Lifelines
Capítulo Seis
-Dos semanas después-
Jason subió las escaleras hacia el apartamento de Richard cargando una gran bolsa de comestibles en una mano y buscando sus llaves con la otra.
Dick le había entregado su propio par de llaves sin necesidad de decir nada la semana anterior, después de que Jason tuvo que entrar por la ventana de la cocina de nuevo para recoger a su desmayado hermano de las baldosas del baño. La fuerte medicación produjo una reacción más severa en el cuerpo de Dick, lo que resultó en divertidos episodios, tales como "El arte de desmayarse en el baño" o "Tres formas de vomitar tus entrañas", pero la mayoría de éstos fueron aplazamientos, prórrogas o reducciones a las visitas de Richard al doctor. Con todo ello, el acuerdo que tenía con su hermano de pasar por él después de la quimio no funcionó. Jason se ofreció a ir antes, a recogerlo y estar con él durante las sesiones. Dick estaba profundamente aliviado, y un desconocido pero cálido sentimiento en su pecho, le dijo a Jason que eso era lo correcto para hacer.
Este día había dejado a Dick en el hospital y se excusó a sí mismo, enunciando que tenía algo importante qué hacer. Media hora más tarde estaba de pie en la fila de una caja registradora en el supermercado, cuando su hermano le mandó un mensaje. El mensaje fue corto, diciéndole que la quimio se había pospuesto y que iba de regreso a casa.
Probablemente en un taxi, pensó Jason, y sintió esa clase de perturbación que descubrió era capaz de sentir desde que supo la condición de Dick.
Sorprendentemente, mantener un ojo en su hermano no fue ni la mitad de desesperante que pensó sería. La verdad sea dicha, sin la arrogancia y altanería de Nightwing, Dick era, de hecho, una persona fácil de tratar. Fue algo así como una epifanía para Jason; se percató de que nunca habían pasado tiempo como Dick y Jason. Siempre había sido como Nightwing y Red Hood, o como Nightwing y Robin, con problemas de lógica cableados con códigos morales y celos entre ellos. Pero Dick estaba muy exhausto como para importarle cualquier cosa, y Jason estaba con su descubierta simpatía hacia él, así que se llevaban mucho mejor.
Lo que no le importaba perder, sin embargo, era todas esas cosas emocionales que venían incluídas cuando te gustaba alguien, cuando alguien te preocupaba. Era capaz de mantenerlo a raya la mayor parte del tiempo, pero tenía su aparición constante…, como cuando estaba en la fila del supermercado. ¿Por qué se pospuso la quimio de nuevo?, ¿pospuesta para cuándo?, ¿por qué Dick no lo llamó para que pasara por él?
Ahora jugeteaba con las llaves del apartamento de Dick, esperando que su hermano no estuviera allí. No necesitaba la vergüenza de que descubriera que le estaba haciendo las compras. Después de todo, aún tenía una reputación que mantener.
Los zapatos en la puerta le dijeron que no era su día de suerte. Puso la bolsa en el suelo, buscando a Richard y encontrándolo envuelto en una rídicula cantidad de sábanas sobre el sofá de la sala.
—Hola, Jay…— se esuchó una débil voz en algún lugar bajo la pila.
—¿Qué hay? O mejor dicho, ¿qué está mal?— preguntó Jason casualmente mientras caminaba hacia su hermano.
La montaña de sábanas se movió y un muy pálido y mareado Richard fue visible.
—La quimio se pospuso hasta mañana.
—¿Por qué?
—Tal parece que mi presión arterial es muy baja hoy—. Había un hilo de molestia en la voz de Dick, como si no pudiera creerle a los doctores ni a las enfermeras.
Jason sospechó un poco. Dick le había dicho que se sentía bien cuando lo dejó en el hospital, pero aprendió rápidamente durante su trato con Dick que un "Estoy bien" tenía muchos matices en el vocabulario de su hermano.
—Te ves enfermo— argumentó después de un rato, y no se perdió, mas ignoró, la batimirada de Richard cuando se acercó a él y le tomó la muñeca—… y tu pulso está muy débil.
—Tengo cáncer, ¿qué esperabas, la imagen perfecta de la salud?— debatió Richard agitándose y arrebátando su mano, así podría cruzar los brazos y enfurruñarse como se debía.
Jason se habría enojado en circunstancias normales, pero la clara imagen de los síntomas que se mostraban ante él hizo tintinear el entrenamiento médico que Papi le había dado.
—¿Cuándo fue la última vez que comiste?— inquirió con firmeza mientras una hipótesis comenzaba a formarse en su cabeza.
Dick cerró los ojos y se estremeció un poco.
—No me hagas pensar en eso.
—Hablo enserio.
—Yo también.
—¿Cuándo?
—Ayer.
—¡Dick!
—¿Acaso importa? No es como si fuera a estar aquí por mucho tiempo.
Jason suspiró dramáticamente y agitó la cabeza: Hipótesis confirmada.
—Chico Maravilla, tienes la presión arterial baja gracias a tu bajo nível de azúcar—. Dick hizo una mueca—. Por eso también te sientes tan mal y te comportas como si tuvieras SPM*.
—¡Yo no…!
—Espera un segundo— interrumpió Jason la protesta y salió de la habitación, rebuscó en la bolsa de víveres y cuando encontró lo que buscaba, regresó con su enfurruñado hermano.
—Bebe esto— dijo y empujó un envase de cartón a las manos de Richard.
—¿Qué es?— preguntó su hermano mientras quitaba la tapa.
—Leche con chocolate.
Jason sintió un rubor trepando por su rostro cuando Dick lo miró sorprendido.
—¿De dónde sacaste es…? ¿Hiciste las compras por mí? ¡Aw! Jay, eso es muy dul… ¡mmph!
—Bebe. Esto— repitió Jason en voz baja, enfatizándolo y moviendo el envase por el rostro de Dick. Florence Nightingale[1] no lo aprobaría, pero con tal idiota, ¿qué se supone que debería hacer?
Todo fue silencio por un rato. Dick bebía pequeños tragos y Jason miraba cómo algo de color regresaban a su rostro; luego suspiró, cruzó los brazos y se apoyó en la pared.
—Dick, esto no está funcionando—. Richard arqueó una ceja pero no dijo nada—. Necesitas ayuda. Vivir solo ya no es una opción para ti.
—Todo está saliendo bien—. Obviamente Dick no quería hablar de eso, pero ahora que Jason había comenzado no había vuelta atrás.
—No puedo estar aquí 24/7.
—No te preocupes, Jay. Eres muy buena enfermera.
—No me refiero a eso.
Jason estaba perdiendo la paciencia. Entendía que Richard quisiera salvar su independencia lo más que pudiera, pero, ¡diablos!, él era la última persona que podía sermonearlo. Necesitaba hablar con Bruce. Había una fina línea entra la razón y la estupidez, y Dick estaba tomando el mal camino.
—¿Entonces a qué?
—¿Cuánto más piensas que podrás soportarlo? ¡Apenas puedes caminar al baño cuando no estoy cerca!—. El rostro de Richard comenzó a oscurecerse y gruñó audiblemente—. Necesitas hacer las paces con Bruce— soltó Jason finalmente.
Su ausencia en este lío era inexcusable, e hizo que las creencias de Jason acerca de su relación fueran obsoletas, pero aún más pasmoso era la terquedad de Dick y la absoluta negativa a dar el brazo a tocer. Como ahora.
Dick hizo una mueca.
—Mh, mira quién habla.
Así que tomarían ese camino, Jason lo veía venir, era cuestión de tiempo. Aún así intentó mantenerse como la voz de la razón, una posición con la que no estaba muy familiarizado.
—Mira— intentó con un claro voleo—, sé que Bruce es un bastardo testarudo. Sé que es difícil hacerlo actuar como un ser humano. Pero esto que estás haciendo— hizo un gesto que indicaba toda la situación— no está funcionando. Esta no es la manera de obtener su atención.
Dick se rió con desdén.
—Eso es fuerte viniendo del chico que asesina gente porque Papi no lo abraza— dijo con veneno impregnado en sus palabras.
En unos segundos, Jason estaba frente a él con una mano agarrando su camisa y muy cerca de perder el control.
—Di eso de nuevo, Chico Maravilla— gruñó con su mejor imitación de Batman.
Dick no estaba impresionado. Miraba a Jason con calma, sin ninguna expresión en su rostro.
—Dije, eso es fuerte vini…
El agarre de Dick se intensificó; estaba al borde, a punto de hacer algo muy, muy estúpido, como golpear a su enfermo e indefenso, pero totalmente culpable, hermano.
—No te atrevas a actuar como si tuvieras alguna idea de Bruce y de mí— murmuró apretando los dientes.
—Oh, ¿y tú tienes algunas idea acerca de Bruce?— refutó Dick bajo su agarre, soltando una risita, casi como Nightwing, casi como si quisiera empujarlo hasta su límite. Qué fácil era caer de nuevo en sus antiguos papeles…
—He tenido suficiente de éste santurrón y vergonzoso acto que intentas mantener— escupió Jason y acercó a Dick a su cara, sólo a unos centímetros de distancia— ¿No es esta pelea la excusa perfecta para ganar tiempo antes de enfrentar a tus preciosos hermanitos?
No habían sido más que palabras al azar, pero a juzgar por la forma en la que Richard parpadeó y procedió a entrecerrar los ojos, lo que dijo había dado en el blanco. Una astuta sonrisa se extendió por todo su rostro y empujó a su hermano de vuelta a los cojines.
—¿Estoy en lo correcto?— inquirió regodeándose— No les has dicho porque no puedes soportar decepcionarlos. No quieres que vean a su Oh-Tan-Glorioso-Hermano débil y tan humano, justo como todos. ¿Sabes qué, Chico Maravilla? No eres nada de eso.
—Lo dice el chico que aún se tiñe el cabello para parecerse a mí.
Y eso fue ir muy lejos. Provocó que Jason se colocará justo al borde de todos aquellos recuerdos y creencias que pensaba había desechado hasta ahora. Escupió la siguiente oración sin darse cuenta de lo que estaba diciendo. Era el mecanismo de defensa que había necesitado durante su vida en las calles y del cuál nunca pudo deshacerse.
—Bien, entonces ve y miénteles si estás tan interesado en morir solo.
Fue un golpe bajo, uno del cual Jason se arrepintió en el momento que pasó a través de sus labios. Si hirió a Richard con él, no lo demostró. En lugar de ello, su hermano reorganizó sus sábanas y cojines, le lanzó una mirada asesina y le dio una cucharada de su propia medicina:
—Es la primera vez en el día que sabes de lo que estás hablando.
Había sólo dos formas de lidiar con algo como eso, y ya que Jason no quería darle el gusto a Oráculo, salió pivoteando de ahí.
Más tarde esa noche, vestido completamente como Nightwing y en la cima del edificio más alto de Blüdhaven, Jason Todd se sintió miserable.
Había detenido a los traficantes de drogas de esa noche hacia horas, además había derrotado a cualquier criminal con el que pudo toparse, aunque eso no era parte del trato y fue completamente aburrido, pero no quería regresar al departamento de Dick. Necesitaba disculparse cuando regresara; había ido demasiado lejos esta vez. Richard también, nadie cuestionaba eso, pero podía llamar a su enfermedad, su tratamiento y su nivel de azúcar en su defensa, mientras que él, Jason, sólo podía culpar a su mal temperamento.
Lo que le molestaba más que la pelea en sí, era cuán fácil Dick podía presionar sus botones. Había comenzado la discusión con absoluta certeza acerca de la verdad y lógica detrás de su preocupación, y con sólo unas pocas oraciones, Dick había destruido eso y lo había arrojado al precipicio. Dick despertó en él sentimientos que creía enterrados y superados hacia años, y toda la situación se transformó en una vergonzosa pelea entre dos niños para averiguar quién era el preferido de Papi.
Incluso más desconcertante que eso, era la pregunta de por qué nunca habían hecho eso antes. Claro, él y Nightwing habían discutido antes, insultado y presionado, pero nunca de esa manera. Nunca antes Richard había lanzado un golpe tan bajo como para utilizar su experiencia cercana a la muerte para callarlo…
Su hilo de pensamientos fue interrumpido de pronto cuando una oscura y siniestra sombra se cernió sobre él. Por el rabillo del ojo pudo verlo aterrizar sin hacer ningún ruido, alzándose a sí mismo en toda su extensión y, finalmente, girando hacia él.
Su noche se tornó aún peor, mostrándole completamente una nueva definición de la expresión "Jodido".
—Nightwing— le llamó una fría voz.
Esto se pondría bien.
Jason se giró para encarar a Batman, parcialmente preparado para todos esos sentimientos que rozaron su pecho en el momento en que posó sus ojos en los del su antiguo mentor. La expresión de Batman era como la de una estatua: fría y ajena de emociones. Mientras todo el mundo pensaba que ese era el rostro usual de Batman, él, Jason, conocía lo suficientemente al hombre para reconocer los diferentes matices de su mal humor. Este prometía muchos problemas.
—¿Qué estás haciendo aquí?— preguntó Batman.
Jason falló en responder al instante. Pudo haber sonado como una pregunta, pero en realidad era una orden. Reporte completo. Ahora.
Jason señaló el ave carmín en su traje.
—Juego a ser Nightwing, obviamente.
Batman gruñó, y Jason se dio cuenta de que ese podría haber sido el mayor "jódete" que había sido capaz de lanzar a Bruce. Todo lo que dijo o hizo se podía traducir en el hecho de que Richard le había pedido ayuda a él y no a Bruce.
—¿Por qué?
Batman comenzaba a sonar ansioso, furioso.
—Porque me pidió que lo hiciera— respondió Jason disfrutando los pocos segundos en los cuales el rostro de Batman perdió algo del usual aplomo mientras intentaba darle sentido a sus palabras, buscando alguna pieza faltante o alguna pista que le indicara que estaba mintiendo.
Pero ahí no había nada, ya que sus palabras eran completamente ciertas. Jason nunca había tenido tanto poder sobre Batman como en ese momento. Y le encantó.
—¿A qué estás jugando, Jason? ¿Por qué tú harías esto por él?
De hecho era una muy buena pregunta, una que Jason nunca había sido capaz de responder, pero estaba más distraído por la forma en la que Batman pronunció el "tú", como si él no fuera nada más que una sucia y despreciable rata de alcantarilla.
—Me pidió que lo ayudara— respondió, haciendo énfasis en cada palabra—. Está enfermo, en caso de que lo hayas olvidado.
Batman reaccionó al instante: músculos tensos, mandíbula apretada, dedos flexionados sobre el cinturón. Jason se puso en guardia con aire de suficiencia. Algunas veces era tan sencillo…
—No me presiones— le advirtió Batman, delineando las palabras.
—Oh, no quería ofenderte— replicó Jason con fingida sorpresa—. Sólo pensé que tal vez, a juzgar por tu ausencia las últimas semanas, tenías cosas más importantes en tu cabeza.
—Él no me quiere ahí.
La voz no era la de Batman, notó Jason asombrado. Esta vez era Bruce el que hablaba, finalmente. Quizá ahora sería capaz de meterle algo de sentido común a esa dura cabeza.
—Él no necesita a Batman ahí— dijo Jason con cuidado. No sabía cómo podía hacerlo más obvio. ¿Quizá un letrero con luces de neón parpadeantes…?
La oscura figura delante de él no respondió, pero Jason pudo escuchar un suspiro. Ninguno habló ni se movió por un rato.
—… ¿Cómo está?— preguntó Bruce finalmente.
Jason hizo una mueca, pero eso era más que satisfactorio. Tal vez uno de esos cabezas huecas por fin lo escucharía.
—¿Por qué no vas y lo ves por ti mismo? Estará en el hospital mañana a las tres.
Vio cómo Batman se giró y abrió la boca para decir algo, pero terminó arrojándose del edificio antes de que pudiera escucharle algo.
Diablos, se sentía bien desdeñarlo al menos una vez.
Jason estaba tan distraído con sus novedades que no notó que Richard todavía estaba recostado en el sillón de la sala al momento en que se quitaba la máscara de Nihtwing.
—¿Jason? ¿Está todo bien?
Se giró sobre sus talones, buscando el origen de la voz y se dio cuenta de que Dick aún estaba ahí, despierto y probablemente esperando por él. La pelea de más temprano regresó a su mente. Debía disculparse. Caminó hacia su hermano pero encontró que era incapaz de pronunciar palabra alguna. Deseó haberse dejado la máscara por más tiempo; el hecho de esconderse detrás de una siempre le daba más valentía.
De pronto, las palabras en las que estaba pensando llegaron a sus oídos, destruyendo el silencio entre ellos.
—Lo siento— dijo Dick con una voz firme y clara, y cuando Jason lo miró sorprendido, se encogió de hombros y continuó—. No tenía derecho de decirte nada de eso.
¿Por qué fue tan fácil para ese bastardo decirlo? Él necesitó horas sólo para admitir a sí mismo que sentía lo que sentía.
—Sí… yo tampoco— respondió sin mucha convicción, intentando todavía recordar las palabras que había estado practicando antes de que Bruce se apareciera y destruyera ese balance que por fin había podido formar. Bruce… ¿Debería decirle a Dick acerca de él?
—Tenías razón, ¿sabes?— continuó Dick, sacando a Jason de sus cavilaciones sobre su padre adoptivo— Acerca de todo: mis condiciones de vida; de Tim y Damian… estoy preocupado por ellos.
—¿Por qué?— preguntó Jason en voz baja, sentándose a un lado de Dick, observando un grande y amarillento moretón en su antebrazo, uno que, sabía con seguridad, no estaba ahí la última vez que lo vio.
Dick malinterpretó la pregunta.
—Porque no habrá nadie que los ayude a hacerle frente a… esto— hizo un gesto inseguro señalando toda la situación.
Jason atrapó su brazo en el aire y lo acercó a él para examinarlo de cerca.
—No— sentenció— Digo, ¿por qué cambiaste de opinión? ¿Acaso tiene algo que ver con esto?— y con "esto" se refería a ese feo y enorme moretón.
Dick se rió con nerviosismo. Atrapado.
—Oh, no es nada. Como que… me tropecé cuando no estabas.
Jason suspiró. Tropecé, claro.
—Así que te ganaste una nueva insignia mientras conversabas con el suelo.
—Fue la bañera. Pero sí, totalmente— sonrió Richard y recuperó su brazo—. La siguiente fase de recuperación comienza el viernes. Le preguntaré a Bruce si puedo visitarlos la próxima semana.
Jason asintió con aprobación.
—Estoy seguro de que estará más que feliz de llevar a su Chico Maravilla a casa.
Richard no respondió a eso y Jason se preocupó de haber sonado demasiado rudo. Pero entonces su hermano suspiró profundamente, subió las rodillas y dejó descansar su cabeza contra el sillón.
—¿Jay?— preguntó con más cautela de la que Jason podía sentirse cómodo— ¿Puedo preguntarte algo acerca de Bruce?— Aquí viene. Jason asintió desconfiado, su disconformidad claramente visible— Esa idea que tienes de Bruce y de mí, y de nuestra gran relación… ¿de dónde la sacaste?
La pregunta no era nada de lo que Jason esperaba, absolutamente no. Miró a Dick confundido, sin saber realmente qué decir. ¿De dónde tuvo esa idea de su lazo padre/hijo? ¿No era demasiado obvio?
…
… …
No, al parecer no, y de pronto todo fue claro para Jason. Ellos no fueron muy cercanos durante sus días de Robin, rara vez trabajaron juntos. Dick había estado muy ocupado en la Torre de los Titanes, sólo visitando a Alfred de vez en cuando. Esas visitas habían estado llenas de peleas y gritos entre Dick y Bruce, o con silenciosas cenas donde nadie se atrevía a decir nada. Jason había estado celoso, celoso como nadie; pero ahora que lo pensaba, nunca estuvo celoso de su relación. Había sentido celos de Dick en general, de sus habilidades, del cómo era amado por todos.
Luego murió y cuando regresó…
—El Joker— dijo finalmente con voz entrecortada—. Si hubieras sido tú, él lo habría matado.
Y eso era cierto, con o sin esa gran relación. Jason simplemente lo sabía, y lo sabía muy bien.
Dick lo miró con tristeza. Había esperado esa respuesta.
—¿Por qué piensas eso? ¿Por qué piensas que él me ama más a mí que a ti?
Jason hizo una mueca. No quería discutir acerca de eso ahora, o nunca. De todas formas, ¿había algún punto en eso? Miró hacia otro lado con severidad, negándose a responder las preguntas retóricas de Dick.
Su hermano agitó la cabeza con pena.
—Eso no es cierto, Jay. Espero que algún día seas capaz de verlo.
-Al día siguiente-
Bruce se detuvo en la unidad de tratamiento ambulatorio durante una de las discusiones de Jason y Dick acerca de la vida y esas cosas. No notaron cuando entró, un trato al que Bruce Wayne, CEO de Wayne Entreprises y famoso billonario, no estaba acostumbrado.
—… y por eso te digo, ¡es el nombre de un personaje animado!
—¿Acaso me estás escuchando? Ese personaje fue nombrado a partir del personaje de Dickens.
—Estoy seguro de que Dickens nunca escribió un libro acerca de un ganso codicioso.
—¡Por supuesto que no!… Y era un pato.
—¿Cómo sabes que era un pato?
—¡Por que la caricatura se llamaba Patoaventuras!
—¿Charles Dickens escribió un libro llamado Patoaventuras?[2]
Richard se golpeó la frente con el brazo que no estaba conectado a la línea intravenosa y se dejó caer en su mullida almohada.
—Oh Dios, por favor dime que las drogas me están haciendo efecto y estoy imaginando esta conversación.
—¿Y eso sería mejor para ti?—. Jason se cruzó de brazos ofendido, y sólo entonces, porque tuvo que fingir una cara de enfurruñamiento convincente, pudo notar al hombre que estaba unos metros más allá.
—Hola Jason. Dick— habló Bruce, inseguro, viendo cómo los ojos de sus hijos lo miraban con asombro. Cuánto de esa sorpresa que Jason demostraba era real, no lo sabía, pero estaba seguro que la sorpresa de Dick era real, y eso le dolió un poco.
Dio unos precarios pasos hacia ellos, pero se detuvo en seco cuando vio cómo su hijo mayor perdía el color de su rostro, para luego volverse de un verde enfermizo, inclinándose hacia delante. Jason reaccionó al instante, sacando un cubo de quién sabe dónde y pasándoselo de manera casi profesional a Richard en el momento en que empezó a vomitar.
Bruce miró la escena sin saber qué decir o cómo actuar. Compasivamente, Jason volvió a su asiento y se volvió a él.
—No lo tomes personal, así es como saluda a todos.
Bruce encontró su confianza después de unos confusos segundos, y se dirigió hacia la cama para sentarse a un lado de su, demasiado, pálido hijo. Bajo la curiosa mirada de Jason, empezó a palmear indecisamente la espalda de Richard, pero continuó con la tranquilizadora caricia cuando las arcadas aumentaron y el temblor empeoró.
Cuando las arcadas finalmente terminaron y Dick comenzó a jadear, Bruce, cuidadosamente, deslizó un brazo bajo su hijo y lo atrajo hacia él. Richard no se resistió, simplemente se dejó caer contra el ancho pecho.
Preocupado de arruinar el momento, Jason sólo se estiró para retirar el cubo y le hizo una seña a Bruce para que tomara el vaso de agua. Jason, notó Bruce, tendría que salvar su trasero un par de veces en el futuro.
Le alcanzó el agua a Richard, tratando de ignorar cuánto temblaban las manos de su hijo o cuán delgado se veía bajo la ropa. Intentó verbalizar todo lo que estaba en su cabeza.
—Dick, escucha… uh, sé que…. No fui exactamente…
—…Basta— interrumpió Dick entre sorbo y sorbo de aire y, simplemente, se recostó contra él con los ojos cerrados y respirando lentamente.
Bruce pasó un brazo sobre sus hombros de forma protectora.
El silencio que siguió fue uno de los más confortables posibles, hasta que Jason decidió romperlo. Sacó el crucigrama que había causado tantos estragos antes y comenzó a leer:
—Último líder de la URSS, nueve letras.
—Gorbachov— contestó Dick con voz débil.
—Oh, vamos, ¡estás haciendo esta mierda a propósito!— argumentó Jason al instante— Obviamente, esa es una marca de vodka.
Bruce sólo atinó a reír mientras Richard soltó un gemido de frustración y ocultó su rostro entre sus manos.
-tbc-
Nota de la autora:
Los hombres con azúcar baja realmente se comportan como si tuvieran SPM. Durante mis días de paramédica, unas veces llegamos a darles un tampón ^^ (solo uno de ellos aceptó).
Este capítulo ha sido el más largo hasta ahora. Tenía planeado subirlo como dos capis separados pero me di cuenta de que no podía cortarlo. Y ya que alcanzamos la marca de 100-review, piensen el esto como una recompensa ;)
Y ahora, estoy muy feliz de anunciar: En el próximo capítulo: ¡Tim y Damian!
Nota de la traductora:
*SPM: O el tan odiado Síndrome Pre-Menstrual. Cuando nosotras las mujeres nos ponemos fastidiosas, enojonas y empalagosas al mismo tiempo.
[1] Florence Nightingale es considerada la Madre de la enfermería moderna. Fue una pionera en muchas técnicas para el cuidado del paciente. Esta mujer londinense fue tan influyente para la ciencia médica actual que el Día internacional de la Enfermería se celebra en su cumpleaños.
[2] Adoro esta escena. ¿Alguien recuerda la caricatura de Patoaventuras? Esa en la que salía el tío McPato y sus tres sobrinos. Bien, en el inglés original el Tío McPato se llamaba Scrooge en honor al personaje de la novela 'Un cuento de Navidad' escrita por Charles Dickens. He ahí la confusión de Jay.
¡Timmy y Dami! Oh, sí. Mis amores. ¿Cómo piensan que reaccionaran estos niños? Me imagino que cada uno de ustedes tiene sus teorías.
Logré terminar el capítulo más rápido de lo que esperaba. Justo terminé mis exámenes y comencé a traducirlo. Una vez que me puse enserio, no pude detenerme .Además, LatexoHPo es una genial Beta que trabaja muy rápido. Gracias a ella salió tan pronto este capítulo.
Y hablando de mi beta, ella me presentó una idea interesante: Jason piensa que Batman hubiera matado al Joker si Dick hubiera estado en su lugar. Personalmente creo que Bruce igualmente no lo hubiera matado, todos sabemos acerca del –algunas veces tan odiado- código moral que tiene. Diablos, estoy segura de que Batman no tomará venganza de esa índole contra Talia.
¿Ustedes qué opinan?
