Muy en el fondo.
Cap.3: Duelo.
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"- ¿Está segura de esto señorita Tamao? – Preguntó preocupada la mujer de cabello azul al extender la katana a la pelirosa."
Tamao fijó su mirada en ella con severidad al girar una venda en su mano derecha. Se había colocado una camisa un poco holgada color blanca y unos pantalones un poco más ajustado a sus caderas. Aseguró la venda en sus manos para evitar que su sudor hiciese que la empuñadura de aquella arma se resbalase. Conocía demasiado bien las tácticas del Tao en el arte de la esgrima.
"- Estoy segura – tomó el arma justo después de haber recogido su cabello en una coleta sin perder de vista el otro extremo del patio frente a ella. Ren Tao le miraba con desafío mientras su mano derecha sostenía una espada plateada.
"- Será interesante – sonrió la joven de cabellos naranja cargando a Hanna en sus brazos."
"- Cuida de él – ordenó Tamao mirándola de reojo haciéndola sonreír juguetonamente como siempre."
La pelirosa se percató que Ren se acercaba con altanería.
Mordió su labio inferior al recordar como había palidecido al escuchar su petición, pero luego su rostro se tornó frívolo y una sonrisa desafiante le hizo aceptar su reto, no sin antes proponer sus propios términos.
"- si la apuesta es tan grande, lo haremos mas divertido – mencionó alertándola – si yo gano… dejaras de servir a los Asakura."
"- ¿Qué estás diciendo? – preguntó incrédula y furiosa."
"- ¿Tienes miedo? – soltó - si ganas prometo marcharme de aquí."
Era todo o nada, tuvo que aceptarlo sin dudar sabiendo que podría echarlo de su vida. Su mano tembló un poco al ejercer con fuerza la empuñadura, pero le miró con fiereza sabiendo que debía respetarlo.
Su sorpresa se agrandó cuando vió que Ren se acercó a una gran velocidad dando la primera estocada que ella pudo detener. Esta iba directamente a su cabeza.
La sonrisa altanera y brillante no dejaba aquel apuesto rostro y Tamao sintió un cosquilleo que la hizo sonreír de igual forma. Ren la respetaba como oponente, nunca disminuía su fuerza por ella, era halagador y excitante.
"- Estas pensando mucho – exclamó mirándole con desafío - ¿Es que te estas arrepintiendo?"
Tamao no respondió y sonrió con nostalgia, recordando años atrás, mas luego al notar que un golpe del Tao buscaba sus costillas, decidió tomar aquel duelo mas en serio.
Ren la obligaría a dejar su deber. Algo que debía evitar a toda costa.
Se abalanzó sobre él, notando la sorpresa al verla moverse con rapidez tratando de golpear los puntos que de memoria sabía que Ren parecía dejar casi a la vista. Lo disfrutaba, disfrutaba verle mirarla de aquella forma, con respeto y una sonrisa que afirmaba que ambos compartían un pasatiempo.
Su sonrisa se detuvo al sentir como su espada chocaba con la hoja de la del Tao.
"- Renuncia – ordenó mirándola con más seriedad."
"- Es mi deber – exclamó sintiendo cuando el joven apartaba el arma para hacerla perder el equilibrio colocándose detrás de ella y aprisionándola, rodeando su cuello con su brazo."
"- Terca y estúpida – susurró a su oído haciéndola sentir un escalofrió."
Ren se presionaba a ella desde atrás mientras ella luchaba para que la cercanía no la afectase.
Un golpe con la empuñadura en su costado la hizo reaccionar haciéndole entender que quien estaba tras ella no era el hombre que amaba sino el sujeto que le exigía rendirse.
Ren la soltó haciéndola retirarse sosteniéndose su costado derecho y mirándole molesta.
"- No quiero lastimarte – murmuró."
"- ¿No te parece que es muy tarde para decir eso? – preguntó molesta - ¿Cuál es la diferencia ahora de cuándo entrenábamos?"
"- Sabes que voy a ganar – afirmó con una expresión extraña, como si estuviese enfadado por haberla lastimado."
"- No – soltó sosteniendo su costado y tomando con más fuerza la empuñadura. Su deber era con los Asakura, no importaba cuanto lo amase, jamás podría dejar su responsabilidad."
Tamao atacó tratando de no perder el control, pensando cada movimiento hasta que pudo herir el brazo izquierdo del chico y golpear su hombro.
Tras unos minutos de arduas estocadas por parte de ambos, que solo se detenían ante cada golpe, se miraban en silencio y jadeantes.
"- Señorita… - murmuró Kanna cuando Tamao retrocedía estudiando cada movimiento del hombre frente a ella - ¿no le parece que ya es suficiente?"
"- Cállate – ordenó con severidad – si pierdo…"
"- Señorita Tamao – sonrió la joven de cabellos naranjas – hasta usted se da cuenta que la fuerza de él ha ido en picada."
Tamao observó a las mujeres a su costado y frunció el ceño al comprenderlo y verlo desde otro punto de vista. Desde el primer golpe, Ren había disminuido su ataque, dejándole ver ciertas debilidades que ella había aprovechado, pero de alguna manera ella no podía lastimarlo más de la cuenta.
Solo lograban poner mayor esfuerzo es pelear sin tratar de lastimarse demasiado. Eso provocaba más deterioro físico.
"- ¡Pelea enserio Tao! – soltó aun sosteniendo su costado debido al dorlo."
"- Es una pérdida de tiempo – exclamó limpiando un hilo de sangre que escurrió de su labio inferior."
"- No lo es – respondió mirándole aun en guardia con su espada."
"- Míranos- sonrió arrogante al señalarla jadeante- hasta parece que estamos teniendo sexo."
Las palabras la desarmaron haciéndola ruborizar al ver a las otras chicas igual de afectadas por aquel vocabulario.
"- Dime – continuo - ¿ya le has contado a tus subordinadas cuando te vi desnuda por primera vez?"
"- ¿Q-Que? – soltó sintiendo su cara arder y mirando a las jóvenes quienes escuchaban con curiosidad."
"- O cuando dormíamos juntos en mi cama – soltó acercándose a ella con altanería."
"- ¡Cállate! – dijo. Le enfada que aquello le estuve afectando enserio."
"- ¿Cuándo tuviste que bañarme por aquella fiebre? O puede ser… - se detuvo al verla acercarse a él intentando darle otro golpe que el fácilmente detuvo."
"- ¡¿Qué diablos planeas?!"
"- Persigues una causa idiota – soltó mirándola acusatoriamente – Yo me di cuenta de todo esto desde hace años ¿Por qué maldita sea tu aun no?"
Tamao le observó con extrañeza. Le estaba acusando de algo que no entendía.
"- Cada maldito día – soltó golpeando con fuerza su espada haciéndola retroceder – yo me daba cuenta cuando revoloteabas a mi alrededor con tu actitud estúpida y distraída."
Tamao retrocedió, es lo único que podía hacer cuando percibía aquella mirada fría y… nostálgica? ¿qué pasaba ahí?
Hizo una estocada con más fuerza arrojándola al piso. Jadeó cuando se sentó con rapidez, tomando aire para intentar ponerse de pie nuevamente; un sudor frio cruzo su frente al sentir aún más dolor en su costado
"- Di que te rindes – le escuchó decir cuando se puso de pie frente a ella - Hazlo"
". Mucho me temo que has olvidado que no puedo perder… - no terminó su frase al tomar la katana desde su posición en el piso y tratar de atacar de costado al hombre de pie frente a ella."
Sonrió cuando notó que pudo lastimar su mejilla con una leve herida, pero se paralizó al sentir como él se había acercado a ella hasta tomarla del cuello de la camisa con fuerza, levantándola y colocándola contra la pared.
Nadie que los viese luchar diría que eran amigos o un hombre contra una mujer. Eran simplemente oponentes y en esta apuesta se habían respetado como tal.
Eso era lo que Tamao siempre le había gustado de él. Solo pudiendo sonreír con ironía hacia sí misma debido a su estupidez de no descubrí rápido el plan de Tao de decir todas aquellas cosas para distraerla.
"- ¿Por qué quieres que me vaya? – exigió aun presionándola contra la pared."
"- No está en el trato hablar de eso – intentó sonreír, pero la presión del chico y el dolor en su costado le estaba dificultando respirar."
"- ¿Por qué quieres que me vaya? -repitió con un tono más frio provocándola."
"- Creo que estorbas aquí – fingió su desdén lo mejor que pudo."
"- No creo que te moleste tanto – sonrió con arrogancia al acercarse a ella hasta rozar su oído – Cuando te acariciaba anoche no parecías incomoda porque estuviese aquí."
Tamao gimió de indignación y otra cosa ¡él recordaba todo! El pánico y la vergüenza la atacaron, estaba a su merced, no podía perder. Su labio inferior temblaba, pero intentó mantener su temple.
"- Eh ganado – soltó acercándose mas a su cuerpo aprisionándola."
"- ¡Aun no! – presa del pánico intentó liberarse, pero solo lograba sentir su cuerpo aún más cerca de él. Sacudió su cabeza al tratar de mantenerse fría. Si perdía ya no tendría un propósito."
Ren se alejó solo un poco para sujetarla con más fuerza.
"- Eres una idiota – murmuró justo antes de presionar sus labios con los de ella."
Tamao sintió como sus ojos se desorbitaban y el aliento del Tao la embargaba. ¿Era así como se sentía ser besada? Su aliento era suave y sus labios también ¿Cómo alguien tan rudo podía mostrar tanta delicadeza?
Él comenzó a mover su boca lentamente y ella… ella estaba respondiendo. ¿Qué diablos estaba pasando? Ahora ella ya no estaba pensando, solo deseaba sentirlo.
Con aquella pelea agitada, sus cuerpos con leve sudor debido al ejercicio sus manos soltaron la espada hasta acercarlas al pecho del chico mientras que podía sentir como él dejaba de presionar su camisa para arrojar el arma y rodearla con cierta delicadeza.
Sintió como su beso se volvía hambriento como si no solo fuese ella la que deseaba aquel toque desde hace mucho. Suspiró su nombre sin darse cuenta mientras sus cuerpos…
La tos y los balbuceos tras ellos le hicieron mirar hacia un lado encontrando a tres espectadoras que parecían tener diferentes emociones. Desde sorpresa, asombro y diversión.
Tamao se separó y se alejó cubriendo sus labios con su mano mientras miraba al piso sintiendo como su cara ardía.
No quería pensar lo que hubiese pasado de haber estado solos. Se arrepentía pensar que aquello había sido demasiado placentero.
"- Eh ganado – no la miró distrayéndose al recoger su arma."
"- ¡No eh perdido aun! – exclamó temblorosa de aquellas sensaciones- Continuemos con la pelea…"
"- No podemos pelear – soltó mirándola furioso."
"- A-Aun podemos… - murmuró."
"- ¡Maldita sea! – gritó al colocar una mano en la pared acorralándola – si seguimos así terminaremos teniendo sexo frente a tus empleadas ¿te gustaría.?"
Tamao sintió el calor en su rostro y cuello. No pudo responder ante aquellas palabras.
"- Iré a lavarme el rostro – ordenó alejándose de ella y mirándola con demasiada atención – espero estés lista para salir. Es un empate por ahora."
Tamao aún no podía responderle, pero algo en ella se dijo que accedería a todo luego de aquel beso.
Pensar solo un momento que Ren la deseaba, que le miraba como a una mujer era una triunfo y miedo mezclados.
¿Qué debían hacer ahora? ¿A dónde querría llevarla el tao?... si ya no había pelea no podría exigirle marcharse.
Él no puede irse…
Su mente tonta aun le hacía pensar en situaciones inverosímiles sobre una posible relación con él. Miro su costado y guardó silencio avergonzada por lo que aquellas jóvenes podrían pensar de ella al perder los estribos y darles un espectáculo. Debía mantener una reputación por el bien de Hanna y aquella familia.
Caminó a paso lento hasta llegar a su habitación para poder arreglarse. Un kimono sencillo con algunas flores mientras sostenía sus cabellos con algunas pinzas. Decididamente estaba dispuesta a no demostrarle a Tao lo nerviosa que estaba.
¿A dónde la llevaría? ¿Por qué tanta insistencia?
Bajó con cuidado las escaleras sorprendiéndose de encontrar al Tao al pie de ellas.
Ren extendió su mano para ayudarle a bajar cuando notó su malestar ante cada escalón. En los últimos dos él la sostuvo entrelazando sus dedos con los de ella cuando accedió.
Él jamás lo había hecho y ahora ella no tenía la fuerza para apartarlo de aquel calor placentero.
Solo por esta vez…
Se volvió hacia la chica que sostenía a Hanna y se alejó de Ren para cargar al bebe por un momento. Le miró con cariño y luego se volvió con seriedad a las tres chicas mientras mencionaba una letanía de recomendaciones.
Las ordenes no cesaron incluso al estar en la puerta principal con Ren a su lado quien comenzó a reír por lo bajo.
"- ¿No deseas meter a Hanna en una burbuja? – ironizó."
"- Es solo un bebe – se defendió mirándole molesta."
"- ¿A sí que eres el tipo de madre que no se separa de sus hijos en todo momento?"
"- Soy el tipo de mujer que hace juramentos – le miró altiva – y si este es cuidar de un bebe lo hare."
Su seguridad se vino abajo cuando la mirada del Tao se tornó brillante como si la mirase con cierto… ¿orgullo? ¿ansiedad? ¿ardor?
Tamao desvió su mirada y estudió a las tres mujeres que parecían de pronto interesadas con cada acción de ellos dos.
Salieron en silencio hasta el auto oscuro del Tao estacionado frente a la pensión, colocándose él en el asiento del conductor mientras avanzaban sin decir una palabra por casi veinte minutos de viaje.
Tamao sentía que la tensión entre podría cortarla con un cuchillo.
"- Tamao… -comenzó."
"- ¿A dónde me llevas? – preguntó mirando a través de la ventana tratando de detener los latidos de su corazón. No deseaba hablar del beso, no deseaba por una vez escuchar que el talvez se disculpase del único buen recuerdo que le quedaría una vez él se casara."
"- Ya lo veras – le escuchó decir con un tono enfadado."
Él sabía con aquella pregunta que ella no querría hablar de aquel arrebato en el patio. Con tristeza deseó pertenecer a una buena familia, deseó de pronto lo que nunca podría tener. Lo deseaba a él.
Sus pensamientos se estancaron cuando se estacionaron frente a un edificio lujoso en el centro de aquella ciudad.
"- ¿Qué es lo que ocurre Ren? – preguntó una vez se hubo bajado del auto."
"- Necesito aclarar algo con cierta persona – soltó – luego hablaremos de una vez por todas."
La observaba con tanta atención que se estremeció por lo que huyó de su mirada mirando sus manos mientras entraban juntos a aquel edificio.
Le siguió hasta el elevador tratando de mostrarse segura y no preguntar nada en aquel momento. Ren estaba serio como si estuviese ansioso por algún acontecimiento y ella estaba demasiado nerviosa para insistirle.
Llegaron a lo que pareció el octavo piso del lugar mostrando frente a ellos un pasillo lujoso cubierto de una alfombra café con ciertos encajes dorados.
Ren salió del elevador y se dirigió hacia una puerta a la derecha siendo seguida de la mujer que trataba de estudiarlo.
Tamao ingresó al lugar una vez el Tao se hizo a un lado luego de abrir la puerta.
Notó un grupo de sofás colocados de manera ordenada unos frente a otro mientras un escritorio era la imagen al fondo.
"- Espera aquí – ordenó."
"- ¿A dónde iras? – le miró extrañada."
"- Necesito hacer algo – sus ojos expresaban cierto cansancio mientras Tamao miraba inevitablemente la herida en su mejilla sintiéndose culpable. – estoy bien – confirmó como si le hubiese leído la mente – tú en cambio…"
"- Solo es un golpe – murmuró fingiendo no sentir dolor."
Ren pareció mirar al piso molesto, pero luego levantó su mirada a ella.
"- Nunca más pelearemos con espadas reales."
"- ¿Qué?"
"- vuelvo enseguida – dijo cerrando la puerta furioso, sorprendiéndola con aquel arranque dejándola confusa."
Sin siquiera razonarlo estuvo de pie durante cinco minutos, mirando la puerta cerrada con atención hasta que frunció el ceño. Ella estaba cansada por lo que esperarlo en la comodidad de un asiento no era tan mala idea.
Con tranquilidad se acercó hasta realizar la acción que había pensado haciéndolo con dificultad debido a los hematomas que de seguro se harían visibles al día siguiente en su cuerpo. Se reclinó suavemente.
Miró al techo y frunció el ceño al tratar de analizar los planes de aquel hombre.
No podía dejar de sentirse nerviosa estando en aquel edificio. Se controló como siempre lo hacía, pero el hecho de volver a recordar los labios de Ren sobre los suyos, moviéndose de aquella forma mientras ella había gemido de puro deleite le hicieron castigarse mentalmente.
Llevó las manos a su rostro avergonzada ¿Ren lo habría notado? Se mortifico aún más al recordar las palabras escandalosas de él al detener la pelea para evitar hacer un espectáculo ahí.
De pronto escuchó como la puerta se abría haciéndola contener el aliento ante la posibilidad de volver encarar al hombre que la estaba haciendo suspirar de emoción.
La sorpresa fue grande cuando notó la curvilínea figura de una mujer de cabellos de plata en un traje de falda en tubo color negra y una camisa blanca manga larga.
Su piel como porcelana y ojos de un rojo vino le miraron con sorpresa.
Tamao tenía un solo nombre para ella… era una princesa. La había visto en la fiesta, pero no tan cerca y a la luz del día que le daba un halo casi angelical.
"- Eres… - murmuró mirándole con tranquilidad hasta cierta inocencia - ¿eres Tamao tamamura?"
La observó en silencio tratando de enmascarar su sorpresa ¿desde cuándo estaba ella en el edificio? ¿acaso era la persona con la que Ren hablaría?
Presionó sus manos una contra la otra en su regazo y sintió un vacío en su estómago al saber que nunca tendría una oportunidad contra ella. No, ni siquiera ella que era nombrada como una belleza.
Hizo alarde de algo que había aprendido con los años… hipocresía.
"- Adelante, puedes pasar – sonrió cerrando sus ojos sin alegría, pero con cortesía muy bien fingida."
"- ¿Tamao Tamamura? – Repitió la suave voz, aún más que la de ella."
La pelirosa asintió extendiendo su mano y señalando un sofá frente a ella para que tomara asiento. No estaba de humor para colocarse de pie y hacer una reverencia.
Ocultó una de sus manos en la manga de su kimono al sentir que se estaba enfureciendo.
Así que aquello eran los celos…
Había sentido dolor al ver a Yoh junto a Anna, pero nada comparado al sentimiento que la embargaba justo ahora. Ella llegó a respetar la relación de aquellas dos personas que quería, pero con Ren… era diferente, no podría… nunca podría.
"- Veo que es difícil saber si te agrado o no – sonrió sorprendiéndola – no debes fingir agrado, no estoy interesada en él."
"- ¿Buscas a Ren? – preguntó desapareciendo su sonrisa sin mostrarse amenazante. Solo la mirada con educación."
"- En realidad… te buscaba."
"- ¿Buscarme?"
"- Eh sabido que conoces a Ren desde hace muchos años."
"- Sirvo a los Asakura y en una visita oficial a la familia Tao le conocí – murmuró erguida sin mostrarse abierta a hablar más de la cuenta."
"- Hace unos días… Ren Tao me ofreció matrimonio – murmuró suspirando con aburrimiento."
Tamao sintió que su respiración se detenida… ¿solo hace unos días se había ofrecido a ella? él hace unas noches, borracho le ofrecía lo mismo.
Como si la mujer frente a ella hubiese leído su sorpresa y angustia decidió continuar con el relato.
"- Pero no lo hizo de la forma que hubiese esperado – murmuró causando la completa atención de la peli rosa.- lo hizo como si estuviese comerciando ganado."
Tamao pudo pudo recordar la expresión de sus ojos dorados ofreciendo matrimonio… no, a ella no se lo había pedido de aquella forma, pero pensando en la personalidad de aquel hombre suponía que la propuesta para aquella mujer si era real. En cambio, a ella se lo había ofrecido sin estar conciencie en sus cinco sentidos.
"- Solo me mencionó las ventajas de unir nuestras familias, el intercambio sería lo correcto y solo necesitaba un heredero. Podíamos salir de vez en cuando y prometía no estar con otras mujeres cuando estuviese anunciado el compromiso."
Tamao no pudo evitarlo y comenzó a reír por lo bajo con una pizca de ironía y tristeza.
"- ¿Dije algo gracioso? – preguntó parpadeando sin comprender, sin malicia alguna solo sincera curiosidad."
"- Es que… es tan propio de él, Ren es tan… - Lo había expresado con diversión y cariño captando la atención de aquella mujer haciéndola carraspear avergonzada."
"- Continua – ordenó cruzándose de piernas frente a ella moviendo su falda oscura que se adhería perfectamente a sus curvas – deseo que me describas al hombre con el que me voy a casar."
Tamao sintió aquella frase como una apuñalada. Sonrió con tristeza que pudo ocultar luego con una sonrisa forzada. En realidad, no le sorprendía que aquella mujer hubiese aceptado la oferta del Tao aunque fuese la peor propuesta de matrimonio de la historia.
Odiándose a sí misma comenzó a tener simpatía por aquella mujer, era hermosa parecía muy inteligente… era la adecuada, se dijo. Debía ayudarle con aquel joven. Después de todo estaba interesada en él.
"- Ren es un hombre… que da su palabra una vez la persona lo merece, es leal, bondadoso en el fondo, en ocasiones tímido… - sonrió recordando cada momento a su lado – tuvo muchos problemas en su infancia por eso parece frio, pero en realidad… es sincero. Ten paciencia cuando se enfade, él no es violento, no te lastimaría ni en su peor ataque… - le miró con simpatía genuina – puedo llegar a ser divertido… incluso parece demasiado arrogante, pero en el fondo solo desea recalcar que no necesita de nadie más, cuando en realidad…- se detuvo solo cuando un nudo en su garganta se había formado."
No te rompas…
Se dijo con autoridad en sí misma.
No te atrevas…
"- C-Cuando en realidad… solo desea amigos … - soltó con dificultad."
"- Que interesante… - interrumpió estudiándole haciendo que Tamao mirase su regazo de manera distraída conteniendo las lágrimas que amenazaban con salir. La mujer miró por encima de su hombro sonriendo con astucia - Dime, ¿Qué harías tu cada día si fueses la que se casara con él? – la mujer la miró con total atención mientras Tamao sentía que era una pregunta cruel sabiendo que la mujer frente a ella ya había deducido que lo amaba."
"- No le dejaría solo… - fue su respuesta sintiendo que su corazón se estrujaba humillada al descubrir sus sentimientos."
Guardaron silencio por algunos segundos hasta que Tamao notó que la mujer se ponía de pie.
"- ¿Te digo algo gracioso? – soltó sonriendo mirándola con compasión, algo con lo que Tamao intentó no ofenderse – cuando él me ofreció matrimonio me recalcaba que no podría amarme, y que no obtendría nada más que compañía de su parte ¿puedes creerlo?, parece estar enamorado de otra mujer."
Tamao no podía resistir más aquella situación. Se puso de pie intentando sonreír como muestra de respeto para salir rápidamente de ahí pero notó como la mujer de cabellos de plata levantaba su mano derecha en señal de alto
"- Me parece una pérdida de tiempo intervenir en una relación así… - soltó – por lo que rechace su oferta."
Aquellas palabras hicieron que Tamao parpadease sin creerlo. Retrocedió hasta caer de golpe en el sofá mirándola y sintiendo un alivio que intento ocultar.
Se sentía tonta al querer derramar lágrimas en ese momento, aunque sabía que aquel solo era un pensamiento pasajero. No lo haría frente a esa mujer.
"- Te lo dije – Gritó la hermosa joven dirigiéndose a la puerta que estaba levemente abierta tras ella – Si deseas un acuerdo fácil y un heredero, mejor pídeselo a ella."
Tamao sintió su cara arder, no se atrevió a moverse de su lugar, no se atrevió a levantar la cara una vez la figura del intruso entraba caminando lentamente hasta colocarse frente a ella. Sabía que era él.
"- Mi nombre es Jeanne – se presentó haciendo que la pelirosa le mirase sin dirigirse a Ren Tao – perdona todo esto, pero creo que era por mi bien y el de este tonto – llevó las manos hacia adelante e hizo una reverencia perfectamente."
"- Jeanne – llamó el Tao con curiosidad."
"- No era lo correcto – Tamao notó que aquella mujer sonreía a él con cansancio – Espero hagas bien con la información que pude sacar de ella. – sonrió antes de girarse y alejarse de la habitación cerrando la puerta tras ella."
Tamao permaneció en silencio sin volverse al hombre de pie frente a ella. Tragó sus lagrimas, ella no se vería cobarde, ella no le demostraría aquello. Decidió mirarlo con desafió
"- ¿No vas a hablar? – le exigió él en tono severo."
"- Creo que fui bastante elocuente exhibiendo mis sentimientos… - respondió agarrando sus manos una contra la otra para detener su temblor - ¿fue placentero para ti?- ironizó"
"- No lo planee yo si eso sospechas. Jeanne notó ciertas cosas y…"
"- No es ciega – respondió fingiendo su voz."
"- Si… – le escuchó responder para luego sentarse a su lado reclinándose en el sofá mientras miraba el tejado de aquel apartamento."
Ella le estudio desde su posición, su pose y su aspecto imitaban alguien completamente seguro pero su rostro, parecía confundido.
"- Lo mejor es que me vaya… - murmuró la pelirosa haciendo el ademan de ponerse de pie."
"- Si te largas ahora estoy dispuesto a cargarte como si fueras un saco de papas hasta ese escritorio. – le miró con intensidad – imagínate contarles a tus nietos que tu primera vez fue sobre un trozo de madera."
Tamao le observó atónita hasta sentir como el calor ahora la embargaba.
"- ¡¿C-Como te atreves?!- exclamó avergonzada e indignada"
"- Me amas – afirmó sintiendo que algo cálido cubrió su pecho. Que Ren materializase aquellas palabras era sorprendente."
"- Escribe un libro sobre eso – soltó irónica causando una pequeña risa cansada en él."
Guardaron silencio mientras Tamao igual se inclinaba, miraba sus manos furiosa y nerviosa. La actitud de ambos era extraña. Ahora ella ya no tenía secretos con él.
"- Si me amas… .- continuo – porque no…."
"- Tengo un juramento que cumplir – soltó interrumpiendo antes de formarse otra fantasía en la cabeza mirando al frente con seriedad."
"- Deja de fingir por una vez. Nadie necesita que le jures tu vida – exigió."
"- No – soltó molesta al ponerse de pie - ¡yo no…!"
Sintió como Ren halaba de ella hasta tomarla de la cintura y sentarla a horcadas sobre él. Su kimono se corrió dejando notar sus piernas.
"- ¡¿Q-¡¿Que haces?! – tartamudeó intentándose ponerse de pie, pero él la sostuvo de su cintura."
"- Todos creen que eres mi amante desde que comenzaron a crecerte los senos – exclamó sosteniéndola con dureza y sorprendiéndola por el comentario."
"- P-Pensé que solo había sido…"
"- ¿Qué quieres que haga? – pregunto frustrado mirándola directamente a los ojos - ¿cómo quieres que te lo pida?"
"- ¿Pedirme?"
"-Vuelve conmigo a China – dijo con toda la seguridad que pudo. Mientras rozaba sus labios con los de ella - ¿Acaso sabes porque Jeanne me rechazó?"
Tamao estaba tan impactada por sus palabras y su calor, que negó dócilmente con la cabeza.
"- Estaba haciendo mi obligación como heredero de los Tao, pero me detuvo mi estúpida cabeza al recordarme tu rostro – dijo haciéndola temblar - me mostré aún más odioso de lo que soy…y ella lo descubrió de inmediato, notó lo que tú, maldita ciega, no has notado por años."
"- ¡No seré tu amante! – soltó tan rápido al comprender que Ren se podría referir al deseo que ahora confirmaba, sentía por ella."
Jamás lo había visto así. Mirándola como si fuese un trozo del plato más apetecible. Era excitante y terrorífico a la vez.
"- Lo serás cada día – exclamó tomándola con más firmeza acercándola a su cintura y presionando a él rozando sus labios con ardor haciéndola jadear – Cásate conmigo."
Tamao sintió un vacío en su estómago y su pulso se disparó. Sintió ganas de llorar como si toda su vida hubiese estado esperando aquella proposición. Saber que estaba sucediendo de verdad la hizo sentir casi desdichada.
"- ¡No puedo! – soltó con miedo mirándole indefensa casi al borde de las lágrimas – tengo que cuidar de…"
"- ¡Al diablo con eso! – le acaricio los labios de nuevo – me amas."
"- Si… - confirmó con dolor."
"- Hazme un juramento – dijo sin soltarla – Ya has hecho más que suficiente con los Asakura."
"- N-No lo entiendes yo no soy…"
"- ¡Al diablo con todo! Eres perfecta para esto – dijo al deslizar aquel kimono por sus hombros – no me hagas jugar sucio."
"- ¿Jugar sucio? – preguntó reteniendo aquellas lágrimas."
Poco fue lo que esperó al sentir los labios del Tao tomándola con furia y deseo. Tamao sentía que estaba embriagada con su calor y como una tonta se dejó hacer incluso cuando él la colocaba en el sofá para ubicarse entre sus piernas mientras con cada beso desataba aquel kimono.
¿Qué estaba haciendo ella para detenerlo? Nada, solo gemía su nombre cuando el besaba su cuello y hombros mientras quitaba su sostén con delicadeza y sus manos descendían más para colocarlas entre sus muslos, retirando bruscamente su ropa interior.
Estar en aquel momento era lo más placentero y extraño que había sentido. Si hubiese sabido que él la deseaba ella hubiese…. Hubiese accedido desde hace mucho tiempo , aunque fuese algo que no conduciría a nada. Solo conservar aquello recuerdos le tendrían que bastar para el resto de su vida.
Pudo sentir cuando Ren comenzaba a deshacerse de su camisa y sus pantalones sin dejar de besarla. Ella le ayudaba tan ciegamente que sabía que cuando la adrenalina pasase se avergonzaría.
Le miró a los ojos luego de aquel último beso húmedo mientras él se acomoda mejor entre sus muslos.
"- Será molesto solo por esta vez – advirtió – Te prometo que solo por esta vez."
Tamao no pudo responder debido a que él la besaba de nuevo justo cuando lo sentía entrar en ella haciéndola gemir con incomodidad y dolor solo para notar como Ren se detenía un momento para que ella se acostumbrase.
"- Mírame – ordenó – necesito saber… - exclamó intentando hacer un esfuerzo por no moverse."
En medio de un jadeo Tamao le observó indefensa mientras él comenzaba a mover sus caderas de forma lenta haciéndola pasar de un estado de dolor a placer en unos segundos.
Ella solo podía mencionar su nombre una y otra vez. Se retorció cuando él se movía sobre ella mientras tocaba el resto de su cuerpo con demasiada insistencia deteniéndose en sus pechos.
Ya ni siquiera deseaba razonar lo que estaba sucediendo, solo deseaba culminar aun el acto que no entendía por lo que luego de varias caricias y el movimiento de aquel hombre sobre a ella, gimió casi al borde las lágrimas al sentir una oleada de placer mucho más fuerte que los momentos anteriores, siendo seguido por el Tao quien con una embestida mucho más fuerte terminó en ella haciéndola jadear tratando de recuperar el aliento.
Se miraron en medio de su rubor y cansancio por lo que Ren salió de ella para colocarse rápidamente los pantalones mientras ella le miraba aturdida sin comprender.
"- Creo que podría tomarte de nuevo…. – exclamó casi con frustración al volver a sentarse y tomarla en brazos hasta colocarla en su regazo como si fuese una niña pequeña mientras cubría sus hombros y su cuerpo solo colocando de manera superficial aquel kimono."
Estaba presionada a él. Ren con el torso desnudo como ella, mientras el kimono estaba extendido sobre ella cubriendo su desnudez
No se atrevió a levantar su cabeza y mas al notar manchas entre sus muslos. Avergonzada intentó apartarse pero Ren la detuvo reteniendo su mentón
"- Esto es jugar sucio – murmuró y tras unos segundos sonrió – Ya te eh visto sangrar – bromeó – pero esta vez sí fue mi culpa."
"-¡Ren! – llamó hundiendo su rostro en su pecho con indignación mientras guardaba silencio."
"- Debimos hacer esto desde hace mucho – le miró con seriedad acariciando sus labios con su dedo pulgar – Maldita sea…. Yo… ¿es que tengo que decírtelo? – preguntó furioso mientras Tamao como siempre le miraba son comprender – Te amo - soltó para luego besarla de nuevo con tranquilidad mientras Tamao no respondía a causa de la sorpresa."
"- ¿T-Tú…?"
"- Nunca podías mirarme de otra forma – susurró mientras la apretaba a él con dureza, algo por lo que ella no se quejaba en ese momento debido a la felicidad interna que la estaba embargando – eres tan estúpida que… - se detuvo a mirarla con más cuidado haciéndola jadear una vez él volvió a acariciar uno de sus pechos – Te tomaré de nuevo una y otra vez – amenazó junto a sus labios tomándolos de manera posesiva solo separándose para continuar – no podrás decirme un no una vez estés embarazada…"
"- ¿Embarazada? – escucharon a alguien quien parecía haber entrado en el momento justo para encontrarlos de aquella forma."
Tamao sentía su cara arder mientras notaba como el Tao sonreía de forma arrogante.
Ren miraba furioso desde la orilla de aquella mesa de los Asakura, como el sujeto peliverde se había sentado al lado de Tamao aun en medio de su pequeña reunión que anunciaba su compromiso, mientras ella solo devolvía aquellas atenciones con cortesía.
Ren tomó uno de los cubiertos al lado de la mesa tratando de calcular si era posible insertar un tenedor en la cabeza de un sujeto a esa distancia.
Aquel sujeto ingles no paraba de hablar mientras del lado contrario de la mesa Yoh Asakura sonreía de forma tonta y Anna les observaba con seriedad.
"- Entonces… ¿se comprometieron hace tres días?"
Ren sonrió con malicia al sentir la mano de la pelirosa sobre la que él tenía sobre la mesa tomando aquel cubierto que clavaba en el mueble con cierta fuerza.
Sabía que ella trataba que él no hablase de mas pero resultaba atractivo mortificarla un poco sin mencionar que no soportaba las sonrisas que ella le ofreció a aquel sujeto recién llegado.
"- Veo que tienes mucha suerte – sonrió aquel sujeto con cierta diversión volviéndose a Tamao – ella es una persona muy bondadosa."
Tamao sonrió con cortesía, pero Ren lo hizo con maldad pura.
"- Ella puede dar mucho de sí – le miró con desafío – lo sé muy bien, estos tres días hemos pasado todas las noches juntos – soltó con mordacidad notando el rubor y la mirada de advertencia de la peli rosa que él ignoró a propósito – supongo que se confirmó nuestro compromiso cuando mi hermana nos encontró en pleno acto hace unos días."
Todos guardaron silencio mientras Tamao gemía de pura vergüenza mientras le mirase con furia.
"- ¿Es eso cierto? – preguntó Anna en tono severo mientras Tamao con toda la seriedad que pudo asintió. No podía negarlo."
El joven de cabellos verdes rio con sinceridad y miró al Tao .
"- La razón puede nublarse cuando los celos atacan a un hombre."
"- ¿Te lo parece? – casi amenazó el Tao luego volviéndose a Yoh – Tamao se irá conmigo."
"- Por supuesto – sonrió Yoh divirtiéndose con la escena."
Tamao les miró a todos y a Ren particularmente con odio. Se puso de pie y luego de una inclinación a Anna con respeto, salió de ahí con los hombros rígidos dirigiéndose a su habitación.
A punto de cerrar estaba cuando Ren la había alcanzado entrando con ella.
Si esperaba docilidad no la encontraría. Sonrió con un brillo en los ojos cuando detuvo el puño de la hermosa mujer que iba directo a su rostro.
Ella no era como otras mujeres, no usaría su palma como una damisela, ella era sin lugar a dudas un oponente ahora y aquella determinación le estaba excitando.
"- ¿Cómo pudiste decir eso? – preguntó mirándole molesta."
"- Preciosa… - susurró aprisionándola rodeándola con sus brazos – cuando te enfadas eres…"
"- ¡No estamos hablando de eso! – exclamó queriéndose soltar."
"- No me agrada como te mira ese sujeto – exclamó apretándola a su cuerpo a propósito."
"- ¡No es justificación para haberles contado esa experiencia!"
"- ¿Ese vez no valía? – preguntó mirándole con una sonrisa cínica – entonces debí haberles contado nuestras otras veces en la cocina, en tu habitación, en el patio mientras entrenábamos… - hizo la lista sonrojándola – Solo tres días y te aseguro pronto tendré un heredero."
La escuchó gemir frustrada. Le encantaba esa mujer y no deseaba perder mas tiempo con ella.
Habían sido años desperdiciados. Hasta su ultimo día sabía que se acordaría de aquel discurso que Tamao había dicho a Jeanne sobre él. Le amaba y lo miraba de una forma distinta a cualquier persona, exaltando una bondad que ella afirmaba que tenía.
En realidad, no se sentía merecedor de aquello pero una parte de él se había sorprendido gratamente con la mirada de aquella mujer.
Por lo tanto, ahora sabía que si no actuaba de esa forma aquella tímida mujer que escondía esa faceta en una de aparente sofisticación huiría de él y se escondería como una tortuga.
Decidió fastidiarla y enfadarla, lo haría hasta que ella se acostumbrase a él.
Sabía que aquella estúpida lealtad siempre estaría con ella, pero igualmente ahora conocía que el amor hacia él era más grande que su promesa de servir a una familia. Lo supo cuando luego de que su hermana los interrogara vergonzosamente, ella había aceptado casarse con él mirándolo con suavidad.
"- Ren… - le llamó en medio de un gemido haciéndolo sonreír al saber que pronto cedería – ellos están allá abajo…"
"- No grites – susurró contra sus labios – y ellos no escucharan, aunque… - agregó – si lo hiciesen, es mejor que la situación les quede claro. Eres mía."
FIN.
N/A: Buenos este es el cap final espero que les guste a quien desee leerlo. Hacerlos de esta forma es mejor ya que no ando divagando tanto, espero en realidad haya sido del agrado de las lindas personas que me han leido que son:
Meli: jejej no son ellos si nos les hago malos entendidos pero aqui esta el final jeje espero te haya gustado y awww extrañaba leer tus msj.
Cecick: jeje me gustas tus msj porque son largos jeje, y bueno aqui esta el final lo bueno es que no no se como tantas ansias cuando los fics son cortos, espero de verdad el cap te haya agradado.
Kemmy: a todas nos encanta un ren arrogante y altanero uff es tan lindo jejeje gracias por leerme espero este cap sea de tu agrado de verdad.
De verdad agradezco a las pocas personitas que me han leido, pero como siempre digo si al menos una persona me lee ya puedo estar contenta
cuidence.
