Una noche juntos.

Hola a todos los que me siguen. Pues quería darles las gracias y una disculpa por la demora. ¡Aquí les traigo otro capitulo! Y gracias por todos los comentarios. Los quiero mucho.

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-¿Ya puedo ver? – digo riendo. Trato de tantear en el aire en busca de algo de donde pueda sostenerme.

-Nop. No se vale que veas, así que deja de levantar la cabeza, pequeña tramposa – las manos de Ranma presionan con delicadeza mis ojos.

-Parece que te esforzaste mucho –

-¿Te estas burlando de mí? Para que lo sepas, mi lado romántico nadie lo puede tener –

El viento sopla mi rostro. Seguimos caminando. Se había estacionado cerca de un parque. Desde entonces me llevo con los ojos tapados. Entramos a un edificio y subimos en un ascensor. También pude escuchar los murmullos de algunas personas.

-¿Me trajiste a un hotel? – trato de adivinar. Puedo escuchar como resopla, está tratando de no reír.

-¿Desconfías de mí? – habías parado de caminar, y poso sus labios sobre mi hombro. Mi piel se erizo al contacto. Los días que habíamos pasado juntos no pudimos estar juntos ya que algo o alguien nos interrumpían. Pero a pesar de todo. Pasar a su lado era lo mejor que podía haber vivido.

Según Ranma, entre más represión mayor es la satisfacción.

-¿Lista? – suavemente me apartas sus manos de los ojos.

Casi pierdo el aliento. Frente a mi había una mesa al aire libre, con un mantel blanco cubriéndola por completo. Dos sillas y en medio de la mesa un florero con las rosas más hermosas que pude haber visto antes. Había luces navideñas colgadas por todos lados, iluminando de blanco la noche. Pétalos de rosas alrededor de las mesas y algunas velas decorando el lugar.

Nunca antes alguien había tenido un detalle así conmigo. Me lleve la mano al pecho. Estaba impresionada.

-¿Qué te parece? – dice tomándome de los hombros.

-Es… - trago saliva y me volteo para verlo – hermoso – sonrío y paso mis brazos alrededor suyo para abrazarlo.

-Lo ves, te dije que la sorpresa te dejaría sin palabras – dice apretándome contra su pecho.

-¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? – trato de no tartamudear.

-Bueno, eres mi chica, y mi chica se merece lo mejor –

Me alzo en puntas y capturo sus labios. Lo beso suavemente y el me responde ahogando un gemido. Me toma del cuello y me acerca más hacia su boca. Nos separamos después de unos minutos.

-Ven, vamos a comer –

La pasamos realmente increíble. La comida estaba deliciosa y todo se veía realmente hermoso. Después de comer nos dirigimos a un departamento. No sabía que en el edificio había apartamentos, pensé que era un hotel.

Llegamos a una puerta, la numero 30. Abrió la puerta introduciendo una clave de cuatro dígitos.

-Bienvenida a mi humilde hogar – me hace un gesto con la mano para que pase adelante.

El lugar era amplio. Los zapatos estaban ordenados en la entrada y unas pantuflas también estaban para las visitas. Me quite los zapatos y me adentre al hogar de Ranma. Había una cama al fondo de la habitación, una cama amplia. Junto estaba la sala con un televisor grande. A mi derecha la cocina y a mi izquierda la mesa de comedor. No era una casa muy grande. Pero si era acogedora para una persona y tenía un buen estilo.

-Es lindo. Pensé que vivías con tus padres –

-Bueno, desde que decidieron que tenía que casarme. Creo que me gane mi derecho a salir de casa – me siguió hasta la sala.

-¿Vivías aquí con Shamppo? – dije mientras pasaba mis manos por el gran sofá blanco.

-No vivía con Shamppo. Pero, no miento que ella venía a visitarme –

-humm – no dije nada más. No quería ni pensar en Shamppo aquí con Ranma.

Me senté y mire a mí alrededor. Él se sentó a mi lado, parece asustado.

-¿Estas molesta? – mueve sus manos nervioso.

-No, no me molesta. Ranma, lo que hayas hecho antes no es asunto mío –

Se que no debería ponerme celosa. Pero prefiero que crea que está todo bien. Aunque en el fondo si me dan un poco de celos, imaginar a Shamppo aquí no es algo agradable.

-Akane. Eres a la primera que traigo por mi propia voluntad. Ella siempre se metía a mi casa sin mi permiso –

Yo aclaro mi garganta. No quiero enojarme por algo así. Le sonrió y hago un movimiento atrevido. Me siento sobre él y le tomo el rostro entre mis manos.

-No hablemos de nadie más, solo de nosotros. No quiero que Shamppo se convierta en nuestro tema de conversación –

El sonríe y me toma las manos.

-Eso es fácil –

Me acerca a el, atrapando mis labios en un suave beso. Muerde mi labio inferior y yo gimo. Besar a Ranma es algo de otro mundo, el movimientos de sus labios es tan adictivo. Su mano se desliza suavemente por mi espalda. La tela de mi vestido se arruga a su paso, arqueo mi espalda. Sujeta mis piernas y les da un leve apretón.

Introduce su lengua en mi interior, haciendo más profundo el beso. Muerdo su labio y nuestro beso se vuelve más salvaje y nuestra respiración más entrecortada. Sus manos suben hasta mi pecho y siento la excitación crecer y concentrarse en el centro de mi entrepierna. Un dolor que quema y que me llena de placer, mi cuerpo pide a gritos a Ranma. Jamás había experimentado algo así.

-Esta vez no te me vas a escapar – murmura sobre mi boca. Yo río suavemente.

-El armario del conserje no me parece romántico. Ni siquiera el gimnasio – sus manos bajan los tirantes de mi vestido.

-Lo se nena. Pero… cuando te beso… así como ahora… no puedo controlarme –

Baja hasta la cintura mi vestido. Sus manos toman mi brasier de encaje, aprieta haciéndome gemir y retorcerme encima de el.

-Se mía – susurra mientras me besa por el cuello bajando hasta mi clavícula. Su lengua saborea mi piel.

-Soy tuya – digo sin ser consiente de mis palabras. Simplemente salen de mi boca. Con los ojos cerrados hago mi cuerpo hacia atrás mientras el baja sus besos hasta uno de mis pechos.

-Déjame hacerte mía. Déjame… hacerte el amor – dice mordiendo un pezón sobre la tela.

Esas palabras causaron un efecto tan excitante en mí. Me sentía mojada. La corriente de sus palabras corrieron por todo mi cuerpo haciéndome gemir. Lo tomo del cabello y lo beso aún más fuerte. El ahoga un gemido y me devuelve el beso con la misma pasión que yo. Mi beso debe ser respuesta suficiente para su petición.

Se levanta del mueble conmigo. Me sujeto de su cintura con mis piernas. No paramos de besarnos, me arrima a la pared, su cuerpo se pega fuerte al mío y yo dejo escapar un suspiro lleno de excitación al sentir su miembro, duro, pegado al mío. Se mueve haciendo que choquen. Me estoy volviendo loca.

Hago mi cabeza hacia atrás y el besa mi cuello. Seguimos moviéndonos y vuelve a devorarme la boca. Llegamos a su cama. Me deposita suavemente y en un movimiento rápido me quita el vestido. Yo necesitando tocar su piel con urgencia rompo su camisa. Los botones vuelan por todos lados.

Baja mi brasier y toma un pezón entre sus dientes. No resiste y dejo salir un grito, me voy a volver loca, esto es demasiado. Aprieto las sabanas mientras mi cuerpo se mueve debajo de el. Su otra mano juega con mi otro pecho.

-Eres tan deliciosa – gruñe sobre mi piel.

Yo soy incapaz de responder. Estoy perdida en otro mundo. Un mundo donde no existe nada más que Ranma y yo. Paso mis manos por su cuerpo, lo acerco a mí, acaricio su cabello. Lo levanto para poder besarlo, el suelta una risita y me besa. Se incorpora quedando sentado y yo sobre él. Sus manos pasan por mi espalda para sacar el brasier. El cual en un segundo desaparece de nuestra vista. Volvemos acostarnos. Rodamos en la cama hasta quedar encima de el. Me siento un poco cohibida, pero no me importa. Pero se que estoy sonrojada.

-Eres lo más precioso que he visto en mi vida- me besa y yo lo disfruto. Disfruto sus palabras, disfruto sus caricias.

Mis manos recorren su pecho. Y beso su mejilla, dejando un camino de besos. Llego a su oído y muerdo su lóbulo. Me doy cuenta de que le gusta mucho, ya que me embiste sobre nuestras ropas y gime fuerte. Puedo sentirlo, es tan excitante.

Su mano baja hasta mi ropa interior. Hasta en medio de mis piernas. Yo sigo besando su cuello y mordiendo su hombro. Muerdo más fuerte al sentir su dedo penetrándome.

-Estas tan mojada, Dios – rodamos y quedo debajo de él.

Su mirada es penetrante, llena de pasión, llena de hambre, llena de amor. Una mirada que raramente puede regalarte alguien

El está acostado de lado y sigue con su mano jugando en mi intimidad. Rozando círculos con su pulgar e introduciendo los otros dos. Me muevo sobre ellos. Es tan delicioso. Mis manos bajan hasta su cinturón. Desabrocho su pantalón y bajo el cierre. Mi audacia termina al sentir el miembro de Ranma entre mis manos. Es grande. Dios.

El me mira con los labios entre abiertos y de pronto hace un movimiento con su mano y siento una sensación extrañamente placentera. Hecho mi cabeza hacia atrás.

-tócame. Tócame Akane – murmura sobre su boca, mientras su mano se mueve más deprisa.

Lo tomo entre mis manos y lo muevo de abajo hacia arriba. El respira más fuerte.

Entonces siento como mi cuerpo explota. Convulsiona debajo de el. No sé cuantos segundos pasaron, pero Ranma estaba completamente desnudo encima de mí. Tenía un paquetito plateado entre sus manos. Lo abrió rápidamente y se lo coloco.

Abre mis piernas con las suyas y se coloca en medio. Yo lo tomo de los brazos fuertemente. Sabía lo que venía. Entonces siento como entra en mí. Uno. Doy un grito. Dos, mis uñas se clavan en su piel, la sensación es extraña pero deliciosa. Tres, sus labios capturan los míos. Cuatro, está completamente dentro de mí. Me mira, buscando alguna señal de arrepentimiento. Temeroso de haberme hecho daño.

Lo acerco a mi y lo beso. Feliz de que me haya hecho su mujer.

-No te detengas – susurro.

El se empieza a mover. ¿Esto es hacer el amor? Estaba enamorada, no había duda. Entregarme a Ranma era algo maravilloso. Podía sentir sus suaves caricias. Sus palabras de amor me llenaban el alma. Susurraba sobre mi oído y sobre mis labios. Las lágrimas escaparon de mis ojos, pero no de dolor. Si no de felicidad, de amor.

Sus movimientos se hicieron más rápidos. Y caí en una espiral de placer. Me deje llevar por la sensación del orgasmo. Después cayó el. Se dejó caer a mi cuerpo y permanecimos así por mucho tiempo.

Abrí mis ojos pesadamente. Mi cuerpo me dolía, pero el dolor valía la pena. ¿Todo esto paso? Entonces me doy cuenta de que sí. Ranma estaba abrazándome, parecía hiedra sobre mi cuerpo. Sus piernas sobre las mías y sus brazos abrazándome mientras su cabeza descansaba entre mi cuello y mi hombro. Hice un intento por levantarme, pero el me abrazaba a un mas fuerte. Después de muchos intentos, logre liberarme y en mi lugar, dejar una almohada. Me levante con el dolor en las piernas, temblaban, pero estaba feliz. Después de haberlo hecho mas de tres veces, mi cuerpo me estaba pasando factura.

Me dirigí al baño. La mujer que estaba en el espejo no podía ser yo. Mi cabello despeinado. Mis labios hinchados y un morado sobre mi pecho. Estaba toda sonrojada. Me pase el dedo por mi cabello. Entonces reaccione. ¿Qué hora es? Mi papá me iba a matar. Corro hasta la sala donde había dejado mis cosas. La ropa estaba por todas partes.

¡Las tres de la mañana! Estoy muerta. No tengo tiempo de darme una ducho y me visto deprisa. Busco por todos lados mi brasier. Y apresuradamente me pongo el resto de la ropa.

-¿Qué haces? – miro de reojo a Ranma. Esta sentado pasándose el puño por el ojo, esta despeinado pero aun así está buenísimo.

-Mi papá me va a matar, llego demasiado tarde – me coloco el vestido de prisa.

Ranma salta de la cama y me jala del brazo y caemos juntos a la cama.

-Quédate conmigo – el Ranma juguetón hace aparición.

-¿Quieres quedarte sin novia? – trato de verme enojada. Pero no puedo con su cara de niño.

-Ya después lo arreglaremos. Así mañana me presento con tu papá como tu novio, oficialmente – trato de levantarme, pero no puedo.

-Esta no es la forma. No después de haber dormido contigo –

-Además, quiero que mis padres sepan que estamos juntos –

-Sí, pero, así no. Van a pensar mal –

-¿Bromeas? Ellos te adoran. Siempre me dicen que porque no estoy contigo –

-¿Aun no saben que estamos saliendo? –

-Quiero sorprenderlos. Quiero llevarte a cenar esta noche. Tu papá también estará –

Tuerzo el labio. Dejo salir un suspiro. Definitivamente no habrá cena ya que mi papá pondrá el grito en el cielo si se entera que no dormí en casa.

-Ranma, tengo que irme –

-No – hace un mohín. No puedo evitar el no reírme.

-estas loco –

-Ya lo sabes. Estoy loco por ti –

Me besa. Un beso lleno de amor, me dejo llevar por el. Sus manos toman mi vestido.

-¿Te vistes para que te saque la ropa de nuevo? Eres traviesa –

-Me visto para irme – digo mientras río.

-¿segura? Veamos que puedo hacer con esto – dice tomando el vestido y lentamente sacándolo.

Dejo escapar una risita mientras me envuelve en sus brazos y me lleva de nuevo a perderme con él.

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A las seis de la mañana Ranma me dejo en la puerta de mi casa. Quiso acompañarme dentro pero le insistí que sería una muy mala idea. Por suerte no hay nadie en el corredor, asi que trato de subir las escaleras.

-¿Akane? Gracias a Dios que estas aquí –

Mi cuerpo se congela. Kasumi aparece con su rostro lleno de alivio. Me abraza, me quiero morir de vergüenza.

-Ven necesitamos hablar contigo –

Oh no. Este es el fin.

En la sala se encontraban mi papá, Nabiki y el esposo de mi hermana Tofu. Mi padre me mira aliviado. Nabiki no me mira, pero parece triste. A lado de mi papá estaba un señor de traje negro. Su aspecto era cansado, parece que no hubiera dormido. Me acerco lentamente y saludo.

-Akane, este es el señor Kim. Es el… detective que está llevando el caso del accidente de tu madre y tu –

¿Qué? Siento como toda mi sangre se congela. Mi corazón empieza a latir fuerte. Lo miro un poco desconfiada. ¿Por qué teníamos que hablar de esto? ¿Por qué hoy? Mi miedo empezaba asomar.

-Buenos días. Estaba diciéndole a tu familia que disculparan estas horas de llegar. Viaje mucho y te he estado buscando. Necesito hablar muy seriamente contigo –

Me paso las manos por el rostro. Kasumi me aprieta el hombro y tofu me sonríe. Nabiki sigue sin mirarme. Parece entretenida con algo en la mesa.

-Mi hijo y yo estamos llevando tu caso. Su nombre es Kenjio, ahora no está con nosotros pero en unas horas llegara a Japón, está en Corea. Como te decía. Te he estado buscando ya que han pasado algunas cosas con respecto a tu caso. Hemos… descubierto algo que tal vez te interese –

-Ella no tiene que escucharlo – habla mi papá. Yo lo miro sorprendida ¿Qué dice? Niego con la cabeza y miro al detective.

-¿Qué es? – mi pecho sube y baja de prisa.

-Señorita Tendo. Creemos, creemos que el accidente fue provocado –

Un balde de agua fría cae sobre mí. Las lágrimas se acumulan en mis ojos ¿provocado? Esto debe de ser una broma. Todo es silencio en ese momento, un silencio lleno de dolor.

Asesinaron a mi madre. Querían asesinarnos a las dos.