Si revisan mi perfil pueden ver la foto del festival deportivo (?
TsunTsun
Capítulo 10: Rutina
Cáncer: ¡Hoy estás en sexto lugar! El día de hoy tu objeto de la suerte es una pelota de baloncesto.
Las revelaciones inesperadas pueden poner a prueba tu paciencia, toma las cosas con calma, todo saldrá bien.
Una cartelera enorme en el pasillo que se encontraba en la entrada tenía pegadas varias fotos con números. Varios estudiantes se paraban a ver las imágenes, y anotaban los números en un papel para comprarlas.
– ¡Mi-chan, mira! En esta de aquí sales tú. – dijo la pequeña pelinegra, apuntando a una de las fotos, en la que salía el equipo blanco jugando en el partido de vóley. Aparentemente era del primer partido, el cual había jugado con Tosaka-senpai. Miró detenidamente el rostro del chico en el papel, se veía feliz jugando…luego notó que en la foto que ella estaba mirándolo en el costado.
– Que vergüenza – Pensó para sí misma suspirando. Pero la foto no se veía del todo mal, entonces decidió anotar el número. Luego volvió a mirar la cartelera en busca de más fotos que le interesaran. – Oi Aki…
– Mmm?
– ¿Tu y Takao se llevan bien? – preguntó la jugadora de básquet apuntando a una imagen.
– ¿Eh? – la chica de ojos rosados se acercó para ver mejor la foto, y se rio al verla. Estaban ella y Takao agarrados de la mano…pero Takao parecía asustado, y ella tenía cara de asesina serial. – Ja ja, ¡Mi-chan! ¡Esa foto la sacaron mientras jugábamos futbol! Era de parejas, ¿lo recuerdas? ¡Teníamos que ir tomados de la mano! En ese momento habíamos perdido un balón por culpa de Takao-kun.
La pelinaranja sonrió imaginando lo asustado que debía haber estado el jugador de básquet.
Se lo merecía.
Y al lado de esa foto había otra…de la carrera de caballos.
Se sonrojó inmediatamente cuando la vio.
– ¿Mi-chan? – Preguntó la chica de ojos rosados. - ¿Qué sucede…? – siguiendo la línea de visión de su amiga, encontró la razón del 'trauma' de su amiga. – Ptffff! – no se pudo contener y comenzó a reír inmediatamente.
– ¡Aki! ¡No te rías no es gracioso! – se quejó la más alta.
– ¡Pídela! ¡Pídela! ¡Ambos salieron lindos! Vamos Mi-chan~ ¡salieron tiernos! –
– ¡No lo haré, no tengo nada que ver con ese chico!
Y aunque Mikami no anotó el número, su amiga lo escribió en su propio papel…algo le decía que esto iba a ser importante después.
x.X.x.X.x.X.x
El resto del día transcurrió normal, Mikami se fue a almorzar con Aki a la azotea, mientras que Takao y Midorima fueron a la cafetería. El peliverde trató de evitar lo más posible a Okita, tratando de no acercarse mucho a ella, algo que, aunque no era nada nuevo, el pelinegro sabía que era un poco más 'extraño de lo normal'. Los profesores le intentaban llamar la atención al prodigio, por tener una pelota de básquet en todo momento con él, pero se rindieron al cuarto intento y dejaron que el peliverde hiciera lo que quisiera. Discutir con él, era como discutir con una pared. Al final del día, antes de ir a la práctica, Midorima se quedó unos minutos más que Takao en la clase.
– Midorima-kun, ¿te molestaría llevarle esto a la clase 3-B? – Preguntó el profesor acercándose repentinamente, y dándole unos formularios, prácticamente sin esperar que el chico respondiera. – Solo hay que dejarlos en el salón.
El prodigio suspiró y asintió, tomando la pila de papeles y dirigiéndose a la clase. No solían pedirle a él que ayudara en clase, pero como la mayoría de los estudiantes se habían ido ya, al profesor no parecía haberle quedado otra opción. Después de subir las escaleras dobló en el primer pasillo. Ya sabía cuál era esa clase de la que hablaban, era justo la que se encontraba al lado de la de Miyaji y Kimura.
–¿Ah? ¿Okita? Esa niña no me importa…– escuchó una voz hablando desde adentro del salón. Le parecía familiar, y recordó en ese instante que le pertenecía al senpai rubio…Tosaka Yuudai. Frunció las cejas, pero en vez de abrir la puerta, decidió quedarse esperando, escuchando que era lo que hablaban.
– Pero tiene un buen cuerpo, ¿por qué no la usas aunque sea? ¿O es que acaso bateas para el otro equipo? – Se escucharon algunas risas de otros chicos.
– Claro que no…pero es insoportable, sabes…Es tímida y al mismo tiempo agresiva, además es una tonta.
Midorima se quedó completamente inmóvil, algo de eso lo enojaba. Probablemente era solo porque en el tiempo que había conocido a la chica, había llegado a respetarla ligeramente, y aunque era cierto que era una histérica, también eso la hacía fuerte y no frágil.
Pero tal vez no era por eso tampoco, sino porque le molestaba la gente que fingía. Tosaka aparentaba ser alguien bueno, pero en realidad no lo era, y esa charla le abría los ojos.
Definitivamente nunca se llevaba bien con los del tipo de sangre A.
–Aunque…tal vez tengan razón…creo que ella es una de esas que no ha dado su primer beso…será interesante.
– ¿Todavía sigues con eso? Tosaka, eres realmente aterrador, robarles su primer beso para después partirles el corazón…¡eres increíble! – los chicos que estaban junto al rubio comenzaron a reír.
¿Realmente podía existir un tipo tan horrible? Se acomodó los lentes, y suspiró. Esto no tenía nada que ver con él, ya le había advertido a Okita sobre lo mal que le parecía Tosaka, y más de eso no pensaba hacer. Después de todo, no era su problema, y no le importaba en lo más mínimo. Abrió la puerta y dijo – Con permiso. – recibiendo miradas de los chicos dentro del salón. Tosaka, lo miró con una sonrisa amable.
– Ah, Midorima-kun, esos son los formularios, que esperábamos, muchas gracias por ayudar.
El prodigio le dirigió una mirada desagradable y luego se fue sin decir nada.
– ¿Y eso? – preguntó uno de los chicos que acompañaba al rubio.
– He, parece que al ouji-sama no le gusta que se metan con su mascota.
x.X.x.X.x.X.x
Esa tarde en el entrenamiento extra el antiguo jugador de Teiko se sentía más incómodo que de costumbre. Cada vez que la miraba, sabía que sus mejillas se ponían rojas al recordar lo que había ocurrido el viernes en el festival deportivo. Pero también se le venía a la mente la charla que había escuchado de Tosaka y sus amigos, y estaba algo molesto sobre cómo debía actuar.
Después de todo, no era su problema.
– ¡Esto no tiene sentido! – dijo Mikami tirando el balón lo más lejos posible. – ¡Siempre practicamos y a veces mis tiros salen bien y otras no! ¡Esto no sirve!
– Ya deberías haberte dado cuenta de lo que estás haciendo mal.
Esa actitud…
La pelinaranja se enfureció aún más. – ¡Ya me cansé, juguemos un uno contra uno! – Lo retó mientras que Aki suspiraba al ver como su amiga siempre pensaba 'con los pies y no con la cabeza'.
El prodigio se sorprendió un poco, y el base se aguantó la risa, sabiendo que si se acercaban demasiado, Midorima tendría problemas. El antiguo jugador de Teiko se acomodó los lentes tratando de mantener la compostura, - Me niego.
– Lo haremos, ahora. – amenazó ella, tan seria que le dio un poco de miedo al prodigio. Y el pelinegro no pudo evitar reírse por la mala elección de palabras de la chica.
Y así el peliverde terminó aceptando, y los dos comenzaron a jugar.
– Wow, tengo que admitir que esto es interesante. – dijo Takao, mientras observaba en la banca junto con Aki.
– Sí… – fue lo único que ella pudo contestar al ver a Mikami y a Midorima jugar un uno contra uno. Su amiga era buena hasta donde ella sabía, y aparentemente tenía buena defensa ya que el prodigio no se acercaba a ella al principio. Pero después de un rato las cosas cambiaron…y estaba perdiendo humillantemente contra el antiguo jugador de Teiko. – Es increíble, es como si él supiera todo lo que ella va a intentar. – Pensó la pelinegra, viendo como otra vez el chico de lentes bloqueaba el tiro de su amiga.
Ella cayó al piso frustrada, – ¡Ya! ¡Te estás burlando de mí! ¡Deja de hacerlo de una vez! – le gritó molesta, al ver como por enésima vez el chico tenía el control del balón y podía anotar fácilmente. Ambos dejaron de jugar, mientras que el otro par seguía observando. – ¡Es injusto! ¡Eres demasiado alto! ¡Es imposible que pueda ganarte! ¡Esto es inútil! – le dijo enojada.
– Es tu propia culpa, si no mejoras tu puntería y tu defensa no servirá de nada que te explique.
– ¡Hago lo que puedo! ¡Tener tanta precisión como tú no es normal! ¡Discúlpame por no ser una prodigio como tú, pero no todos nacimos con talento! – le grito de nuevo, con voz aún más alta que la anterior. Estaba enojada, porque no podía ganarle por mucho que intentase. Cada vez que probaba tirar de lejos le era imposible, él la bloqueaba rápidamente, y cuando él lanzaba ella no alcanzaba detenerlo, porque él era más alto que ella. Una diferencia de veintidós centímetros la frustraba mucho. Además, cuando por fin lograba tirar, siempre rebotaba, y él tomaba el rebote.
– No se trata de talento, ya date cuenta de una vez. – contestó él finalmente con firmeza. – La razón por la que puedo detenerte con facilidad es porque sé que de esa manera no lo harás bien.
– Como podría ser que sepa que no lo hará bien…a menos que… - la pelinegra había estado mirando las manos de su amiga cuando jugaban y había notado algo distinto. – ¿podría ser que…?
– ¡Te estás burlando de mí-! – ella se paró al instante y lo miró desafiantemente.
– ¡Deja de ser tan terca! – le gritó fastidiado ganándose una mirada de sorpresa de parte de la pelinaranja. – piensa mejor qué es lo que estás haciendo mal. No pienso perder más tiempo contigo si no lo entiendes. Vámonos, Takao. – fue lo último que dijo mientras se dirigía a los vestuarios para cambiarse. El chico con vista de halcón lo siguió después de suspirar.
– Claro, no quiere practicar más con ella porque 'no quiere perder tiempo'…por qué no acepta que está incómodo al tenerla cerca? – Pensó el base, sabiendo que su compañero era un tsundere completo. – ¿No crees que eres muy cruel, Shin-chan? – le preguntó al prodigio, aunque ya estaban algo lejos y las chicas no pudieron escucharlo.
Era demasiado frustrante, demasiado insoportable y sentía que iba a matarlo, porque finalmente se había dado cuenta de lo que él quería decirle.
– ¡ARGH! ¡Lo detesto! – gritó sola, mirando su mano derecha, con la cual había estado realizando sus tiros últimamente. Luego miró su izquierda, y suspiró.
– ¿Mi-chan…? ¿Te encuentras bien?
– Sí…lo siento. – se disculpó mientras miraba el techo. – realmente lo odio a veces.
Ninguna de las dos notó el leve rubor en las mejillas del prodigio.
x.X.x.X.x.X.x
– ¿Oi, Shin-chan, ya me vas a dejar de ignorar? ¿A qué se supone que te referías cuando dijiste que Mi-chan no puede encestar de esa manera? – preguntó Takao, que intentaba seguirle el paso a Midorima.
– Idiota. ¿Qué no te diste cuenta? Okita es muy torpe, cuando jugamos en el partido de vóley, ¿tú observaste con que mano realizaba los saques? ¿Con qué mano remataba?
– En el festival deportivo…? – Trató de recordar el partido, – Con la izquierda…espera, ¿y porque estaba lanzando con la mano derecha ahora? ¿Pero que no escribe con la derecha en clase?
– Y más importante aún… ¿por qué le prestabas tanta atención, eh, Shin-chan? – Quería decir, pero sabía que el antiguo jugador de Teiko se enojaría con él y lo ignoraría si lo hacía.
– Es zurda, pero probablemente en su familia le insistieron a que use más su mano derecha que la izquierda. O tal vez es ambidiestra, pero tiene más precisión con la izquierda que con la derecha. Es una tonta al usar la mano equivocada.
– Ya veo…pero al menos pudiste habérselo dicho directamente.
– Si no es capaz de darse cuenta sola no es mi problema.
– Por cierto, Shin-chan, ¿por qué te sonrojaste todo el tiempo hoy cuando Mi-chan estaba cerca? – preguntó el base, sabiendo claramente que era por el 'evento' de la semana anterior. En el que Midorima había tenido que ir al baño para 'calmarse'.
– ¡TAKAO!
x.X.x.X.x.X
– Ya veo…entonces ese era el problema…Mi-chan, ¿no te habías dado cuenta, en serio?
– Siempre me dijeron que era raro ser zurda. Pero siempre pude usar ambas manos tranquilamente…es extraño. – las dos chicas caminaban hacia sus casas mirando el atardecer. – Yo…voy a quedarme aquí un rato si no te molesta. – anunció la más alta cuando llegaron al parque.
La pelinegra sonrió amablemente. – Seguro quiere practicar, – pensó, y luego respondió – No hay problema Mi-chan, nos vemos mañana~
– Si, hasta mañana.
– No te quedes hasta muy tarde, y ten cuidado~
Sonriendo, la pelinaranja agitó su mano saludando a su amiga, y una vez que ya no pudo verla, volteo hacia la cancha de baloncesto. No parecía haber mucha gente en ese momento para su suerte, y uno de los aros estaba vacío. Admitía que estaba terriblemente cansada del entrenamiento, pero después de lo que le había dicho Midorima, se vio obligada a probar si su teoría era verdad. Dejó sus cosas en uno de los costados de la cancha, y luego sacó de su bolso una pelota de básquet. Su falda era corta, pero llevaba unos shorts debajo de ella, que eran lo suficientemente cortos para no verse mientras caminaba, y lo suficientemente largos para cubrirla al saltar.
Inhalo profundamente mientras se posicionaba en el lugar, - Si esto funciona…voy a deberle una a ese idiota…- Pensó, y luego de hacerlo sintió la necesidad de golpearse. Salto desde la línea de tres puntos, y tiró, empujando el balón con la mano izquierda y no con la derecha como lo había hecho anteriormente. El arco que hizo esta vez fue más alto del que hacía cuando tiraba con la otra mano, y esos segundos demás se volvieron eternos mientras que ella esperaba que descendiera para ver si entraba.
El balón entro perfectamente en el aro.
– Imposible…no…no puede ser.
Corrió inmediatamente para buscar la pelota. Y volvió a ponerse en posición, tenía que probar que no fuera una simple coincidencia.
Volvió a encestar.
Tiró unas cuantas veces más, el arco volviéndose más alto cada vez, y una sonrisa comenzaba a hacerse presente en su rostro al ver que podía lograrlo. Luego decidió probar de más lejos, solo retrocedió un paso y tiró. El arco de nuevo era más alto que lo normal.
Otra vez encestó.
Continuó tirando unos pasos más atrás, obteniendo el mismo resultado y cuando llegó a la línea de la mitad de la cancha una voz la interrumpió…
– Eh, eres más buena de lo que creí, has lanzado desde más lejos de la línea de tres.
Se volteó inmediatamente para ver quién estaba ahí, y se encontró con un chico…
Alto, casi tan alto como Midorima, de cabello y ojos azules y piel morena. Lo observó sospechosamente, algo de ese chico no se veía para nada confiable…su expresión era muy arrogante.
– Sabes, conozco a alguien que hace eso muy seguido… – el moreno se acercó lentamente a ella. – Y su técnica es muy parecida a la de él…además…el arco exageradamente alto…– Pensó.
Ella lo miró extrañada, su cara le sonaba, como si lo hubiera visto anteriormente de algún lado. Él llevaba puesto una camiseta blanca y unos pantalones azules oscuros.
– ¿Quién eres? – le preguntó finalmente, ya queriendo que la dejara sola de nuevo para poder disfrutar de su tranquilidad.
El chico, que ahora estaba frente a ella, bajó su mirada, centrándose en…otro lado. – Wow, los tienes tan grandes como Satsuki, estoy impresionado, niña.
– ¡Muérete, imbécil! – le gritó tomando su balón y abandonando el lugar inmediatamente.
Ya se le habían ido las ganas de seguir practicando.
x.X.x.X.x.X.x
– Mikki, – escuchó a su madre llamar cuando entraba a su habitación, mientras se preparaba para dormir. – Acaba de llamar tu tío de Estados Unidos.
– ¿Mi tío? – preguntó ella, dejando su libro de lado y volteando a ver a su madre. La mayor era una mujer unos centímetros más alta, con cabello largo y anaranjado del mismo tono que ella. Tenía un aire gentil, y sus ojos, eran lo único diferente de su hija, que eran de color miel, y no grises.
– Dijo que tu primo Tai volvió a Japón hace más de un año, tal vez te interese pasar a verlo uno de estos días. Me pasó su dirección, está aquí en Tokyo. – contestó, mirando un papel en su mano.
– ¿Tai? Hace años que no lo veo…
La madre sonrió, – Sí, tenían ocho años la última vez que se vieron. ¿Recuerdas cuando eran pequeños y decían que se casarían al ser grandes? Eran adorables.
–…que vergüenza. – dijo Mikami tapándose con el libro. – ya, déjame la dirección y luego veo. – continuó la pelinaranja menor mientras que su madre dejaba el papel en la mesita de su habitación.
Su celular sonó recibiendo un mensaje de un extraño. La chica tomó el aparato y leyó…
De: XX-XXX-X-XXX
Okita-san, me gustaría hablar contigo pronto si no te molesta :)
– Tosaka Yudai.
Chan chan chaaaaaaaaaaaaaaaaaan~ okno xD pero ahora ya empiezan a moverse las cosas no? :v Al fin Tosaka-san revela sus verdaderos colores~ y empiezan a ser mencionados otros 2 chicos que van a aparecer después~ jojojo~
Bueno, esta vez pude actualizar antes de las 2 semanas (?
Así que déjenme reviews porfa TwT me deshago, y los reviews son amor (? Si me dejan 5 reviews actualizo en menos de una semana (? y sino...bueno, haré lo que pueda xD
Muchas gracias a quienes ya dejaron owo las/los adoro (owo)/
