Rated: T.
Tres
Pese a tener un resentimiento innato contra los humanos, Tyki admitía que no los odiaba a todos, y podía aceptar, sin muchas vueltas, que hubo unas cuantas personas a las que alguna vez llamó amigos.
Este tipo de aceptaciones le había llevado a largas charlas con Sherryl —el cual no entendía muy bien el concepto— comentarios jocosos de Road, y hasta miradas despectivas de Lulubell. Con el pasar del tiempo, decidió omitir el tema. Y como su doble vida terminó, la labor fue fácil.
O al menos lo fue hasta ese día.
En una calle donde estaba paseando, no vio más que un letrero que tenía en sí un dibujo casi exacto de su antigua apariencia. Un cartel de «se busca».
Aquella noticia le pegó hondo, y cuando llegó a reunirse con sus hermanos, no pudo disimular la seriedad de su rostro. Road fue la primera en notarlo:
—Tyki, ¿estás preocupado por algo?~.
—Estaba pensando en… algo.
—¡No te cortarás el cabello!
Ante el mohín desaprobatorio de la chica, asintió e hizo parecer que aquello era lo que pululaba en su cabeza. Aunque en lo que restó del día, no pudo evitar remembrar su pasado.
Se acordó de días en que jugaba a las cartas con sus amigos, en aquellos largos lapsus de trabajo exhaustivo, las penurias compartidas, escasa comida repartida por igual, y conversaciones que versaban en todo y nada. Hasta se acordó de los botones, que de forma religiosa, regaló a Eez.
A eso de las once de la noche, vino un recuerdo altamente detallado.
Eez se había enfermado, y con el poco dinero que tenían, apenas pudieron conseguir la consulta con un médico, y las medicinas fueron un tema aparte. Ante la desesperación el padre del chiquillo sacó dentro de sí, lo poco que podía dar; la fe.
En las noches, cuando el niño estaba en esa condición, leía la biblia. No había un orden establecido en sus lecturas, pero siempre leía alguna parte, tanto sea para su hijo, los otros hombres de la habitación, como para su alma abatida.
Y dentro de los tantos relatos que tenía ese libro, había uno que pilló la atención de Mikk. Uno que hablaba de Noé.
Según, él había sido elegido por Dios, para repoblar un mundo nefasto, y con esa misma elección los demás humanos perecieron en medio de un diluvio.
Tyki no sabía el relato a la perfección, pero admitía que aquel le pareció interesante. Mucho más cuando tomaba en cuenta que los humanos seguían existiendo, pero que sin lugar a dudas, los Noah también. Saber el cómo aquel relato era una verdad irrefutable para el Dios ajeno, le era un misterio.
Y en esa noche, separado por mil y un obstáculos de aquellos que una vez fueron importantes; no pudo evitar preguntarse la razón de la existencia, de la grieta, de pasajes bíblicos sin verdadero sentido si las cosas eran tan inversas.
Decidió… simplemente olvidar el tema al siguiente día.
Mmm, sí, no es el mejor trabajo pero la vida sigue, jajaja.
¿A alguien le gustó el episodio?
