Yosen decime que se siente (8) :v

TsunTsun

Capítulo 13: El Titán y la Pulga

Cáncer: ¡Hoy estas en octavo lugar! ¡Si quieres que todo vaya bien deberás aprovechar tu buena compatibilidad con Libra! Ten cuidado con tus emociones, tu objeto de la suerte es algún artículo de oro.

– Muy bien, pueden bajar del autobús. Sin empujar. – ordenó el entrenador Nakatani.

Ambos equipos de Shutoku bajaron del transporte. La pelinaranja, que fue una de las primeras en bajar, lo primero que hizo fue estirar los brazos y las piernas.

– Ah, que agotador…– dijo, soltando un suspiro. Habían sido alrededor de cinco horas de viaje, y aunque habían tomado un descanso entre medio para ir al baño y comprar algo de comer, sentía todo su cuerpo cansado de tanto estar sentada.

De repente sintió un empujón y volteó enojada lista para quejarse, pero para su sorpresa, el culpable era el Miyaji mayor. Ambos se miraron mal y el rubio continuó su camino…

Unos días atrás…

¡¿Por qué no puedes simplemente decirme que pasó?! – le gritó el rubio a la chica.

A la salida del instituto, finalmente se habían encontrado y lo primero que había hecho el de tercer año, era preguntarle sobre el tema de Tosaka. Ella se había negado a responder, diciendo que no tenía mucha importancia y que no había pasado 'nada'. Pero el mayor no le creía, estaba seguro de que la pelinaranja estaba mintiendo.

Se conocían desde hace un buen tiempo, después de todo. Y de la misma manera que él sabía que ella mentía, ella sabía que él iba a enojarse por no contarle. Era algo usual que ocurría entre ellos. Miyaji era un chico algo temperamental, aunque se preocupaba mucho por los demás. Se enojaba fácilmente, y ambos tenían personalidades muy fuertes.

Mi-chan, Kiyoshi-kun por favor no peleen. – dijo Aki mirándolos algo preocupada e insegura, sabiendo que esa discusión iba a terminar mal si continuaban.

¡No es tu problema, lo voy a arreglar sola! – le contestó la chica de ojos grises con la misma intensidad al rubio.

¡Eres completamente insoportable! – le dijo finalmente mientras volteaba para irse junto con Kimura, quien había estado observando en el costado con algo de pena.

Miyaji estaba enojado, eso era algo obvio. Pero en realidad no era porque ella no quisiera contarle lo que había sucedido ya que sabía que por dentro ella confiaba en él, el problema era que al no decirle los hechos claramente, no podía reclamarle nada a Tosaka. No podía ir y golpearlo como deseaba hacerlo…ya que 'no tenía razón alguna'.

Sentía como si la pelinaranja estuviera protegiendo a ese tipo, y aunque sabía que no era cierto, igual lo enfurecía.

¿Por qué no podía simplemente decirle y listo?

Ahora estaba molesto, y ella también con él. No podían hablarse, y solo se miraban enojados, algo que no había pasado desapercibido por Takao (y que, por otro lado, Midorima no notaba en lo más mínimo).

Todos los jugadores bajaron, y se reunieron alrededor de los entrenadores.

– Escuchen todos, y presten atención. Lo primero que haremos será dejar las cosas en el hotel. – anunció la entrenadora del equipo femenino, apuntando hacia el edificio que se encontraba frente a ellos. – Una vez que dejen sus cosas, nos encontraremos aquí.

– Luego de eso iremos a Yosen. Las chicas tendrán su partido, y después de ellas jugarán ustedes – continuó Nakatani mientras miraba a Otsubo y a los demás.

Todos respondieron afirmativamente, y dejaron algunas cosas en sus respectivas habitaciones. Se encontraron de nuevo en la puerta, preparados para ir a su primer partido del viaje. Cuando llegaron a Yosen…todos los miraron de manera extraña.

¿Así que ellos son de Shutoku?

¡Ese chico tiene cabello verde!

¿Eh? ¿En serio? ¿Podría ser que él es…?

Escucharon los murmuros de los estudiantes, mientras que los entrenadores hablaban con la entrenadora de Yosen, quien aparentemente se hacía cargo de tanto el equipo masculino como femenino.

– Tch, que idiotas…- dijo Mikami mientras observaba como todos miraban a ambos equipos.

La generación de los milagros no solo era conocida porque eran prodigios en el básquet, sino también porque entre ellos estaban Akashi Seijuuro y Midorima Shintarou. Dos chicos que venían de familias adineradas y reconocidas en Japón. La del pelirrojo siendo mucho mayor en comparación a la de Midorima, pero aun así ambos chicos tenían una buena posición económica.

Cuando notaron el cabello verde del prodigio, varios estudiantes de Yosen comenzaron a sospechar sobre quién era, y al ver el colgante dorado que llevaba…

– Escuchen, - dijo la entrenadora. – se está realizando una reunión en el gimnasio, así que por problemas administrativos tendrán que esperar al menos una hora para comenzar el partido y calentar. Tienen el rato libre, así que quédense por aquí cerca. Pueden ir a comprar algo liviano para comer los que quieran.

– No se metan en problemas. – agregó el entrenador Nakatani, mirando a Takao, quién en ese momento dijo '¡por qué me mira a mí!' en voz baja.

Todos asintieron, mientras los entrenadores se quedaron hablando. La mayoría de los chicos se quedaron ahí, Miyaji y Otsubo sacando sus celulares para poder escuchar música mientras esperaban.

– Midorima, ¿realmente crees que esto servirá de algo? – preguntó la pelinaranja, mostrándole la pulsera de oro.

– Dijiste que querías dar lo mejor de ti, Okita. Oha-asa dijo que hoy nuestro objeto de la suerte es un artículo de oro. Esto es lo que debemos usar si queremos tener buena suerte.

Bueno, tenía que admitirlo, podría haber sido algo peor…podría haber sido algo vergonzoso, pero para su suerte solo era algo de oro. Takao, que estaba junto a ellos, solo miraba alrededor a todos los estudiantes…buscando a alguien con la mirada.

Mientras que el peliverde y Mikami hablaban sobre Oha-Asa, una chica rubia se acercó lentamente a ellos.

Era de estatura un poco más baja de la chica de Shutoku. Las raíces de su pelo se veían más oscuras, llevaba la corbata roja del uniforme desarreglada, y los primeros botones de la camisa desabrochados, dejando ver un poco su pecho. Además tenía unos pendientes rojos. – Midorima-san, ¿verdad? – dijo suavemente con una mirada exageradamente inocente mientras tomaba el brazo izquierdo del prodigio con una de sus manos. Se podían ver las uñas pintadas de rosa…

La pelinaranja y el chico con vista de halcón la observaron desconfiadamente.

– ¿Quién eres? – le preguntó el de lentes sin alejarse de ella, pero tampoco con mucho interés.

– Ritsunoma Kaguya~ ¡Soy tu fan desde hace un tiempo Midorima-san~!

El base la miró completamente desconfiado, como si supiera que algo malo pasaba con esa rubia.

– Tch, vuelve con tu grupo, niña. – le dijo Mikami dirigiéndole una mirada molesta, odiaba a la clase de chicas que se refregaban tanto en los hombres solo para llamar su atención. Y por alguna razón, esa rubia le caía aun peor.

En ese momento Takao se sorprendió un poco, tratando de esconder una sonrisa al ver la reacción de la pelinaranja. Midorima en cambio, solo le dirigió una mirada algo confusa a la chica de ojos grises.

Ritsunoma, ignoró completamente la orden de marcharse. – No molestes, Aro de básquet (1). Dime, Midorima-san, ¿no quieres que te muestre como es Yosen?

Él solo frunció el ceño pero no dijo nada.

Mikami por otro lado, estaba furiosa. – ¡¿Cómo me llamaste, idiota!?

– Okita, no deberías insultar a nadie. – la interrumpió una voz. La pelinaranja volteó y vio a la capitana, Asumoto, cruzada de brazos y enojada.

– Tch, – girándose enojada se marchó del lugar. Sin prestar atención hacia donde iba.

x.X.x.X.x.X.x

Esa rubia teñida le había parecido una completa molestia…

Y encima el idiota de Midorima actuando como si nada, ¿acaso era un imbécil?

Trato de despreocuparse y no pensar en lo ocurrido, ya más tarde pensaría en eso, tal vez habría sido ella la equivocada. Decidió que si quería calmarse, debía comprar algo dulce, eso siempre funcionaba. Se dirigió a unas máquinas vendedoras que estaban en ese pasillo, e ingresó el dinero…solo quedaba una barra de chocolate con almendras para su suerte.

Tal vez las teorías de Midorima y Oha Asa no estaban tan equivocadas…

Mikami sonrió al tomar la barra, y la observó por unos instantes. Realmente era afortunada de poder conseguir la última, pensaba mientras probaba una mordida del dulce. Caminó con ella en mano unos pasos para luego chocar con alguien…

– Oh, ese es el sabor que ya no quedaba~

Un titán de cabello violeta se inclinó ante Mikami y luego mordió la barra de chocolate de la chica. Ella se quedó tiesa al verlo, y parecía que lo veía en cámara lenta, como de un solo bocado se estaba comiendo casi la mitad del dulce. ¿Eso era un beso indirecto? ¿Una mordida indirecta?

Sus mejillas tomaron un tinte levemente rosado, pero su rostro inmediatamente demostró su enfado.

– ¡Maldito idiota, eso era mío! – hecha una furia, lo miró completamente disgustada. Y el chico finalmente se giró a verla.

– Ah~, ¿era tuyo, verdad? Gomen~ – le dijo vagamente el chico exageradamente alto, su expresión de cansancio y sueño le recordaba a alguien…

– ¡Eres un-! – estaba a punto de insultarlo cuando el titán abrió un poco los ojos, y la apuntó como si se hubiera dado cuenta de algo.

– ¡Pareces una naranja! – la interrumpió de la nada, apuntando al uniforme de la chica, que en ese momento se llenó más de rabia.

– ¡PERO QUÉ-!

– ¡Murasakibara! ¡Qué demonios estás haciendo! – la interrumpieron de nuevo, pero esta vez una pequeña de lentes rojos. La altura era casi la misma que la de Aki, y su cabello era negro y largo, hecho en una trenza. Llevaba un chaleco gris, una camisa arremangada hasta los codos, y una falda gris con líneas negras…el uniforme de Yosen.

– Ah, lo siento Nomi-chin~ no habían más y ella tenía el último.

Ignorando al gigante, la pelinaranja parecía que aún desprendía humo, y en cualquier momento le clavaría algo al jugador de Yosen. – Ehm, disculpa, él es algo…– la chica de lentes pensó en como describirlo adecuadamente, – obsesivo con los dulces… ¿vas a quedártelo? –preguntó luego, con aparentes ganas de comer el dulce.

Mikami sintió que lidiaba con un par de niños, pero ya cansada solo suspiró y le ofreció el chocolate. El pelivioleta estaba a punto de agarrarlo cuando la pequeña se le adelantó. Lo que siguió después fue una breve pelea por el dulce.

– ¡Yo lo pedí, es mío!

– ¡Nomi-chin dámelo!

– ¡Que no!

– ¡Dámelo!

– ¡MURASAKIBARA!

¿Murasakibara?

De repente recordó de donde lo había escuchado.

–…Murasakibara. – se escuchó la voz de Midorima llegar, logrando que el titán dejara de discutir con la chica de menor altura.

–…¿Mido-chin? – dijo al verlo. – Oh ¿se conocen? – preguntó al ver cómo ambos tenían el mismo uniforme naranja.

–…Sí. – dijeron los dos al mismo tiempo.

– Kinomoto Kuromi, un gusto conocerlos – dijo la chica más bajita del grupo con una sonrisa.

Midorima la miró atentamente un momento como estudiándola, para luego suspirar. – Midorima Shintarou.

– Okita Mikami…un gusto…

En ese momento el único que no se había presentado era el gigante de cabello violeta, y Kuromi lo codeo para que se presentara.

– ¿Qué? – preguntó él.

– ¡debes presentarte!

– No es necesario. – Dijo la pelinaranja. – Sabemos quién es…–

Ya lo había recordado por completo. Murasakibara Atsushi, antiguo jugador de Teiko y también un miembro de la generación de los milagros. Otro prodigio como el peliverde que tenía al lado. Mikami lo recordó, nunca había hablado con él…bueno, en realidad, pensaba que ese chico estaba loco. Recordaba que Aki le había contado que estaba en la misma clase que ella en Teiko, pero que nunca recordaba los nombres de los demás. Así que dudaba de que él supiera de su existencia…y a decir verdad, ella tampoco lo había recordado fácilmente. Era uno de esos chicos con los que sólo había compartido el mismo instituto, pero nunca nada más. Por lo poco que sabía, él era algo extraño.

–…Okay… – la pelinegra los miró detenidamente –…una zanahoria y una calabaza…– dijo con una voz no muy fuerte y luego se echó a reír.

Ambos jugadores de Shutoku se pusieron rojos y se enojaron. – ¡OYE! –

– Mido-chin, tu novia tiene dos enormes naranjas en el pecho…–

– ¡AHORA SI LO MATO, HIJO DE-!– La pelinaranja ya en su límite intentó taclear al titán, pero fue detenida por Midorima.

– ¡OKITA, NO! – la agarró de la cintura lo más fuerte que pudo mientras ella intentaba zafarse pateando y dando manotazos para poder golpear al otro prodigio mientras lo insultaba.

Kuromi, la chica de lentes, golpeó al más alto levemente, – ¡eres un idiota, jacaranda!

– Ow, Nomi-chin, te aplastaré. – amenazó el de cabellos violetas mientras miraba mal a la 'pulga'.

Al mismo tiempo, Mikami seguía quejándose de diferentes cosas. – ¡Es un imbécil! ¡Tú también lo eres, Midorima! ¡Déjame ir! ¡Vete con la rubia esa, idiota!

– ¡Ya! ¡Tranquila! – dijo el peliverde soltando a su compañera que aún se encontraba enojada.

– Jum – ella se dio vuelta infantilmente cruzada de brazos y mirando hacia otro lado.

Ni siquiera ella misma podía entender bien por qué había dicho eso…

La pequeña pelinegra miró con más atención a los de Shutoku y sonrió de manera traviesa. – ¿Podría ser que esos dos…? – Eso le daba una buena idea…pero también eso le recordaba algo o mejor dicho, a alguien. – ¿Shutoku, verdad? ¿Conocen a Kazu-chan?

–…Okita, él es libra…– Dijo Midorima ignorando por completo a la pequeña de lentes, mientras Murasakibara continuaba comiendo una barrita de chocolate que había sacado de una bolsa.

– ¿es…en serio…? ¿Justo él? ¿Con él quieres que pasemos una hora? – la pelinaranja dudaba intensamente que eso los ayudara en algo…más bien, parecía que iba a complicarlos más.

– Será bueno para nuestra suerte.

– ¡Oigan, no me ignoren!

– ¡Pero me ha hecho enfadar en menos de 10 minutos! ¡¿Realmente crees que será bueno?!

– ¡Hey! ¡Sigo aquí parada!

– ¿Quieres tener suerte y ser elegida por el destino?

La pelinaranja gruñó. – Ugh, está bien, ¡lo haremos a tu manera! –

– ¡Dejen de ignorarme! – Ambos voltearon finalmente a verla, –Murasakibara es libra, y yo también, ¿cuál es el problema?

–…– Mikami giró inmediatamente hacia Midorima – oh no…– pensó mientras veía un casi invisible brillo en los ojos del peliverde. Ahora si no tendría escapatoria…pasar una hora con ese par…todo por el bien de su suerte. – Esto no puede ser buena suerte…


(1) Por si no lo habían escuchado, a algunas mujeres les dicen "aro de básquet" porque "La embocan de cualquier ángulo", es decir, le dicen 'fácil'. (Sip, Kaguya es una zorra que insultó a la calabaza :v)

Si quieren ver la escena en la que Midorima tiene a Mikami para no dejarla matar a Murasakibara, el link está en mi perfil! ;)

CHAN CHAN CHAAAAAAAAAAN (?) xD bueno, primero que todo pido disculpas, estudiar me toma tiempo de mi vida, así que probablemente actualice d semanas (trataré que no sea más tiempo que eso). Aunque el siguiente capítulo puede que lo tenga listo antes :B

ACLARACIÓN: Kinomoto Kuromi, y Ritsunoma Kaguya NO ME PERTENECEN, son de YAMIKUROSHIN, que me prestó a sus nenas para el fic~ \(owo)/ gracias por prestármelas y por corregirme el capi~

Si quieren leer el fic que trata sobre Kuromi, se llama "156 Centímetros de Amor" y está también acá en Fanfiction. (A ver si así la jodemos lo suficiente como para que actualice :v )

Bueno, no sabía si terminar el capítulo ahí…o si debía continuarlo (lo siento algo corto), pero me recomendaron (Yami-san, y Bubble-chan~) actualizar así que acá continúan los problemas de estos dos! No va a estar Aki ahora, porque solo están los clubes de baloncesto, pero se vino el titán de titanes (? XD que va a tirar comentarios "inteligentes" :v

Bueno, no molesto más, gracias como siempre por leerme y por los reviews! :3