Sentí mi pecho oprimirse, porque antes de que las cosas se volvieran oscuras, antes de perder el conocimiento, sabía que nunca más la volvería a ver.
XXXXX
Desperté, con un fuerte dolor de cabeza y tenía mucha hambre, creí que todo había sido una horrible pesadilla, pero...
-Blaine, hijo, ¿cómo amaneciste?.- Era el señor Montgomery lo que me hizo comprender todo.- ¿Tienes hambre?, necesitas comer.
-Mamá... Papá...- Dije entrecortado, empecé a llorar sin control, esto era horrible.
-Oh Blaine.- Me abrazo con fuerza. No paraba de formarme miles de preguntas y los recuerdos emergían de la nada. No sé qué hice para merecer esto, nunca le habíamos hecho nada a nadie, éramos un pueblito pacífico ¿Por qué me arrebataron a mi familia? ¿Acaso fue mi culpa? Talvez si no me iba esa noche a casa del castaño, el destino hubiese cambiado. Quizás si iba con Cooper, papá y mamá a esa reunión, hubiéramos escapado más rápido. Quizás si no hubiese sido tan cobarde hubiera jalado con más fuerza al ojiazul para rescatarlo, quizás se hubiera salvado. ¡Pero no!
-Mi culpa, ...esto es mi culpa, ...¡todo es mi culpa!.-
-Blaine no, por favor no digas eso hijo, esto no es tu culpa. Existen personas horribles en este mundo que cuando buscan lo que quieren, no tienen piedad de nada. Tranquilo hijo.- Sentí que él luchaba por no llorar también.
-¡¿Por qué nos hicieron esto?!.- Solo seguía respirando pesadamente en el pecho del señor Montgomery. Él solo me sostenía mientras yo solo me cansaba, y comencé a dormir de nuevo.
XXXXX
Más tarde desperté, me sentía muy débil. El señor Montgomery me trajo un poco de comida. No quería hablar o preguntar algo de lo que paso, aun me cuestionaba porque nos pasó eso a nosotros, no sabía por qué el mundo era injusto. "Trata de pensar en otras cosas" me repetía en la cabeza... aún no tenía idea de donde estaba. ¿Dónde estaba Cooper? Lo poco que recordaba era que el también venía en el caballo.
-¿Blaine?.- Esa voz la reconocí de inmediato.
-¡WES!.- Un momento de luz se asomó en la oscuridad en la que caí. No pude evitar lanzarme a él de golpe. En esto momentos es tan bueno saber que mi mejor amigo estuviese con vida.
-No despertabas en un largo rato, estaba preocupado.- Dijo un Wes muy desolado. Siempre me alegraba los momentos mientras jugábamos, o cuando estaba triste el me contaba algunos chistes del herrero del pueblo. Siempre andaba muy alegre, hablamos de las historias que nuestros padres nos contaban. Pero ahora era tan diferente, se veía destrozado, supuse que también yo lo estaba.
-Wes, hijo, sal un momento por favor necesito hablar con Blaine.- Wes asintió a su padre, me dio una mirada de confort y salió de la pequeña habitación.- Blaine.- Me puso su brazo en mis hombros como protección.-Hijo, así como Wes, tienes derecho a saber lo que sucedió esta noche, sabes que no te puedo obligar a que me escuches, ¿deseas hablar de esto?.-
-Sí
-Haz dormido mucho Blaine, han pasado dos noches desde lo ocurrido.- En otra ocasión me hubiera sorprendido, pero solo deseaba seguir escuchando lo que pasó.- Aquella noche de la asamblea del pueblo, se me hizo tarde a mí y a mi esposa. Wes estaba durmiendo, cuando íbamos a salir... se empezaron a escuchar a los caballos, los soldados aparecieron y arrasaron con las casas .- Supe allí que el señor Montgomery no trataba describir lo horrendo que fue, pero yo si lo recordaba bien, vi como algunas señoras eran apuñaladas, y los hombres intentando defenderse sin éxito, las casas ardiendo en llamas, los lugares donde alguna vez yo solía jugar.- Cuando intentamos escabullirnos al establo, dos soldados nos sorprendieron y perdí a mi esposa en frente de Wes.-Por eso Wes estaba tan perdido.- Empezamos a dirigimos hacia la salida, que lleva al camino hacia la capital, cuando alcancé a ver a tu madre.- Mi cuerpo se tensó.- Me bajé y le pedí que se subiera junto a Cooper, para que ustedes huyan con Wes, ya que el caballo no me soportaría a mí. Tu madre no aceptó, dijo que yo los podría proteger en el camino y llevarlos a un lugar seguro, me pidió que los cuidara mucho.- Empecé a llorar en silencio, no emitía sonidos solo lágrimas que descendían por mi rostro.- Intenté rehusarme una vez más, pero vi sus ojos avellana, siempre supe ver la decisión en los ojos de tu madre, nunca dejo de ser una mujer admirable Blaine. Cuando logré llegar a este pueblo, unos amigos ya estaban aquí y habían advertido de la invasión para que informen al rey y envíen tropas hacia allá. Hable con un vendedor del mercado que había estado en la reunión, tu padre ayudo a qué mucha gente escapara pero... no logro salir.- MI papá, la gente siempre lo veía como un héroe. Era un hombre muy trabajador y bondadoso. Empecé a sollozar de nuevo. Como dolía todo esto.
-¿Cooper?, ¿Dónde esta?.-
-Cuando llegué aquí, inmediatamente lo llevaron a casa de un médico, él había estado encerrado en la casa mientras esta se quemaba, tu madre logro sacarlo a tiempo. Se levantó ayer por la tarde.- Ligeramente sentí un alivio al saber que mi hermano estaría conmigo.- Vino a verte pero estabas durmiendo, ahora está ayudando en la iglesia de este pueblo a cuidar a varios heridos. ¿Quieres ir a verlo? ...
-Si señor Montgomery.
-Ok vamos...
XXXXXX
En el camino, estaba pensando en aquel ángel que había dado su vida para salvarme, el que prefirió que yo saliera primero de aquel lugar, lo obvio era que lo asesinaron, ya que no pude oír nada después de pedirme que huyera. Su voz la tenía gravada en mi memoria al igual que los ojos de mi madre antes de desmayarme.
Justo antes de llegar a la iglesia había una gran cantidad de gente reunida en la plazuela, salí de mi pensamiento para poder ver ahora que este pueblo era por más, el doble de grande que el nuestro. Nos dirigimos hacia allá para ver qué pasaba, donde un mensajero de las leyes reales se había instalado con dos soldados del reino.
-Gente del pueblo Arkzhom, perteneciente a las tierras del reino de Revilther. Hoy han sido reunidos para escuchar las palabras de condolencia de su Rey Ferdinad Michael Smythe Becllevoh y a su vez las respectivas órdenes que ha decidido imponer. Dice:
"Desde lo más profundo de mi corazón, les doy mis más sinceras condolencias a todas las madres que hoy no pueden tener a sus hijos al lado, a los hijos que hoy no podrán ver llegar a sus padres y llevarlos por el camino de la vida y la enseñanza. A cada una de las personas que hoy sufren por la pérdida de un ser amado, o de familias cercanas. Para aquellos que perdieron un amigo que les brindo la mano alguna vez. Sé, que el daño que les han causado es irreparable e irremplazable, pero puedo jurar que por cada gota de sangre que fue derramada por culpa de aquellas manos viles y despiadadas, ellos sufrirán un martirio peor ya que tendrán que enfrentarse a nuestro pueblo unido y más fuerte que nunca. Lucharemos por nuestros hermanos caídos hoy y no pararemos hasta hacer justicia de sus vidas. Por eso, como incumplimiento del acuerdo de no invasión a nuestro pueblo, hoy declaro la guerra al reino vecino de Autzkar, en el cual el Rey Hummel, conocido por nuestro pueblo por sus actitudes frívolas y codiciosas, fue el que dio la temible orden, así como es también el máximo responsable de esta terrible tragedia...
Entonces lo entendí, me estuve culpando por mi desgracia, y luego teniendo autocompasión conmigo, ¡pero no era así!. Solo había un culpable, el que me arrebató a mis padres, el que arrebato a la madre de Wes, el que destruyo el lugar tan pacífico y hermoso en el que había crecido, el que eliminó a sangre fría a casi toda la gente de nuestro pueblito, él que se llevó a ese niño tan hermoso y desolado que dio su vida por salvarme. Ese culpable era aquel rey despreciable,
¡EL REY BURT HUMMEL!.
Sentía que la ira empezaba a emerger de mí, las palabras del Rey Smythe me lo mostraron, era ese maníaco el que destruyo vidas inocentes y se las arrancó a otros con familias enteras.
"Y por consiguiente, puesto que mi reino no se basa en la opresión, daré a escoger con libertad a los hombres mayores de 14 años de nuestro reino si es que desean unirse a nuestra armada, para así enfrentar a las tropas enemigas. Solo podrán participar en las batallas los jóvenes mayores de 18 años, y aquellos que se enlisten a temprana edad, empezaran con un rígido entrenamiento hasta dicha edad en la que podrán combatir. A partir de este momento habrá una guardia de generales en cada pueblo, en el cual los que deseen podrán enlistarse y los menores podrán entrenar en la capital del reino"
Ni si quiera lo pensé dos veces, me enlistaría, es la única forma de hacerle pagar por lo que hizo. No me detendré, lo haré aun sin cumplir con la edad necesaria.
El mensajero terminó y la gente empezó a gritar...
¡Que viva el Rey! ¡Que viva el Rey! ¡Que viva el Rey!
Vi como los soldados se dirigían a una carreta con el mensajero, sabía que el señor Montgomery y Cooper no me dejarían enlistarme por nada del mundo, así que no tuve remedio que escabullirme mientras estaba distraído dialogando con un poblador. Caminé hasta la carreta en donde estaban entrando los soldados y esta vez sin nerviosismos atiné a decirles lo que pensaba.
-¡Me enlistaré! ¡Llévenme con ustedes!.- No sabía de donde saque ese valor, aunque no importaba en realidad, solo quería unirme y luchar por mis padres como lo dijo el Rey Smythe.
-Wow parece que el niño no escuchó las reglas.- Dijo uno de los soldados, que parecía muy divertido.
-He perdido todo en aquella masacre, no tengo familia y si me quedo solo seré un huérfano más. Por favor enlístenme, para poder ser entrenado.- Si no me aceptaban ahora, no creo que tuviese otra oportunidad. El primer soldado lucía divertido pero el segundo me miró con entendimiento. Parecía que el analizaba la posibilidad.
-Esto no es sencillo chico, es un entrenamiento duro, pero... si deseas puedo llevarte conmigo y enseñarte hasta que puedas entrar al régimen.- Algo en la mirada del segundo soldado me dijo que podía confiar en él.
-Lo haré no importa lo que pasé, no caeré.-
-Entonces que esperas para subir a la carreta, ¡Sube!.- En un abrir y cerrar de ojos ya estaba partiendo de aquel pueblo. Sin pensar en lo que dirán cuando no esté, sin pensar en la preocupación de Cooper, esperaba que me entendiera algún día. Mas no había forma de que me detengan, lucharé por encontrar y vencer a ese Rey despreciable, por mis padres, por la madre de Wes y por aquel castaño que me salvo la vida.
...
PRESENTE
Hoy se cumplen 11 años después de lo ocurrido, 11 años de guerra con el reino vecino y lo irónico es que hoy paso a ser un miembro honorable del reino.
Por el poder que se me ha concedido, en gracia de mi pueblo y la valentía y honor que has demostrado todo este tiempo en el campo de batalla, así como la lealtad y compromiso para con tu rey.
Te declaro a ti Blaine Anderson . Caballero de la Corte Real de los 5
Escuchaba los aplausos por todo el salón principal del castillo, donde la gente de la capital había sido reunida para mi ceremonia. Era un altísimo cargo el que poseía. Procedí a levantarme y colocarme al lado de los otros 4 caballeros de los cuales ya conocía perfectamente los nombres. Sam el rubio despistado, el insaciable de Nick, Puck al que le decía "El matón" y por último el que no me caía muy bien Adam.
Se podría decir que me fue bien en este tiempo, pero no del todo, siempre lo que me hizo seguir fue esa ira incrustada en mi pecho, mi deseo de venganza hacia el despreciable que arruino mi vida y la de mi hermano. El Rey Hummel aun respiraba y es por eso que no me detendría hasta que las tropas logren atravesar los muros de su capital. Nos descansaría hasta hacerle pagar por lo que hizo. Solo en ese momento sentiré que la mirada de mi madre, o los gritos de aquel niño estarían en paz, que descansarían en paz...
