Y acá siempre tengo que poner algo porque si no el titulo no sale centrado (?

TsunTsun

Capítulo 8: Era su plan

– ¡Segundo set, equipo rojo nueve puntos, equipo blanco siete! – Anunció el profesor que controlaba el puntaje después de sonar el silbato.

El equipo de Midorima, Mikami y Tosaka iba perdiendo. Habían tenido varios errores, y varios de ellos fueron culpa de la pelinaranja. Parecía tropezarse demasiado ese día con el senpai rubio.

– Tranquila, no pasa nada si llegamos a perder un partido. – le dijo amablemente con una sonrisa el capitán cuando ella perdió un bloqueo, dándole otro punto más al equipo contrario y ganando una sonrisa ligeramente confiada de Otsubo.

Ella bajó la mirada algo deprimida, y luego se dirigió hacia el rubio.

– Lo siento Tosaka-senpai. – se disculpó.

– Deberías concentrarte de una vez, Okita. – El peliverde la miró completamente enojado y molesto por los resultados. Logrando que ella solo quisiera golpearlo…y al mismo tiempo que la tierra se la tragara.

Maldito Midorima, ¡por qué tiene que ser tan insoportable!

– Okita-san, no le hagas caso. Solo está molesto, Midorima-kun siempre es gruñón en clase también, – dijo una de las chicas de su equipo tratando de calmarla. No les convenía tener a dos jugadores enojados.

La pelinaranja suspiró enojada y decidió mejor mirar al frente, y prepararse para el siguiente set.

Sonó el silbato, y continuó el juego.

– ¡Mikami! – se escuchó gritar a un rubio. Todos los del equipo se dieron vuelta, y vieron a Miyaji, el rubio alto del equipo de baloncesto, llegando en medio de la multitud junto a Kimura. – ¡Gánale a Otsubo de una vez!

¿Ah? ¿Y ahora por qué me anima? – Se preguntó la chica de ojos grises, que ignorando lo que sea que pasara por la mente de Kiyoshi trató de rematar el pase que le habían dado. Anotando un punto para su equipo, y ganando el saque.

El rubio 'lanza piñas' sonrió contento al ver eso y volteó a ver a su compañero.

– Ves Kimura, te dije que con un incentivo ganaría, y ya sabes, si Otsubo pierde me debes unos cuantos yenes~ – dijo feliz mientras que el otro hacía una mueca de disgusto.

– Miyaji…todavía no ganaron…y van perdiendo el segundo set…- dijo señalando al marcador.

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Del otro lado, los pelinegros miraban ligeramente sorprendidos a los de tercer año.

–No creí que Miyaji-san fuera capaz de animar a alguien…– comentó Takao viendo como su senpai miraba atento el partido.

– Debe tener algo pensado…Kiyoshi-kun…no es de los que animan tanto. Pero dejando eso de lado, Mi-chan y Midorima-kun se pelearán si pierden, ¿no es así? ¿No nos jugaría eso en contra? Tal vez no quieran participar si es así… – preguntó la pelinegra de ojos rosados.

– Bueno, Shin-chan es algo amargado, pero no creo que se moleste tanto…lo más probable es que le eche la culpa a que no lo dejé ir con su peluche jaja.

El chico rio mientras seguía observando el partido. Aki sonrió, él tenía razón.

– Espero que tu plan de unir a estos dos funcione.

– Tranquila Aki-chan~ una vez que logre juntar a Shin-chan y a Mi-chan, prometo que te conseguiré un novio~ - anunció el pelinegro mientras le guiñaba un ojo.

La pequeña pelinegra se sonrojó y frunció las cejas al escuchar su comentario. – ¡To-tonto! – dijo mirando hacia el partido tratando de ignorar los ojos del número diez de Shutoku y ganándose una gran sonrisa de parte de él.

Se rio, – Eres interesante Aki-chan~

Ella volteó a verlo y sonrió suavemente. – Y entonces, dime, ¿por qué es que planeas hacer esto? – preguntó.

– En realidad, es porque es divertido…además, – miró hacia el frente pensando en cómo contestarle. – Bueno, Midorima es…raro. A pesar de que somos compañeros, realmente siempre hace lo que quiere. Le conceden tres caprichos por día, y no habla con nadie…es decir, aunque se supone que somos un equipo, no se podría decir que somos amigos…

– ¿Tu lo consideras tu amigo?

Lo pensó un segundo. –No realmente. No somos amigos, pero alguien tiene que tratar de unirlo al equipo, ¿no? Además…quiero que me reconozca…¿tú sabes quién es él, verdad?

– ¿Cómo no habría de saberlo? ¡Ambos fuimos a Teiko!

–…eh? – en ese momento recordó la foto que había visto de Miyaji. –Ah…ustedes, tú y Okita-san fueron a Teiko?

–Sí…Mi-chan y yo hemos sido amigas desde pequeñas. Fuimos a Teiko juntas, aunque no siempre estuvimos en la misma clase…Sabía quién era Midorima, es decir, sé que era un prodigio en el básquet. Pero no es que le daba tanta importancia en ese tiempo, después de todo, ese no es el deporte que juego. Lo único que podría decirte es que las reglas de Teiko hacia los clubes eran iguales. Lo más importante era la victoria.

– Ya veo…espera, ¿entonces Mi-chan y Shin-chan ya se conocen de antes?

– Bueno en realidad…– Aki volteó a ver de nuevo el partido. – Ella quería ser buena jugadora antes, le importaba más ser parte de los titulares. Cuando estábamos en primer año, recuerdo que una vez me dijo que iba a hablar con uno de los prodigios de Teiko. Es decir, en ese entonces yo no sabía que se trataba de Midorima, pero ella me había dicho que jugaba la misma posición que ella, así que supongo que era él. – Su mirada se volvió algo triste al recordarlo. – Pero, después de que volvió de hablar con él, dijo que era un imbécil…y que el básquet no era algo tan importante.

Takao la escuchó, por alguna razón sonaba como algo normal. Tal vez a Mikami eso le había afectado. Pero entonces, ¿qué le había dicho Midorima para molestarla?

Probablemente 'jamás mejorarás si no aprendes a tirar de tres'. Sí, eso suena como algo que Shin-chan diría.

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– ¿Shin-chan, estas bien?

Midorima solo lo miró molesto, como si lo que preguntaba fuera obvio, y en parte lo era. Después de todo, habían perdido el partido contra el equipo rojo, no había manera de que el peliverde estuviera de buen humor.

– Cierra la boca, Takao. – dijo enojado, mirando de reojo al rubio. Sabía que la culpa era de ese chico, ya que los Cáncer tenían baja compatibilidad con los Libra ese día y tanto Mikami como él eran cáncer. Además, ninguno de los dos había tenido su objeto de la suerte encima, y eso solo los complicaba más. Tal vez debía habérselo pegado de alguna manera a su brazo…

– Tampoco es para tanto… ¡solo perdieron un partido! Pueden ganar el siguiente. – Se quejó Takao, notando como su compañero miraba de mala manera al rubio de ojos rojos.

El más alto no le respondió, y simplemente tomó el tanuki de peluche con pocas ganas.

– Bueno, bueno, no te estreses tanto. Puedes venir a ver nuestro partido ahora si quieres.

Ambos partieron hacia la cancha de futbol del patio, en la cual empezaría el partido.

Cuando llegaron, se separaron y Midorima se quedó parado en uno de los costados de la cancha. El sol le daba en la cara, y justo cuando pensó en cambiarse de lugar, vio que del otro lado se encontraba Tosaka. Se acomodó los lentes y suspiró cansado decidiendo que era mejor quedarse donde estaba.

En ese momento llegaron Okita y Yoshida, y cuando la más pequeña se dirigió a la cancha, la pelinaranja se quedó del lado de Tosaka.

Esa chica solo busca problemas.

– ¿Todo listo verdad, Aki-chan? – pregunto el pelinegro de Shutoku mientras se paraba al lado de la jugadora de vóley.

– Por supuesto, no va a haber ningún problema Takao-kun, ya hice mi parte.

– Genial.

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Luego, después de un partido corto pero interesante entre el equipo azul y el rojo, Mikami se acercó a felicitar a su amiga.

–Bien hecho Aki, lo lograste – le dijo con una suave sonrisa.

La pelinegra sonrió de oreja a oreja, – ¡Por supuesto Mi-chan~! Siempre me ha gustado el fútbol~

En ese momento Takao puso su brazo en los hombros de la jugadora de vóley, – Es obvio~ ¡Hacemos un gran equipo y no perderemos fácilmente!

Ambos pelinegros estaban contentos con su victoria. El resultado había terminado a favor del equipo azul en un dos a cero. Aun así, a pesar de ver que en realidad el número diez de Shutoku y Aki tenían un buen juego en equipo, por alguna razón hacía que la pelinaranja quisiera pegarle directo en la sonrisa a el chico con los ojos de halcón.

¿Acaso era una indirecta en la cual decía 'Midorima y tu deberían ser como nosotros~'? No. No podía ser así, de seguro era su orgullo el que le hacía sentirse así.

O tal vez no, tal vez ese chico realmente lo pensaba. Jamás lo podría saber con alguien tan extraño como él. Lo único que tenía claro era las ganas que tenía de borrarle esa sonrisa de la cara.

Repentinamente se acercó Midorima, con su peluche en su mano izquierda y mirando de manera altanera a los tres.

El par de pelinegros de menor altura seguía desprendiendo su aura de alegría, y Mikami se cruzó de brazos al verlo llegar al prodigio. Él volteó a verla, pero no dijo nada, solo se acomodó los anteojos.

–Midorima-kun, Okita-san, hay un problema…

Fueron interrumpidos los cuatro y ambos jugadores de básquet se dieron vuelta para ver a la chica rubia de lentes que estaba siempre en su clase.

– Los chicos de nuestra clase que debían representar a nuestro equipo para la carrera de trajes no están…y alguien más debe cubrirlos.

– ¿No están? – Tanto Mikami como Midorima voltearon a ver sospechosamente a Takao, quien todavía seguía con su sonrisa de victoria junto con Aki.

– ¡Pero yo participaré en la carrera de relevos! – se quejó la pelinaranja al mismo tiempo que el prodigio abría ligeramente los ojos al darse cuenta que también compartirían ese evento.

Suspiró, – Yo también participaré en los relevos.

– No hay problema, la carrera de relevos es solo una, en cambio esta está dividida por años…tienen que participar por favor, ¡sino perderemos puntos! – les pidió algo desesperada la chica.

– ¡P-pero es la carrera de trajes! –dijo Mikami desesperada también, sin ganas de participar en esa 'humillante' carrera.

La carrera de trajes era la única en la que no quería participar, ya que requería que ella se cambiara en la tienda a la mitad del campo. Aunque estaría totalmente oscuro, y nadie podría verla sería totalmente incómodo. Además que eso de hacer cosplay no sonaba para nada bueno…las bolsas con los trajes se elegían al azar, así que podía tocarle algo femenino o masculino.

– ¡Por favor! ¡Realmente los necesitamos! ¡El premio es un descuento en una tienda de regalos! – dijo la chica desesperadamente. Siendo parte del equipo de baloncesto, ambos eran rápidos y buenos…la carrera sería pan comido para ellos.

– B-bueno…–suspiró Mikami, la manera en que la chica se lo pedía se le hacía difícil negarse…

– ¿Midorima-kun?

–…¿el premio es un descuento en la tienda de regalos?...lo haré.– anunció decidido el peliverde, que pensaba que eso le vendría bien si tenía que comprar objetos de la suerte.

Claro, como siempre, solo lo haría si ganaba algo a cambio.

– Bien, entonces los anotaré, tienen que presentarse en el campo luego de la hora del almuerzo. ¡Muchas gracias a los dos! – dijo, haciendo una reverencia y alejándose de ahí.

Eso significaba que después de los partidos, y después del almuerzo…participarían en la famosa 'carrera de cosplay'.

Mikami suspiró, ¿a quién se le ocurría hacer una carrera en la que tuvieran que cambiarse en medio del campo?

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De nuevo en el gimnasio, lista para jugar su segundo partido, Mikami miró alrededor de la cancha buscando a alguien con la mirada. No parecía encontrar a quien buscaba, y se volteó para ver si no estaba en medio de los que miraban el juego.

– Mi-chan, ¿buscas a alguien? – pregunto la pequeña pelinegra que estaba todavía con ella antes de que empezara el partido. Siguió la vista de su amiga, pero no veía a nadie conocido.

–…No, a nadie – contestó la jugadora de básquet. Se preguntaba si el rubio jugaría de nuevo en ese partido, pero no parecía haber rastro de él. Seguramente no iba a jugar el tercer partido. Volteó de nuevo tratando de blanquear su menta, solo para encontrarse con algo…completamente gracioso y tonto a la vez.

En frente de ellas estaba Midorima parado con mucho orgullo y con su Tanuki de peluche pegado al brazo izquierdo con una cinta. Por mucho que Takao le insistía en que se lo quitara, porque era insultante y vergonzoso jugar así, el prodigio lo ignoraba.

– Ya te lo dije Takao, no pienso quitármelo.

– Estamos perdidos…– dijo Mikami resignada y suspirando, esperando lo peor para el partido.

Un rato después…

El silbato sonó de nuevo.

– Gana el equipo blanco, quince a siete. – anunció el profesor.

Mikami miró sorprendida al prodigio. Había bloqueado todo cuando estuvo en posición de bloqueo. No perdió ni un solo saque, y cada vez que tocaba la pelota anotaba. Estaba segura que al menos diez de los quince puntos fueron anotados solo por Midorima.

¿Acaso tiene un trébol mágico? – Se preguntó a si misma mientras apretaba su colgante de trébol de cuatro hojas.

El peliverde en cambio solo se acomodó los lentes y sus labios se curvearon de manera confiada.

Varios alumnos que también miraban el partido aplaudieron de nuevo, al igual que cuando había terminado el partido anterior. Luego de saludarse, cuando se estaban yendo de la cancha, Mikami vio a Tosaka sonriendo entre los demás. La miró, y la saludó agitando la mano, logrando que las mejillas de la chica se volvieran rojas.

Ganamos…

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– Shin-chan, ¿por qué no comemos con ellas para hacerles compañía? – preguntó el pelinegro que estaba sentado en el césped con su compañero.

El peliverde suspiró. No tenía sentido, ya que el receso duraba una hora, y el tardaba al menos media hora en terminar su comida. Claro, que a Takao eso no le importa, él solo quería 'socializar'. – Si quieres ir con ellas, solo ve. No estoy interesado en perder el tiempo.

Que amargado. – Pensó mientras se resignaba y se quedaba con su compañero. Después de comer un poco, recordó lo que Aki le había contado y decidió preguntar, – Oye, ¿tú conocías a Okita-san en Teiko?

El de lentes lo miró extrañado. – Por supuesto que no. Si no hubiera sido por la foto de Miyaji-san, no habría sabido que ella había estudiado en Teiko.

Extraño…o en realidad, esperable. Era Midorima del que hablaban después de todo. Entonces eso era, asumía Takao. Él ni siquiera recordaba la existencia de ella.

– Shin-chan, a veces creo que morirás solo, y sin perro que te ladre.

– ¿¡Q-QUE!?

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Solo pasó una hora. No deberían hacernos correr después de comer…sé que nadie está corriendo de en serio, ¡pero esto es una completa molestia!

No había comido mucho, pero sentía que el sol le estaba pesando por completo. No quería esto, era completamente injusto, insoportable, e incómodo.

Mikami corría con todas sus fuerzas hacia donde se encontraban las bolsas, por suerte para ella, era rápida, y lo que más quería era llegar primera. No por el premio, sino porque no quería encontrarse con nadie en la tienda. A pesar de estar oscura, era totalmente horrible el tener que cambiarse en el mismo lugar que alguien más. Y para empeorar las cosas, la carrera era mixta.

Vio las bolsas colgando de unos percheros, y decidió elegir rápido. Sin pensarlo, tomó la primera bolsa que le llamó la atención, y corrió hacia la tienda a cambiarse.

Nunca antes se había anotado para participar en esa carrera, porque los trajes se elegían al azar. Las reglas de la carrera eran que corriera unos cuantos metros, tomara una bolsa sin mirar el interior, corriera hasta la tienda a cambiarse, y luego diera una vuelta para cruzar la meta. No era complicado, pero jamás había tenido ganas de participar en ella. ¿A quién se le podía ocurrir una carrera tan tonta de todas maneras?

– ¡Listo! Ahora solo debo ver que me-…– palideció al instante.

Esto no puede ser verdad…– pensó mientras miraba el contenido de la bolsa y su rostro empezaba a tomar mil colores distintos.

Le había tocado un disfraz de odalisca, muy parecido al de la princesa Jasmine de la película de Disney, solo que con la tela inferior más transparente…

Maldijo su suerte mil veces, y también al idiota que creyó que ese era un buen disfraz para esa carrera. Pero debía apurarse si quería terminar con eso de una vez.

No contó con que el prodigio de cabello verde también fuera tan rápido.

Antes de que pudiera quitarse la camiseta, se abrió la tienda, y aunque ella estaba en un costado y él no podía verla claramente, ella sí lo vio a la perfección.

– ¿Mi-midorima?

– ¿O-okita? – Preguntó alarmado al verla – tch, – le dio la espalda para no tener que verla cambiarse, y además, para que ella no lo viera. La oscuridad volvió a envolverlos. Definitivamente no se sentiría cómodo cambiándose frente a una chica.

Mikami por otro lado sentía que su mundo se caía ¿Por qué le había tocado un disfraz tan revelador? La curiosidad la invadió, y ahora que sus ojos estaban más adaptados a la luz, miró hacia Midorima…

No se había dado cuenta él ya que se había quitado la camiseta.

Se sonrojó inmediatamente al ver el cuerpo tan formado del chico, y desvió la mirada. Tenía que dejar de perder el tiempo y cambiarse rápido antes de que llegara alguien más. Se quitó rápidamente la camiseta y fue en ese momento en el que Midorima se dio vuelta.

–Oi, Okita, tienes-…–

–…–

– ¡D-DATE LA VUELTA, PERVERTIDO! – Le gritó, abrazando su pecho, que aunque todavía tenía su ropa interior cubría con sus brazos.

– ¡L-lo siento! – él se giró de vuelta para seguir cambiándose. Aunque no la había visto bien en la oscuridad, sabía que no tenía la camiseta puesta ya, – ¿quién habrá sido el imbécil al que se le ocurrió esto? – pensó para sí mismo mientras se cambiaba rápidamente sin darle mucha importancia a su disfraz. Tenía que ganar, quería ese descuento.

Fue entonces cuando escuchó movimiento, y mientras se ponía rápidamente el cinturón, la tienda se abrió y Mikami salió corriendo vestida…

De celeste…

Como si fuera la princesa esa de Disney…

Midorima se sintió incomodo, ¿habían puesto trajes tan reveladores?

No importaba, él tenía uno que para su suerte era de hombre, y además no era revelador. Comenzó a escuchar chiflidos y se imaginó a que se debían. Esa ropa marcaba el cuerpo de la pelinaranja. ¡Pero él ya no podía perder tiempo! Se puso el gorrito y salió corriendo a pasarla…dejando en la tienda el tanuki de peluche…

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– ¿Crees que ambos serán los primeros en cruzar la meta? – preguntó Aki, viendo entretenida como los demás se tomaban más tiempo en elegir las bolsas.

– Definitivamente. Shin-chan de seguro querrá ganar el descuento, y Mi-chan solo debe querer terminar de una vez.

– Aki-chan~, – ambos voltearon a ver al Miyaji mayor y a Kimura que recién llegaban a ver la carrera. – Felicidades por haber ganado ambos partidos.

Ella sonrió y le dio las gracias, – Miyaji-san, ¡yo también participé en el partido! – se quejó Takao. – ¿Y a mí que no me va a felicitar?

– ¿Qué quieres? ¿Una ardilla? – preguntó restándole importancia y poniendo su atención en la carrera.

Ni que fuera un halcón de verdad…– Pensó.Estaba a punto de contestarle cuando escucharon chiflidos y aplausos. Los cuatro vieron a que se debía, y el pelinegro con ojos de halcón comenzó a chiflar también.

La escena era muy graciosa. En frente de ellos, estaba Mikami, corriendo con la cara toda roja, y la expresión más furiosa que habían visto.

¡Muñeca, préstame las cositas!

Hey princesa, cásate conmigo, ¡seré tu Aladdín!

¡Miren su pecho!

–…creo que va a matar a alguien… – dijo Aki asustada al darse cuenta que su amiga era capaz de castrar al primero que se le acercara. Se veía bonita, por lo menos eso era algo positivo.

Y de un momento a otro los chiflidos pararon por un segundo, todos miraron hacia la tienda a ver quién salía.

Midorima, vestido de elfo…

– ¡ES EL DUENDE VERDE! – gritó Takao, apretándose el abdomen con un brazo mientras se reía a carcajadas y golpeaba su pierna con el otro. Miyaji y Kimura también se reían con solo verlo. Era completamente verde, desde su cabello, hasta los pies. Aki hacía lo posible para aguantarse, pero no pudo contenerse y también comenzó a reír descontroladamente mientras una lágrima se le formaba en el ojo derecho.

Las carcajadas comenzaron a resonar por todo el patio, y en ese momento Midorima tocó su brazo izquierdo, notando la ausencia del peluche…

Oha-Asa siempre tenía razón.

Recordó que debía ser positivo, y corrió pasando a Mikami con facilidad. La chica ahora solo caminaba rápido, sabiendo que le mirarían el pecho si corría.

¡UN PATO! – el peliverde escuchó que dijeron, y se dio vuelta para ver a un chico disfrazado de pato, y todos los demás seguían riéndose, pero ya no era él el centro de atención.

Suspiró y cruzó la meta.

Por lo menos ese descuento le vendría bien más adelante.


Me disculpo por haberme tomado tanto tiempo otra vez. Me fui de vacaciones en enero, y además me cortaron la luz unos días cuando volví xD, y a eso sumémosle que me bloquee y no podía continuar. Voy a intentar actualizar lo más pronto posible, (es decir, en menos de 2 semanas) para compensarlo TwT

Bueno, por las dudas aviso, Mikami llama a los Miyaji por sus nombres, osea, Kiyoshi y Yuuya. En ningún momento cuando digo Kiyoshi me refiero a Teppei, sino al rubio lanza piñas.

Como siempre, MIL GRACIAS A YAMI KUROSHIN que me lee el capi y me corrige errores :'3

Espero que les guste y me dejen review, así me animan a seguir, y me ayudan a mejorar! :3