- DUDAS -

-¿Enserio se molestaron? – Ranma reía, me mira y me indica que esta hablando con Ukyo.

¿Se molestaron los maestros? No lo dudo, seguramente llamaron a mi papá. Por un momento me siento metida en muchos problemas, me escape del colegio y lo peor, me escape con un chico. Miro con el ceño fruncido a Ranma, parece hacerle gracia.

Estamos en una cafetería cerca de un parque, no había conocido este lugar antes, pero es muy lindo. Se puede ver a las madres llevando a sus hijos a jugar, también a otras personas paseando a sus mascotas. Definitivamente Ranma conoce de lugares especiales.

-Gracias Ukyo, claro, espera – Ranma me da el teléfono, ¿Ukyo quiere hablarme? Lo tomo un poco nerviosa ¿Cómo le puedo explicar mi comportamiento?

-H-Hola Ukyo – aclaro mi voz. Ranma me aprieta el hombro en señal de apoyo.

-¡Akane! Nos tenías preocupados, ¿Cómo estás? ¿Te sientes mejor? – suena preocupada y ansiosa.

-Sí, ya me siento mejor, gracias Ukyo –

Mientras hablamos de un par de cosas de la escuela, Ranma se encarga de ordenar comida para ambos. La verdad es que no tengo mucha hambre, pero como dijo hace un rato Si no comes todo, te retare frente a todos Si claro, como si fuera a permitir algo así. Ranma Saotome aún no me conoce.

-Akane, Ryoga quiere hablar contigo te lo paso. Nos vemos mañana te quiero –

-Nos vemos Ukyo, y gracias por todo –

Ukyo es una chica muy especial, es una gran amiga y en el poco tiempo que llevo conociéndola se ha ganado todo mi aprecio. Solo espero que no sufra por no ser correspondida por Ryoga, espero que algún día él se dé cuenta lo que está perdiendo, una gran mujer como ella.

-Akane – La voz de Ryoga suena cautelosa, también se había preocupado.

-Hola Ryoga – me alegra mucho hablar con el, fue la primera persona que conocí y también lo considero un gran amigo.

Ranma me mira ceñudo, intenta quitarme el teléfono pero no lo permito. Le hago una seña con el dedo índice para indicarle que no se atreva. Ryoga es mi amigo y no puede comportarse como un niño celoso. Pone los ojos en blanco.

-¿Cómo estas Ryoga? –

-Estoy bien, pero eso no es lo importante. Solo quiero saber cómo estás tú, iba a salir de tras de ti pero el tonto de Ranma se adelantó y el maestro cerró la puerta ¿Estas bien? –

Ranma mueve los labios es…mi…teléfono logro entender lo que dice. Trato de no reír al verlo ceñudo.

-Gracias por preocuparte, eres un gran amigo –

-Voy al baño, no me gusta escuchar tu conversación con Ryoga – se levanta de mala gana y se va. Definitivamente parece un niño celoso.

-Oh, Akane tengo que colgar, nos toca la otra hora de clase ¿Puedo ir a verte hoy? Bueno también es para dejarte tus cosas, voy con Ukyo –

-Por supuesto, los estaré esperando –

-Está bien, nos vemos –

Cuelgo, ¿le digo a Ranma que Ryoga y Ukyo van a verme? Lo pienso mejor, no quiero que haga un escándalo por que Ryoga va a mi casa. Pero también va Ukyo así que no tiene nada de malo, y tampoco voy hacer nada malo.

El teléfono de Ranma comienza a vibrar entre mis dedos. Inconscientemente miro de quien es la llamada. Se me hiela la sangre, es Shamppo. Pensé que habían terminado ¿Qué hace llamándolo? En ese momento aparece Ranma. Su expresión de niño celoso cambia, le preocupa mi modo de verlo. Se acerca cauteloso.

-¿Qué sucede? –

-Toma, puede ser urgente – le paso el teléfono. El suelta un suspiro y se pasa la mano por el cabello despeinándolo un poco. Cuelga, y deja el teléfono a un lado.

-Las cosas entre ella y yo terminaron, lo juro –

-No me debes explicaciones Ranma, es tu vida – de pronto todo el buen humor que tenia hace un rato desaparece por arte de magia, por arte de una maldita bruja llamada Shamppo.

-¡Lo digo enserio! Termine la relación, ella es un poco intensa y siempre está llamándome. Akane, la única que me importa eres tu – toma mi mano entre las suyas.

¿Por qué me cuesta creerle? ¿Será su fama? Siempre me hablaban de Saotome, el chico más deseado del colegio, el chico al que todas querían tener en su cama, ya que había ganado una imagen del amante perfecto. Era la envidia de muchos y era conocido por jugar con las chicas. Pero Shamppo no se quedaba atrás, ella también era popular y la chica más deseada, aunque no llevara tanto tiempo como el en el colegio, se ganó su puesto en poco tiempo.

-De acuerdo – no quiero discutir, no quiero mas insistencias. Solo quiero olvidarme de todo por un rato.

-No me crees ¿verdad? – parece afligido. Me acomodo en mi asiento y le sonrío.

-¿Por qué terminaste con ella? Es una chica muy atractiva–

-Era una relación falsa. Mira, a ella la conocí en China, en uno de mis viajes. Mi padre estuvo haciendo negocios con su abuela, dueña de una gran compañía en China. No sé qué pasó después que su nieta se fijó en mí y ya no podía quitármela de encima, estuvo mucho tiempo tratando de seducirme y luego vino aquí a Japón, se inscribió en mi misma escuela. Y… en ese tiempo a mí no me importaba nada. Yo quería conocerte a ti, y como tu ya no… bueno acepte casarme con ella –

Me quedo sorprendida por lo que acabo de escuchar, no puedo creer que pueda estar con alguien a quien no quiere. Que juegue así con los sentimientos de otros.

-Ella está enamorada de ti – murmuro sin mirarlo.

-Pero yo no, siempre se lo dije. Pero ella aun así estaba dispuesta a estar conmigo, pero todo acabo, ayer me encargue de eso – suelto su mano, a el no parece gustarle esa reacción.

-¿Alguna vez estuviste con alguien por amor? –

-La verdad, paso hace mucho. Pero, no quisiera hablar de eso, fue algo sin importancia – observo su expresión. Parece muy pensativo, mirando hacia la ventana ¿Qué? No lo se, parece perdido… recordando.

No quiero obligarlo a decirme nada. Yo también observo por la ventana; observo a lo lejos a ese perro regresando con su amo, corriendo con un objeto en su boca. Parece muy contento. Tengo mi mentón apoyado en mi mano, con el codo sobre la mesa. Y con la otra mano golpeo la mesa con los dedos, suavemente. Me siento tranquila, este día ha sido un poco pesado para mi. Pero tengo que admitir, que Ranma ha logrado hacer que me sienta mejor. No debería reprocharle nada, pero tampoco puedo creer en su palabra, algo me impide hacerlo. ¿Y si me arriesgara? ¿Y si llegara a perderlo? Este poco tiempo que llevo conociéndolo, he llegado a sentir una fuerte atracción por el, intensa, peligrosa. ¿Sufrir otra perdida? Es una decisión difícil.

-Desearía saber lo que estás pensando – Ranma me observa. Y dejo caer mi mano y sostengo la suya. Puedo sentir esa corriente tan excitante entre los dos. Entre abro los labios y me concentro en lo que quiero decir.

-Quería agradecerte por todo lo que hiciste por mí, lo aprecio mucho. No olvidare esto –

-¿Porque siento que te estas despidiendo? – suena asustado, parece un niño de nuevo, pero ahora un niño asustado.

Es difícil conocer a Ranma. Cuando recién llegue a la escuela me pareció que era algún rudo, alguien que solo quería conquistar a las chicas, alguien que no expresaba sus sentimientos. Y por lo que había escuchado era alguien a quien no le gustaba el sentimentalismo. Después conocí su lado pasional, cuando en varias ocasiones me tomo fuertemente haciéndome sentir sensaciones que nunca antes había experimentado. Luego su lado sencillo, amable, su lado sensible y protector. Sus celos y ahora su temor. Parece temeroso. Aun no termino de conocer a Ranma Saotome. Pero siento que estoy perdidamente loca por todo lo que conozco por ahora de el. ¿y si es peor después? ¿Y si termino enamorándome irrevocablemente de el? No quiero arriesgarme, pero al mismo tiempo mi subconsciente me implora a que lo haga. Que me sienta viva de nuevo

-Porque eso es lo que es, una despedida. Lo que paso… -

-Lo que paso fue muy importante para mí. Quiero ser el único que pueda curar tus heridas, ¿No entiendes lo importante que eres para mi? En tan poco tiempo fuiste entrando cada vez mas profundo en mi corazón – interrumpe. Toma mi mano con más fuerza y la lleva a su boca. Siento sus labios tocar mis nudillos. Sus ojos no se desprenden de mí, me siento aturdida.

-Ranma yo no… -

-¡Te digo que entre ella y yo no existe nada! –

Trato de quitar mi mano, pero en entrelaza nuestros dedos. Juega con ellos, pero no me suelta.

-Esto no se trata de Shamppo – tomo aire, no estoy lista para esto, pero no puedo negarme que Ranma me encanta. Pero no quiero sufrir – Ranma, apenas te conozco. No sé qué quieres de mí, no sé si solo es un capricho o si solo…. Mira, no lo tomes a mal pero, no estoy lista para vivir algo así –

Parece meditarlo. Yo trato de soltarme pero el no me deja, parece frustrado. ¿Acaso no sabe acepar un rechazo? De repente quiero reir, pero al mismo tiempo llorar. Estoy dejando ir la oportunidad de vivir esto intenso, pero tengo miedo, miedo de lo que pueda pasar. Mi niño temeroso, mi niño protector.

-¿Te burlas de mi? – me mira ceñudo. Yo niego con la cabeza. El deja salir un suspiro largo, me vuelve a mirar pero esta vez parece confundido –Juro que tus cambios de humor me vuelven loco. De repente estas bien y dejas que las cosa fluyan entre nosotros y luego estas taciturna y me alejas de ti ¿Quién entiende a las mujeres?

-Es solo que… - en ese momento la mesera nos interrumpe con nuestras ordenes.

No quiero decirle la verdad, no me siento lista para decirle lo que siento por el. Antes de tirarme al abismo prefiero observarlo, ver que tan profundo puede ser, analizar si podre sobrevivir a la caída. Trato de comer, pero mi estómago no me permite digerir algún cualquier alimento.

-¿Es solo que…? – el no toca su comida. Tomo una rebanadita de pan y lo lanzo hacia el.

-Eres un pesado, deja de hacerme preguntas –

-Solo te diré una cosa Akane, no me daré por vencido, no me rendiré hasta que seas completamente mía. No voy a dejar que otro te arrebate de mis brazos –

-No me hables como si fuera algún objeto – le lanzo otro trocito de pan.

-No lo eres. Eres la mujer que con solo verla en fotografías me volvió loco, ¿Te imaginas como me siento ahora? No me conoces Tendo. Ahora deja de jugar con la comida y come –

-No tengo mucha hambre – y con lo que dijo peor aún, las mariposas no paran de revolotear en mi estomago.

-Pues te comes todo o haré lo que te dije –

No nos fuimos de ese lugar hasta que me comiera todo. Discutimos sobre eso, la verdad no me gusta que me obliguen hacer algo que no quiero. Ranma se sentó a mi lado y me obligo a comer, por un momento me causo gracia ya que parecía un padre alimentando a su pequeña, pero también me abochorne por que habían personas que nos observaban. Asi que me enoje y quise irme, pero conociéndolo, no me dejo. No me quedo mas remedio que terminar mi comida, no sin antes empujarlo para que se alejara de mi. (nota mental: no aceptar ninguna invitación a comer con Ranma)

Me fue a dejar hasta mi casa, apago el motor y dejo caer su cuerpo en el asiento.

-Gracias, nos vemos mañana – antes de poder moverme me toma de la mano y me voltea hasta quedar frente a el - ¿Qué haces?

-¿Vas a seguir molesta? –

-¿Que me hagas pasar vergüenza en un lugar público no te parece poco? – me cruzo de brazos.

-No me gusta que no comas, estas muy delgada. Solo quiero cuidar de ti -

Sus palabras se clavan en mi pecho. ¿Quiere cuidar de mí? Tiene una manera muy peculiar de hacerlo, pero esto significa mucho para mí. Quisiera poder confiar en él, quisiera poder lanzarme a ese abismo, pero no puedo.

-Nos vemos mañana – murmuro. Muerdo mi labio, como quisiera besarlo. Ahora me da miedo acercarme ¿Por qué esta mañana lo hice? Supongo que fue el momento. Quisiera probar de nuevo sus labios.

El parece un poco decepcionado. Aprieta sus labios y cierra sus ojos, me siento avergonzada.

-Que descanses Akane, te llamaré después. Iré a ver a Ukyo para que me de tus cosas y te las traeré –

-No es necesario, ella y Ryoga vendrán a verme. Me traerán mis cosas –

El cambia su expresión, alza la ceja y se frustra. Trato de no reírme, ahí esta de nuevo mi niño celoso. No tiene porque sentir celos, no estoy con absolutamente nadie.

-¿Ryoga? ¿Y porque Ryoga tiene que venir a verte? –

-Es mi amigo Ranma, no tienes por qué ponerte así – me agarra un arrebato de tocar su rostro, estuve todo el día queriendo hacerlo. Su piel es suave, tocarla es una sensación maravillosa.

El responde a mi tacto, cierra los ojos y besa la palma de mi mano. Diablos, de nuevo esa corriente, aprieto mis piernas. No me puedo sentir así, no puedo, Ranma… ¿Qué estas haciendo conmigo? No me resisto mas y me lanzo hacia el y le beso la mejilla.

-Gracias por todo – bajo apresuradamente del carro sin dejarlo hablar.

Corro y entro a mi casa, me apoyo en la puerta y dejo salir esa sonrisa de colegiala. Mi corazón late a mil por hora. Me pregunto de nuevo ¿Cómo tuve el valor para pedirle que me besara? Creo que cuando llega ese momento, donde estamos solos, donde sentimos esa energía intensa atrayéndonos, no podemos resistirnos.

-¿Akane ya estás en casa? – mi alegría aumenta al escuchar la voz de Kasumi.

Corro hacia ella y la abrazo, tenía muchas ganas de verla. Ella responde a mi abrazo, también parece muy contenta. Me mira con los ojos llorosos y una sonrisa de oreja a oreja.

-Rapido, tienes que venir a ver esto – me quito los zapatos y me toma de la mano llevándome hacia el patio de la casa. Nos dirigimos al dojo.

Me hace una seña con el dedo para que haga silencio. Entonces, no puedo creer lo que estoy viendo. Mi papá esta en medio del dojo practicando algunas katas, me tapo la boca de la emoción. Mis ojos se humedecen. En el dojo son solo gritos de pelea, mi papá lanzando patadas, realizando movimientos certeros, golpeando algún enemigo invisible.

-¿No es maravilloso? – susurra Kasumi. Yo asiento con la cabeza.

El esa concentrado en lo que está haciendo, se lanza al suelo golpeando su costado. Se levanta rápidamente y corre para luego saltar y lanzar una patada. Me siento tan contenta de ver como de nuevo vuelve a practicar las artes marciales. Tengo tantas ganas de entrar y de practicar con él. Pero no, ahora es su momento, quizá practique más tarde. Hace mucho que no lo hago.

Es más, decido que desde mañana comenzare mi trote matutino antes de ir a la escuela.

Kasumi me toma de la mano y me lleva de nuevo a la casa. Ella se seca las lágrimas y hecha un último vistazo al dojo. Llegamos a la cocina, y a mi nariz llega el delicioso aroma de la comida de Kasumi.

-Quería hablar algo contigo – me toma de ambas manos y su expresión cambia – No se lo he mencionado a papá ya que el parece estar recobrando el ánimo después de perder a mamá. Pero, supe lo que paso entre tu y Nabiki –

Recordé nuestra discusión en la mañana, ella me detesta, no es algo nuevo para mi.

-Kasumi, no hay nada de que hablar. Nabiki me odia, me culpa por lo que paso, es todo –

-Escucha Akane, Nabiki no fue a clases. Ella y yo estuvimos en mi casa, llego llorando y me dijo que te había dicho muchas cosas feas y que se arrepentida. Hoy se quedara a dormir conmigo, ella necesita comprensión y tiempo para asimilarlo. Sé que este cambio ha sido muy extremo para todos, pero te pido que disculpes a Nabiki –

¿Arrepentida? Lo que había dicho en la mañana, si me había afectado mucho. Fue de las peores cosas que alguien pudo haberme dicho. Pero no la culpo, creo que en parte tiene razón, había sido mi culpa.

-No te preocupes Kasumi, todo esta bien – no quiero hablar de tema. Ella tuerce la boca, sabe que no estoy siendo sincera.

Me abraza, me abraza fuerte. Yo cierro los ojos y me dejo llevar por el abrazo de mi hermana.

-Todos debemos permanecer juntos, somos una familia. A nuestra madre le hubiera gustado eso.

-Lo sé – murmuro.

Recuerdo lo que dijo Ranma, me dijo que a mi mamá no le hubiera gustado verme asi. Voy hacer todo lo posible por respetar su recuerdo, el de vernos felices a pesar de las adversidades. Por mi mamá, por su descanso, voy a seguir adelante.

Comimos alegremente. Mi papá nos contó que iba a renunciar a su empleo aburrido y que iba a abrir el dojo para dar clases a los que quisieran aprender artes marciales. Cosa que me emociono mucho, así que decidí formar parte del plan, también quería reforzar todo lo que alguna vez aprendí. Mi papá estuvo de acuerdo con que Nabiki pasara unos días en casa de Kasumi, no quería perder contacto con ella así que todos los días iría a verla. Yo no estaba segura de ir, no quería enfrentarla aun.

Ayude a Kasumi con los platos y nos sentamos a tomar té. La puerta sonó, sabía que se trataba de Ryoga y Ukyo. Me disculpe y me levante de la mesa.

-Hola Ryoga ¿Dónde está Ukyo? – me sorprende verlo solo.

-Ella no pudo venir, se le presento un inconveniente – se rasco la cabeza, parecía algo incómodo –Ten, te traje tus cosas –

Agarro mi bolso y saco mi teléfono. Tengo una llamada perdida de Ranma, hace diez minutos.

-Muchas gracias – dejo las cosas en la entrada - ¿Quieres pasar?

-Claro, me encantaría – sonríe y entramos a la sala.

-Papá, Kasumi; este es mi amigo Ryoga –

-Mucho gusto – se inclina en modo de saludo. Kasumi se levanta alegremente.

-Mucho gusto Ryoga ¿Quieres un poco de té y galletas? En seguida traeré un vaso para ti –

El ríe tímido. Es muy lindo, seguro él y Ukyo harían una muy linda pareja.

-Siéntete como en tu casa Ryoga. Un amigo de Akane, es amigo de la familia – Ryoga y yo tomamos asiento.

-Se lo agradezco mucho señor -

-Le estaba contando a Kasumi, que desde mañana empezare a buscar discípulos para entrenar. Y también arreglare un poco el dojo, tiene algunas goteras, pero nada que no pueda resolver –

-¿Van abrir un dojo? Eso suena genial, yo también practico las artes marciales – Ryoga se señala orgulloso.

-¿De verdad? Eso me alegra mucho, Akane también sabe artes marciales, yo mismo la entrene

Me sorprende el cambio de mi papá, ya no parece el mismo de antes. El que simplemente se encerraba en su habitación, el que pasaba taciturno y había dejado su pasión de lado.

-Si no es molestia Akane ¿Podrias enseñarme tu dojo? –

-Claro, con gusto – mi papa nos da un si moviendo su cabeza. Ambos nos levantamos y salimos de allí.

El miraba el dojo soltando un silbido. Estaba fascinado. Me mira y se coloca en movimiento de ataque.

-¿Qué te parece practicar un poco? –

Yo me rio un poco. Hace mucho que había dejado de hacerlo, tal vez no lo haría bien. Trato de seguirle el juego y colocarme también en posición de ataque, pero estoy un poco nerviosa.

-Te atacare y trataras de detener mis golpes – dicho esto corrió hacia mi, pude esquivar algunos. Pero no podía golpearlo, es bueno y muy rápido.

-No soy tan buena – paro en seco y el también. Pero su postura de ataque no ha cambiado.

-Si lo eres, solo necesitas un poco de práctica. Ahí voy de nuevo – mis movimientos seguían siendo lentos. Practicar con el uniforme no era muy cómodo.

Pasamos la tarde dándonos golpes y esquivándonos. Me enseño algunos movimientos y técnicas, había olvidado casi todo lo que mi papá me enseño, pero sabia como defenderme. Tenia mucho que practicar. Una emoción grande golpeo mi pecho. Estaba retomando las artes marciales, ¿Dónde quedaron las ganas de dejarlo a un lado? No lo se, tal vez fue la actitud de mi padre, tal vez fue el estar con Ranma en la tarde, tal vez sea la amistad de Ryoga.

Dejamos de practicar, mi resistencia es poca. Nos sentamos en la duela del dojo, el parecía tranquilo, pero yo respiraba con un poco de dificultad.

-¿Puedo preguntarte algo? – parece cauteloso, me mira mientras juega con los dedos de sus pies.

-Claro – apoyo mis manos en la duela, dejando caer mi espalda un poco hacia atrás.

-¿Qué sucedió esta mañana? ¿Por qué te pusiste asi? –

No sabia si responderle. Miro al suelo, es difícil para mi explicar las cosas que me pasaron en tan poco tiempo. La muerte de mi madre, la mudanza, el cambio de ambiente, el odio de mi hermana… y Ranma. Tener que dejarlo ir, tener que alejarme de el para estar segura. Pero al mismo tiempo, desear infinitamente estar a su lado.

-Mi madre murió hace poco. En un accidente automovilístico, en el cual yo estaba – tomo aire, no me atrevo a verlo – Yo sobreviví, pero ella… no. Es algo que aun trato de superarlo, la extraño en muchas ocasiones, y me siento culpable por su muerte. Y hoy… me sentí mal y bueno… -

-Akane… no tienes por qué sentirte así. Tú no tienes la culpa, los accidentes pasan – toma de mi mano, yo me siento un poco incomoda – Somos amigos, puedes contar conmigo para todo lo que necesites ¿de acuerdo? Siempre estaré ahí para ti –

Le sonrío, pero sin desearlo, me gusta la soledad. No estoy lista para abrir mi corazón con los demás. Si lo estuviera, creo que ahora mismo estuviera con Ranma. No quiero perder la amistad de Ryoga, pero tampoco quiero encariñarme con el, ni con Ukyo. Aunque se que son buenas personas. Siento que amargaría sus vidas, necesito primero sanarme. Quererme para poder querer a los demás.

-Muchas gracias Ryoga –

Cuando Ryoga se fue, me dispuse a tomar un baño y a ponerme la ropa de dormir. Era temprano pero yo estaba muy cansada y Kasumi invito a Ryoga a quedarse para cenar, si Ranma se hubiera enterado de esto seguramente estallaría. No quiero pensar en el, pero no puedo evitarlo. Lo extraño, ¡No Akane! Tienes que darte tu tiempo, no puedo confiar aun en el. Es difícil para mi. Aun siento que necesito observar con mas detalle ese abismo antes de lanzarme. Espero no sea muy tarde.

Me tomo la pastilla para la noche y me tiro en mi cama. Por arte de magia me sumerjo en un sueño donde ojos azules me observan y me transmiten la mayor paz posible.

.

.

Hola a todas las personas que me leen. Espero que estén contentos con mis actualizaciones. Siempre leo sus mensajes y trato de seguir sus consejos y también me pone feliz que les guste mi historia.

Espero que sigan comentando y tratare de contestarles cualquier pregunta que tengan. Puede ser de la historia o de mi :D ajaja

Subí tarde este capítulo asi que me ire a dormir tranquila-

Besos a todos.