UN RECUERDO

Me levanto temprano, me siento un poco relajada por la conversación que tuve anoche con mi papá. El está muy preocupado por Nabiki, yo también. Siento que cada día que pasa, se aleja más de nosotros. Entiendo que está muy dolida como todos, pero, la extraño. Se supone que deberíamos apoyarnos entre todos. Me da lástima papá, ya no sabe qué hacer para controlarla. El apenas puede levantarse y seguir, pero poco a poco lo esta logrando, algo que admiro mucho. Aun ni pasa un mes de su muerte, y es algo entendible. A mí me duele el solo pensar en ella. Y tengo una cicatriz en mi espalda que todos los días me recuerda aquel fatídico día.

Decido que después de la escuela voy a ir a ver a Kasumi, para que nos ayude.

Salgo del baño, ya cambiada para ir a la escuela. Me topo con Nabiki en el corredor. Ella me mira sin expresión alguna, vacía, y entonces decidí que fue suficiente.

-¡Nabiki, ya es suficiente! Deja de comportarte tan fría con todos nosotros, papá está muy preocupado por ti. ¿No te da pena ver como esta?

-Metete en tus asuntos Akane – No me voltea a ver. Trato de equilibrar mi respiración, enfrentarla es difícil, las ganas de llorar están ganando. No, tengo que decirle que lo que está haciendo está mal.

-A nosotros también nos duele la muerte de nuestra madre. ¿Crees que no es difícil para mi papá o para Kasumi? ¿Crees que no es difícil para mí? Yo la vi… la vi morir y no es justo que… - las palabras se quedan trabadas en mi garganta. Cierro los ojos fuertemente, tengo que calmarme.

-Sí, pues te es fácil vivir con eso ¿No? – se gira, sus ojos revelan ira, hacia mí.

-¿Por qué dices eso? – trago, pero duele. La rabia se está apoderando de mí.

-Tu insististe, Akane. Yo te vi, haciéndole mohines a mi mamá, ella no quería ir a ningún lado y te lo dijo diez mil veces. Pero no, tenían que complacer a la menor de la casa- sus ojos se cristalizan.

Oh, no.

-Nabiki yo… -

-¡Yo era más apegada a ella! ¿Cómo crees que me siento? –

-Lo siento – mis palabras salen en un susurro desgarrador.

No hagas esto Nabiki, por favor.

-Las cosas están hechas Akane, ella no va a volver jamás – una lagrima cae sobre su rostro.

No, no. Las cosas no pueden seguir así, quiero a mi hermana de vuelta. Sé que ella y mi mamá pasaban más tiempo juntas, pero también era mi mamá y la adoraba. Todo esto duele. Solo fue un accidente, yo no quise que pasara.

-Por favor, no quiero que estés así conmigo. ¿Qué puedo hacer? ¿Qué…que puedo hacer para que no me odies? –

-No creo que puedas hacerlo, Akane – me da la espalda.

-Si Nabiki, dime, lo que sea. Pero no estés así – suplico. Quiero recuperar a mi hermana, mucho más por el bien de mi papá.

-Ojala… ojala hubieras sido tú y no ella – dice en voz baja pero yo alcanzo a escucharla. Dicho esto se marcha.

Yo solo me quedo allí de pie. No soy capaz de moverme, sus palabras se clavaron como cuchillas, millones de cuchillas afiladas y dolorosas en todo mi pecho.

-Buenos días hija. Veo que estas lista para ir a la escuela, yo iré a reunirme con el señor Saotome, nuestra conversación de ayer me ayudo y quiero agradecerte. Akane, ¿estás bien? –

Mi papá acaba de salir de su cuarto, siento el aroma a colonia. Cierro los ojos fuertemente y obligo a las lágrimas no salir. Me volteo y lo veo, bien vestido y con una sonrisa en el rostro. Se me ablanda el corazón al verlo así. Estoy tan pero tan feliz de que este bien, nuestra charla de anoche ayudo mucho al parecer.

-Estoy bien papá. Solo que… olvide… olvide que tenía un examen importante y no estudie nada – mi voz suena baja. Diablos, las ganas de llorar son horribles.

-Oh, no te preocupes hija, eres muy inteligente seguro que estarás genial – se acerca y me da un beso en la frente.

Ojala hubieras sido tú y no ella

Me paso las manos por el cabello y lo beso en la mejilla. Le deseo un buen día y me voy rápidamente.

Camino a la escuela trato de no pensar en nada. Trato de controlarme, respiro varias veces, respiro profundamente. Lo dijo porque está enojada, lo dijo porque está enojada. Me repito una y mil veces. Ella no lo tenía que haber dicho enserio. A Nabiki la conocían por ser una persona hiriente. Pero es la primera vez que lanza una bomba así sobre mí. Vuelvo a respirar profundo y las ganas de llorar desaparecen cada vez que me acerco a la escuela.

-¡Akane! – Ryoga pasa su brazo por mi hombro y me besa en la mejilla. Yo aún estoy distraída, demasiado como para pensar en que eso incomoda.

-Eh…buenos días Ryoga – trato de regalarle mi mejor sonrisa.

-Escucha, se que el sábado no fue una buena noche para todos. Así que quiero recompensarte y llevarte a cenar mañana por la noche –

Ojala hubieras sido tú y no ella

Trago con dificultad. Agito mi cabeza, en realidad no escuche nada de lo que dijo.

-Si, claro – me acomodo el cabello de tras de la oreja.

-Akane, ¿estás bien? – paro en seco. Oh no, no me preguntes eso. Se me forma un nudo en la garganta.

-Sí, eh… ¿hiciste la tarea de cálculo? – cambio de tema inmediatamente.

-Si, pero hubieron unos que no entendí, ese tipo no explica bien –

Hasta que llegamos al salón se la pasó hablando sobre materias, sobre la comida de la escuela, sobre sus pasatiempos. Ukyo nos ve, pero estoy tan fuera de mí que no le presto atención. Le sonrió y me siento en mi puesto.

-Buenos días – murmuro.

-Hola Akane. ¿Cómo estás? – me pregunta dulcemente. Ukyo es tan buena persona, admiro su manera de ser. la estimo mucho.

-Bien… ¿y tú? –

-Bien, sabes, hable con Ryoga. Le dije lo que sentía – yo la miro con desaprobación ¿enserio hizo eso? Bueno ahora puedo hablar de algo y evitar que mis pensamientos me torturen.

-¿Y qué paso? –

-Bueno, me dijo que yo también le parecía muy bonita, pero… que me ve como una amiga-

Tuerzo mis labios, se lo dije. Ella se alza de hombros, luego sonríe.

-Tú le gustas mucho Akane – Oh no, ¿Por qué solo vivo lastimando a la gente?

-Ukyo, a mi Ryoga me gusta como un amigo nada más, no tienes por qué preocuparte –

-Pero, no sé, creo que harían una linda pareja – la campana de clases suena –Piénsalo, aunque… creo que le gustas a alguien más – me guiña el ojo-

-¿A quién? –

-¿Cómo que a quién? ¡A Ranma! Ayer estuvo como loco, me llamo varias veces preguntándome si estaba contigo y estaba molesto porque no contestabas sus llamadas -

¿Qué Ranma que? Había olvidado mi teléfono. El día domingo decidí guardarlo en el bolso y no dejar que nadie me molestara. Hasta lo apague. Tenía tantas cosas en la cabeza, y además, pase casi todo el día con mi papá.

El maestro comienza la clase. Yo me sigo preguntando ¿Por qué hará todo esto? Es un acosador. Miro de reojo a Ranma, por suerte no me lo había topado en la entrada. Miro que esta con su teléfono, me mira y me sacude su celular. Su expresión es seria. Creo que quiere que revise mi móvil. Con cuidado lo saco del bolso, aún sigue apagado, espero que la batería siga intacta.

Veo 8 llamadas perdidas, cinco son de Ranma, dos de Ukyo y una de Ryoga. Tengo también algunos mensajes. Los reviso uno por uno, empiezo por los de abajo.

Quiero verte, ¿podemos vernos?

¿Por qué no respondes? ¿estas molesta?

Hola Akane, no sé por qué pero Ranma me llamo para preguntarme si estabas conmigo ¿Pasa algo entre ustedes? Si es así, me tienes que contar todo.

Akane, soy yo de nuevo, perdón que te moleste has de estar ocupada. Pero, Ranma no deja de llamarme. Está loco

Bien, me rindo. Mañana será otro día. ;)

Vaya, Ranma me estuvo buscando. ¿Debería de asustarme? Bueno, es un poco intenso. Nunca le había gustado a alguien así. Apenas me conoce. Veo un mensaje nuevo, es de Ranma. Respiro hondo, en realidad ahora no tengo cabeza para nada. Pero en el fondo, saber que estuvo como loco buscándome… me alegra un poco.

Hola, ¿Cómo estás?

Una sonrisa llena de melancolía asoma por mi rostro ¿Qué cómo estoy? Pues, si supieras… creo que hasta la pregunta sería estúpida.

No. Trato de no pensar en lo de la mañana.

¿Se puede saber cómo conseguiste mi número? Tendré que acusarte por acoso

Escribo despacio sin que el maestro me vea. El sigue dando su clase. Miro de reojo a Ranma y este aprieta sus labios, veo una sonrisa fugaz.

Puedo ser muy persuasivo, todo lo que quiero lo consigo. Mucho más si es algo que me interesa.

Frunzo el ceño. Ranma Saotome definitivamente es un creído.

¿Tu futura esposa sabe esto? No quiero tener problemas Saotome. ¿Por qué no vas a conquistar a alguien más? Además, te advertí que no quería que me hablaras.

Lo vuelvo a mirar de reojo. Y el no disimula ni un poquito. Espero que el maestro se dé cuenta y lo rete.

Ella y yo ya no somos nada. Quería darte la buena noticia ayer, pero estabas empeñada en no contestarme

¿Qué? ¿Qué no son nada? Esto debe de ser una mentira. Por un momento mi corazón se agita. Pero no, esto debe de ser una broma de el. No voy a caer.

¿Y porque serian buenas noticias para mí? No te confundas conmigo, no me agradas para nada.

Lo vuelvo a mirar, ahora sonríe mostrando los dientes. Me mira y arquea la ceja. Trato de aguantarle la mirada, para que vea que no me intimida. Tengo que controlar los latidos de mi corazón, el no me quita la mirada, y siento algo, algo en entre nosotros. Es como un tirón lleno de tensión, algo exquisito. Bajo la mirada y por un momento todos mis problemas desaparecen. ¿Esto es malo? Vibra mi teléfono.

Sé que ambos sentimos la misma atracción. En este momento te sonrojaste. Pero sabes… quisiera saber porque estas así, no es la Akane que yo conozco. Mi fuerte y dulce Akane.

¿Cómo supo…? Dejo el teléfono a un lado. Volteo la mirada hacia la ventana, e inconscientemente me doy cuenta de que no puedo parar de mover mi pierna. No soy fuerte, lo era, pero esa Akane murió. No, no quiero llorar. No quiero pensar en nada, ni en el.

Ya no soy nada de lo que era antes, ¿Qué puede ver en mi? No soy atractiva, ya no soy fuerte, y cargo con un peso que me atormenta, y mi hermana me odia. No soy la mujer para el, estoy podrida por dentro. El merece a alguien mucho mejor que yo, como Shamppo, aunque hayan terminado o no… ellos se veían perfectos juntos.

Pienso en mi mamá, a ella jamás le hubiera gustado que yo me refiriera así de mi misma, pero, ¿que puedo hacer? ¿Qué me habría dicho ella? No lo sé, si ella no hubiera muerto yo no estaría aquí, estaría viendo su sonrisa, estaría disfrutando de sus abrazos cariños, estaría disfrutando verla sonreír junto a papá. Si ella no hubiera muerto no hubiera conocido a Ranma y... Freno el rumbo de mis pensamientos enseguida. ¡Qué estúpida eres Akane! Preferiría por sobre encima de todo que mi mamá estuviera viva, siento un terrible dolor y asco a mí misma por ese pensamiento fugaz.

Ojala hubieras sido tú y no ella

Si no fuera por mí… oh no, de nuevo. Los ojos se me empiezan a llenar de lágrimas. ¡Aquí no por favor! La imagen de mi mamá en el asfalto sangrando llegan a mi cabeza, sus palabras desesperadas para protegerme, y lo último que me dijo –te amo-

En ese preciso instante, siento como el mundo se me viene encima.

Me levanto de un salto y salgo del salón sin importar lo que diga el maestro. Lo último que escucho es la sorpresa de todos en el salón.

Siento nauseas. Corro al baño y solo hago ahorcadas, ya que mi estómago esta vacío, es poco de lo que merezco. Estallo en un llanto silencioso.

Estoy en el suelo del baño, con las manos enterradas en mi cara y siento como mi cuerpo se convulsiona por el llanto. Los sollozos son cada vez más fuertes. No puedo para las imágenes en mi cabeza, todo este tiempo he tratado de evitarlo, solo ocurre en mis pesadillas.

Ojala hubieras sido tú y no ella

Si no fuera por mi maldita insistencia en que me llevara esa noche ella estaría en casa ahora junto a mi papá, y yo estaría en el colegio ¿Por qué no morí yo en su lugar? ¿Por qué la vida es tan injusta y tuvo que llevarla a ella? Por eso mi papá esta así, por eso Nabiki me odia. El pecho me duele, el dolor es gigantesco.

-¿Akane estas bien? – escucho golpes en la puerta. La voz de Ukyo y la de otra persona me traen a la realidad.

Tocan con más desesperación. Escucho a mi otra compañera de clases Ayami decirle algo, suena preocupada. Quiero decirle que estoy bien, quiero decirle que quiero estar sola. Solo es un ataque de esos que trato de evitar. Pero no puedo hablar.

Escucho a Ayami alejarse, parece que alguien más está afuera.

-¡Me importa una mierda si es el baño de mujeres! – Es la voz enfurecida de Ranma. ¿Esto podría ser peor? No quiero que me vea así.

-¡Ranma te dije que esperaras afuera! – Ukyo le grita, pero al parecer él no le presta atención. Lo siguiente que escucho son fuertes golpes en la puerta por parte de él.

-¡Akane abre la puerta! –

Me levanto con mi cuerpo aun temblando por el llanto, no puedo hablar. Tengo un nudo ardiendo en mi garganta que callan mis palabras, necesito salir de aquí, respiro hondo, mis manos tiemblan. Abro la puerta despacio. Veo a Ukyo aliviada y Ayumi mirándome asombrada por mi llanto. Ranma está de pie frente a mí, parece estar esperando alguna reacción mía, me mira demasiado preocupado.

-Akane – pronuncia mi nombre casi sin aliento. A mí se me encoje el corazón y vuelvo a llorar.

Siento como me toma de los hombros y me arrima a su cuerpo. Me abraza tan dulcemente y tan fuerte a la vez. Es una sensación maravillosa para un corazón roto. Tengo mis brazos alrededor de mi cuerpo, y los brazos de Ranma también me abrazan fuerte.

-¿Quieres salir de aquí? – me susurra al oído, dulcemente. Yo asiento con la cabeza, no me importa ahora nada sobre Ranma. Solo quiero salir de aquí, pero también quiero irme con el –vamos- me pasa el brazo por los hombros.

-¿A dónde van? – pregunta Ayumi.

-La sacare de aquí hasta que se calme – él no se para para verla, solo sigue caminando conmigo.

-¿Pero qué paso Akane? – Ukyo parece preocupada. Yo trato de decirle algo, pero apenas salen de mis labios un –estoy bien-

No sé si este permitido salir del colegio. Caminamos en silencio y salimos hasta el parqueadero. Ranma me abre la puerta de su auto. Me miro por el espejo lateral. Mis ojos están hinchados, mis mejillas sonrojadas y mi nariz un poco roja al igual que mis labios. Me dejo caer en el asiento y cierro los ojos. Quiero que se vayan esas imágenes pero siguen viniendo a mi cabeza. El rostro de mi madre, su rostro raspado y sin vida. Las lágrimas caen. Ranma no dice nada, solo conduce.

Ojala hubieras sido tú y no ella

Quiero ser fuerte, quiero, y siempre lo trato de hacer. El día que estaba en el hospital y cuando me entere de lo sucedido con mi mamá, caí en una depresión inmensa. No quería hablar con nadie y solo pasaba llorando en mi habitación. Pero después vi a mi papá y a mi hermana y vi cómo les había afectado así que trate de ser fuerte para que todo volviera a la normalidad, pero hoy no pude.

Sigo con los ojos cerrados, trato de frenar las lágrimas, pero caen solas. Las limpio con mi mano. Me siento tan débil, yo no solía ser así. Apoyo el codo sobre la ventana y aprieto mi entrecejo con los dedos. Ranma sigue manejando, no dice nada.

-Lo siento… no está bien que te tomes estas molestias – murmuro, mi voz suena apagada.

-No digas nada Akane, esto lo hago porque quiero – de pronto siento como coloca su mano en mi hombro y la aprieta ligeramente.

Lo miro, y caigo en cuenta de que no sé a dónde me está llevando. Me enderezo en el asiento algo asustada ¿Dónde me está llevando? Lo miro, quiero preguntarle, pero tampoco quiero ser grosera con él ya que se tomó la molestia de sacarme. No es que no confié en el, bueno en realidad no confió en el.

-¿A dónde vamos? – no quiero sonar preocupada. Mi voz se oye ansiosa.

Enseguida me mira con el ceño fruncido y suelta una risa. Creo que leyó mi mente.

-No es lo que piensas, Akane. ¿Tan pervertido te parezco? – parece molesto, pero enseguida sé que está bromeando.

-¿Cómo supiste…? –

-Tu cuerpo te delata, estas tensa. Voy a llevarte a un lugar que te gustara, es tranquilo y es bueno para dejar los problemas. Me gusta ir allí-

Vaya, ¿el también días malos? Me vuelvo a relajar en el asiento y espero a que lleguemos. Ya no se ven casas, solo árboles y varios caminos sin asfaltar. Toma uno de ellos y de repente me estoy comenzó a sentir bien. Relajo la cabeza en el asiento y observo los árboles, el viento choca en mi cara y es tan refrescante. Siento como las lágrimas se secan en mis mejillas.

Llegamos a un lugar donde tenemos a todo Nerima a nuestros pies. Se estaciona y yo bajo inmediatamente del auto, la vista es asombrosa. Camino abrazándome a mí misma, me acerco al borde y todo son árboles y una vista hermosa de la ciudad. Miro el cielo, las nubes forman extrañas formas, miro los pequeños pájaros que vuelan hacia los árboles. De repente me doy cuenta de que estoy sonriendo. Es un lugar realmente hermoso.

Siento que mis problemas se vuelven muy pequeños, siento que puedo tomarlos con una mano y ocultarlos. Pero sé que volverán y atacarán contra mí. Pero es lo que merezco ¿no? Todo esto me lo merezco. Creo… creo que todo estarían más felices. Son raros los momentos en que dejo de sentirme miserable, y hoy creo que es uno de esos momentos. Pero a mi mente llegan las palabras de Nabiki, y duelen. Siento a Ranma a mi lado, no dice nada.

-Cuando mi mamá murió… yo… - tomo aire, y controlo mi voz – yo no podía creerlo. Y todos los días me levantaba creyendo que era una maldita pesadilla. Vi a mi papá a mi lado, en el hospital… llorando… me suplicaba que no lo dejara… el cree que yo no lo sé, pero en ese momento, en ese momento lo pude escuchar claramente. Pero sabes, ahora que lo pienso. Creo que mi hermana tiene razón, es decir, creo que lo mejor hubiera sido que… que… hubiera sido yo la que…

-¡No te atrevas a decir eso Akane! Ni se te ocurra, si quiera pensarlo – me gira con brusquedad. Las lágrimas salen de mis ojos – No quiero que vuelvas a repetir algo semejante – su mirada es severa y sus palabras suenan lentas y claras.

-¿Qué puedo hacer Ranma? ¡Trato de ser fuerte para que no se preocupe! ¡Trato de verme bien para que nadie me sienta lastima! Todo fue mi culpa, todo fue mi maldita culpa –

Me lanzo a el y lo abrazo con todas mis fuerzas, entierro mi cabeza en su pecho. Y saco todo el llanto que tenía guardado. El simplemente me acaricia el cabello y me besa en la cabeza. Es extraño estar con Ranma, dejo a un lado su actitud de chico conquistador, ahora se muestra dulce y protector. Me gusta.

-Eres muy valiosa para todos Akane, para mí… lo eres demasiado, aunque no lo creas. Lo que paso fue un accidente, un terrible accidente y estoy seguro que tu mamá está aquí, cuidándote y le dolería muchísimo que tú dijeras cosas así –

Lo abrazo más fuerte, no quiero que ella este decepcionada. La extraño tanto.

-¿Te sientes mejor? – pregunta pasado unos minutos, mi cuerpo empieza a relajarse.

-Si – vuelvo a observar el paisaje –Solo que… – apoyo mi cabeza en su pecho para poder observar la vista. El sigue en la tarea de acariciarme el cabello.

-No puedo decirte que lo entiendo. Pero algo puedo asegurarte, no voy a dejarte sola… jamás–

Con la cabeza más relajada, asoma una duda ¿Por qué hace todo esto? Es decir, apenas hace una semana llegue a la escuela. Apenas hablaba con él, es más, lo trataba muy cortante. Todo este tiempo pensé que lo único que quería era otro trofeo para colgar en su pared. Tal vez hace esto para ganarse mi confianza ¿estoy muy confundida?

-¿Por qué? ¿Por qué haces todo esto Ranma? –me aparto un poco de él, sus ojos me miran nerviosos.

-Aun no logro explicármelo, pero, soy incapaz de estar lejos de ti – sus manos recorren mi rostro, examinando, buscando algo, cierro los ojos y me dejo llevar por su caricia.

Sus palabras atraviesan mi corazón. Siento las piernas temblar, el aire me hace falta.

Soy incapaz de estar lejos de ti

Sus palabras suenan como eco en mi interior. Pero siento aun un vacío, no puedo permitirme arrojarme ante esto. Perdí a mi mamá, perdí a mi hermana, todo por mi culpa. ¿Y si llegara a perder a Ranma? ¿Si fuera solo un juego para él y luego se aburriera de mí? No sabría cómo lidiar con ello. Estoy loca por él, y se que estando con el, puedo soportar todo esto, pero me da miedo. No quiero terminar lastimada, no de nuevo.

-Es hermoso este lugar – cambio de tema -¿Quién más lo conoce? – me seco la nariz con la manga.

Lo escucho suspirar, parece que esperaba alguna respuesta a lo que dijo.

-Ha nadie, eres la única. Es la primera vez que comparto este lugar con alguien – wow ¿enserio?

Lo miro y arqueo la ceja. Él sonríe y niega con la cabeza.

-No me crees, lo sé. Para mí también es impresionante, aun me lo pregunto. Pero traerte aquí fue la mejor decisión que he tomado –

-Gracias – le digo sonriendo. Bueno, o eso trato.

-Lamento mucho lo de tu mamá –toma un gran respiro como si estuviera preparándose para decirme algo importante - Mi mamá siempre me hablaba de ella, te conocía porque siempre me hablaban de ti y tenía mucha curiosidad en conocerte personalmente– lo miro sorprendida. El parece divertirse con mi reacción -¿Tampoco me crees?

Suelto una risa nerviosa, muerdo mi dedo, ansiosa esperando que continúe.

-Desde que era pequeño mi papá me mostraba las fotos de el y tu papá en entrenamientos. Yo también tuve un arduo entrenamiento desde que era pequeño. Ya cuando nos instalamos aquí mi mamá y mi papá quisieron superarse para dejar algo bueno para sus nietos – al decir eso se aclara la garganta. Creo que el no quiere pensar en eso aun.

¿Ya conocía de mi? Esto es nuevo.

Tu mamá y la mía siempre se mantenían en contacto por medio de cartas. Nuestros padres no mucho ya que estaban cada uno haciendo sus propias cosas. Mi madre me conto sobre tus hermanas y sobre ti. Me contaba que te encantaban las artes marciales y que eras una buena estudiante además de hermosa.

De pronto se calla un momento y veo algo de nerviosismo en él. Parece querer decir algo pero no sabe cómo, sonríe tontamente y me mira.

-Mi mamá me había propuesto conocerte para que fueras mi prometida.

¿Qué diablos…? Esto es una verdadera revelación. No tenía ni la menor idea. ¿Estará mintiendo? Pero, ¿para que inventar todo esto? No tiene sentido. Yo sé que la mamá de Ranma y la mía eran amigas. ¿Por qué mi mamá nunca me hablo de el?

-Yo aún era demasiado joven, y en mi mente solo habitaba una cosa… ser el mejor artista marcial y lo soy. Pero después quise conocerte porque me resultaste muy hermosa. Después de un tiempo supe lo de el accidente. Pensamos que habías muerto y no se… sentí un gran vacío en mi pecho. Y aun no te conocía – sonríe como diciéndose: aun no te conozco y ya estaba sufriendo por ti.

Y aquí estas… cuando te vi entrar al salón, de verdad pensé que estaba imaginando cosas. Y cuando dijiste tu nombre, así… toda un manojo de nervios, quería escuchar más, ya no te veía en fotos ahora te veía en persona y quería seguir escuchando tu voz.

Vaya, esto no me lo puedo creer. Estoy tan impresionada.

-Esto es… -

-Increíble, lo sé – después de un momento ambos reímos. Parecemos dos tontos.

-¿Por qué no me lo dijiste antes? –

-No quería perturbarte con nada sobre tu pasado, no me atrevía hablar de tu mamá, además… tú me odiabas – me dice haciendo un mohín. Me parece realmente encantador.

-Bueno, ya no te odio tanto – digo en tono de broma. El parece divertirle y ambos reímos.

Dejo salir un gran suspiro, todo el dolor ha desaparecido. Me siento bien.

-Me encanta cuando sonríes - suelta de repente.

Yo lo miro y de nuevo siento esa electricidad, toda esa atracción poderosa entre nosotros. Es tan excitante, veo sus labios entre abiertos y solo quiero lanzarme a ellos. Quiero con tantas ganas que me tome así como en la cocina, que me bese de esa manera tan ardiente que lo hizo. Suelto un gemido, esto es tan intenso. Jamás me había sentido así por nadie. Y ahora con todo lo que me dijo Ranma el miedo se esfumo por un instante, pero aun mis temores están dentro. Mi subconsciente está sentada sobre un gran baúl peleando por que no salgan mientras me anima a que me lance a Ranma.

-¿Lo sientes? – dice casi en un susurro. A él también le cuesta mantener la calma. Oh, el también lo siente.

Se acerca a mí lentamente, yo quedo hipnotizada con todas estas nuevas sensaciones. Toma mi rostro entre sus manos y alza hasta quedar cara a cara, puedo sentir su respiración, puedo sentir como nuestros corazón se agitan violentamente. Sus ojos me miran deseosos, sus labios me llaman. Acaricia mi rostro y yo inclino mi cara buscando su mano, cierro los ojos y me pierdo. Roza con su pulgar mi labio.

-Tengo tantas ganas de besarte, Akane – susurra anhelante. Yo me derrito.

-Hazlo, Ranma –

En ese momento se apodera de mis labios. Me besa de la manera más tierna que nadie jamás me ha besado, yo disfruto su suave caricia. Me aproximo mas a su cuerpo, colocando mis manos sobre su pecho, su beso es lento, y tierno, muy diferente de aquel que me dio en la cocina de mi casa. Me encantan los labios de Ranma, muerdo y tiro suavemente de su labio inferior. Lo escucho soltar un gemido dulce y el también muerde mi labio inferior y yo lo rozo con mi lengua. Lo escucho gemir y el beso se intensifica. Baja una mano por mi espalda hasta llegar a mis caderas y me atrae más a él, me pega a su cuerpo. Con su otra mano sostiene mi cabello y tira de el despacio, llevándome a las nubes. Yo subo las manos por su espalda y llego a su cabello, tiro de él y lo acerco más a mí. No me importa nada, solo este momento. Solo me importa estar aquí con Ranma y disfrutar de sus caricias y sus besos.

Se aparta unos centímetros de mi. Yo a regañadientes lo hago no sin antes morder su labio, eso parece tener un efecto sobre el, suelta un gemido y sus ojos oscurecen, llenos de pasión, llenos de deseo.

-Me encanta besarte Akane, eres tan dulce. Pero… quisiera besarte lejos del borde, siento que vamos a caer. Me pone nervioso –

Yo suelto una risita, y nos apartamos. Nos dirigimos a su auto, pero antes de poder subirme me arrima a la puerta y tira de mi cabello para encontrarme con sus labios. Su cuerpo aprisiona el mío, y puedo sentir su erección sobre mí, se mueve de arriba hacia abajo. Oh, esto es demasiado intenso. Suelto un gemido, algo que al parecer lo enloquece. Nos perdemos entre caricias y besos intensos. Su lengua busca la mía con urgencia y yo me hago presente besándolo con la misma intensidad que el a mí.

Se separa rápidamente, dejándome con un beso colgando en el aire.

-Akane, juro que quisiera seguir. Pero… no quiero que pienses que soy un aprovechado –

-Gracias por traerme– Yo no quería que se acabaran, me gustan sus labios.

El suelta una risita y me da un beso fugaz.

-Tengo un lado tierno para que lo sepas Tendo. no quiero que guardes ese mal concepto que tienes de mi, quiero que me conozcas, que sepas todo de mi y de lo que seria capaz de hacer por ti-

Oh, un punto a favor Saotome.

-Puede que haya tenido un mal concepto de ti antes, ahora no tanto – digo entre risitas. El me mira ceñudo pero sin poder ocultar sus ganas de reír.

-¿Te estas burlando de mí? –

-Si, y es divertido – vuelve a besarme, un beso corto pero muy sonado.

-Me encantas Akane, ¿Qué estás haciendo conmigo? – dice pegando su frente a la mira, cierra los ojos y aspira profundamente.

Oh no, Ranma, ¿Qué estás haciendo tu conmigo?

-Ven, te llevare a comer algo– me abre la puerta del auto y se da la vuelta para subir.

Esta mañana hasta la tarde de hoy todo ha dado un giro de 180°. La confesión de mi hermana, su ruptura con Shamppo, los recuerdos de mi madre, toda su preocupación, su confesión, todo me ha dejado exhausta. Pero aún tenemos muchas cosas de que hablar, aún tenemos cosas que aclarar. Quiero que me cuente bien lo que paso con Shamppo, quiero que me hable más sobre la amistad de mi mamá y la suya. Pero por ahora quiero disfrutar el momento. Hace mucho tiempo no me había sentido así, y gracias a él, pude sonreír después de la muerte de mi mamá.

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Hola chicos, aquí estoy con otro capitulo. Se me hace un poco complicado subirlos rápido pero no se preocupen que seguire con la historia hasta terminarla.

Gracias por su apoyo, son muy importantes para mi.