Este capítulo va dedicado a mis queridas lectoras Sakura-Selene, dragonazabache y Atte que han estado conmigo desde el principio de esta traducción. A ustedes, gracias por sus palabras de apoyo.

Los términos médicos serán explicados al final del capítulo.

Lifelines

Capítulo Diez

Eso es lo más estúpido que he escuchado.

—¿Entonces me ayudarás?

Dick, te mataran.

—Qué miedo. Babs, necesito saber si cuento o no contigo.

No estás hablando en serio, ¿verdad?

—Lo hago.

Hay muchas posibilidades de conectar esto a Gotham. ¿Cuál quieres usar?

—La del segundo email; la más agresiva.

Oh, por el amor de Dios.

—¿Qué? Sólo usa nombres de gente muerta. ¿Qué es lo peor que puede pasar?

¡Quieres que exhuman una tumba! Maldición, es demasiado obvio, lo descubrirán tarde o temprano.

—Es la forma más rápida y no quiero que ellos persigan sombras por el resto de sus vidas. Quiero que trabajen en esta mierda juntos, y si al final descubren que fui yo… bueno, ¿y qué? Estoy muerto de todas formas.

¡Dick! No digas eso.

—¿Entonces me ayudarás?

—…Sí.


Richard recordaba vagamente cuándo el despertar no era un asco.

Ese tiempo era quizá cuando su vida aún no se dividía en días buenos y días malos. Ahora, sin embargo, en el segundo en que su mente navegó en la conciencia, intentó desesperadamente convencer a su cuerpo para que volviera a dormir.

—¡Hora de levantarse, Bella Durmiente!

Dick, reacio, abrió un ojo cuando escuchó la voz, listo para decirle a Jay unas cuantas palabras. Hasta que se dio cuenta de que era Tim quien estaba sentado a un lado de su cama, sonriendo abiertamente.

—¿No deberías estar en la escuela?— preguntó adormilado, jalando las sábanas hacia él. Recordó la, una vez más, exhaustiva quimio y a Jason que más o menos lo metió al apartamento. De todas formas, ¿dónde estaba Jason?

—Es sábado— dijo Tim, sonriendo con gentileza.

—No, no lo es. Es…—. Dick necesitó un momento para ubicarse—, viernes.

—No, dormiste todo el viernes—. Había un libro en el regazo de Tim, pero Dick no pudo ver la portada. A juzgar por el pasado, debía ser uno de medicina otra vez—. Jason llamó esta mañana para que alguien viniera y te vigilara. Aparentemente, tenía unos negocios que atender.

Dick no podía culparlo. Jason se había quedado con él durante las últimas dos semanas, rara vez lo dejaba solo. La primera administración de su nueva sesión de quimio lo había afectado muchísimo, más de lo que se permitía admitir. Después de que se volvió algo obvio que la nueva quimio estaba afectándolo tanto, Jason se negó a dejarlo solo. Richard había insistido en que no debía dejar sus compromisos a un lado, pero comenzar a tener arcadas después de decir su argumento no había sido muy fructífero.

—¿Jason te llamó?

—No. Le habló a Oráculo y ella ordenó que alguien viniera a Blüdheaven. Bruce todavía está en Hong Konk, así que Alfred lo pidió.

—¿Estás libre del moho de Ivy?

—Sí, ahora soy inmune y mis ropas han sido desinfectadas. Pero Damina aún es conta… Oh, por Dios.

Dick comenzó a levantarse lentamente, ayudándose con los codos, cuando de pronto Tim abrió los ojos con sorpresa y palideció mirándolo fijamente. Tim se percató de lo que dijo y se llevó una mano a la boca, avergonzado.

—¿Qué?—. Dick siguió la mirada, aún grande e impactada, de Tim hasta su almohada. Ahí había una masa espesa de cabello negro, demasiado para ignorar otra vez. Peinó débilmente su cabello con sus dedos y una vez más de regreso. Podía sentir lugares calvos bajo sus dedos— Con que es eso, ¿eh?

Cinco minutos más tarde estaba sentado en la orilla de la bañera viendo su propio reflejo en el espejo. El lado de su cabeza que había estado apoyando en la almohada lucía bastante mal, no argumentaría eso. En algunos lugares aún había mechones de cabello, pero cuando los tocaba, éstos caían.

La rasuradora eléctrica ya estaba en sus manos. La miró dubitativo y luego miró su reflejo. Oh, ¡sólo hazlo!, se riñó a sí mismo y presionó el botón. El zumbido llenó el cuarto de baño y hacia eco con los azulejos. Tim apareció en cuestión de segundos.

—¡No lo hagas!

Dick se detuvo a mitad del camino, el zumbido justo a unos centímetros de su cabeza.

—¿Tienes una mejor idea?

Tim se sonrojó de una sola vez, mirando a su hermano y a la rasuradora en su mano. La situación era inevitable. Cogió la rasuradora de la mano de Dick.

—¿Puedo…?— preguntó tentativo. Dick le indicó que podía hacer lo que quisiera— Tal vez podríamos disimularlo de alguna forma…

—¿Disimularlo?— repitió Dick incrédulo, pero Tim ya se había acercado y corrió la rasuradora hacia abajo, justo en el medio de su cabeza con un solo movimiento, rasurando justo donde el cabello de Dick se separaba. El zumbido se detuvo y los hermanos miraron sus reflejos—¿Y cómo se supone que esto va a ayudar?

Tim estaba impávido cuando miró a Dick.

—Nadie se va a fijar en los lados ahora.

Asintiendo lentamente, sus miradas se encontraron en el espejo antes de que ambos rompieran en carcajadas.


La televisión estaba encendida, el sonido era sólo un murmullo en el fondo.

Dick estaba sentado en el sillón, recargado en una rídicula pila de cojines, mirando la nada. Se sentía adormecido; tal vez había tomado demasiadas píldoras contra el dolor, pero en esos momentos no le importaba. Jason estaba metido en sus propios asuntos en Gotham, y Richard disfrutó mucho de ese momento de silencio, de calma.

Estaba muy agradecido por la ayuda de su hermano, no había razón en negar que la necesitaba, pero mantener una fachada optimista se estaba volviendo más y más difícil para él. No sabía cuánto le creía Jason de todas formas. Lo había visto en sus momentos más bajos, y lo había sacado de la mayoría de ellos también. Pero Dick todavía sentía la necesidad de confirmar los "todo va estar bien" y "quita esa cara de depresión" de Jason.

Al estar solo había sido capaz de dejar esas sonrisas falsas. No necesitaba levantarse, no necesitaba hacer nada. Así que continuaba viendo la nada, sin pensar nada; ocasionalmente procedía a tomar su celular cuando vibraba y colgaba la llamada.

Llamada entrante: Roy H.- colgar.

Llamada entrante: Princesa Timmy.- colgar.

Llamada entrante: Mansión Wayne.- colgar.

Llamada entrante: Jaybird.- colgar.

Se sentiría mal mañana, pero ahora mismo no quería hablar con nadie, así que continuaba negándose a contestar las llamadas de su celular e ignorando el timbre del teléfono. Su computadora portátil brillaba culpablemente al otro lado de la mesa; realmente debería hacer algo con su plan maestro, pero… no, no se quería levantar.

De pronto alguien tocó su puerta.

Richard se quejó y se cubrió el rostro con una almohada para ahogar el sonido. Gracias a Dios que el sonido de la televisión estaba muy bajo. Había jugado ese juego un par de veces ya, escuchando a su dueño de piso gritarle porque era hora de pagar la renta, luego se disculpaba debidamente y jugaba su carta enfermo de cáncer para deshacerse de él. Volvería mañana si Dick lo ignoraba ahora.

No hubo suerte. En lugar de pasos alejándose, escuchó el sonido de las llaves desbloqueando su puerta. Bruce estaba de pie en la sala antes de que Dick pudiera sentarse derecho. Se miraron el uno al otro, sorprendidos.

—¿Por qué no abrías la puerta?— preguntó Bruce finalmente, su mirada vagaba entre su cabeza calva y su rostro—. O contestas tu celular. Todo el mundo está preocupado.

—Estaba ocupado— respondió Dick sin mucha convicción, dejándose caer en los cojines. Ya se sentía cansado de la situación y la discución que sabía iba a comenzar.

—¿Con qué?—. Bruce miraba el cuarto, prestando especial atención a las cortinas cerradas y a la silenciosa tele— ¿Sintiéndote mal contigo mismo?

Richard debería estar enojándose, le dijo una vocecita en su mente, pero no pudo reunir suficiente energía para hacerlo. En lugar de ello se encogió de hombros.

La falta de respuesta obviamente preocupó a Bruce; su frente se arrugaba con irritación, pero se negó a decir algo. Caminó hacía la ventana y abrió las cortinas, bañando el apartamento con luz solar.

Dick cerró los ojos con fuerza y se giró fuera de la luz.

—¡¿Qué estás haciendo?!

—Cassandra está bien, por cierto. En caso de te lo preguntaras.

Oh, sí. Bruce había estado en Hong Kong ayudando a Cass. Dick no había pensado en eso. O en algo más relacionado a eso. Notó que Bruce lo miraba expectante.

—Qué bien— dijo entonces.

—¿Qué pasa contigo? Antes solías preocuparte por esas cosas.

—Sí, bueno, antes también solía tener cabello.

Bruce alzó los brazos molestó y lo miró fijamente.

—No me vengas con esa actitud.

Así que no lo hizo, ninguno de los dos dijo nada en un rato, hasta que finalmente Bruce se rindió y suspiró profundamente.

—Dick, la última vez que te vi estabas bradicárdico y hablando romaní. No me digas que estás bien.

—No lo dije.

Eso alzó a Bruce fuera del borde, algo con lo que Dick tampoco quería lidiar.

—¿No te sientes bien? ¿Qué te duele?—. En cuestión de segundos Bruce estaba encima de él, checando su pulso y tocando su frente, y habría hecho Dios sabe qué más si Dick no lo hubiera empujado.

—¡Bruce, contrólate!

—¡Sólo estoy tratando de ayudarte!

—¡No necesito ayuda!— dijo. Lo que no era completamente cierto, lo tenía perfectamente claro, pero maldición, él sólo quería que las cosas estuvieran calmadas y silenciosas y…

¡Grayson!

Los dos se sobresaltaron al escuchar la áspera voz, seguida por unos golpes frenéticos contra la puerta de su apartamento.

—Quédate aquí— gruñó el mayor.

Dick obedeció sin quejarse y observó con una mezcla de sentimientos cómo Bruce caminaba hacia la puerta. Escuchó que ésta se abría y la voz de Bruce, cuando de pronto su arrendador caminó hacía él, encarándolo en cuestión de segundos.

Una letanía de maldiciones y amenazas fueron dichas en su contra, mientras que un gordo dedo empujaba contra su pecho una y otra vez. Bruce apareció detrás del señor Fawks, y levantó una ceja, entretenido.

Richard trató de sonreír encantadoramente para salir del problema, pero su arrendador tuvo el fatídico error de tomarlo por la camisa. Bruce estuvo encima de él al instante, gruñendo y arrastrándolo fuera de su hijo y de la habitación.

Dick se quedó mirando el espacio donde habían desaparecido, y escuchó retazos de la conversación. Había maldiciones y quejas ruidosas y coloridas por parte del señor Fawks, después sonó la voz baja y peligrosa de Bruce, probablemente combinada con la Batimirada. Luego, el arrendador salió de ahí con rapidez.

Su padre adoptivo caminó hasta el sillón y se sentó frente a él.

—Te pagué la renta de los siguientes tres meses. ¿Por qué no me dijiste que tenías problemas financieros?

Dick se tensó de inmediato, su mente trabajando.

—No los tengo, sólo que mi seguro médico es muy lento. No me han depositado lo de la nueva quimioterapia, así que he tenido que pagar yo por el momento…— se interrumpió y suspiró cansado.

Estaba harto de mentir y tenía muy poca energía de sobra. Su mente se negaba a inventar más, y si Bruce estaba prestando atención a lo que decía, podría deducir la verdad detrás de sus palabras en segundos. Claro, su compañía de seguros consistía en un grupo de idiotas incompetentes que tenía el descaro de preguntarle cosas como "¿La quimio es realmente necesaria?" o "¿Estás seguro de que tu doctor te recetó esto?", pero aún así las cifras no coincidían en su cuenta bancaria. Estaba quebrado ese mes porque tuvo que pagar por una docena de servicios funerarios para conseguir los ataúdes vacíos en Gotham. Y maldita sea, esos servicios eran muy costosos.

—¿Ya hablaste con ellos?— inquirió Bruce en su papel de señor hombre de negocios.

Dick señaló la mesa donde estaban amontonados una pila de documentos y cartas.

—Están en mi lista…

Bruce asintió, le dio unas palmaditas a Richard en el hombro y se puso de pie.

Antes de que Dick pudiera protestar, ya había tomado el teléfono y marcaba el número que encontró en la parte posterior del documento, echándole una hojeada mientras esperaba que alguien respondiera.

Una sonrisa asomó en los labios de Dick, y se acurrucó más en los cojines y mantas mientras escuchaba cómo Bruce hacia que el infierno cayera sobre la persona en la otra línea.


Jason se había convertido en la persona más asquerosamente cursi en el mundo. Punto.

Se lo venía temiendo por un tiempo hasta que sus sospechas fueron confirmadas cuando éste trataba de meterse en uno de sus viejos trajes de Nightwing.

—Jay, esta es la cosa más estúpida que has hecho—. Jason hizo caso omiso de las protestas de su hermano mayor una vez más, justo como lo venía haciendo durante los últimos diez minutos—. Nunca dije que eras "demasiado gordo" para caber en uno. ¡No te hagas esto a ti mismo!

Bastante cierto, pensó Jason mientras torcía el brazo dolorosamente para alcanzar el cierre en su espalda, pero Dick había hablando de más cuando sugirió que el Reemplazo quizá encajaría en sus viejos trajes cuando él muriera. Por supuesto, como el responsable hermano/enfermero/amigo/lo que sea que era, simplemente le dijo que se callara, pero Dick lo había mirado con sus grandes ojos y le preguntó qué se sentía morir.

Y Jason sintió como si alguien le hubiera dado un puñetazo en el estómago. Los recuerdos comenzaron a invadirlo; el olor de la tierra, de la sangre y de la madera. Se sintió acobardado y decidió que ya era suficiente.

Finalmente consiguió alcanzar el cierre.

—¡Tadaa!— tiró todo el camino, maldiciendo audiblemente. Sus movimientos eran muy limitados y respirar no debería ser tan difícil, pero ahí estaba, vestido con uno de los trajes originales de Nightwing, ese con el pájaro azul en el pecho y las líneas en los dedos. Si eso no distraía a Dick antes de que se ahogara en autocompasión, nada lo haría.

Dick hizo un sonido extrangulado detrás de él. Jason se giró sobre sus talones, listo para atraparlo o calmarlo o lo que su enfermo hermano necesitara, pero se dio cuenta de que su preocupación había sido completamente infundada.

Richard intentaba desesperadamente contener la risa, amortiguando el sonido con una mano sobre su boca.

—Te ves… sexy— se las arregló para decir con seriedad, pero rompió en una carcajada de inmediato.

Jason sintió un peso menos en sus hombros y soltó el aire que había estado reteniendo por largo tiempo. Dick había estado deprimido por días, ya fuera sintiéndose miserable después de la quimio o comportándose extremadamente pasivo, casi con apatía. Era tan malo ver a Dick en un estado tan indiferente, como si hubiera perdido la pelea o la esperanza. Jason nunca había tratado con él en ese estado, y no quería hacerlo nunca de nuevo.

Verlo reír se sentía bien, así de simple. Realmente era el idiota más cursi de todos, bien podía hacerlo oficial.

Sonriendo, se volvió hacia el espejo y observó su reflejo. Se veía rídiculo. Como si alguien hubiera intentado meter mucho relleno en un oso de peluche y luego lo hubiera cosido aunque se desbordara por todos lados.

—Ok, desabróchamelo ya, me gustaría respirar de nuevo.

Riéndose silenciosamente, Dick tomó el cierre y tiró de él. No paso nada.

Jason se movió un poco para ver la expresión de su hermano por el espejo y se escandalizó ligeramente al ver sus grandes ojos, incrédulos.

—Eh, ¿Jay? Como que el cierre… se rompió.

Ninguno se movió ni dijo algo durante largos, largos segundos antes de que Dick apartara la vista y rompiera en un serio ataque de risa, de esos que te pueden matar por la falta de aire y la inhabilidad de mantenerte en pie.

Jason, por otro lado, no sabía si reír o llorar.

—Oh, mierda— murmuró Dick entre risas y Jason pudo ver la sangre que corría debajo de su nariz. Las hemorragias nasales habían comenzado hace dos semanas y aunque se espantó al principio, aprendió a lidiar con ellas cuando sucedían. Dick le había explicado que "sólo" significaba que su nivel de trombocitos estaba muy bajo, lo que provocaba que la sangre no se coagulara tan rápido como debía.

Sin decir nada, le alcanzó una caja de pañuelos a su hermano, quien ahora estaba sentado al borde de la cama, riéndose ligeramente.

—Entonces, uh, ¿tienes tijeras o algo así?

Con el pañuelo contra su nariz, Richard se echó a reír de nuevo.

—Tío, ¿crees que mis trajes se pueden destruir tan fácil? ¡No se puede cortar el Kevlar con unas tijeras!

—Pero…— las dimensiones de tal estupidez comenzaron a caer en cuenta en Jason— ¿Cómo se supone que me voy a quitar esto?

Dick se estaba poniendo de pie lentamente, probablemente tratando de llegar al baño para limpiarse. Se rió de nuevo y se secó las lágrimas de sus mejillas antes de apretar a Jason en un corto abrazo.

—Eww…, estás embarrando sangre por todo el traje— exclamó Jason sorprendido.

—Eres asombroso, Jaybird— dijo Dick antes de retroceder—. ¡Sacrificaste tus pelotas para animarme!

—¡¿Qué?!— Gritó Jason cuando Dick salió por la puerta— .Yo no hice tal co… ¡Uhh!—. En el segundo en que trató dar un paso para seguir a su hermano, el traje de Kevlar se apretó sobre su entrepierna, haciendo que su voz sonara más aguda.

La risa de Dick resonó en el apartamento, pero Jason realmente tenía otras cosas en la cabeza.


Richard se puso de pie después de la quimio, hablando con Jason, cuando de pronto sus ojos se voltearon y perdió la conciencia.

Bruce dio dos largos pasos hacia él, demasiado lejos para cacharlo pero lo suficientemente cerca para regresarlo a la cama en lugar de dejarlo caer.

Jason estaba a su lado en un instante, golpeando las mejillas de Dick levemente y checando su pulso y respiración cuando éste no mostró ningún signo de conciencia.

—Está fuera de combate.

Bruce presionó el botón para llamar a las enfermeras.

—Estaba bien hace un segundo.

Miraban sin poder hablar la figura recostada bajo ellos, cuando una enfermera entró. Ella tomó el control de la situación y después de lanzarles una mirada cautelosa, con voz monótona llamó a la doctora a través de su línea de comunicación.

Otra enfermera los condujo hacia el cuarto privado que Bruce había insistido en obtener después de la primera administración de quimio. Jason se dejó caer en una las incómodas sillas verdes que estaban fuera de la habitación mientras que Bruce permanecía de pie, apoyándose contra la pared con los brazos cruzados.

Esperaron mientras los médicos y las enfermeras entraban y salían de la habitación sin ningún apuro, sonriéndoles educadamente y susurrando entre ellos. Probablemente reconocían a Bruce como el sujeto que quiso asesinarlos hace no mucho, pero a Bruce no podía no importarle menos. Estaba seguro de que todos ellos ahora sí hacían su trabajo correctamente y su falta de ansiedad le decía que su hijo mayor estaba bien, relativamente hablando.

Había un dicho en el departamento de oncología: Las cosas tienen que ponerse peor antes de comenzar a mejorar. Entre más fuerte afectaba la quimio al paciente, más efectiva era ésta. Era una lógica perversa pero cierta. La quimio que había reducido a su hijo en un paciente tembloroso y cansado, estaba funcionando, incluso si eso significaba que Richard ya no podía permanecer despierto durante la quimio o que pesara menos que cuando tenía catorce años.

Bruce bajó la mirada hacia Jason con sentimientos mezclados, notó que el chico estaba en el borde antes de quedarse dormido. Desparramado en dos sillas y con la barbilla descansando en una de sus manos, los párpados se cerraban peligrosamente. Eso hizo que Bruce se diera cuenta por primera vez que todo ese asunto también estaba afectando a su indisciplinado hijo; que todo ese tiempo él también había estado exhausto.

Necesitaba un corte de cabello y obviamente una buena cantidad de sueño. Bruce recordó vagamente su acuerdo, incluso si estaba seguro de que ninguno de los dos se apegaba mucho a él. Bruce no quería a un Jason privado de sueño en Blüdhaven esa noche.

—Esto tiene que parar— dijo en voz alta, manteniendo despierto a Jason quien se puso a la defensiva de inmediato.

—¿El qué?— preguntó con cautela, como si esperara que Bruce se deshiciera de él.

Bruce señaló la habitación de Dick.

—Esto. No puede seguir así—. Jason abrió la boca de inmediato, listo para abogar ante sí mismo, pero Bruce continuó rápidamente, intentando aclarar su punto—. No puedes estar con él 24/7, necesita regresar a Gotham.

—Lo sé— dijo Jason con sorprendente sobriedad, dejando entrever un brillo de cansancio a través de sus ojos—. Pero no es como si quisiera.

—Tienes que convencerlo.

Jason hizo una mueca.

—Creo que esa es tu parte.

—Él te escucha—. Ahora fue el turno de Jason para mirar a Bruce incrédulo, pero Bruce era serio, no había duda en su voz—. Confía en ti y escuchará lo que le digas. Tiene que regresar a casa.

Después de un momento, Jason asintió finalmente.

—Pensaré en algo.


—Así que— comenzó Tim, obviamente incómodo— remisión, ¿eh?

—Sip.

—Eso es… bueno, ¿verdad?

—Sip.

Mirando a su hermano a través del cristal, Jason y Tim pensaron lo mismo.

—No parece bueno— admitió al fin el más joven, antes de poner la máscara sobre su rostro.

Jason sólo asintió, perdido en sus pensamientos. Deberían de estar muy contentos por la noticia, excitados para ser más precisos. La remisión significaba que la quimio había trabajado, ya no había más células cancerígenas en el cuerpo de Richard. Era el primer paso para la recuperación de un paciente con cáncer; sin esta fase, no había posibilidades de sobrevivir. Tim había leído mucho acerca de eso las últimas semanas, prácticamente tenía una obsesión. Tanto, que había ignorado completamente lo que veía después de eso.

Pancitopenia* era una palabra divertida. Tim recordó haberla leído en uno de sus libros. Era un efecto secundario de la quimio y algo común durante los primeros pasos de la remisión. Sólo que, la idea en su cabeza no coincidía con la imagen pálida y apenas consciente de su hermano mayor que podía ver a través del vidrio.

Era lógico, en serio. La quimio no sólo destruyó las células cancerígenas en la sangre de Dick, sino también las saludables. La entrada al cuarto estaba estrictamente controlada, sólo una persona a la vez y con la armadura completa, lo que significaba una máscara para respirar blanca, guantes blancos, bata blanca, redecilla para el cabello blanca y zapatos de plástico blancos. Atreverse a salir o entrar a cualquier habitación sin desinfectarse las manos podía resultar en pena de muerte, ejecutada por las enfermeras… al menos eso le había dicho Jason. El mismo Richard usaba una de esas máscaras aunque Tim podía ver los tubos respiratorios a ambos lados de su rostro.

Cada pequeño germen podría significar una letal infección, recordó Tim leer alguna vez. El pensamiento lo hizo estremecer.

Había imaginado que la remisión era buena, que Dick una vez más se pondría de pie. Era su turno para entrar y se percató en ese instante de que no quería hacerlo. Tenía mucho miedo.

—¿Cuándo terminó el rigor?— preguntó, tratando de regresar al profesionalismo. Bruce le había enseñado cómo ocultar sus emociones y cómo mantenerse enfocado, pero nunca había mencionado que su corazón latería tan rápido como lo hacía ahora.

—¿El qué?— inquirió Jason intrigado, sacado de sus propios pensamientos.

—Los temblores.

—Oh, los temblores—. Jason hizo una mueca—. Más o menos dos horas antes de que ustedes llegaran. Aunque "temblores" se queda corto, temía que cayera de la cama—. Era lo más largo que Jason había dicho y no hizo ni una mierda para calmarlo—. No necesitas entrar ahí, ¿sabes?— le dijo de pronto a Tim, solemnemente. El menor parpadeó. Atrapado. Abrió la boca para protestar pero fue interrumpido de inmediato—. Ni siquiera lo intentes. Dick no es el único que puede leer a las personas. No creo que lo vaya a notar, está súper drogado con las medicinas, apuesto a que en estos momentos se cree la reina cisne.

Eso hizo a Tim sonreír involuntariamente, agradecido de que la máscara ocultara su sonrisa.

—Y creo que se quedó dormido. No se despidió de Bruce.

Cierto. Bruce estaba atravesando el sistema higiénico de doble puerta, quitándose la bata y los zapatos mientras esperaba que la segunda puerta se abriera.

—Gracias— se escuchó decir Tim realmente aliviado. Las palabras de Dick volvieron a él. De esa vez que estuvo en la mansión y discutió con Bruce sobre Jason—… por todo.

—Eh… ¿claro?— respondió Jason claramente sorprendido.

Se miraron uno al otro, visiblemente incómodos. Nunca habían interactuado mucho (al menos no de una forma socialmente aceptable), y verse las expresiones era muy difícil con unas máscaras cubriendo la mitad de sus rostros.

Por suerte, Bruce se apareció en ese momento y detuvo cualquier conversación que pudieran tener simplemente tomando a sus hijos de los codos con firmeza y sacándolos de la unidad de aislamiento. Jason lanzaba dagas con su mirada pero no se resistió.

—Tim, puedes visitarle mañana. Necesita descansar— dijo con una voz que no dejaba lugar para discutir. Tim suspiró para sus adentros y apenas pudo ocultar una sonrisa cuando se deshicieron de las máscaras fuera de la unidad.

—¿Qué dijo?— preguntó quitándose los guantes. Su piel bajo el látex estaba sudorosa, gracias a la ansiedad.

—Está tan elevado como una cometa gracias a los antibióticos y siguie cabeceando… pero está consciente del cuarto de aislamiento y de la remisión—. La expresión de Bruce era tensa, había arrugas profundas alrededor de su boca. Se pasó con cansancio una mano sobre sus ojos cuando pensó que no lo estaban viendo.

Tim pocas veces había visto a Bruce demostrar estrés. Eso no le gustó.

—Pero oye, ¡está en remisión! ¡Eso es bueno!

La sonrisa que Bruce le dedicó era tan falsa que Tim casi se sintió ofendido. Pero entonces, la máscara volvió a su lugar y Bruce se puso todo profesional con Jason.

—¿Cuál es el nombre de los traficantes de droga que están persiguiendo en Blüdhaven?

Los ojos de Jason se estrecharon, era obvio que no le gustaba dar información.

—Si lo supieramos, no tendríamos que perseguirlos. No había hecho nada últimamente, pero utilizó muchos nombres clave cuando estuvo activo; Jared Harrison, Matt Carr, René Gastón, Joseph Ra…

—Raleigh— terminó Bruce por él—. El nombre apareció en algunos reportes oficiales que datan desde febrero.

Jason lo miró fijamente y Tim podía escuchar los engranes girar en su cerebro.

—Está planeando algo grande en Gotham.

-tbc-


Nota de la autora:

Términos médicos.

Bracardia: es el término que se utiliza cuando se tiene una frecuencia cardíaca menor a cincuenta latidos por segundo, lo que significa que ésta es demasiado baja (la frecuencia cardíaca normal en un adulto en reposo es de 60-70. Esto puede causar un paro cardíaco ya que el corazón no logra bombear suficiente oxígeno al músculo cardíaco (y antes de que todos entren en pánico: los jóvenes adultos y los atletas suelen tener una frecuencia cardíaca más lenta, eso es NORMAL :P). La presión arterial y la frecuencia cardíaca suelen aumentar con la edad y ya que los problemas del corazón no son comunes en los jóvenes, la escala se estableció para definir a las personas mayores.

Consolidación y remisión: La meta de la quimioterapia es la remisión. Esta es una etapa temporal cuando no hay más células cancerígenas en el cuerpo del paciente. Entonces, la quimioterapia cambia a otra fase: la consolidación que es cuando tratan de mantener al paciente en remisión lo más que se pueda. Algunos tipos de cáncer pueden ser erradicados con persistente remisión. Los pacientes con leucemia usualmente necesitan un trasplante ya que la causa de su enfermedad es el malfuncionamiento de un órgano que no puede ser simplemente detenido o removido.

Vamos a hablar de la autenticidad médica.

La verdad sea dicha, Dick debió de haber perdido su cabello mucho antes. Los pacientes de quimio normalmente se afeitan el cabello después de solo unas administraciones. Los efectos de la quimio varían para cada persona y dependen en gran medida del estado físico. Como Richard estaba en forma, pensé que podía ir despacio con él. Los efectos que ahora está sufriendo son los mismos con los que la mayoría de pacientes de cáncer tienen que enfrentar desde el comienzo del tratamiento. Pero por una razón, no puedo imaginarme a un Richard sin cabello oO. Incluso jugué con la idea de dejar que se lo quede (¡una pequeña cantidad de pacientes lo conserva!), pero francamente, no soy tan buena… Así que, si me refiero a su cabello en los siguientes capítulos, tengan paciencia conmigo :D

Felicidades, ¡hemos completados cerca del 50% de la historia! Ahora tenemos las cautelosas interacciones entre Jason y el resto de la familia, y un paciente que se está cansando de todo. Quería expresar el paso del tiempo con este capítulo, espero que haya funcionado. El plan era tener muchos momentos cortos pero no soy muy buena con las cosas 'cortas' ^^. También repetí unos términos médicos, porque soy muy linda.

Hora de responder algunas cuestiones que mis encantadores reviewers han expresado:

¡Podrían lanzarlo simplemente al Pozo de Lázaro! ― Sí, estoy consciente de esa posibilidad. El Pozo de Lázaro será mencionado pronto.

¡Bruce debería de ponerse serio y comenzar a actuar como un padre! ― ¡Sí, él debería! Lo está tratando, créeme. Pero recuerda que estamos hablando del sujeto que ni siquiera abrazó a su hijo cuando regresó de la muerte después de ser brutalmente asesinado.

¿Escuchas música mientras escribes? Siempre. Siempre hay Pink Floyd ('Poles Apart'! "..why did we tell you/ You were always the Golden Boy/ And I never thought you could lose that light in your eyes.") y The Dirty Pretty Things ('Faultlines', 'the North', 'Truth Begins'). Hace un par de días escuché 'Losing my religion' y ¡casi comencé a llorar porque la letra de la canción encaja perfectamente con la situación de Dick! oO

¿Por qué las escenas con Damian son tan escasas? ― Porque es un chico de diez años que no puede enfrentar la situación y trata de hacerse a un lado. Y ya que la historia está escrita desde el POV de Dick, no hay mucho Damian por el momento (aún).

Por favor, ¡no dejes morir a Dick! ― uh…

Nota de traductora:

*Pancitopenia: La pancitopenia se debe a una disminución de la producción de eritrocitos, granulocitos y plaquetas por la médula ósea. Clínicamente, se manifiesta como anemia, hemorragia y disminución de la resistencia a las infecciones.

Hey, ¡estoy de vuelta! Me tomé unas improvisadas vacaciones por mi cumpleaños y el de mi hermana. Como he dicho varias veces, no tengo intenciones de dejar colgado el fic. Pero tengo que decirlo, es probable que tarde hasta quince días en subir los capítulos; los capítulos a partir de ahora se hacen, si bien más largos, más complicados y un poquito más crudos. Si ustedes sufren leyendo, querid s, yo sufro traduciendo (pero joder, es genial el fic),

Como siempre, gracias a mi beta LatexoHPo quien es genial.

Por cierto, he descubierto como editar los capítulos, así que estaré corrigiendo algunos capítulos (sobre todo las malditas líneas de separación).

P.D: La autora ha subido una pequeña continuación del fic. Creo que tendremos Lifeliness por un rato.( Síiiiiiiiiiiiiiiiiii *u*).

Qué tengan linda semana.