Nota de la autora:
Aloha, ¡adivinen quién regresó! Gracias por todo el maravilloso apoyo antes y durante el hiatus que ahora está ¡oficialmente terminado!
Ahora, hay que algo que me gustaría aclarar ya que se está convirtiendo en un problema en los comentarios. No me gusta el Pozo de Lázaro. Sí, eso es una pista.
Van a odiarme por este capítulo… ah, como extrañaba esto.
Lifelines
Capítulo quince.
-Unos días después-
No entres en pánico, Dick trató de calmarse. Sólo te está sangrando la nariz. No. Entres. En. Pánico.
Las baldosas del piso del baño estaban heladas y por alguna razón Alfred había apagado la calefacción. Dick podía escuchar sus dientes castañear, pero no se atrevía a pensar en que fuera algo más que el frío. Porque podía saborear la sangre en sus labios y cada vez que tragaba el sabor a cobre invadía su boca.
Recargándose contra la bañera y mirando el excusado, Dick trataba de contener el flujo de sangre que salía de su nariz. Cada tantos minutos (tan cortos y rápidos minutos, Dick pensó) arrojaba un asqueroso puñado de papel higiénico empapado de sangre al inodoro mientras que arrancaba otro poco más, acabándose poco a poco el rollo de papel que estaba enseguida de él
El sangrado lo había despertado hacía un rato y se había tambaleado directo al baño. Era de lejos el primer sangrado que había experimentado desde que había sido diagnosticado, así que no le había prestado mucha atención al inicio, pero viendo como la sangre caía por el blanco lavabo, la incertidumbre había invadido sus entrañas.
Era mucha la sangre que salía.
La condición de Dick había empeorado en los últimos días. Su depresión no había disminuido después de su plática con Bruce y haber escuchado la charla de su familia a través del comunicador le había hecho entender que ya no era indispensable para ellos.
Sus entrañas comenzaban a dolerle otra vez y su visión daba vueltas cada vez que se ponía de pie.
Resignado, comenzó a recordar los días anteriores. Había firmado los papeles para su cuidado paliativo hacía ya diez días, después de que le habían dado el diagnostico. Tomando eso en cuenta, hacia dos semanas desde que había sufrido otra recaída, ya que su cuerpo otra vez había comenzado a producir células cancerígenas. Aunado a eso, había dejado de tomar las píldoras con quimio hace una semana.
Dick recordó haberse preguntado cómo sería su enfermedad sin tomar ningún tratamiento radical como el que había tenido y al parecer, estaba obteniendo la respuesta.
Todo le dolía, y ya que había evitado moverse por completo, su familia no había notado ese detalle, pero una vez cuando Alfred lo echó de la cama para cambiar los blancos, Dick se dobló del dolor al instante. Dicha noticia se había expandido por toda la mansión más rápido que el hongo de Ivy.
Bruce había estado a su lado en un instante, intentando averiguar qué estaba mal. El agudo dolor que Dick sentía en su espalda baja le hizo imposible hablar hasta después de un tiempo, cuando el dolor comenzó a disminuir. El medicamento para el dolor lo hizo sentirse adormilado y apático, pero escuchó como Bruce, en vano, intentaba comunicarse con Leslie por teléfono.
Cuando se despertó después de unas horas, encontró a Bruce sentado a un lado de su cama, prometiéndole como los dos juntos irían al día siguiente a ver a doctor, cuando su apretada agenda le diera un momento libre para respirar. Nunca fueron a ver al doctor.
Solo al día siguiente y por coincidencia, Dick había encontrado unos nuevos moretones en sus brazos, una red de azul y violeta que se extendía por su espalda.
Por esa razón el sangrado de nariz no lo había sorprendido.
El vomitar sangre, bueno, eso era nuevo.
Sacudiéndose con violencia, Dick miró el excusado, justo a la masa roja que acabada de vomitar. Su boca sabía a cobre y con furia se limpió la sangre de sus labios, manchando su manga de rojo.
Esto no estaba bien.
Dick se dejó caer contra los azulejos, tembloroso y sacudido. Su mano, equipada con un montón de papel limpio, presionó contra su nariz de forma automática, limpiando la sangre.
Esto estaba mal. Muy, muy mal.
Se sentía atontado, enfermo. Su estómago se contrajo, pero Dick aspiró el aire con codicia, sin atreverse a vomitar más.
Es solo la sangre que te tragaste, intentó razonar, parece mucha porque está mezclada con los jugos gástricos y quién sabe qué más. No te preocupes.
Reprimió sus ganas de llamas a Alfred. El viejo mayordomo estaba abajo en la Batcave guiando a su familia a través de las calles de Gotham. Probablemente con un comunicador en su oreja que bloqueaba todo excepto el sonido de Gotham. No podría escucharlo.
Los pensamientos de Dick se fueron a su móvil, inútil después de que lo había hundido en el vaso de agua.
Su respiración se atascó, su pulso se aceleró. Cálmate, es solo te está sangrado la nariz. No entres en pánico.
Porque si entraba en pánico, su ritmo cardíaco se aceleraría y el sangrado aumentaría.
Dick entró en pánico.
No estaba listo para esa mierda. No quería morir en sobre el piso del baño a causa de un sangrado de nariz. ¿Qué clase de muerte tan tonta era esa? Era un luchador contra el crimen por amor de dios, ¡uno de los Flying Grayson!
Pensó en el teléfono que estaba en el pasillo y una imagen llegó a la mente de Dick. No podía hablarle a su familia vigilante pero podría llamarle a Roy o a Babs. ¡A Wally!
Juntando todas sus fuerzas, Dick se puso de pie gimiendo por el dolor en sus huesos. Fue capaz de hacer dos (temblorosos) pasos antes de que sus rodillas se sintieran como gelatina. Se rindió cayendo al suelo toscamente.
El esfuerzo lo dejó jadeando y las náuseas regresaron con todas sus fuerzas.
Nunca llegaría al teléfono, lo sabía. Se desmayaría tarde o temprano y si su maldito sangrado no se detenía, se desangraría hasta morir eventualmente.
El pequeño charco alrededor de sus manos le confirmó que el sangrado no se había detenido.
De alguna manera consiguió volver a sentarse, descansando su cabeza en la orilla de la bañera. Se sentía tan cansado.
Lagrimas bajaron por sus mejillas y Dick las limpió con enojo, paralizándose al ver más sangre en su manga.
Estaba sangrando por la jodida cuenca del ojo.
Esto no era un sangrado de nariz grave, era una hemorragia. Las plaquetas en su sangre no estaban trabajando y en alguna parte de su cuerpo los vasos sanguíneos estaban goteando. Había moretones bajo su piel, pero todo el sangrado interno había encontrado un camino fuera de su cuerpo a través de su nariz, sus ojos, su estómago.
El ahora empapado montón de papel que presionaba contra su nariz cayó al suelo. Dick estaba mirando a la nada.
Tenía una hemorragia interna y al parecer bastante grave. No había razón para creer que ésta se detendría; solo se pondría peor. Nada podía impedir que un vaso en su cerebro explotara. Todo podía suceder.
Dick no se atrevía a ver su regazo, no quería averiguar de dónde más podría estar sangrando.
En lugar de eso, cerró los ojos y trato de tomar unas débiles y temblorosas bocanadas de aire para intentar calmarse. Necesitaba un plan. Necesitaba alcanzar ese teléfono y llamar a Wally
Se dio cuenta que cerrar sus ojos había sido un error; abrirlos de nuevo era difícil y se sentía tan cansado.
La oscuridad lo estaba jalando y cuando logró abrir sus ojos una última vez, se dio cuenta de que ya no estaba recargado contra la bañera, pero de alguna manera había llegado al suelo.
….
….
…
...
Un golpe, pasos. Sentía las vibraciones en el piso.
…
— ¿Di-? ¡PAPÁ!
La voz era familiar, pero… ¿papá? Huh…
Pasos más fuertes, apresurados. Más pesados
...
Manos alrededor de él…. Calidez.
… ….
Algo suave contra su piel.
— ¿De dónde viene toda esa sangre?
— ¿Se golpeó la cabeza?
— Oh dios, Bruce… Mira el excusado.
… ….
— Rápido, llama a una ambulancia… ¡Tim!
…pasos…
…
…
.
-Continuara-
Nota de Snev:
Hola gente :)
Esta vez fue mi turno de traducir este capítulo, así que cada error totalmente mi culpa. Son muy pocos los capítulos que traduciré yo, y Luz, siendo el encanto que es, traducirá la mayoría, pero este y el próximo capítulo, son muy especiales para mí.
Empieza el sufrimiento de Dick y el de todos nosotros.
Que tengan un buen inicio de semana.
