Para ver algunas las fotos del la 'revista', pueden pasar por mi deviantart y en la carpeta TsunTsun son los dibujos con nombre: "La Culpa de Kise", "Lost in Stereo", y "Okita Mikami" (en la que está vestida de negro y blanco con el pelo atado).
TsunTsun
Capítulo 22: Cambios
– Mmmm…
Una mujer joven la inspeccionó cuidadosamente, poniendo a la jugadora de Shutoku totalmente nerviosa mientras Kise y Hideyuki esperaban su opinión.
– No está mal, Kise…– dijo finalmente. Frunció un poco las cejas mientras inspeccionaba los brazos de la chica. – Tus brazos no son tan delicados y delgados como los de las chicas promedio de tu edad, pero es esperable, eres una jugadora de baloncesto después de todo…Supongo que podemos esconder eso de alguna manera para que no resalten tanto.
La pelinaranja se aguantó las ganas de quejarse y preguntar qué tenía de malo no ser delicada. Ya estaba arrepintiéndose de lo que había decidido, pero no pensaba darle la razón a Midorima y abandonar la propuesta de Kise tan fácilmente, por ello reprimió sus quejas.
Miró hacia su izquierda, Hideyuki la miraba con una expresión de ánimo, mientras que Kise sonreía con tranquilidad.
La mujer suspiró. – Realmente creí que traerías a tu amiga Momoi. Ella era mucho más femenina…esta chica, aunque calmará los rumores, no te favorece del todo…es más masculina que tú. – apoyó su mentón en la palma de su mano derecha. – tendremos que pedirle a Agnes-san que haga su magia en ella…
Mikami definitivamente se arrepentía de lo que había decidido.
– Satori-san, deberíamos llevarla a su vestuario para que se cambie y así terminar con esto lo antes posible, ¿verdad? – preguntó el rubio, con una sonrisa algo forzada.
Ella suspiró, – Sí, sí, lo que digas, tú y Hideyuki acompáñenla, yo iré a llamar a Agnes-san para que empiece de una vez. – Se fue agitando la mano restándole un poco de importancia.
– Bueno Okita-san, creo que deberíamos mostrarte tu lugar. Es por ese pasillo.
– No entiendo cómo puedes lidiar con estas tonterías, Kise.
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Una hora después
Sentía que el vestido estaba muy ajustado, y el aroma de los cosméticos la estaba mareando (estaba segura que esa cosa llamada delineador era un arma del mal creada para complicarle la vida de las mujeres). Pero no podía hacer nada, tenía que mantener la calma. Le faltaba poco para terminar con esa condena y así finalmente poder salir de ese cuarto.
– Ya, así te ves preciosa.
La señora se quitó del espejo, permitiendo que la pelinaranja pudiera verse.
Su cabello se veía más brillante, estaba algo ondulado y le daba un aire más delicado. Sus ojos estaban sombreados con un suave verde agua. Tenía leve rubor en las mejillas, y los labios rosados.
El vestido era strapless, verde oliva claro y hermoso, aunque para su gusto algo atrevido. La parte delantera de la falda era corta, mientras que en la parte posterior tenía una cola del mismo material.
Llevaba guantes y medias blancas que, según la señora, eran para que le añadieran delicadeza a sus brazos y piernas.
Se veía tan…femenina…
Un escalofrío le recorrió la espalda.
– Esta es la primera y última vez que hago esto. – Pensó, observando cada detalle y sintiéndose rara, como si viera a una desconocida.
La puerta se abrió inesperadamente tomando la atención de la mujer y de Mikami. Frente a ella apareció Hideyuki Ren.
– ¡Wow, te ves hermosa! – dijo, y corrió a tomarla de las manos.
La jugadora de Shutoku se sonrojó al instante. – ¡Qu-Qué estás haciendo! ¿Quién te dio permiso para entrar? – al darse cuenta que el chico había entrado, un extraño terror la invadió.
Se suponía que solo chicas podían entrar en ese vestuario, pero por alguna razón, Hideyuki se encontraba ahí, frente a ella, muy cerca y con mucha confianza.
– ¿De qué hablas, Okita-san? – preguntó confundido.
Mikami no supo cómo reaccionar, y siguiendo su instinto solo pudo exclamar con furia, – No entiendo, ¡los hombres no pueden entrar aquí! – miró a la maquilladora esperando una respuesta.
La mujer mayor miró incómodamente, y Hideyuki, quien al principio tenía una expresión de sorpresa, comenzó a reírse. – ¡Yo no soy hombre Okita-san~!
– …eh?
La observó con atención. El cabello era corto, como el de Kise Ryouta. Sus ojos finos y delicados, con unas pestañas largas. Pero…su cuello era fino, a diferencia de los chicos usuales que conocía, y la falta de la manzana de Adán debería haber sido su mayor pista.
Por muy masculina que se viera, no era un hombre.
Si Hideyuki en realidad no era un hombre, y era una mujer…eso significaba que ella se había sentido seducida por…
La pelinaranja sintió que le caía un balde de agua fría.
– Hideyuki-san es una señorita hermosa cuando se viste de manera femenina, - Comenzó a hablar la maquilladora al ver que la conversación iba a quedar estancada si no lo hacía. – pero sus hermanos la acostumbraron a vestirse como un niño. Desde que tengo memoria lleva el cabello corto.
La jugadora de Shutoku seguía en shock, y su rostro pasó de blanco a completamente rojo en un instante.
– ¡Y-Ya entiendo! S-solo vamos a que me tomen las fotos de una vez.
La pobre chica solo quería irse de una vez del lugar, aunque jamás le admitiría a Midorima lo terrible que estaba siento ese día. Lo mucho que lamentaba haber actuado por llevarle la contraria.
– Tranquila, tenemos todo el día Okita-san, luego tendrás que sacarte fotos con ropa más cómoda y de distintos ángulos.
–…¿Qué?
– ¡Claro! ¡Una sesión de fotos necesita que promociones varios conjuntos!
No, definitivamente no iba a dirigirle la palabra a Midorima por unos días.
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La Semana Siguiente
Cáncer: ¡Ten mucho cuidado el día de hoy, te encuentras en séptimo lugar! Tu objeto de la suerte es un oso de peluche.
– Mi-chan, ¿sucede algo? ¡Desde que tuviste esa sesión de fotos estas intranquila! – la pelinegra miró a su amiga con preocupación mientras caminaban hacia el instituto. Desde aquel día, evitaba hacer contacto visual con Midorima, parecía estar agotada y hasta temerosa. Le había resultado gracioso las primeras veces, pero ya estaba preocupándola, y hoy se encontraba más inquieta de lo normal, abrazando su objeto de la suerte como si su vida dependiera de ello.
– Ya te lo he dicho, Aki. Hoy salió a la venta la revista…si alguien me reconoce… - abrazó con más fuerza el peluche.
– Bueno, dijiste que salías muy distinta, ¿no es así? No tienes de qué preocuparte, si estabas maquillada y con ropa delicada no creo que te reconozcan. – trató de calmar a su amiga, lo cual era muy difícil, puesto que ni ella misma se lo creía del todo. No había muchas personas que tuvieran el cabello tan anaranjado como el de ella. Pero tampoco era imposible. – Además es poco probable que alguien lleve la revista al instituto.
La jugadora de baloncesto abrazó con más fuerza el peluche. – Hoy estoy en séptimo lugar…no debería ir a clase…
La pequeña pelinegra suspiró, a veces su amiga podía ser muy paranoica.
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Una vez en el salón de clases, trató de concentrarse en otra cosa. Pensó que si trataba de ignorar lo que podía pasar, entonces nada malo ocurriría. Aunque sentía que se mentía a sí misma.
Antes de salir al receso del almuerzo, Takao se le acercó, con una sonrisa pícara que ella sabía que sólo podía significar problemas. – Mi-chan~ Uno de los chicos tiene la revista por la cual estás muy asustada~ - le dijo, divirtiéndose con toda la situación.
– ¡N-no sé de qué hablas! – trató de negar. –…Y además, ¿cómo podrías saber eso?
El pelinegro se apuntó a los ojos al instante, – Ojo de halcón, ¿lo recuerdas?
Con eso se fue, riéndose de la chica mientras se iba aparentemente a la cafetería. Ella tragó saliva, pensando que era más probable que la estuviera engañando, ya que él disfrutaba verla incómoda. Se paró de su asiento, y tomó su bento para ir a buscar a Aki. – No debes prestarle atención, es poco probable que-…
Al caminar justo al lado de uno de los asientos, pudo ver la revista en una de las mesas de sus compañeras.
–…Demonios…
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En la cafetería, Takao intentaba mostrarle la revista al peliverde. – Vamos Shin-chan~, ¡estoy seguro que quieres verla!
– No me interesan esas tonterías. – le contestó el prodigio cerrando los ojos. Junto a él se encontraba un oso de peluche con una expresión enojada. El número diez de Shutoku alzó las cejas. – ¿Cómo obtuviste eso?
– Rangiku-san me la prestó, dijo que era una gran fanática de Kise, y que esto le rompía el corazón…pero que después de ver a la chica la amaba…no lo entiendo bien, y creo que no quiero hacerlo. – respondió el pelinegro, con una expresión algo confundida.
– Tch…
Al ver que el prodigio no mostraba interés aún, decidió tomar otra táctica. – Bueno, supongo que entonces ganó Mi-chan, ¿verdad?
– ¿De qué hablas?
– Definitivamente ella está llamando la atención con estas fotos. Tiene suerte que no la hayan reconocido todavía, pero solo es cuestión de tiempo. Tú dijiste que ella no sería capaz, ¿no es así? Bueno, definitivamente te venció.
Vio cómo Midorima frunció las cejas con cada palabra que decía. – Bingo, ya picó el anzuelo.
Suspirando cansadamente, el peliverde alzó la mano. – Dame eso de una vez.
Al point guard le costó mucho reprimir la sonrisa de triunfo.
Los ojos verdes del prodigio se posaron en la tipografía de la revista. Típica de adolescentes, y algo que jamás habría leído en su vida. Pero ahí se encontraba, leyendo el articulo más detestable que alguna vez había leído.
¡Exclusiva! ¿Kise Ryouta con pareja?
El modelo adolescente ha sido visto en compañía de una jovencita muy atractiva en las últimas semanas. Después del escándalo sobre su sexualidad que lo rodeaba se lo encontró en un parque de Tokyo hablando con una chica de cabello naranja.
Midorima observó la foto…era algo borrosa, pero podía ver que estaban Kise y Mikami hablando cerca del MagiBurguer. Aunque no parecía para nada fuera de lo común, solo hablaban. Se acomodó los lentes y continúo leyendo.
¿Podría ser que el modelo entonces haya estado en el escándalo anterior para cubrir su romance actual? ¿O es lo opuesto, y sale con una chica para cubrir los rumores?
Tras una entrevista obtuvimos la siguiente información.
P: Kise-kun, hemos visto que has estado acompañado últimamente, ¿podríamos saber quién es la hermosa chica que te acompañaba el fin de semana? ¿Podría ser que se trate de algún romance?
R: ¿Ehh? ¿Romance? No me hagan hablar de más, jaja. Es una gran amiga, se llama O. M., y la aprecio demasiado.
P: ¿Podría contarlos donde la conoció?
R: Bueno, no es algo muy raro en realidad. Ella va al mismo instituto que uno de mis antiguos compañeros, así que una vez hablamos y ahora nos llevamos muy bien.
Primero al ver que solo las iniciales de Mikami aparecían en la entrevista, supuso que Kise estaba tratando de ser lo más discreto posible, y que la pelinaranja había pedido que se respetara su privacidad, pero luego sintió ganas de golpearse contra la pared al leer cómo su antiguo compañero daba información sobre él indirectamente. Ese rubio realmente era estúpido.
Notamos que nunca negó, ni dijo nada sobre tener alguna clase de relación con la chica, y después de obtener su nombre (el cual no podemos revelar) nos enteramos que ella había participado en unas campañas de modelaje siendo recomendada por el mismo Kise Ryouta. Las fotos se encuentran en las siguientes páginas.
¿Podría ser que el talentoso modelo y jugador de baloncesto ya ha encontrado el amor?
Midorima volteó la página…
Y se sonrojó inmediatamente.
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En Seirin
– ¡Waaa! ¡Es hermosa! – exclamó Koganei, el número seis de Seirin.
Se suponía que debían estar cambiándose para comenzar a entrenar, pero el chico con boca de gato, había llevado una revista que hablaba de Kise, creyendo que tenía información sobre el jugador y tal vez le parecería interesante a Kuroko leerla.
No había leído lo suficiente como para darse cuenta que trataba de la 'vida amorosa' del prodigio.
Todos los chicos se acercaron a leerlo. – Esto me enfurece, maldito ikemen. – dijo Hyuuga molesto al ver las fotos de la chica.
En la primera se encontraba sentada en el piso con un vestido de fiesta, verde y delicado.
– Eh, no creo que sea para tanto, es linda pero…supongo que es de esperarse de alguien como Kise. – comentó Izuki, tratando de mantener la calma mientras veía la frustración de Hyuuga.
– Pero es realmente envidiable, es talentoso y además ¿conoce chicas así? – se quejó Fukuda, viendo la foto.
Estaban todos alrededor mirando la imagen cuando escucharon a Kagami llegar.
– Ossu, – saludó al entrar, seguido de Kuroko. Se dirigió a su casillero, cuando al notar que nadie se movía y todos observaban una revista, preguntó –…¿sucede algo? –
– Koga trajo una revista que tiene una entrevista de Kise pero…parece que al final solo habla de un rumor sobre un romance entre él y una chica. – contestó Tsuchida, rascándose la nuca. Él era el único que no le estaba prestando tanta atención a las fotos de la chica.
El interés de Kagami se fue al instante, y continuó a su casillero para buscar su ropa para cambiarse cuando los comentarios despertaron su curiosidad.
– ¿Pero debe ser teñida verdad? ¡Digo, su cabello es anaranjado! – escuchó quejarse al capitán.
El pelirrojo cerró el casillero. No podría ser ella, ¿no? En ningún momento había mencionado nada de que trabajara en modelaje. Además debía haber más chicas con el cabello anaranjado, ¿no? No podía ser la única en Tokyo...¿no?
El chico fantasma observó cómo la cara de su compañero de a poco se volvía cada vez más pálida.
– ¡Waaa! ¡Mira la foto siguiente!
El dúo de primer año finalmente se acercó para poder ver mejor la revista.
– ¡NO PUEDE SER!
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Flashback
– A ver, no. Okita-san, por favor quítate los zapatos. – dijo la fotógrafa mientras le explicaba cómo posar. – Te dan demasiada delicadeza y eso no te favorece, tienes más un aire rebelde. Así que trabajaremos en eso.
La pelinaranja suspiró mientras se quitaba los zapatos. Se sentía mejor descalza, al menos ya no tenía una aguja perforándole la planta de los pies.
– Vamos, dame una mirada perdida, eso suelen hacer las modelos primerizas, como si no supieras qué sucede.
Luego de que le tomaran varias fotos, la hicieron cambiarse.
– Ahora intentaremos un look que te favorecerá más. – Le dijo la maquilladora, Agnes-san. – Vamos a probar con ropa con un estilo callejero, de seguro eso te sentará bien. Te pondrás estos audífonos y así también harás publicidad de esta canción.
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La joven O. M. tiene dieciséis años de edad. Le gustan los deportes, uno de ellos siendo el básquet, igual que el jugador modelo de la antigua Generación de los Milagros. En las fotos de la campaña podemos ver cómo le queda el estilo callejero…
– ¿Entonces la conoces, Kagami? – preguntó Hyuuga. Todos se hacían la misma pregunta al ver la reacción de Kagami.
– Ella es…mi prima. – contestó sorprendido y todavía en shock. Sus cejas estaban fruncidas.
–…Eh?
– Pero su apellido es diferente, empieza con 'O'. – dijo Kiyoshi quien miraba la revista con intriga.
– Mi padre y su madre son hermanos. Aunt-Mirai se cambió el apellido Kagami a Okita luego de casarse. – contestó, mirando algo molesto las imágenes.
– Ahora que lo dices, sí se parece un poco a ti. – Dijo Tsuchida al ver el rostro de la chica. – tiene la misma expresión enojada que tú.
– ¡¿Tu prima es una modelo?! – Hyuuga, quien había permanecido callado al escuchar que era su prima parecía no tomárselo de la mejor manera, confundido por lo que estaba pasando. – ¡¿Y CON KISE?!
Era increíble e injusto, después de todo, la suerte que podía tener Kagami Taiga.
– Espera, no había escuchado su nombre antes, los medios suelen hacer mucha propaganda a las modelos jóvenes, ¡y esta es la primera vez que la vemos!
– ¿Esa es…la misma chica del Magi Burguer…? – todos voltearon a ver a Kuroko.
Kagami palideció al notar que finalmente se había dado cuenta. – Por favor, por favor, por favor, no lo digas, Kuroko.- pensó inútilmente.
– ¿A la que le tocaste un pecho?
Todos voltearon a mirar acusatoriamente a Kagami. Los de primer año (con excepción de Kuroko) junto con Mitobe lo miraban sorprendidos, Izuki negaba con la cabeza, Koga parecía entusiasmado, Y Kiyoshi tenía una expresión que reflejaba confusión.
Hyuuga…el capitán, se le acercó lentamente, sus ojos cubiertos por los lentes.
Una de sus manos se posó en el hombro del diez de Seirin.
– Dime tu secreto, Kagami. – dijo mientras unas lágrimas comenzaban a correr por sus mejillas.
– ¡CAPITÁN, NO!
Si Riko lo escuchaba, sería hombre muerto.
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Aomine dormía plácidamente en la azotea, el viento era fresco, y tenía suerte que todavía no terminaba del todo el verano. Estaba tranquilo y relajado, sabía que había aprobado los exámenes (gracias, obviamente, a que sus compañeros le habían hecho las tareas), así que no tenía de qué preocuparse. Sin embargo, supo que algo andaba mal cuando escuchó unos pasos acelerados que venían de la escalera.
Suspiró, sabiendo que su paz iba a ser interrumpida por Momoi, porque no había nadie más que se molestara a ir a buscarlo para que entrenara.
La puerta se abrió, y la pelirosada llevaba algunos papeles en la mano. Se veía agitada, y subió lo más rápido que pudo. – ¡Aomine-kun! ¡Aomine-kun! ¡Tienes que ver esto!
– No me importa que tan buenos digas que sean, no veré la información de los jugadores del siguiente partido. El único que puede vencerme-!- Pero no pudo terminar, ya que su amiga de la infancia lo interrumpió.
– Ugh, sí, sí, claro, eso no importa, esto no tiene nada que ver con eso. ¡Ki-chan tiene novia!
– ¿Novia? ¿Qué no era gay? – preguntó confundido, algo intrigado, y al mismo tiempo divertido de burlarse del rubio.
– ¡Aomine-kun! ¡Claro que no! ¡Esos rumores eran falsos!
El prodigio suspiró desinteresado en ver la revista y deseando que la chica lo dejara de una vez para poder retomar su siesta. – ¿Qué acaso no habías dicho que te había pedido que tuvieran una sesión de fotos? Seguramente hizo lo mismo con esa chica.
– Ahora que lo mencionas… – Mirándola con detenimiento pudo reconocerla… - ¡Es la amiga de Midorin! – exclamó, mostrándole una de las fotos al ace de Touou, quién con pocos ánimos volteó a ver la revista.
Una sonrisa pervertida se hizo presente en su rostro.
– Esa niña sí que tiene grandes sueños. - comentó, viendo foto, y recibiendo un grito de parte de Momoi.
– ¡Aomine-kun!
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Midorima se frotó los ojos. No era importante, no le afectaba, no tenía por qué molestarlo ni tampoco tenía que ver con él. Las fotos de la pelinaranja eran solo publicidad que vendía la editorial de la revista de Kise para incrementar sus ventas. En realidad no debía verse afectado para nada, pero no podía evitar sentir algo de amargura después de lo que había leído.
Era obvio que era mentira. Ella solo había conocido al rubio por casualidad, y ambos no tenían una relación estrecha. Había estado presente cuando Kise había explicado su dilema. No era más que un simple trato…
¿No?
Había algo que lo hacía dudar, no estaba muy seguro de qué, pero algo de todo ese lío le resultaba incómodo.
Suspiró y caminó junto a Takao hacia el salón. Fue entonces cuando los escuchó…
– No creo que Okita-san sea ella, mira el cabello de esta chica, se ve suave, reluciente, sedoso...el de ella, en cambio, parece que le cubre todo el rostro.
Dos de sus compañeros de clase veían la revista y miraban las fotos de la jugadora de Shutoku. Se sintió extraño, y se dio cuenta que sus sentimientos estaban en un gran conflicto.
– Pero, ¿y si lo es? ¿No deberíamos preguntarle al menos?
Por un lado, el escuchar que no la reconocían le daba un cierto alivio. Para él era mejor porque sentía que había ganado contra ella.
"Solo serás el hazme reír de los otros modelos, Kise."
Por otro lado, el que no la reconocieran resaltaba la estupidez de esos chicos. Okita era linda, eso al menos ahora podía admitirlo. Era atractiva por naturaleza, pero su carácter amargo y difícil hacía que los demás perdieran el interés.
En ese momento se dio cuenta que ya había notado la belleza de la chica, desde antes...desde el festival deportivo...desde el campamento en Akita...
Al principio podía culpar a sus hormonas, decir que no sentía nada por ella, que solo era una atracción física momentánea causada por su sistema endocrino. Pero ya no podía hacerlo, no podía negar la realidad.
La pelinaranja, la calabaza de Shutoku, la histérica, era tan linda como Momoi. Digna de ser modelo.
…Y esa conclusión también lo molestaba.
Una chica como ella que no le agradaba esa clase de atención no debía aparecer en revistas así.
Se sintió algo egoísta, pero no quería que más personas pudieran ver que ella en realidad era atractiva. Un sentimiento realmente muy egoísta. Porque aunque le había gustado verla así, diferente, lo molestaba tener que compartir.
Compartir. Como si ella fuera únicamente de él…
Pero no, se decía a si mismo que no era por eso. Él solo quería que lo de Shutoku, quedara en Shutoku. No tenía nada que ver con él.
De a poco se había adaptado mucho a su instituto...a su nuevo equipo, y no le agradaba tener que 'compartir' con alguien de Kaijou.
Suspiró al tomar su asiento. Tenía que ignorar a esos chicos.
– De todas maneras si Okita-san fuera ella, tendrá una relación con Kise Ryouta, ¿verdad? ¿Quién podría ser mejor que él?
Midorima frunció el ceño. – Como si Kise fuera digno…
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Después de un día estresante, Mikami finalmente suspiró al salir del gimnasio. Al parecer se había preocupado por nada, nadie la había reconocido…aún. Había escuchado a algunos estudiantes mencionar sus dudas con respecto a ella, pero, o no se habían animado a preguntar, o simplemente creyeron que ella no sería capaz de ser 'la acompañante del rubio'. Contaba con que todos seguirían creyendo eso, para no tener que preocuparse por el tema.
Estaba saliendo del gimnasio después de las prácticas cuando alguien la tomó de la muñeca inesperadamente.
Al darse vuelta pudo ver a Midorima, que con su mano izquierda sostenía el oso de peluche y con la derecha apretaba la muñeca de la pelinaranja. Intentó zafarse de él, pero el prodigio solo presionó más fuerte.
– ¡¿Cuál es tu problema, Midorima?! – Preguntó, su rostro enojado, y el de lentes por primera vez notó que cuando ella se enojaba, sus labios se veían ligeramente más hinchados.
– ¿Realmente saldrás con Kise? – él también estaba serio y molesto, pero su voz se mantuvo serena y fría. La increíble calma del prodigio.
La pregunta la tomó por sorpresa, y su primer impulso fue defenderse, reaccionando de manera agresiva, como siempre. – ¡¿Y eso qué demonios tiene que ver contigo?! ¿¡Por qué tendría que contestarte!?
– Considéralo una de mis acciones egoístas del día.
– ¡Eso no me afecta a mí!
– ¡Solo hazlo! – Exclamó, logrando que la chica lo escuchara por la seriedad de su rostro. – No quisiste escucharme sobre Tosaka, y eso no terminó bien para ti. Ahora deberías hacerlo.
Lo que había dicho era cierto, pero además de traerle malos recuerdos, le dio justo en el orgullo. Apretando los puños, Mikami desvió la mirada. Sabiendo que lo más sensato sería escuchar al ace de Shutoku, la pelinaranja suspiró. – Muy bien, tienes razón. ¿Qué es lo que quieres decir de él?
– Kise no es una muy buena persona. Podría parecerte lo contario, y podría parecer como que de toda la Generación de los Milagros, él es el más amable. Pero eso no es completamente cierto. – Dijo, mientras soltaba la mano de la chica, sabiendo que lo escucharía. – Él solamente escucha y trata bien a las personas que respeta, aquellos a quienes considera dignos. Los demás no le interesan. Podría aparentar lo contario, pero es solo una fachada para parecer algo que no es.
Cruzándose de brazos, ella contestó, – Estas diciendo que no me cree digna.
– Si realmente esperas tener una relación con él, primero tendrás que ganarte su respeto. Y por más que lo intentes, no es seguro que él vaya a quererte. Lo he visto romper con una chica sin siquiera importarle. A la única a la que lo he visto tratar con algo de cariño ha sido a Momoi. A nadie más.
A pesar de sonar tan frío, Mikami sabía que él estaba siendo amable. A su manera extraña y molesta, la única manera que conocía, pero era amable. Como si se preocupara por las emociones de la pelinaranja. – Bien, lo entiendo. No me interesa. No me malinterpretes, agradezco tu consejo, pero realmente no tengo interés alguno en él. ¿Dices que él no mira a nadie que no respete? Entonces eso es mejor para mí. No me agrada Kise, y prefiero que nuestra relación se mantenga así de distante.
El peliverde soltó un suspiro que no se había dado cuenta que estaba guardando. – Siempre eres tan histérica. Podrías haberme escuchado desde el principio. – se acomodó los lentes, su rostro difícil de leer.
Ella su puso roja. – ¡Midorima! – sus cejas se fruncieron, y apretó con fuerza los puños a los costados. – ¡¿P-Por qué debería escucharte?!
Él no le contestó, solo la continuó mirando fijamente. Algo estaba diferente. Una leve sonrisa se vio en el prodigio. Algo que Mikami jamás había pensado que vería.
– Tú y yo somos Cáncer, ¿no es esa suficiente prueba?
Suficiente prueba.
Sí, realmente lo era, pero ambos se dieron cuenta en ese momento de lo mucho que pesaba esa realidad. Sus tipos de sangre eran compatibles. Sus signos zodiacales eran compatibles.
Ambos eran compatibles por mucho que lo negaran.
No se habían dado cuenta cómo se habían acercado tanto. Pero a la distancia a la que se encontraban se notaba mucho la diferencia de alturas.
Mikami trató de no pensar en eso.
Ignoró el comentario del prodigio, y preguntó, – ¿Realmente dejaste una acción egoísta para pedirme que te escuchara?
Él se alejó rápidamente de ella sorprendiéndola, su rostro completamente rojo. – Claro que no. – contestó, aunque no sonaba muy convincente.
La pelinaranja sonrió. Y estaba por correr tras él, cuando escuchó a Aki llamarla.
– ¡Mi-chan~! – Su amiga salía de sus prácticas de vóley, y se acercaba para que ambas volvieran juntas a sus hogares.
Midorima seguía caminando sin mirar atrás o detenerse a esperarlas.
– Nunca debí ver esa revista. – Pensó para sí mismo mientras su rostro seguía carmesí y escuchaba la voz de Takao llamándolo.
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Al Día Siguiente
La Calabaza de Shutoku.
Shuutoku no Kabocha-san. Así la llamaban las jugadoras de Rakuzan.
La enfurecía, pero lo soportaba. No era la primera vez que la llamaban así.
"Yo' Pumpkin'!"
Taiga también lo había hecho cuando eran pequeños.
"Parece una calabaza."
Había dicho Murasakibara Atsushi también.
Era estresante, pero ya se había acostumbrado.
Esa chica, en cambio, tenía el cabello de dos colores. Iba de violeta arriba a celeste en las puntas inferiores, un color degradado muy llamativo que captivaba a todos los que la observaban.
A Mikami le tocaba estrechar su mano justo antes del partido, y cuando la vio, instantáneamente tuvo un mal presentimiento. Como si esa chica representara todo lo opuesto a ella.
Los ojos de la jugadora de Rakuzan parecían vacíos. Fríos, como si la chica estuviera hecha de hielo. El color amarillo algo dorado era penetrante, la hacía sentir como si la estuvieran analizando profundamente.
Rakuzan contra Shutoku. El partido de las semifinales.
La gente estaba emocionada, se escuchaban los gritos del grupo que apoyaba a Shutoku. Muchos de naranja alentando al equipo de su instituto.
Al lado de ellos, dos castañas observaban el partido apoyadas en una baranda. Una de ellas, tenía el cabello lacio, un mechón del flequillo ligeramente más largo y ojos marrones.
La otra, en cambio, tenía el cabello enrulado, dos mechones azules en el flequillo y las puntas de su cabello iban de un rosa suave a un rojo profundo. Era más alta que la chica de su izquierda.
La del cabello lacio miró a la otra. – ¿Has venido aquí a ver a alguien en especial? – preguntó amablemente.
– ¿Mm? – la chica de mayor altura volteó. – Ah, no en realidad. – contestó, algo incómoda por la pregunta.
– Mi nombre es Kiyoshi Hikari, – le extendió la mano. – Me he mudado hace poco tiempo, y amo el baloncesto. Realmente tenía ganas de ver un partido.
Sonriendo la castaña estrechó su mano y luego contestó, – Izanagi Sakuya. También me he mudado hace poco.
Ambas voltearon a ver el partido.
Bueno, sé que esta vez se me pasó mucho la mano con la tardanza, pero fue por algo grave. Estuve mal de salud desde mayo, me operaron del apéndice porque tuve peritonitis, y aparentemente no limpiaron bien la zona, y a las 3 semanas (me estaba recuperando lentamente pero me dolía) me volvieron a internar porque no me podía parar del dolor. Después de varios días me volvieron a operar (una laparoscopía) y con eso finalmente me pude curar bien.
Obviamente, no solo fue la salud, sino que después de esos problemas tuve que retomar las clases (falté mucho), y ponerme al día me llevó un poco de tiempo.
No fue una experiencia para nada linda, y por ello me tomó tanto tiempo retomar el fic.
Pido disculpas por esto, pero esta vez se me complicó demasiado.
Por otro lado, pensaba actualizar antes, pero me estanqué en una parte y me costó mucho retomar.
Ahora vamos al capítulo en sí. ¿Se me está yendo la mano con los OCs? Ya no sé xD Pero bueno, prometo nivelarlos bien. Ahora saben quién es realmente Hideyuki Ren, que Midorima todavía no sabe que es mujer xD
Si quieren ver un dibujo de Izanagi Sakuya, hay uno en mi DeviantArt llamado "Ready to Gamble?" en el que está con Mikami. Y Hikari está en el de "Fangless Beasts" (Al igual que la chica de Rakuzan que mencioné).
¿Cómo va a continuar la relación de Taiga y Mikami ahora que él sabe que su prima tiene un vínculo con Kise? ¿Cómo va a terminar el partido? ¿Qué clase de impacto van a tener Hikari y Sakuya más adelante? ¿Quién ganará el partido? ¿Y CUANDO VA A ACEPTAR MIDORIMA QUE ES UN TSUNDERE?
Todo esto y más, proximamente (?
Espero que este capítulo les haya gustado, es el más largo hasta ahora, y que de alguna manera puedan disculparme por la tardanza TwT Muchas gracias a tod s por seguir leyendo!
