-VALIENTE-

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-Tu no lo entiendes… - Una lagrima rodo por mi mejilla. Abrí los ojos, los suyos estaban cerrados, con el entrecejo arrugado, captando mis palabras. Pase mis manos por sus brazos, oh, es tan perfecto – Si algo te llegara a pasar por mi culpa yo… yo no me lo perdonaría – susurré. Me aparte de él suavemente y vi el dolor en sus facciones.

Me abrace a mí misma, no podía más, esto era muy difícil. Sollocé. El dejo escapar una tensa respiración. Necesitaba irme, necesitaba estar sola, necesitaba que Ranma entendiera que todo esto lo hacía por él.

-Esto es así Ranma. Mereces algo mejor, mereces a alguien mejor que yo. Sin problemas, con una vida normal, sin peligros. Yo no merezco tu amor, no merezco nada ¿entiendes? Es mejor dejar las cosas así –

Me lanzo una mirada gélida. Rió amargamente mientras negaba con la cabeza. Tomó aire bruscamente.

-Nunca… nunca llegué a entender esa parte de ti, Akane – dijo desde su lugar, sin acercarse – Tu… maldita forma de ver tu mundo, sufriendo como una mártir. Siempre… alejándote de todos… porque piensas que no mereces nada – siseo entre dientes con rabia.

Me congele en mi puesto. Me sorprendió a decir verdad, su repentina rabia hacia mí. Pero, en cierta forma, tenía razón, no dije nada, yo lo había lastimado. El tenía que hacer lo mismo.

-Desde que llegaste a la escuela, jamás hiciste amistades a menos que te rogaran y siguieran a tu lado mientras tu… tu ignorabas el afecto de los demás porque sentías que no lo merecías, no consideras los sentimientos de los otros. Y estúpidamente siguen ahí contigo – El espero que yo contestara pero no lo hice – Traté… traté de que te valoraras a ti misma, de que vieras… como podían llegar amarte sin condiciones, te amé, te amaron y tu… solo lo alejas de tu vida. Eso es ser imbécil y mal agradecido –

Sentí mi pecho subir y bajar deprisa, el hielo congelando mi sangre, baje la mirada. Mis ojos estaban cansados de llorar. Lo que decía, me hacía daño.

-Es la verdad y lo sabes – respiró profundamente. Y estalló - ¿¡PORQUE ERES ASI MALDITA SEA!? – Di un salto del susto por el grito que pegó - ¡Prefieres vivir una vida miserable que ser feliz! Sin importarte… sin importarte lo que sienten los demás – dio un golpe a la mesa de decoración que estaba pegada a la pared. Esta se rompió.

-Ranma yo… - traté de acercarme, pero él se alejó.

-¡La muerte de tu madre no es culpa tuya! ¿¡Hasta cuando vas a seguir martirizándote, castigándote!? ¡Quieres ser miserable por qué crees que es justo! ¡Las cosas que te están pasando ahora tampoco son culpa tuya! – Me sorprendí, nunca había visto a Ranma en este estado. Mi cuerpo temblaba, pero no era de frio, era miedo - ¡Eres la persona más egoísta y tonta que he conocido! Prefieres lastimar a otros porque según ¡tú! Crees que es mejor estar solo y así protegerlos. Dios, eres tan… - se agarró el cabello en desesperación, respiró hondo controlando su arranque – Y aun así… - habló en voz baja dándome la espalda – Aun así… no tengo la fuerza suficiente, para alejarme de ti. Esto me lastima. Traté, traté de alejarme, desde que te conocí. Veía lo vulnerable que me volvía a tu lado y yo no soy así. Pero tú, tú tienes el poder de moldearme a tu gusto y para mí fue… imposible alejarme. Y ahora me echas tan fácilmente – ríe, pero su risa me lastimaba.

-Yo… yo solo trato de protegerte – limpie mi rostro. Tomé aire y un suspiro fue arrancado desde el fondo de mí ser. Ranma se giró lentamente, el parecía abatido, sus ojos enrojecidos, pero no había lágrimas.

-¿Protegerme? – Escupió con desprecio la palabra – Akane, ya me has hecho daño. Me abandonaste, me dijiste que no me amabas. Pero sabes una cosa, no te creí absolutamente nada – alzo sus brazos y luego los soltó, respiro hondo y me miró – Pero… a pesar de que sabía la verdad… escucharte decir que no me amabas… fue como si, como si me enterraran un fierro caliente en mi pecho ¿te imaginas? – Me miró negando con la cabeza - ¿De qué quieres protegerme? Si eso fue como si me mataras.

Lleve mis manos a la boca. Sollocé. Me sentía mal conmigo misma, sabía que lo había lastimado, pero no a que magnitud. Soy una maldita. El frio en mi pecho dolía, mi respiración era agitada, entrecortada. Dejaba de respirar por segundos y tratar de aspirar aire, dolía.

-Lo… lo siento – susurré – Haberte dicho eso… fue lo… más doloroso que pude hacer hecho en mi vida – tapé mi rostro con las manos secando las lágrimas – Jamás me… había enamorado de alguien, jamás había sentido algo tan intenso. Traté, trate de no involucrarme contigo, pero… fue imposible. Jamás… había sentido estar tan viva y… feliz. Pero… cuando pasó aquello en el festival. La sola idea de perderte, me aterrorizó y creí… creí que alejándote de mí… - mis hombros temblaron y no pude continuar hablando.

Imaginarme a Ranma yacer sin vida, imaginarlo como mi madre, era algo tan doloroso que no podía soportarlo. Cuando la vi muerta y diciendo que me amaba, pensé que, todo era una pesadilla. Pero, imaginándome a Ranma diciéndome que me amaba cuando estuviera muriendo por mí…

Mis rodillas temblaron, camine hacia atrás buscando una pared para apoyarme. Caí de rodillas en el suelo, estaba agotada, débil, con el corazón roto, y enfrentando al hombre que amo, enfrentando su dolor. Cubrí mi rostro. No podía soportar pensar en eso, no podía soportar la magnitud de lo que era mi vida. ¿Por qué a mí? Me sentía tan desprotegida y… en cierto punto Ranma tenía razón, en realidad tenía cien por ciento toda la razón. Desde que sucedió el accidente, siempre viví castigándome. Siempre aleje a todos porque pensé que no merecía el amor de nadie. Pero, nunca lo conseguí realmente. Siempre estaban a mi lado. Mi papá, mis hermanas, Ukyo, Ryoga, Mousse… y Ranma. No importaba lo que hiciera, siempre estuvieron a mi lado. Y yo era… feliz. No quería alejarme de Ranma, pero no quería que le sucediera nada. Me sentía tan confundida y miserable.

-Lo siento… - sollocé. No me atreví a mirarlo, simplemente estaba en el suelo tapando mi rostro con las manos – Lo siento, lo siento tanto… por hacerte daño… - temblé.

-Oh, cielos – murmuro aterrado. Se agachó y me tomo en sus brazos. Protegiéndome – Solo… solo tu – tragó, su voz sonaba quebradiza – Solo tú eres la única… capaz de causarme daño. Si algo te sucediera yo… yo me volvería loco.

Me apartó un poco, quito mis manos de mi rostro y empezó a besar mis mejillas, beso mis lágrimas, beso mis ojos. Sentí mi cuerpo calentarse por él, pero este tipo de calor era diferente. Como si todo el frio que había guardado por una semana, como si cada bloque de hielo que había atormentado mi cuerpo, se derritiera por el calor de su amor.

-Sé que estás pasando por momentos muy difíciles. Pero, mírame – miré sus ojos azules, su intensa mirada transmitiéndome mucho amor – No puedes alejarme de ti, quiero protegerte. Saldremos de esto… juntos. No es solo tu batalla amor, es nuestra, porque somos uno solo ¿entiendes? – decía mientras apartaba el cabello de mi rostro humedecido. No quería saber que aspecto tendría.

Asentí suavemente. Besó mis manos y junto nuestras frentes. Aun estábamos de rodillas en el suelo.

-Solo… solo no me apartes de tu vida. Akane, tu no mereces estar sola. Tu… eres la mujer más valiosa que existe, tu madre no querría que sufrieras martirizándote de ese modo – con solo mencionar a mi madre, mi cuerpo tembló. Recordé en la casa de los espejos como aquella mujer había tomado su forma. Pero Ranma tenía razón, mi mamá no hubiera querido que me castigara – No me alejes Akane – tomo mi mentón alzando mi rostro, nuestros labios estaban rozándose –Por favor, no me alejes más…

Caí rendida a sus pies. Esto era mayor a mí. Lo amaba jodidamente.

-Perdóname… - me sujete de su camisa como salvavidas, me sujete fuerte – tienes razón… soy una idiota – mi voz sonaba débil, el acariciaba mi rostro dulcemente – Te amo… te amo… - acorté la distancia entre nosotros. Bese sus labios fuertemente – te amo… lo siento - susurré mientras volvía a besarlo. El cuerpo de Ranma se estremeció, jadeo sobre mis labios. Tomando fuerte de su camisa lo halé hacia mí – te amo… - volví a susurrar.

Besé su mejilla, su cuello y lo abracé. Lo abrace fuerte para no soltarlo jamás. Ranma se aferró a mi cuerpo como una balsa que te rescata en medio del mar. Lo único que te mantendría con vida.

-Oh, Dios – tomo mi rostro de nuevo entre sus manos, con más fuerza – No tienes ni idea… no tienes ni idea de cómo estoy jodidamente enamorado de ti –

Y me besó fuerte, apretándome contra él. Nuestras bocas eran salvajes, hambrientas por el otro. Después de haber estado separados, sufriendo el uno por el otro, casi muriendo, este beso… este beso era como un aliento de vida. Me alzó del suelo, y lo rodee con mis piernas, sin despegar nuestras bocas. Su lengua danzaba con la mía y recorría cada espacio de mi boca. Me pegó en la pared, con algo de rudeza, sus manos subieron a mi cabeza sujetando mi cabello con fuerza, jalándolo, era un dolor excitante. Mordí su labio y el gimió fuerte. Nuestras manos estaban buscando el mayor contacto posible, recorriendo nuestros cuerpos con firmeza, con dureza, como si fuéramos a desaparecer. Ranma tocó mis pechos y luego rompió mi camisa, los botones salieron volando. Yo solté una risita, pero me cayó con un fuerte beso. Paso las manos por mi cintura pegándome más a él. Oh, ahí, justo ahí, pude sentirlo. Mi cuerpo se estremeció, el seguía golpeando mi cuerpo a manera que podía sentir como me clavaba con la ropa puesta. Tomo mi trasero y lo apretó. Mordió mi mentón y bajo a mi cuello, besándolo, chupándolo, mordiéndolo. Yo también, sin quedarme atrás, y presa de la excitación rompí su camisa. Pasé mis manos por su espalda clavando mis uñas, el gimió como una bestia y empujo su cuerpo fuerte contra el mío. Estábamos descontrolados, furiosos, sedientos de placer. Posó su mano en mi muslo, y apretó fuerte.

-Te amo, te deseo… tanto…tanto – mordió y chupo mi labio inferior.

Y me llevó a la cama.

Desperté, no se exactamente por cuanto tiempo estuve durmiendo. Quise moverme, pero el cuerpo de Ranma estaba enredado con el mío. Me abrazaba con fuerza mientras dormía. Pero necesitaba salir, necesitaba ir al baño. Con delicadeza logré que me soltara. Mi ropa, oh mi ropa. Mire al suelo y lo que quedaba de mi ropa era basura. Mi falda no sé dónde diablos estaba, en algún lugar de la casa. Mi camisa tampoco estaba y seguramente estaba rota. Mi braguita estaba rota, en el suelo. Nada sobrevivió, ni mi brasier, ya que estaba dañado en el seguro, Ranma en vez de tomarse la delicadeza de desengancharlo, lo rompió. Tome una camisa del cajón de Ranma y me encamine al baño.

Definitivamente, la mujer en ese espejo no era yo. Estaba despeinada, con las mejillas rojas. Los labios hinchados y un moretón por un costado de mi labio inferior. Toque mi rostro y baje suavemente por mi cuello. Sonreí como tonta, el solo recordar lo que había sucedido ¿eso fue hacer el amor? No, eso fue sexo pero del salvaje. Me quite la camisa ya que me quería dar un baño. Oh, no. tenía moretones en mi pecho, busque más, en mi estómago y en mi vientre, también en mi pierna derecha. Giré y miré mi espalda, también tenía un moretón por el hombro. Agradecí que no tuviera en el cuello. Ranma se había encargado de marcarme, no sabía si enojarme con él o justificarlo ya que estuvimos una semana separados y nos necesitábamos con locura. Lavé mi rostro y me sentí más refrescada.

Kenjio. Oh, no. la imagen de Kenjio llego a mi cabeza. Seguramente me mataría.

Salí a toda prisa del baño, un momento, ¿Cómo me iría vestida? Ranma estaba sentado en la cama, mirándome. Yo me sonrojé y baje la mirada. Me había comportado como una loca sedienta de su cuerpo y lo había violado por así decirse. Pero tampoco él se había quedado atrás.

-¿Cómo te sientes? – preguntó en voz baja mientras estiraba la mano. La tome y me llevo a su lado.

-Como si un camión me hubiera pasado por encima – ambos reímos.

-¿Un camión sexy? – sonrió de lado y pestaño varias veces. Adorable. Verlo así, sonriendo, me hinchaba el corazón de alegría.

Yo sonreí y bese su mejilla. Y al recordar…

Lo golpee en el hombro – Por cierto, me dejaste marcas en el cuerpo. Tienes suerte de que no sean visibles –

-Oye, no te quejes. Tú también me dejaste con marcas – mire su pecho, y si, tenía razón tenía moretones. Tape mi boca mientras reía – Y ni hablemos de mi espalda. Akane Tendo, me escandalizas.

Reí con fuerza y me lancé a él, besándolo. El me rodeo con sus brazos y rodamos por la cama mientras nos besábamos. Cuando por fin quede sentada sobre el, acaricié su rostro, su pecho, recorriendo los moretones con mis dedos. Se lo veía tan… feliz, al igual que mí.

-Quédate conmigo – susurro mientras yo estaba perdida examinando su cuerpo.

Sonreí.

-Aquí estoy, estoy contigo – lo miré con mucha ternura. El seguía con la expresión seria, pensando, acariciándome.

-Siempre, quédate conmigo, siempre – su gesto se endureció, estaba serio. Sus palabras me atravesaron, su voz suplicante me atravesó. ¿En verdad se podía amar de esta manera?

Mi cuerpo se estremeció. No supe que responder, porque aun todo era peligroso en mi vida. Quise decir que sí, pero sabría que estaba mintiéndome.

-¿Cómo pudiste enamorarte de mí? – pregunté mientras reía tímidamente. Ranma rodo en la cama quedando encima de mí.

-¿Enserio estás haciéndome esa pregunta? – movió sus labios parecía querer reír.

-Sí, es que… no lo entiendo –

Llevo su mano a mi mejilla y susurró – Mi Akane, tan insegura y fuerte a la vez – parecía estar admirando una de las mejores pinturas de arte, parecía estar contemplando algo hermoso. Y lo que me hacía estremecer era que me estaba mirando a mí.

-Contéstame – murmuré sonrojada por la intensidad de su mirada.

-Porque eres hermosa. Desde que te vi en las fotos de mi mamá, quede cautivado y muy curioso por conocerte. Tenías una mirada… fuerte y decidida pero a la vez, dulce. Cuando te vi por primera vez en la escuela, lo juro Akane, por poco me daba algo, me pusiste muy nervioso – ambos reímos – A decir verdad, pensé en dejar pasar ese sentimiento pero, no sé, simplemente me era difícil mantenerme alejado, estaba cautivado. Siempre, siempre te observaba, tan… pensativa, vulnerable, triste. Yo… quise hacerte feliz, protegerte y… me enamoré –

Lo acerqué a mí y lo bese, dulce, lento.

-Pues a mí también me gústate desde que te vi. Aunque eras muy insistente y acosador – dije riendo.

-¿Ah sí? ¿te parezco acosador? – Ranma comenzó hacerme cosquillas, yo me retorcía debajo de él riendo a carcajadas. Los dos reíamos. Trataba de sujetar sus manos pero era imposible. Rodamos por la cama y quede encima de él y era mi turno para hacerle cosquillas. El reía y se movía debajo de mí. Su risa era melodía para mis oídos. Me enamoraba cada vez más de aquel hombre.

-¡Me rindo! ¡Me rindo! – se sentó sujetándome de la cintura. Pego mi cuerpo al suyo y me beso. Ambos jadeábamos por reír tanto – Casi me matas –

-Tu empezaste – lo abrace. Me aferre a su cuello, quedamos en silencio disfrutando la cercanía del otro. Pero ya era tarde - Necesito llamar a Kenjio, seguramente debe estar como loco –

Ranma me dio un pequeño beso.

-¿Segura que no quieres quedarte? Además, debes comer algo –

-Me quedaría si pudiera, pero tú sabes cómo son las cosas – acaricie su rostro lentamente.

-Lo entiendo, no te preocupes – hizo una pausa – Ahora, todo estará bien, te cuidaré y no me alejaré de ti por más que me eches –

Yo no sonreí, recordarlo me dolía.

-Perdóname – murmuré. El tomo mi rostro y me beso.

-Nunca voy a dejarte Akane. No te disculpes, sé que esa fue tu manera de mantenerme protegido ¿Pero sabes algo? Solo puedo estar bien si estoy a tu lado, soy más fuerte de lo que piensas –

-Está bien superman -

-Traeré mi teléfono, espera aquí – volvió a besarme y salió de la cama. Al poco rato me dio su teléfono y agradecí a mi memoria por saber el número de Kenjio. A la tercera tonada contesto.

-Kim – sonaba agitado. Yo cerré los ojos temerosa. Era como si mi padre estuviera a punto de regañarme porque había roto las reglas de la casa.

-Kenjio, soy Akane, sé que estas furioso y puedo explicarlo… -

-Dios, Akane, gracias a Dios ¿Tienes idea de lo preocupado que estoy? – Dijo interrumpiéndome – Llame como loco al teléfono de Ranma pero estaba apagado.

-Yo, lo siento. Pero estoy bien, enseguida voy para allá – miré a Ranma y este me miraba haciendo un mohín. Traté de no reírme y estar seria.

-¿Dónde estás? te iré a buscar y me tendrás que explicar porque diablos no estabas en la escuela cuando fui a recogerte. Sé que estabas con él, pero eso no es razón para no haberme avisado –

-Lo siento, y no te preocupes. Ranma me llevará a tu casa –

-Bien. Diez minutos Akane ¿entendido? No hagas mi trabajo más difícil– colgó. Vaya, si se enojó.

Solté el teléfono con un suspiro. Ranma alzo las cejas esperando que le dijera algo, pero le sonreí para que no se preocupara.

-Tengo que irme – murmuré con desgana. La verdad, no quería hacerlo, pero tenía que seguir el protocolo de protección de Kenjio.

-Primero come algo. Me siento culpable de que tu agotamiento no sea por falta de comida – me ruboricé y asentí con la cabeza - Mañana iré a pasar el día contigo, ya son fiestas y no va haber clases por varios días. No pienso dejar a mi chica a solas en casa de otro – se abalanzó sobre mí. Quede atrapada de bajo de el – Desearía tanto que te quedaras.

-Sabes que no puedo – dije mientras acariciaba su rostro – Cuando termine todo esto, estaremos juntos todo el tiempo que quieras –

-¿Para siempre? – susurró sobre mis labios.

-Para siempre – me besó. Dulce, pausado, tierno.

Ranma me dejo en la puerta de la casa de Kenjio, me coloque mi falta que si había sobrevivido y una sudadera de Ranma, me aferre a esta ya que tenía su olor, su delicioso aroma. Habíamos tenido que llamar a Kenjio ya que el guardia no dejaba entrar el auto de Ranma. Pero después de una exhaustiva requisa, nos dejó pasar. Ranma quería entrar conmigo para disculparme con Kenjio, pero le pedí que no lo hiciera. De mala gana acepto y se fue no sin antes besarme de la manera tan intensa que solo él podía hacer. Y con una promesa de venir a verme mañana, se fue.

Entré a la casa lentamente. Cerré la puerta de tras de mí, y vi que todo estaba apagado. Apenas las luces de afuera alumbraban la casa. Kenjio estaba en la mesa del comedor, parecía cansado. Las mangas de su camisa estaban sobre sus codos, vi el cenicero en la mesa y el humo. Me acerque lentamente. Tenía la mano posada en su frente, parecía abatido. Sin decir una sola palabra, me senté en la silla que estaba a lado de él. El no pareció inmutarse por mi presencia. Me quede en silencio, el seguía fumando y seguía abatido.

-Si fueras mi hija, te mandaría a tu habitación sin cenar. Pero, no lo eres y además, no tienes habitación – murmuró al cabo de unos minutos de silencio.

-Lo siento, estoy bien te lo aseguro –

-Cuando fui a recogerte y no te encontré, pensé, pensé que algo te había pasado – soltó un suspiro y rio amargamente – casi me vuelvo loco, estuve preguntando a todo el mundo por ti, hasta que encontré a un amigo tuyo y me dijo que te habías desmayado y Ranma te había llevado ¿A dónde? No tengo idea. Pensé que las escuelas tenían enfermerías.

Me sonrojé. Sobe mis manos y traté de contestar sin sentirme avergonzada.

-Estuve… en su casa, el me cuido y me obligo a comer ya que estaba débil – No decirle toda la verdad era mejor.

El dio otra calada a su cigarrillo y por fin me miró. Sus ojos verdes estaban cansados. Parecía haber envejecido 50 años.

-¿Así que el chico se aprovecha de una mujer indefensa que se desmaya? – arrugo su frente.

-No – me apresuré a decir – Ranma no es así. Él se preocupa por mí, es incapaz de hacerme daño –

Kenjio terminó su cigarrillo. Soltó aire de sus pulmones y estiró en el asiento. Descansando su cabeza la silla.

-¿Tuviste un mal día? – pregunté en voz baja.

-Yo, solo… - mantuvo los ojos cerrados mientras arrugaba su frente – No estoy de ánimos – murmuró. Ya me había dado cuenta, me levante de la silla – No te vayas, solo… quédate aquí conmigo un momento – dijo sin abrir los ojos.

-Espera, voy a ver algo – Salí del comedor hacia la cocina. Tome de la nevera el cartón de leche, serví en un vaso y lo metí al microondas. Busque en la alacena la funda de galletas, Kenjio había comprado muchas galletas para sanar mi estado de ánimo cuando había terminado con Ranma. Literalmente me alimento a base de galletas y leche durante las noches y a veces durante el día.

Lleve la leche y las galletas y las puse en la mesa. El me miro y alzo la ceja, luego sonrió y tomo el vaso de leche. Jugo con el borde y luego bebió.

-Gracias, hubiera preferido algo más fuerte. Pero esto es dulce de tu parte así que lo aceptaré – tomó una galleta y mordió. Masticaba lento, miré como su mandíbula trabajaba y sus ojos se perdían en el infinito. Su nariz era perfilada y sus labios carnosos. Sin duda Kenjio era muy apuesto.

-¿Qué tienes? ¿Por qué estas triste? – me atreví a preguntar. El soltó un suspiro.

-Solo, estuve recordando cosas, eso es todo – murmuró.

-Cosas malas por lo que veo – el soltó una risa y poso sus ojos en mí.

-Quiero contarte algo –

-¿Qué es? –

-Una historia, una historia sobre mí – apago su cigarrillo, sus movimientos eran lentos, cansados.

-¿Estás seguro? -

-Cuando era más joven – habló sin escuchar lo último que había dicho -La verdad, no pensaba en convertirme en agente, mi sueño era otro, yo, tenía una familia feliz. Mi padre era el mejor agente de Corea, mi madre era doctora y mi hermana iba a la escuela. Todo era perfecto – me acomodé en el asiento, él es volteo y quedamos frente a frente, tomó aire y siguió hablando – Mi… padre se vio involucrado en un caso, sobre un grupo de mafiosos peligros, y se vio tan involucrado que… nos involucró a nosotros.

Las manos de Kenjio temblaban. No me resistí y tome sus manos. Él no se opuso, al contrario. Las apretó. Acariciaba su mano con mi pulgar. Cuando yo estaba triste por Ranma, él y yo nos habíamos acercado, nuestra relación había mejorado, él se encargaba de hacerme sentir mejor, me cuidaba. Aunque a veces tuviera su genio, pero aun así, siempre estuvo apoyándome. Ahora tenía que cuidarlo yo.

-Tuvimos muchos problemas, estábamos en peligro. Yo estaba terminando de cursar la universidad y mi padre mantenía vigilancia en mí. El no, no nos contaba la magnitud del problema, nos quería mantener al margen. Un día, mientras estaba en casa, había estado hablando con mi mamá sobre querer ir al extranjero a trabajar, ella se opuso porque no quería perderme. Mi hermana también se puso muy triste. Así que deseche la idea, ese día para despejar mi mente, salí de casa. No le dije nada a nadie, solo, escapé para que no me siguieran los vigilantes de mi papá.

Hizo una pausa, cerró los ojos y tomó aire. Apretó su mano contra la mía.

-No lleve teléfono, no llevé nada. Solo era una noche, además, mi papá no estaba en casa, había tenido que viajar fuera de la ciudad – Kenjio comenzó a jugar con mis dedos, entrelazándolos y apartándolos para volver a unirlos. Estaba distraído – Cuando llegue a casa, después de unas cuantas horas…

Guardo silencio. Sentí una opresión en mi pecho, oh, tal vez el…

-Llegue a casa y la puerta estaba abierta de par en par, entré alarmado y comencé a llamar a mi mamá y a mi hermana. Subí las escaleras, entré a los cuarto y nada… luego, baje al sótano. Y… ahí estaban – una lagrima rodo por la mejilla de Kenjio, sentía tantas ganas de abrazarlo, pero me contuve – mi mamá… estaba tendida en el suelo, amarrada, con la boca sellada con una cinta de embalaje. Estaba muerta.

Mi cuerpo se congelo. No podía ni imaginarme algo asi.

-No reaccione, estaba, congelado. Era tan irreal, un dolor espantoso – tragó saliva – Y más allá, estaba mi hermana, mi pequeña hermanita. Pude ver como se movía… y corrí hacia ella. Te juro que mi mundo se venía abajo. Ella apenas tenía trece años, ¡era una niña, Dios santo! – apretó su mandíbula – La tome y la saque del sótano, ella estaba sangrando y estaba muriendo, pero, tenia la esperanza de que saliera de eso. Llegue a la sala y ella me dijo… que unos hombres muy raros habían entrado y les habían hecho daño. Lloré y le dije que todo saldría bien, pero ella, no lo sé, ella sabía que… moriría, podía saberlo. Me dijo que me amaba y que… siempre sería su héroe. Y… la perdí. Las perdí – El cuerpo de Kenjio tembló – No sabes cómo vivo culpándome por eso hasta el día de hoy. Si yo… yo no me hubiera ido. Los vigilantes de mi papá no hubieran ido a buscarme y no hubieran dejado la casa sola, mataron algunos que se quedaron. Todo había sido mi culpa, me odio por eso.

Lo abracé. Lo abracé fuerte. Al principio, el no reacciono pero luego, poco a poco me abrazo. Hundió su rostro en mi cuello y respiro con dificultad, conteniendo sus ganas de hombre, que parecía rudo, parecía frio, había vivido una trágica experiencia. Él y yo en cierta forma nos parecíamos, y nos teníamos para consolarnos. Le había cogido un gran cariño a Kenjio, a pesar que nuestra relación empezó con el pie izquierdo. Cuando sentí que se calmaba me aleje poco a poco de él. Su rostro se veía perturbado, cansado, dolido.

-Mi papá, casi se vuelve loco. El dolor, lo entiendo Akane. Se lo que se siente perder a alguien por que lo viví, esa… rabia, esa sed de venganza, la culpa. Lo he sentido. Esa necesidad de alejarte de todos, lo he vivido. Juré que me vengaría y buscaría a los malditos que habían matado a mi mamá y a mi hermana. Fui ahí que decidí seguir los pasos de mi papá, no salía, no socializaba, estaba concentrado en una sola cosa, vengarme, buscarlos y acabar con ellos con mis propias manos. Pasaron los años, pero los malditos eran tan escurridizos. Aparentemente dejaron tranquilo a mi papá. Pero yo no seguía tranquilo. Él fue transferido aquí, a Japón, tenía mucho trabajo. Yo seguía en Corea, de vez en cuando venía. Un día me dijo que le habían encargado un caso. Un caso sobre un atentado muy extraño, y yo quise formar parte.

Me miró con una sonrisa y sacudió mi cabello. Volvió a tomarme las manos.

-Ahí supe de ti. Cuando leí tu expediente, sobre el accidente, todo era tan extraño. Entonces comencé averiguar. Y le dije, le dije que quería hacerme cargo del caso y el aceptó. Cuando te conocí, tan… testaruda, amargada, contestona. Dios, me recordaste tanto a ella, a mi hermanita – soltó un suspiro – Me juré que no dejaría que te sucediera nada, lo juré por mi vida.

-Pensé… pensé que me detestabas – murmuré. Él sonrió y negó con la cabeza.

-No… - susurró – Cuando te vi, me aterré, no sé por qué. Así que, traté de alejarte y decirte cosas feas, siempre había sido así con todos. Pero, tan grande fue la necesidad de protegerte que quise mantenerte cerca. Mientras más averiguaba sobre las personas que querían hacerte daño, mas era la necesidad de mantenerte a salvo. Me di cuenta de que eres fuerte, valiente pero al mismo tiempo sensible.

Kenjio cambio su expresión. Parecía preocupado, inseguro, tomó aire y me miro muy seriamente.

-Hoy, hoy me enteré de algo Akane – apretó mis manos, yo empezaba asustarme –Las personas que te buscan – toma una bocanada de aire - Estuvieron involucradas con el asesinato de mi familia.

Silencio. Todo se convirtió en un aterrador silencio.

-¿Qué? – mi voz se quebró. Parecía increíble, ¿Cómo era eso posible?

-Lo sé, es increíble. Fui a buscarte a la escuela y no estabas. Me aterré, entré en pánico. Busque desesperado por todas partes hasta que me dijeron que estabas con Ranma – Vi como hizo una mueca al mencionar a Ranma – Vine a casa, porque, porque tenía que pensar. Estaba abrumado. No dejaré que esas personas te toquen Akane, no sé qué buscan pero, no te perderé. Y les haré pagar por lo que me hicieron.

Tenía miedo, todo era tan confuso ¿Quiénes eran ellos? ¿Qué querían? Kenjio me tomó desprevenida y me abrazó.

-Perdón por tratarte mal, soy un idiota. Pero tienes que confiar en mi cuando te digo que no dejaré que nadie te lastime, menos esos hijos de… - apretó sus labios fuertemente – Los mataré con mis propias manos, solo quiero que me prometas algo.

-¿Qué? – susurré sobre su hombro.

-No me des esos sustos de nuevo, si vas a estar con aquel chico, avísame ¿quieres? – se alejó de mi aun sujetándome de los hombros.

-Lo prometo – le sonreí y el me devolvió la sonrisa.

-Gracias, por todo. Prefería la soledad y el distanciamiento, solo, sin preocuparme mucho por las personas, aunque era mi trabajo, pero nunca me involucré tanto como contigo. No sé por qué, pero, estando contigo bajo el mismo techo, me enseñaste a ser fuerte.

-¿Cómo pude haber hecho algo así? – Reí melancólica – Solo pasaba llorando y encerrada, y de mal humor –

-Me hiciste cuidarte, me hiciste luchar por sacarte una sonrisa. Me hiciste protegerte. Antes en mi vida solo hacia cosas por mí, pero ahora, es diferente. Me diste muchas razones para ser fuerte. No había convivido con nadie en mucho tiempo, y estar contigo, era como revivir mi antigua vida.

Sonreí, nos abrazamos. Servimos dos vasos de leche y galletas. Nos sentamos en el sillón a ver una película para subir los animos. Pero, en realidad nuestras mentes no estaban allí. Kenjio no dejaba de estar tenso, cuando me movia para acomodarme, el reaccionaba alarmado, me miraba por un segundo y luego se calmaba. Yo, en cambio, pensaba en lo horrible que tenía que haber sido para Kenjio ver a su madre muerta, y tener a su hermana muriendo en sus brazos. No dejaría que esto volviera a pasar, no dejaría que personas así arrebataran vidas porque les daba la gana. No tenía idea de que era lo que querían de mí, pero estaba lista para pelear, la rabia estaba tomando control sobre mí. Tenía que dejar de tener miedo, iba a vengar la muerte de mi madre, y también iba ayudar a Kenjio a tomar venganza. Quien sea que estuviese de tras de todo esto, lo iba a pagar muy caro. Miré a Kenjio de soslayo, estaba con los ojos cerrados. Se había quedado dormido.

Esta noche cuidaría de Kenjio, así como cuido de mí, así como cuidaría a un hermano. Había algo en Kenjio que me hizo reflexionar. El era como yo, alejaba a las personas, había sentido culpa por algo que no fue culpa suya, entonces lo entendí. Entendí que había estado culpándome, entendí que no debía de sentirme miserable. Ni Kenjio ni yo éramos culpables de lo que nos había pasado. Juré ser fuerte y buscar a los responsables, no importaría que sucediera en el camino.

Pensé en papá, en Nabiki, en Kasumi y en su esposo. Pensé en Ukyo, en Ryoga, en Mousse, pensé en mis amigos de mi otra escuela. Y sobre todo, pensé en Ranma. Él quería estar conmigo, estaría dispuesto a cualquier cosa, enfrentar cualquier peligro. Las cosas de ahora en adelante no serían fáciles, pero de algo estaba segura. Ellos no lograrían separarme de las personas que amo, no quería ser una persona aislada como Kenjio, dejaría de temerles, y si llegara a morir, seria peleando.

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Queridos lectores, agradecida de ante mano por sus comentarios. Y pues, a veces se que no puedo contestarlos todos, pero ¿saben? Me he alegrado mucho con sus mensajes, y me gusta el vinculo que tenemos asi que...

Hagamos un juego, yo quiero saber de ustedes y ustedes quieren saber de mi. Que tal si cada uno me dice diez cosas de sobre si mismo –asi como 50 cosas sobre mi- por que la verdad me gustaría saber mas de ustedes. Asi yo también lo haré en el siguiente capitulo que suba y les diré cosas sobre mi.

RESPUESTAS A COMENTARIOS.

anymary79 : Hola, muchas gracias por tu comentario y por estar interesada por la historia. Espero que esta otra parte te haya gustado.

karlaisabelortizhernandez : Hola, creo que este capitulo te dejo mas tranquila pues si, Ranma quiere a Akane, aunque Rumiko no nos haya dado la satisfacción de verlo. Pero Ranma siempre quiso a Akane por sobre todo, y aquí me encanta plasmarlo y que todos ustedes lo sientan. Asi como es fuerte también es débil como cualquier persona cuando sienten que van a perder a alguien que aman.

Sav21 : Hola, primeramente, que hayas llorado me conmueve, jeje enserio gracias por ser mi lectora. Y pues las cosas son difíciles a veces y se van a poner duras mas adelante. Y siento que no te guste el corte de Akane, jeje, no lo se, siempre la vi asi con el cabello corto, fue como la marca de ella. Y bueno, no te preocupes que de ahora en adelante no se lo va a cortar. Un millón de saludos a distancia. Son las doce de la noche aquí y esta lloviendo y disfruto de la lluvia y disfruto contestando sus comentarios.

ANA KAREN MELLARK : Hola, enserio muchas gracias por tu comentario. Jaja yo tampoco disfruto cuando están separados y sufriendo, pero hay que darle un toque de drama a la historia. Y las cosas bueno con el pasar del tiempo se vana poner difíciles, pero esto nos enseña que en cualquier adversidad el amor siempre nos mantiene juntos. Y bueno ¿Eres de Ecuador? genial! Yo soy de Esmeraldas. Es bueno saber que alguien mas de mi país esta interesado por esta pareja y los fics. Un saludo

Chikibella : Hola y gracias me pone contenta que te guste mi historia. Espero que este capitulo te haya gustado mucho.

AbiTaisho : jeje lo siento, no pretendía hacerlo sufrir, pero espero que con este cap estes mejor. Saludos.

DenKar : Gracias por tu comentario. Espero haber actualizado pronto, y que todos estén mas tranquilos y que este capitulo les haya gustado. Saludos. Y gracias, mi hermana esta contenta con su historia, esta inspirada. Creo que nos gusta escribir porque amamos leer.

Rizzasm : Hola, jeje creo que no pude complacerte, pero se va a poner mejor. Te lo aseguro! Gracias por tu comentario. Un saludo enorme.

yessi-chibi : Jajaja perdón por tenerte en ascuas. Espero que este cap te haya gustado.

Haro Adrianne : La historia se va poner intersante después. Espero que te siga gustando

ZURGAN : querido lector no pretendía que estuvieras triste, jeje, aunque yo también me ponía triste mientras escribia. Pero te aseguro que todo es para darle el toque, espero que este te haya gustado. Un saludo.

Guest : Hola! Jeje pues sii Akane quiere a Ranma y nada ni nadie los va a separar. A menos que yo decida separarlos en esta historia, jaja, no pienses mal de mi. Dale una oportunidad a kenjio jeje espero que en este cap te haya caído mejor jaja un saludo enorme y un beso.

Ikita: Gracias por tu comentario. Trato de plasmar los sentimientos, lucirlos para que ustedes puedan sentirlo en la sangre. Espero seguir mejorando y hacerlo mejor con el tiempo. Espero que este cap te haya gustado y espero que sigas leyendo

Luna : Hola! Y realmente gracias. Se que al principio era como una típica historia de una chica deprimida y bla bla bla. No quería que fuese asi, esto tiene que tener emociones y peligros! Pero toda historia a veces tiene su curso aburrido, perdón por eso. Espero que este cap te haya gustado un saludo enorme.

SSmarties : hola! Gracias por comentar! Y espero haber subido el capitulo mas pronto de lo que pensabas! Saludos!