CAPITULO 10

Hola lectores, aquí dejando un saludo a DenKar , AbiTaisho , Guest , somebody , yessi-chibi , nancyricoleon , Rizzasm , karlaisabelortizhernandez c , ZURGAN , SSmarties , Haro Adrianne

Gracias por sus comentarios y por seguir esta historia.

Soy un ovillo en mi cama, apretando la almohada entre mis brazos, mirando la pared blanca de mi habitación. Después del que el detective se fue, me dirigí a mi habitación sin hablar ni mirar a nadie. Sus palabras taladran mi cabeza, obligándome a cerrar los ojos fuertemente mientras me prohíbo no llorar. Ruego con todas mis fuerzas que todo eso fuera solo una mentira. Sus palabras vuelven a mi memoria.

-No… – murmullos apenas salen de mi boca.

- Yo, lo siento. Tenemos ciertas pistas que hasta ahora señalan que pudo haber sido una conspiración contra ustedes. No estamos cien por ciento seguros. Pero, no podemos cerrarnos a cualquier posibilidad. Mi hijo, está haciendo las investigaciones correspondientes. Como veras, a falta de pruebas esto llevara cierto tiempo. Pero necesitamos tu colaboración – su tono de voz era tenue.

Golpeo la mesa. Todos pegan un brinco.

-¡Usted miente! Nadie quería matarnos ¿Quién puede estar tan enfermo para algo así? ¡Nosotras no le hicimos nada malo a nadie! – Mis ojos ardían. Más allá de las lágrimas era la ira

-Akane trata de tranquilizarte – Kasumi pasa su mano sobre la mía. Yo la retiro inmediatamente sintiéndome incapaz de aceptar cualquier gesto de compasión.

-Akane, estamos preocupados – el detective me llamo por mi nombre –Si es lo que sospechamos, y quiso matarlas. Tú puedes correr peligro. Queremos protegerte.

-Quiere decir… - las palabras murieron en mis labios. Pero estoy cien por ciento segura de que todos pensaron lo mismo

Quieren matarme

.

Esto no puede ser, tiene que ser una pesadilla.

Abrazo fuerte mi almohada. Esto no puede ser posible ¿acaso alguien quiso vernos muertas? Pero ¿con que motivo? Mi mamá murió, no fue un accidente. Fue provocado. Trato de desechar las ideas que se cruzan por mi cabeza. El detective Kim había dicho que era solo una sospecha ¿Lo era? Imaginarme a alguien tras la oscuridad planeando algo macabro hace que se me erice la piel y la bilis suba por mi garganta.

Las náuseas vuelven a mi estómago. No lo puedo resistir, corro hacia el baño.

En el pasillo esquivo la mirada preocupante de Nabiki al verme correr. No hay momentos para charlas. Llego al baño y trato de vomitar, pero de mi cuerpo no sale nada. Solo arcadas. Mi cuerpo se estira dolorosamente, es como si estuviera vomitando, pero en realidad no hay nada en mi estómago.

-¿Akane? –

La voz de Nabiki me sobresalta. Esta de tras de mí.

No me muevo, me limpio las lágrimas y la boca con la mano. Estoy fatal. Siento como me abraza por la espalda. Sé que Nabiki no es buena con las palabras, y mucho menos disculpándose. Así que asumo que esta es su manera de demostrarme que esta arrepentida por lo que me dijo. Me siento un poco mas aliviada. No puedo evitar haberla extrañado, es mi hermana después de todo.

-Nadie te hará daño. Lo prometo – su voz era firme. Promesas.

Y permanecemos así. Hasta que logro calmarme.

De vuelta en mi habitación. No me siento bien para hablar con nadie, mi familia está abajo discutiendo sobre lo sucedido. Tofu me agrada bastante, es un gran apoyo para Kasumi. Ahora la veo más fuerte, a pesar de que siempre fue una persona que demostrara tranquilidad ante los problemas.

Escucho mi celular ¿es la octava vez? No me importa. No tengo ganas de contestar, no quiero hablar con nadie. No tengo ganas de levantarme de mi cama. Pienso en mi mamá, pienso en si alguna vez alguien pudo odiarla al extremo de querer matarla. ¿Me odiaban a mí también? Yo no tenía enemigos que supiera. Trato de enumerar a mis amigos. Trato de enumerar a los chicos que golpee por querer propasarse conmigo. Pero no era nada más que eso, un juego de niños. Mi mamá nunca tuvo enemigos, ella era una persona muy amorosa. Todos la querían donde vivíamos. Siempre le llegaban presentes y su sonrisa era la más encantadora de todas. Hubiera ganado un premio a la mejor sonrisa y a la persona más generosa y humilde.

Me hundo en mi cama, las lágrimas ya no salen. Estoy atrapada entre miles de sentimientos; miedo, duda, rabia, dolor. Escucho el sonido de la perilla de mi puerta. No miro, sigo con la mirada a la pared. Si es una de mis hermanas solo diré que no tengo ganas de hablar. La cama se hundo de tras de mí.

Entonces siento un calor familiar. Unas manos se aferran a mi cintura y me atraen a su cuerpo. Tiembla mi cuerpo, estoy segura. Me siento segura.

-Shh… ya estoy aquí – La voz de Ranma. Besa mi cabeza. Lloro en silencio. Ranma es capaz de desarmarme y volver armarme sin problemas.

–Kasumi me contó todo – sigo sin decir una palabra. Me aferro a mí misma y trato de que mi espalda se pegue más a su pecho, me siento protegida a su lado –Te juro, que nadie. Nadie, te va a tocar un pelo ¿me oíste? Primero tendrán que pasar sobre mi.

Su abrazo se vuelve más fuerte. Esto me tranquiliza. Estar entre sus brazos. Sin pensarlo cierro los ojos y duermo.

.

-¿Estas mejor querida? – la señora Nodoka me sirve un té. Yo asiento con la cabeza.

Me sentía mejor. Ranma estaba a mi lado, sostenía mi mano firmemente sin soltarla en ningún momento. Mi padre me miraba de soslayo, aun no quería enfrentarlo y decirle que estoy saliendo con Ranma, habían cosas mas importantes.

-Esto es algo imperdonable. Cuenta con mi ayuda Soun, moveré cielo y tierra y mis influencias para hallar con el responsable – El padre de Ranma se palmaba el pecho.

-Muchas gracias, es muy generoso de su parte ayudarnos en estos momentos tan difíciles –

-Cuando nos llamaste por teléfono quisimos venir inmediatamente. Siempre fuimos como una familia –

-Aún me pregunto… - todos miramos a Nabiki cuando empezó hablar. Tenía la mirada perdida, pareciera que estuviera pensando en voz alta - ¿Quién pudo haber estado de tras de eso y porque?

-Nabiki, aun no sabemos si las sospechas del detective son ciertas – dijo Kasumi en un tono algo severo.

-Pero sin embargo. Si lo dijo fue por alguna razón –

-Había dicho que su hijo estaba más familiarizado con el tema ¿Por qué no habrá venido el antes? ¿Por qué ahora? – dijo Tofu pensativo.

Todos guardamos silencio. Ranma dibujaba círculos con su pulgar en mi mano. La apretaba dándome a entender que tenia todo su apoyo. Yo le devolvía el gesto.

-Haya sido intencionado o no, vamos a resolverlo. Temo por la protección de Akane, no quiero que nada malo le pase. Tienes que tener mucho cuidado – dijo Kasumi.

De repente recordé el incidente en la casa de Shinossuke. Mi cuerpo tembló por completo. Ranma apretó mi mano, creo que también lo recordó. Cuando caí y creí que todo estaba perdido. Cuando pensé que moriría. Pero ahí estaba Ranma, para protegerme.

-No dejare que nada malo le pase. Confíen en mí, estaré cuidando Akane con mi propia vida –

Mis mejillas arden. Sé que estoy sonroja así que agacho la cabeza. Todos guardaron un silencio lleno de asombro. Pude ver a Nabiki mirando suspicaz a Ranma. Conocía esa mirada, sabía que ella no confiaba en él. Ella nunca confiaba en nadie.

-¿Cómo dices eso Ranma? Se supone que estas comprometido con esa chinita. Según escuche – lanzo veneno, me sentí avergonzada. Le lancé una mirada que ella podía leer perfectamente ¿Qué diablos haces?

El señor Genma tose. Todos lo miramos. Parecía nervioso y algo sonrojado, en cambio su esposa parecía tranquila ante la situación. Toda una dama.

-Su compromiso fue anulado hace un tiempo. Algo que nos desagrado al principio. Independientemente de nuestra falta de afecto hacia la chica, Ranma había hecho una promesa y no es digno de un Saotome romperla – Sentí palidecer antes las palabras del señor Genma. Diablos.

-Basta con eso querido – dijo con una sonrisa encantadora la señora Saotome – Lo único que quiero es que mi muchacho sea feliz. Además, siento más cariño hacia Akane que hacia esa chica –

-Si, pero no podemos olvidar el acuerdo con su familia. Unir las compañías… -

-Tu siempre pensado en el dinero – interrumpió Ranma. Oh no, no quería que hubiera un riña aquí por mi causa.

-¿Sabes lo que significaría asociarnos con su familia? Ciertamente estas muy chico para entenderlo. Nuestra cabeza cuelga de un hilo hacia la bancarrota ¿No te importa? – su tono de voz se elevó.

Me pregunto si cuando Ranma me dijo que sus padres estaban encantados en que estuviéramos juntos, lo había dicho solo por su madre.

-No vamos a quebrar. Se mucho más de lo que crees, también formo parte de la compañía. Y sé que tenemos muchas posibilidades de crecer que de hundirnos –

El señor Genma gruño y lanzó un bufido al aire. Ciertamente no estaba contento. Apenada, no sé que decir ante esto.

Trato de soltar la mano de Ranma pero este me la sujeta más fuerte. Mi papá aclara su garganta. La señora Nodoka muestra su mejor sonrisa, mientras el señor Saotome parece molesto.

-Sé que no es el momento más apropiado para decirlo pero… - Ranma se dirige a mi papá. ¡Trágame tierra! – Señor Tendo, quiero mucho a su hija. Y ella y yo tenemos una relación, quería tener su consentimiento –

-¿Es eso cierto Akane? – hago una mueca. Esto es realmente incómodo.

-Si – miro de reojo al papá de Ranma, no parece tomar bien la noticia.

-Creo que lo dijiste en el momento menos apropiado – dijo Nabiki. Yo sabía a lo que se refería.

-Eso es estupendo. Me alegro mucho que ustedes estén saliendo – Kasumi nos felicitó. Pero el ambiente aún era algo tenso.

-Los felicito muchachos, hacen una linda pareja – me sonroje ante el comentario de Tofu.

Mi papá parecía pensativo. Miro a su amigo de toda la vida el cual no parecía convencerse del todo. El dinero era lo más importante para el al parecer. Una idea que no pareció agradarle a mi padre. Sabía que era su amigo, no lo criticaría.

-Si el señor Saotome está de acuerdo… - lo miró.

Respiro hondo. Y sus ojos cafés se posaron en mí. Sentí el miedo recorrer mi espina. Pero tenía que aguantarle la mirada.

-Ranma, sabes que lo que pienso respecto a esto – Ranma parecía querer matarlo con la mirada –Akane. Tú sabes que te tengo un gran aprecio, eres casi como una hija para mi. Pero los negocios…-

-No le hagas caso Akane – interrumpió la señora Saotome – Genma y yo hablaremos sobre esto. En lo personal, me gusta que tú y mi hijo tengan algo especial –

-¿Entonces… estás de acuerdo? – pregunto algo inseguro.

-Por supuesto – dijo con su brillante sonrisa.

-Chicos aún son jóvenes. Nadie sabe lo que les espera en el futuro y… -

-Papá, no me voy a casar no adelantes las cosas – interrumpo a mi papá algo molesta.

-Cuidare de su hija señor – prometió mi novio. Bueno "mi novio" era algo de lo que no me sentía cómoda. Ahora con la mirada de reproche de mi suegro.

Al final los Saotome se despidieron y Ranma se despidió con el más dulce beso. Claro, nadie nos vio para mi suerte.

.

-Me alegra mucho de que estén juntos – Ukyo y yo estábamos sentadas en una de las mesas de la esquina a la hora del almuerzo. Estábamos solas.

-Si, la verdad que me siento muy bien. Y tu ¿Cómo estás? No quiero solo sentarme hablar de Ranma –

La verdad era que solo quería hablar de el, pero tampoco quería sonar como esas odiosas novias que todo el tiempo hablan de sus novios. Yo no quería ser igual.

-Estoy bien. Ayer Ryoga me invito a ver una película – sonrió pícaramente – voy hacer lo posible por conquistarlo –

-Ryoga es un gran tipo. Quiero que no salgas lastimada, nunca debes fiarte de nadie –

-¿Tampoco te fías de Ranma? – su pregunta me rondo por la mente

¿Qué no confió en Ranma? Bueno, pudieron haber pasado problemas entre nosotros. Pero el siempre estaba ahí cuando lo necesitaba, incluso sin llamarlo. No quería pensar en eso ahora.

-Por cierto, Shamppo no vino. Nadie la ha visto, vaya, quería verle la cara cuando los viera a Ranma y a ti tan acaramelados. Dios, parecen chicle – para mi suerte cambio de tema.

-Claro que no. Por ejemplo, ahora no sé dónde está – dije orgullosa.

Ukyo se ría mientras toma su jugo.

-No debimos nombrarlo, ahí viene – la veo que se arregla el cabello. Miro atrás y con el vienen Ryoga y Mouse.

Ranma se sienta a mi lado y me planta un beso en la mejilla y descansa su brazo alrededor de mi hombro.

-¿Cómo estas preciosa? – me guiña un ojo.

No pude evitar reír.

-¿Preciosa? Tienes muchas facetas –

-¿Ah si? ¿Me conoces bien? Haber dime cuales –

-Coqueto –

-Bien, no lo niego. Otra –

Pongo mi dedo en mi mentón pretendiendo pensar. Escucho como suelta una risa.

-Extrovertido – digo. Ranma junta las cejas.

-También tonto – dice Mouse.

-No te olvides de presumido – dice Ryoga.

-También egocéntrico –

-Orgulloso –

-Temperamental –

-Hablador –

-tonto ¿Eso ya lo dije? –

-¡Ya cállense! – Ranma grita mientras todos reímos.

Al parecer Ryoga y Ranma habían hecho las paces o algo así. Pero no era la misma relación de antes, no parecían tan unidos. Eso me entristecía, pero seguramente el tiempo arreglaría las cosas. Mientras tanto Mouse, siempre se mostraba pasible con todos, me agradaba, no se molestaba ni se complicaba por nada.

Al culminar las clases todos habíamos quedado para ir a ver una película. Ukyo iba a lado de Ryoga hablando y Mouse en su teléfono. En la entrada de la escuela las chicas comenzaron a chillar. Todas se juntaban, corrían y señalaban hacia la salida. Parecía que alguien había llegado. Alce la cabeza pero no alcanzaba a ver nada. Mire sobre mi hombro a Ukyo ella levanto sus hombros, tampoco sabia nada.

-¿Por qué las mujeres hacen tanto alboroto? – se preguntó Ranma.

Avanzamos hasta que vimos un carro negro con los vidrios igual de negros. Junto al carro había un chico alto, mas alto que Ranma al parecer. Tenía un buen cuerpo ya que el traje negro le quedaba bien. El saco negro y la camisa blanca con una corbata negra. Los pantalones de saten y zapatos negros bien lustrados. Tenía los brazos cruzados y usaba gafas oscuras. Ahora entiendo por qué todas babeaban. Su cabello era oscuro y su piel blanca. No pude ver sus ojos.

Escuche como ahogaban un chillido. Mire hacia atrás y ella no le quitaba la mirada de encima. Me di cuenta de que Ranma, Ryoga pusieron mala cara. En cambio Mouse parecía absorto.

Seguimos avanzando para llegar al cine. De pronto aquel muchacho se paró en frente de nosotros. Ranma me tomo de la mano más fuerte acercándome a él. ¿Esta celoso? Puse los ojos en blanco. Esto es algo inmaduro de su parte.

-¿Akane Tendo? -

Me congele. Su voz sonaba dulce pero a la vez con autoridad. Me sentí intimidada, me aferre mas fuerte de Ranma.

-S-si –

-Que tal – mostro sus dientes con una sonrisa mientras se sacaba las gafas mostrando sus intensos ojos verdes. Algunas chicas suspiraban – Me llamo Kenjio Kim, soy hijo del detective que estuvo ayer en su casa –

Oh.

Aclare mi garganta. Así que este es el hijo del detective, recuerdo que lo menciono varias veces.

-Sí, él estuvo ayer en mi casa y hablamos –

-Sí, lo que dije – Lo dijo y me hiso sentir tonta. Inmediatamente lo deteste.

Escuche a Ranma resoplar. Lo mire y vi como él no le quitaba los ojos de encima.

-Bien, no tengo mucho tiempo. Así que, necesito que me acompañe –

-¿A dónde? – pregunto Ranma rápidamente.

-¿Y tu eres…? – dijo apuntándolo con sus gafas mientras las movía en círculos.

-Soy Ranma Saotome, y Akane es mi novia por si no lo sabias –

Kenjio soltó una risa. Una risa encantadora al parecer ya que escuche un suspiro de Ukyo.

-Oh, no te preocupes. Akane es muy niña para mi gusto. Pero necesito que venga conmigo para algunas preguntas. Después será toda tuya si lo deseas –

¿Muy niña? Bien, puede ser muy guapo. Pero es un imbécil. Pongo los ojos en blanco.

-¿Es tan urgente? – pregunto.

-Si el caso de tu mamá no tiene mucha importancia para ti, podría decirte que no es tan urgente – su voz parecía despreocupada.

Me maldecí. ¿Cómo podía decir algo así? Mi mamá es muy importante para mí. Pero pensé que me iban hacer las mismas preguntas cuando me visitaron en el hospital. Tonta. Tenía que ir con él.

-Ranma, prometo no demorar y estaré de vuelta contigo ¿No nos demoramos verdad? – me dirigí a Kenjio. Él se encogió de hombros. Solté un suspiro rogando por paciencia.

-Voy contigo –

-No, no creo que eso sea posible. Veras, este caso es algo privado. No me gusta estar rodeado de gente que podría estorbarme –

-¿Pasa algo malo? – Mouse pregunta. Yo lo miro y niego con la cabeza. La verdad no quiero que nadie se entere de los detalles sobre el accidente.

-Ranma, te llamare cuando termine. Prometo hacer lo posible por salir de ahí pronto –

Me miro frunciendo el ceño. Me dirigí a Kenjio. Entonces sentí un jalón en mi mano, sin darme tiempo Ranma tenía sus manos sobre mi rostro y me besaba delicadamente pero con un poco de fuerza. Sus besos me hacían volar. Le devolví el beso con una sonrisa.

-Llámame apenas termines, te pasaré a buscar –

-Lo prometo –

Kenjio abrió la puerta del copiloto y subí. El enseguida se subió.

-Es muy celoso tu novio, que falta de fe te tiene – dijo sin mirarme. Encendió el auto y nos fuimos.

-El confía en mí – estaba segura de eso. Pero, conociendo a Ranma, le gustaba dejar en claro que yo era su novia. Algo que a mi gusta, me hacía sentir un poco presionada.

-No sé porque se molesta. No me interesan las niñas de tu edad, debería saber eso. Además, las mujeres con mas experiencia rondan en mi lista de deseos – el lado de su boca se curva en una sonrisa, para mi parece, maliciosa. Lo miro y tuerzo los ojos.

-No me llames niña, me caía mejor tu papá ¿Por qué el no está aquí? –

Suelta una carcajada.

-Mi padre regreso a Corea por unos asuntos. Así que si no te agrado, lastima. Me tendrás que soportar por mucho tiempo –

Me golpeo la espalda contra el asiento. Cruzo mis brazos disgustada.

-¿Dónde vamos? – pregunto secamente.

-Cinturón –

-¿Qué? – Kenjio frena y mi cuerpo se va hacia delante. Alcanzo a sujetarme - ¿¡Oye que te pasa!?

-¿No sabes que siempre que subes a un auto tienes que ponerte el cinturón de seguridad? – Lo fulmino con la mirada – Es la primera regla si vamos a estar viéndonos continuamente –

-¿Y no se supone que sirves para los ciudadanos? Deberías tener más cuidado al manejar –

-Bueno, no veo a ningún oficial aquí. Espera. Claro yo soy uno, pero con un cargo más importante. Si tienes alguna queja escríbela en un papel y métela en… donde quieras –

-No puedo creerlo. ¡Eres un grosero! – gruño furiosa.

Como puede ser posible que un tipo como él sea trabaje para esto. Estaba furiosa, tenía tantas ganas de ponerlo en su puesto. Rezaba por que el tiempo pasara deprisa y poder regresar con Ranma. Él también tenía sus defectos, pero yo los amaba. Me ajuste el cinturón y mire por la ventana. Me dedique a pensar en mi novio, en sus besos, en sus palabras, en sus malos chistes, en su sonrisa pícara. Es lo único que puedo hacer para aguantar a Kenjio.