Capítulo traducido por Luz V.

Los términos médicos se explicarán al final del capítulo.

Lifelines

Capítulo diecisiete.

-Algunas horas después-

Cuando Babs entró a la habitación del hospital, Bruce estaba al teléfono, hablando con un científico Alemán mientras participaba simultáneamente en una videoconferencia con tres doctores de habla hispana a los que Lucius había convencido para ponerse en línea.

—Ihre Forschung wird teuer werden, —Bruce la saludó con un breve asentimiento mientras hablaba por el teléfono—, und ein Sponsor aus der Industrie könnte Sie für weitere Projekte interessanter machen.*

Los doctores en la pantalla discutían entre sí y el científico al otro lado de la línea estaba buscando algunos documentos, por lo que Bruce centró su atención en la mujer pelirroja en la silla de ruedas. Ella se había acercado a la cama lentamente, con los ojos llorosos, tomando la mano de Dick entre las suyas. El chico seguía sin despertar; la diálisis había terminado hacía una hora y desde entonces su fiebre había aumentado.

—Oh, Dick—, él pudo oírla susurrar —, no nos hagas esto.

Cinco minutos después la conversación terminó, el científico alemán se dirigía esperanzadoramente al aeropuerto y la laptop de Bruce fue finalmente cerrada. Bruce comprobó su reloj – Lucius le había prometido llamar media hora más tarde y su siguiente conversación en Skype con Japón comenzaría en cincuenta minutos.

Tiempo de respirar.

Volvió su atención a Barbara, quien había dejado salir unas lágrimas durante la conversación, pero se había calmado un poco en el ínterin.

—Gracias por venir, Barbara ¿Lo leíste en la prensa rosa? —. Bruce no había visto ningún titular hasta ese momento pero estaba bastante seguro de que la condición de Dick estaba ahora en todas las noticias. Tim había hecho un buen trabajo, Alfred se lo dijo por teléfono, diciendo la verdad pero dejando el drama a un lado. Los medios sabían acerca de la leucemia, pero no acerca de la severidad de la situación. Bruce hizo una nota mental de transferir a Dick a algún piso donde los reporteros no pudieran acceder.

Sin embargo, Barbara negó con la cabeza. —Tim me llamó.

No necesitaron más palabras: Bruce estaba seguro que Tim le había dicho la historia completa, la que él aún se negaba a aceptar.

— ¿Cómo está? —preguntó Bruce, preocupado. Después de que Tim había vuelto de hablar con la prensa, él había tenido que informarle acerca de la condición de Dick. Justo después su teléfono sonó con una llamada de Lucius y cuando Bruce había levantado la vista de nuevo el adolescente se había ido.

—Se siente miserable, por supuesto—, respondió Barbara, sin despejar la vista del rostro de Dick en ningún momento, sobre su regazo estaba el expediente del hospital.

La conversación murió después de eso, y Bruce se giró hacia las ventanas dándole así a Barbara un poco de privacidad sin dejarla sola.

—No lo sabía, si te lo estás preguntando —su voz era triste y monótona —. Él no me lo dijo.

Sí se lo había estado preguntando. Babs y Dick se habían comunicado por teléfono todo el tiempo hasta que Dick había decidido ahogar su celular en un vaso de agua, eran cercanos. Barbara había sido la primera acerca de saber de la condición de Dick; Bruce había esperado que ella fuera capaz de ayudarle a darle sentido a las inexplicables decisiones que su hijo había tomado sin que ellos lo supieran.

—No puedo creerlo —, susurró ella, a punto de llorar de nuevo —. Esto está mal…

— ¿Tienes el reporte de misión que Tim escribió en el coche? —, preguntó Bruce, observando el reflejo de los lentes de Babs en el vidrio de la ventana.

Ella asintió distraídamente —No lo he leído todavía.

—No te molestes, —Bruce cerró los ojos, esperando la tormenta emocional que sabía iba a caer sobre él después de que pronunciara las siguientes frases —Voy a cambiar el plan, Damian fue herido esta noche, y Tim es demasiado inestable en estos momentos. Envíame todos los datas que tengas sobre Raleigh;… Voy a tomar esta misión de manera exclusiva.

Hubo un momento de silencio y Bruce parpadeó ante el reflejo de Barbara. Ella estaba a su espalda luciendo aturdida e incrédula — ¿Qué? ¿Quieres seguir con ese estúpido caso a pesar de que tu hijo está muriendo justo frente a ti?

—Por mucho que lo quisiera, no puedo abandonar Gotham. Envíame los archivos y haré todo el trabajo

La mirada que recibió después fue una de completo desdén y una voz casi demasiado baja como para escuchar—: Con un demonio lo haré.

Bruce se volvió hacia ella, evitando cuidadosamente ver a la persona en la cama, y levantó las barreras emocionales que sabía necesitaría en la discusión con Barbara. La Ex Batgirl sabía cómo llegar a cada miembro de la familia; era terriblemente inteligente, fuerte, y emocional al mismo tiempo. Después de perder su capacidad para caminar había tomado control sobre Gotham, de forma lenta pero constante. Ella se había convertido, de nuevo, en una parte indispensable de la batifamilia. Era, a su manera, mucho más poderosa que Batman, que Bruce.

Enfrentó su indignación y su rabia, cuando al mismo tiempo sus ojos estaban rojos de tanto llorar, Bruce entendió lo que Dick había visto en ella, por qué había tenido un lugar especial en su corazón desde un inicio; Barbara, Batgirl u Oráculo – todas ellas eran una sola persona, diferentes facetas de una misma personalidad. Muchas veces separar a Bruce de Batman rayaba en la esquizofrenia, incapaz de equilibrar a Batman con Bruce como una misma persona. La mujer frente a él, en cambio, estaba en completa paz consigo misma. Ella era capaz de combinar la objetividad de Oráculo con los sentimientos de Barbara Gordon en cualquier momento… Justo como lo hacía ahora.

Pero Bruce Wayne nunca conoció una manera distinta de lidiar con la perdida más que esconderse. Esconderse detrás de alguien más fuerte, tanto física como mentalmente. Él necesitaba trabajar en el caso. Asegurarse de que el mundo se trataba de lógica, antes de tener que hacer frente a la perdida de alguien que no podía perder.

—Te dije que esto se volvería contra ti, tonto—, susurró Barbara de pronto, sacudiendo la cabeza. Le tomó un momento a Bruce darse cuenta que ella no estaba hablando con él, sino con su inconsciente hijo. Tenía el ceño fruncido, pero antes de que pudiera decir algo Barbara se concentró en él de nuevo.

—Bruce, —dijo, la determinación y terquedad evidentes en cada fibra de su cuerpo, —olvida el caso, los ataúdes. Confía en mí, no es importante en este momento

—No sabemos qué es lo que planea Raleigh con toda esa heroína y solo quedan cinco tumbas. Puedo hacerlo en una semana. —El doctor dijo que a él le quedaban dos semanas, Bruce tragó saliva y resistió la tentación de mirar la pálida cara de Dick.

—Joder con Raleigh ¿No es Dick más importante en estos momentos?

—Él haría lo mismo si los papeles se hubieran invertido. —Los ojos de Barbara estaban hinchados —. Él lo entenderá.

Barbara se tapó la cara con la mano que no estaba sosteniendo a Dick, y suspiró larga y pesadamente —No me gusta admitir, pero tienes razón en eso. —Ella le dirigió una mirada triste a Dick —. El seguiría con la misión, sin importar lo que… Pero aun así. Bruce, olvida a Raleigh, por favor.

—No puedo. —Escupió él y observó molesto cómo Barbara puso los ojos en blanco —, no hasta que lo haya resuelto.

—Está bien, eso es todo. —Barbara negó con la cabeza aun mirando a Dick y soltó su mano para poder cruzarse de brazos. Ella se irguió en su silla y centrando su atención en Bruce, tomó una respiración profunda. —Conozco el nombre civil del jefe de Raleigh.

La cabeza de Bruce giró dolorosamente, cruzó los pocos metros que lo separaban de la cama de su hijo en un segundo, sintiendo ira y desconcierto en su pecho — ¿Qué?

—Lo he conocido desde hace un tiempo. Es Richard John Grayson, reside actualmente en el Gotham General, UCI, sala 04.

Bruce necesitó unos segundos para procesar la información, junto con todas sus implicaciones; la información no correspondía en un principio, pero luego todo lo golpeó con la misma fuerza de uno de los golpes de Bane. Se quedó allí con los ojos y la boca muy abierta, hasta que los engranajes en su cabeza comenzaron a girar nuevamente y desecharon lo que sabía cómo si fuera imposible.

— ¿De qué estás hablando? —Dijo él entonces, mirando enojado el impasible semblante de Barbara —. Él nunca haría algo así.

Ella palmeó la mano de Dick y dijo en voz baja. —Por supuesto que no se involucró en ningún asunto de drogas. Él lo inventó todo. Raleigh no existe, los informes que van más allá de tres meses son falsos y los más recientes los dispusimos e inventamos nosotros dos.

Bruce sacudió la cabeza rápidamente, dio vueltas en la pequeña habitación como un tigre enjaulado, ella esbozó una pequeña sonrisa presuntuosa —Oh, vamos. ¿Casualmente Raleigh vino a Gotham al mismo tiempo que Dick tuvo que salir de Blüdhaven? ¿Traficar drogas y venderlas a niños, el crimen que Jason más odia? ¿Has revisado la cuenta bancaria de Dick en las últimas semanas?

Por segunda vez en la noche, Bruce se sintió mal, con nauseas debido a las dimensiones de los secretos que Richard le había estado escondiendo. ¿Podría esto ser verdad? No, no podría.

— ¿Por qué haría algo así?

—Este idiota de aquí, —indicó la cama —, estaba totalmente determinado a reunir a su familia. Y por algún motivo pensaba que la única manera de reunir a Jasón contigo era si trabajan juntos en un mismo caso.

—Eso es mentira, —Bruce se oyó decir, pero las imágenes de las últimas semanas se alinearon en su mente, reorganizándose bajo una nueva y brillante luz.

—Eso es lo que le dije, —murmuró Barbara sobriamente, tomando la mano de Dick en la suya otra vez —. Pero estaba totalmente decidido a reunirlos de nuevo.

—Pero… ¿por qué?

—Bruce, —dijo Barbara con suavidad, apartándose de su fachada de Oráculo — ¿No recuerdas la muerte de Jason? ¿Recuerdas lo que te impidió enloquecer?

Por supuesto que lo recordaba. El recuerdo aún le desagarraba el corazón cada vez que pensaba en él, y cuando Bruce finalmente entendió hacía a dónde iba Barbara, apretó los puños y su boca se secó.

Lo que lo había mantenido cuerdo durante esos oscuros días y noches había sido el regreso de su hijo mayor. A pesar de todas las discusiones y argumentos que habían abierto una brecha entre ellos, Dick había vuelto para sacarlo de su dolor, para mostrarle que el mundo seguía girando. Bruce nunca había considerado que Dick sabía cuán dependiente había sido nueva fuente de luz, pero al parecer Dick lo había entendido con demasiada claridad. Y cuando se enfrentaba a su posible muerte, Dick había llegado a la conclusión más lógica: Esta vez, su otro hijo tendría que regresar y dar un paso adelante para asumir el legado.

Oh, pensó, Dick. Bruce pensó, regresandolentamente a la cama de su hijo, ¿Por qué simplemente no hablaste conmigo?

Pero lo había hecho, Bruce se dio cuenta con un sentimiento de culpa, había intentado durante años que él y Jason hablaran acerca del rechazo que sentían uno contra el otro. Y cuando el tiempo había comenzado a agotarse había tomado medidas desesperadas.

Bruce recordó las últimas semanas, junto a Red Hood, sin armas pero con muchas discusiones ingeniosas. No muy diferente a los tiempos en que Jason había sido Robin. No habían estado exactamente cerca, o hablado acerca de sus problemas como Dick siempre había deseado, pero habían estado mucho más cerca que durante todos los años desde que Jason había regresado.

La excavación de tumbas… Bruce no pudo evitar mover la cabeza. Maldita sea Dick realmente los había llevado a las grandes ligas.

En lugar de concentrarse en sí mismo. Y entonces Bruce comprendió lo que había estado sucediendo todo ese tiempo ¿Por qué Dick había tratado de ganar tanto tiempo antes de tener que regresar a Gotham y por qué el anuncio de su muerte le había afectado de manera tan devastadora? Al parecer, en lugar de prepararse para la posibilidad, aceptando la idea, su hijo había estado escribiendo informes y planificando misiones. Solo cuando todo lo demás había comenzado a funcionar se vio frente a su condición, cuando ya era demasiado tarde. No le había dicho a su familia acerca de su estado paliativo porque no había tenido tiempo para realmente asumirlo.

Mierda.

—Deberías habérmelo dicho, Barbara ¿por qué le ayudaste?

—Porque él me lo pidió, —dijo Barbara, triste nuevamente, y sus palabras enviaron escalofríos a la espalda de Bruce. Había escuchado esas palabras antes, hacía unos meses de un grosero y descarado Nightwing rojo. Maldita sea, Dick sabía muy bien cómo jugar con cada uno de ellos.

—Yo quería que tuviera a alguien con quien pudiera ser completamente honesto cuando las cosas se pusieran peor, —continuó y otra vez tenía los ojos acuosos —, pero Dick nunca ha así.

—Él ni siquiera había asumido su situación —murmuró Bruce, sintiendo sus muros emocionales caer. Dios, esto era agotador. Si solo hablar de ello había llevado a Bruce al límite, no quería pensar lo que pasaría si… no, simplemente no sucedería. Bruce no permitiría que Dick muriera.

— ¿Dónde está Jason, por cierto? —preguntó Babs de pronto, mirando hacía la puerta — ¿No debía ponerse el hospital en contacto con él?

Bruce sintió que sus intestinos se congelaban al recordar su argumento de hacía unas horas. Dios, ahora que sabía la cantidad de esfuerzo que Dick había hecho para reunirlos de nuevo, la pelea a gritos parecía aún más infantil y estúpida que antes. Dick había querido asegurarse que estarían ahí apoyándose cuando las cosas se pusieran peor, pero lo que había hecho había sido que se echaran la culpa uno al otro.

— ¿Bruce? —preguntó Barbara, preocupada por la expresión de su rostro. Ella realmente era demasiado inteligente para su propio bien.

—Él estaba aquí, —susurró Bruce, —pero tuvimos una discusión… y lo eché.

Babs lo miró por un segundo, sin saber qué decir, hasta que se cubrió la cara con las manos, suspirando con desesperación.

—Me culpa de todo ¿Cómo se supone que debo reaccionar? —Incluso para sí mismo sonaba cómo algo que un niño de cinco años de edad diría. Barbara lo miró fijamente.

—Le advertí sobre esto, —pasó una mano suavemente por la mejilla de Dick —. Trate de hacerle ver que era inútil tratar que ustedes se reconciliaran, Jason y tú, —volvió toda su atención a bruce, amarga y triste —, son dos caras de la misma moneda. Ustedes se necesitan mutuamente para echarse la culpa uno al otro, de lo contrario tendrían que hacer frente a sus propios defectos. Se merecen uno al otro.

Con esa última y devastadora frase, Barbara agarró las ruedas de su silla y se dio la vuelta, en dirección a la puerta.

—Barbara —, la llamó Bruce, sorprendido por el discurso que le acababa de dar y herido por sus implicaciones.

Volvió la cabeza, pero no se detuvo. —Solo espero que no haya escuchado nada de su discusión. Él se merece algo mejor que eso.


—Damian, —Tim llamó a la puerta por última vez. Una vez más no hubo respuesta—. Estoy entrando.

Damian sentado en alféizar de la ventana, abrazando las rodillas con sus brazos, nunca se volvió hacia la puerta. Tima entró, colocó una bandeja de bocadillos sobre la mesa y luego se mantuvo parado, sin saber qué hacer a continuación.

—Deberías comer algo.

Sin respuesta.

—Prometo que no lo he envenenado.

Ni siquiera un estremecimiento, o el habitual '-tt-'.

—No sé cuándo volverán Alfred y Bruce, probablemente no vuelvan hasta que… —la voz de Tim falló antes de que pudiera terminar la frase. ¿Hasta qué? No vayas allí.

—Lo siento, te dejamos aquí solo, —dijo en su lugar porque disculparse con Damian era todavía más fácil que hacer frente al colapso emocional de esta noche, una vez más —, las cosas fueron tan rápidas…

Nunca había visto a Bruce tan cansado, tan conmocionado. El hombre al que había llegado a considerar como su padre ni siquiera había sido capaz de mirarlo a los ojos cuando le habló acerca de la condición de Dick. Tim solo había conseguido ver un breve momento a su hermano mayor, rodeado de máquinas que lo hacían sentir enano, antes de abandonar el hospital. Había llamado a Barbara porque sabía que Bruce no lo haría. Había intentado también llamar a Roy o Wally, pero se acobardó.

Cuando regresó a casa, había estado llorando como un bebé. Alfred acababa de salir de la habitación de Damian, por lo que le contó todo, gracias a dios. Había sido cansado, estaba emocionalmente agotado y solo quería escapar de todo. Pero cuando cayó en las almohadas, fue incapaz de conciliar el sueño, incapaz de ignorar las imágenes que aparecían frente a él cuando intentaba dormir.

Así que se encontró deambulando en la cocina, haciendo café, sin razón aparente, simplemente por el hecho de hacer algo, y accidentalmente tropezó con Alfred que estaba a punto de salir. Necesitaba privacidad, dijo, viéndose mayor de lo que Tim lo había visto jamás; y eso, por algún motivo, le daba miedo.

Alfred se había ido solo unos segundos más tarde y Tim estaba deambulando por la casa como un fantasma, tratando desesperadamente de no pensar en lo que estaba pasando en el Gotham General* en ese momento, cuando vio el rayo de luz que sobresalía bajo la puerta de Damian.

—Alfred solo te drogó porque no tenía nada más en la cueva. Solo quería ayudarnos.

La habitación estaba a oscuras y la luz que se filtraba del exterior era escasa. Tim no estaba seguro si solo lo estaba imaginando o si las mejillas de Damian estaba realmente húmedas, por lo que continuó.

—Voy a llamar a Gotham Academy mañana para avisarles que estoy renunciando a este curso, —porque de ninguna manera iba a ser capaz de soportar los días y jornadas escolares, mientras Dick permanecía postrado en la cama del hospital y no lo hagas… no vayas allí de nuevo—, ¿quieres que haga lo mismo para ti?

El pequeño engendro del demonio no había respondido, ni siquiera lo había mirado y, en circunstancias habituales Tim habría perdido la paciencia hace mucho. Pero esa noche había sido tan jodidamente agotadora que sus peleas parecían tan pequeñas y estúpidas en comparación con todo lo demás. Sentado en el alféizar de la ventana de mal humor, llorar, parecía tal vez la opción más tentadora.

Y, después de todo, Damian amaba a Dick. No había duda al respecto en la mente de Tim, por lo que sabía todo aquello estaba golpeando al ex asesino mucho más duro de lo que mostraba. Y él era un niño. "no tiene más que diez", Tim oyó la voz de Dick cuando defendió a Damian, vio como giraba los ojos dramaticamente y tragó saliva.

—Voy a ir al hospital mañana temprano antes de que los periodistas se presenten. —Y, maldita sea, tenía miedo de eso — ¿Quieres venir?

Para su alivio, Damian asintió después de unos momentos de tensión. No era mucho, pero era una respuesta. Tim sintió una sonrisa tirante en los labios, la primera en lo que parecía toda una vida.

—Trata de dormir un poco, —dijo antes de salir, cerrando la puerta suavemente. Todavía quedaban algunas horas de la noche para dormir, informó el reloj cuando Tim lo miró, y dios sabía cuánto lo necesitaría mañana.


Dick despertó unas horas más tarde después de que Barbara se había marchado y Bruce ya había tenido suficiente tiempo para aceptar los secretos y revelaciones que había tenido que enfrentar.

Casi se perdió los espasmos en los músculos de los ojos y el débil gemido ya que el médico con que estaba hablando por teléfono había empezado a maldecir en mandarín en voz muy alta. No habían llegado a ninguna parte de todos modos, por lo que Bruce simplemente colgó cuando vio el aleteo de los ojos de su hijo.

Los parpados le pesaban tanto que se cerraban una y otra vez, Dick necesitaría tiempo para regresar completamente. Bruce, sentado en la silla junto a la cama, contuvo la respiración hasta que su hijo logró, finalmente, parpadear y mirarlo.

—… ¿Bruce? —preguntó con voz débil, apenas un susurro.

—Hey, amigo, —respondió Bruce y, suavemente, colocó una mano sobre la de Dick mientras fingía una sonrisa—, nos diste un buen susto.

— ¿Eh? ¿Qué passs? —Dick arrastraba las palabras, y Bruce tuvo que recordar que la fiebre no cedía aún. Los ojos vidriosos, confusos se lo habían recordado.

—Te desmayaste en el baño, —respondió después de unos momentos, pensativo, en el que los párpados de Dick comenzaban a cerrarse nuevamente. Mejor darle una versión menos sangrienta, menos dramática, Bruce solo añadió—: y ahora tienes fiebre.

'Baño' debió haber desencadenado algo en la mente de Dick, su frecuencia cardiaca aumentó, audible a través del pitido del ECG. Dick volvió el cabeza, sorprendido y, por primera vez, se fijó en su entorno. Sus ojos estaban fijos en la engorrosa máquina de diálisis a su izquierda, y su mirada siguió la línea-IV que todavía estaba conectada a su brazo.

— ¿Queeesstto? —preguntó después de unos momentos, los ojos vidriosos y rojos en el borde buscando la mirada de Bruce. Asustado.

—Es una máquina de diálisis. No te preocupes por eso.

Sus palabras tuvieron el efecto opuesto, por supuesto. En la pantalla del ECG el ritmo comenzó a aumentar de nuevo y los ojos de Dick se ampliaron gracias a la adrenalina que corría por su cuerpo, haciéndole plenamente consciente de la situación—. ¿Diálisis? ¿Por qué?

—Hay problemas con tus riñones, pero los estamos tratando ahora. —Él no sabía exactamente cómo pero encontraría una manera

—Pero… Pensé…—Dick estaba tratando de incorporarse apoyándose en los codos, tratando de obtener algún control sobre la situación. Bruce lo empujó suavemente, con miedo de tocar alguno de los sensores del ECG o algunos de los innumerables tubos conectados a su hijo a través del puerto.

—Lo sé. Está bien, amigo, —dijo tranquilizadoramente.

—No, Bruce, —Dick estaba parpadeando rápidamente de nuevo, luchando contra el agotamiento que esa pequeña acción le había causado, —no está bien, yo…

—Lo , Dick, —interrumpió Bruce, no estaba listo para esa conversación y sabía que su hijo febril y drogado lo estaba aún menos—. El médico nos ha dicho todo lo que necesitamos saber, no te preocupes por eso ahora.

—Pero… —Dick respiraba con dificultad ahora, luchando contra la somnolencia, pero perdiendo. Su mirada volvió a la máquina que estaba junto a él—. Entonces… ¿por qué?

¿Por qué todavía lo mantenían con vida? ¿En contra de sus deseos?

—Oye, mírame, —Bruce se tragó el nudo de la garganta, completamente decidido a mantener a su hijo calmado. Se acercó y palmeó la mano de Dick ocasionando que volviera a centrar su atención en él—. ¿Confías en mí?

— ¿Eh?

— ¿Confías en mí?

—… si, seguro.

—Entonces confía en mí cuando te digo que no debes preocuparte por eso. Tengo todo bajo control.

Dick no respondió verbalmente, pero apretó su mano después de unos segundos. El pecho de Bruce se contrajo dolorosamente cuando pensó en la promesa vacía que le acababa de hacer. No tenía nada bajo control, pero lucharía duro para tenerlo.

Se dio cuenta de lo mucho que estaba apretando la mano de su hijo y la soltó alarmado, pero Dick no parecía haberse dado cuenta de nada. Su respiración se había ralentizado, de hecho, y sus parpados estaban casi cerrados.

—Los demás estarán contentos que por fin despertaste, —dijo Bruce con rapidez, tratando de mantener despierto a Dick unos minutos más.

— ¿Dónde está Jason? —preguntó Dick y volvió la cabeza hacia donde estaba la puerta.

—Oh, un tal señor Cox estuvo aquí, solamente que tuvo que marcharse.

Oh, Dick… El corazón de Bruce golpeó fuertemente contra su pecho. Ni siquiera estas completamente despierto y ya se preocupa por nosotros, él había confirmado sus sospechas: …Dick había cambiado su contacto de emergencia, nombrado a Jason para asegurarse que se encontrarían en el hospital tan pronto como pasara algo. Lo que no había pensado, pensó Bruce sintiendo la bilis en la garganta, fue que se acababan de echar uno a otro la responsabilidad y los remordimientos. Una vez más, la voz de Barbara hizo eco en el fondo de su mente.

—Él era un desastre, así que lo envíe a casa hace un rato, —mintió Bruce en su lugar, asombrado de lo convincentes que sonaron sus palabras, hasta para él mismo—. No necesitaba preocuparme por los dos al mismo tiempo.

Una pequeña sonrisa de alivio apareció en el rostro de Dick, por lo que Bruce tuvo que esconder un estremecimiento. —Sr. Cox ¿Eh?

—Sr. P. Cox.

— ¿Estaba enfadado?

—Furioso.

—Bien.

Dicho esto, los parpados de Dick se cerraron completamente, y Bruce no se atrevió a interrumpir de nuevo su sueño. Cuando la respiración de su hijo se volvió lenta y profunda, Bruce se atrevió a soltar su mano sin despertarlo.

En silencio se dirigió a la laptop, la terquedad imponiéndose a la tristeza y el miedo. Dick no podía morir, todavía tenía que dar explicaciones sobre la manera en la que había jugado con ellos. ¿Y dónde estaba la diversión en hacerlo si él no estaba despierto para ver los resultados? De ninguna manera. Después de todo, Dick confiaba en él, se lo acababa de decir. Y al principio de todo, Bruce le había prometido que no iba a dejar que muriera.

Simplemente no era una posibilidad.

El símbolo de Oráculo apareció en la pantalla. Ella estaba en línea y disponible, pero la conexión de video no.

—O, —llamó Bruce con tranquilidad —, D acaba de despertar.

— ¿Cómo está? —pidió ella inmediatamente.

—Cansado, confundido. Escucha, necesito que me hagas un favor. Envía todo la información que puedas encontrar sobre el personal del Gotham General, radiología, oncología, UCI, médicos, enfermaras. Todo lo que puedas encontrar acerca de sus familia, empleos, lo que sea.

-continuara-


*Su investigación es cara, y un inversionista con capacidad industrial seria atractivo para financiar otros proyectos.

Explicaciones médicas

Puerto: Es un pequeño aparato que se inserta debajo de la piel del paciente, con un catéter que conecta al puerto con una vena. Si se ha instalado uno de esos puertos, los médicos y enfermeras ya no tienen que buscar venas adecuadas para insertar agujas una y otra vez, el lugar es elegido (generalmente en el brazo o el pecho), y de ahí se puede extraer sangre o instalar la línea IV muchas veces. Es muy común en los pacientes con cáncer para hacer la quimioterapia más fácil, o para pacientes en diálisis, por cuestiones obvias.

Diálisis: Si los riñones no funcionan correctamente, gracias a la insuficiencia renal, el paciente tiene que ser sometido a Diálisis. Voy a explicarlo rápido y en sucio porque realmente no tengo mucha idea de cómo funciona a nivel molecular (¿ayuda, alguien?): El paciente es conectado a la máquina de diálisis, y la sangre "sucia" entra, se limpia, y se lleva de regreso al cuerpo del paciente. Este proceso implica la difusión de solutos a través de una membrana semipermeable (copiado y pegado totalmente de Wikipedia). El proceso dura alrededor de 4 horas y el muy (¡muy!) agotador para el paciente. Dependiendo de la gravedad de la insuficiencia renal, se debe realizar con más o menos frecuencia y tal vez incluso a largo plazo (¡Los pacientes con insuficiencia renal severa deben someterse a diálisis tres veces a la semana!).


¡Babs! ¡Por fin! Maldición, ella se merecía aparecer finalmente. Lo siento, la primera parte de este capítulo era tanto blablablá, pero había mucho qué decir. Y me di cuenta que solo hay una persona, además de Alfred o Leslie, que puede ser tan directa con Bruce y esa es Barbara. Ahora Bruce lo sabe todo, todos los secretos se descubrieron… ¿Es así?... (Inserte música de película de terror).

La frase "Tú y Jason se merecen uno al otro", fue una de las primeras ideas que tuve la este fic. Había planeado que Dick se la dijera a Bruce pero al final no encajaba con su historia. Y sé que, Alfred dejando solos a los babybats es totalmente OoC, pero necesitaba mostrar lo difícil que es y lo mucho que le afecta sin darle demasiado espacio… Va a volver ¡No se preocupen!

En el siguiente capítulo se va a iniciar la frase intensa... Lo que va a ser divertido para todo el mundo, excepto quizás para Dick. Pero eso es lo que obtiene por ser mi favorito.


Nota de Snev:
Aquí está el nuevo capítulo, ¿qué les pareció? ¿Jason y Bruce son igual de idiotas y se merecen el uno al otro? Yo creo que sí.

De nuevo Luz tradujo este capítulo y yo sólo lo revise.

Oh, por cierto DJD: La verdad no he leído los demás trabajos de pekuxumi así que no te podría decir a ciencia cierta si traduciré algún fic de ella. Comencé a traducir este trabajo por todas las emociones que me causó y si otro de sus trabajos me causa la misma sensación, ten por seguro que lo haré. Muchas gracias por tu comentario :D, Tim sólo intenta hacer su mejor esfuerzo como hermano(?).

Muchas gracias por sus comentarios y que tengan una linda semana.