Advertencia: mucho blah blah al final. También muuuuchos términos médicos necesitaran ser explicados al final de este capítulo. Perdón por eso.

Lifeliness

Capítulo dieciséis.

Bruce guío con cuidado a Damian hacia la mesa de cirugías evitando tocar a toda costa su brazo.

— ¿Otra apuñalada, Amo Damian? —preguntó Alfred disgustado, pero el pequeño es-asesino sólo siseo y maldijo en arábico. Con un par de tijeras, el anciano comenzó a quitar los vendajes de la profunda herida.

—Necesitamos trabajar en tus defensas, Robin, — Bruce lo reprendió mientras se quitaba su traje de Batman y se cambiaba a una camisa sencilla y unos pantalones—. Eres muy agresivo; esa herida pudo haberse evitado con facilidad.

— ¿Por qué estás sonriendo, Drake?

Tim, vestido ya en civiles, se refrenó a decir algo y pasó de largo a su pequeño hermano.

— Nada, Damian— lo esquivó sabiamente—. Voy a ver cómo está Dick. Buenas noches.

— Señor —dijo Alfred pensativo después de unos segundos mientras examinaba la herida de Damian—, por favor bájeme el Vicodin. Está arriba.

— ¡Padre, no necesito ningún medicamento para el dolor!

— ¿Ya no tenemos aquí abajo? — preguntó Bruce sorprendido. Usualmente el medicamento para el dolor era básico en el botiquín de la baticueva… por obvias razones.

— Me temo que lo dejé arriba después del último… episodio del amo Richard— respondió Alfred, frunciendo el ceño, como si se preguntara a sí mismo cómo era posible que hubiera olvidado algo así.

El silencio que le siguió fue incómodo y Bruce sólo asintió sin mirar al mayordomo a los ojos. Aún no había llevado a Dick al doctor, incluso después de que él le había dich–

¡PAPÁ!

La voz de Tim atravesó el silencio, haciendo que los tres residentes de la cueva se sobresaltaran. Los ojos de Bruce y Alfred se encontraron brevemente, la sorpresa y el pánico era evidente en sus miradas. Bruce esprintó hacia las escaleras, temiendo lo peor. Tim nunca lo llamaba Papá, sólo bajo las influencias de las drogas o cuando estaba gravemente herido. En ese momento no estaba ni drogado ni herido, y Bruce tenía un terrible presentimiento acerca de lo que podría haberlo puesto en ese estado.

Entrando en el cuarto de Dick sin pensárselo mucho, Bruce se enfrentó con una cama vacía y una almohada ensangrentada, iluminada por la adyacente luz del baño.

— ¡¿Bruce?! — la voz de Tim, aguda, lo llamó y se dirigió hacia él inmediatamente.

La vista que lo recibió fue atroz; la sangre que se había acumulado alrededor de la cabeza de Dick hacía un brusco contraste contra los brillantes azulejos blancos, y las huellas rojas de manos y las salpicaduras decoraban el área alrededor del cuerpo de su hijo. Tim a un lado del cuerpo inmóvil de su hermano mayor, con los dedos presionados contra su cuello en búsqueda de un pulso.

Años entrenamiento lo hicieron reaccionar más rápido que cualquier dosis de adrenalina pudo haberlo hecho, y Batman tomó el control sobre la mente de Bruce, permitiéndole tomar la situación con calma y eficiencia. Tim no había sido tan suertudo, Bruce podía saberlo después de unas cuantas miradas: estaba temblado, sus ojos eran grandes y su respiración elaborada, y cuando le dijo que se moviera, el chico lo miró y parpadeó confundido.

— ¿Qué sucedió? — Bruce preguntó mientras se arrodillaba junto a Dick, observando con alivio el lento subir y bajar de su pecho. Los ojos de Dick estaban cerrados fuertemente, las pestañas negras contra la pálida piel. Estaba acostado de lado con su cabeza descansando en uno de sus brazos, justo como si se hubiera quedo dormido. La blanca camisa que vestía estaba empapada de sangre ahí donde el fluido había tocado la prenda.

— Yo…no… yo vi… la almohada, y… eh… — Bruce miró a Tim con impaciencia, y el chico trago con dificultad, controlándose a sí mismo para reportar la situación de forma correcta—. Pensé que le había sangrado la nariz. Lo encontré así. Hay manchas de sangre en el lavabo.

Bruce asintió, sus pensamiento corriendo a millas por hora. Dick no sólo se había desmayado, la posición de su cuerpo decía una historia diferente. Parecía como si se hubiera pensado primero… ¿tal vez se había sentido mareado? Miró la piscina de sangre alrededor de la cabeza de su hijo, y con cuidado puso el frágil cuerpo de espalda para buscar heridas… pero no había ninguna.

— ¿De dónde viene toda esa sangre? — se preguntó en voz alta, mirando las manchas de sangre en las ropas de Dick, cuales no seguían un patrón lógico.

— ¿Se golpeó la cabeza? — Tim preguntó, igualmente confuso, y tomó una toalla para limpiar cuidadosamente la sangre del rostro de su hermano. Bruce agitó su cabeza, hipnotizado por el débil color rojo de la sangre. Demasiados leucocitos, pensó, hay muy pocos eritrocitos para darle el color rojo usual. Pero eso significaría que…

Con el corazón a mil por hora, Bruce levantó la camisa de Dick y reveló el enfermizo patrón azulado de moretones que cubrían su piel. Otra vez, Batman le dijo a aterrada mente y confirmó sus sospechas, recayó.

— Oh dios, Bruce— Tim tomó aire, una mano contra su boca. Se había puesto de pie mientras que Bruce examinaba la escena, y ahora miraba con ojos muy abiertos a un punto detrás de él—. Mira el excusado.

Bruce lo hizo y su respiración se atascó ante la vista. Había una montaña de papel higiénico empapado de sangre y huellas de sangre por todo el asiento. Las paredes de porcelana estaban cubiertas de sangre, y la resolución que tanto batalló en conseguir despareció cuando su mente llegó a la conclusión más lógica.

— Llama a una ambulancia, rápido— ordenó con una voz débil mientras levantaba el ligero cuerpo del piso y lo presionaba contra su pecho. Dick estaba frío… santo dios, ¿cuánto tiempo había estado en el suelo? Bruce podía sentir el pánico subir por su pecho. Mantén la calma, no entres en pánico…

¡Tim! — lo llamó con más firmeza al ver que el tercer Robin seguía sin moverse. Tim lo miró, y Bruce movió el cuerpo de Dick para poder levantar un brazo y apuntar hacia el piso de abajo.

No había sido una buena idea.

Alterado por el repentino movimiento, Dick se alzó de golpe y comenzó a vomitar sangre de forma repentina. Por reflejo, Bruce se alejó de él y la sangre golpeó el suelo con un ruido enfermizo en lugar de manchar su camisa de sangre.

Tim salió del cuarto inmediatamente y una parte de Bruce deseó hacer lo mismo. En lugar de eso, tomó las toallas más cercanas mientras sostenía a Dick torpemente, quien otra vez se quedó muy, muy quieto. Bruce puso las toallas en el suelo y puso a su hijo sobre éstas.

Está vomitando sangre. Bruce aspiró con fuerza, tratando de controlarse a sí mismo pero el hedor de la sangre era mucho, demasiado fuerte, y le impedía recurrir a la lógica y la razón. Santo dios, ¿cuánta sangre habría perdido ya?

Alfred apareció de la nada, ya con una sábana y un medidor de presión sanguínea. Tim obviamente le había advertido de la vista que lo esperaba porque no se inmutó cuando puso la sábana sobre el cuerpo de Dick.

— El Amo Timothy llamó a la ambulancia, estarán aquí en un minuto—. Le pasó el medidor a Bruce quien lo tomó con aprensión—. El Amo Damian está dormido en la mesa de cirugía. Pensé que sería mejor si no experimentara… esto.

Un escalofrío pasó a través de sus (usualmente) firmes hombros, pero Bruce no lo vio. Estaba ocupado recostando de lado a Dick, asustado de otro estallido de sangre.

Las sirenas eran audibles cuando aplicó el medidor de presión alrededor del brazo de Dick, y Bruce pudo escuchar los pasos de Tim mientras se apresuraba para abrirle la puerta a los paramédicos.

— Voy a empacar una maleta, señor.

— ¿Una maleta? —Bruce se sintió arrepentido de preguntar al momento que vio la expresión triste de Alfred.

— Me temo que esta vez se va a quedar un tiempo en el hospital, Bruce.


El tiempo pasaba insoportablemente lento para el hombre sentado en las horridas sillas verdes de plástico que parecían ser un estándar para los hospitales.

Bruce miró el reloj, viendo como la manecilla grande se movía, deseando que ésta se moviera más rápido. Se había prometido así mismo esperar otros veinte minutos antes de ir y hostigar a las enfermeras, y francamente, el prospecto de poder hacer algo hacia que los últimos tres minutos fueran más soportables.

Bruce odiaba esperar. Odiaba sentarse y no hacer nada, especialmente cuando sabía que en algún lado del edificio la vida de su hijo estaba en peligro.

Aunque no había pensado en nada más por los últimos setenta minutos, Bruce se estremeció de nuevo. La vida de Dick estaba en peligro. Y había estado así por un rato ya -¡meses, de hecho!-, pero hasta ahora ese hecho nunca lo había golpeado tan duro. Había sido capaz de negar el hecho de que su hijo no estaba respondiendo bien a la quimioterapia desde que supo del cáncer por primera vez. Había sido incapaz de ver a través de la severa y silenciosa fachada que Dick había alzado después de la pelea infantil que habían tenido un mes después de que le había dicho del cáncer… dios, como le dolía eso ahora.

Situaciones pasaron por la mente de Bruce, momentos en los que pudo y debió hacer más de lo que hizo. ¿Por qué no había hecho nada para sacar a Dick se esa depresión que lo había atacado de la nada?, ¿había sido tan ciego para creer que Dick iba a ser capaz de hacerlo el solo?

No por primera vez, Bruce deseó que Alfred estuviera ahí. Lo había perdido a él y a Tim hace media hora, cuando Alfred dijo que sería mejor ir a casa y limpiar el baño antes de Damian despertara de su sueño inducido por las drogas y se topara con ese desastre. Tim se quedó unos minutos más, hasta que el pálido y tembloroso adolecente fue por un café para ambos, sólo para regresar y anunciar que el lobby del hospital estaba lleno con reporteros y periodistas. Sin lugar a dudas querían saber porque una ambulancia, con las sirenas encendidas, había visitado la Mansión Wayne.

Dejando el hecho que Bruce se había negado a moverse de donde estaba sabiendo que el doctor podía aparecer por esa puerta en cualquier segundo, su camisa estaba aún cubierta por manchas de sangre, una vista difícil de asimilar para cualquier persona. Tim asintió lentamente al ver que Bruce no le respondía nada cuando le preguntó qué le dirían a los periódicos, y luego se fue para lidiar con ellos él solo.

Segundos antes de que las manecillas llegaran a la hora que Bruce prometió, una enfermera se acercó a él con un documento en la mano.

— ¿Usted llegó con Richard Grayson?

Bruce asintió vigorosamente, notando como sus manos comenzaron a temblar.

— ¿Cómo está?

— El sangrado se detuvo y no hay rastros en las tomografías de hemorragia cerebral. No obstante perdió mucha sangre y entró en shock hipovolémico del camino al hospital.

— ¿Puedo verlo? — la voz de Bruce sonaba baja, extraña incluso para él mismo. Shock hipovolémico.

— Ha sido transferido a cuidados intensivos. Llamamos a su contacto de emergencia así que probablemente ya esté ahí.

Bruce ni siquiera le agradeció de lo rápido que se dio la vuelta y corrió hacía el elevador.


Estaba aún a metros de la unidad de cuidados intensivos cuando el misterioso contacto de emergencia de Dick se reveló solo acompañado de una voz fuerte y muchas maldiciones.

— Me vas a decir que jodidos está pasado o te juro que yo…

— Detente—, Bruce intervino y se ganó una mirada agradecida del asustado doctor que Jason había levantado por el cuello de su camisa.

— Bruce—, el ex-Robin lo saludó sin mucho entusiasmo y soltó al hombre.

—Muchas gracias, señor Wayne—, dijo el doctor mientras se ajustaba sus gruesos lentes, reconociendo al famoso hombre frente a él—. El aquí se niega a mostrarme su identificación para constatar que es el contacto de emergencia del Sr. Grayson.

—Le puedo asegurar que él es. Ahora ¿podría darme alguna información acerca de mi hijo?

—Por supuesto, por favor sígame—.El doctor se dio media vuelta y caminó hacia el final del corredor, Jason y Bruce siguiéndolo torpemente. Bruce podía sentir la ansiedad subir por su pecho, y miró a Jason quien se veía igualmente tenso.

— ¿Señor Cox?

Jason hizo una cara.

—Sí, ¿puedes creerlo? Aparentemente el muy Dick pensó que era muy divertido y escribió ese nombre junto mi número de teléfono. "Peter Cox", honestamente, ¿quién piensa en esas cosas?

— ¿P. Cox? — Bruce sintió la risa tirar de las comisuras de sus labios cuando vio el desconcierto de Jason respecto al nuevo aspecto de su "nombre"—, te queda.

La pequeña charla fue interrumpida abruptamente cuando el doctor se detuvo frente a una puerta y se giró hacia ellos. La situación se puso seria.

—Las malas noticias es que la leucemia de Richard se puso peor, me temo—, comenzó con su sermón y Jason se encogió a un lado de Bruce.

— ¿Recayó?

—Sí, y me temo que es una recaída agresiva. Esto causó el sangrado y el bajo de nivel de trombocitos evitó que se detuviera; estamos tratando el shock hipovolémico en estos momento, pero ha desarrollado una alta fiebre y necesitamos mantenerle vigilado antes de que podamos administrarle algún medicamento.

Bruce y Jason asintieron.

—Las buenas noticias es que descubrimos su falla renal en una etapa temprana y podemos evitarle-

¡¿Falla renal?! — Bruce lo interrumpió atónito. ¡¿De qué estaba hablando este hombre?!

— Oh, sí—, el doctor se encogió ante las miradas atónitas de los dos hombres—, sus riñones están fallando. Su cuerpo se está apagando, y los riñones con casi siempre los primeros órganos que dejan de funcionar. La quimioterapia los estaba presionando inmensamente, y los riñones de pacientes que pasaron por la quimio son incapaces de reorganizarse nuevamente para soportar otro problema de la sangre.

— ¡¿Y cuáles son las jodidas buenas noticas en todo esto?! — Jason empujó al doctor y atravesó la puerta hacia la habitación de Dick. Se escuchó como si alguien tomara una fuerte inhalación, y Bruce se giró hacía el doctor.

—Quizá debería de regresar en un par de minutos.

El hombre desapareció después de asentir, y Bruce cruzó el umbral hacia el cuarto de Dick. Jason estaba de pie en medio de la habitación, sus pies plantados en el piso, mirando la cama. Bruce siguió su mirada con inquietud, y trató en vano mantener la postura mientras veía a su hijo.

Dick estaba tan pálido como las sabanas, y la sangre que corría por los diferentes tubos hacia y fuera del cuerpo de su cuerpo hacía un violento contraste. Al menos lo habían aseado; Bruce podía ver en una silla al lado de la cama las manchadas ropas con las que fue hospitalizado. Había tres bolsas IV colgando sobre él, una de ellas eran una enorme bolsa con una solución salina isotónica cual Bruce creía era para tratar el shock hipovolémico. Enseguida había dos bolsas con un inconfundible fluido rojo, oscuro y más rico en color que lo que corría a través de las venas de su hijo.

Pero lo más inquietante era ver la enorme máquina a un lado de la cama de Dick, zumbado y pitando, cual estaba conectada a él a través de unos tubos que parecían también transportar sangre. Una máquina de diálisis. Eso era lo que había capturado la atención de Jason, lo que no se esperaba ver.

Bruce tomó un incierto paso hacía la pálida forma en la cama, pero de pronto fue alcanzado y luego lanzado contra la pared más cercana por unos fuertes pero tembloroso brazos.

— ¡¿Qué demonios?! — Jason le gritó en la cara mientras tomaba a Bruce de los hombros con un doloroso agarre— ¿Me estás jodiendo? ¡¿Desde hace cuándo tenía fiebre?!

—Jason…—Bruce suspiró y trató de apartar a su obstinado hijo. Ya no le quedaba paciencia para lidiar con un Jason fuera de sus casillas.

— No tienes ni la menor idea, ¿verdad? ¡Casi muere desangrado en tu baño, por amor de dios!

¡Silencio! —Bruce siseó, molesto y dolido por escuchar las acusaciones que ya sabía salir de la boca de Jason. — ¡No sabíamos que había recaído!

Era la peor cosa que podría haber dicho. El temperamento de Jason se elevó por los cielos en cuestión de segundos y un puño se estrelló contra la delgada pared, justo a un lado de la cara de Bruce.

— ¿"No sabías"? ¡¿Acaso alguna vez lo miraste, Bruce?! Se supone que tú lo ibas a cuidar, ¡por eso se fue contigo en primer lugar!

—No te atrevas a convertir todo esto en mi culpa—, la voz de Bruce bajó peligrosamente, muy parecida a la de Batman.

— ¡Claro que es tu culpa! — Jason no estaba impresionado — ¿Qué fue tan importante que no pudiste mantener en casa a uno de los de tu maldita familia para que lo cuidara?, ¿Ivy?, ¿Clayface?

— ¡Callate! ¡Tampoco es como si te viéramos mucho a ti desde que él se mudó!

Fue un golpe bajo, pero algo apareció en el rostro de Jason, algo terrible parecido al remordimiento y una conciencia culposa. Bruce recordó esa reacción, igual a la de años atrás cuando Jason aún era su Robin y le había dicho "papá" en varias ocasiones. Ese tipo de reacciones se habían desvanecido cuando Ra lo había revivido, y Bruce pensó que nunca las vería de nuevo.

Jason se alejó como si hubiera sido mordido por una serpiente, poniéndose a la defensiva de inmediato, pero sin dejar de insolentarse.

—En primer lugar no me hubiera necesitado si tú hicieras tu trabajo apropiadamente.

—No creo que tú, de toda la gente, esté calificado para decirme si estoy haciendo bien mi trabajo.

Jason entrecerró los ojos peligrosamente, su voz fría como el hielo.

—Ni siquiera sabes a cuál trabajo me refiero, ¿verdad? — Y cuando Bruce permaneció en silencio, confuso, agregó—: Dios sabe cómo Goldie* pudo tolerarte todos estos años. Ahora sé porque estaba tan renuente en regresar a Gotham.

—Largo— Bruce gruñó, avanzando amenazadoramente hacia el otro hombre—, no necesito escuchar esto de alguien que está usando a una persona enferma para acercarse a mí.

Cerrando el espacio entre ellos, Jason se acercó hasta que sus narices casi se tocaban.

—Tienes suerte que estemos en un hospital— murmuró, antes de salir pivoteando del cuarto, no sin antes azotar la puerta con un bang.

Bruce miró la puerta por un rato, antes de suspirar y girarse hacía la figura postrada en la cama de hospital. Dick no se había despertado durante su pelea, y aunque Bruce estaba agradecido por eso, el silencio y la falta de movimiento lo ponía de nervios. Era como si la persona que estaba acostada frente a él no fuera la misma que él ayudó a criar, a la que vio crecer.

El sonido constante del Electrocardiógrafo era tranquilizante, y el pecho de Dick subía y bajaba tranquilamente, respirando sin ninguna dificultad. Pero si piel era pálida, y cuando Bruce se inclinó hacia él, podía ver como las venas resaltaban con fuerza. No se podía comparar al chico de la fotografía que estaba sobre el escritorio de Bruce, aquel que tenía el rico bronceado de sus antecesores y quien se quejaba perpetuamente de como el sol de Gotham "apestaba".

— ¿Señor Wayne?

El doctor había vuelto, sacando a Bruce de sus pensamientos. El billonario se enderezó y asintió, pidiéndole al joven hombre que se acercara; no quería separarse de su hijo.

— ¿Asumo que el señor Cox no regresará?

—No—. Su argumento probablemente sonó por todo el hospital, y la ruidosa salida de Jason no había pasado desapercibida tampoco.

—Entiendo que este es una situación muy difícil para todos los involucrados— el doctor dijo, señalando a Dick con la cabeza—. Nunca es fácil enfrentar este predicamento, especialmente a una edad tan joven.

—Dígame acerca de su condición —Bruce pidió. Realmente no necesitaba la falta compasión del… Doctor Brown, decía su gafete—. ¿Cuándo se despertará?

—Eso es difícil de decir —dijo el Dr. Brown después de una mirada rápida a sus documentos —. La diálisis es un proceso muy estruendoso para el paciente. Ya que Richard fue hospitalizado desde el área de emergencia, la diálisis fue ordenada desde ahí, desafortunadamente.

Bruce alzó las cejas. ¿Desafortunadamente?

—No entiendo.

Igualmente confundido, el Dr. Brown lo miró.

—Bueno, es considerado una medida invasiva.

— ¿Y qué? Lo necesita, ¿no?

—Eh, sí, pero— el doctor se estaba poniendo cada vez más incómodo—, el testamento vital* de Richard dice que se niega a cualquier procedimiento que prolongue su vida,

Bruce lo miró. ¿Testamento vital? ¿De qué hablaba este hombre? Un frío presentimiento se asentó en el estómago de Bruce… algo estaba mal; eso no era bueno.

El Dr. Brown pareció llegar a la misma conclusión y torpemente intentó salirse de ese aprieto.

—Bueno, la diálisis no es considerada exactamente un tratamiento para "prolongar su vida", pero bueno, una falla renal era algo esperado y él lo sabía cuando firmó los papeles, así que…

Una parte de Bruce comenzó a divagar, mirando a la forma inconsciente frente a él.

— ¿Él sabía que esto iba a pasar?

—No estaba ahí cuando Richard firmó los documentos pero existe un procedimiento estándar en el que basarse. Y ya que muchos pacientes deciden detener su tratamiento estoy seguro de que su oncólogo… ¿Señor Wayne?

Los pensamientos de Bruce se detuvieron abruptamente.

—Dick no detuvo su tratamiento— Bruce soltó.

El doctor lo miró ahora, como si comenzara a entender algo nuevo, Tosió discretamente y buscó una página en específico.

—Sí, señor Wayne, lo hizo. Los resultados de su examen de sangre son muy ambiguos. Debió de haber dejado de tomar la quimioterapia oral hace como una semana, quizá más.

El mal presentimiento en sus intestinos se intensifico, y por un momento, Bruce creyó que podría perder la habilidad de permanecer de pie.

— ¿Por qué haría algo así? —. Había estado deprimido, sí. Pero Dick no era estúpido, él sabría lo que significaba detener el tratamiento.

—Muchos pacientes paliativos deciden- …ohh— el doctor Brown se detuvo abruptamente cuando Bruce se giró hacía él, mirándolo con perplejidad y horror—. Él no se lo comentó.

La compostura de Bruce colapsó como una casa de cartas. Una gentil mano en su hombro lo guío hacia una silla a un lado de la cama, y cuando alzó la mirada, el doctor lo estudiaba con una mezcla de lástima y afecto. Bruce intentó utilizar la lógica de Batman, comenzar a hacer preguntas, tomar control de la situación, pero su mente era incapaz de pensar en algo en específico, y nada salió de su boca cuando la abrió.

—Señor Wayne, Richard tuvo una recaída hace dos semanas a pesar de la consolidación de la quimioterapia y la inmunoterapia. Se nos terminaron las opciones cuando no encontramos ningún donador de medula ósea, y Richard se negó a una quimioterapia extrema, una que no le garantizaba éxito a largo plazo.

Bruce miró a su hijo, aún inconsciente, respirando rítmicamente como si estuviera dormido. Sería fácil de creer si no fuera por los tubos llenos de sangre y los sonidos y zumbidos de las máquinas. ¿Cuidados paliativos? ¿Dick se estaba muriendo?

Impensable. Bruce no podía darle sentido a esas palabras en su cabeza. Después de todo por lo que habían pasado, después de todas esas heridas y escapadas de la muerte, la idea de que Dick estaba muriendo por una enfermedad era algo que la mente de Bruce era incapaz de procesar.

Imposible; atroz, para ser sincero. No así. No él.

— ¿Señor Wayne?

— ¿Qué pasará ahora? —la voz de Bruce era baja, serena. No era lo que el doctor Brown esperaba, y cuando Bruce lo miró de nuevo, lo tomó por sorpresa la calma de su mirada. Negación, pensó el doctor.

—Eso depende ahora de Richard. La fiebre lo va a debilitar, y quizá no sea capaz de dejar el hospital otra vez. Lo demás es cuestión de tiempo, me temo.

Bruce se estremeció con la última frase.

— ¿Qué hay de sus riñones?, ¿se recuperaran?

El doctor Brown frunció el ceño, preguntándose si el hombre frente a él entendía lo que había dicho. A Bruce no podía importarle menos.

—No, no sin diálisis diaria.

—Lo que usted no va a permitir por su testamento vital. ¿Así de cuánto es el periodo de tiempo que estamos hablando?

—… dos semanas, quizá tres. Dependiendo de la severidad de su fiebre y de la respuesta de sus riñones ante la diálisis a la que está siendo sometido en estos momentos.

Bruce estaba asintiendo lentamente, una mano sobre barbilla, perdido en sus pensamientos.

— ¿Cuándo se despertará?

Oculta en las palabras, el doctor Brown podía escuchar otra pregunta: ¿se despertará?

—En las próximas horas, pero estará desorientado gracias a la fiebre y la diálisis. Debería de descansar lo más posible.

— ¿Puedo usar mi celular aquí?

—Uh, claro—la pregunta salió de la nada y cuando el doctor Brown lo miró de nuevo, Bruce estaba de pie otra vez y sonriéndole de forma formal.

—Gracias doctor. Me gustaría tener un poco de privacidad, por favor.

El doctor desapareció, aliviado, y en cuanto se cerró la puerta Bruce comenzó a presionar los botones en su celular. Sonó un par de veces hasta que una adormilada voz le respondió.

— ¿Lucius? Necesito que me busques a los mejores expertos en el área de leucemia y los traigas aquí para mañana… no, el dinero no es un problema, promételes todo lo que quieran.

-continuara-


Nota de la autora:

Términos médicos:

Trombocitos: Un componente de las células sanguíneas (además de los leucocitos y los eritrocitos), las plaquetas. Básicamente, son los responsables por detener los sangrados, haciendo que la sangre 'coagule'. Si son muy pocos, habrá hemorragia - el sangrado no se detendrá o tomará mucho tiempo para detenerse (eso es lo que le paso a Dickiebird); si el número es muy alto, hay peligro de una trombosis, un coágulo que tapa los vasos sanguíneos y detienen el flujo sanguíneo o incluso ese coágulo puedo atascarse en el corazón o el pulmón, cortando el flujo sanguíneo eventualmente.

Shock hipovolémico: Hipovolemia es un estado donde disminuye el nivel sanguíneo. Los vasos sanguíneos necesitan ser llenados con un cierto nivel de fluido o colapsaran (para limitar el paso del flujo sanguíneo, las venas se contraen si no hay suficientemente sangre en el cuerpo; una vena no puede "llenarse a medias"). Si un cuerpo pierde sangre/fluidos demasiado rápido, la persona entra en un tipo de shock, un shock hipovolémico- los vasos de las extremidades se contraen así que la sangre restante continua circulando a través de los órganos más importante(cerebro, hígado, pulmones, corazón).

Falla de riñones o falla renal: los riñones son los encargados de limpiar todo la malo de la sangre, produciendo la orina. Si éstos no funcionan, la sangre del cuerpo se llena de desperdicios como el amoniaco y cosas así, lo que impide que los componentes de la sangre trabajen como deben e incluso envenena el cuerpo después de un tiempo. La rápida pérdida de las funciones renales se le llama falla renal. Existen diferentes formas dependiendo de los casos, y nosotros nos enfocaremos en insuficienciarenal aguda- que es una complicación de la terapia contra el cáncer. La quimioterapia mata a las células cancerígenas, y estas células muertas contienen sustancias malas que los riñones batallan para eliminar, en incluso en algunos casos estas sustancias los atacan. Esto conduce eventualmente a una insuficiencia renal aguda, y esto sucede frecuentemente en los pacientes con linfomas o leucemia aguda. Esto usualmente se trata con hemodiálisis. (El nombre real de la insuficiencia renal aguda causada por la terapia contra el cáncer es llamada síndrome de lisis tumoral si alguien quiere ser un sabelotodo ;) ).

(Hemo)diálisis: Si los riñones no funcionan correctamente a causa de la falla renal, el paciente tiene que someterse a una diálisis. Voy a explicarlo de manera rápida y sucia porque no tengo ni idea de cómo funciona a nivel molecular (ayuda, ¿alguien?): El paciente es conectado a la máquina de diálisis, y la sangre "sucia" es llevada hacía ésta, es limpiada, y llevada de vuelta al paciente. La diálisis funciona según los principios de la difusión de los solutos y la ultrafiltración de fluidos a través de membranas semipermeables (totalmente pegado y copiado de wikipedia). El proceso tarda alrededor de 4 horas y es muy desgastante para el paciente. Dependiendo de la severidad de la falla renal, esto tiene que ser hecho más o menos seguidos y tal vez de forma prolongada (¡los pacientes con falla renal irreparable tienen que someterse a una diálisis tres veces a la semana!).

Por favor miren los siguientes capítulos para las explicaciones de:

8- eritrocitos; 8/11- leucocitos; 11- consolidación y remisión; 12- inmunoterapia; 8/9- médula ósea (donación); 14- cuidado paliativo.

Perdón por no explicar todos los términos médicos, pero sentí que el capítulo se me estaba saliendo de las manos. Incluí los ya muy explicados trombocitos porque son muy importantes para entender lo que le pasó a Dickibird. Los siguientes capítulos tendrán otra vez mucha explicación médica, y me temo que no hay forma de librarse de ella, pero voy a tratar de hacerlo entendible.

Hay dos cosas que me dejan maravilla: mi dedicación a esta historia (pasé dos horas buscando los términos médicos y los tratamientos) y, ¡más importante, su compromiso con la historia! Sé que me estoy repitiendo mucho, ¿pero 44 reviews por capítulo por un capítulo? Chicos, me están consintiendo mucho. Voy a terminar como una diva si "solo tengo 10 reviews" xDD.

No me pude resistir a juego de palabras de P-Cox. De alguna manera, Jason se está convirtiendo en mi personaje cómico, no sé cómo pasó esto. Quizá porque intenta con todas sus ganas de no serlo... y porque lo amo. Sí, no se puede estresar lo suficiente. Oh Jay... lo siento, amigo (no mucho).

Y sí, ahora tenemos el POV de Bruce, el cual es... engañoso. Batallé mucho en lograr todo eso de la negación y (¡dios lo prohíba!) mostrar emociones de parte de él. Espero que lo acepten. La historia cambiará de ritmo y estructura narrativa a partir de ahora, ya que la continua narración de DIck ahora, bien, fuera del juego. ¡Han sido advertidos!


Nota de la traductora:

Gosh, este capítulo me tomó más tiempo de lo que esperaba. Me tomé mucho tiempo traduciendo los términos médicos. Pero en fin, espero que haya valido la pena.

Y sorpresa, sorpresa, no fue Damian quien gritó "papá", fue Timmy.

Para ser sincera esa fue la razón por la que quise traducir este y el capítulo anterior. Recuerdo que cuando leí este capítulo por primera vez se me hizo un nudo en la garganta al saber que Tim estaba tan asustado que le llamó papá. Bebé.

Ahora algunas aclaraciones;

Goldie: entre los apodos de Dick durante su época de Robin uno de los más usados era Golden Boy.

Testamento vital: Ahora algo que yo acabo de aprender. En este testamento tu como paciente expresas tu voluntad sobre las atenciones médicas que deseas o no deseas recibir caso de padecer una enfermedad irreversible o terminal que te haya llevado a un estado que te impida expresarte por ti mismo.

Oh, por cierto, alguien me preguntó cada cuánto se subían los capítulos. Bueno Luz me los envía cada dos semanas (fines de semana) y yo me tomó unos días para revisarlos. Intenté traducirlo en dos semanas y evidentemente fallé, pero aquí está sin falta.

En fin, muchas gracias a las personas que aún siguen esta historia, me hace muy, muy feliz que pueda compartir esta historia con más gente. Y gracias por sus comentarios, los leo todos. Si tiene alguna duda, por favor no duden en preguntar y les responderé personalmente.

Les deseo una buena semana.