Lifelines
Capítulo Cinco.
*Tres semanas después*
—¡Jason!
La voz de Oráculo sonó de pronto e hizo que Jason se sobresaltara tanto que arruinó su aterrizaje.
—¿¡Pero qué diablos…!?
Maldiciendo, se levantó utilizando codos y rodillas y miró a su alrededor, seguro de que en algún lugar un villano loco se estaba riendo a sus expensas.
—Jason, necesitas que…
—¿Cómo demonios hackeaste ésta frecuencia?— interrumpió él, furioso— ¿Cómo sabías siquiera que estaba conectado? ¿Quién de tus jodidos batiamigos está escuchando…?
Oráculo resopló molesta.
—Nadie está escuchando y hackear tus códigos no fue un gran desafío.
—¿Qué quieres?— inquirió Jason. Eso tenía que ser bueno…
—Tienes que ir a Blüdhaven.
… y su sangre se heló.
—¿Por qué?— se escuchó preguntar, moderando su tono de voz mientras la cuestión en su mente se expandía en un ¿Algo le pasó a Dick?
—Dick me pidió que te encontrara. No sé lo que quiere.
La voz de Oráculo sonaba preocupada, pero Jason no la podía culpar. Si Richard, sin embargo, le pidió que lo contactara significaba que estaba bien, ¿verdad?, relativamente hablando. Jasón soltó el aire que no sabía había estado reteniendo, se maldijo a sí mismo.
¿Se estaba preocupando mucho? No era como si Dick estuviera en problemas o algo. Durante las últimas tres semanas, la mente de Jason se había vuelto en contra suya imaginando los peores escenarios posibles; algunos de ellos terminaban con la muerte de Dick. Pero cada vez que imaginaba esos escenarios ocurriendo realmente, parecían ridículos. Richard no moriría por un estúpido cáncer, era demasiado terco para eso.
—¿Qué pasa?— inquirió con sospecha, su descondianza hacia todo lo bati-relacionado siempre prevalecía— ¿Quieres me fije cómo está?
Oráculo estuvo en silencio durante varios segundos mientras Jason se encaminaba hacia su motocicleta.
—Lo siento, Jason, pero considerando su situación… tú serías la última persona que llamaría si estuviera preocupada.
Jason se detuvo. ¿Qué? ¿Qué diablos se suponía que significaba eso?
—¿Acaso piensas que yo…? ¡Oh, vamos!—. Eso dolió. No sabía exactamente por qué, pero lo hizo. ¿En verdad ella pensaba que él caría tan bajo y atacaría a una persona enferma? Podía sentir su pulso acelerándose, pero no estaba seguro si era por ira o por algo que no quería siquiera pensar.
—Bueno, has utilizado trucos bastante bajos en el pasado, Jaybrid— respondió Oráculo con frialdad.
—No me llames así.
—¿Puedo decirle que irás?
—Estoy en camino.
Con esas palabras arrojó su casco rojo en el sucio callejón donde había aprcado su moto y encendió el motor.
La ventana de la cocina estaba abierta. Oráculo debió avisarle que iba en camino.
Jason estaba acuclillado en el alfeizar de la ventana e intentó poner en orden sus pensamientos antes de entrar. El apartamento estaba a oscuras, y Dick no estaba por ninguna parte; probablemente estaría dormido.
Jason estaba nervioso, y eso era decir poco. Durante todo el camino hacia Blüdheaven intentó imaginar qué podía querer Dick de él. No pudo pensar en nada, pero un hormigueo de culpa comenzó a hacerse presente por no visitarlo al menos una o dos veces y asegurarse de que estaba bien.
La insinuación de Bárbara tampoco ayudaba mucho. Aún se sentía escandalizado por lo que ella había aludido: él nunca —¡nunca!— atacaría a Dick en esa situación. Pero al mismo tiempo, recordó un par de ocasiones en las que había peleado con alguno de sus "hermanos" cuando estaban heridos. Incluso algunas veces, apuntó una vocecita detrás de su cabeza, él mismo había ocasionado esas heridas.
Hmph.
Por otro lado y pensándolo bien… Richard pateó su trasero en varias ocasiones también. Oh, bueno.
Jason sacudió la cabeza. No siempre se puede ganar.
Entró a la habitación haciendo más ruido del necesario. Funcionó. Cuando comenzó a caminar por el cuarto escuchó ecos de pasos a través del apartamento. Por un segundo, sus insitintos no pudieron relacionar esos pasos con los de su hermano; no había la gracia ni ligereza que los caracterizaba.
Cuando las luces se encendieron y Jason giró hacia la fuente de los pasos, un comentario murió en sus labios en el momento que sus ojos se encontraron con los de Dick.
Lucía terrible. Mientras Jason trataba de recuperar el aliento, se preguntaba si la figura que estaba delante de él era su molestamente hiperactivo hermano "Señor Hago Mortales Hacia Atrás Por Diversión". Ahí no había ningún rastro de él. Dick estaba recargado en el marco de la puerta, no de una manera relajada, sino claramente buscando soporte. Parecía más pequeño de lo usual gracias a la sudadera tan holgada que estaba vistiendo…, pensándolo bien, estaba seguro de haberle visto esa sudadera antes, y no lucía tan amplia.
—Jason, gracias por venir— dijo Dick después de un rato con una sonrisa cansada que no llegaba a sus ojos—. Oráculo dijo que no sonabas muy animado.
Había cosas que Jason quería decir, que debía decir, pero la conexión entre su cerebro y su boca parecía muy dañada, y lo único que pudo decir fue:
—Que se joda Oráculo—. Se ganó una risita que borró la tensión del momento—. Así que… Dickiebird, ¿qué puedo hacer por ti en hora tan ímpia?
—Necesito pedirte un favor— respondió Dick, claramente incómodo—, uno grande.
Jason alzó una ceja. ¿Qué "gran" favor podría Richard querer de él? ¿Qué era tan complicado para hacer a Dick, el Señor Alta Autoéstima, lucir tan avergonzado?
Dick señaló la mesa de la cocina, Jason vio un par de hojas de papel. Cuando los tomó, sus ojos vagaron por un email del Engendro del Demonio1, impreso con muchos anexos.
"Grayson", decía, "Asumo que tu fase de inactividad es resulto de otra de tus estúpidas peleas con la Sra. Gordon. Te estoy enviando un misión ya que tú, claramente, eres incapaz de encontrar una. Damian Wayne."
Jason sonrió abiertamente. Quizá él y el pequeño Demonio tenían más en común de lo que se imaginaba. Podía sentir la tensión liberarse de sus hombros; todo eso era por una misión. Sabía cómo lidiar con ello.
La siguiente página era un reporte completo acerca de un grupo de narcotraficantes activos en Blüdhaven, junto con fechas, lugares y email hackeados.
—¿Están planeando comerciar hoy?— le preguntó a su hermano, quien lo había mirado todo el tiempo.
Dick asintió.
—Es enorme. La mayoría de los padrotes del crimen de Blüdheaven están involucrados de alguna forma.
—¿Y quieres que los atrape? ¿Eso es todo?
Tenía que haber algo más que eso, Jason estaba seguro. Detener a unos narcotraficantes no era exactamente un favor, ni siquiera si éstos estuvieran en una ciudad diferente.
—Sí…— respondió Dick inseguro, evitando el rostro de Jason—. Pero necesito que lo hagas como Nightwing.
Y ahí estaba. En cuestión de milisegundos, el temperamento de Jason llegó al límite.
No podía estar hablando en serio, ¿verdad? ¿No había sido lo suficientemente claro respecto a no querer nada con la Batfamilia y su tonta cruzada contra el crimen? ¿Acaso ese idiota creía que él podía meterse en ese ridículo traje y actuar todo complaciente e hipócrita?
―¿Quieres que haga qué?
Dick se sobresaltó ante el tono tan fuerte. Abrió la boca para decir algo, pero Jason aventó los papeles en la mesa nuevamente y pasó enseguida de él sin decir nada.
―Jay― lo llamó― ¡Jason, espera!―. Jason no soportaría nada de eso. Richard tuvo suerte de que no lo hubiera abofeteado ante tan estúpida idea. ¡El pensar que él podría ir y comportarse como un santurrón…!― Jason, espera. Por favor.
Jason se detuvo en seco. Perplejo. Nunca había escuchado al Chico Maravilla suplicarle por algo, nunca. Se giró lentamente y vio que Dick lo había seguido por el pasillo y ahora se acercaba a él con cautela, sus brazos alzados como si se estuviera rindiendo ante un terrorista armado.
… Jason odio su mente por pensar en esa analogía y se preguntó si acaso Oráculo de alguna manera había tomado un lugar permanente en su conciencia. Argh.
―Tienes treinta segundos― gruñó, y cruzó los brazos ostentosamente.
Dick se pasó una mano por el cabello.
―Sé que es mucho pedir, pero te juro que sólo será esta vez. Yo…
Jason sólo atinó a burlarse.
―¡Jódete, Dick! El archivo decía que era un gran grupo. Habrá más encuentros, otros matones, y ya te conozco a ti y a tu maldita bati-filosofía para saber…
―No me importa el crimen― lo interrumpió Dick y Jason se sorprendió por el comentario―. Esto es acerca de Damian. Si no actúo ya, comenzará a sospechar. Sólo necesito una foto de Nightwing en los periódicos golpeando algunos criminales para hacerlo callar.
Algo hizo clic en la mente de Jason.
―¿No les has dicho?― preguntó incrédulo.
Dick agitó la cabeza con lentitud y suspiró, y Jason vio por primera vez toda la fatiga y el agotamiento, sin ningún esfuerzo por ocultarlos. Estaba más pálido que la última vez que lo vio y las bolsas bajo sus ojos contrastaban mucho. Lucía enfermo, muy enfermo.
―Por favor, no me hagas lidiar con Damian hoy…― dijo débilmente y Jason sintió su voluntad desvanecerse. Nadie debería lidiar con el Engendro del Demonio, enfermo o no.
―No creo que tu traje me quede…― dijo pensativamente, y fue incapaz de suprimir una sonrisa cuando Dick le sonrío abiertamente.
Su hermano caminó hacia la estancia, Jason detrás de él. Su cuarto era un desastre, totalmente diferente a la última vez que estuvo ahí, pero Jason no le prestó atención. Estaba totalmente hipnotizado por el hecho de que Dick estuviera escribiendo su código de seguridad sin siquiera tratar de ocultar la combinación de sus ojos.
La puerta se abrió, revelando un enorme espacio detrás de la pared, que estaba inteligentemente escondido detrás de una variedad de fotografías que ocultaban incluso las más pequeñas grietas en la pared.
Ahí había un par de trajes de Nightwing, así como bastones y toda la alta tecnología que cualquier murciélago pudiera soñar. Definitivamente más de los que poseía. Genial.
―Creo que tengo uno más grande por aquí― murmuró Dick mientras buscaba entre sus cosas―. Roy me ayudó una vez, tuvimos que confundir a Killer Croc, así que ambos vesti… ah, ¡aquí está!
Y cierto, sacó un traje de Nightwing, idéntico a los otros excepto por el ave roja en el frente.
―¿Rojo?― preguntó Jason, sorprendido.
Dick rodó los ojos.
―Sí, ya conoces a Roy, estaba aún durante su fase de Red Arrow. Gracias a Dios, Croc era la suficientemente estúpido para caer en eso.
Mientras Dick sacaba el resto del equipamiento, Jason tomó el traje y se preguntó cuándo el sermón de 'no matar' comenzaría. Tenía que venir, y ambos discutirían por eso. Algunas cosas nunca cambiaban. Seguro que Dick vio su pistola cuando caminaba hacia la puerta, y era completamente obvio que no lo dejaría.
―Así que, ¿cómo se supone que me ubique en Bl…? ¡Hey!, ¿te encuentras bien?
El estómago de Jason dio un vuelco. En lugar de estar buscando en su closet, Dick estaba apoyado con pesadez contra la puerta, balanceándose peligrosamente. Su cara estaba ceniza, sus ojos cerrados con fuerza y la mano en su frente temblaba incontrolablemente.
―Sólo… mareado― murmuró apretando los dientes con fuerza.
―¡Mareado mi trasero!― exclamó Jason con solamente una fracción del pánico que sentía, tomó a Richard del hombro. Bajo la ropa, su hermano temblaba como una hoja.
Jason maldijo su falta de atención. Si Dick estaba tan desesperado para preguntarle si podía tomar el manto de Nightwing, debía estar tan enfermo que el caminar no era siquiera una opción. Luchando contra sus propios miedos, Jason miró la habitación por primera vez, notando el sillón y llevando a su tambaleante hermano hacia éste.
Dick ni siquiera protestó; se dejó caer contra el sillón, subió las rodillas y gimió débilmente.
Jason sintió su corazón volver a un normal y saludable ritmo, y se permitió a sí mismo respirar nuevamente.
―¡¿Qué tan seguido pasa esto?!― demandó con brusquedad, la adrenalina en su sangre le dio a su voz un tono más fuerte.
Dick abrió los ojos rojos lentamente, como si el simple hecho de levantar sus parpados fuera algo exhaustivo para su estado. Jason decidió que no quería una repuesta a su pregunta.
En lugar de eso, se sentó frente a él y buscó la mirada de su hermano con cautela
―¿Qué está pasando?― preguntó con cuidado―. Tú no estabas tan… mal la última vez que te vi― Y eso fue hace tres semanas, su conciencia nunca fallaba en responderle.
Dick sólo junto más las rodillas y metió sus temblorosas manos en los bolsillos de su chaqueta.
―Esta vez la medicación de la quimio fue más fuerte― respondió encogiéndose de hombros.
―¿Por qué?―. Jason sabía muy bien el por qué, pero se negaba a aceptarlo.
―Porque la última no estaba funcionando tan bien como los doctores esperaban.
No había nada que pudiera decir. Jason tragó con dificultad.
―¿Cuándo comienza el intercambio de drogas?― preguntó cambiando el tema y sintiéndose horrible.
Pero pareció que a Dick no le importó el cambio y le respondió, mirando el reloj detrás de Jason.
―Oráculo te guiará a través de la cuidad. Le dije todo cuando venías en camino…
Hablaron un poco más acerca de los planes de esa noche, evitando todos los temas importantes e incluso el mirarse el uno al otro. Después de un rato, Jason notó que los párpados de Dick comenzaban a cerrarse y, mirando al reloj, decidió que era tiempo de irse.
―Necesitas dormir, luces como mierda― anunció con firmeza. Dick asistió ausentemente y se acomodó en el sillón en una posición más confortable―... ¿Pero qué rayos estás haciendo?
Dick lo miró adormilado.
―Mi habitación está muy lejos…
―Oh, cielos…― protestó Jason levantándose y ayudando a su quejica hermano a ponerse de pie― ¿Así es como haces las cosas cuando no estoy cerca?
Continuó quejándose en voz baja mientras caminaban hacia el dormitorio, en parte para sacar la frustración de su sistema, pero la verdad es que no quería escuchar la respuesta a su pregunta. Cuando Dick finalmente cayó en sus almohadas, Jason fue incapaz de contenerlo más y lo escupió.
―¿No temes que mate a los criminales?
―Por favor no lo hagas― respondió Richard con simpleza, sus parpados cerrados y quizá más dormido que despierto.
Jason se quedó desconcertado.
―Sabes que llevo mi arma conmigo. ¿No me vas a dar un sermón sobre la moral y esas cosas?
―No. Por favor, no mates a nadie…
Para el final de la oración, ya estaba completamente dormido, dejando a Jason perplejo y un poco abrumado, tendría que lidiar con la situación él solo.
-Tres días después-
Dick estaba ocupando sintiéndose miserable y asegurándose de que su cubo estaba a su alcance cuando Jason apareció en la puerta esbozando una gran sonrisa por todo la UTA hasta llegar a su cama.
―Uh… ¿Hola?―saludó un tanto inseguro. Jason se dejó caer en la silla frente a él.
No había visto a su hermano desde que ―milagrosamente― había aceptado tomar el manto de Nightwing por unos días y detener la venta de drogas desde la raíz. Cuando Richard se despertó a la siguiente mañana, su traje y todos los juguetes habían sido cuidadosamente colocados en la mesa de su estancia, pero Jason no estaba por ninguna parte. Oráculo le aseguró que Jason no había herido ni matado a nadie, pero Dick había esperado que Jason se hubiera quedado un poco más, al menos para descansar.
Realmente no esperaba que apareciera en su siguiente quimio, especialmente no tan alegre ni con esa sonrisa brillante en su rostro.
Lo que no significaba, por supuesto, que no es estuviera feliz por eso.
―Adivina lo que leí en el periódico hoy―. Jason sostenía un ejemplar del 'Blüdhaven's Gazette', con una gran imagen de un borroso Nightwing, volando de edificio a edificio, en primera plana―. Asumo que el Engendro del Demonio no interfirió de nuevo.
Los ojos de Dick se abrieron, se llevó una mano a la boca y apuntó el cubo con insistencia. Jason reaccionó de inmediato y se lo alcanzó, no sin antes proferir un sonidito parecido a 'eww'.
Richard gimió y se inclinó hacia el cubo pero sólo estaba tratando de ocultar la gran sonrisa que no podía suprimir; había estado en lo correcto; había juzgado bien a Jason. No sólo había cumplido con su actuación como Nightwing, también había regresado, y sabía que no era coincidencia que había sido durante su quimio. El periódico que sostenía era viejo, la fecha había sido estratégicamente ocultada por una de sus manos; la fecha era de dos días antes.
Dick se controló a sí mismo. La sonrisa en su rostro se desvaneció y se irguió, luciendo enfermo y exahusto, lo que tampoco era mucha actuación. Le regresó el cubo a Jay y murmuró algo como falsa alarma y tomó el periódico.
Sus ojos vagaron por el texto y sobre la imagen, una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
―Te ves bien― comentó.
―Claro que sí―. Jason le quitó el periódico como si previniera que Dick lo examinará bien― ¿Te sientes mejor?
Dick asistió. Se sentía más bien que la última vez que se vieron, al menos hasta ahora.
―¿Te divertiste siendo Nightwing?
― No fue tan malo como esperaba― respondió Jason con sinceridad, pero dio vuelta a la página del periódico y continuó con seriedad―. Aunque aquí se afirma que los delincuentes detenidos son probablemente sólo una pequeña parte del grupo.
Dick se abstuvo de señalar que Jason ya le había echado en cara eso antes. En lugar de eso, sólo se encogió de hombros, esperando para sus adentros que Jason diera el siguiente paso.
―Siempre habrá más, no te preocupes por ellos.
―… y Blüdhaven está en muy mal estado, Dick―. Continuó Jason. como si Richard no hubiera dicho nada, hizo un gesto que denotaba algo obvio, pero no vocalizó la siguiente parte.
Pero eso no era un problema; Dick estaba preparado para eso. Sabía cómo era su hermano, sabía que Jason necesitaba una especie de señuelo falso que hiciese parecer que sus acciones parecieran racionales y egoístas, así nadie podría ver su ser tan emocional y cuidadoso. Se parecía mucho a Bruce en ese aspecto. Dick se preguntó si realmente ellos no podían ver sus similitudes.
―Te ofrezco un trato, Jay― dijo Richard y se estiró por su chaqueta. Jason levantó una ceja con curiosidad, dispuesto a escuchar―. Continuas como Nightwing en Blüdhaven hasta que puedas mantener el narcotráfico en la raya― Jason bufó con falsa indignación―, y a cambio, tú obtienes esto― ante esto, Dick le arrojó unas llaves.
Jason abrió los ojos con sorpresa mientras reconocía lo que literalmente le había lanzado.
―¿El Lexus? ― preguntó incrédulo― ¿Estas de broma?
Dick agitó la cabeza con una sonrisa triste, una que haría callar a Jason si éste pudiera apartar los ojos del brillante metal
―Parece que no lo usaré en un tiempo, y sería un desperdicio si lo dejara empolvarse en la cochera.
―¡Amigo, me tienes que estar engañando!―. Jason estaba sólo a unos segundos de babear las llaves y Dick no pudo evitar una risita.
―Entonces, ¿tenemos un trato? ― preguntó con redundancia.
Jason recobró la compostura
―No puedo abandonar Gotham completamente.
―No es necesario― negoció Dick―. Si nos concentramos en las drogas, será suficiente si sólo te quedas una semana.
―Supongo que podría hacerlo una o dos veces por semana― pensó Jason en voz alta.
Impedir que sus labios se curvaran se estaba volviendo más y más difícil.
―Sólo ten en mente que seré completamente inútil después de la quimio.
Jason lo miró fijamente.
―Así que, básicamente, estarás andando en días de no quimio. ¿Pero qué no tienes las sesiones de quimio cada tres o cuatro días?―. Dick asistió expectante. Esto estaba yendo cada vez mejor―. Entonces limpiaré tu desastre en los días de quimio, y tú puedes hacer las investigaciones cuando estés de pie―. Satisfecho consigo mismo, Jason se recostó―. Tenemos un trato. Sin embargo, tengo que irme ya.
Pronunció su despedida y se dio la vuelta. Antes de que pudiera irse, Dick le lanzó el último tiro.
―¿Quieres tu propias llaves para mi apartamento? En caso que necesite estar en el hospital.
Jason se giró hacia él, contemplado la posibilidad, luego sonrió con aire de suficiencia e hizo tintinear sus nuevas llaves.
―Nah, te recogeré yo. Tengo que quemar mis nuevas llantas, ¿no?
Dick se permitió a sí mismo una palmadita mental.
Si salía de toda esa mierda vivo y su papel como Nightwing seguiría tomado, siempre podría ser el villano enigmático.
-tbc-
Nota de la autora:
Las noticas más asombrosas: ¡La adorable Callypse se ha ofrecido a betear esta historia! Y desde que este capítulo fue una total p****, ella me salvó de mucha vergüenza, dándole sentido a mi rara puntuación y las preposiciones que me saco de la manga. Inglés, tus preposiciones apestan.
El horario que tengo para balancear mi RL y mis escritos va bien así que el siguiente capítulo estará arriba en eso de una semana. Pero tampoco puedo prometer nada ya que los capítulos se están poniendo más y más largos, y las oportunidades de que mi beta eche todo por el escusado si escribo bajo la influencia de la cafeína son altas.
¡Tus feedback son siempre agradecidas!
Love, Pekuxumi.
Nota de la traductora:
¡Jaaaaaaaaaaaaaason!, amor mío. Lo sé, es bello.
Muchísimas gracias por sus comentarios, ustedes saben que siempre respondo sus comentarios pero he tenido una semana tan difícil; son las semanas de regularización en la uni y eso eos se traduce a dos semana de exámenes. He podido sacar este capítulo porque ya lo tenía traducido y solo faltaba la corrección pero he de admitir que el próximo siquiera lo he empezado a traducir, así que les pido una disculpa si siguiente lunes no hay actualización, trataré de actualizar pero no puedo prometer nada. Les pido paciencia :'3 Juro que en cuanto lo tenga listo, lo subiré. No importa si es entre semana. Por supuesto, no hay alerta de ningún hiatus, solo de una traductora exhausta.
¡Qué tengan una bonita semana! Y gracias por sus palabras, me alegro que alguien más esté disfrutando tanto de esta historia como yo lo hice.
Un beso, Snev.
