princesa. Su hermano no
estaba, su papá no había vuelto a llegar y su mamá se había ido sin acordarse de ella.
En medio de la noche a pocos minutos de la media noche, ella estaba sentada en su cama, abrazando su oso de peluche y viendo con miedo cualquier sombra o ruido producido por los arboles, nubes y la luna hacían, pero cuando tienes miedo y estas solo, la imaginación es tu peor enemigo.
-¿Por qué? Naruto-kun, vuelve conmigo.- volvió a decir Hinata, estirando su mano hacía la pequeña rana.
-¿Donde están Hinata-san y Naruto-kun? Boruto-kun, por favor resiste.
-Shizune-sama el antídoto no esta funcionando como se espera.
-Y no lo hará, han pasado siete horas desde que encontraron a la serpiente muerta, no sabemos a que hora fue mordido. Aunque lo salvemos la parálisis corporal ya es un hecho, solo quedaría ver que tan dañado terminaría el sistema nervioso.
En el hospital, tres enfermeras y dos médicos estaban atendiendo a Boruto después de que se enterarán que la serpiente si era venenosa y lo había mordido.
Boruto aún en la inconciencia, sabía que su papá no estaba con él, estaría muy ocupado en otras cosas y su mamá de seguro estaba mas preocupada por su papá que ni se acordaba de el. No podía evitar sentirse olvidado, así había sido toda su vida, ¿Cómo sentir algo cuando lo has sentido siempre?, ¿qué diferencia habría si vivía? Solo deseaba que todo esto acabará, despertar de esta pesadilla en la que sus padres lo habían puesto.
-N-No quiero… no quiero esto… ¿por qué esta sucediendo esto?- dijo Hinata sentada en piso y recargada en el sofá y viendo a la pequeña rana.- Naruto-kun.
Estaba mal y el lo sabía. Había logrado lo que siempre había soñado, se convirtió en Hokage y tenía una familia con la mujer que siempre había amado. Hinata había sido el pilar fundamental de toda su existencia, desde ese día de invierno, cuando se conocieron, descubrió lo que era la amistad, el apoyo, cariño, comprensión, dedicación y sobre todo: amor.
Ese día, había decidido en ser fuerte, quería proteger a esa linda niña que lo había reconocido y brindado su amor sincero y puro. Ella era el hogar al que siempre desearía regresar; y aún así, no había podido evitar llegar a este punto.
Lo que comenzó como un desliz de amigo, termino siendo una complicidad en la que solo habían dos almas, el de la mujer que tenía en ese momento entre sus brazos y la de el mismo. Se habían prometido no caer en lo mismo, pero solo basto un beso, para que sus emociones se elevarán.
El la había querido llevar a su habitación, pero ella no había querido por respeto a su hija. Sin pensar termino invocando una rana y le pidió hacer una invocación inversa, llegando al Monte Myoboku dejando atrás una pequeña rana que los ayudaría a regresar a Konoha.
Cualquier persona podría pensar que lo que hacía era deshonroso, cobarde, poco hombre, etc. ¿Pero que no acaso ya lo era desde antes? No era buen hombre, había roto y olvidado muchas de sus promesas antes hechas, ¿esposo? Era buen esposo si esa palabra solo significaba tener un papel que decía estar casado, tomaba a mas no poder y nunca se daba tiempo para su familia, ¿padre? Era sincero, el no era un buen padre; padre es el que cuida, protege, educa, guía y el no hacía nada de eso.
Entonces ¿Cuál era la diferencia? Ya no era la persona que creía ser, ¿qué importaba si se agregaba otra pagina a su libro? Un libro que llevaba su nombre, pero que él se sentía como un personaje secundario y no como el escritor de su propio libro. Solo en pocos momentos, como ahora, estando arriba de la que había sido su mejor amiga, besándola, acariciándola, saboreándola de pies a cabeza, penetrando su cuerpo húmedo y abierto solo para el, haciéndola gemir y entre cada gemido que diga su nombre, era la pequeña recompensa que tenía por tratar de ser su propio escritor y eso, no lo cambiaría.
-Es-Esto no… esto no… tenía que pasar.- dijo Hinata aun llorando y teniendo la cabeza apoyada en sus rodillas.
¿Qué había hecho mal? En su infancia habia sufrido la burla de muchos niños al tener los ojos blancos, había sufrido el olvido de su padre al no considerarla capaz de llevar el nombre de líder de su clan, había sufrido la indiferencia de sus excompañeros de equipo, Inuzuka Kiba y Aburame Shino, al no considerarla apta para ser kunoichi.
Solo una persona había confiado en ella, sosteniendo su mano, apoyándola, cuidándola, en sus manos se había sentido como la princesa que su sangre le decía que era, y lo que un día soñó se había vuelto realidad como si un cuento de hadas se tratará.
Ella, Hyuga Hinata y el, Uzumaki Naruto, los habían unido el destino. Eran almas gemelas, se apoyaban y entendían como un solo ser, su amor sincero y puro era envidado por muchas personas, y su sangre legendaria se habían buscado el uno del otro como dos imanes. Quien dijera que no eran almas gemelas, estaban en una gran equivocación.
Sí habían personas que lo dijeran, a ella no le importaba. Por fin había cumplido su sueño y eso era lo único que le importaba, estar a lado de
Uzumaki Naruto como su esposa y que el fuera su esposo era la única razón de su existencia. No le importo que su padre no la nombrara heredera de su clan, para eso esta su hermana Hanabi, no le dolió mucho la muerte de su primo Neji porque nombro a sus hijos como recuerdo a el, no le importo dejar de ser una kunoichi y enfocarse en su casa, ella era una princesa y tenía a su príncipe que la protegería de todo. Ella tenía todo lo que de niña soñó ¿Qué importaban los demás?
-Naruto-kun.- susurro Hinata.
Pero ahora, ¿qué había pasado?, ¿por qué su esposo no estaba a lado de ella?, ¿qué estaba haciendo con Sakura?
-"¡Dime… ¿Por qué el viejo nunca esta en casa?, ¿Por qué nunca juega con nosotros?, ¿Por qué nuestra familia es un asco?, ¿Por qué todas la noches se emborracha?!
》¡Yo te voy a decir porque…! ¡PORQUE PAPÁ NO NOS AMA!"
De repente escucho la voz de su hijo y levanto su mirada, solo había sido un recuerdo de la cena de esa noche, pero su hijo se equivocaba, ¿o no?
-"Tu eres la única que no se da cuenta.- volvió a repetir Boruto. -Tu eres la única que sigue pensando que vive en un cuento de hadas cuando eso no existe. No te importa que los demás vivamos una completa mierda, con tal de tu vivas tu sueño anhelado aunque esa persona no te ame. No te importa ser la burla de tu "esposo" con tal de que viva a tu lado. No te importa haber perdido tu identidad con tal de ser la sombra del viejo de mierda."
¿Acaso todo lo que le había dicho Boruto era cierto? Ella era feliz con estar viviendo su sueño junto a la persona que siempre había amado y todos sus días los había gastado en ser feliz y vivir su sueño al límite sin impórtale los demás y fue ahí como si un golpe había roto el espejo que ella se hizo, había abierto los ojos y entendió las palabras de su hijo.
Todos los días se sentía como un sueño, todas las mañanas tenía el gusto de estar frente a la personas que amaba y estaba tan cegada por ese hecho que poco le importo sus deseos como mujer, esposa, y madre. Nunca le exigió tiempo a su esposo ni dedicación para con ella como para sus hijo y a sus hijos los olvido hasta el punto de abandonarlos
Allí estaba ella, llorando y llamando a su Naruto-kun, mientras su hija de diez años estaba sola en su casa y su hijo de doce internado en el hospital. Sus hijos no estaban bien, no eran felices cuando ambos padres los olvidaban. Se había enfocado solo en ella que no le había importado ni sus hijos.
Comenzó a llorar mas fuerte al darse cuenta de su error. Estaba sola, Sarada ya no estaba con ella y solo se alcanzaba a escuchar un reloj.
-No… por favor… ayúdame Naruto-kun… sí esto es un sueño, despiértame- decía Hinata agarrando su cabeza.
-Hinata
-Perdónenme… perdona Boruto-kun...
-Hinata
-Perdón Himawari-chan...
-¡Hinata!
-Perdón Naruto-kun
Todo comenzó a hacer oscuro, como si una sombra la envolviera. Una campanas fueron el único sonido que se escuchaba donde avisaban las 12:00am.
-¡Hinata!
-Me equivoque, me enfoque solo en lo que quería que me olvide de los sentimientos de ustedes, fui muy egoísta, perdón.
-¡HINATA DESPIERTA!
Cuando Hinata abrió los ojos, ya no estaba en la casa del clan Uchiha, frente a ella estaba su mejor amigo: Inuzuka Kiba.
