Un te quiero
Abrí los ojos lentamente. El cuerpo me dolía horrores, como si un camión me hubiera pasado por encima. Palpe la cama en donde estaba, no se parecía mucho a la mía.
Me incorpore lentamente visualizando todo a mí alrededor, un cuarto amplio igual que la cama. Una ventana frente a mí con un balcón, por la luz se podía ver que estaba anocheciendo ¿Dónde estaba? Lo último que recordaba era haber caído. Haber sentido el miedo y el vértigo comerse mi interior. Abrí los ojos y me toque el cuerpo buscando alguna señal de daño. Pero no había. En cambio a eso, me encontré vestida con una bata de baño. No tenía ropa interior, estaba desnuda bajo la bata.
La puerta se abrió lentamente y una cabeza se asomó. Era Ukyo. Su rostro se volvió expresivo, ¿Alivio? Ella corrió a mi lado, y me abrazo. Hice una mueca de dolor pero no dije nada.
-¡Estas viva! De verdad que tienes suerte ¿¡Cómo se te ocurre lanzarte!? –
-¿Lanzarme? Claro que no lo hice – murmuré
Trate de recordar exactamente qué había pasado. Mientras Ukyo hablaba mi mente estaba concentrada en recordar. Estaba de pie esperando a Shinossuke, de pronto sentí como algo o alguien me empujaba y… caí. La sensación fue la peor que pude haber sentido en mi vida. Un nudo se formó en mi estómago, me coloque la mano pensando que así podría aliviarlo. Fue algo espantoso. Pensé que moriría.
Entonces recordé unos brazos rodeándome. ¿Lo habré imaginado?
-¿Me estas escuchando? Ay cariño, creo que lo mejor será llevarte al hospital ¡Mírate! Estas toda pálida. Debí hacerle caso a Ryoga, por cierto él está despachando a los invitados junto con Shinossuke. Nadie quiere irse pero esos dos están muy preocupados por ti –
-¿Aun no acaba la fiesta? –
-No, no todos se dieron cuenta de lo que había pasado. Y algunos no se quieren ir, pero Ryoga y Shinossuke están abajo tratando de sacarlos – ella acariciaba mi cabello -¿Seguro que te siente bien?
Asentí algo insegura. El miedo aún se apoderaba de mí. ¿Qué hubiera pasado si hubiera muerto? ¿Estaría con mi mamá?
-Vaya, de verdad que tienen suerte. Si hubieran caído en las rocas, no estarían aquí – su voz sonaba angustiosa al igual que sus ojos.
¿Tienen? Mi sentido de alarma se activó. ¿Entonces no caí sola? ¿No había imaginado esos brazos?
-¿Alguien salto? –
-Ranma, ya te lo dije. Es muy rápido. Justo cuando estabas cayendo el salto de tras de ti y te salvo –
Un nudo se formó en mi garganta, mis manos se pusieron heladas y comencé a frotarlas contra mi pecho.
-¿Ranma? – murmuré. Esto no podía ser posible ¿Ranma salto por mí? Los ojos me ardieron y temía lo peor -¿Cómo está? – tartamudee
-Él está bien. De verdad que me sorprende ¡su cuerpo parece de acero! Unos cuantos moretones pero nada más. Está en la habitación de alado, el pobre parecía muy agotado. Te llevo hasta la orilla y te cargo en brazos hasta que los encontramos – ella paso su mano por su cara, algo disgustada – El muy testarudo no dejo que nadie te cargara, el mismo te trajo a esta habitación –
Parpadee un par de veces para apagar las lágrimas que querían salir. Estaba realmente sorprendida y muy enojada. La bilis comenzó a subir. Dios… si algo le hubiera pasado, y todo sería mi culpa. Sacudí mi cabeza.
-Llévame con el – agarre sus brazos.
-Akane, tienes que descansar. El está bien –
-Tu no entiendes, por favor, llévame donde esta –
Ella suspiro, hizo una mueca en su boca y después asintió.
-Te llevare, pero después prométeme que descansaras – soltó una risita – Ryoga y Shinossuke querrán matarme por esto, pero, qué diablos. Ven –
Llegamos a una puerta, estaba a dos de la mía. El pasillo era largo y no había nadie. Tenía los nervios de punta. Mi corazón latía muy rápido. Me distraje viendo los cuadros colgados en la pared. No sabía nada de arte pero trataba de adivinar los autores ¿Picasso? ¿Cómo se llamaba ese al que cortaron sus orejas? Mi mente divagaba, necesitaba calmarme.
-Bien, si los demás preguntan les diré que estas durmiendo y que no quieres que te molesten – me abrazo – Ranma y tu hacen una linda pareja.
Me sonroje, no supe que contestar a eso ¿nos odiábamos? ¿lo odiaba? La verdad es que en este momento sí. ¿Cómo se le ocurrió hacer algo tan estúpido? Necesitaba verlo y cerciorarme por mi misma que estaba bien.
Cerré la puerta de tras de mí, lentamente. Y lo vi. No me di cuenta que había estado conteniendo el aliento. Él estaba sentado en la cama espaldas a mí, se estaba masajeando el hombro y moviendo el brazo circularmente. Lo escuche gruñir, al parecer del dolor. Los ojos me ardieron ferozmente. Parpadee y trate de respirar. Estaba vivo, estaba bien.
Me acerque lentamente. Me coloque en frente de él.
Me miro sorprendido, en sus ojos había alivio, pero no sonreía. Yo tampoco. Mi labio inferior tembló y toda la ira se había esfumado, en cambio de eso, el alivio me inundo. No sé por qué pero me lance sobre él y lo abrace. Al momento en que el me rodeo con sus brazos recibiéndome sentí como todo el aire retenido escapaba de mi cuerpo. Las lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas. Estaba vivo, estaba bien.
No podría soportar otra muerte por mi culpa. No de alguien a quien…
-idiota… - solloce – idiota… ¿en que estabas pensando? –
Escuche como reía pero era algo forzoso, como una risa en medio de tristeza. Acaricio mi cabeza.
-Estas bien – dijo a mi oído.
Me separe a regañadientes. Entonces ahí estaba, su sonrisa, la sonrisa arrogante de Ranma. Lo golpe en el hombro, y luego en el otro. Y no pude parar. Seguí golpeándolo. Él quiso detenerme las manos mientras se quejaba y reía. Mientras más se reía mas era mi enojo.
-¡Eres un imbécil Ranma! ¿¡En que estabas pensando!? – hizo un movimiento ingenioso y termine de bajo de él. Sostenía mis manos sobre mi cabeza. Estaba a ahorcadas sobre mí.
-¿Te salvo la vida y así es como me agradeces? – trate de forcejar pero mi cuerpo estaba cansado.
-Hubiera estado bien, pero tu… Ranma… si te hubiera pasado algo… -
-¡Claro que no! Jamás, escúchame bien ¡Deja de moverte! Jamás dejare que nada malo te pase. Así tenga que lanzarme de un avión para salvarte lo haré –
-¿Por qué? – murmuré.
-¿Sabes porque? Yo lo descubrí hoy. Estaba confundido pero hoy mis dudas se despejaron – cerro los ojos como queriendo olvidar un mal recuerdo. Los abrió y me miro de otro modo, más intenso – cuando te vi, cuando vi como caías. En ese momento me di cuenta… de que estaba perdidamente enamorado de ti, Akane –
Un suspiro se arrancó de lo más hondo de mi alma. Sus palabras hicieron efecto y llegaron a tocar mi corazón. ¿Estaba enamorado de mí?
-¿Lo entiendes ahora? –
-Pensé que tú me… odiabas, pensé que tú y Shamppo… -
-Oh no, corazón, claro que no te odio. Todo lo contrario. Pensé que estabas con Ryoga, mis padres siempre hablando de como tu papá les cuenta sobre tu relación con Ryoga y lo bien que se llevan, lo mucho que te hace sonreír – ahogo una risa amarga – no sabes las ganas de molerlo a golpes que tenía. Estaba enfadado con el, contigo y conmigo. Tu, siempre sonriéndole y siendo atenta.
-Yo no estoy con Ryoga, el solo es mi amigo – ¿Cómo mi padre pudo haber dicho eso? Pero entonces recordé lo que Shamppo me había dicho. Hice fuerza tomando desprevenido a Ranma y me afloje de su agarre, rodé en la cama y me puse de pie rápidamente. -¡Pero tu si estas con Shamppo! ¡Ella misma me lo dijo y yo los vi en tu carro!
El abrió la boca y luego la cerró. Paso su mano por su cabello despeinado. Se veía condenadamente sexy. Entonces me fije bien en su aspecto. No tenía camisa, su cuerpo estaba bien moldeado, sus abdominales y sus pectorales eran perfectos. Como un adonis. Mordí mi labio tratando de sacar ese pensamiento pervertido de mi cabeza. Tenía un pantalón negro que caía en sus caderas dejando ver las líneas de trabajo en su cuerpo.
Él se acercó a mí.
-¡Te dije que lo mío con Shamppo había terminado hace mucho! El día que nos viste ella me dijo que se sentía mal y su abuela había llegado. Tenía que dar la cara, tenía que romper el compromiso formalmente con su abuela. Y por lo otro. No sé por qué diablos dijo eso, jamás estaría con ella de nuevo –
¿Me mintió? Tenía que ser. Ranma me miraba preocupado. Me aparte unos pasos de él. Necesitaba tener mi cabeza fría. A esto le temía. A esto que sentía.
Mi corazón estaba por salirse de mi pecho. Desde que conocí a Ranma mi vida había dado un giro. Todo lo que me propuse se había esfumado de mis manos. No quería enamorarme, no ahora o nunca. No mientras llevara un peso encima. Pero ahora…
Estaba enamorada de él, había arriesgado su vida por mí. Había saltado por mí. ¿Yo haría lo mismo? Indudablemente. Y solo había una razón para ello.
-Estás loco – solté con una media sonrisa. El dejo caer los brazos a sus costados
-Loco por ti –
No pensé en ese momento. No me importo nada. Me lance sobre él.
Junte mis labios sobre los suyos, duro. El respiro fuerte soltando un gemido y me tomo de la cintura acercándome a él. Subí mis manos y me aferre a su nuca y luego tome su cabello he hice que nuestro beso se intensificara. Sus manos me recorrían la espalda. Su lengua hacia maniobras deliciosas con la mía. Eso, damas y caballeros era un beso. Un beso tan apasionado, un beso que jamás había experimentado.
Me levanto sobre el suelo y rodee mis piernas alrededor de su cintura. Camino torpemente hacia la cama, quedando debajo de él. Se acostó de lado y su mano empezó la tarea de subir y bajar. Su mano toco mi pierna desnuda. Y en ese momento un calor atormentadamente delicioso se concentró entre mis muslos, los apreté fuerte y tenía la necesidad de acercarlo más a mí. Su mano subió y se metió por debajo de la bata. Lo sentí en mi cadera.
Dejo de besarme y me miro sorprendido. Yo solté una risa al notar como su mano buscaba mi braguita.
-Oh, señorita Akane, ¿no me diga que vino preparada? – dijo sonriendo de oreja a oreja.
Yo lo golpee en el pecho por su comentario. Y no pude evitar reír.
-¡No vine para eso! Yo solo vine hablar contigo y decirte que eras un tonto por haber saltado de tras de mi arriesgando tu vida –
Comenzó a trazar círculos con su pulgar sobre mi piel. La corriente me recorrió hasta la punta de los pies haciendo que los curvara. Mordí mi labio.
-Y lo haría mil veces más, si algo llegara a sucederte… -
-Ranma – teme su rostro y lo bese, tiernamente, lo abracé – tenía mucho miedo. Primero mi mamá y luego cuando Ukyo me dijo que tu… no sabía que hacer –
Ranma me acuno y beso mi frente. Mis ojos volvieron arder, no quería revivir esa experiencia.
-Se mi novia – murmuró luego de unos minutos.
Yo me sorprendí antes sus palabras. Los nervios se apoderaron de mí. Una voz en mi cabeza decía ¡Huye! Pero la otra me miraba desesperada y apuntándome con una pistola advirtiéndome que si decía que no, lo lamentaría.
Ranma alzo mi barbilla para verlo a los ojos.
-Deja que te cuide. Akane, no permitiré que nadie te lastime. Esto no fue solo un accidente. No sé si tropezaste o no sé qué paso pero, pero sea lo que sea. Si me entero que alguien estuvo de tras de esto, lo buscaré y lo mataré –
Mi cuerpo tembló. Jamás me hubiera tropezado, soy torpe pero no tanto. Entonces fue alguien. ¿Alguien quería verme muerta? ¿O darme un susto? No entendía la razón.
-¿Qué dices? – mire a Ranma. Esperaba mi respuesta.
Mi mente se concentró solo en él. Acariciaba mi mejilla. Su contacto era cálido y me encantaba. Al diablo. No dejaría que mi miedo me alejara de el, ya lo hizo una vez y eso era algo que no me había gustado. Lo extrañaba.
Asentí con la cabeza. El sonrió y me beso. Suavemente, sus labios recorrieron los míos, como si quisiera grabar por siempre su recuerdo.
-Habrá ciertas reglas – murmuro sobre mis labios.
Yo me aparte y lo mire con el ceño fruncido.
-¿Hay reglas para estar contigo? – solté una risa.
-Si señorita. Primero, quiero que no tengas ojos para nadie más que solo para mí –
-No hay problema con eso -
-Segundo. De ahora en adelante, ya no será Ryoga el que te entrene, ahora seré yo. ¿Por qué? Bueno, primero porque soy mucho mejor que él y segundo porque no quiero que toque a mi chica –
-Eres un engreído. Además Ryoga es solo mi amigo – lo golpee en el hombro.
-he visto cómo te mira, y sé que está loco por ti. Que mala suerte por él, porque tú eres solo mía –
-Yo no quiero verte más cerca de Shamppo – advertí señalándolo. El trato de morder mi dedo pero lo aparte rápidamente.
-Pan comido – volvió a bajar su mano por mi pierna y subió por debajo de la bata.
-Me gusta que este sin tus bragas – de pronto hizo algo que me erizo la piel. Su lengua paso por encima de mis labios haciendo que la corriente se extendiera por todo mi cuerpo y se concentrara en cierto punto.
Me puse nerviosa pero al mismo tiempo lo deseaba tanto. En realidad nunca… me sonroje ferozmente.
-Ranma yo… no… nunca he… -
No dijo nada, solo me beso. Me abrazo a su cuerpo y yo rodee su cuello.
-Iremos despacio, lo prometo – beso mi nariz, mi mejilla, mi otra mejilla. Mis ojos y por fin mi boca. Yo solo reía. Estaba feliz.
-¿Tu iras despacio? – lo dije en tono burlón. El asintió como todo niño bueno.
-No niego que me dan ganas de poseerte aquí mismo, sobre la pared, en tu cama, en mi cama, en la cocina, en la ducha. Cielos, en todas partes.
-Tal vez yo también quiera hacerlo – juguetonamente subí mi pie acariciando su pierna.
-¿me estas tratando de seducir? Porque lo estás consiguiendo –
De pronto la puerta sonó. Ranma maldijo en voz baja y yo me Salí de bajo de su cuerpo.
-¿Puedo entrar? – la voz de Ukyo se escuchó de tras de la puerta. Yo tape mi boca para no reír. Ranma también parecía contener la risa.
Se levantó y abrió la puerta a Ukyo. Ella nos miró de soslayo y cruzo los brazos sobre su pecho.
-¿Qué está pasando aquí? ¿Y porque Akane esta roja? –
Yo abrí la boca y la volví a cerrar. Trataba de no reírme.
Ranma se acercó a mí, se sentó a mi lado y me rodeo.
-¿Qué haces? – le susurré traviesa. Trate de apartarlo pero él me aferro más a su cuerpo.
-¿Qué no puedo abrazar a mi novia? –
Ukyo se quedó con la boca abierta y de pronto comenzó a dar brincos en el cuarto. Se acercó a nosotros.
-¡Hasta que por fin! Me alegro mucho por ustedes –
La tarde avanzo y no pude despedirme de Ryoga pero si de Shinossuke. Le agradecí por todo. Quería ver a Ryoga y decirle que estaba bien, pero Ukyo me dijo que tenía había tenido que irse rápidamente. Una emergencia. Tenía muy en claro que no dejaría mi amistad con Ryoga solo porque Ranma era un celoso. Me reía de solo pensarlo. Yo solo tenía ojos para él.
Shinossuke insistió en que me quedara a dormir en su casa. Pero Ranma como siempre posesivo, le aseguro que "su novia" estaría mejor cuidada con él. Así que me llevo a casa. Quiso llevarme al hospital para que me revisaran mejor. Pero me sentía bien, en realidad, me sentía mejor que nunca.
-Que tengas una linda noche preciosa – yo le sonreí y me quite el cinturón - ¿segura que no necesitas compañía? –
-Segura – solté en una risa. Ranma se bajó rápidamente del carro llegando a mi lado para abrirme la puerta – Gracias, que cortes –
-Solo quiero que mi chica siempre reciba el mejor trato –
Me tomo de la cintura y me beso. Me abrace a su cintura y deje que su beso me llenara por completo.
-¿Qué vas hacer mañana? –
-Nada –
-Cancela tus planes, pasaras el día conmigo – su sonrisa se agrando.
-¿Dónde iremos? –
-Es una sorpresa – dijo jugando con mi cabello.
-¿Me tengo que asustar? –
-Mis sorpresas siempre son geniales, igual que yo –
-Y tu ego sí que es enorme – ambos reímos.
-Paso por ti a las nueve – me beso, pero ahora profundamente. Yo me deje llevar y le devolví el beso con la misma intensidad.
Esa noche no necesite de pastillas para dormir. Esa noche soñaría con Ranma y dejaría que mi felicidad me llevara al mas hermoso lugar en mis sueños. Junto a el.
.
.
Hola amigos, perdón por la demora. Pero bueno, aquí les traigo otro cap mas la historia. Gracias a todos por sus comentarios y sus animos. Me alegro de todo corazón que sigan esta historia y que les guste. Un saludo enorme y un beso.
