LO MEJOR PARA LOS DOS

Camino a la escuela, Ranma estaba pensativo. Yo lo miraba de soslayo, parecía ido, preocupado, obviamente por todo lo que estaba pasando. No quería que tuviera que estar preocupado por mí. Una ola de sensaciones me invadió, me sentí triste, él hubiera podido tener una novia con una vida normal, pero no, tenía que toparse conmigo ¿Qué pude haber tenido que le interesara? Había chicas mucho más lindas y menos problemáticas que yo. Todas estas cosas pasaban por mi culpa, todos sufrían a mí alrededor. Mi familia, mis amigos y… Ranma. Todos corrían peligro ahora. Pensé en mi papá, en Nabiki y Kasumi, no quería que nada malo les pasara. Tal vez, tal vez estuvo bien haberme ido, para que ellos no estuvieran involucrados, al fin de cuentas, me quieren solo a mí. Cerré los ojos, estaba exhausta, no había dormido casi nada. Estaba estresada por todo lo que estaba pasando. Lleve mis dedos hacia el entrecejo masajeando.

La mano de Ranma toco mi pierna. Lo miré y el me observaba con su hermosa sonrisa tranquilizadora.

-¿En qué piensas? – dijo mientras acariciaba mi pierna tiernamente.

-En que… - dude por un segundo en responder lo que en realidad estaba pensando, no quería angustiarlo más con mis pensamientos – en nada, solo, solo estoy un poco cansada es todo –

No dijo nada, creo que se habrá dado cuenta. Apretó mi pierna y busco mi mano, yo la acerque y entrelazamos los dedos.

-¿Tu en que piensas? – dije apoyando mi cabeza en el asiento.

-¿Yo? Bueno, en nada, a decir verdad no puedo sacar de mi cabeza todo lo que está pasando – parecía frustrado. Me dolió el corazón, podía sentir la carga que significaba – Solo quiero estar cerca de ti, y mantenerte a salvo –

¿Aunque tú también corras peligro? Pensé. Cerré mis ojos, todo esto era tan abrumador. No quería que nadie sufriera por mi culpa. No dije nada, mi estómago se había revuelto. Fije mí vista hacia la ventana. La muerte de mi mamá era mucha carga ¿pero la de otro? No lo resistiría.

-¿Akane, estas bien? ¿Dije algo malo? – sin mirarlo negué con la cabeza. Apreté su mano. Soltó un suspiro cargado de impotencia – No me gusta cuando te cierras y… -

-¿Iremos al festival hoy? Quiero distraerme un rato – interrumpí. Le sonreí pero era obvio que mi sonrisa no llegaba a mis ojos. El apretó su mandíbula.

-¿No es arriesgado? No quiero que…-

-Vamos Ranma, necesito salir un poco. Quiero quitarme todo esto de la cabeza por un momento – volví a interrumpirlo. Él me sonrió y llevo mi mano hacia su boca para besarla.

-¿Cómo puedo decirte que no? – comenzó a reír por debajo, yo sonreí. Así es como me gustaba verlo, feliz, no angustiado y preocupado. No era una buena novia para él.

Al llegar a la escuela, pude ver de lejos una melena morada. Oh, Shamppo había regresado. A medida que nos acercábamos, Ranma tomando mi mano, pude verla hablando con un par de chicas. Ella no se fijó en nosotros, parecía entretenida en su plática ¿Dónde habría estado? Movía las manos mientras hablaba rápidamente, y reía. Ranma pareció no haberla visto, de todos modos, no le interesaba. Me abrazo por los hombros y me atrajo a su cuerpo besándome en la cabeza. Aun no me acostumbraba a la mirada de todos, siempre que estaba con Ranma, nos observaban, algunas con mucha envidia. Bueno, es obvio, mi novio es muy apuesto y sexy.

-¿Listos para hoy? – Mousse apareció frente a nosotros. Tenía dos entradas en sus manos, las extendió hacia nosotros – aquí tienen, nos reuniremos a la salida de la escuela.

-¿Y Ryoga y Ukyo? – pregunté mientras observaba mi entrada.

-Ya las tienen, estoy repartiendo a unos cuantos, ya sabes gano un dinero extra. Mi amigo es el encargado y me pidió que vendiera, y déjame decirte algo, esto va de viento en popa – parecía emocionado, me sonrió y le devolví la sonrisa.

-¿Qué les dices para convencerlos? ¿Bebidas y comida gratis? – Pregunto Ranma mientras daba la vuelta a su entrada –esto está muy caro amigo ¿Cuál es el truco?

-¿Por qué tienes que ser tan tacaño? No te preocupes, lo pondré en tu cuenta. Sé un poco más cortes con tu novia – riñó.

-Espero que el valor de la entrada cubra la comida y la bebida – tomo mi entrada y las metió en su bolsillo trasero. Eche un vistazo y Dios, se veía tan sexy. Me sonrojé, tenía ganas de poner mi mano en las entradas.

Ranma pareció darse cuenta, comenzó a reír bajo, una risa traviesa. Tomo mi mano por la espalda y la coloco de manera que yo la metiera dentro de su bolsillo trasero. Me ruborice ferozmente y trate de sacarla, pero él no me dejaba. Mientras conversaba con Mousse, tomaba mi mano fuertemente para que no la sacara de su bolsillo trasero. La gente nos miraban y algunas chicas me fulminaban con los ojos. Bueno, no siempre tienes la oportunidad de tocar el trasero de un lindo chico. Deje de luchar y deje mi mano en su bolsillo, no sin antes peñizcarlo disimuladamente. Él se movió dando un ligero brinco, y rió.

-Traviesa – murmuró. Me arrime a su hombro riendo y miré a Mousse, agradecida de que haya tomado su celular.

-Bueno chicos, me iré a seguir vendiendo estas entradas, prefiero eso a ver como Akane te manosea el trasero – Oh, ¿nos vio? Solté a reír y golpee a Ranma con la otra mano en el pecho. El también soltó a reír, Mousse se fue y Ranma me llevo hasta el salón aun con mi mano en su bolsillo.

Me había olvidado un poco de mis problemas gracias a mi singular y pervertido novio. Se había encargado de mantenerme distraída en clases y fuera de esta. Me lanzaba papelitos mientras cuando mi mente volaba sobre lo que estaba pasando, era algo que no podía controlar. Tomaba los papelitos y los abría, unos tenían corazones, otros tenían sonrisas, otros besos y oh, por Dios, otros tenían a dos figuritas haciendo… arrugue los papelitos y los metí en mi bolsillo. Ryoga también notaba mi estado de ánimo y conversábamos en voz baja mientras la maestra daba una clase de historia aburrida. Conversamos sobre que por ahora no podría ir a mi casa a entrenar, a él lo desanimo un poco pero le prometí que todo se arreglaría. No le di muchos detalles de lo que estaba pasando ya que no quería involucrar a nadie más en este asunto. Ukyo me observaba y me regalaba sonrisas, agradecí por eso.

Cuando salía de clases para ir al baño. Sentí que me jalaron de la mano y en un abrir y cerrar de ojos estaba en el cuarto del conserje. Ranma llevo su boca a la mía y la movía vivamente. Me entregue por completo a sus besos, eran una droga para mí. Su lengua busco la mía, solté un gemido sobre su boca. Mis manos buscaron su pantalón y lo jalé hacia mí. El respiro fuertemente y gruño mordiendo mi labio, bajo sus manos hasta mi cintura y acariciaba deliciosamente. Subían y bajaban por debajo de mi camisa, tocando mi piel. Eché la cabeza hacia atrás disfrutando mientras besaba mi cuello y daba mordiscos en mi hombro. Me acerqué a él y lo atraje del cuello hacia mí, comencé a buscar su oreja y mordí su lóbulo, soltó un jadeo y apretó sus manos fuertes en mi cintura.

La cosa se ponía cada vez más caliente. Busco mi boca con fervor mientras murmuraba palabras de amor. Toque su cuerpo, metí mis manos debajo de su camisa y explore su trabajada espalda. Dios, esto era el paraíso, todo se había ido de mi mente, solo éramos él y yo, en el cuarto del conserje…

Un destello de cordura apareció en mi cabeza, me aparte de él queriendo parar. Pero el no contento, volvía a buscar mi boca.

-Ran… - gemí al sentir como mordía mi cuello. Nuestras respiraciones eran rápidas, el estaba tan excitado, que cuando se aferró a mi cuerpo pude sentir su miembro sobre mi –Ranma…espe-espera, nos pueden ver, para – trate de sacarlo encima de mí. Pero el no daba tregua, tomo mis manos y las puso sobre mi cabeza mientras seguía besándome.

-Nadie vendrá, el conserje no trabaja hoy, te lo aseguro – decía entre besos. Comencé a reír, él también lo hacía pero la pasión que existía en ese momento nos estaba cegando de la realidad.

-Estás loco – sonreí sobre sus labios. El aprovecho y mordió mi labio inferior. Me derretí.

-Tú me vuelves loco. Dios, muero por estar dentro de ti – gruño. Oh, yo también quería sentirlo dentro de mí. Lo bese con fuerza buscando más proximidad.

Con un gruñido me dio la vuelta, beso mi cuello y daba mordiscos a mi hombro. Se agacho un poco buscando el dobladillo de mi falda ¿enserio lo vamos hacer aquí? Mi respiración era agitada al igual que la suya. Deje escapar una risita, el también reía bajo, pero todo esto era tan excitante. Levanto mi falda, y yo me agarré de la pared. Dios, que nadie nos descubra. Esto era tan peligroso pero a la vez tan excitante. Sentí como sus dedos buscaron mi intimidad y comenzó a masajearme por debajo de mi braga. Las risas cesaron. Casi siento caer, mis piernas temblaban de placer.

-Eres tan deliciosa. Dios, no sabes cuánto te amo – susurraba a mi oído. Eché mi cabeza hacia atrás, y deje que besara mi cuello mientras me tocaba.

Sus dedos dejaron mi intimidad, pero yo seguía perdida en sus besos. Y en un segundo sin darme cuenta, pude sentir como me penetraba. Antes de soltar un gemido tapo mi boca. Empujaba deliciosamente dentro de mí, con una mano sobre mi boca y la otra agarrándome fuertemente la cadera. Tenía miedo, mi corazón latía a mil, pero también estaba demasiado excitada. ¿Si nos descubrían? Tal vez tendríamos que huir juntos y dar explicaciones a mi padre. Me tomó de las caderas y yo me incline un poco con mis manos sobre la pared. Mordí mi labio callando los gemidos, Ranma me penetraba fuerte, apretaba mi trasero mientras empujaba fuerte dentro de mí. Dios, era tan delicioso. Se apartó de mí y me volvió a dar la vuelta, ahora me tenía de frente. Me alzo sobre su cintura y me penetro suave y fuerte. Mordió mi labio y comenzó a moverse rápidamente conmigo sobre la pared. Nos besábamos ferozmente mientras nuestros cuerpos se movían acompasados. Me aferre a su cuello y sus manos estaban en mis muslos. Podía sentir, podía sentir que estaba a punto de estallar. Mordí su labio mientras sentía como me abandonaba al orgasmo, el jadeo y me beso fuerte callando su orgasmo. Arrugo la frente y mordió mi labio fuertemente. Lentamente nos detuvimos. Jadeantes, mi pecho subía y bajaba al igual que el suyo. Ambos reímos en voz baja.

-Definitivamente… estás loco – lleve mi mano al pecho. Entonces el miedo recorrió mi cuerpo ¿si nos descubrían? Mire nerviosa la puerta. Ranma tomo mi rostro y me beso rápidamente.

-Te amo – abrió lentamente la puerta y miró al exterior – Bien, sal tu primero, luego saldré yo. Será mejor que te arregles un poco el cabello – dijo en modo travieso, me guiñó un ojo. Yo reí y lo golpee en el hombro.

-Te amo – le dije y salí rápidamente. No miré a ningún lado, quería llegar al baño rápido.

Para mi suerte no había nadie allí. Solté el aire que contuve en el camino. Me miré en el espejo, oh. Estaba sonrojada, mis labios hinchados y al parecer tenía un lindo moretón en la esquina de mi labio, pero para mi suerte no se notaba. Reí y peine mi cabello con las manos, me alisé el uniforme, y lave mi cara. No puedo creer que lo hayamos hecho en el cuarto del conserje. Ranma llegaba a sorprenderme, el modo en me toca, el modo en que me besa. Todo esto es nuevo para mí, es tanta pasión que siento, que a veces me asusta. ¿Podríamos llegar hacerlo en otro lado? No lo sé, pero ahora conociendo el descaro de Ranma seguramente sí. Comencé a reír como una tonta. Amaba a Ranma y el siempre hacia que me olvidara de mis problemas, tenía sus maneras peculiares, pero lo lograba.

Al salir de clases, nadie se había dado cuenta de nuestro encuentro pasional en el cuarto del conserje. Ranma tomaba mi mano mientras nos dirigíamos a su auto. Ukyo, Ryoga y Mousse subieron también al auto ya que nos dirigíamos a la feria. Mi celular vibraba y lo miré. Era Kenjio, puse los ojos en blanco y conteste.

-¿Dónde estás Julieta? – hablaba mientras comía. Parecía estar en la calle.

-Estoy saliendo de la escuela con Ranma y unos amigos – dije. Ranma me miro y me pregunto con voz baja quien era y le dije que era Kenjio. Torció el labio y arrancó.

-Es hora de que vayas a tu guarida – sonó como mi padre. No quería ir a encerrarme, quería distraerme y hoy si estaba consiguiéndolo perfectamente.

-Yo… iré más tarde, iremos a comer algo ¿o acaso no puedo ir a comer algo? Ya que no tienes nada en tu nevera, tampoco quiero morirme de hambre –

El pareció reír. Escuche como hablaba con otra persona y enseguida volvió a mí.

-Bien, come y vuelve a casa. Ya sabes, te mantengo vigilada –

-Lo sé, adiós – colgué antes de que dijera algo más.

Para mi suerte ninguno de mis amigos me pregunto sobre la llamada. Ranma tomo mi mano mientras conducía. Nos dirigíamos al festival, no había alcanzado a leer bien de que se trataba y que habría. Se presentaban varios grupos musicales locales, y también habría juegos. Estaba contenta, mi cansancio de la mala noche había desaparecido, no quería volver a esa casa y atormentarme.

-¡Lo juro en cualquier momento tomaré tu teléfono y lo lanzare por la ventana! – Dijo Ukyo, voltee y mire como observaba de mala gana a Mousse que estaba chateando. Este se encogió de hombro. Ella estaba sentada en medio de Ryoga y Mousse. Ranma los miraba por el retrovisor. No pude evitar reír.

-¿Con quién te escribes tanto? – le pregunte. El alzo la mirada y me vio. Sonrió y pude ver como se sonrojaba.

-Es una linda chica de mi país, ya que nos separamos, no sé, empezó a escribirme más seguido. Quiero ir a visitarla –

-Oh, ¿Mousse enamorado? Eso es algo para no creerlo – comentó Ranma mientras reía.

-Mientras no me vuelva un idiota como tú, estoy bien, no soy tan cursi como tú – dijo mientras guardaba el teléfono.

-¿No eres de aquí? – pregunté, no recordaba que lo mencionara.

-Soy de China, pensé que te lo había mencionado – murmuro pensativo. Ryoga golpe el hombro de Ukyo amistosamente.

-Déjalo, ¿recuerdas cuando chateabas constantemente con Shinossuke? – al parecer eso hizo que Ukyo se sonrojara ferozmente ¿Así que con Shinossuke? No lo sabía. Sonreí y la mire.

-¡Eso fue hace mucho tiempo! El ya no me interesa – se cruzó de brazos.

-Oye no te enojes. Son amigos lo sé, pero admite que antes te gustaba –

-Eso era antes – murmuro. Yo lo sabía, sabía que Ukyo sentía algo por Ryoga pero no se atrevía a decirlo –Además, a Shinossuke le gusta Akane – dijo mientras soltaba una risita traviesa haciendo que me sonrojara.

Ranma soltó una carcajada amarga – Pues que lastima por él, a ella no le gusta en lo absoluto. Soy mucho mejor que él, mas apuesto, más ágil, más inteligente –

-más egocéntrico – murmuré. Todos comenzamos a reír. Ranma me miro con reproche pero enseguida sonrió y beso mi mano.

Al llegar al festival, pudimos ver el montón de gente que había asistido. La mayoría eran jóvenes y algunos adultos con aspecto rockero. Mousse nos condujo mostrándonos el lugar. Era espacioso, al aire libre, había también muchos chicos con uniformes, de distintas escuelas. Paseamos alrededor, había juegos, había puestos de comidas y también puestos de bebidas alcohólicas, pero no nos interesaba. Ranma no soltaba mi mano, me sentía reconfortada a su lado. Pronto escuchamos una banda tocar. Todos nos dirigimos hasta allá, Ryoga tomo de los hombros a Ukyo y comenzaron hablar, no pude escuchar nada pero parecían estar entretenidos conversando. Me alegre por ella, no quería que sufriera por Ryoga. Él era lindo, y esperaba que se fijara en ella.

-Iré a saludar a mi amigo, nos vemos pronto – grito Mousse hacia nosotros. Ranma asintió con la cabeza y él se perdió en medio de la multitud. La banda no era tan mala, era un grupo de rock que cantaba canciones de protestas. Todos se movían y bailaban chocando sus cuerpos.

Chocaban contra mí y me pegaba más a Ranma. Este pareció darse cuenta y me coloco frente a el abrazándome por la cintura. Me deje caer en su pecho, mientras escuchábamos a la banda. Mire de soslayo a Ukyo y Ryoga. Me sorprendí al ver que él también la tenía frente a él y ella descansaba su cabeza sobre su pecho. De pronto ella me miro y se sonrojó, le guiñe el ojo y volví mi mirada hacia el frente.

-¿Te gusta? Los gustos de Mousse pueden llegar a ser raros – dijo Ranma a mi oído, pude sentir su cálido aliento, cerré los ojos y me deje embriagar.

-Sí, no suenan tan mal – me aferre al abrazo de Ranma - ¿Ranma?

-¿Si? – dijo mientras se apretaba a mí.

-Gracias –

-¿Por qué? –

-No sé, por todo, por llegar a mi vida cuando más te necesitaba, por salvarme. Por hacerme salir del hoyo donde había decidido estancarme y por… amarme. Aunque de verdad no se que viste en mi – sonreí. El giro mi rostro y me beso. Un beso tierno, suave, paciente.

-No digas tonterías, Eres hermosa, inteligente, divertida, pervertida, decidida y muy valiente – me sonrojé mientras acariciaba mi rostro –Además, eres tú la que me salvó. Te amo, es la primera vez que siento algo así, tan… tan intenso y alucinante. No creía en esas cosas del amor, pero ahora, ahora sé cómo es. Te amo y es tan… genial pero al mismo tiempo es tan perfecto que me asusta –

-¿te asusta? – dije observando sus ojos azules. Los cuales me habían enamorado.

-No sé qué haría sin ti, eso me asusta. Me gusta estar contigo – murmuro y volvió a besarme.

Alguien nos había empujado, era uno de los chicos que bailaba frenético al ritmo de la música. Reímos y seguimos viendo el concierto. Se presentaron algunas bandas más. Mousse llego al poco rato con una chica del hombro, la presento como Yuka, estaban conversando alegremente. Pensé en la chica que tenía en China y miré a Ranma, el me leyó la mente y se encogió de hombros. Hombres…

Nos alejamos un poco del área del concierto, subimos algunos juegos. Estaba de lo más contenta, estaba feliz. Ranma parecía un niño subiendo a los juegos, riendo con sus amigos. Yo hablaba con Ukyo sobre la escuela y sobre cosas diferentes. Después de haber comida la manzana acaramelada le dije a Ranma que iba por algo de beber, dijo que me acompañaba pero al verlo tan contento hablando con sus amigos le dije que se quedara y que yo solo iba a la carpa que estaba cerca de allí. Asintió con la cabeza y me aleje rápidamente.

Estaba haciendo fila y vi a lo lejos, no mucho, un letrero grande que decía La casa de los espejos mire curiosa, al parecer la gente no entraba allí. De pronto sentí como todo mi cuerpo por dentro se congelaba. Me quede sin aliento, mi corazón retumbaba sobre mi pecho. Había una figura en la entrada de la casa de los espejos. Una mujer, una mujer que podía reconocer fácilmente.

-Ma…mamá – mis ojos se llenaron de lágrimas. Me lleve las manos a la boca. Una mujer que estaba a mi lado me miro curiosa y vio hacia donde yo miraba y luego volvió a mirarme a mi ¿la estaría viendo igual que yo?

La mujer que parecía ser mi madre alzo la mano saludándome y lentamente entro a la casa. Mi cuerpo se movió mecánicamente y en un segundo estaba corriendo hacia allí. Estaba agitada, mi pecho subía y bajaba, mis manos temblaban. Mi boca estaba seca y las lágrimas no dejaban de rodar sobre mis mejillas.

-¿¡Mamá!? – corrí y lo único que podía ver era la imagen de mi multiplicada por cien. Había muchos espejos, choque con algunos mientras entraba en el laberinto. Estaba buscando a mi mamá.

Los nervios hicieron que el pecho me doliera, el estómago me ardía y el nudo en mi garganta era doloroso. Busque, me volteé violentamente, buscaba señales de mi mamá. Pero ¿Cómo? Ella estaba muerta ¿y si no lo estaba? ¿Estaría soñando? Entre a un cuarto lleno de espejos, era redondo y solo había espejos y en cada uno de ellos estaba yo. Mi imagen daba mucho que hablar. Mi cabello despeinado, mis ojos rojos, mis labios entre abiertos respirando violentamente, mi pecho subía y bajaba. Me di la vuelta y entonces ahí estaba. Mi mamá, de pie delante de mí. Mis rodillas flaquearon y caí. Estaba en un espejo, las lágrimas seguían cayendo.

-Mamá – solté en un gemido doloroso -¿Cómo? – murmuré.

-Hija ¿Qué me has hecho? – sus palabras fueron afiladas cuchillas atravesando mi pecho. Hice una mueca de dolor y me eché a llorar como una niña, no podía hablar – Perdí todo, estoy sola y también lo está tu padre ¿es justo eso Akane? – negué con la cabeza. Mis manos estaban sobre mi boca, no podía hablar - ¿lastimaras a más personas? No es justo para nadie, solo, solo tienes que hacer algo para acabar con todo esto –

Yo seguía mirándola con los ojos llorosos y nublados por las lágrimas, asentí con la cabeza. Ella comenzó acercarse. Y había una daga en sus manos, me la tendió. La tome con mis manos temblorosas, miré la daga con su punta afilada y luego la mire a ella confundida ¿Qué quería que hiciera? Ella se agachó a mi altura, tomo mi rostro y acaricio mis mejillas húmedas.

-¿Pero qué? – susurre entre sollozos.

-Hazlo Akane, hazlo y estaremos juntas. Es justo para todos, es justo para ti, después de lo que paso. Ahora podrás tener el alma tranquila. Hazlo – Su voz sonaba tan dulce como siempre, pero había algo. Negué con la cabeza ¿quería que me quitara la vida? Solloce aún más fuerte.

-¿Por qué? No quiero morir… mamá – mi cuerpo temblaba.

Me sentí confundida ¿esta era mi mamá? ¿La que me pedía que me quitara la vida? Me sentía abrumada y confundida, entonces la vi a los ojos. Sus ojos no eran del color que ella solía tener, eran oscuros, impacientes y crueles. Me aleje de ella de un salto y caí de espaldas. Estaba sentada tratando de alejarme.

-Tú… tú no eres mi mamá – dije con temor. Ella sonrió, pero no de la manera en que sonreía mi mamá, era una sonrisa macabra, una que me helaba los huesos por completo.

Poco a poco su aspecto fue cambiando, como el agua cuando la mueves con una mano y tu imagen se desfigura. Ahora no estaba mi mamá allí. Era una mujer de cabello oscuro y largo, blanca como la nieve. Sus ojos eran oscuros penetrantes, tenía un vestido ceñido al cuerpo del color de su cabello. Sonrió aún más.

-Es hora de que acabemos con esto – Suspiró aburrida, se puso de pie y se abalanzó contra mí con una daga. Yo aún tenía la que me había dado, sentí como la sangre corría por mi mano, no me había dado cuenta que la apretaba fuerte.

Rápidamente me hice a un lado y coque con un espejo. Me levante con el cuerpo aun temblando.

-¿Quién eres? – murmuré con horror. Nunca antes había visto algo así.

-Eso no importa ahora – sonrío fríamente. Me tomo del cuello de la camisa y me lanzo fuertemente contra el otro espejo. Este se quebró y sentí como algunos pedazos perforaban mi piel. Caí al suelo con un sollozo en la garganta. Ella se abalanzó hacia mí, pero antes de dar el golpe certero se detuvo. Miro hacia la puerta de salida y sonrió amargamente.

-Me divertiré mucho con tu noviecito y tus amiguitos – dijo soltando una risita. Se puso de pie, pero la detuve, me agarre de ella, adolorida.

-¡No! ¡No por favor! No les hagas nada… te lo suplico – lloré. Estaba tan asustada como para defenderme, estaba aún en estado de shock por ver a mi madre, aunque no lo era.

-Los mataré, todos a tu alrededor morirán ¿y sabes quién será la culpable? – se agachó. Puso la daga en mi cuello y sentí el pinchazo, sentí como un hilo de sangre corría por mi cuello – Tu… estabas mejor sola ¿no crees? Sin amigos. Si te acercas a ellos morirán ¿me oíste?

-¿Por qué…? ¿Por qué haces esto? – mi respiración se cortó. No entendía porque esto tenía que estar pasándome a mí.

-Por diversión. De ti depende su bienestar y el de tu familia – Se agacho hasta mí, y beso mi frente, sentí asco, pero no podía moverme. Se puso de pie lentamente y sonrió divertida, pero había algo en su sonrisa, podría helarte los huesos - Nos veremos en otra ocasión, Akane. No quisiera matar a ese niño bonito de ojos azules ni a sus amigos, tal vez, por esta ocasión se salvaron. Eso depende de ti – soltó una risa y desapareció.

Deje caer mi cabeza y lloré. No los iba a matar, gracias a Dios. Estarán bien. Estarán bien si se alejan de mí.

-¡Akane! – escuche el grito desesperado de Ranma. También escuche muchas pisadas. No tenía fuerzas para gritar.

Al cabo de unos minutos después de gritar mi nombre apareció a mi lado. Me tomo de los hombros. Su rostro estaba horrorizado, trate de alejarme de el pero este me abrazo y me examino. Escuche la exclamación de sorpresa de Ukyo, alcé la mirada y estaban todos ahí, sorprendidos. También había otras personas que no conocía, tal vez los hombres de Kenjio.

-Oh Dios, amor, ¿estás bien? – Gruño entre dientes, tomo mis manos. Mis mangas estaban cubiertas de sangre. Sentir mi espalda escocer, me ardía. Ranma maldijo en voz baja mientras me alzaba.

-Oh no, Akane – la voz de Kenjio resonó. Ranma me alzo en brazos y me llevo lejos de ahí.

Kenjio insistió en que me llevaría pero Ranma estaba tan furioso que le grito muchas veces y el me llevo en su auto a casa de Kenjio. Para mi suerte, las heridas eran superficiales. Pero nada comparado para las heridas de mi corazón. Cada vez que recordaba el rostro de mi madre, la advertencia de esa chica, mi cuerpo temblaba. Ranma había curado mi espalda y mis brazos, incluso la pequeña herida en mi cuello. Estuvo suplicándome, casi gritándome que le hablara, que le dijera que había ocurrido. Pero yo no podía hablar, mi mente estaba perdida.

Todos a tu alrededor morirán – recordé las palabras de esa mujer. Cerré los ojos y las lágrimas rodaban por mis mejillas. Estaba en el sillón y Kenjio estaba en el comedor haciendo llamadas. Caminaba de arriba abajo.

-Mierda Akane, ¡Háblame! – llevo sus manos a su rostro de desesperación. Yo ya estaba vestida con mi pijama.

-No me toques – aparte sus manos de mí. Él se sorprendió por mi actitud. Me aleje torpemente.

-Akane… ¿pero qué…? -

-Vete – susurré. Al decir eso el corazón me dolió – No quiero estar cerca de ti – sentí el gélido silencio de Ranma. No me atrevía a mirarlo.

-¿Qué dices? ¡Jamás me alejaré de ti! – Me tomo de los hombros y me obligo a mirarlo – No sé qué coño sucedió allí dentro Akane, pero después de esto ni de broma me alejaré de ti –

Solté un suspiro. Miré por la habitación buscando algo, necesitaba reunir fuerzas para poder hacer lo que tenía pensado hacer. No había otro remedio, aunque eso me destrozara por dentro. Respiré hondo.

-Quiero que terminemos, quiero que te vayas – Cada palabra que salía de mi boca era un puñal para él y para mí. Este tartamudeo algo, se aclaró la garganta, seguía sorprendido por mi repentina actitud.

-Tienes que estar bromeando – acerco su mano a mí, pero de un golpe lo aparte. Kenjio reaccionó, iba aproximarse pero lo mire negando suavemente lo cabeza. El asintió, parecía entender lo que estaba haciendo.

-No estoy bromeando. Ranma, pensé, pensé que podría llegar a quererte, traté de hacerlo. Pero no puedo, ya no puedo mentirme a mí misma – Dios, quería llorar, pero no podía. Tenía que hacer que se alejara, tenía que hacer que corriera lejos de mí.

-Pero que… -

-Lo siento Ranma – interrumpí. No podía mirarlo, pero tenía que ser fuerte. Sentía como mi corazón se partía. Entonces volteé a verlo. Sus ojos estaban abiertos, su postura tensa, parecía asustado – No hagas esto más incómodo, solo vete y… has tu vida.

-Dijiste que… me amabas – soltó una risa amarga – Eres una mala mentirosa.

Resoplé frustrada, me lleve la mano a la frente masajeándome.

-Se… se lo que dije. Pero… – Aquí vamos, apreté mis manos con fuerza sintiendo como las uñas se clavaban en mi carne – Solo lo dije porque no quería que te sintieras mal, en realidad no siento nada por ti. Y con todo lo que está pasando me di cuenta de que en realidad no quiero verte porque eres una carga más.

No sé si lo que escuche fue su corazón rompiéndose o el mío. Las imágenes de esa mujer llegaban a mi cabeza, sus palabras taladraban mis sesos, no podía hacerle esto a Ranma. Tenía que mantenerlo al margen de todo este asunto, no quería que corriera peligro. Nadie podía estar a mi lado. Me puse de pie y camine hasta la puerta.

-¿Qué haces? – Ranma estaba de pie alado del sillón. En su rostro se podía ver el dolor, la angustia, el miedo – Akane no… -

-¡Solo vete! – grité. Pude ver a Kenjio que estaba quieto, me miraba y miraba a Ranma. Tome aire y le di a Ranma la mirada más fría que tenía, y al parecer le llego hasta los huesos, pude ver como su cuerpo se estremecía - ¡No quiero volver a verte! ¡Esto se acabó Ranma! Será mejor que te vayas y me olvides, para mi será sencillo, pero tienes que irte. Ya no existirá un tu y yo. No quiero volver a verte jamás ¿me oíste? – mi voz sonaba dura. Pero por dentro estaba destrozada.

Ranma se acercó a mí queriendo tocarme, pero me aleje. Vi como una lágrima rodaba por su mejilla, eso causo el dolor más espantoso que podría sentir mi alma.

-Si…si es por lo que paso… yo… Akane no hagas esto – murmuró. Trató de acercarse pero lo empuje tan fuerte que dio un traspiés - ¿¡Porque me he botas!? Está claro que lo haces por lo que paso –

-No quiero estar contigo… - susurré, sin quitar mis ojos de él. Me dolía en el alma, pero era lo mejor – Eres un estorbo Ranma – vi como su pecho subió y bajo, como si le hubieran disparado directo en el corazón. Pasó su mano por su pelo, y más lágrimas cayeron por su rostro.

-No… Akane, no puedes dejarme… - alzo la manos pero la dejó caer – Te amo… no puedes dejarme, menos ahora… lo prometiste - su voz sonaba como la de un niño suplicante. Pestañee un par de veces evitando que las lágrimas salieran.

-Estoy mucho mejor sin ti. No debía haberte conocido, no debí haberte dicho que sí. Yo… me arrepiento – susurre fuerte. Ranma gruño y dio un puñetazo a la pared, tan fuerte y vi como hacia una grieta pequeña en ella.

-¿Crees que no sé lo que tratas de hacer? – Susurro sin mirarme – Esto es ridículo, no me iré.

-Juro por Dios que no quiero verte Ranma. Me traes problemas, solo quiero que te marches, no quiero verte más. Por una vez en tu vida, déjame tranquila -

-¿Me quieres? – susurró, sin mirarme, con el puño aun en la pared. Su cabeza estaba gacha. Respire hondo tomando todo el valor posible. Esto lo hacía por él, lo hacía para que estuviera bien.

-No, no te quiero Ranma. Lo siento – dije firmemente. El soltó una risa amarga de su garganta.

-Mientes… - dijo en un susurro. Levanto la vista para mírame. Sus ojos estaban rojos, y sus mejillas mojadas. Mordí mi labio tan fuerte que pude saborear la sangre – No me iré… - trato de acercarse de nuevo y me aleje de golpe.

-¡Solo vete Ranma! ¡No te quiero volver a ver, sal de mi vida! ¡No te amo! ¿¡Que no lo entiendes!? ¡Lárgate! – Grité tan fuerte que mi cuerpo tembló por un segundo. Lo miré con mucha rabia, señale la puerta. El me miro con los ojos bien abiertos, sorprendido debido a mi reacción. Su pecho subía y bajaba rápidamente.

-Akane… - sollozo. Tomo sus cosas de la entrada y salió dando un golpazo a la puerta.

Me derrumbe. Caí en el suelo hecha un mar de lágrimas, me deje caer al suelo con mi cara enterrada en mis manos. Era un ovillo, mi cuerpo daba fuertes sacudidas. Grite de dolor, el dolor en mi pecho era insoportable. Lo había perdido, había perdido al amor de mi vida, al hombre que me había hecho sonreír de nuevo, el que me había enseñado tantas cosas. Imágenes de los dos afloraron en mi cabeza. La primera vez que nos vimos, la primera vez que hablamos, sus ocurrencias. Cuando me seguía, cuando me obligaba a comer. Cuando me había llevado a su lugar especial, cuando siempre, sin pensarlo estaba ahí. Nuestro primer beso eufórico en esa discoteca, cuando me tomó fuertemente y me beso con tanta pasión. Cuando me salvo la vida, cuando hicimos por primera vez el amor. Cada recuerdo era aún más doloroso. Pero todo esto, todo esto era para salvarlo, para salvarlo de mí. Estaba corriendo un gran peligro si estaba a mi lado, y si algo le sucedía yo moriría.

-Está bien – Kenjio susurro a mi lado y me tomo de los hombros. Me eché sobre él y lo abrace y lloré, lloré como cuando había perdido a mi mamá, lloré de dolor por haber perdido a Ranma de esa manera tan cruel. Le había hecho daño, había destrozado mi corazón y el suyo – Todo estará bien, fue tu mejor decisión. El ahora estará bien – decía mientras sobaba mi espalda suavemente.

-Ran-Ranma – gimoteaba, mi cuerpo seguía sacudiéndose.

-Shh… tranquila. Esto siempre sucede, pero cuando se arreglen las cosas puedes volver a buscarlo –

-El…el…me odia – no podía hablar, solo lloraba y temblaba.

-No, él te quiere. Pero esto que hiciste, fue muy valiente. No sé qué sucedió allí dentro, pero sé que lo hiciste por su seguridad. Estamos en un terreno muy peligroso y ahora es tiempo de mantener a salvo a los que queremos ¿Por qué crees que te traje aquí? No pretendía alejarte de tu familia, pero ya he vivido esto anteriormente. Y por el bien de ellos, es mejor que estés aquí, hasta que las cosas se arreglen. No te preocupes por Ranma, tendré gente que lo vigile a él y a tus amigos -

Kenjio me consoló y luego me llevo a su cuarto, dijo que necesitaba descansar más que él. Le había pedido entre gimoteos que no quería ir a la escuela hasta que las cosas se solucionaran. El asintió y entendió. Me dejo sola y se fue a dormir al sillón. No pude dormir esa noche, solo lloraba por haber perdido al amor de mi vida. Pero como había dicho Kenjio, era por su bien.

-Ranma… - susurré su nombre mientras sucumbía al dolor.

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Hola amigos, aquí muy muy pero muy deprisa subiendo un capitulo. Lo se! No me demoré nada, el caso es que este lo tenia ya casi terminado y hoy le di los toques. No se cuando suba el otro, pero estoy trabajando en ello. Por ahora estoy ocupada con unas cosillas, asi que tendrán que esperar para el próximo capitulo. Un saludo enorme a todos los que me han comentado, y perdón si no les contesto hoy. Pero ahora estoy con apuro :* un beso enorme.