Un ángel del cielo
Hola a todos. Se que ahora estoy empezando a escribir, y espero de ante mano que les guste esta historia. Gracias por algunos de sus comentarios y estoy tratando de hacer lo mejor posible. Espero que sigan escribiendo y yo seguiré tratando de complacerlos. Un saludo a todos.
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Me dirijo a la hora del almuerzo a la oficina principal. Mi estómago ruge del hambre, no he probado un bocado en todo el día. Me mareo un poco y me sostengo de la pared. Diablos, esto pasa cuando dejo de comer muy seguido. Desde el accidente deje de comer como lo hacía antes. Bueno, no es que siempre haya tenido la costumbre de comer mucho, solo que ahora como menos. Simplemente el apetito se me quita. Solo como delante de mi papá para que no pase un mal rato por mi culpa. Cierro los ojos y respiro profundamente, bien, ya se me paso. Aunque me siento un poco débil. Toco la puerta y entró. La mujer ahora se la ve más tranquila, con un envase de fideos. Ahora si el escritorio se ve más limpio y amplio. Ella me mira y deja de comer al parecer se sintió avergonzada de que la vieran.
-Oh, Akane, pasa siéntate – ella guarda su comida de bajo de la mesa y junta sus manos sobre el escritorio -¿Qué tal va todo?
-Bien, hasta ahora bien –
-El director tuvo que salir, al parecer tuvo un inconveniente familiar. Pero si quieres puedo mostrarte el colegio y decirte sobre las normas y todo.
-No quiero interrumpir, puede hacerlo cuando pueda – lo digo mirando indiscretamente bajo su escritorio. Ella se sonroja y hecha a reír.
-Vaya gracias, la verdad tenía mucha hambre. ¿Tú ya comiste? –
-No, aun no – ella se lleva una mano al pecho como si mi respuesta la hubiera horrorizado.
-Y yo pidiéndote que vinieras, Akane, ve a comer las normas te las diré después y el colegio… ya lo conocerás – al parecer ella no le gusta mucho hacer de guía turística, algo mejor para mí.
-Muchas gracias – me levanto de mi puesto y salgo de la oficina.
Otra vez no supe su nombre, la próxima vez se lo pregunto. Ahora, a buscar el comedor. Camino por el largo pasillo y me fijo en el letrerito blanco que dice "comedor" y una flecha que señala hacia la izquierda. Sigo caminando y veo algunos chicos que caminan alegremente y otros casi corren para llegar a comer. Trato de buscar con la mirada a Ukyo, pero no la veo. Salgo por la puerta y sigo caminando, puedo ver el patio, es muy grande y algunos estudiantes comen de bajo de árboles y otros juegan a la pelota, los jardines son hermosos, y hay letreros de no pasar. Empujo la puerta de cristal, toda la sala es amplia y las paredes de vidrio, se puede ver el patio. Siento algunas miradas clavadas en mí, así que como siempre, bajo la mirada. Me dirijo hasta donde está la comida. Reviso mis bolsillos, diablos, olvide traer dinero. Suspiro amargada, tengo mucha hambre. Hace días que no como bien.
Al diablo, me doy la vuelta para salir y choco con Ranma. De tras de el Ryoga y otro chico, uno que no había visto antes. Ranma me sujeta de los hombros, mi corazón late muy deprisa. Su cuerpo pegado al mío. Me sonrojo y me aparto de el inmediatamente.
-Hola – susurra, por un momento note cierto nerviosismo en sus ojos. Sus hermosos ojos azules.
-Akane, pensé que estabas en el tour de la señora Mao – Ryoga hace a un lado a Ranma, este retira la mirada de mí. Parece algo molesto, se da la vuelta y se va hacia otro lado. Por un momento me sentí morir.
-Eh… si, pero ella estaba comiendo – Ryoga me mira sonriendo, me gusta su sonrisa, es tan sincera.
-Bien, así puedes comer. Ven, vamos a ver que hay – me toma de la mano y yo me incomodo ¿Por qué siempre lo hace? Inconscientemente miro hacia atrás y veo a Ranma discutir en voz baja con el otro chico. Me mira por un momento y frunce el ceño. ¿Acaso no le agrado?
-Espera Ryoga, es que… yo… no voy a comer – trato de soltarme y el lo hace.
-¿Por qué? – su mirada parece preocupante.
-bueno, es que no tengo hambre – miento.
-¿Enserio? – arquea la ceja, ojala me crea.
-Si, en realidad vine aquí para conocer un poco –
-mmm, bien. Entonces ¿te sientas con nosotros? – se refiere a el con Ranma y el otro chico. ¿Con Ranma? Lo dudo mucho. Niego con la cabeza y le sonrió.
-Tengo que ir a buscar algo en mi mochila, nos vemos después – antes de que diga algo más me doy la vuelta y salgo de ahí apresurada sin ver a nadie.
Estar cerca de Ranma me pone nerviosa, ya por si tengo que soportar esta sensación en clases, por suerte nos sentamos lejos el uno del otro. Me dirijo a la azotea y para mi suerte allí no hay nadie. Me arrimo en la cerca y observo todo el colegio. Siento como el viento sopla y roza en mi cara, se siente relajante. Abro despacio los ojos y me dejo perder en esta paz momentánea, la que deje de sentir cuando entre al salón, cuando vi a Ranma. Sacudo mi cabeza, no quiero pensar en el. Vamos, tiene novia, y es muchísimo más hermosa que yo. Me siento en el suelo y saco mi teléfono, quiero música, asi que pongo una de mis cantantes favoritas. Sus canciones me transmiten paz, pretty when you cry esa canción sin duda es mi favorita. La cabeza me duele ligeramente, y el estómago me arde. Debí haber traído dinero. Tonta Akane.
Este silencio, me hace pensar en lo mucho que extraño mi antigua vida. Mi antiguo colegio, mis amigos que deje, el chico que me gustaba en ese entonces. Pero ahora no tiene comparación con Ranma. Oh, no. Otra vez pensando en el. Yo no era la chica más popular de mi antiguo colegio, pero si era muy diferente de como soy ahora. Antes era más segura de mi misma y nunca le bajaba la mirada a nadie. No era tan tímida, pero ahora todo cambio. Me siento tan insegura, tan acobardada, ¿Qué paso conmigo? Mi subconsciente me mira frunciendo el ceño, lo sabes, me dice. Desde ese fatal día, todo fue diferente. Le rogué a mi mama que me llevara a ver ese concierto. Ella no quería ir pero yo insistí.
Siento un nudo ardiente en la garganta. No, no quiero pensar en ella saco el aire que tengo en el pecho e inevitablemente una lagrima rueda por mi mejilla. Paso mi mano por de tras de mi hombro, y puedo sentir la cicatriz. Lo único que quedo en mi, fue un milagro dicen algunos, para mi fue todo lo contrario. Quiero distraerme, así que tomo mi teléfono y abro la aplicación para ver mi pagina social. Ahí siguen esos mensajes de apoyo, chasqueo la lengua, odio esto. Lo mejor será borrar mi cuenta. Pero no, la verdad no quiera perder contacto con mis amigos. Así que como siempre, lo cierro.
Escucho la campana, el receso termino. Me levanto de golpe y de repente todo se vuelve oscuro por segundos. Me arrimo a la cerca, y espero que la sensación se vaya. No debí levantarme tan rápido. Me puse fría y la cabeza me comenzó a doler aún más. Espero unos segundos más hasta que por fin esa sensación de mareo desaparece.
Al llegar al salón se produce un breve silencio, todos me miran y luego vuelven a lo suyo. Ukyo me sonríe de lejos y yo le devuelvo la sonrisa. Tomo mi asiento y ella se gira.
-¿Dónde estabas? Ryoga dijo que habías venido al salón pero no te encontré aquí - ¿estaba buscándome?
-estuve viendo un poco el colegio, dando vueltas por ahí –
Estuvimos hablando un rato más, me contó que su papá es dueño de un restaurante. Así que me prometió llevarme algún día para probar las delicias que prepara. En realidad no quiero salir, no me llama la atención, prefiero la tranquilidad de mi habitación. Mi papá siempre insiste que salga y me distraiga pero es difícil. Las clases pasan volando y de vez en cuando miro a Ranma este parece pensativo, echa un vistazo a su celular a cada rato. No puedo ver lo que hace pero parece interesado.
Al terminar las clases Ryoga había insistido en acompañarme pero me negué ya que él vive en otro lado y no quiero que se tome molestias. Me besa la mejilla al despedirse y me sentí incomoda, pero hizo que me sonrojara. Ukyo se fue con el, creo que a ella le gusta, no lo sé, tal vez son muy buenos amigos. Camino lentamente, el día estuvo algo pesado y gimnasia me dejo realmente agotada. Tuve que hacer esfuerzos sobrehumanos para no desmayarme. Solo quiero llegar a casa, comer algo y dormir. Me suelto el cabello ya que el viento sopla un poco fuerte y tengo algo de frio. Mi cabello largo baila sobre mi rostro y yo lo aparto colocando un mechón de tras de la oreja. Quiero cortarlo, o mejor no. No lo se.
De repente otra vez viene esa oscuridad. Mierda. Trato de agarrarme de algo pero no hay nada. Voy a caer al suelo pero siento unos brazos que me sujetan fuerte. El pitido en mi cabeza no me deja escuchar bien, pero me esta hablando. Coloco una mano sobre su brazo y espero que se vaya la sensación.
-¿Estas bien? – oh no, esa voz. Miro a Ranma parece asustado. Sus ojos están bien abiertos, ahora si creo que me voy a desmayar.
Trato de separarme pero él me sostiene más fuerte para que no lo haga. Sus manos recorren mi rostro, excepcionando algún daño, sus ojos parecen muy preocupados. Miro sus labios están entreabiertos, me muerdo el labio de repente tengo unas ganas enormes de besarlo. No, no, me contengo ¿Qué diablos me pasa? Miro sus ojos esos hermosos ojos azules, profundos, como si pudiera ver atreves de ellos, pero al mismo tiempo el hace lo mismo. No, inmediatamente pienso en su novia, la hermosa chica que lo beso esta mañana. Me separo de el de un golpe, el se sorprende pero ahora me mira enojado.
-Estoy bien – murmuro. Quiero irme, quiero estar lejos de él. Me doy la vuelta para seguir pero me sostiene del brazo.
-Estuviste apunto de desmayarte, ¿Crees que voy a dejar que te vayas y te pase algo? – su tono de voz es fuerte. Me siento como una niña pequeña a la cual están regañando.
-No me voy a desmayar – le aseguro, no lo miro, no quiero verlo.
-¿Comiste algo? No me mientas, se perfectamente que no almorzaste en la escuela –
-¿Si lo sabes, porque preguntas? – él se echa para atrás, al parecer sorprendido por mi tono de voz.
Por un momento parece pensativo, yo solo quiero que me deje ir, pero aún me sostiene del brazo.
-Ven – me jala hacia el otro lado. Yo lo detengo furiosamente - ¿Qué haces? – pregunta aún más molesto.
-No voy a ir a ningún lugar contigo. No sé quién eres y no salgo con extraños – por un momento vi brillar en sus ojos algo de gracia, como si estuviera aguantando las ganas de reír
-Me conoces, Soy Ranma Saotome y estamos en el mismo salón por mucha suerte y te llevare a comer – sus ojos me estudian.
-¿Ahora decides por mí? Sigue tu camino Saotome – trato de soltarme pero el no lo hace.
-Te vas a desmayar y Dios no quiera que pase algo malo contigo. Te llevare a comer sin chistar, comerás y luego te iras si es lo que quieres – dice en tono serio. Al ver que no digo nada suaviza el aspecto de su rostro– por favor, deja que te invite algo.
-No veo porque tengas que hacerlo – murmuro, no entiendo porque lo hace.
-Solo estoy tratando de ser amable – veo su está respirando con dificultad, como si estuviera conteniendo su mal humor.
-Pues no lo seas – Ranma aprieta los labios formando una línea recta y se pasa la mano por el cabello.
-Me asuste, Akane ¿De acuerdo? Casi te desmayas aquí en medio de la calle, estabas sola. No quiero imaginar lo que hubiera pasado. Quiero que vengas a comer conmigo, yo también tengo mucha hambre –
¿Se preocupa por mí? Ranma Saotome es el hombre más extraño del mundo, pensé que no le agradaba y ahora viene y me dice que se asustó al verme mal. Muerdo mi labio y no sé si decirle que si o decirle que no. El me mira paciente, al diablo, tal vez esta sea la única vez que pueda ir a comer algo con él.
-De acuerdo – murmuro. Él sonríe y me suelta un poco.
-Que cabeza dura puedes llegar a ser – no sé si lo pensó en voz alta, pero no me está mirando, parece pensativo.
Vamos por la calle y ahora sostiene mi bolso, insistió mucho en llevarlo, el también puede llegar a ser muy cabeza dura. Me di cuenta de que me gusta demasiado como para decirle que no. Además, vamos, solo es a comer. Después de esto prometo no hablarle más, no me gusta estar con tipos que tienen novias. Diablos, su novia, lo había olvidado. Muerdo mi boca, quiero decir algo pero no se si sea prudente. Pero lo digo.
-No quiero tener problemas con tu novia si se entera de esto– él se sorprende y luego sonríe. Parece divertido ¿Se estará burlando de mi?
-No pienses en eso, no voy hacer nada contigo. Solo quiero llevarte a comer y así evitar que te desmayes en la calle –
No lo se, pero la verdad si quiero ir. Al diablo la novia. Me sorprendes Tendo.
-Bien, pero lo haremos rápido – de un momento a otro sus ojos oscurece, y siento esa maldita corriente de nuevo.
-me gusta hacerlo despacio – eso no lo entendí pero se perfectamente que no tiene nada que ver con la comida. Me sonrojo y comienzo a caminar un poco más rápido. Los comentarios de doble sentido de Ranma me ponen muy nerviosa. Noto que se ríe y trata de seguirme el paso.
-No vayas tan rápido, te puedes perder – me agarra de la mano. Su tacto es tan placentero.
Llegamos a un restaurante, hay personas entrando y saliendo de el. Me aprieta la mano, pero no tan fuerte, al contrario, se siente tan bien. Oh, gimo en voz baja. Esa electricidad que transmite con su mano. Me siento tan nerviosa, pero a la vez me agrada tanto esa sensación de tener su mano sujetando la mía, con cierta fuerza para evitar que lo suelte. Me lleva hacia una mesa vacía. Me indica que me siente y el lo hace en frente mío. Una camarera llega con las cartas. Ranma no me quita los ojos de encima y eso me pone nerviosa, de por sí sé que he estado sonrojada todo el rato que estuvimos juntos.
-¿No vas a pedir? – pregunto viendo que el no ha abierto la carta.
-Yo ya se lo que quiero – de pronto en su voz había una promesa, algún secreto que hizo que me temblaran las piernas. Yo trago saliva y aparento que no lo escuche. Miro de nuevo la carta.
¿Cómo voy a comer con el aquí? Muerdo mi labio, esto es demasiado intenso. La chica sigue esperando la orden, pero parece atraída por Ranma. Vaya, a esa edad y ya atrae demasiado la atención. A la camarera se la ve joven, así que obviamente está interesada en él.
-Quiero unos tallarines por favor –
La chica escribe en su cuaderno - ¿Y usted señor? –
Ranma me mira y sonríe. Luego mira a la chica – lo mismo por favor –
-¿Algo para tomar? – pregunta la chica.
-Un té para los dos – dice firme.
La chica se va y me deja a solas con el. De repente quiero que regrese ya que estar a solas con Ranma me pone nerviosa.
-¿Qué tal tu primer día? – dice mientras se desabrocha el botón del cuello y deja ver parte de su pecho, también se sube las mangas. Oh, parece un modelo. Yo me muevo en mi asiento y trato de parecer normal.
-Bien – murmuro.
-Te vi en gimnasia, ¿te sentías mal desde entonces? –
¿Cómo lo sabía? Claro, mi subconsciente me mira con mala cara ¡Te estuvo viendo todo el tiempo Akane!
-Un poco – murmuro, no quiero que hablemos de mi salud - ¿vives por aquí cerca? – cambio el tema.
-Si, a unas cuadras, al parecer tú también ya que íbamos por el mismo camino –
-Sí, esta mañana me topé con Ryoga lo conocí y me trajo a la escuela – sus ojos cambian de repente. Parece incomodo, pasa las manos por su cabello.
-No deja de hablar de ti, creo que le gustas – lo dice sin ninguna emoción.
No sé qué decir, Ryoga es lindo, pero a lado de Ranma… queda corto. Sonrió y aparento cierta sorpresa.
-Ryoga es un buen amigo –
-¿Cómo lo sabes? Apenas lo conoces – dice secamente. Arqueo la ceja ya que hace un momento yo le dije lo mismo, que yo no lo conocía pero el insistió. Él se da cuenta y veo una mueca en su rostro como si quisiera reír. Que irónico ¿no?
-Bueno, pues lo sé y ya – no quiero darle vuelta a eso. Ryoga me causa más tranquilidad que él.
-¿Te gusta? – pregunta de pronto. Yo lo miro sorprendida ¿Si me gusta Ryoga?
-Es muy apuesto. Pero no, no me gusta – en mi respuesta veo como su mirada se relaja.
-Bueno, algunos tienen suerte y otros no –
-Eres muy intimidante – no sé porque lo dije, pero lo dije. El parece sorprendido por mi cometario y luego sonríe.
-¿Te intimido porque…? - ¿espera que le diga algo más? Parece divertido, pero esto a mí no me divierte.
-¿Te lo dicen a menudo? –
-¿Me contestas con otra pregunta? – deja aparecer una sonrisa en sus labios. Yo bajo la mirada, también me hizo reír –Es la primera vez que te veo sonreír de verdad–
Su comentario me dejo pasmada.
-Si lo hago – digo suavemente.
-No, te he visto Akane, y solo sonríes cuando tienes que… ahora sonríes porque te nace.
-Hablas como si me conocieras de hace tiempo, apenas me conoces – le aclaro.
-Tus ojos son fáciles de leer, eres transparente. Y puedo decirte que eso intimida un poco – vaya, no me esperaba eso.
-¿Ahora yo te intimido? – trato de cambiar el tema, no me gusta que me digan cosas así. Mucho menos si es Ranma.
-No quiero parecerte vulnerable, así que te responderé que no – dice sonriendo.
La camarera llega con la comida, yo agradezco por un segundo. Mi plato está caliente así que espero que enfríe. Ranma toma los palillos y empieza a comer. Yo parezco una niña, me siento como una. Juego con los palillos y me pregunto, ¿cómo llegamos a estar aquí?
-Akane, come – me mira detenidamente. Dejo de comer, entonces mecánicamente comienzo a comer. El se relaja un poco y sigue comiendo.
Así pasamos, comiendo en silencio. Cuando acabamos salimos del restaurante.
-Gracias – le digo, ahora si déjame ir. Pero una parte de mi quiere seguir con él. No, tengo que ser consciente de que no puedo estar cerca de él.
-Fue un placer Akane, te acompaño a casa –
-Oh, no, acepte que me invitaras a comer. Puedo ir a casa sola –
Arquea la ceja.
-Pero yo quiero acompañarte, quiero asegurarme de que llegaste bien –
-Mi casa está cerca Ranma, puedo llegar sola –
-Pero yo quiero pasar más tiempo contigo – veo algo en sus ojos, como si lo que hubiera dicho lo hubiera soltado sin pensar.
¿Qué? De pronto me falta el aire. No me esperaba esta declaración. Siento ganas inmensas de decirle lo mismo. Pero no, recuerdo que tiene novia, y seguramente la ama, y también sospecho que es un don juan que está conquistando a todas. Este hombre me desconcierta. Es mejor alejarme de el si no quiero terminar lastimada, no soportaría perder a alguien mas. Lo miro y niego con la cabeza.
-No, adiós Ranma y gracias por la comida – él no dice nada y yo sigo mi camino.
En el camino a casa sentí como todo mi cuerpo se relajaba. Estaba muy confundida, pero de algo estaba segura. Me encanta Ranma Saotome. Pero sé que una persona como el me haría daño inmediatamente, no quiero tener ilusiones ni nada con nadie en estos momentos. No en estos momentos de mi vida, quiero estar sola, sola estoy mejor. Mi subconsciente niega con la cabeza. Además que puedo ofrecerle yo a Ranma. El tiene una novia muy linda y popular, y es sumamente hermosa. Su vida debe de ser perfecta, en cambio yo, sufro con una culpa y contagio a las personas con mi humor. No soy buena compañía para nadie.
Al llegar a casa mi estado de ánimo cambia. Veo a mi hermana Kasumi recibiéndome, hace mucho tiempo que no la veía, ni siquiera para el funeral de mi mamá, al cual no asistí ya que me encontraba en el hospital. La abrazo con todas mis fuerzas y de repente rompo en llanto. Ella no dice nada y me abraza, esto era lo que necesitaba, necesitaba a mi hermana.
-Todo está bien – me susurra, acaricia mi cabello tiernamente, como lo hacía mamá.
No puedo hablar, simplemente sigo llorando.
Después de un rato y después de ir a lavarme la cara nos reunimos todos a cenar. Nabiki no estaba en casa lo cual era algo que me esperaba, casi nunca estaba en casa y mi papá no mostraba preocupación alguno algo que nos entristece.
-Debes hacer algo con Nabiki papá. Tofu tiene el contacto de un buen psicólogo, el puede atender a toda la familia –
Mi papá toma un sorbo de té y mantiene los ojos cerrados.
-¿Cómo lo llevas? – pregunto suavemente. Ella me sonríe y sabe a lo que me refiero.
-Solo se algo Akane – se acerca a mí y toma mi mano – A mamá no le gustaría vernos tristes. ¿Crees que eso es lo que ella quisiera? – se me forma un nudo en la garganta.
Pienso en sus palabras, que se clavan como cuchillos en mi pecho ¿A mamá le hubiera gustado verme así? No, no creo. Pero, sentir el dolor es algo inevitable, tienes que aprender a vivir con ello.
Kasumi se va de casa y mi papá se despide con un fuerte abrazo, me alegro de que nos haya venido a visitar. Mi papá mejoró un poco su humor, ella prometió hablar con Nabiki y ayudarla.
Cuando ya estoy preparada para dormir, abro mi laptop y reviso mi página social para ver los mensajes de mis amigos. Tengo uno de Ayumi preguntándome como esta yendo todo, si he conocido algún chico guapo me río internamente, si supiera. Solo le digo que estoy bien y que por ahora lo estoy llevando todo con calma. También tengo un par de mensajes de unos amigos y una tía que vive aquí mismo en Nerima. De repente suena la alarma de mensaje. No puede ser, es un mensaje de Ranma. Lo abro sorprendida y nerviosa.
Espero que estés bien, y que hayas cenado. No quiero que la acera de la calle sufra un accidente por tu cabeza dura.
No sé si reír y enojarme. Muerdo mi labio pensando bien lo que quiero responderle.
Estoy bien y si, ya cene. La acera de la calle puede estar a salvo, tienes una buena lengua para hablarle a las mujeres, seguramente tu novia debe de estar encantada.
Muerdo mi uña del pulgar esperando su respuesta. Bien, nunca me he quedado como boba esperando la respuesta de alguien. El aparato suena y abro rápidamente.
Si, tengo una buena lengua, ya me lo han dicho. Me da gusto que hayas comido.
No me respondió sobre su novia, cierro la laptop. ¿Qué estoy haciendo? No debería de estar así por él, muy en el fondo algo me dice que no es bueno para mí, es decir, se lo ve que es coqueto y mujeriego y le gusta estar por encima de los demás. No, no quiero tener nada que ver con Ranma Saotome. Hoy salí con el por qué le di lastima, me tapo la cara con las manos, me repito una y mil veces que debo mantenerme alejada de él. Y eso voy hacer.
