1 mes después...

Pov Blaine

-Bueno señorita, a celebrar la victoria de ayer.- Dijo Puck mientras traía unas cervezas al pequeño salón de comida.

En el palacio cada uno tenía una habitación por ser los caballeros de la corte, aunque casi nunca descansábamos allí puesto que nos asignaban a veces las ciudades más importantes del reino. Se escogía a un caballero cuando uno de los cinco moría en batalla, y el escogido debía ser alguien que hubiese demostrado lealtad, destreza en el combate o hubiese hecho actos gigantes de heroísmo para con el reino, aunque en algunos casos, los mismos caballeros podían elegir al sucesor de su elección. Actualmente soy el más joven de la corte con 20 años. Puck tiene 24 y aun no entendía como llego al puesto, solo asumo que el caballero que lo escogió como sucesor pudo haber estado borracho. En el campo era muy valiente, aguerrido y fuerte, siempre estaba listo para las batallas pero su único defecto eran... las mujeres. Siempre andaba de aquí /allá en busca de satisfacer sus grandes necesidades y lo peor venía cuando hablaba de sus "conquistas" en cualquier celebración, me cansaba en realidad, pero en la batalla era una completa máquina de pelea y siempre luchábamos mano a mano mientras cubría mis espaldas, se podría decir que era leal a su amigos.

-Solo fue una batalla Puck, aún no hemos podido destruir los muros de Autzkar.

-¡Pero cada victoria necesita ser celebrada!.-Por lo menos tenía razón, hace dos meses que no habíamos tenido un enfrentamiento igual, puesto que la guerra se tornaba larga gracias al gran muro de la capital de Autzkar, solo podíamos centrarnos en las ciudades aledañas, y aunque el ejército de Burt era muy fuerte, logramos vencer en esa batalla.- Además siempre hay espacio para un trago, amigo mío.

-Está bien, solo una cerveza, pero no quiero que en la reunión de mañana vallas a seguir hablando de como la pasaste con la hija del emperador de Turquía.

-Oh vamos, sé que te gusta oír esa historia, Quinn es exquisita y excelente haciendo...

-Ok está bien, me gusto oír la historia una vez, y ella es muy hermosa pero...-En realidad nunca me gusto la historia, ni las mujeres y menos aquella princesa, era una mujer muy caprichosa y elitista, de hecho solo finjo hacerlo ya que de saber la inquisición que a un varón no le gustan las mujeres me culparían de blasfemia y mi cabeza rodaría. Puck es un buen amigo pero hay cosas que no conoce aún de mi.- ...creo que deberías guardar respeto por ella y no contarle a medio mundo lo que hacen, al fin y al cabo quizás el chisme llegue a oídos de su padre y no quieres arriesgar tu pellejo ¿o sí?.

-De acuerdo, tú ganas. Solo concédeme el honor de brindar señor moralista.-

-Está bien, hazlo.

-Por la gloria de nuestro pueblo.

-Por la sangre del rey Hummel.

-Y después me dices que soy el sádico en la batalla.- me dijo sarcásticamente, rodee los ojos.

-Solo brinda Puck.

¡Salud!


-El oráculo dijo eso, debo ir

-¿Estás seguro?

-Debo buscar las respuestas allí, conocer quién soy


Pov Sebastian

-¡Papá!.- Entre a rogarle una vez más a mi padre.

-En los tiempos de mi padre sabíamos tocar la puerta antes de entrar.-

-¿Es necesario que vaya mañana a esa reunión?. Solo pareceré un chiquillo en medio de viejos malolientes.-

-Deberías de mostrar más respeto por los caballeros y generales, en especial por Blaine, puesto que salvó tu vida, además él te lleva solo un año.- Sí claro, me salvó para conseguir ser caballero, era normal... todo el tiempo la gente me trata con miedo y "respeto" puesto que soy el hijo del Rey, y me buscaban complacer en todo, puesto que poseo el poder real y buscan ganar algún mérito, ¡esto apresta!.

-Si quieres a partir de hoy muestro respeto hasta por el loco del pueblo, pero por favor no quiero ir a esa reunión, solo no me agrada.

-Eres el príncipe, deberías entender que el año siguiente tú ocuparás mi lugar como rey y debes estar preparado para ello, es necesario que aprendas las tácticas de guerra y estés involucrado en ello.

-Ya estoy harto de todo esto, ¿Qué si no quiero ser rey?, estamos viviendo un tiempo de crisis en el reino, no creo ser capaz de gobernar algo dañado por esta guerra.

-¿Qué te sucede Sebastian? Es tu deber como príncipe guiar a tu pueblo y para eso debemos ser los vencedores de esta guerra, estamos cerca de lograrlo.

-Son 11 años que has intentado atravesar esos muros sin ningún éxito, lo único que hacemos es atacar sus ciudades cercanas, incluso sigo sin entender por qué continuamos en esto, si el reino enemigo atacó solo 5 veces mientras que el nuestro lo hizo como 30 veces de las cuales perdimos 17, perdemos hombres en cantidad y nuestro pueblo sufre por la alimentación ya que los impuestos están elevados.

-Una guerra que ¡ellos empezaron!, ¿acaso lo olvidas?, por muchos o no que sean los ataques que ellos realizaron, rompieron el trato de no ataque, y mataron gente inocente, ¿no lo entiendes? Es cuestión de un código, no podemos perder a nuestra gente.

-Y no crees que perdemos más gente así, mi madre antes de su muerte me dijo que podríamos buscar una manera pacífica de arreglar esto. Quizás si establecemos una pacto diplomático con el re...

- ¡Suficiente Sebastian! El Rey de esas tierras es un sujeto despreciable, lo intenté una vez y termino con la muerte de mi emisario. No quiero volver a oír una palabra más de esto y tampoco que salgas más del palacio a menos que sea por órdenes mías o de estrategias. Mañana estarás puntual en la reunión ¡Está dicho!. Ahora retírate.

Salí de la habitación, me sentía cansado de esto. Esta guerra me tenía tenso y cada vez que iba con los soldados a alguna de nuestras ciudades para otorgar ciertas noticias o dar mensajes de esperanza podía ver que su situación era deplorable, nuestro pueblo sufría. En un principio cuando tenía 15 años culpaba al reino enemigo ya que eran los causantes de la guerra, pero me di cuenta que era la misma guerra lo que nos devastaba. A todo esto le sumaba ser el hijo del rey.

Era difícil confiar en la gente por ser quien soy. Por eso siempre usaba una máscara de niño engreído en el palacio, así quería ver si alguien me enfrentara sin temor alguno de mi padre o mi poder. Hasta ahora no he tenido éxito, todos me adulan, me halagan y quieren verme feliz, pero no son sinceros, no es respeto sino temor.

-Buenas noches su majestad.- Allí estaba el caballero más despistado de todos. Se supone que tenía que ser educado ¿cierto?.

-¿Qué deseas Sam?

-Me preguntaba si había visto al rey, necesito hacerle llegar un asunto.

-Mmm ¿Cuál es?.-Esto era lo único que me agradaba, puesto que soy el príncipe, lo que supiera mi padre también yo lo podría saber y nadie podía negarse a decírmelo. Pero si alguien algún día se rehusara, no lo obligaría, a menos que sea un buen chisme. Sonreí ante el pensamiento.

-Mañana no podré asistir a la reunión, ya que sería mejor ir a supervisar el retiro de las líneas enemigas de Ohio.- Ayer se enfrentaron nuestros reinos en aquel lugar. Por haber ganado, es natural que esas tierras sean reclamadas.

-Entiendo, supongo que necesitas una compañía para dicha tarea.-Tenía un pequeño pase de salida, lo aprovecharía a como dé lugar.

-Sí, unos 100 soldados serán necesarios.-Sam estaba intranquilo, como siempre, diría. Ahora es cuando.

-Muy bien Sam, creo que tienes razón, debemos asegurarnos los dominios sobre dichas tierras. Te doy la autorización para ir el día de mañana, pero iré contigo a supervisar el hecho con mis propios ojos, no es que desconfié de ti.- Lo vi tensarse, casi nadie podía decirme algo en contradicción o algo que me hiciera enfadar, supuse que solo asentiría sin preguntar y sin pedir por el permiso del rey.

-Disculpe mi príncipe, pero no cree que será peligroso que usted vaya.- Lo miré confundido y el solo se puso más nervioso.-Es que si las tropas enemigas aun no dejaron ese lugar asumo... que podría ver un enfrentamiento y eso sería un riesgo a su integridad majestad.-

-Pues si en caso yo muriese mi hermano podría ocupar mi lugar en el trono, solo se esperarían 5 años más para tener un nuevo rey. Quiero empezar a estar incluido en la situación de nuestras tierras y debo empezar por tomar decisiones. Saldremos mañana por la madrugada, a las 4 para ser exactos. Alista a tu compañía.

-A sus órdenes majestad.- Hizo una reverencia.

-Retírate.-Asintió y se dirigió fuera del pasillo.

Le dejaré una carta a mi padre, supongo que le alegrará saber que participo en cuestiones reales, solo que no sabrá cuál es mi motivo real, quiero conocer ese lugar sin ser visto como príncipe, cuando llegue a ese pueblo, me haré pasar por un poblador más del mismo, quiero conocer lo que hacen y que me traten como si fuese una persona común y corriente. No sabrán que soy el príncipe del reino que los atacó.

Solo me dirigí a mi alcoba.


-¿Como sabrás lo que debes buscar en el palacio?

-Alguna señal, el oráculo nunca ha fallado.

-Sabes que no te dejaré ir solo.

-Lo sé papá, necesitaré una distracción.


Al día siguiente

Pov Blaine

Ya estábamos reunidos en la sala de tácticas por la mañana, esto se pondrá bueno...

-Ya que estamos todos reunidos, y dejando atrás la emoción de la victoria pasada, debo decir que hemos avanzado mucho en comparación con los meses anteriores, más la guerra no está tomada, hasta ahora solo hay un forma de lograr vencer, y es destruyendo los muros de su capital.-Dijo el rey.

-Señor, con todo respeto, no creo que con todo el armamento posible podamos destruir esos muros, la única forma es que logremos abrir las puertas desde adentro, pero se necesitaría un número considerable, y eso sería muy complicado, por la inspección que tienen en la ciudad.-Mencione.

-Es cierto, Nick logro entrar a duras penas, de no ser por él no hubiésemos triunfado hace dos días.- Dijo Puck. Una semana después de mi ceremonia de caballero, Nick fue el asignado para entrar de encubierto a la capital de Autzkar, lo logró con dificultad al parecer, ya que no supimos de él hasta dos días antes del enfrentamiento, su halcón llego por la madrugada y recibimos información de la llegada, formación y cantidad que poseía la armada de Burt en Ohio, una de sus ciudades, gracias a eso vencimos.

Empezamos a discutir sobre las formas en las que podríamos ingresar, y sobre el mejoramiento de nuestro armamento, nos tomaba mucho tiempo analizar las posibilidades...

-Ya se habló de nuestro armamento pero aún no sabemos si podremos pagarlo señor.

-A qué te refieres Adam.

-Como sabrá, los ladrones que rondan nuestros caminos, interceptan carrozas que contienen el dinero de los impuestos, se ha dado continuamente en estos dos años más que en los anteriores. Y eso ha disminuido considerablemente las riquezas del reino.

-Eso nunca fue un problema Adam, los ladrones han existido desde los tiempos de mi padre.

-Pero en la época de su padre tengo entendido que no hubo un solo enfrentamiento contra otros reinos, hasta que llego al trono el Rey Burt y empezó por no acatar las políticas de comercio, y más adelante comenzó con la guerra al romper el acuerdo de no invasión.-No creí que pensaría esto, pero Adam tenía razón, cuando no existía la guerra, así halla ladrones en los caminos del reino, no se dependía de ese dinero. Pero en estos momentos cada gramo de oro y plata cuenta, cada materia prima y productos eran requeridos para la alimentación de nuestros soldados, o para la creación de espadas y escudos. Burt llegó y nos fundió en este reino oscuro.

-Según Wes, pudo reconocer que uno de los sujetos que lo asaltaron llevaba una marca de león en la muñeca.-Mencionó Adam. Noté al rey sorprenderse.

-Mmm ya veo, debo asumir que el sujeto era su líder, un hombre llamado Robin Hood.

-¿Robin Hood, el ladrón?¿No estaba muerto?.- Hablo Puck.

-También lo creí yo, hasta que mencionó esa marca.-Mencionó el rey.

-¿Lo conoció usted señor?.-Le pregunté

-Faltando 3 años para convertirme en Rey, él surgió. Dicen que antes era un guerrero increíble, pero afortunadamente mi padre descubrió que él ansiaba el poder y buscaba asesinarlo, así que ordenó su captura, pero nunca lo llego a atrapar. Cuando alcancé el trono, no oí nada de él, la gente decía que había muerto, entonces la búsqueda cesó. Fue hasta 8 años después que los robos incrementaron nuevamente, pero por los conflictos comerciales que teníamos con el rey Burt, no le prestamos mucha importancia, 1 año más tarde estalló la guerra.

-Entonces está vivo, ¡deberíamos atraparlo majestad!.- Dijo Puck.

-Ya lo creo.- Apoyé la idea.

-Mandaré un equipo nuevo de exploración. Talvez solo sean unos simples ladrones, no generalicemos. Blaine, eres un excelente guerrero, te ocuparás del caso.-Me señalo el Rey.

-Como ordene milord, empezaré la expedición mañana mismo, nuestros soldados aun descansan.

-Está dicho. Cambiando el tema, decidí organizar un baile real en dos semanas, necesito seguir fomentando una buena relación con algunos reinos vecinos que nos apoyan y buscar una futura esposa para mi hijo.-Vi la sonrisa de Puck, asumo que es por Quinn.

-Me encargaré de enviar un emisario.-Dijo Adam.

-Enviaré a mi hermano si no es problema, señor.-Prefería tener a mi hermano siempre alejado del reino, era el miedo de que un día ataquen de la nada. Cooper me volvió a encontrar después de 3 años de haberme ido, nuestra comunicación se deterioró por un tiempo, pero llegó a perdonarme. Siempre creí que se enlistaría por su actitud sarcástica, me sorprendió al saber que seguía ayudando al señor Montgomery quien falleció hace ya unos años atrás, Wes tomó su lugar como un cobrador de impuestos.

-No hay problema Blaine, con respecto a la información del reino, esperemos a que Nick nos envíe información de sus avances, por ahora creo que lo mejor es seguir con el sistema de alerta de las montañas y con soldados rodeando nuestras fronteras, Sam fue con mi hijo a establecer las nuevas tierras obtenidas. Pueden retirarse.

Asentimos y nos retiramos del lugar.

-Wow Blaine siempre insistiendo en enviar a tu hermano para relaciones diplomáticas.

-Él es bueno en lo que hace, por algo el Rey aceptó.-increpé.

-O quizás rogaste mucho por ello.-Me estaba colmando la paciencia.- Creo que deberíamos enviar a alguien más capacitado en vez de un simple carpintero.

-Hey por que no te metes en tus asuntos.-Defendió Puck.

-Bueno Adam, si es de honor de lo que quieres hablar, no queda mucho para decir de ti.- Me miro confundido. Sabía que era caballero gracias a su padre que era amigo del Rey, no era un gran guerrero como para llevar tan alto cargo.-Cooper ira y lo permitió el Rey.

-Como quieras.- Nos dijo y se fue mirándonos divertido.

-Supongo que ahora tendremos tiempo para descansar.-Dijo puck resoplando.

-Descansaré cuando la cabeza de Burt ruede.

-Sí que odias al rey.

-Tú sabes el porqué.

- Si, pero no crees que para poder pensar en una estrategia, no deberías dejar esos sentimientos encontrados del lado.

-Es en la batalla donde desquito esta ira Puck, solo deseo acabar y poder vengar a mi familia. Nuestro Rey hace lo posible por ganar.

-Esta guerra genera gran desolación al reino. Hallaremos la forma de atravesar esos muros Blaine, lo verás. Y sigo creyendo que necesitas descansar.

-Gracias Puck.

-No hay de qué. Ahora supongo que no me acompañaras al bar del pueblo.

-No puck, tienes razón con lo de descansar, pero descansar no significa embriagarse o ir y tener sexo con quien se te antoje, a veces no entiendo de donde obtienes tantas energías sin dormir.

-Bueno, aunque tenga energías casi ilimitadas, tú aún me ganas en combate y eso te da puntos extras.-Me guiño el ojo, solo asentí con diversión y opte por dirigirme al comedor ya casi era hora del almuerzo.


-Si pudiese regresar tu memoria lo haría sabes.

-Aun no posees tal poder Rachel.

-Algún día seré más poderosa, y te ayudaré.

-Pero mientras tanto deberé buscar por mi cuenta. Volveré pronto.


Pov Blaine

Después de comer solo fui a informarle a Cooper sobre los reinos a los que debería llevar las invitaciones. Era raro pedirle eso, puesto que es mi mayor, pero nunca dejo de ser tan pacífico como cuando pequeños, a diferencia de mí.

Ya era muy noche y estaba tratando de dormir, aunque algo me impedía hacerlo. Un extraño sentimiento. Necesitaba dormir puesto que mañana iniciaría la exploración para dar con esos bandidos. Me enfurece que ellos sepan que ese dinero nos serviría para vencer en la guerra y aun así no les importa robárselo, los encontraría, merecen ser castigados por traición a su Rey.

Salí al balcón, necesitaba despejarme, a veces de la nada aparecían recuerdos de mi niñez, como cuando observaba mi reflejo y veía muchos rasgos de mi padre, o los ojos que saque de mi madre. Más eran estas noches de luna llena en las que mi memoria me permitía recordar a aquel niño. Lo podía recordar claramente, su piel blanca y suave cubierta por el polvo... ese cabello castaño, muy despeinado... y sus ojos, esos ojos que hipnotizarían a cualquiera, eran tan bellos. Siempre me restregaba la cara por como pude ser un cobarde aquella vez. Si el salía primero, él se hubiese salvado... solo lo conocí 2 días pero pude ver con ese acto que él poseía un corazón muy puro y lleno de heroísmo.

Mi vista iba del palacio al horizonte, cuando me percate de algo extraño. Unos guardias del ala este del castillo estaban desmayados en el suelo. No era posible que se hubiesen dormido, hay un intruso en el palacio.

Tomando mi espada salí de mi habitación y camine por el corredor. Si avisaba a alguien más haciendo ruido posiblemente el intruso escape. Intenté llegar a la habitación del rey que quedaba en el cuarto piso del castillo para protegerlo, pero al intentar subir la escalera pude ver una sombra subir una de las 3 torres. Si aquel tipo quería atacar al rey ¿Por qué iría a una torre sin salida alguna?.

Ya que la habitación de Puck estaba aledaña, lo desperté para que alertara a los guardias de otros posibles asesinos y protegieran al Rey, mientras yo subía la torre en búsqueda del tipo ese.

Subí sin hacer mucho ruido, y escuche algunos balbuceos.

"Mmm debe haber algo por aquí, me queda poco tiempo si ese guardia me vio."

Decidí entrar de una vez.

-¿Quién eres tú?, Identifícate ahora.- Lo apunte con mi espada. El sujeto al parecer usaba capa con una capucha que me impedía ver su rostro ya que estaba muy oscuro.

-Bueeno, lo intenté.- Resopló con ¿diversión?. De golpe el tipo saco una espada y empezó a atacarme. Debo admitir que era muy bueno.

-¿Qué quieres aquí?.- Le pregunte mientras chocaban las espadas. Pude sentir que lo vencía, ya que estaba retrocediendo hacia aquel viejo ropero.

-Por qué mejor no te concentras en lo que haces.-Se hizo a un lado cuando di una estocada y mi espada se incrusto en aquel ropero. Bastardo, él lo había planeado.- Te dije que te concentraras tonto.- Empuje una silla hacia él, que logró distraerlo. Aproveché e intente arrebatarle su espada, haciendo que la soltara lejos.

-Alguien debería seguir sus propios consejos.-Le dije mientras intenté avanzar hacia él pero en un descuido, su rodilla estaba en mi estómago, quitándome el aire y empujándome hacia la puerta. Con unas cuchillas atravesó las mangas de mis brazos que traspasaron a la tela de mi capa, atrapándome en la madera. No podía zafarme.

-Deberías practicar más, tus movimientos son tan típicos de los soldaditos que dependen de su espada y escudo para luchar.- Noté su risa, sentí que la había escuchado antes.

-Quien quiera que seas no lograrás escapar ¡No hay salida!. A menos, que saltes 30 metros al vacío.- Se rió y saco un arco de repente, disparando una flecha con soga. Amarro la soga a la parte superior de la ventana de madera. Supuse que se deslizaría el muy astuto. De tanto luchar me logré liberar un brazo.

Con mi brazo disponible le lancé una cuchilla mientras él subía a la ventana para escapar, aunque al parecer sus reflejos eran muy buenos, ya que volteó solo su cintura para sostener la cuchilla en el aire. Por el movimiento, su capucha calló y pude ver su rostro por la luz de luna que llegaba a la ventana.

Y lo vi. Pude ver...

...esos ojos azules...

...esa piel delicada...

...el castaño de su cabello...

-Adiós cariño.-Me guiño el ojo y se deslizo por la soga.

No lo podía creer, estaba en shock. No sé si era un fantasma el que acaba de ver, o mi imaginación, o quizás... solo quizás aquel era el castaño que salvo mi vida en aquel entonces, el castaño que creí muerto. ¿Estaba vivo?