Lifelines

Capítulo Cuatro.

El tercer día Jason comenzó a preocuparse.

No era un sentimiento definido y, ciertamente, ninguno a los que estaba acostumbrado. Era más como una incómoda sensación en la boca del estómago la que le decía que algo andaba mal, pero no podía saber de qué se trataba.

Tampoco era como si ese sentimiento estuviera dirigido a algo en específico. Solía preocuparse por la cantidad de munición que cargaba en los bolsillos antes de saltar ante una bola de criminales idiotas; solía preocuparse por las contusiones, y sí, algunas veces también solía preocuparse por sus compañeros, sólo si los encontraba en un charco de su propia sangre.

Algunas veces. Dependiendo del compañero.

…Está bien, ¿sí?, algunas veces se preocupaba por Harper.

Pero la sensación que tenía ahora, en medio de Blüdhaven en un día soleado, era distinta. Era como si algo estuviera simplemente fuera de lugar. Entre más esperaba, la sensación se hacía más fuerte. Pero claro, caminar en una ciudad ajena a él en pleno sol no era su estilo. No del todo.

Algo estaba fuera de lugar, y era obvio que era en Blüdhaven, pero le importaba un comino si eso también afectara a Gotham; si afectaba a Batman. Jason había aprendido hacía tiempo que lo que afectaba a Batman eventualmente lo afectaba a él.

Una semana atrás Batman se había vuelto más violento. Muy violento. Jason no interfirió, pero veía todo. Los criminales (pequeños criminales, ¡ni siquiera de verdad!) fueron aplastados por los fuertes puños de su antiguo mentor; la sangre adornaba las paredes y, por un segundo, creyó con certeza que Batman había matado al líder de esa pandilla. Se equivocó, por supuesto, ya que el Remplazo rojo arrastró la pulpa de lo que alguna vez fue su persona al hospital.

Jason no podía asegurarlo ya que miraba desde lejos, pero parecía que el Engendro de demonio y el Remplazo* lucían aturdidos.

La misma situación se repitió los días siguientes, entonces comenzó a sospechar.

La violencia no era nada nuevo para Batman. Jason conocía lo suficiente al hombre detrás de la máscara para saber cuál era la razón de ese comportamiento: algo sucedía con Dick Grayson. Sólo había dos factores que podían provocar sentimientos en el Caballero Oscuro: Gotham y el Chico Maravilla. No era la primera, lo sabía, así que tenía que ser la segunda.

Un poco de investigación bastó para saber que Nightwing no se había visto en Gotham desde hacia tiempo. No podía estar en serios problemas, Jason lo sabría. Un patrullero muerto o herido no se quedaba exactamente como un secreto, especialmente no uno que mantenía a las reporteras ocupadas como el Chico Maravilla lo hacía.

Jason sintió curiosidad. Algún problema entre Grayson y Bruce era la opción más lógica, ocurría con frecuencia y usualmente ponía de mal humor a ambos, lo que significaba que Batman descargaba su frustración en Gotham mientras que Dick se escondía en Blüdhaven o en su circo hasta que se calmara.

Pero cuando Jason llegó a Blüdhaven (no había mucho qué hacer en Gotham con Bruce en ese estado, además quería saber qué lo molestaba), encontró la ciudad en estado de desolación. La primera noche le había puesto los nervios de punta; peor que Gotham. Jason no intervino en ninguno de los crímenes para no llamar la atención y esperó pacientemente por Nightwing. Grayson era demasiado consciente de sus deberes para dejar la ciudad en tal estado sólo por una pelea.

Pero Nightwing no apareció esa noche, y tampoco la siguiente. Así que el tercer día, un sentimiento que tal vez (¡y sólo tal vez!) podía llamarse preocupación, se asentó en sus huesos.

El tercer día, por consiguiente, Jason decidió hacerle una visita a su "hermano".

Sabía su dirección. Grayson se la había dicho en uno de esos momentos sentimentales, y Jason estaba lo suficientemente sentimental para recordarla. Maldita sea su buena memoria. Pero claro, no pensaba tocar el timbre. Grayson vivía justo debajo del techo, lo más arriba posible. Era tan predecible. De hecho, era un milagro que ningún villano o ex novia ardida lo hubiera lanzado por la ventana.

Subió por las escaleras de emergencia y con cuidado se asomó por la ventana de la cocina. No veía a Grayson por ningún lado y esa medida de seguridad tan descuidada era un poco inquietante.

Bueno, no inquietante. Extraña. Era era una palabra mejor, era extraña.

Sin más preámbulos, Jason torció el brazo a través de la abertura, agarró el marco de la ventana y removió todo con unos pocos movimientos de muñeca. Probablemente una alarma silenciosa se activaría en la torre de Oráculo, pero no le importó. No planeaba quedarse mucho.

Nunca antes había estado en el apartamento de Dick. Era interesante, por decir lo menos, pero en general no muy iluminado. Parecía un tanto… abandonado para él, pero considerando el tiempo que Richard pasaba como Nightwing, domando al Engendro del demonio, y trabajando como policía, aquello no parecía tan sorprendente. Su habitación resultó ser completamente lo opuesto, para asombro de Jason. Una cantidad ridícula de mantas apiladas sobre la cama, sólo superado por la (desagradable) torre de ropa sucia que se había formado en una esquina de la habitación.

Jason decidió esperar a su "hermano". No había mucho qué hacer en una ciudad tan aburrida, y la idea de beber una cerveza viendo televisión en la pantalla de Richard parecía bastante entretenida.

Sólo que en el refrigerador no había ninguna cerveza. De hecho, no había nada.

― ¿Pero qué jodidos…? ―murmuró mientras miraba el vacío frigorífico. Bien, había un cartón de leche y algunos recipientes de plástico, pero… ¿comida?, ¿hola?

Eso era extraño.

Preocupado, tomó uno de los recipientes de plástico. No había etiqueta ni nada, pero fuese lo que fuese, se sacudió mucho cuando movió la caja. La curiosidad le ganó, quitó la tapa y miró perplejo los numerosos botecitos de píldoras que estaban ahí.

Tomó uno y leyó la etiqueta. El nombre de Dick estaba ahí junto con un consejo de "ingiérase diario y no vender sin receta médica". Se quedó mirando la etiqueta pero no pudo hallarle ningún sentido. ¿Dolasetrón?1. Nunca había escuchado de ella. ¿Ferumoxytol?2, ¿Eritropoyetina?3, ¿pero qué demonios?

Ahora estaba muy confundido. ¿Le pasaba algo a la sangre de Dick? El último nombre indicaba glóbulos rojos, ¿no es así? ¿Acaso el idiota se envenenó otra vez? Pero por la cantidad de medicamentos...

Vio una nota doblada entre las botellas. Jason notó los nombres que había leído en los frascos y un plan de tratamiento. Definitivamente algo estaba mal.

Cerró la tapa y colocó la caja de nuevo en la nevera, cerró la puerta con más fuerza de la necesaria. La vertiginosa sensación en su estómago se intensificó y un sentimiento de ansiedad se asentó en él. Ahora la desaparición de Dick parecía más aterradora. De alguna manera el Chico Maravilla estaba enfermo, muy, muy enfermo. El sádico entrenamiento de Batman contenía un básico conocimiento médico, pero Jason no fue capaz de reconocer ninguno de los nombres que acababa de leer. Ni quiera era capaz de recodarlos. Ninguna de ellas era medicación para un resfriado.

Notó de pronto que había comenzado a caminar en círculos. Sólo hacía eso cuando se sentía nervioso. Mierda. Le ordenó a sus pies que se detuvieran y trató de calmarse. No había nada de qué preocuparse, nada de eso era su asunto, no había razón para que le importara.

Casi se había convencido a sí mismo cuando notó que estaba parado frente al calendario, el cual estaba repleto de marcas rojas en los días. Lo miró de cerca, ese era uno de esos días marcados. La siguiente fecha marcada era en cuatro días. Había letras y números escritos con los garabatos de Dick. '2OOPM BASH 2do UTA', fue todo lo que pudo distinguir.

Jason se encontró a sí mismo frente al Blüdhaven All Saints Hospital, realmente enojado con el mundo y todo lo demás.

Hacía cuatro días que había huido el departamento de Richard. Huir. Toda la situación había sido tan extraña, una ola de claustrofobia lo había golpeado como nunca antes y le fue imposible quedarse ahí un segundo más. Fue embarazoso y estaba enojado consigo mismo.

Peor aún, no había podido dejar de pensar en eso desde aquel día. Había regresado a Gotham al finalizar el día, determinado a nunca visitar Blüdhaven otra vez. Grayson estaba vivo, ¿a quién le importaba su salud? De alguna manera se habría envenenado, o se habría caído de un edificio, o quién sabe, le habrían disparado. Tal vez tenía una lesión que necesitaba de atención médica intensa. Sí, algo como eso. De hecho, una lesión seria era muy posible dada la naturaleza de su profesión.

Quizá le habían disparado. Eso explicaría la furia de Batman. Tal vez la bala golpeó el hígado o un riñón y ahora necesitaba tomar una maldita medicina que afectaba algo en su sangre.

Se sintió satisfecho con esa explicación, pero la sensación en su estómago no disminuía. Tampoco ayudaba mucho el hecho de que había llegado muy rápido a la conclusión de que '2OOPM BASH 2do UTA' probablemente significaba una cita con el doctor: p.m., Blüdhaven All Saints Hospital. El resto de la nota, por lo tanto, debía ser una parte específica del hospital.

Al cuarto día, se rindió y condujo de vuelta a Blüdhaven. Estacionó su moto en algún callejón y se dirigió hacia el hospital.

Estaba de muy, muy mal humor.

Por su bien, Grayson debería de tener ahora alguna cerveza en su refrigerador.

Checando un mapa del hospital confirmó sus sospechas muy rápido: había dos unidades de tratamiento ambulatorio 4; 'UTA'.

Se dirigió hacía la segunda unidad, gruñendo a todo aquel que se cruzara en su camino.

La segunda área de tratamiento ambulatorio no era más que una habitación enorme con varias camas y distintos anaqueles. Nada fuera de lo ordinario. Algunas de las camas estaban escondidas detrás de delgadas cortinas, indicando que estaban ocupadas; un par de enfermeras cruzaban de prisa el cuarto checando transfusiones y signos vitales. Richard no se veía por ninguna parte.

Jason esperó por unos minutos. Por fin, sólo una enfermera se quedó en la habitación y cuando ésta desapareció detrás de una cortina, él se deslizó en silencio.

Sigilosamente caminó por toda la habitación, buscando entre los papeles y en reportes que colocaban en los gabinetes de las camas. Sus ojos por fin reconocieron un nombre y se detuvo abruptamente, tomando el documento.

Estaba a punto de abrirlo cuando una voz conocida lo sobresaltó:

―Aww, hay muchas cosas privadas ahí, Jay. ¿Dónde están tus modales?

Grayson. Mierda.

Jason hubiera preferido evitarlo, pero seguramente el Chico Maravilla de papi notó su presencia desde que pisó la habitación.

Tiró de la cortina a regañadientes y apareció, un muy sonriente, Dick Grayson. Ack, qué desesperante. Jason ya estaba perdiendo la paciencia.

― ¿Por qué privadas? ¿Es una lista de todas tus enfermedades sexuales?― preguntó mientras dirigía su atención al documento nuevamente―. Dick se rió un poco. La falta de respuestas inteligentes siempre era agradable con Jason. Los ojos de éste se deslizaron a través de las tablas y las anotaciones―. Richard John Grayson…. Aplazado por diagnóstico sospechoso de blah, blah … alto nivel de leucocitos5… aburrido … bajo nivel de eritrocitos6… ¡abuuurido! ... suma de trombocitos7… ¡aja! ... ha sido diagnosticado con leucemia mieloide aguda… ¿Qué?―. Miró perplejo las letras, tratando de darles algún sentido. Sabía lo que significaban, claro que lo sabía, sólo que era imposible. Levantó lentamente la vista hacia Grayson, quien esperaba pacientemente por su mirada―. Pero eso es...

Lo miró con incredulidad, pero sus ojos notaron la línea IV que estaba enterrada en el brazo de su hermano y las bolsas con advertencia de peligro biológico arriba de él.

―Oh, sí. Espero que perdones mis terribles cualidades de anfitrión. Me gustaría ofrecerte algo, pero temo que las vacíe yo solo―. Los ojos de Grayson se dirigieron primero a él y luego a una bolsa que estaba casi vacía ahora― Al menos te puedo ofrecer asiento― señaló la solitaria silla enseguida de Jason, quien se sentó con pesadez sobre ésta.

Un pensamiento cruzó por su mente.

― ¿Estás de encubierto?― murmuró.

Grayson rió nuevamente, ese bastardo.

―No Jay, desearía estarlo.

―Pero… ―. La mente de Jason trataba con desesperación digerir lo que había leído―, eso significa…

―Cáncer, sí― concluyó Richard por él de una manera muy sobria.

De pronto, Jason deseó que hubiera ahí una herida de bala, un hígado perforado o una arteria rota. Ellos tenían mucha experiencia en eso. Esto… esto era nuevo. Su mente se negaba a aceptarlo. Dick no podía tener cáncer. No había manera de que algo así podría ocurrirle al preferido de papi, al mimado Chico Maravilla.

Trató de tragar el nudo en su garganta.

―Jason― habló Dick sacándolo de sus pensamientos― ¿Estás bien?

Jason parpadeó ante la ironía. ¿Acaso ese idiota acababa de…? Por primera vez examinó realmente la figura frente a él. Pálido, grandes sombras bajo sus ojos. La camisa que vestía estaba muy holgada, pero estaba seguro de que Dick había perdido un par de kilos.

El refrigerador vacío cruzó por sus ojos. La caja llena de medicinas.

Esto era real.

¿Y el idiota acababa de preguntarle si él estaba bien?

Abrió la boca para hablar (o al menos intentarlo), pero una apurada enfermera apreció enseguida e interrumpió lo que iba a decir.

―Richard, creo que hemos terminado por hoy― mencionó mientras tomaba el brazo de Dick y lo desconectaba de la línea IV―. Ya conoces el procedimiento, quédate aquí por unos minutos, timbra si algo sucede.

Dick prometió hacerlo y luego estuvieron solos de nuevo.

Jason aún lo miraba fijamente, Richard comenzó a sentirse nervioso ante el escrutinio.

― ¿Ahora qué? ―preguntó Jason al fin con voz ronca.

Richard se encogió de hombros.

―Ahora me voy a casa. Temo que te perdiste la parte donde trato de beber algo y vomitarlo al mismo tiempo― sus ojos vagaron a un, muy bien escondido, cubo que yacía debajo de la cama, pero Jason prefirió no fijarse mucho.

―Lo… siento― Jason finalmente lo dejó salir. Eso era lo se debía decir en esa ocasiones, ¿verdad? Hombre, estaba completamente perdido.

Dick lo miró sorprendido, luego sonrió con sinceridad

―No hay nada que sentir, Jaybird. Me hubiera gustado decírtelo antes pero no pude contactarte. Me alegro de que vinieras.

― Sí, estaba…―. Jason falló al tener una buena respuesta. ¿Por qué no se había fijado antes? Sentía un malestar subir por su pecho que se parecía terriblemente al arrepentimiento. ¿Arrepentimiento? ¡No había nada de qué arrepentirse! ¿Cómo lo iba a saber si nadie le había dicho nada? Alguno de los murciélagos pudo haberle… ah, ahí estaba. Ira. Un sentimiento al que estaba más acostumbrado. Se conformó con la rabia y se puso de pie rápidamente.

―Será mejor que me vaya antes de que tu papi llegué para arroparte con una mantita.

Dick se rió ante eso, y Jason juró que esa era la primera vez que escuchaba al Chico Maravilla reírse con desprecio.

―Papi no va a venir, Jay, no te preocupes.

― ¿Qué se supone que significa eso?― preguntó desconcertado, deteniéndose abruptamente.

Richard evitó los ojos de Jason

―Ahora no estamos en los mejores términos.

Waw, ¿cuándo entró a zona prohibida?

― ¿No están en los mejores términos? ¿Qué diablos significa eso? ― inquirió Jason buscando los ojos de Dick.

Su hermano sonrió con amargura.

―Significa que lo eché la última vez que nos vimos, no hemos hablado desde entonces.

― ¿Lo corriste?―. Jason no pudo evitar sonreír abiertamente. Le gustaba esa zona prohibida. Pero cuando lo pensó mejor, su sonrisa se desvaneció― ¿Él sabe acerca de esto pero está encerrado en Gotham?

Richard asistió ausentemente y se encogió de hombros.

Jason bufó. Eso estaba mal en mucho niveles, ni siquiera sabía por cuál comenzar. Conocía la influencia del hijo favorito de Bruce, así que no podía ser así, ¿verdad?

― ¿Así que Alfred te va a recoger?― preguntó con cautela. Dick negó con la cabeza― ¿El Remplazo?

―Él no sabe aún. Nadie de Gotham vendrá a recogerme, Jay.

Y como una señal, la voz de la enfermera sonó en la habitación.

― ¿Richard? Tu taxi acaba de llamar. Hubo un accidente en la calle principal. Está atorado.

―Tss, probablemente la causó él mismo― murmuró Dick y rodó los ojos.

Jason miró cómo se ponía de pie y notó que el color desaparecía de su rostro.

― ¿Y ahora qué?

― Tomaré el autobús.

Jason no podía creer lo que había escuchado.

―No puedes hablar enserio.

―Sobreviviré― respondió Dick encogiéndose de hombros, pero comenzó a balancearse de inmediato.

Jason lo tomó del brazo al instante.

―A la mierda con eso― gruñó y comenzó a jalar a su protestante hermano hacia la puerta― Yo te llevo.

Definitivamente zona prohibida.

-tbc-

Nota de la autora:

Sip. Lo hice, cambié el POV. No se preocupen, Dick volverá dentro de poco. Solo tenía que estabilizar otra perspectiva, por esos ratos en lo que Dick no podrá narrar… si saben a lo que me refiero.

También, tengo que decirles que las obligaciones de la vida real están llegado (si pueden llamar universidad vida real...), y tendré que concentrarme en eso más. Sin alarma de hiatus. Planeó actualizar una vez a la semana, tal vez antes o después, depende de mi nivel de frustración. Han sido advertidos. Los rangos Frankenstein y/o Bill Clinton son muy probables.

Amo a Jason.

Nota de la traductora:

[1].El dolasetrón se usa para prevenir las náuseas y los vómitos provocados por la quimioterapia contra el cáncer, la anestesia o la cirugía en adultos y en niños. La presentación del dolasetrón es en tabletas para administrarse por vía oral. Por lo general, se toma en el término de una hora antes de la quimioterapia o en el término de 2 horas antes de la cirugía. [2]El Ferumoxytol es un complejo de hierro. Este medicamento se utiliza para tratar la anemia por falta de hierro y para la prevención de enfermos con cáncer (básicamente es para evitar que padezcan anemia). [3]La epoyetina reduce la necesidad de transfusiones de sangre y reduce la sensación de cansancio (también es conocida por evitar la anemia). [4] Las unidades de tratamiento ambulatorio ofrecen servicios como transfusiones de sangre, quimioterapia, administración de medicamentos por vía intravenosa, procedimientos quirúrgicos menores, exámenes del flujo urológico, y muchos otros servicios diversos.

* En el inglés original su amoroso hermano Jason los llama 'Demon Spaw y Replacement' pero busqué la traducción más exacta… Creo que quedaron bien, al menos el amor aún se conserva.

Ahora sí, hola~ Sé que es mucha información que leer pero todos estos términos son importantes, pero creo yo, son necesarios para entender bien la historia. Más adelante la autora se explaya más en estos términos médicos y créanme cuando les digo que es importante leerlos, admito que al principio yo los ignoré y tuve que glooglearlo en muchas ocasiones porque no entendía qué sucedida x.x así que no lo hagan.

Guest: Claro, Bruce se preocupa por sus niños. Sé que en el capítulo anterior se mostró frío y sin muchos sentimientos, pero al final de cuentas, creo que la única forma que él tiene que preocuparse. Más adelante mostrará más de su preocupación.

…Amo a Jason. Y como dice mi querida beta, LatexoHPo, a Jason lo amas o lo odias.