- Un salto de fe –
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Camino a la escuela, me sentía mas relajada que ayer. Podía respirar hondo sin sentir ese nudo que el día anterior no me dejaba sentirme bien. A medida que me acercaba a la escuela podía ver a los demás estudiantes caminando alegremente mientras conversaban. De un momento a otro sentí cierto peligro, como si sintieras que alguien estaba de tras de ti listo para asechar.
Di un salto, Ranma estaba de tras de mí, había dado una patada y por suerte pude ser veloz y esquivarlo. No pude descifrar su mirada, pero no era la misma de ayer.
-No era mentira – dijo con voz seca.
Me arreglo es cabello y también lo miro de mala manera ¿Cómo se atreve a querer atacarme?
-¿De qué hablas? – le hablo con el mismo tono de voz.
-Pasaste ayer el día con Ryoga, dijo que estuvo entrenándote y que se quedó a cenar. Está muy contento por eso – veo como aprieta los puños ¿está enojado porque Ryoga estuvo en mi casa?
-¿Y eso te da derecho a tratar de atacarme? – me alejo unos pasos al ver que se aproxima a mi. No puedo creer que se pusiera en esta posición, como un niño celoso.
Se acerca a mi, su mirada me deja petrificada. Miro a mi alrededor, algunos estudiantes nos observan y murmuran. Ranma parece no notarlo. Esta tan cerca de mi, no me toca, pero puedo sentir su calor y la furia emanando de su cuerpo.
-¿Qué pretendes? ¿Ponerme celoso? – Sentí su aliento golpear mi cara, tan embriagante, tan excitante. Cierro los ojos, trato de controlarme.
-Claro que no, Ryoga es solo un amigo – aprieto mis puños. Tenerlo tan cerca sin que me toque es una tortura.
Mueve su cuerpo y choca levemente con el mío, pero sigue sin tocarme. Alzo mi rostro y puedo ver sus intensos ojos azules.
-Tuve tantas ganas de golpearlo por decirme todo eso. ¿No entiendes Akane? El busca sacarme del juego. Se siente atraído por ti – dice en voz baja, casi sensual. ¿Qué pretende?
-¿Sacarte del juego? Eso es lo que soy… - suelto una risa, pero de esas que no causan gracia - ¿Soy un premio al final?
-No pongas palabras en mi boca, Akane – se pasa la mano por el cabello dejando caer lentamente cabellos por su frente.
-Te dije, más de una vez… que él no me interesa – me alejo unos pasos de el.
-¿No te gusta? ¿Segura? – me mira meticulosamente. Como si quisiera estudiar cada reacción de mi cuerpo.
Me acerco a el, decidida. Con ademan de ira.
-No, no me gusta – el sombrío de sus ojos no desaparece – y tampoco me gustan los idiotas como tu.
Antes de esperar a una respuesta me voy rápidamente de ahí, dejándolo solo. Agradezco a todos los santos que no me siguiera.
Llego al salón y veo a Ryoga conversando con Ukyo. Ambos me miran y sonríe felices, de repente suelto todo el aire que estaba conteniendo por culpa de Ranma. Con ellos me siento mas segura. Mousse se acerca a mi antes de que llegue a mi asiento.
-Akane, toma, esto no te lo puedes perder – me entrega un papel pequeño. "Fiesta en la Colina"
-¿Qué es? – pregunto mientras miro la fecha, la hora y la dirección.
-Es una fiesta que se hace cada año, es el cumpleaños de unos de los chicos ricos de la escuela. Y bueno siempre hace este tipo de fiestas y estas cordialmente invitada – me toma de los hombros y me lleva hasta donde están Ukyo y Ryoga.
-¿Vamos a ir, verdad Akane? – Ukyo me toma de la mano y me sienta en mi puesto. La verdad, no estoy segura de querer ir.
-Esas fiestas son geniales. Tienes que asistir – comenta Ryoga con cierto interés en su voz.
-Yo cumplo con entregarte la invitación. Al parecer le gustas al dueño de la fiesta, me pregunto por ti y bueno, me dijo que te invitara –
¿Qué le gusto a quien? No puedo creerlo.
-Lo pensaré – guardo la invitación en mi bolsillo.
-Estas de suerte. A esa fiesta solo asisten los chicos populares, a mí me invito porque me llevo bien con el. Y bueno ellos – los señalo con desdén – bueno, pues digamos que son un poco populares-
Ellos siguieron hablando alegremente, yo solo escuchaba. Ranma entra al salón, mi corazón empieza a latir fuertemente. De la puerta me regala una mirada gélida, mi cuerpo se estremece ¿Qué paso con el Ranma dulce de ayer? Se dirige a su asiento sin más. Siento la boca totalmente seca, la sangre helada. No quiero que los demás lo noten así que hago como si no hubiera pasado nada.
Las clases continuaron normalmente. No me atrevía a ver a Ranma, asi que para distraerme saco mi teléfono. Me doy cuenta que lo traigo apagado desde ayer, desde que Ryoga fue a dejarme mis cosas, no lo he prendido. Tengo cuatro llamadas perdidas de Ranma, pero ningún mensaje. Conecto mis audífonos y para olvidar todo me dejo llevar por la dulce voz de Lana del Rey.
-Perdón por no haber ido a tu casa ayer, es que se me surgió un problema – Ukyo y yo caminábamos juntas a la salida del colegio.
Junto a nosotras paso el auto de Ranma, mi corazón comenzó a latir de prisa. Entonces mi sangre se helo de nuevo, sentí un malestar en el estómago ¿Shamppo estaba en el auto de Ranma? La verdad no pude ver bien. ¿Era ella? Como podía estar segura? No, esto no puede ser posible, Ranma me había prometido que habían terminado.
-¿Qué te pasa Akane? Parece que viste un fantasma – Ukyo se para frente a mí. Yo la miro y sacudo la cabeza, seguro fueron ilusiones mías.
-No te preocupes, ¿Resolviste tus problemas? –
-Si, en realidad fue algo gracioso. Mi papá estaba atareado de clientes en su restaurante y vieras como casi me vuelvo loca. Fue un gran día –
-Algún día tienes que invitarme –
-Claro. ¿Oye que te parece si vamos hoy? – me tomo de la mano y me jalo.
Pasar el día con Ukyo no fue del todo malo. Incluso, me divertí. Y la comida totalmente exquisita, al llegar a casa pase también un día a gusto con mi papá. Aun no tenía noticias de Nabiki, no había ido hablar con ella personalmente, pero mi papá me dijo que en casa de Kasumi estaba bien. Así que no pregunte más por ella.
Otro día aburrido en la escuela. Otro día en que Ranma no me hablaba, ¿Qué le estará pasando? Tengo ganas de enfrenarlo y decirle que es un completo idiota. Bajo las escaleras para dirigirme a clases de gimnasia. De repente siento un empujón y caigo al suelo. Maldigo en voz baja y miro al responsable.
El tener a Shamppo frente a mí, con ojos furiosos, me erizo la piel. Me levante inmediatamente y le demostré que no me intimida.
-¿Qué diablos te sucede? – me limpie el brazo.
-No te vuelvas acercar a Ranma ¿me oíste? – su voz era firme.
Esto me desencajo por completo ¿Por qué tiene que reclamarme? En primer lugar ella no tiene nada que ver con Ranma y en segundo y más importante, el ahora no me dirige la palabra.
-¿Eso te gusta? ¿Destruir compromisos? – se acerca a mí – Te advierto algo Akane, Ranma es mío y me casare te guste o no. No te metas en mi camino.
-No me estoy metiendo en el camino de nadie, así que a mí no me hables en ese tono. A mi no me asustas – también me acerque a ella.
-Pues deberías, Ranma estuvo mucho tiempo comprometido conmigo. Me ama, porque yo puedo darle todo lo que él quiere, en cambio, tu no –
-¿Cómo estas segura de que te ama? – sabía perfectamente que él nunca la amo. Según lo que me dijo un día.
-Por la manera en que me hace el amor – una sonrisa dibuja su cara. Aprieto mi mandíbula, no quiero saber nada de estas cosas. Me dan asco –Ayer por ejemplo, lo hicimos tan salvajemente que me prometió que estaría conmigo siempre –
Retrocedo un paso ¿Estuvieron juntos? Respiro hondo, esto debe de ser una mentira.
-Así que te advierto que te quites de mi camino, o lo lamentaras –
Antes de poder responder ella se va. ¿Se acostaron? No, no. Me apoyo en la pared. Me siento tan estúpida. Entonces recordé que ayer los vi marcharse juntos en el auto de Ranma.
Estúpida Akane, ¿Cómo pudo burlase de mí? Aprieto mis puños, siento como mi labio tiembla. Esto me pasa por creer en él, sabía que era peligroso lanzarse al abismo. Entonces un rayo pasó por mi cabeza. Shamppo si iba en el coche de Ranma. Ellos estaban juntos.
Un sentimiento de rabia se apodero de mi, golpe la pared tan fuerte que pude dejar una marca en el.
En los siguientes dos días, no había sabido absolutamente nada de Ranma y no quería saber nada de el. Estaba enfocada en sacarlo de mi cabeza, así que hacía lo mismo que él, ignorarme. Estaba muy confundida, él no me hablaba ni me miraba. Me dolía mucho pensar en él, me dolía recordar sus besos, sus promesas… todo. Me sentía utilizada, me sentía muy mal. Pero no iba a dejar que el lo notara. Lo odiaba.
La fiesta era mañana, y por las intensas insistencias de Ukyo, Mousse y Ryoga accedí a ir. Esta tarde iría con Ukyo al centro comercial a escoger ropa para la fiesta. Al salir de la escuela nos dirigimos a una de las tiendas favoritas de ella.
-¿Qué tienes pensado ponerte? Por cierto a fiesta es "fiesta blanca" así que hay que ser bien meticulosas en lo que vamos a escoger.
Así pasamos la tarde, de aquí para allá. A mí no me interesaba mucho mi forma de vestir, total, era una simple fiesta. Pero, por esta ocasión me deje llevar por los consejos de Ukyo. Me eligió un vestido con mangas de encaje, el escote era una V hasta en medio de mis senos, pero tenía la opción de abrochar y tapar lo que yo quería. Era un poco a la mitad de mis muslos, ajustado a la cintura y un poco suelto con una pequeña abertura en la falda.
La verdad que si me gusto y no me quejo para nada del buen gusto de Ukyo. Ella también había elegido un lindo conjunto, un pantalón blanco con una blusa escotada muy elegante. Ambas íbamos a ir muy lindas según ella.
Al llegar a casa me encontré con Kasumi, estaba esperándome con la cena junto a mi papá.
-¿Cómo esta Nabiki? – después de tanto me atreví a preguntar.
Kasumi dejo sus palillos a un lado, me miro con esa sonrisa típica de ella, esa sonrisa dulce que siempre me ponía de buen humor y me calmaba.
-Está bien, ahora está viendo un psicólogo familiar. La está ayudando mucho, también quiero que te vea a ti. Creo que ayudara a todos a superar lo que paso –
¿Un psicólogo? No creo estar segura de ir a uno. No lo necesito, dejo de comer. ¿Necesito a alguien que me ayude afrontar la culpa que tengo? Lo que necesito es que nadie me hable de eso, simplemente necesito olvidar y dejar el tema así.
-No hace falta, estoy bien –
-Papá me dijo que la otra noche tuviste otro episodio. ¿Sigues con los medicamentos? –
-La otra noche paso solo porque había tenido un mal día. Y si, los sigo tomando, y de verdad no necesito la ayuda de ningún psicólogo, no quiero que alguien me recuerde el momento ni la forma en cómo murió mi mamá –
Todos nos quedamos en silencio.
-Papá lo está llevando muy bien, y eso mismo estoy haciendo yo. Gracias Kasumi por preocuparte, y gracias por la comida. Si me disculpan tengo mucha tarea que hacer –
Me retiro de la mesa. La verdad no necesito a nadie que me recuerde ese fatídico día, suficiente tengo con las pesadillas.
Me acuesto en la cama mirando al techo. Siento como los ojos se me llenan de lágrimas. Extraño a Ranma, ¿Qué me hubiera dicho él? No, pero él no está, es un imbecil. Se comporta muy frio y distante, además, esta con Shamppo. Definitivamente no vale la pena. Sabía que esto pasaría, sabía que llegaría un momento en que lo perdería. ¿acaso se canso de "luchar por mi"? ¿Qué quería, hacerme suya? Muchas preguntas pasaban por mi cabeza. Tal vez, eso era lo único en lo que pensaba. Pero recuerdo nuestra conversación, estaba muy confundida.
Me volteo y empiezo a llorar. Suelto el llanto retenido por días, el llanto guardado al ver la mirada fría de Ranma y luego o que había dicho Shamppo ¿Qué pasaba con él? Me sentí estúpida al recordar cuando me decía que él no se iba a rendir fácilmente conmigo, que iba a ser hasta lo imposible por conquistarme. Pero después, se rinde fácilmente y se acuesta con su prometida.
También me había dado cuenta del distanciamiento de Ranma con Ryoga, ahora solo andaba con Mousse y Ryoga andaba conmigo y Ukyo. A ella parecía ya no afectarle tanto, casi ni me hablaba de él. Incluso un día me dijo que estaba conociendo a alguien más, y me alegre por ella. Pero eso no cambia los sentimientos que siento hacia Ryoga, solo una amistad.
El otro día vino a visitarme y había estado ayudándome en mi entrenamiento, y no dudo que he mejorado mucho, incluso se comprometió con mi papá para dar clases en el dojo en las tardes dos veces a la semana. El está encantado con Ryoga, siempre me dice que es un buen muchacho también dice que se interesa mucho por mí. Pero también le digo que él y yo solo somos amigos.
-te ves preciosa hija – Me dijo mi padre al bajar la escaleras. Me había puesto el vestido que me eligió Ukyo y me había maquillado un poco.
Me sentía un poco incomoda, pero no negaba que me veía bien.
-Gracias, mira, no es necesario que vaya. Puedo quedarme ayudarte en el dojo –
-Claro que no, quiero que salgas y te diviertas, pasas mucho tiempo encerrada – me da un abrazo y me despido de el.
El taxi me llevo a la dirección que le indique. La casa era muy grande y hermosa. Sobre una colina y por debajo se podía ver el mar, muy por debajo algo que me erizo la piel. Y lo que mas me aterraba era que la piscina quedaba cerca de ahí ¿Cómo alguien no se cae de ahí? Luego me tranquilice cuando vi los pequeños cercos de vidrio.
Me sentía un pez extraño en el océano, al llegar todos me miraban. Me coloque un mechón de pelo de tras de mi oreja. Esto me ponía nerviosa.
-¡Akane! – Ryoga llego hasta mí y me abrazo efusivamente. De repente mi mirada examina el lugar y puedo ver a Ranma del otro lado de la sala.
Está tomando algo en un vaso y charlando con un tipo que no conozco. Me mira y por un momento siento la intensidad y el peso en mi cuerpo. Me obligo a voltear la mirada ¿Qué hace aquí? Claro, solo los populares vienen aquí.
-Estas realmente hermosa – me toma las manos y hace que me aleje para observarme mejor.
Me siento un poco incomoda y me separo de él, riendo un poco para que no se diera cuenta.
-De verdad que no entiendo por qué no dejaste que fuera por ti. Hubiera ido con mucho gusto-
-No hacía falta, además, tenía algo que hacer primero –
-Ven conmigo, Ukyo está afuera ¿Quieres un trago? – asiento con la cabeza y me dejo conducir por él.
Ukyo lucia preciosa, conversamos mientras la casa se va llenando de gente. Todos vestidos de blanco, esta muy prendido esto. De pronto alguien se acerca a nosotras, un chico alto de tez blanca, sus ojos azules y cabello castaño.
-Hola chicas, ¿la están pasando bien? – su voz es suave.
-Claro que si, justo estaba diciéndole a Akane que tus fiestas son las mejores de aquí –
El me mira con una sonrisa corta, siento sus ojos analizándome. Juego con mi vaso mirándolo, observo que estoy a punto de acabármelo. Será mejor que me vaya. Justo cuando quiero irme Ukyo me toma del brazo.
-Akane, déjame presentarte a Shinosuke – la expresión en sus ojos no cambia. Su mirada es intensa.
Me agarra la mano y siento la manera firme en que me sujeta.
-Por fin tengo el honor de conocerte personalmente. Había escuchado hablar de ti, mucho gusto –
-El placer es mío –
-Bueno, yo los dejo un momento, me están llamando por allá – Miro desapropiadamente a Ukyo, ¿Cómo se atreve a dejarme aquí?
-Tranquila, no muerdo – Shinosuke suelta una risita y yo me muero de la vergüenza.
No sé qué decir. No soy muy buena socializando.
-Y dime ¿Qué te trae aquí? Tengo entendido que te mudaste de otro lugar – caminamos un poco hasta llegar a la piscina. Puedo ver un poco de la colina. Me da un poco de vértigo.
-Asuntos familiares. Mi padre se estabilizo aquí después de la muerte de mi mamá – no quiero ser muy específica en detalles, sigo mirando mi vaso y me termino el poco de coctel que quedaba. El alcohol pasa por mi garganta dulcemente.
-Lo siento mucho, ¿Sabes? Yo también perdí a mi madre, y a mi padre también. Vivo con mi abuelo. Así que puedo decirte que te entiendo –
Me quedo muda ¿perdió a sus padres? Eso debió ser aun peor.
-Lo siento, de verdad. Es duro todo lo que uno pasa después de eso –
-Así es, pero también es de valientes superarlo – me regala una sonrisa, Shinosuke es muy apuesto y su sonrisa impacta a cualquier chica. Incluso a mí, pero nada comparado con Ranma.
Ranma, me acorde de él. Hecho un vistazo hacia los invitados, buscándolo. Tuerzo mis labios, no encontré a Ranma pero alcance a ver a la bruja de Shamppo. Estaba con un extravagante vestido revelador. Muy mal para mi gusto. Estaba conversando con un grupo de chicas, al parecer también estiradas como ella.
-¿Y qué tal te trata la ciudad? – la voz de Shinosuke me llama de vuelta. Trato de sonreír y no parecer molesta.
-Por ahora, todo está muy bien. No me quejo –
Miento. Si supiera la lista de cosas de las cuales me quejaría. Pero esto es de lo que no comparto con nadie.
-Me alegro mucho. ¿Quieres otra bebida? Permíteme traerte una – toma mi vaso entre sus manos – No te muevas de aquí ¿de acuerdo?
-De acuerdo –
Lo veo marcharse, entonces miro a todos ¿Por qué busco a Ranma? Niego con la cabeza, no debería de estar haciéndome esto. Así que me acerco hasta las cercas de vidrio. Todo está muy alto, pero la vista es hermosa. Puedo ver el mar. La casa de Shinosuke queda muy lejos del centro de la ciudad, pero vale la pena vivir aquí. Aunque la vista sea terroríficamente hermosa.
Me gustaría algún día poder meterme al mar, no sé nadar, así que eso es una desventaja para mí.
Las risas a mi alrededor suenan, las conversaciones también. Pero no me distraer de la vista.
De pronto, siento como algo me empuja. El miedo se apodera de mi. Grito. Logro agarrarme de el borde de la cerca pero es demasiado tarde. Mi corazón se agita desesperado. Mi respiración falla, estoy cayendo hacia el vacío. Escucho a lo lejos el grito de las personas.
¿este es el fin? Veo el agua cerca. No estoy lista para esto. El miedo es gigante.
Siento desmayarme. Y justo antes de hacerlo, siento unos brazos aferrándome a un cuerpo. Un cuerpo firme y grande. Siento como me voltea de modo que recibe el impacto.
Todo es oscuridad en ese momento.
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Hola amigos pues estoy aquí con otro capitulo.
Gracias a todos por seguir mi historia y comentarla. Se que a todos les da por que Akane se deje llevar rápido y otros quieren ver sufrir a Ranma. Jajaja me encanta como piensan y créanme que hago lo posible por complacer a mis queridos lectores.
Espero que este capitulo también les haya gustado y bueno, es un poquito tarde asi que me ire a dormir contenta por haber subido un capitulo mas de esta interesane historia.
