Capítulo traducido por Luz V.
¡Favor leer la muy importante nota de autor al final!
Lifelines
Capítulo catorce
En el momento en el que salió del hospital, cargado de medicina, prescripciones y documentos, las cosas comenzaron a parecer irreales. El sol estaba brillando, los rayos de sol tocando su cara y haciéndolo parpadear sorprendido, sintiéndose desconectado del inusualmente tibio aire de diciembre.
El entumecimiento había comenzado tan pronto su pequeño colapso había terminado. Él había actuado como un bebé, llorando y sacando todo de su sistema por primera vez en mucho tiempo por lo que pareció una eternidad, y luego se detuvo como si nada hubiera pasado. El entumecimiento se extendió por todo su pecho, a través de sus extremidades y finalmente en su mente.
Se quedó allí, aguantando la siguiente hora de mensajes apocalípticos de su doctor, tomando las decisiones necesarias y firmando documentos.
No quería quedarse en el hospital y esperar el final; eso estaba fuera de cuestión. Y por nada del mundo iba a someter a la quimio extrema de nuevo. Al final se decidió por la quimio oral: unas cuantas píldoras cada día de contenido de baja concentración, las cuales él podría tomar en casa y lidiar con las consecuencias allí.
El entumecimiento siguió con él cuando caminó a través el hospital y corredores, silenciando sus pensamientos, haciéndolo sentir como si estuviera envuelto en algodón; nada podía tocarlo ni molestarlo. Fue un buen sentimiento, mejor que el pánico o la desesperación que había sentido antes. Los cuales estaban ahora, francamente, como un recuerdo ridículo.
Mientras parpadeaba por los cálidos rayos de luz en medio del estacionamiento, la agradable sensación se unió al entumecimiento. Los rayos del sol no pudieron llegar a él a través del algodón y no pudo hallar una razón para salir del capullo.
Las cosas eran simplemente irreales.
¿Sol en diciembre? ¿Su hermano rebelde saludándolo con una sonrisa en el rostro? ¿Estaba muriendo de cáncer a los 23?
Caminó hacia el Lexus, sonriendo porque sus pies no parecían estar tocando el suelo. Irreal. El tiempo parecía extenderse… qué ridículo.
Se sentía como en un sueño.
La sensación no le abandonó. Días después de haber recibido la noticia no le había dicho a nadie. Jason había estado de muy mal humor cuando lo recogió ese fatídico día y Dick había cumplido en no complicarlo más, guardando silencio voluntariamente.
No era que Richard no quisiera decirle, pero se encontró incapaz de hacerlo. Algo dentro de él había cambiado en esa pequeña oficina y estaba tratando desesperadamente de volver al camino, pero no lo podía hacer. No podía desprenderse de la confortable sensación, el estado de ensueño en el que parecía vivir.
El tiempo, su enemigo ahora, de pronto trabajaba de un modo distinto. Fuera de su control, sin ninguna consistencia que pudiera captar, los intervalos de segundos, minuto y horas no ya no aplicaban en él.
Más de una vez se encontró de pie en una habitación, o enfrente al espejo, recostado en un sillón, participando en una conversación con otra persona sin saber cómo había llegado específicamente a ese lugar, o cuánto tiempo había pasado allí. Su familia lo notaba, por supuesto, pero no preguntaron por ello. Algunas veces había sido despertado por unas manos frías en su frente o por una sacudida de hombros.
Se sintió de nuevo en su rol anterior: Sonriendo y asegurando que estaba bien "solo cansado". No era una mentira ya que estaba cansado sin importar cuánto dormía, dormía y se despertaba aún más agotado ¿Era un efecto secundario de las drogas que estaba tomando?, su familia eligió creer eso así que ¿por qué no? No era importante, pero se añadía a su confusa realidad. Además, esas veces que creía que había estado caminando dormido y despertado en lugares al azar, no ayudaban en su confusión acerca de que era real y que no.
¿Cómo podía decirle a su familia lo que le había dicho el doctor cuando ni siquiera estaba seguro de que eso había pasado en realidad? Si despertaba en el sillón sin memoria de llegar a dicho sofá, ¿cómo iba a saber que no había soñado todo lo demás?
Viendo a su familia durante la cena el velo que los separaba se hizo dolorosamente claro. Tim estaba diciéndole a cerca de uno de sus maestros enojado e irritado. Dick lo escuchó con atención pero no fue capaz de captar lo que había llevado a su hermano a tal estado.
No había obtenido la nota que merecía, de acuerdo. ¿Era eso realmente importante? ¿Notas? ¿Escuela? Dick trató de recordar si hubo un momento cuando esas cosas le parecían importantes también, pero no pudo comprender los sentimientos que eso le provocó. No sabía cómo penetrar el velo de su mente.
Una mano agitándose frente a sus ojos lo sacó de sus pensamientos; retrocedió rápidamente. Bruce retiró su mano y le sonrió disculpándose—-. Lo lamento, parecías estar lejos.
Dick parecía sorprendido y miró alrededor, viendo cómo todos le miraban esperando que dijeran algo.
—Uh, solo estaba… Tim ¿Qué decías?
Tim intercambió una mirada preocupada con Bruce, quien frunció el ceño y tocó la frente de Dick. Bien, ellos pensaban que estaba enfermo. Cuando regresó de su última cita con el doctor algunos días atrás y no pudo decirles las fechas de su próximo tratamiento de quimio ellos concluyeron que estaba enfermo y por ello la quimio se había pausado. Las cosas pasaron tan rápido que Dick no intervino en su análisis. No era una mentira, su temperatura estaba, de hecho, arriba de lo normal.
—Tienes fiebre.
—Estoy bien, solo me perdí en mis pensamientos–. Dick movió su mano y revolvió la comida en su plato, sin entusiasmo.
—Oh, Dick. Lo siento mucho. – dijo Tim de pronto y Dick lo miró sorprendido—.Estás enfermo, tienes muchas cosas importantes en mente y aquí estoy yo quejándome de la escuela y del trabajo
Tim se veía de verdad arrepentido y Dick sintió un nudo de culpabilidad en el pecho.
—Está bien, Timmy, Es solo… "estoy muriendo." Estoy realmente cansado —-. Definitivamente no era una mentira
Afortunadamente, su teléfono sonó justo en ese momento, dándole una magnífica excusa para abandonar la mesa y su plato lleno.
Barbara le tenía una actualización de su plan maestro; Dick escuchó atentamente y cuando finalmente había subido las escaleras y caído a su cama, ella ya estaba llamándolo con impaciencia.
—Dick, ¡¿Estás siquiera escuchándome?!
—Sí, Babs, seguro. – Dick se quedó mirando el techo con los ojos medio cerrados tratando de recordar por qué le importaba algo de lo que ella estaba diciendo. — ¿Por qué te preocupas tanto?
— ¿Por qué….? Dick escucha, ellos cambiaron sus planes para tener a Robin y Red robin trabajando la próxima semana en las tumbas tan pronto como terminen con el pingüino.
— ¿Entonces qué?
—¡Estará terminado mucho antes de lo que pensamos! Ya no son solo Batman y Red Hood, y sigo sin conocer el siguiente paso de tu plan.
—No hay un siguiente paso, todo está bien, Bárbara.
La oyó jadear y maldecir, y tuvo que sonreír un poco ante eso. Ella empezaría a insultarlo en unos pocos segundos y luego comenzaría a preocuparse.
Realmente no había un siguiente paso después de la tumba vacía. Dick había hecho muchos escenarios antes… había hecho muchos escenarios, pero después decidió simplemente dejarlo. Claro, estaba cansado y harto de las mentiras, pero también porque Bruce nunca se lo esperaría. Los criminales no se detienen solo porque sí; la forma más fácil de mantener a Bruce ocupado era persiguiendo su propia cola.
—Habla conmigo, Dick, algo está pasando —. La mención de su nombre lo sacó de sus pensamientos, debería de haberse ido mientras ella maldecía y maldecía.
—No hay nada nuevo, solo estoy cansado. Todo está bien, Babs. No importa si ellos terminan antes de lo que esperábamos —. Porque de todas maneras él no estaría más por aquí
—¡Con una mierda! Dime qu…
—Gracias por llamar, tengo que ir a dormir —. Él le colgó, algo que nunca había hecho antes, y apagó su teléfono.
Dick permaneció en estado zombi hasta que, de todas las personas, Damian encontró una manera de llegar hacía él.
Sus ojos se abrieron abruptamente; sus bati-reflexos, o lo que quedaba de ellos, se pusieron en alerta y eso le había despertado. Debió de haberse quedado dormido de nuevo en algún momento de esa tarde, y ahora el dolor de cuello le quitó lo adormecido.
En la oscuridad, Dick pudo distinguir la silueta de un niño escurriéndose sin hacer ruido, y si no hubiera sido por el rayo de luz de la puerta al abrirse, hubiera creído que no era más que un truco de su mente, pero ese pequeño destello de luz lo había dejado ver un pijama azul eléctrico y el cabello negro.
— ¿Damian? —. Preguntó Dick confundido a la habitación vacía, frotándose los años e irguiéndose en la cama.
El reloj en la mesita de noche le informó que eran las dos de la mañana, demasiado pronto para que las aves y el murciélago regresaran a casa. Excepto que algo hubiera sucedido pero los movimientos rápidos de Damian le dijeron que una lesión era poco probable y estaba usando pijama. Damian nunca dejaba alguien le viera en tal "atuendo poco digno".
Habían estado planeando un ataque contra el Espantapájaros esa noche. Recordó Dick con una sonrisa sin alegría. Probablemente Damian había sido infectado con gas del miedo y enviado a casa temprano por ello.
Pesadilla, entonces.
Sin vacilar Dick se levantó y se dirigió a la habitación de Damian, deteniéndose solo un momento para tocar suavemente la puerta. No hubo respuesta, por supuesto, por lo que giró la cerradura con cuidado y entró.
— ¿Damian? —susurró Dick después de cerrar la puerta, su pequeño hermano hizo una adorable actuación de despertar de un sueño profundo.
— ¿Grayson? ¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó con arrogancia, pero con un pequeño sonrojo en las mejillas.
— ¿Por qué estabas en mi habitación?
—Eso fue obviamente un sueño, vuelve a la cama, Grayson—. Damian resopló y se volteó.
—De hecho, eso era lo que yo planeaba decirte — respondió Dick mientras se sentaba en la cama, para el gran disgusto de Damian.
—Tt…
— ¿Aún no me hablas?
—….
— ¿Sabes que la última cosa que me dijiste antes de esta maravillosa conversación fue un comentario acerca de cómo no es sorprendente que mi "línea de sangre sucia termine siendo indigna"? — imitó el acento de Damian mientras lo citaba y el ex asesino tuvo al menos la decencia de avergonzarse.
—…
—Y eso fue hace ocho días
Cuando no tuvo respuesta Dick rodó sus ojos y se levantó. Su cama lo estaba llamando nuevamente y no tenía nada que hacer en una habitación en la que, evidentemente, nadie le quería.
—Lo siento.
Dick se detuvo, perplejo. El entumecimiento de su mente se aclaró un momento para sorprenderse por la declaración de Damian.
El niño se sentó de nuevo evitando mirarlo a los ojos. Habían jugado eso antes, recordó; Damian necesitaba algo pero era incapaz de pedir ayuda. Feliz por estar hablando con su hermano, Dick se sentó nuevamente en la cama.
— ¿Pesadilla? — preguntó con cuidado y se atrevió a poner la mano en la espalda de Damian haciendo círculos para reconfortarlo.
—Tt — Damian gruñó como era de esperarse—. Yo no tengo pesadillas.
—Seguro— respondió Dick rodando sus ojos sin preocuparse por si Damian lo veía—. Pero no eres inmune al gas del miedo del espantapájaros.
Damian hizo una mueca ante eso, pero no tomó la extraordinaria salida que Dick le estaba ofreciendo.
—Oh, por el amor de dios—masculló Dick con impaciencia y simplemente tomó al sorprendido chico y lo empujó contra su pecho.
—Grayson —protestó él—, suéltame.
—No — Dick simplemente envolvió sus manos alrededor del chico, incluyendo sus brazos para el horror de Damian.
— ¿Qué estás haciendo, imbécil?
—Es protocolo. —Dick se limitó a repetir las palabras que su hermano había dicho dos meses atrás y ocultó su sonrisa en el cabello del más joven, quien paró de luchar.
—Oh— murmuró Damian, sin encontrar palabras —, ¿de verdad?
—Por supuesto, puedes preguntarle a Alfred mañana
—En tal caso no lo estás haciendo bien
Dick tuvo que contener la risa cuando Damian lo "corrigió", arrastrándose por sus rodillas (sin soltarlo, por supuesto) y luego se relajó contra él con la cara enterrada en su camisa. Poco a poco comenzó a frotar su espalda y, tentativamente, Damian le devolvió el abrazo.
—Está bien, chico, fue solo un sueño.
—Alucinación inducida por gas del miedo— refutó Damian.
—Cierto. Te muestra tus peores miedos y tan ridículos como son — dijo recordando sus dolorosos enfrentamientos con el espantapájaros —. No son reales.
—Entonces— comenzó Damian con la voz rara —, ¿no vas a morir de esto?
La sangre de Dick se heló de inmediato. Oh, vamos.
—Uh… yo…Uh
No sabía qué decir. Conmocionado, se congeló, sus manos se detuvieron automáticamente y la bilis subió a su garganta.
Mierda. Mierda, mierda, mierda ¿Qué sus suponía que dijera?
Casi como una copia de lo que había pasado después de que salió de la oficina del doctor diez días atrás, sus sentimientos dieron un metafórico paso atrás y el velo regresó, más grueso esta vez. Fu entonces, en esa madrugada, que Richard descubrió que el aturdimiento en el que había estado viviendo no era más que represión. Un truco de su mente para protegerse de una verdad a la que él no podía hacerle frente todavía.
Woah. Malditas sean sus habilidades de detective. Aún no estaba seguro si estaba preparado para hacerle frente en ese momento.
Por el hecho de que, sin dudarlo, se estaba muriendo.
Dick tragó saliva, y regresó a la situación que tenía enfrente de una manera que hizo a su cabeza girar. Damian seguía entre sus brazos, pero tenso ahora. El chico había notado su cambio de comportamiento de inmediato, la sacudida repentina, la falta de respiración…
—… ¿Grayson? —preguntó preocupado tratando de zafarse.
Richard solo lo abrazó más fuerte, con miedo a mirar a los ojos a su hermano. Él no estaba listo para hacer frente a aquello, no podía mirar al chico que iba a dejar atrás.
Ese pensamiento solo hizo que los ojos se le llenaran de lágrimas, con un suspiro largo y tembloroso, Dick trató de recuperar la compostura. Damian seguía esperando por una respuesta.
—Yo… — comenzó con voz rasposa, aún incapaz de hablar debido al nudo en su garganta —. No lo sé, Dami. No es nada que yo pueda decidir.
Se sintió terrible, la culpa asentándose en su pecho junto con muchos otros sentimientos. Se había convertido en un cobarde, mintiéndole a su pequeño hermano cuando él conocía la verdad perfectamente.
—Pero… — comenzó Damian, pero Dick lo cortó rápidamente. Necesitaba salir de ahí, lejos de Damian, quien se había puesto bastante rígido.
—Okay, el protocolo dice que tienes que volver a dormir ahora y tener un sueño increíble en el cual tú eres Superman o algo así.
Damian lo miró como si le hubiera salido una segunda cabeza, tratando de decidir si todavía era sospechoso o simplemente estaba escandalizado. Obviamente él no se pudo decidir, por lo que se conformó con el ceño fruncido de costumbre. Ya no era lo suficientemente fuerte para levantar al musculoso chico. Dick lo empujó lejos de él, sonriendo, con una tranquilidad que no sentía.
Damian aterrizó en el colchón con su usual expresión molesta y finalmente arrastró las mantas hacia su cuerpo mirando a Dick, que seguía sonriendo como bobo, pero estaba retrocediendo lentamente.
El oyó el "buenas noches" de Damian cuando dejó la habitación, pero no pudo confiar en su voz para responderle.
En el momento en el que entró a su habitación, el cosquilleo detrás de sus ojos se volvió algo doloroso, el sonido que hizo su puerta cuando la cerró al mundo exterior fue terriblemente similar al chasquido de un cable quebrándose.
Sus padres estaban cayendo nuevamente frente a sus ojos, y el temor que sintió en su pecho fue la misma sensación de impotencia que había sentido años atrás.
No demasiado años atrás, en realidad no era tan viejo. Sin embargo él iba a morir.
Las rodillas de Dick se doblaron y se dejó caer sin ceremonias, cuando las dimensiones de esa simple frase se estrellaron contra él.
Él nunca estaría en un trapecio otra vez.
Nunca le diría a Lian toda la mierda que Roy y él habían hecho en los viejos días.
Él nunca sería capaz de asegurarse de que Bruce se acercara a Damian, o a cualquier persona, en cualquier caso,
Nunca haría un cuádruple de nuevo.
Había prometido espiar a los chicos con los que Iris West quisiera salir en un par de años y había hecho con pacto con su hermano Jai para inventar los mejores piropos.
Nunca le diría a Barbara que pensaba que podrían ser una pareja "Kickass", con o sin silla de ruedas.
Sentado en el suelo, llorando como un bebé y cerca de hiperventilar. Dick entendió cuan fuertemente se había convencido de que sobreviviría a aquello. Se había permitido evadir todo, poniendo toda su atención en su familia.
¡Oh, qué buena fuente de distracción había sido! En lugar de pensar en su propia condición.
Él se había convencido hasta el final que podría salir de esto, solo porque habían sobrevivido todas las batallas que había peleado. Pero eso era diferente. No estaba Oracle para guiarlo, no estaba Batman para salvarlo en el último minuto, ni siquiera Robin para empujarlo más allá de sus límites.
Enrollándose en sí mismo, Dick entendió, por primera vez lo que significaba perder una batalla.
Unos días después
La comprensión resultó en un episodio depresivo, como si su cuerpo estuviera determinado a cobrarle todo lo que había reprimido durante los meses pasados.
Horas después de su colapso, Dick se había arrastrado a su cama y luego simplemente se quedó allí y se negó a levantarse. Moviéndose lo menos posible, solo levantándose de mala gana para ir al baño, tirando sus pastillas de quimio al retrete.
Al principio, él solo se había olvidado de ellas y solo lo notaba cuando las náuseas, sus fieles compañeras, aparecían y luego se iban. Fue un cambio con el que podría vivir, y se adaptaba bien a su nueva filosofía de "no moverse". Pero pronto Bruce, siempre sospechoso, comenzó a vigilar su ingesta y puesto que Dick estaba tratado desesperadamente de evitar cualquier confrontación había optado simplemente a tirarlas por el retrete.
Verlas hundirse y disolverse era extrañamente satisfactorio. Sabía perfectamente lo que estaba haciendo, pero no le importaba demasiado. Estaba muriendo, bien podría morir rápidamente gracias al cáncer o un poco más lento gracias al tratamiento.
El contacto humano se volvió insoportable. Antes estaba perdiendo la capacidad de entender la razón de las conversaciones que había tenido antes, pero ahora les temía. Porque hablar con su familia en ese momento significaba que tenía que decirles… algo que Dick estaba seguro nunca sería capaz de hacer. Se estremeció solamente de pensarlo, el llanto, los lamentos… No gracias, Solamente quería estar solo.
Su mirada flemática vagó a su teléfono celular, inútil, sumergido en un vaso de agua en su mesita de noche. Roy había estado llamando desde hacía dos días pero él había estado perfectamente bien con solo ignorarlo, pero Tim había irrumpido en su habitación y le había arrojado el teléfono, luego de darle las gracias cortésmente. Dick había cogido el teléfono y lo había metido en el vaso lleno de agua.
Tim lo había mirado sin decir nada, obviamente asustado, antes de desistir y salir de la habitación. No lo había visto desde entonces. O a cualquier otra persona a excepción de Alfred, quien le llevaba comida que no tocaba mientras Dick fingía estar dormido.
Alguien tocando su puerta hizo que regresara de golpe de sus pensamientos, Bruce estaba abriendo la puerta y mirando cuidadosamente al interior.
— ¿Estás despierto? — preguntó tentativamente y entró cuando Dick no respondió.
Richard observó los pasos de su padre adoptivo por su habitación, a su teléfono en ese estado lamentable, a las cortinas cerradas, antes de encontrarse con los ojos de su hijo, ambos se sumieron en un silencio incómodo.
—Entonces — comenzó Bruce inseguro de qué hacer con su manos probablemente esperando que Dick lo ayudara un poco con la interacción humana, sin suerte. — ¿Piensas levantarte en algún momento?
—No—. Respondió Dick quedamente, realmente no necesitaba eso ahora.
— ¿Uh?
— ¿No gracias?
Bruce levantó una ceja—. Alfred está preocupado por ti.
Dick gimió y escondió la cabeza bajo las mantas. Cielos. Él no necesitaba esa mierda.
—Y yo también.
—Vete.
—Vamos, no has bajado las escaleras en años, compramos un árbol de Navidad y Alfred se pregunta si quieres ayudar a decorarlo.
En ese momento Dick bajó las cobijas y miró a Bruce con incredulidad —Realmente no me siento demasiado navideño ahora mismo, ¿sabías eso?
—No, no lo sabía — Bruce no dejó pasar la oportunidad —, ya que nos has estado evitando a mí y a los demás.
—Estoy cansado.
—Más bien estás en depresión reactiva.
—El mejor detective del mundo ¿eh?
—No seas hostil, Dick — Bruce se sentó en la cama muy a pesar de su hijo y tomó las cobijas antes de que él pudiera volver a esconderse debajo de ellas —-. Tenemos que hablar de esto.
Suspirando, Richard cerró los ojos. Hablar. Hablar significaba decirles. Él no quería hablar acerca de eso, pero sabía que tenía que. No podía mantenerlo para sí mismo por siempre. Bruce ya se había sentido herido por ser aplazado cuando había sido diagnosticado y esto ya era demasiado. La situación aún se sentía mal e irreal, pero necesitaba hacerlo.
—Okay, escucha —comenzó Dick, conformándose con la parte fácil y empujándose con los codos, mientras más rápido lo sacara, más pronto podría volver a dormir. Bruce parecía sorprendido por su repentino cambio de actitud y lo ayudó a sentarse con impaciencia —. Te hablé antes de la búsqueda fallida de un donante de médula…
Su familia no sabía sobre el cambio en su (tampoco exitoso) tratamiento, y cuando le preguntaban el solo decía que aún no había un donante. Lo cual no era exactamente una mentira ya que el hospital verificaba a cada nuevo donante registrado.
—Todavía no hay nadie compatible, entonces…
Bruce suspiró pesadamente y puso una mano sobre el hombro de Dick, sacándolo del asunto—. Maldición—maldijo en silencio—, he estado posponiendo esta conversación por mucho tiempo, amigo.
Dick sonrió tristemente—. Él conocía ese sentimiento—. Sí, bien, el doctor dijo…
—Alfred sigue diciéndome que hable contigo, pero esperaba, supongo, que pudiéramos prescindir de ello, Dick—. Tomó a su hijo de los hombros y lo miró con severidad—. Vas a salir de esto.
Dick dejó escapar una risa irónica. — No vo…
—Sé que es difícil, pero eres tu fuerte y…
—Hey, escucha hay algo que necesito dec…
—… Tú siempre hiciste cosas imposibles, siempre te recuperaste.
—Bruce, no hay dona…
—E incluso si las cosas parecen sombrías verás que todo terminará bien.
Dick soltó una larga y lenta respiración, pellizcando el puente de su nariz. ¿Por qué Bruce había elegido justo ese momento para tener una charla? Miró al mayor, suplicante, pero Bruce ignoró su mirada, por supuesto.
—Está bien, Dick. Lo sé.
—Bruce… Escucha, por favor.
La cara de Bruce cayó, y Dick se esforzó en abrir la boca para sacar las palabras cuando su padre adoptivo miró el reloj en su muñeca con un rápido movimiento de ojos, Dick apenas lo había notado, pero ahora notaba otras cosas, Bruce llevaba corbata y buen calzado.
— ¿Tienes prisa? —preguntó de manera superflua, su corazón latiendo más rápido por la decepción.
Bruce sonrió tímidamente sabiéndose descubierto—. Sí, en realidad Lucius quería mostrarme tecnología nueva y ya casi es hora de patrullar. Vamos a empezar con las tumbas hoy — miró su reloj otra vez y después volvió a su hijo—. ¿Así que qué estabas diciendo?
—Oh, es… — Dick trató de hablar a pesar del nudo en su garganta —…No es importante. Deberías irte o vas a llegar tarde.
Bruce asintió y sorpresivamente se inclinó hacia adelante atrapando a su hijo en un fuerte abrazo. Torpemente Dick subió las manos a la ancha espalda de Bruce.
—Habrá un donador, me aseguraré de eso—murmuró Bruce, y Dick no pudo suprimir algo que sonó espantosamente cerca de un sollozo. Bruce solo lo sostuvo más cerca, y él tuvo que admitir que había necesitado eso, que se sentía increíble.
Pensando que era la última vez que su padre lo abrazaría, Dick se aferró a la camisa de Bruce y cerró los ojos.
—No te dejaré morir, Amigo — Bruce le dio unas suaves palmadas a la parte de atrás de la cabeza de Dick, y lo soltó sonriendo.
Dick alzó un brazo para frotar su manga contra sus ojos húmedos. Qué ironía, había esperado esto por tanto tiempo ya hora no valía una mierda.
Bruce se levantó, perfectamente orgulloso de sus habilidades paternales ahora y se giró hacia él, antes de abandonar la habitación—. Hablaremos acerca de esto más tarde ¿Okay?
—Seguro — dijo Dick pero sabía que no lo harían. Debería solamente haber escrito otro Post-it.
— ¿…Demonios está?
—La señal de B acaba de entrar en línea. Estará ahí en algunos segundos, solo relájense. Oracle fuera.
— ¿Qué estás haciendo aquí, Hood?
Dick tuvo que sonreír, la voz de Tim sonaba mucho más joven a través de las líneas de comunicación, él no lo había oído desde hacía algún tiempo.
—Asegurándome de que ustedes perdedores hagan su trabajo, Remplazo.
—Creo recordar que tú fuiste un remplazo, también.
— ¿Desde cuando estás respaldando al chico restaurante, baby bird?
—Desde que tu incompetencia bloquea nuestro enlace.
Dick se acercó y bajó el volumen con una mueca, su otra mano aseguró comunicador en su oído. Después de la semi- exitosa charla con Bruce hacía algunas horas, había sentido curiosidad y por primera vez en días se había arrastrado fuera de su cama. Alfred lo había dejado solo por un corto tiempo y Dick había usado la oportunidad para hackear la computadora de la baticueva para espiar a su familia.
—El Grinch ha llegado ¿Me oyen?
Damian resopló indignado, mientras la risa camuflada de Tim logró poner una diminuta sonrisa en la cara de Dick.
—No soy el Grinch, Red Hood —. La voz gruñona de Bruce sonó a través del enlace por primera vez y la risa de Tim se escuchó más fuerte, la risa de Barbara fue perfectamente audible también. Hubo un breve periodo de silencio antes de que Bruce hablara de nuevo.
—Teníamos un acuerdo, Red. Nada de pistolas.
—No llevo ninguna.
— ¿Entonces qué es eso en tu cinturón?
—Oh vamos, es solo una pequeña.
—Dámela.
Dick se encogió con anticipación. Luego Jason suspiró.
— ¿Qué pasó? – preguntó bárbara con curiosidad
—El Grinch robó la navidad. Repito, el Grinch robó la Navidad.
Dick, sacudió la cabeza sonriendo y apagó el comunicador, dejando la computadora de nuevo. Ellos no eran exactamente Brady Bunch, pero estaban comunicándose.
Ellos lo harían, podrían hacerlo sin él.
Nota del autor:
Algunas cosas importantes en orden de significancia.
1) Los orígenes de Dick: Muchos me han preguntado acerca de los ancestros de Dick. Bueno, lo que puedo decir, no he leído los cómics, básicamente voy con lo que leo en fanfictions o Wikipedia. En mi headcannon, él es Romaní, Y nació en algún lugar en Rumania (¡Rumania y Romaní no es la misma cosa!), antes de que su familia emigrara con el circo Haly. No recuerdo donde lo leí pero lo hice. Podría ser un error de tipografía pero ya está en mi cabeza y me gusta. Llámenlo patriotismo de mi parte: D. es el resultado de hablar rumano y romaní como lengua materna, y el inglés como segundo idioma.
2) Para todos los que no quieren leer un deathfic: No voy a decirle a nadie que pasará con Dickiebird porque ¿Cuál es la diversión en eso? Todo lo que diré es que aún hay de 8-10 capítulos antes de irnos y muchas cosas pueden pasar. Para la batifamilia hay muchas revelaciones y golpes y estoy muy entusiasmada por lo que está por venir ¡Espero que sigan leyendo!
Con Amor, Pekuxumi.
Nota de Snev:
Hey, ¡hola personitas! Aquí Snev.
Igual que los demás, este capítulo fue traducido por Luz V, yo solo me encargué de revisarlo y corregirlo. Esta vez estudie un poco acerca del uso de los guiones y las comas, espero que haga alguna diferencia.
Por cierto, Luz y yo tuvimos algunos problemas en saber quién eran Jai e Iris. Luz creía que era un término extraño en inglés pero después de investigar un poco, averigüé que eran los hijos de Wally West, ¿quién lo diría? No tenía idea de que Wally tenía hijos. En fin, me tomé la libertad de poner el apellido de los gemelos para aquellos que tampoco sabían la existencia de los chicos.
Ahora ¿podemos hablar de Damian bebé?... Me mató en este capítulo.
¡Y Jason! La última escena es una de mis favoritas de todo el fic. Me encanta leer esa parte una y otra vez.
Hasta la próxima y gracias por sus comentarios,
