Para tener una mejor idea de las jugadoras de Shutoku, visiten mi deviantart y vean mi dibujo del equipo femenino.

TsunTsun

Capítulo 21: La Oscuridad y la Suerte

Makkura Yami.

Medía un metro ochenta y siete.

Power Forward de la Academia Touou.

Mikami frunció las cejas.

Una completa molestia.

La verdad era que el partido estaba siendo mucho más complicado de lo que esperaba. El marcador se invertía una y otra vez, dándole la ventaja a Shutoku, para luego cambiar y dársela a Touou y así sucesivamente. Tan solo era el primer cuarto, y se estaba notando la igualdad de fuerzas de ambos equipos.

La pelinaranja suspiró frustrada mientras veía cómo otra vez, el balón se le escapaba de las manos. No estaba muy segura de cómo, pero la chica de cabello celeste grisáceo lograba distraerla de alguna manera y quitarle la posesión del balón. Era algo extraño, ya que por la altura de la chica, era muy difícil que pasara desapercibida. Pero tenía algo especial…De hecho, al mirar con más detenimiento, notó que todo el equipo contrario lo tenía. Dos jugadoras eran aparentemente gemelas idénticas, mientras que la armadora de ese equipo era una chica de cabello rosado y de muy baja altura. Y luego estaba una pelinegra que tenía un mechón rosado…

– ¡Oi, Okita! ¡Concéntrate! – escuchó la voz de la jugadora más alta de su equipo y sintió una palmada en la espalda. – Vamos, necesitamos que hagas tus tiros ahora, o sino podemos llegar a tener problemas.

Mikami asintió, y aunque estaba sorprendida en un principio por la familiaridad de su senpai, al cruzar miradas con la jugadora de cabello celeste, Makkura, solo pudo fruncir las cejas con determinación.

El silbato marcó el final del primer cuarto, con un empate de ambos equipos. Las chicas de Shutoku se reunieron todas en la banca, y rápidamente fueron por agua mientras la entrenadora les daba algunas instrucciones.

– Okita, debes ser tú quien detenga a Makkura. – dijo la capitana interrumpiendo a la entrenadora y recibiendo una mirada de inseguridad por parte de la pelinaranja. – Ella solo es ágil y rápida. Ya habíamos visto de lo que eran capaces en los videos antes del partido.

– Es cierto, – agregó tranquilamente la rubia del equipo. – Trata de no mirarla a los ojos cuando te enfrentes a ella.

– ¿A qué te refieres?

– Su mirada es vacía. Su personalidad es distante y fría…es casi como si jugaras contra un agujero negro. Si dudas un solo segundo, se aprovechará de tu inseguridad y te quitará el balón. – explicó la capitana.

– ¿Has notado que es cómo un mapache? El cabello negro, las ojeras…la capacidad de robarte…

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– Es increíble. Es la primera vez que veo un partido femenino.

– ¿En serio? – preguntó Kagami al escuchar el comentario de Kuroko. – En Estados Unidos solíamos ver los partidos de básquet del equipo femenino además del masculino.

Algo dudoso, Kuroko se animó a preguntar – ¿Por alguna razón en especial?

– Perdíamos horario de clase.

El rostro del de cabello celeste se mantuvo en blanco al escuchar la respuesta, sin demostrar ninguna expresión. Pero Kagami pensaba que su contestación lo había decepcionado de alguna manera, aunque no entendía bien por qué.

– ¿Podría ser…que la materia que más perdías era Lenguaje?

El pelirrojo frunció las cejas, – ¿A dónde quieres llegar con eso?

– Nada importante…

Eso explicaría el porqué de sus malas calificaciones en inglés a pesar de haber vivido en Estados Unidos.

El segundo cuarto del partido había comenzado, y ambos observaron con detenimiento lo que ocurría.

– Okita-san realmente se parece a ti. – comentó Kuroko, logrando atraer la atención del jugador de Seirin.

– ¿A qué te refieres?

El jugador fantasma era alguien que sobresalía en las observaciones. Para poder cumplir bien su función, se aseguraba de estudiar bien a sus compañeros. Ahora que veía a la chica, y que conocía un poco más a Kagami, podía decir con certeza que tenían rasgos en común. Aunque no se notaba mucho físicamente, su manera de jugar era muy parecida a la del jugador número diez de Seirin. Ambos determinados, ambiciosos, y al mismo tiempo con un gran espíritu de lucha. La pelinaranja, además, parecía tener poco temperamento, algo que notó al ver como se frustraba cada vez que le robaban el balón, y además por lo poco que la había conocido la vez anterior en el MagiBurger. – Su personalidad parece ser muy parecida a la tuya…¿Cómo es su relación?

– Su madre es la hermana de mi padre. – El pelirrojo lo pensó por un momento, y luego agregó, – Ambos tienen cabello naranja, igual que el de ella. – de su bolsillo sacó una foto y se la enseñó a su compañero. – Cuando ella era pequeña, la última vez que la vi, tenía los ojos marrones casi naranjas, igual que los de mi padre…pero por alguna razón perdieron su color, creo que ahora son iguales a los de su padre.

Kuroko observó con detenimiento la foto. Aunque Kagami se veía igual, la chica se veía muy distinta. Su cabello era corto y cubría mucho su rostro, y además los ojos casi naranjas hacían difícil que creyera que era ella misma. Pero al ver la expresión de ambos, tan parecidas…no había duda de que eran familiares.

Ambos parecían tigres.

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Finalmente pudo entender cómo funcionaba.

Makkura Yami era, como su nombre lo decía, la completa oscuridad. Su personalidad impredecible y sombría hacía que sus contrincantes se inquietaran. Lograba ver el momento exacto en el cual su oponente perdía la seguridad y tomaba ventaja para poder robar el balón. Era muy veloz.

Lo único que tenía que hacer era no dudar, y para ello tenía que ignorar los ojos de la jugadora de Touou…

Ya que Okita Mikami, no se dejaba llevar por la oscuridad.

Su precisión en cambio, no le duraba todo el tiempo. Si había algo que había entendido después de entrenar tanto tiempo, era que tenía un límite. A diferencia de Midorima, quién parecía nunca llegar a un límite exacto, ella solo podía aguantar dos cuartos con tiros certeros. Como si su precisión solo durara media hora. Luego comenzaba a disminuir, y de cada diez tiros que realizaba, solo siete eran certeros.

El partido siguió difícil. La ventaja que había logrado Shutoku era de diez puntos, pero no podían cantar victoria todavía.

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Midorima suspiró mientras miraba el reloj.

Si no estaba equivocado, en ese momento se estaría jugando el partido de Touou y Shutoku. Por un instante se preguntó cómo estaría yendo, y aunque no le gustaba admitirlo, el resultado le interesaba. Claro, que eso no era del todo importante, ya que tenía otras cosas en qué preocuparse. Como por ejemplo, el hecho que dentro de poco tendrían vacaciones de verano, y eso significaba que tendría un campamento de entrenamiento.

– ¡Nii-san! – La peliverde menor infló los cachetes mientras fruncía las cejas. – ¡Dijiste que ibas a ayudarme!…Y solo te encuentras distraído…

Él se sonrojó un poco al darse cuenta y también frunció las cejas. – No estoy distraído, Shizu. Solo pensaba en algo.

Eso es estar distraído…baka-nii…– pensó la menor, – ¿Y entonces cómo resuelvo esto?

No era que la Midorima pequeña no entendiera del todo sus clases, sino que le gustaba que su hermano mayor le explicara. Él era algo frío y distante la mayoría del tiempo. No le era fácil expresar sus sentimientos, pero por alguna razón, al menos con ella, era un poco más agradable.

Shintarou y Shizuku, no se llevaban mal después de todo.

– Tienes que despejar la 'x'…

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Resultado: Shutoku 95 – Touou 93

– Eso fue emocionante…

Fue lo único que Kagami pudo decir al ver los últimos segundos del partido. La pelirroja de ojos celestes, la jugadora más alta del equipo había hecho un clavado, garantizándoles la victoria.

Había estado difícil, pero Shutoku lo había logrado. Habían pasado a los cuartos del Inter-high. Después de este partido, solo les quedaba jugar contra Regulus Gakuen, y Rakuzan High. Algo que, lamentablemente para él, no iba a lograr presenciar, ya que en ese tiempo probablemente estaría en el campamento de entrenamiento...

El verano se acercaba, y a diferencia de su prima, ellos todavía tenían que jugar contra Touou, aún no habían pasado a los cuartos.

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– Tenemos un mes entero entre este partido y los cuartos de final. – dijo la entrenadora con voz severa y firme en los vestidores. – Así que no crean que se salvarán del campamento de entrenamiento, iremos en agosto.

Al finalizar el partido, la entrenadora había felicitado al equipo por los resultados. Todas estaban alegres con lo que habían conseguido, y habían decidido ir a comer juntas para celebrarlo. La pelinaranja, que en realidad no tenía ganas de estar rodeada de tantas personas, no podía escaparse de ellas.

Antes de terminar de cambiarse, escuchó el sonido de su celular que indicaba la llegada de un mensaje. Mirándolo con sorpresa, ya que no esperaba recibir algo, leyó la pantalla.

De: Tai

Congrats on winning.

Sonrió confiadamente, sí había ido a verla.

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El lunes siguiente

– ¿Mi-chan? ¿En qué estás pensando? – preguntó la pelinegra mientras ambas comían su almuerzo. De reojo y disimuladamente, Aki miraba a Takao, que estaba sentado a unos asientos de ellas. Él hablaba con Midorima, quién no parecía tener ganas de escucharlo, y además se enojaba cada vez más con los comentarios de su compañero.

Si alguien moría en esa clase, probablemente sería Takao, a manos del prodigio de la generación de los milagros….y definitivamente Aki no quería perderse ese momento.

La jugadora nueve de Shutoku volteó su atención a su amiga. – N-nada importante…ustedes también tendrán un campamento de verano…solo me preguntaba cómo seguirá todo…

Mikami miró su comida, pensando en que el equipo femenino de vóley había perdido, mientras que ellas seguirían jugando. Le resultaba algo injusto, cómo para su amiga se había terminado el campeonato, y ella, quien en un principio no tenía ganas de participar, ahora era la que tenía más probabilidades de ganar.

¿Obra del destino?

La pelinegra no contestó, pero sonrió suavemente, sin darle mucha importancia al asunto.

Por otro lado, Midorima estaba a punto de golpear a Takao.

– ¡Shin-chan, vamos, no seas tan amargado y ríete! ¡A menos que claro, estés celoso! PTFF!

Midorima había recibido un extraño mensaje de Kise…aunque para ser sincero, últimamente todos los mensajes que el rubio le enviaba eran muy raros. Le había preguntado sobre su "amiga".

"De: Kise

¡Midorimacchi, necesito a tu amiga Okita urgente! ¡Envíame su número de teléfono!"

Tal vez el peliverde tenía sus razones en dudar de su antiguo compañero. Al principio pensó que había sido un chiste, que tal vez alguien le había quitado el móvil al rubio, y había enviado eso a modo de burlarse del siete de Kaijo. Pero el 'Midorimacchi' era prueba que ese no era nadie más que Kise.

– No me importa en lo más mínimo, Takao.

– Y si realmente es así, ¿por qué no le has enviado el número de Mi-chan aún?

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En el Campamento Femenino – Dos semanas después

Una vez más, el ejercicio la ponía de mal humor. El peso cada vez que saltaba, la falta de aire después de estar tanto tiempo corriendo. El corazón le latía tan fuerte que sentía que le iba a explotar. Su pelo estaba atado y llevaba una vincha deportiva para que su flequillo no le impidiera ver. Suspiró mientras corría a toda velocidad para encestar una última vez, y terminar así el partido de entrenamiento.

El silbato de la entrenadora indicaba de otra vez, el fin de esa tortura.

Sin embargo, admitía que algo de eso la hacía sentirse bien. A pesar de que había momentos en los que deseaba no tener que hacerlo, cuando finalizaba el partido, se alegraba de haberse mantenido hasta el final. No era la única, sus compañeras de equipo también estaban alegres al escuchar el silbato.

La pelinaranja se preguntó en ese instante, ¿qué estaría haciendo Aki? Ambas se habían ido con sus respectivos clubes a los campamentos a seguir entrenando, y Shutoku tenía lugares que ya eran una tradición…

Como por ejemplo en donde se encontraba al momento. Un hogar en el cual tenían un gran gimnasio, y en el cual había una habitación grande para que las chicas durmieran.

– Nee, Okita-chan dime, ya que estamos todas aquí, ¿qué tal es tu relación con Midorima? – preguntó la más alegre del grupo, Saotome Kazue, la small forward de Shutoku, después de que todas se juntaran en la habitación para dormir luego de bañarse. Una chica alta, de cabello negro y ojos cafés grisáceos.

La cuestionada se sonrojó inmediatamente – ¡Q-que! – exclamó alarmada.

– Ya, ya, no tienes por qué ponerte así Okita, solo es una pregunta. Aunque admito que también quiero saber. – dijo la pívot, la jugadora más alta, Manjoume Ayaka. – Dime, ¿pasa algo entre tú y él? Ambos juegan la misma posición y entrenaron juntos ¿verdad?

– ¡N-no pasa nada! – contestó ella, desviando la mirada algo enojada. El recordar al prodigio la confundió un poco. Porque a diferencia de cuando lo empezó a conocer, ahora no sabía cómo sentirse con él.

Después de todo, ya no podía verlo como un simple chico arrogante y locamente supersticioso…

– ¿Ehh? ¿¡En serio!? ¿Crees que le gusten las chicas altas? – Preguntó Saotome, – él sí es alto, y mide nueve centímetros más que yo, tal vez tenga oportunidad de no morir virgen~ – agregó ilusionada, recibiendo una mirada de 'trauma' de parte de la pelinaranja.

– No, Kazue, tú sí morirás virgen~ – le contestó Manjoume, riéndose al ver como a la otra se le rompía el corazón de manera cómica.

– ¡No quiero morir sola y virgen! – dijo llorando y alzando los brazos.

– No funcionará. – dijo la pelinaranja seriamente, sin darse cuenta de lo severa que estaba siendo, a lo que las cuatro titulares la miraron con curiosidad. – él no es la clase de persona que se interesa por esas tonterías. – la voz de la pelinaranja era fría y firme, estaba completamente segura de lo que decía. Las demás chicas se miraron entre sí, y la capitana sonrió levemente.

– Mmm, ¡veo que sí se conocieron bien Midorima y tú, eh! – La pelirroja se acercó a su compañera. – ¡Ya no mientas, a ti te gusta el as del equipo masculino~!

– ¡¿Eh?! ¡Claro que no! – negó inmediatamente, pero no pudo evitar el rubor que cubría sus mejillas. – ¡Dejen de decir tonterías!

– ¡Oh~! ¡Así que a Okita-chan le gusta! – se le acerco la pelinegra infantil.

– ¡Se equivocan! ¡No es así!

– ¿Y qué tendría de malo si así lo fuera? – la voz de la rubia, Marufuji Hoshiko, las interrumpió a las tres. La titular más callada había hablado, había preguntado algo no relacionado con las clases y el deporte.

Mikami se quedó muda, sin saber qué responder. Después de todo, no tenía una buena respuesta a eso. Es decir, a ella no le importaría…bueno en realidad sí, porque Midorima le resultaba insoportable, pero tampoco era como que había una regla que impedía las relaciones entre miembros de distintos clubes…era algo tonto…

En ese momento la mayor de todas, Asumoto, habló. – Puede que seamos jugadoras, pero no olvides que aún estamos en la preparatoria. Y eres una chica como todas…tenemos derecho a que nos guste alguien, ¿o no?

Las palabras de la capitana la dejaron pensando.

– Como sea, es lindo si te gusta alguien…te sientes feliz si esa otra persona te habla, y pasar solo unos minutos con él ya te alegra el día…Esa felicidad es hermosa, ¿No lo crees?

– Asumoto-san…– todas se quedaron observando a su capitana. Cuando se dio cuenta que había llamado mucho la atención un leve sonrojo cubrió su rostro.

– ¡ah, lo siento, creo que hablé de más!

– Asumoto-san, ¿a ti te gusta alguien? – preguntó Manjoume.

– Bueno…no es que sea un secreto, pero hay alguien a quien aprecio mucho…– dijo ella con una suave sonrisa…

Se veía completamente feliz con solo pensar en esa persona.

– Eh~~ ¡Dinos! ¡Dinos!

– Ya es hora de dormir, vamos.

– ¡Awwww!

Mikami se quedó pensando…¿alguien que la hiciera feliz con tanta facilidad? ¿Era posible encontrar a alguien así?

De repente el sonido de su celular interrumpió sus pensamientos.

De: Desconocido

Okita~ Realmente necesito tu ayuda en algo, ¿podrías por favor contestarme el mensaje? Me gustaría verte para proponerte algo cuando vuelvas de tu entrenamiento.

Kise Ryouta

La pelinaranja miró el mensaje con rareza. – …eh?...eh?!...EH?

– ¿Es Midorima enviándote un mensaje de 'Buenas Noches'?

– ¡CLARO QUE NO!

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Luego del campamento

Al volver todo se mantuvo igual. Solo que la pelinaranja sentía una pequeña incomodidad al ver a Midorima. Unas extrañas ganas de golpearle la cara y salir corriendo, distintas a las que tenía al principio cuando lo conoció. Antes, habrían sido porque realmente no le caía bien, y ahora…eran por algo distinto. No estaba completamente segura de qué era, pero tenía sus sospechas…

Pero claro, su carácter y su personalidad la continuaban obligando a nergarlo.

– ¿Entonces él estará esperando en la entrada? – preguntó Mikami al salir del gimnasio, seguida de Midorima, Takao y Aki. Ambos tsunderes tenían unas llaves en la mano, las cuales eran el objeto de la suerte ese día.

– Sí. Tú hablarás con él, es eso lo que habíamos acordado.

– E-espera, ¿no te quedarás a escuchar? – su mirada sorprendida y algo confusa, llamó la atención de ambos pelinegros, que los miraban intrigados a ver cómo continuaba la conversación.

El hecho de que Mikami esperaba que él se quedara, significaba que confiaba en él, y Aki no pudo evitar darse cuenta que todo lo que había pasado hasta entonces, finalmente estaba haciendo efecto en su amiga.

– No veo por qué deba hacerlo. – contestó Midorima, acomodándose los lentes con la seriedad y tranquilidad de siempre.

– Es tu amigo el que quiere verme, lo mínimo que podrías hacer es quedarte a ver qué sucede.

El prodigio lo pensó un instante y luego suspiró cansado. – No ocurrirá nada.

– Pues entonces quédate, y luego tendrás derecho a decir "te lo dije".

Frunciendo las cejas, la miró extrañado, algo confundido por la rara actitud de su compañera. Mientras que los otros dos miraban divertidos al par.

Caminaron en silencio hacia la entrada, preguntándose qué podría querer el prodigio de Kaijou, ya que no le había dicho exactamente qué necesitaba, y aunque sonaba raramente turbio el mensaje, conociendo lo 'ingenuo' que podría ser Kise, Midorima confiaba que lo que pediría sería alguna tontería.

– ¡Midorimacchi! ¡Okita! – Exclamó ni bien los divisó. – Que gusto, ¡realmente tengo algo muy importante que pedirte, Okita!

– No des vueltas y solo dilo de una vez.

El rubio la observó, y por un segundo pareció dudar. – Creo que lo que tengo que decirte…no te va a gustar mucho…

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– ¡Me niego!

– Okita-san~, no seas cruel, ¿segura que no quieres ser modelo? Me ayudarías en esto, y además te pagarían bien…vamos Midorimacchi, ¡di algo!

La pelinaranja miró a Kise molesta, no quería seguir con esa discusión que ya llevaba más de quince minutos, pero el rubio era realmente insistente. Al parecer corrían rumores que lo bajaban en la tabla de popularidad en algunas revistas, algo sobre 'sexualidad dudosa', y el chico quería 'limpiar' su nombre para poder volver a trabajar en algunos medios. Para ello necesitaba una modelo femenina que fuera atractiva y que no tuviera intereses de estar con él…pero eso era muy difícil de conseguir.

El peliverde suspiró. – Okita no es del tipo que llamaría la atención en revistas y cosas por el estilo. Es amargada, no sonríe y dudo que sea capaz de posar bien. – con cada palabra que salía de la boca del prodigio, las cejas de Mikami se fruncían más. – Solo serás el hazme reír de los otros modelos, Kise.

Además, dudo que le interese una propuesta tan estúpida. – Pensó el prodigio, seguro que la respuesta de ella sería un 'No'.

Takao y Aki seguían de espectadores, viendo cómo Midorima cavaba su propia tumba lentamente.

El rubio miró a Mikami con una sonrisa algo idiota, sabiendo que tanto ella como el de lentes habían mordido el anzuelo. Solo unos comentarios más, y sabía que pronto ella aceptaría.

– ¿Con que hazme reír, eh? Lo haré, acepto, Kise. – guiándose una vez más por impulso, la pelinaranja anunció, sorprendiendo a Midorima, quien la miró completamente perplejo.

– ¿¡Que!?

– Dije que acepto, ¿acaso eres sordo? Te demostraré que puedo llamar la atención si quiero, ¡idiota! – todo lo que había pensado anteriormente, de que el peliverde tal vez no era tan malo como ella creía, lo retiraba.

El chico de Kaijou miraba entretenido a los dos mientras discutían, y Takao contenía la risa.

– ¡¿Que eres, una niña de dos años que hace las cosas por capricho?! ¿¡Tienes idea de lo que estás haciendo!?

– ¡Hago lo que se me plazca!

– ¡Estas cometiendo un error por un capricho tonto!

– ¡Tú eres quién me subestima!

– ¿Son siempre así de intensos? – le preguntó Kise a Takao, el otro asintió.

– ¡Tienes que admitir que es muy gracioso verlos!


Primero que todo, pido mil disculpas por la tardanza. Me fui por mucho tiempo de vacaciones, y no tenía tiempo de escribir nada D: y encima ya volví a empezar las clases, así que se me complicó. Pero al menos les traigo un capítulo más largo (?

Segundo, perdón si se les hizo aburrido este capítulo, es que me gusta que las cosas tengan el mayor sentido posible, y se supone que los cuartos del IH se juegan 2 meses después de la liga final (o por lo menos, eso dijo Fujimaki en una de sus páginas extra).

Alguna vez vieron en internet a los Tigres Dorados? Son hermosos. Mientras que Kagami es representado por un tigre común, Mikami sería representada con un Tigre Dorado owo

Aclaro, a Mikami la hice basada en Amaterasu omikami, es decir, la diosa del sol de Japón, por eso mismo ella 'no le teme a la oscuridad'. No quiero que quede como una Mary-Sue, pero en este caso, 'Makkura Yami' representaría la 'oscuridad' (el nombre lo dice todo xD), y por eso mismo también se relaciona con el Mapache (el animalito ladrón que roba comida a la noche en estados unidos y pareciera tener un antifaz en los ojos (? xD)

Bueno, si les gusta ver a Midorima enojado, este es el momento ewe va a ser divertido~

Muchas Gracias por los reviews! :D y de nuevo, mil disculpas por la tardanza :'D soy una perra, lo sé TwT