Advertencia: Una nota larga de la autora al final.

Lifelines

Capítulo Tres.

Dick supo exactamente qué iba a pasar en el momento en que abrió la puerta de su apartamento.

La cantidad de llamadas y mensajes que interrumpieron su comida con Barbara eran prueba suficiente.

Decidió quedarse en Gotham después de salir pitando de la mansión y visitó a Babs. La primera llamada llegó una hora después, y Richard la ignoró sin que le pesara demasiado la conciencia. De hecho, después de decir a Barbara por qué estaba ignorando a Bruce de esa manera, se volvió algo bastante divertido tratar de evitar que ella tomara su celular y le dijera a Bruce lo que opinaba. Un par de veces tuvo que lanzarse a los lados para evitar ser atropellado por su silla de ruedas; una vez incluso se lanzó contra él y tomó el celular antes de que cayera al suelo pero afortunadamente el aparato dejó de sonar y, justo cuando iba a contestar, la otra línea colgó.

Con todo eso, inició un maratón de risas con Barbara y le hizo recordar por qué había estado tan enamorado de ella años atrás.

Pero Dick comenzó a cansarse con rapidez y, por supuesto, la antigua Batgirl lo notó. Ella le ofreció el sillón para que durmiera pero él declinó. Le dijo que sabía lo que le esperaba cuando llegara a su apartamento y que no había caso en prolongarlo más.

El camino a casa fue algo exhaustivo. De alguna manera se las arregló para quedar atrapado justo en la hora pico. El tráfico se movía tan lento que Dick podía sentir que los ojos se le cerraban.

Cuando empezó a sentir nauseas se salió de la carretera. La comida con Barbara había estado un poco pesada para su nuevo gusto, pero no tuvo corazón para decirle que no. Afortunadamente ella no le exigió que comiera más de la pequeña porción que se había servido, pero con cada mordida podía sentir cómo la comida buscaba una forma de regresar a través de su garganta.

Así que se pasó al asiento de al lado y abrió la puerta por si la comida encontraba ese camino. Respiró profundamente y esperó hasta que las nauseas se fueran. Qué pérdida de tiempo, pensó afligido mientras se pasaba al asiento del conductor. Miró su reloj con cautela: las siete de la noche. Los días en los que podía pasar toda lo noche afuera en su rutina "patrullo doce horas seguidas" y estar listo para trabajar la mañana siguiente parecían tan lejanos; decir que estaba frustrado era quedarse corto.

La quimio había sido bastante benevolente con él hasta ahora, según decían las enfermeras y los doctores. Los efectos secundarios que Richard enfrentaba estaban lejos de ser similares a los que otros pacientes lo hacían. Dos semanas atrás conoció en el hospital a una adolescente con otro tipo de leucemia que inició el tratamiento al mismo tiempo que él, pero cuando Dick la vio el día anterior estaba irreconocible. La pérdida de peso, de cabello, la palidez… no fue el hecho de verla así lo que lo impactó tanto, sino la certeza de que algún día él luciría así. Era cuestión de tiempo.

Claro, había tenido nauseas y se sentía cansado constantemente, unos días atrás el vómito había comenzado, pero sabía que todo eso era sólo el comienzo… y estar consciente de ello no ayudaba nada.

El celular sonó sacándolo de sus pensamientos depresivos. Bruce de nuevo, anunció la pantalla, y por primera vez dejó que una sonrisa se asomara en su rostro. No lo había apagado en toda la tarde y afortunadamente Barbara no le había preguntado por qué. La verdad es que, aunque era molesto, interrumpiéndolos mientras hablaban, había disfrutado cada momento. Las llamadas eran una sincera disculpa que nunca obtendría de Bruce en persona, y eso lo apreciaba. Mucho.

Las nauseas habían bajado a un nivel tolerable, a uno que Dick estaba acostumbrado ya. Encendió el auto y siguió su camino a Blüdhaven, tratando de imaginar las conversaciones que iba a tener con Bruce cuando regresara.

Pudo sentir la presencia del hombre en el instante que abrió la puerta. Dicho y hecho, unos apurados pasos trajeron al billonario ante sus ojos.

Se miraron por unos instantes, tratando de evaluar el estado del otro. Dick estaba sorprendido: Bruce lucía más agotado de lo que él había visto en mucho tiempo. Su cabello estaba hecho un desastre, el cuello de su camisa desarreglado. ¿Sin corbata? Bajo circunstancias normales podía decir que Bruce sólo estaba preocupado por algo sucedido en Gotham. Pero nuevamente, él mismo no era la imagen de la salud exactamente.

―¿Dónde has estado?― preguntó Bruce con voz áspera después de un rato.

―Gotham― Dick no pudo resistirse a responder, tratando de ocultar la sonrisa que amenazaba con aparecer.

Al parecer, Bruce no lo encontró tan divertido.

―¿Por qué no contestabas el teléfono? ¡Estaba enfermo de preocupación!

Al parecer la elección de palabras de Bruce hicieron reír a Dick, irritando más al otro.

Pasó enseguida de él, hacia el baño, riendo. Emergió de nuevo con sus manos llenas de botecitos de píldoras y caminó hacia la cocina.

―¿Cómo sobreviste a Alfred? ― preguntó con voz cantarina.

Bruce lo siguió, dubitativo.

―Está enojado―. Dick asistió con aprobación mientas hurgaba en sus armarios en busca de un vaso―. Y también contigo, por haber huido de esa forma.

¿Huir? Más bien corrido de ahí, muchas gracias, pensó Richard indignado pero en lugar de decirlo respondió con deliberada provocación.

―Oh, no te preocupes por eso. Soy el niño con cáncer ahora, la gente empezara a alejarse de mí. ¿Café?

Bruce apartó con furia el maltratado vaso que Dick le había ofrecido.

―¡¿Es una broma para ti?!

Ante eso, Richard se giró ante él y extendió sus brazos

―Sí Bruce, encuentro todo esto extremadamente divertido.

Bruce falló al tratar de responder. En lugar de eso, sólo miró a Richard profundamente, con una expresión indescifrable. Dick notó por primera vez la pequeña nota que deslizó en la puerta del estudio, arrugada en la mano del mayor.

―¿Así que es cierto? ― su "padre" preguntó después de un rato.

―Sí― respondió Dick con serenidad.

Evitaron mirarse a los ojos. Dick continuó con la preparación de su medicamento.

―¿Desde cuándo?― quiso saber Bruce, hablando en voz baja.

―Fuí diagnosticado hace tres semanas, creo. El tratamiento comenzó hace dos semanas.

Bruce se sentó con pesadez en una de las sillas del comedor.

―¿Por qué no me lo dijiste antes?―. Casi sonaba dolido. Casi

―Estabas en Hong Kong.

―Pudiste haber llamado.

― No quería decirte esto por teléfono.

La ira volvió a las facciones de Bruce.

―¿Y esto es mejor?― le espetó, agitando el pedazo de papel frenéticamente. Dick se giró hacia él, igualmente enojado, pero Bruce continuó antes de que pudiera formular siquiera si respuesta ―¿Consideraste la posibilidad de que Tim o Damian encontraran esto?, ¿Imaginas cómo se sentirían después de leer que tienes cáncer?

―Sí, se sentirían igual si averiguaran que tú tienes cáncer.

Bruce guardó silencio después de eso.

―Lo siento― admitió finalmente con un suspiro―, es que no sé cómo lidiar con esto.

Se sentía bien oírlo. La ira de Dick se disipó al instante.

―Sí, yo tampoco― respondió con honestidad. Tragó las píldoras y se sentó frente a Bruce.

―¿Y ahora qué?

Se encogió de hombros

―No mucho. Esperar y ver si la quimio funciona.

―¿Qué pasa si no?

―Trasplante de médula ósea. Si encuentran un donador.

―¿Tienes los reportes médicos?

Ah, ahí estaba. El detective. Por un segundo Dick pensó que estaba hablando con un pariente preocupado.

―En mi escritorio. Hay dos, uno es de mi hematólogo y otro de mi oncólogo.

Bruce torció el gesto ante la palabra y miró a Richard un largo rato antes de ponerse de pie

―Echaré un vistazo, mientras deberías de empacar.

Dick lo miró desconcertado. Necesitó un segundo para analizar la última parte. Se puso de pie rápidamente y siguió al mayor a su cuarto.

―¿Quieres que haga qué?

Bruce ya estaba leyendo los papeles:

―Empacar.

―¿Para qué?―. Richard sintió un agujero en el estómago. Sabia hacía dónde se dirigía todo eso y no le gustó.

―Para ir a Gotham. Te vienes conmigo― sentenció sin siquiera mirarlo.

―¿Por qué haría eso?― preguntó Dick débilmente y se apoyó contra el marco de la puerta buscando sostén.

―No puedes quedarte solo. Y necesitas ser tratado en Gotham General.

―Me siento muy a gusto en Blüdhaven All Saints, gracias.

Eso hizo que Bruce lo mirara finalmente.

―No seas ridículo, no puedes pedirle a Leslie que venga a Blüdhaven sólo para checarte.

Oh Dios, estaba en lo correcto desde el principio. Richard esperaba que su predicción sobre el comportamiento de Bruce fuera erróneo, pero había estado en lo cierto. Comenzó a marearse.

―No necesito que me chequen de nuevo. Mis resultados son muy claros.

Bruce dejó los resultados en el escritorio.

―Tienes veintitrés años. Las personas de veintitrés años no tienen leucemia de la nada.

De pronto, Richard comenzó a sentir dolor en todos los huesos de su cuerpo; el cansancio empezó a invadirlo.

―¿Qué quieres decir con eso?― preguntó con voz ronca, sabiendo exactamente a qué se refería.

―Hay algo que no estamos viendo, algún detalle que no ha sido detectado por tus doctores…

Richard cerró los ojos mientras Bruce seguía con su perorata. Comenzó a hacer especulaciones acerca de las posibles causas y variaciones en los tratamientos, pero todo lo que Dick podía escuchar era más agujas y más muestras de sangre. Podía sentir los moretones en sus brazos que obtendría después de que Bruce lo llevara de A hasta B, de exámenes tras exámenes. Casi podía oler el laboratorio y el aroma del perfume de Leslie, podía sentir las manos que lo examinaban de forma tan vívida que comenzó a sentirse enfermo.

―Creo que deberías irte― interrumpió a su padrastro con voz débil.

Bruce se detuvo, sorprendido.

―¿Qué?― preguntó. Caminó hacia donde Dick estaba apoyado y lo tomó de los hombros con fuerza ―¿Qué quieres decir?

Dick se sintió cansado, muy cansado. No podía ver a Bruce a la cara.

―Dije que deberías irte. No puedo lidiar con todo esto ahora.

Bruce lo miró escandalizado.

―¿Qué? ¿No puedes lidiar con qué?

―¡Contigo!―. Richard se sacudió las manos en sus hombros y caminó varios pasos hacia atrás, lejos del alcance de Bruce― Necesito que resolver esto, ¿está bien? No puedo estar más en laboratorio u hospitales, he estado mucho ya. No hay nada que hacer, ¡no se trata de una conspiración o de un ataque de algún villano! No me quedan ganas para discutir contigo―. Se llevó una mano a su cabello y miró a Bruce. Tenía una expresión indescifrable. ¿Enojo?, ¿Desilusión? ¿Tristeza? ―¿Entiendes…?― agregó después de unos minutos de silencio y odió el temblor de su voz.

―No― replicó Bruce con su voz de Batman, y en ese momentoDick supo que nunca podría hacer que Bruce lo entendiera. Los sentimientos eran algo tan irracional para Bruce, y para Batman aún más― ¿No puedes lidiar conmigo ahora? ¿Qué se supone que significa eso?

Dick quiso llorar.

―Tú haces que todo termine en Gotham. En tu misión. No necesito nada de eso ahora―. Se cruzó de brazos, sonando como un niño de cinco años.

―Eso no es cierto. ¿De qué otra forma debería reaccionar a todo esto?

Un abrazo hubiera estado bien, pensó Richard, pero no lo dijo en voz alta. El rechazo lastimó a Bruce, podía verlo, pero su mente comenzó a nublarse y era incapaz de pensar en una mejor solución a todo eso.

―Es cierto― insistió y continuó antes de que Bruce pudiera interrumpirlo ―¿Qué pasó cuando no aparecí anoche? Cuando ninguno de ustedes supo de mí… ¿Acaso te preocupaste de que algo pudiera pasarme? ¿O solo estabas furioso porque la misión fracasó?

Cuando Bruce no dijo nada la respuesta fue clara.

―¿Realmente quieres que me vaya? ― preguntó.

Richard asistió.

―Me mantendré en contacto― ofreció con mesura.

Bruce pasó a su lado sin decir nada. Dick pudo escuchar la puerta abrirse.

― No les digas aún nada a Tim y Damian― pidió antes de que Bruce se fuera.

―¿Tú les dirás?

―Sí, solo necesito tiempo.

Bruce asistió con lentitud, observó todo con detalle antes de cerrar la puerta detrás de él.

Dick suspiró profundamente y miró el lugar donde había estado Bruce.

Acababa de echar a Bruce Wayne. Jason estaría tan orgulloso.

Jason…

Los engranes de su cerebro comenzaron a girar, sus labios se curvaron en una sonrisa mientras que un plan comenzaba a tomar forma en su cabeza… Él podía hacer que todo eso sucediera. Él podía hacer que toda la situación mejorara.

Ahora sólo necesitaba encontrar a Jason.

Sin embargo, no había razón por la cual preocuparse por ello. Unos días después, Jason lo encontró a él.

-tbc-

Nota de la autora:

En el siguiente capítulo: ¡Jason!

Está bien, antes de que me maten, déjenme explicarme. Me gusta Bruce, y mucho. Solo pienso que es un caso perdido cuando se trata de interacciones humanas, además está obsesionado con su misión. Bruce es muy afortunado de tener gente que saben cómo lidiar con él. Bajo circunstancias normales está bien, pero la situación de Dick no es usual y no puedo imaginar cómo una persona que está tan enferma y cansada quiera lidiar con Bruce. Con este capítulo quería mostrar que Bruce se preocupada pero no de la forma en que Dick lo necesita. Así que, sí. Ahora pueden matarme, pero después extrañaran a Jason.

Este capítulo resultó más largo de lo que planeaba. Es muy importante para mí. De hecho, toda la historia fue creada alrededor de esta última escena de Bruce y Dick. Espero que les guste. Las respuestas que tuve por el capítulo anterior fueron fantásticas, muchas gracias. Especialmente a esos quienes me señalaron mis errores. Ustedes son geniales.

Perdón a todos aquellos que quieren ver las reacciones de Tim y Damian, pero Jason tomará tiempo y él no es bueno compartiendo. Pero ellos aparecerán, lo prometo. Uno de mis reviewer se preocupó de que Damian pudiera encontrar la nota en el estudio de Bruce. Y eso hizo que golpeara mi cabeza contra la mesa, nunca se me ocurrió esa idea. Querido reviewer anónimo, eres un genio.

Love, Pekuxumi.

Nota de la traductora:

De hecho, no esperaba Bruce reaccionará de otra forma. Bruce puede es tan…. Bruce. Sería tan bizarro que abrazara a Dick y se sentara a platicar con él como Alf lo hizo. ¿Ustedes cómo imaginaban que Bruce iba a reaccionar?

Ohhhhhhh, los capítulos de Jason *o*. Jay es uno de mis personajes favoritos de Batman y en este fic se lleva el papel estelar (o al menos para mí). Lo digo enserio, si ustedes aman a Jayjay amaran ese fic. Créanme.

Guest, gracias por tus palabras. De hecho, por eso quise traducir este fic. Es algo invaluable.

Qué tengan una buena semana y los que están en las últimas del semestre (como yo), ¡mucho ánimo! Solo un empujón más.

Nos vemos la próxima semana :)