Lifelines
Capítulo Nueve
La siguiente sesión de quimio golpeó a Dick con tanta fuerza que ninguna cantidad de días de recuperación pudieron haberlo preparado.
Bruce apareció inesperadamente poco antes de que el tratamiento comenzara. Ni él ni Jason estuvieron muy felices de verse, pero asintieron en forma de saludo y procedieron a ignorarse uno al otro de una manera más o menos cortés.
El hongo de Ivy era aún un problema en la mansión, pero Leslie había inyectado a Bruce y Alfred con suficientes drogas para hacerlos resistentes. Tim y Damian todavía mostraban rastros del hongo en su sangre, y mientras éste estuviera presente y la mansión no fuera desinfectada apropiadamente (Dick no envidiaba ese trabajo a Alfred), quedaba estrictamente prohibido para Richard pisar la mansión.
Cuando la doctora Flores entró a la UTA, le entregó a Dick algo así como cien documentos para que firmara mientras le explicaba el nuevo procedimiento, que básicamente consistía en una administración más larga y una dosis más fuerte. Pero Bruce y Jason subestimaron sus advertencias, justo como él. Cuando la botella con la advertencia de peligro biológico comenzó a gotear el líquido en la solución salina hipertónica que estaba conectada a sus venas, esperó sentirse mareado y cansado. Nada más.
Y ese "nada más" sucedió durante los primeros veinte minutos. Estaba hablando con Bruce acerca de un criminal menor cuando las náuseas lo golpearon como uno de esos puñetazos de Bane, y el vómito comenzó. Jason, que estaba hojeando una revista, le pasó el cubo sin mirar mucho.
Pero esta vez fue diferente, Dick lo notó muy pronto; las arcadas y náuseas no se detenían y el dolor en sus intestinos se volvía más intenso a cada segundo. Pudo ver de soslayo cómo Jason y Bruce intercambiaban miradas preocupadas, pero pronto su visión se hizo más borrosa mientras su garganta comenzó a contraerse dolorosamente.
Las arcadas no se detuvieron, incluso cuando notó que ya no había nada más que su estómago pudiera vomitar. Casi se ahogó con sus propios jugos gástricos cuando la necesidad de respirar se hizo imposible de soportar, pero su estómago seguía revuelto, y las arcadas y la tos no paraban. Semiinconsciente, se preguntó cuán rápido su cuerpo se estaba apagando, pero enseguida fue imposible para él algún pensamiento coherente.
Podía escuchar las voces de Bruce y Jason, pero no podía entender qué decían; había un silbido en sus oídos que no le permitía escuchar bien. Entonces sintió que la cama se movía y unos fuertes brazos tiraban de él hacia arriba, lejos del cubo, y lo coloraron en una postura más erguida que le permitió respirar.
Inhaló el aire con codicia, temblando. La nueva posición le quitó el dolor de estómago, pero comenzó el dolor de cabeza; la jaqueca fue terrible y el silbido en sus oídos se incrementó más y más.
El estómago de Dick trataba de vaciarse con desesperación, aunque no hubiera más que ácido gástrico para vomitar. Y jadeó, las fuertes inhalaciones y el reflejo de deglución provocaron que su cabeza girara y sus pulmones escocieran. Bruce intentaba tomarle el pulso; podía sentir dedos revoloteando en su cuello, pero no podía quedarse quieto, su cuerpo se convulsionaba violentamente.
Mantener los ojos abiertos se volvió agotador. Sus párpados se sentían pesados, el hormigueo detrás de ellos se incrementó, pero la adrenalina que bombeaba a través de sus venas evitaba que se perdiera en la inconsciencia. Bruce lo llamaba, podía ver sus labios moviéndose mientras trataba de mantener los ojos abiertos, pero el único sonido que podía escuchar, además del silbido, era el latir de su propio corazón.
Había un punzante dolor en sus articulaciones cada vez que se movía. Comenzó a temblar violentamente y sintió como si alguien estuviera sosteniendo sus brazos y piernas con pinzas que se enterraban profundamente en su carne. En el momento en que Bruce no estaba prestando atención, se salió de sus manos y cayó en una pila de almohadas y sábanas, incapaz de hacer algún movimiento para evitar la corta caída.
Para hacer el cuento corto, se sentía miserable. Pero era sólo el comienzo. La quimio lo había reducido a una criatura temblorosa e incapaz de respirar en menos de media hora. Richard nunca había sentido nada como eso, y ya había experimentado muchos tipos de dolor a sus veintitrés años. Probablemente hubiera llorado de no ser por Jay y Bruce.
Tacha eso, probablemente hubiera llorado de no ser porque las arcadas habían dejado su cuerpo deshidratado y exhausto, sin capacidad de mantener un pensamiento que mandara lejos las imágenes y los recuerdos que siempre venían a él con la sensación de desequilibrio. Seguía viendo la carpa del Circo Haly, su techo. Y luego, estaba cayendo, cayendo, cayendo del trapecio hasta estrellarse con la red.
Una mano lo sostuvo apretándolo firmemente, pero necesitó un par de intentos para reconocer a Bruce. En un raro momento de lucidez se encontró a sí mismo de vuelta en el hospital, con un brazo sobre sus ojos que detuvo el mareo, el otro brazo extendido, su mano tomando la de Bruce. No lo miraba a él, sino a las figuras enseguida de ellos. Todos se veían borrosos, como manchas, pero Dick pudo distinguir la voz de Jason; le estaba gritando a alguien y una de las manchas apuntaba a su direcicón con insistencia.
Pero luego, el dolor resurgió nuevamente y lo golpeó como si se hubiera estrellado contra una pared. Su estómago se tensó otra vez y un bajo y débil gemido salió de sus labios. Bruce lo llamaba, sus manos sobre sus hombros, agitándolo, incrementando el mareo y el dolor en su cuerpo. Quería que se detuviera pero sólo pudo formular las palabras 'Opreşte-te'; supo que algo estaba mal con eso, pero no pudo saber qué.
Unas manos lo colocaron en una posición decúbito lateral, probablemente para que pudiera vomitar, pero él se hizo bolita, temblando como una hoja y jadeando en busca de aire.
Luego sintió un pinchazo en la parte superior del brazo y se encontró surcando en el aire nuevamente, tomando los brazos extendidos de su padre. El calor de los focos sobre él mientras el público aplaudía frenéticamente.
…
Una mano en su frente lo catapultó de regreso a un mundo de dolor. Gruñó en respuesta pero se acercó más al frío roce al mismo tiempo (no tiene lógica, los contactos fríos no deberían ser confortables cuando uno está temblando tanto). Abrió los ojos unos milímetros sólo para encontrar el mundo inclinándose peligrosamente, los colores (rojo, y azul y verde, y blanco y…)y las formas perdiendo (amarillo, y purpura y…) contornos y despareciendo entre sí, haciendo su cabeza girar aún más. La mano apareció en frente una vez más y se obligó a abrir los ojos (¿cuándo los había cerrado nuevamente?)en lo que pareció horas… solamente para darse cuenta que no sólo su visión estaba borrosa, sino que de alguna forma él se estaba moviendo…
…
/Hacía calor bajo la carpa del circo, las luces resplandecían en sus ojos mientras se balanceaba, tratando de obtener impulso. La audiencia estaba en silencio, no había ningún sonido que pudiera distraerlo, ni siquiera una respiración. Su agarre se aflojó, el trapecio osciló de nuevo, y luego soltó del mango de madera, surcando el aire en uno, dos, tres…/
...
Frío.
Alguien debió desabrochar su camisa (frío, frío, frío). Pudo sentir unas manos recorriendo su pecho (quema), y luego fríos y viscosos toques en varios puntos de su pecho. Un 'beep' llegó segundos después, con un ritmo regular pero lento (uno, dos, tres, cuatro…)
…
/… cuatro volteretas hasta que sus pies tocaron tierra firme nuevamente. Batman se enojaría con él y le diría que un giro cuádruple era demasiado obvio, pero diablos, estaba muy cerca de sus padres cuando lo hacía así, que no podía resistir la tentación. Luego llegó él, todo oscuro y aterrador, pero Robin nunca le tuvo miedo…/
…
Movimiento otra vez, alguien lo estaba levantando. Trato de abrir los ojos pero sus párpados se sentían muy pesados. Concentrándose en los sonidos, pudo escuchar una voz (¿PreocupadaEnojadaTristeAsustada?) molesta, hablando en un lenguaje que no entendía y también una respiración pesada. ¿Era él? No. Alguien (¡Jason!)cuyo olor conocía, lo presionaba contra su pecho.
…
/Zitka estaba ahí, esperando su comida. Cuando entró a su establo, ella rugió con alegría y lo arrojó al aire pero lo tomó con suavidad. El movimiento lo levantó por encima de su cabeza y lo dejó caer a su espalda antes de que comenzara a devorar el heno. Mr. Haly lo llamó nuevamente, necesitaba limpiar la jaula de los leones…/
…
Había un sonido crepitante, constante, y un olor a humo; algo se estaba quemando. Gimió involuntariamente y trató de hacerse a un lado pero algo lo estaba sosteniendo en su lugar. Eso le hizo abrir los ojos, esta vez con éxito, y parpadeó varias veces cuando miró el techo del auto, confundido. ¿Techo del auto?
Su cabeza giró en otra dirección, sin poderla controlar como él quería. Pudo ver el rostro borroso de Jason, quien giró a él en ese instante.
―¿Ja- Jay?
Su hermano maldijo en voz baja y se salió de la carretera. Hizo un movimiento rápido con la mano, tan rápido que Dick no lo pudo distinguir. Pero el olor disminuyó así que probablemente tiró el cigarrillo por la ventana.
Jason hizo su asiento hacia atrás, justo para estar al nivel de Dick. Esto lo hizo darse cuenta por primera vez de que estaba acostado, incluso si uno no se podía acostar en un carro, ¿verdad?
Irritado, levantó la cabeza pero se encontró sujeto al asiento, que estaba inclinado tanto como era posible para que mantuviera una forma horizontal. En su vientre, sujeto al cinturón, había una bolsa con líquido conectado a su brazo.
―¿Quéeses…?―preguntó, las palabras salieron atropelladas.
―Esto― dijo Jason en voz baja mientras tomaba dicha bolsa y dio vuelta a una pequeña rueda que controlaba el flujo del líquido―, es lo que hará que vuelvas a dormir antes de que te des cuenta cuán mal te sientes.
Dick solamente parpadeó, confundido, tratando de darle sentido a tal respuesta tan críptica, hasta que su cabeza se sintió pesada de nuevo y la oscuridad comenzó a engullirlo.
Su conciencia regresó en pasos.
Primero fue el sonido, luego el olor. Sentía como si estuviera flotando en el aire. La conciencia corporal llegó a sus extremidades; una sensación difusa pero presente. Conocía esa sensación, había estado drogado muchas veces. Se concentró en sus pies, en mover sus dedos contra la tela… estaba en una cama.
Finalmente recordó cómo abrir los ojos de nuevo. Los músculos se crisparon, sus párpados se agitaron. Durante un rato pensó que no lo había logrado hasta que se dio cuenta de que todo estaba oscuro a su alrededor, no había ninguna luz que iluminara la habitación donde estaba.
Giró la cabeza cuidadosamente para examinar sus alrededores mientras que el control completo de su cuerpo volvía lento pero seguro. La niebla en su cabeza se aclaró también, y reconoció su propia habitación en Blüdhaven. Una fría brisa cosquilló en su piel y Dick se volvió hacia la ventana abierta.
Cuando sus ojos se adaptaron a la oscuridad, vio que no estaba solo. Alguien estaba sentado en el alféizar de la ventana; tenía las rodillas dobladas y miraba hacia el mundo exterior. Sólo pudo reconocer la figura cuando vio un punto rojo y encendido en la oscuridad. Jason estaba fumando otra vez.
Eso desencadenó un recuerdo en él; hace no mucho tiempo lo había visto fumar también… ¿en un carro?
―¿Jason?
La figura se movió hacia el sonido, el cigarrillo se apagó en cuestión de segundos. Definitivamente había visto eso antes.
Dick trató de levantarse con sus codos pero Jason apareció enseguida frente a él y lo empujó de vuelta a la cama sin mucho esfuerzo.
―No lo hagas.
La expresión de su hermano era seria. Alcanzó el switch de la lámpara de noche y la luz provocó que Dick cerrara los ojos.
Una mano apareció en su frente, desencadenando otro déjà-vu en su mente, uno que no podía ubicar. Abriendo los ojos de nuevo, siguió la mirada de Jason hacia la bolsa de líquido vacía que había sido, temporalmente, clavada sobre su cabeza.
―¿Qué está pasando? ― preguntó, parpadeando confundido.
Jay lo miró pensativo, llevó una mano hacia su frente nuevamente y pareció que había llegado a una conclusión. Suspiró débilmente y se sentó en una silla enseguida de la cama.
―¿Qué es lo último que recuerdas? ― preguntó finalmente.
Dick escarbó en sus recuerdos, las cosas estaban borrosas, sin forma
―Uh, ¿estábamos en un carro?― supuso inseguro, mirando al otro en busca de una afirmación.
Jason asintió.
―¿Y antes de eso?
Esa era la parte complicada. Richard frunció el ceño por el esfuerzo e hizo una mueca cuando las memorias regresaron a él.
―Quimio…―. Suspiró y se llevó una mano a la cabeza, recorriendo sus dedos por el cabello, pero se detuvo en seco cuando vio la aguja intravenosa en su brazo todavía conectada con la línea IV.
Jason tomó su brazo y sacó la aguja, presionándola cuidadosamente contra un paño.
―Te apagaste por completo durante la quimio. Fue… aterrador―. Jason lucía incómodo, pero tomó a Dick y lo ayudó a sentarse, poniendo una almohada contra su cabeza para que pudiera recargarse.
―Creo que recuerdo eso…―reflexionó Richard cuando se acomodó, pero Jason agitó la cabeza.
―Estuviste inconsciente casi todo el tiempo, después de que te drogaron―. Sus labios temblaron un poco―. Nunca había visto a Bruce de esa forma. Después de que te desmayaste, tratamos de decirle a las enfermeras que algo no estaba bien pero ellas nos dijeron que esos eran los efectos usuales de la quimio… Luego comenzaste a hablar en un lenguaje voodoo y Bruce enloqueció. No sé cuántas enfermeras se pusieron a llorar antes de que llegara la doctora.
¿Lenguaje voodoo? Dick se asombró, pero se puso serio cuando vio que Jason aún no había terminado, necesitaba sacarlo.
"Creo que ella sólo llegó a calmar a Bruce, pero cuando sintió tu pulso comenzó a dar órdenes e inyectarte quién sabe qué diablos más―. Dick notó que Jason estaba temblando. Tragó con dificultad antes de continuar―. Te sacaron de ahí, nosotros íbamos detrás de ustedes… luego te conectaron a un ECG y te pusieron oxígeno y todas esas cosas. Parecía muy serio. Nunca había visto a Bruce tan ansioso―. Jason agitó la cabeza con asombro―. Salías y entrabas en la inconsciencia durante todo ese tiempo, y nos dijeron que no podían darte medicamentos más fuertes mientras estuvieras recibiendo la quimio.
―¿Y me dejaron ir a casa después de eso? ― Richard se preguntó y Jason se soltó riendo.
―¡Claro que no!― rió un poco―. Pero cuando dijeron que necesitabas quedarte, Bruce se volvió así todo Batman contra ellos. Les gritó, diciendo que nunca te dejaría quedarte en un lugar tan ruidoso y luego se las arregló para sacarte de ahí. Nos dieron todos los instrumentos médicos y te sujetamos en el auto. Todo pasó muy rápido, sólo fui capaz de asimilarlo cuando estuvimos fuera de ahí y te traía en el coche.
Dick estaba impactado. ¿Todo eso sucedió cuando estaba inconsciente?
―¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? ―preguntó asustado de la respuesta, mirando por la ventana.
―Horas― Jason respondió con sobriedad―. El sedante sólo comenzó a tener efecto cuando la quimio se acabó. Te dio fiebre después de eso.
―Wow…― Dick suspiró abrumado. Se quedaron en silencio por unos minutos.
Luego Jason se puso de pie y juntó las manos.
―Está bien, hora de trabajar. ¡Levántate!― ¿Huh? Richard miró a su hermano, incrédulo―. No me mires así. Definitivamente no voy a cambiar tus pañales.
,ick se irguió de inmediato y levantó la sábana, temiendo lo peor.
Jason se rió.
―No, no llego tan lejos. Pero no pienso consentirte tanto; ese es trabajo de Alfred.
Recuperándose del shock y murmurando maldiciones en romaní, Dick tomó el brazo de Jason y de alguna manera lograron que se pusiera de pie.
El mareo se sintió de inmediato y sus piernas se sintieron como gelatina. De inmediato, pasó un brazo alrededor de los hombros de Jason y se apoyó contra él con pesadez mientras su hermano soportaba su peso. Cuando por fin llegaron al baño, se quedaron de pie y miraron la puerta sin saber qué hacer.
―Uh― comenzó Jason incómodo―, tal vez debería…
―No.
―¿Necesitas que yo…?
―No.
Aún inseguro de soltar a su hermano, Dick se apoyó por sí mismo un momento antes de empujar la puerta y meterse al cuarto de baño. Jason lo siguió de cerca.
―¿Estás seguro de que pu…?
―Sí.
Se dio la vuelta, encogiendo los hombros y salió del cuarto, cerrando la puerta detrás de él.
―Llámame si me necesitas… ¡y no cierres la puerta!
―¿Seguro que no quieres cambiar mis pañales? Pareces terriblemente interesado.
Pudo haber sonado un tanto prepotente, pero Dick se dejó caer al lado del inodoro cuando Jason cerró la puerta. Cerrar los ojos lo ayudó a que el mundo dejara de moverse un poco y a que las náuseas que le habían provocado su pequeña caminata cesaran.
Cuando abrió la puerta después de un par de minutos, Jason estaba apoyado en la pared opuesta y caminó rápido en su ayuda. Dick estaba agradecido por el apoyo. Esos pocos minutos que estuvo sobre sus propios pies lo habían dejado exhausto; ya podía sentir que estaba temblando y el cansancio que invadía su mente.
―¿Esto pasará cada vez después de la quimio?― preguntó con voz débil mientras volvían a la cama.
―Probablemente no― Jason dijo, serio―, admitieron que se equivocaron con la medicación para el dolor después de que Bruce casi ahorcara a la doc.
―¿Casi ahorcó a la doc.?―. Dick se recargó en las almohadas agradecido. Cuando abrió los ojos, Jason se cernía sobre él una vez más con la mano sobre su frente―. ¿Qué?
―Tú temperatura está aumentado otra vez.
―Estoy bien.
―No, no lo estás― resopló Jason molesto―. Es hora de que lo aceptes.
Dick podía sentir la niebla invadiendo su mente de nuevo, el sueño lo estaba atrayendo. Jason no parecía notarlo y Dick decidió que tenía que aclarar unas cosas antes de que se desmayara por quién sabe cuánto tiempo.
―Así que. ¿dónde está Bruce? ¿Por qué te dejó solo conmigo?
―Oh, él quería venir, créeme―. Jason se llevó una mano al cabello mientras hablaba―, pero después de que te sujetamos al auto, alguien llamó a su número de emergencia. Cassandra resultó herida y sonaba bastante serio.
Dick empujó la preocupación inmediata que asaltó su cuerpo. Necesitaba apurarse, sus parpados se sentían más pesados con cada segundo.
―Después de que murieras, prometió que nunca llegaría tarde. Es por eso que siempre corre cada vez que hay una emergencia.
Jason definitivamente no estaba preparado para tal giro en la conversación. Frunció el ceño y tocó la frente de su hermano otra vez, creyendo que Dick decía eso obviamente por la fiebre. No habría continuado con la conversación si hubiera tomado en serio a Richard.
―Bueno, si hubiera matado al Joker, no hubiera tantas emergencias, ¿no es así?
―Él no hizo nada para matar al Joker― consiguió decir Dick, sus palabras sonaban atropelladas y sus párpados se estaban cerrando―. Pero hizo muchas cosas que casi le costaron la vida.
Jason contestó algo, pero Dick ya estaba dormido y bajo una manta de fiebre, donde permaneció por los siguientes días.
A pesar de que volvió en sí un par de veces, no fue capaz de saber en qué día estaba. Sólo cuando la fiebre disminuyó, se dio cuenta de que Jason no había regresado a Gotham como solía hacerlo, sino que se quedó todo el tiempo con él en Blüdhaven.
-tbc-
…okay, tengo que admitirlo, amé escribir esto : ) Este es, definitivamente, mi capítulo favorito hasta ahora ¡y me encantaría saber qué piensan de él! Pero no se acostumbren a las actualizaciones rápidas, me temo que este fue la excepción a la regla.
Amor a todos los que me dejan un comentario, seguidores y lectores en general, ¡todos ustedes hacen mi día! Pekuxumi.
Nota de la traductora:
Oh Merlín, batallé mucho para traducir este capítulo. Tenía muchas metáforas y palabras difíciles. Me disculpo si no se entiende mucho los viajes de Dick.
Por cierto, el siguiente capítulo está un poco más largo de lo normal. Mis disculpas anticipadas si no lo termino para el Lunes, pero prometo que estará arriba uvú/
Como siempre, agradezco sus comentarios. Los responderé en cuanto pueda. Ustedes son mi mayor motivación (:
Qué tengan una bonita semana.
