El Just Dance 2015 es mi nuevo vicio (?


TsunTsun

Capítulo 17: Perder Solo es el Comienzo

Mikami se encontraba en su casa, preparando las cosas para el día siguiente. Era de noche, y la luna se podía ver por la ventana. Suspiró pensando en las cosas que le habían pasado desde que entró a Shutoku. Primero la entrenadora le había dicho que tenía potencial…pero después de poco tiempo, un mes de clases, le tocó practicar con Midorima porque supuestamente eso le ayudaría a mejorar. No sabía si eso realmente la había ayudado (o tal vez simplemente no quería aceptarlo), pero desde que había entrenado con él las cosas habían cambiado. Su rutina anteriormente, cuando estaba en Teiko, era ir a clase, practicar, hablar con Aki, y no más que eso. Ocasionalmente se encontraba con los Miyaji, a veces con los hermanos de la pelinegra…y seguía a Oha-asa cuando era algo simple lo que debía cargar.

Ahora estaba comenzando a realmente creer que lo que Oha-asa decía era verdad. Se sentía algo tonta, pero no podía evitarlo. Midorima le había hecho creer en eso…

Se tapó la cara en frustración. Realmente entrenar con él le había afectado. – Me doy pena. – pensó, mientras miraba al techo de su habitación.

– ¡Mikki!

La pelinaranja volteó, y vio a su madre parada en la puerta. – ¿Okaa-san?

– El teléfono, es para ti. – continuó, sonriendo y acercándole el teléfono.

Mikami tomó el objeto, y luego contestó algo confundida. – ¿Hola…?

– ¿Mi-Mikami? It's been a long time!

Le costó unos segundos, pero reconoció la voz, el acento americano era inconfundible. – ¿Tai? – preguntó al recordarlo. Su primo, aquel con el que había pasado varias 'aventuras' cuando era pequeña. – ¿C-cómo has estado? – Se sentía algo nerviosa, no se habían visto por alrededor de ocho años. Desde que él se había ido a Estados Unidos, solo se habían encontrado unas pocas veces en las cuales ella había ido a ese país de vacaciones. Pero no se habían visto por mucho tiempo, y ahora podía decirse que eran algo así como extraños.

Sin embargo, se dice los lazos familiares son muy difíciles de romper…

– Eh, bien… – sintió que podía ver al chico rascándose la nuca. Era algo muy común que él haría si seguía siendo el mismo chico que antes. Sonrió para sí misma. – Han pasado varias cosas, siento no haberte llamado antes. Tou-san no me había dado el número.

– Ya veo. No sabía que habías vuelto. Ichi-oji llamó aquí hace uno días para contarnos, pero no había tenido tiempo de llamarte. Las actividades del club me tomaron mucho tiempo.

– Sí, lo mismo digo…– Hubo un corto silencio, en el que ambos pensaron en qué decir. – Se acerca un torneo importante, y estaré algo ocupado también.

– Bueno, cuando termines asegúrate de llamarme y nos encontraremos entonces.

– Hai, See ya, pumpkin head!

– ¡OI! ¡¿QUÉ-?! – Y antes de que pudiera terminar el chico ya había colgado. Miró enojada al teléfono.

No, ese idiota no había cambiado.

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Miró hacia los asientos de atrás. Hace unos días que había dejado de pasar tanto tiempo con el par de Shutoku. Ahora, Mikami se encontraba en su asiento esperando a que llegara el profesor. Su artículo de la suerte, una cinta adhesiva se encontraba en una esquina de su pupitre. Por alguna razón la curiosidad la invadía, quería saber de qué hablaban Midorima y Takao.

Las preliminares del Interhigh habían empezado, y ella, junto a sus compañeras, había jugado algunos partidos en los cuales, para su suerte, Shutoku había salido victorioso. Sabía que lo mismo había pasado con el equipo masculino, y que si seguían así iban a lograr llegar al Interhigh sin problemas. Pero quería ver uno de esos partidos, y como Kiyoshi aún seguía enojado con ella, no podía preguntarle cuando jugarían.

Tener dos partidos ese día será agotador…pero creo que ganaremos fácilmente. – Escuchó a Takao decir.

¿Ellos también jugarán dos partidos el mismo día? ¿Ya están en las semi-finales? – se preguntó, sabiendo que era muy probable que tuvieran que jugar los dos partidos el mismo día, ya que a ella le había ocurrido unos días atrás.

Eso es obvio.

Se las iba a arreglar para verlos, decidió. Sintiéndose algo incómoda. No era que le importara, solo quería verlos jugar, se decía a sí misma.

Lo último que se preguntó, fue si debía avisarle a Aki.

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De nuevo se vistió de negro. Mirando el partido desde lejos, y tratando de pasar desapercibida (aunque fallaba miserablemente gracias al tanuki shigaraki que tenía en su mano derecha).

Shutoku contra Ginbo.

Sólo habían pasado cuatro minutos desde que había comenzado el partido y ya Midorima había pedido el cambio para volver a la banca. Shutoku iba ganando 16 a 2.

Suspiró dándose cuenta que el primer partido era una pérdida de tiempo, y que ahora también Takao estaba en la banca. – Eso significa que esa escuela no es tan importante…Kiyoshi y los demás ganarán con facilidad – continuó observando el partido un poco más.

De repente escuchó el silbato viniendo de la cancha de al lado.

¡Falta ofensiva del 10 blanco! – uno de los asistentes levantó una bandera con un cuatro.

– ¿Eh? ¿Cuatro faltas? Ese chico debe ser agresivo…– Comentó para sí misma mientras le prestaba atención a ese equipo de uniforme rojo, blanco y negro. Quitaron al jugador número diez, y continuaron el partido. Entretenido, pero no lo suficiente. Shutoku terminó ganando 118 a 38, mientras que Seirin ganó 73 a 71…

Ese pelirrojo…y ese equipo…son los mismo de la otra vez…– Pensó, mientras luego de un receso ambos equipos volvían a salir al campo de nuevo.

Lo que no entendía era, ¿por qué ese equipo parecía tener menos jugadores? Era como si uno no hiciera prácticamente nada.

Luego de saludarse, el pelirrojo parecía haberle dicho algo a Midorima que no le agradó. Y cuando el partido comenzó la posesión la obtuvo Seirin. Mikami miró algo asombrada, de la nada, la pelota llegó con facilidad al aro, todo preparado para un alley-oop. ¿Acaso Shutoku tenía la desventaja contra ese equipo? Frunció las cejas con solo pensarlo. Debería ser imposible…

Midorima bloqueó al pelirrojo con facilidad, entregándole la posesión a Takao. La pelinaranja sonrió confiada, aún si era un equipo fuerte, Shutoku debía ganar.

Pasaron dos minutos, y todavía ninguno de los dos equipos había anotado. Luego esos dos minutos se convirtieron en cuatro, y cuando Midorima obtuvo el balón tiró un certero punto de tres.

Mikami miró asombrada cómo el peliverde se dio vuelta tan rápidamente sabiendo que anotaría. Y se sorprendió aún más cuando Seirin les devolvió el favor. De nuevo, un pase extraño que recorrió toda la cancha, llegando al pelirrojo...Ese partido sería interesante.

Con los tiros de tres de Midorima que eran imparables, a los tres minutos del segundo cuarto ya iban 27 a 15.

Intentó acercarse un poco más para ver…

¿Acaso Midorima estaba sonriendo?

Eso era imposible, ¿no?

Abrazó fuerte al tanuki mientras se preguntaba si Midorima realmente podía sonreír. – Cada vez que él sonríe, seguro un cachorro muere…

Para el final del segundo cuarto Seirin tenía 27 puntos y Shutoku 45.

La pelinaranja suspiró, al principio parecía prometedor, ahora que veía la diferencia, aparentemente Shutoku ganaría con facilidad. Decidió salir a tomar algo de aire. Fuera de la cancha se podía escuchar cómo comenzaban a caer gotas, y en ese momento se maldijo por no haber llevado el paraguas como su madre le había dicho que debía. Suspiró, tenía alrededor de diez minutos hasta que empezara la siguiente parte del partido. Miró hacia la lluvia. Recordando lo que había ocurrido anteriormente en ese clima…– Este tiempo no puede ser una buena señal. – Pensó amargamente mientras recordaba cómo el prodigio la había acompañado cuando Tosaka le había arruinado el día.

– ¡Okita-san! ¡Qué raro verde por aquí!

Se dio vuelta inmediatamente, confundida sobre cómo alguien la había reconocido con esa ropa. Estaba tratando de no encontrarse con nadie después de todo.

El rubio la miro sonriente, y comenzó a hablar sin parar recibiendo una mirada de disgusto de parte de la pelinaranja – ¿Has venido a ver a Midorimacchi? ¿Por qué estás vestida así? ¿Es un partido interesante, no? ¡Dos jugadores de Teiko enfrentándose!

Lo último le llamó la atención. – ¿Dos? ¿El pelirrojo es uno de ellos?

– ¿Eh? ¿Kagamicchi? No, Kagamicchi no estuvo en Teiko. Ah, seguro no recuerdas a Kurokocchi…presta atención en el partido y seguro lograrás verlo. – le hizo unas señas con la mano y luego se fue.

Ella lo vio irse con poco interés. – Al menos no tengo que aguantarlo.

Suspiró, y volvió a su lugar para ver cómo continuaba el partido.

En la siguiente parte, comenzó a entender el potencial del otro equipo. Seirin tenía un jugador especial…su propio prodigio. Uno que podía saltar, y que podía hacerle frente a Midorima.

Después del silbato final, el tablero marcaba Seirin 82 y Shutoku 81.

Y la sonrisa del prodigio de Seirin…le resulto extrañamente familiar…

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Sabía que su mal presentimiento se haría realidad…

– Midorima…– mirando al peliverde de lejos bajo la lluvia, se sintió algo angustiada. Sabía lo que era estar en esa posición, y aunque en parte tenía ganas de verlo a él de ese lado (estaba segura de que hasta entonces, él no había perdido en el baloncesto), ahora que lo veía deprimido, tratando de dejar pasar sus lágrimas con la lluvia…se sentía cruel por haber deseado que esto pasara.

Tal vez había sido muy dura con él…

Dio un paso, dudando, preguntándose si debía acercarse y hablar con él…No se trataba de consolarlo, sino de… ¿hacerlo entender que todo tenía una razón? Ni ella se encontraba segura de qué era lo que pensaba lograr, pero sentía ganas de quitarle esa 'cara de perdedor' del rostro.

Le resultaba 'molesto' verlo llorar…

Estaba a punto de acercarse a él cuando un sonido la interrumpió. Era un celular…el de Midorima.

El chico atendió, y ella se quedó inmóvil. – Si.

¡Ah! ¡Midorin! ¡Tanto tiempo! ¿Cómo fue el partido? ¿Ganaste? ¿Perdiste? ¿Qué pasó? ¡Dime!

¿La voz de una chica?

– Tch, – se dio vuelta molesta para irse de ahí. Realmente era una tonta, no necesitaba decirle nada, él podía arreglarse solo.

No llegó a ver que él había cortado, y que luego hablaba con un chico y ya no más con la chica de la voz chillona…

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– ¿No crees que exageras Mi-chan? – preguntó la pelinegra al otro día. – ¿o es que estas celosa de que él hable con una chica?

Mikami se atragantó con el jugo. – ¡Q-qué demonios Aki! ¡No digas tonterías! ¡Simplemente digo la verdad! Seguramente él esperaba ese llamado. – se defendió mientras se llenaba la boca como ardilla.

Siempre come así cuando está enojada… ¿que no sé da cuenta ella misma de eso? – La miró algo contrariada la de menor altura. – ¿Por qué estaría esperando una llamada? Sabes que él no es esa clase de persona. De hecho, no recuerdo haberlo visto usando su celular en algún momento.

– No lo sé, es un tipo extraño. ¡Y empiezo a creer que batea para ambos equipos! – continuó llenándose la boca, mientras Aki solo suspiraba por enésima vez en esa conversación.

– Ya te lo dije Mi-chan, ese mensaje debe haber sido una coincidencia…

– Claro, me dice que espera un mensaje importante y luego recibe una foto de Kise Ryouta preguntándole quién es más atractivo.

–…Me rindo, si quieres creerlo, créelo. – contestó ya algo irritada de tratar de hacer entrar en razón a la pelinaranja. Cada vez que se le metía una idea de esas en la cabeza, era muy difícil sacársela. – Aun así, me parece que deberías hablar con él.

Y ante esas palabras ella paró de comer, mirando su comida con atención.

– Lo sé…

Se lo debo…

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Lo vio mientras practicaba solo nuevamente. Esta vez Takao no lo acompañaba, y ella sabía que era su oportunidad.

– Midorima, no creo que te hayas equivocado…no por completo al menos…

El peliverde, que había estado a punto de tirar el balón al aro, se quedó completamente quieto, sin contestar. Ella no sabía si no estaba de acuerdo, si le había molestado que dijera que estaba algo equivocado, o si simplemente la había ignorado como muchas veces lo hacía. Pero no hizo nada para demostrar que la había escuchado.

¿Debería ser amable?

Se preguntó a sí misma.

– Dices que haces todo lo posible…pero ¿realmente has visto todas las posibilidades? ¿Realmente has cubierto todo?

Definitivamente ella tampoco tenía idea de lo que significaba ser amable.

– Okita, ya es suficiente. – le contestó, mirándola molesto y algo… ¿herido? Perder no era algo muy agradable, y que vinieran a culparte, aun por más que no fueran sus intenciones, lo ponía de muy mal humor.

– ¡Espera! – ella tomó su mano, creyendo que al menos así la escucharía, le prestaría aunque sea un poco de atención. – No vine aquí a molestarte, ¡esa no era mi intención!

– Entonces deberías haberlo pensado mejor.

– Yo-…– Las palabras se le escapaban. No podía decirlas, sentía cómo su orgullo le jugaba en contra, y juntó el mayor valor que pudo para hablar. Él la miraba expectante, ya que era inusual que ella fuera tan…tranquila. – No tienes obligación de creerme y lo sé…pero sé que Shutoku puede ganar…– tragó pesado, forzando su orgullo aún más a fondo. – Sé que tú puedes ganar…

Recordó las lágrimas del prodigio…

No estaba bien. A pesar de que a veces quería golpearlo, no podía aceptar volver a verlo con esa expresión. No creía que el mereciera poner ese rostro, porque aunque su actitud y su personalidad eran algo insoportable, era una buena persona por dentro, y ella lo sabía.

– Cuando estábamos en Teiko…yo no fui elegida para estar entre las titulares. La entrenadora dijo que no era lo suficientemente buena. – Mikami comenzó a contarle, mirando perdidamente hacia su derecha. – Así que fui a buscarte…eras el prodigio que jugaba mi posición, y yo debía mejorar…– se había sentido algo entusiasmada esa vez, creyendo que hablar con alguien como él sería muy bueno.

– Ya sé que no me recuerdas. – continuó, dándose cuenta que ese hecho le dolía más de lo que le gustaría admitir. – Me dijiste que era inútil. Que dejara de esforzarme. Y que si no podía tirar de tres era inútil…– Sus puños apretaron con fuerza, y volteó a verlo directamente a los ojos. – Te odié en ese instante. Todo lo que había practicado se había vuelto inútil. Todo lo que había creído no había servido de nada. Luego me echaste para practicar solo, restándome importancia. – Recordó los ojos vacíos en ese entonces, sin brillo…sin vida…

Midorima solo la escuchaba. – Y cuando llegué aquí, cuando te vi de nuevo…ni siquiera era digna de que me recordaras. – Apretó fuerte los puños, recordándo cómo el prodigio la había mirado sin reconocerla. – ¡Y a ahora eso ya no importa! – Emocionada, lo apuntó con su dedo a lo que él respondió con su mirada fría de siempre. – Ahora recuérdame muy bien, Midorima Shintarou, Shutoku traerá la copa del Interhigh, ¡Yo seré quien la traiga! ¡Yo seré quien te mire de arriba! ¡Ahora soy digna de estar al mismo nivel que tú! – Sonrió confiada mientras dejaba de apuntarlo. – Escúchame fuerte y claro, kuso-megane, – una venita se le infló al prodigio al escuchar cómo lo llamaba, – Eres el ace masculino de Shutoku, y yo la ace femenina, ¡ni se te ocurra volver a perder!

Él suspiró, su rostro había perdido un poco la amargura del comienzo. Escuchar que era el ace de Shutoku, y ya no más un jugador de Teiko sonaba…mejor. Se acomodó los lentes, – Eso es obvio, Okita. – Mirándola soberbiamente de nuevo dijo, – Pero te equivocas, aún no estás a mi nivel, y jamás lograrás estarlo, no te creas demasiado por haber ganado unos cuantos partidos.

– ¡Imbécil! ¡Yo podría decirte lo mismo!

– ¡¿Imbécil?! ¡Eres realmente una histérica!

– ¡Tú eres el histérico! ¡Vine a ayudarte!

– ¡No necesito tu ayuda! ¡Y eso no fue una ayuda!

– ¡KUSO MEGANE!

Mientras ellos seguían discutiendo, Takao trataba de reprimir las risas, y Aki los miraba contenta. – todo vuelve a la normalidad…

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Unos días después…

– ¡Si comes tanto vas a enfermarte, no deberías-!

– Sí, sí, ya lo entendí Midorima, no es necesario que lo repitas. – lo interrumpió la pelinaranja molesta con cómo iba la conversación. Ambos estaban en el MagiBurguer, el lugar que Oha-Asa había recomendado a los Cáncer visitar ese día. Mikami tenía frente a ella una hamburguesa y media. El prodigio la regañaba porque ya había terminado una e iba por la segunda. La joven parecía tener una buena resistencia a la comida, un metabolismo rápido…y aparentemente amaba la carne, por lo que había notado el peliverde.

No era una cita, sino que se habían encontrado allí por casualidad. Ese MagiBurguer era el más cercano a Shutoku, y después de haberse escapado de Takao, ambos fueron allí a comer, terminando en la misma mesa por falta de espacio.

Él había comido una sola hamburguesa con paciencia…pero al verla comer, más se daba cuenta de la diferencia que tenían ella y Momoi. La pelinaranja tenía una semilla de tomate en la mejilla, que no tenía idea de cómo había llegado ahí, pero tampoco le importaba. Se sintió algo incómodo al saber que la gente los veía como si fueran amigos al estar sentados juntos.

Empiezo a preguntarme si esto es menos vergonzoso que venir con Takao…

– ¿Es en serio? ¿Te llenarás con eso? – preguntó la chica, haciendo señas hacia la hamburguesa del peliverde.

Ella iba a comer en total 3, mientras que él se conformaba solo con una. Claro, que a diferencia de ella, había comprado papas.

El chico se acomodó los lentes antes de contestar, – Okita, sabes que no eres para nada femenina, ¿verdad? Las mujeres no deberían comer así.

– ¿HA? – frunciendo el ceño, la chica levantó su mirada para verlo. – ¡¿Acaso eres un mono?! – una venita se le hinchó al de lentes. – Mi género no tiene nada que ver con lo que coma, idiota. Además, no estoy gorda. – dijo, aunque con lo último no sonó tan segura.

Él suspiró, y se acomodó los lentes. No, Okita no estaba gorda, pero no era como si él fuera a decírselo.

Cuando ambos terminaron, se prepararon para irse.

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De verdad creerán que somos buenos amigos – pensó Kagami, mientras él y Kuroko se dirigían al MagiBurguer. Aunque ya no le importaba tanto como la primera vez. Se había vuelto algo usual, que se encontraran camino al MagiBurguer. Él por hamburguesas, y Kuroko por su malteada de vainilla.

Además estaba de buen humor, y no tenía muy claro por qué.

– Kagami-kun, llevas sonriendo así todo el día, ¿es porque has entendido la clase de matemática?

–…¿eh? No…no estoy seguro, pero siento que hoy será un gran día. – dijo mientras levantaba su mano, listo para abrir la puerta del local.

Solo que…en vez de tocar la puerta…su mano apretó algo totalmente distinto…

Algo muy suave.

Fue solo un segundo, en el que él apretó levemente y cuando miró hacia adelante se encontró con una chica…de cabello anaranjado.

– ¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

– ¡PERVERTIDOOOOOOO!

Le había apretado un pecho…a una desconocida.


Y Ahora Mi-chan stalkea a Midorima (?

Okno, no tenía idea de dónde cortarlo, y este me pareció un muy buen lugar :v La escena del final la había pensado desde que creé el fic (sí, hace un año más o menos que tengo esta idea en la mente XD), y cuando vi Gintama (hace alrededor de un mes) me di cuenta que a Gintoki le pasó exactamente lo que yo había pensado con Tsukuyo :v Esa escena en la que le agarra el pecho es demasiado genial XD

Bueno, este capi es más largo que el anterior, espero les haya gustado. Me es difícil agregar escenas algo azucaradas ._. quiero que sea más romántico, pero siempre me tiro a la comedia…voy a tratar de juntar más al par tsundere (? Por ahora, siéntanse satisfechos con los celos de Mi-chan :v Es que es muy difícil Midorima. Recién ahora que perdió se va a hacer un poco más agradable pero con ese carácter de m! que tiene cuesta enamorarlo (?

Quienes ya sepan quién es el primo de Mikami (lo cual creo que hice muy obvio) se habrán divertido (? Las cosas se van a poner aún mejor :v xD

Ya saben, cualquier error, crítica, o hasta pedido de actualización (?) me lo pueden dejar en un review owo

Cuidense~!