EMBOSCADA

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Esta mañana Kenjio se fue temprano, tenía que trabajar, casi no había dormido ya que el sofá no es tan cómodo, mucho menos cuando duermen dos personas allí. Mientras lavaba los platos del desayuno había recibido una llamada de Ranma diciéndome que estaba un poco ocupado y que en la tarde sin falta vendría a verme, también me decía lo mucho que le hacía falta, y lo mucho que quería tenerme entre sus brazos y darme muchos besos. Me pregunte que podría estar haciendo, pero no se lo pregunte, tal vez había tenido algún problema familiar. Kenjio se había ido advirtiéndome que no saliera de casa, y que solo podría venir Ranma a verme.

La conversación de ayer con Kenjio, me había dejado pensando mucho, era en lo único en que pensaba. Saber que su mamá su hermana murieron de la manera más cruel, era algo que a cualquiera le helaría la sangre, tuvo que haber pasado un trauma terrible, lo entendía perfectamente, teníamos cosas en común, ambos perdimos personas importantes, y ambos nos aislamos de las personas. Hoy, casi no hablamos del asunto, se lo difícil que pudo haber sido para Kenjio y no quería tocar el tema tampoco. En el desayuno, cada uno absorto en sus pensamientos, solo hablábamos cosas comunes como si vas a salir avísame traeré comida china para la cena Akane, no pongas los codos sobre la mesa. Juré en silencio vengar a mi madre y vengar a Kenjio.

Estaba un poco aburrida, ya no habían programas interesantes para ver, casi había visto todas las películas que tenía Kenjio en casa, subí a la habitación y me recosté en la cama. Comencé a revisar los mensajes que tenía en el teléfono, tenía muchos mensajes que no había leído, ya que había apagado mi teléfono por una semana. Tenía mensajes de Ryoga, de Ukyo y de Mousse. También mensajes de Nabiki y Kasumi. Todos preguntándome si estaba bien y que me extrañaban. Mientras bajaba, vi un número desconocido y abrí el mensaje, mi boca se secó al instante.

"Buenas tardes Akane, soy Genma Saotome el padre de Ranma. En estos momentos me encuentro fuera del país por asuntos de trabajo. Pero me gustaría encontrarme contigo la semana próxima, necesitamos hablar un tema urgente. Te espero en el café del gato al medio día, la fecha - espero que no faltes"

Los nervios invadieron mi estómago ¿el padre de Ranma quería verme? ¿Se lo contaría a Ranma? Lo pensé por un minuto, no quería que Ranma tuviera más estrés por culpa de su padre, sé que él no está de acuerdo que Ranma y yo estemos juntos. Tal vez allá cambiado de opinión, tal vez quiera pedirme disculpas. Alce la mirada al calendario ¡hoy era el día! Miré el reloj. Sé que Kenjio había dicho que no tenía permitido salir, pero, a decir verdad, la curiosidad me picaba. Me levante de golpe y corrí hasta el primer piso en busca de mi maleta, no tenía mucha ropa, tendría que ir a ver más, aprovecharía el encuentro del señor Saotome. Me puse unos jeans y una sudadera, unos zapatos deportivos y unas gafas de sol –por si a Kenjio se le ocurre dar vueltas en el centro- no quería que me reconociera. Solo iba a charlar con mi suegro.

Salir de la casa fue fácil, al parecer el portero no tenía órdenes de mantenerme enclaustrada. Un hombro alto y musculoso inclino su cabeza en forma de saludo cuando salí, los nervios estaban comiéndome por dentro, tal vez el solo llamaría a Kenjio y le diría que la chica que vivía en su casa había huido, sacudí la cabeza en negación ante ese pensamiento. Aun no sabía cómo guiarme muy bien en la ciudad, así que para evitar las molestias de perderme en un bus, preferí tomar un taxi. Conocía la dirección pero no sabía cómo llegar.

Miraba por la ventanilla las calles, las casas, las tiendas, los parques. Miraba a las personas felices caminando tranquilamente con sus mascotas, miraba a las parejas paseando ¿algún día estaré así de tranquila sin esconderme? Solté un suspiro, esperaba que eso ocurriera pronto. Mordía mis nudillos por los nervios, encontrarme con el papá de Ranma me tenía asustada, no quería que tuviéramos problemas, yo quería a su hijo y él tenía que entenderlo.

Al llegar respiré hondo. Hacia mucho viento y el clima no estaba muy del todo amigable. Las nubes estaban oscuras, parecía que en cualquier momento llovería, también hacia mucho frio. El local no era muy grande, tenía un letrero en la parte superior Café del Gato con una sopa dibujada. Afuera una mujer con su pequeño salían felices, al parecer habían comido. Miré a mí alrededor, esta calle no era muy concurrida, no había personas. Me adentré al lugar con el corazón en la mano. La luz era tenue, había un muchacho barriendo y otro pidiendo las ordenes a los pocos clientes. Busque al señor Genma, entonces lo vi, estaba en una esquina comiendo ramen. Era la hora, me dije a mi misma. Kenjio me mataría si se enterara que salí de casa. Tenía que tener esta conversación lo más rápido posible.

Carraspee mi garganta, el papá de Ranma alzó la mirada aun con el palillo en su boca. Me miro y sonrió.

-Oh, Akane si viniste – se levantó y me jaló la silla para que me sentará – toma asiento querida.

-Buenas tardes señor Saotome – dije aclarando mi voz. Esto era algo incómodo.

-Por favor, llámame Genma, y dime ¿Cómo estás? – Alzó la mano para llamar la atención del camarero, le hizo una seña para que trajera otro mismo plato de ranme, el chico inclino la cabeza y se adentró a la cocina – espero que tengas hambre, aquí sirven los mejores ramen de todo Japón.

-Gracias – murmuré, en realidad no tenía apetito. Estaba un poco nerviosa, pero tampoco podía rechazar al señor Genma, no quería tener más problemas con él.

-Dime una cosa ¿sabe Ranma que estas aquí? – su voz sonaba algo nerviosa.

-No, no lo sabe ¿tendría que haberlo llamado? –

-No, no así es mejor – soltó una risa nerviosa. Al parecer le tenía cierto temor a su hijo, y seguramente Ranma lo mataría por haberme citado aquí.

-¿De qué quiere hablar conmigo, dijo que era algo importante? –

-Claro, espera que venga tu comida, mientras tanto dime ¿Cómo has estado? ¿Cómo está la familia? –

-Pensé que usted se veía muy seguido con mi padre, yo no lo he podido ver –

-Oh, sí, pero ahora no lo veo mucho, tengo mucho trabajo y el deber llama tu sabes. He tenido que viajar constantemente y mi esposa e hijo son los que visitan a tu familia –

¿Ranma visita a mi papá? Eso no lo sabía, me impresione mucho.

-Están bien, hablo con ellos a menudo –

Genma saco un pañuelo de su bolsillo y empezó a secar su sudor, seguía sonriendo y riendo nerviosamente. Yo no podía ni siquiera sonreír, necesitaba saber para que me había citado aquí. Guardamos silencio por un minuto hasta que llego el chico con mi orden. Puso el plato humeante en frente de mí, el muchacho de cabello cobrizo no sonreía como hacían otros en los restaurantes normales. Sus ojos oscuros me intrigaron, nunca había visto ojos tan oscuros. Me miró por un segundo sin ningún gesto en su rostro y se fue. Tenía un nudo en el estómago, no podía comer.

-Por favor Akane, sírvete – pidió mi extraño suegro. Apreté mis labios y tome los palillos para comer, aunque sea un poco.

Genma sonrió con satisfacción cuando me vio comer. Pude sentir mi teléfono vibrar en el bolsillo de la sudadera, no podía contestar.

-Me he enterado que estas en la casa de aquel policía, Kenjio Kim ¿No es cierto? ¿Cómo estas tomando todo este asunto? –

-Eh, pues, no es fácil pero espero que todo se solucione pronto – murmure mientras seguía comiendo. Genma tenía razón en algo, esto estaba delicioso.

-Sí, todos lo esperamos – dice pensativo. De pronto me mira – Tu y mi hijo ¿Siguen juntos? Pensé que habían terminado.

Lo mire entrecerrando los ojos ¿Ranma le contaba a sus padres sobre nuestros problemas? Esto era realmente incomodo, pensé que él era del tipo reservado. Me sonrojé un poco al pensar lo que ellos pudieron estar hablando de mí.

Aclaré mi garganta.

-Eh, sí, estamos juntos. Tuvimos un problema pero ya lo solucionamos –

-Oh, eso es, grandioso – dice sin la menor chispa de emoción. Mi corazón dio un vuelco, era obvio que a él, seguía sin gustarle que yo fuera novia de su hijo.

-Miré señor Genma, sé que usted está en contra de lo nuestro por razones mezquinas. Pero le aseguro que lo que hay entre Ranma y yo es algo muy fuerte, él y yo nos amamos y créame que hago todo lo posible por hacerlo feliz – no puedo creer que haya dicho todo eso. Me sorprendo de mi misma, mi corazón latía muy rápido y el celular en mi bolsillo seguía vibrando.

-Sí, eso lo sé, sé que mi hijo te quiere. Es más, es la primera vez que lo veo de ese modo. Casi no va a la casa, paso la última semana, encerrado en su departamento, iba a la escuela y se encerraba. Mi esposa fue a verlo en varias ocasiones, también fue Shamppo –

Sentí el hielo en mi interior. Casi escupo la comida ¿Qué hacia esa tipa buscando a Ranma? ¿Por qué él no me lo contó?

-Shamppo no tiene por qué ir a verlo, ellos terminaron – dije demostrando mi mal humor. El señor Genma soltó una risa ante mi reacción.

-Te equivocas querida. Ellos siguen comprometidos, mira esto es de lo que te quería hablar… - Oh, no, esto no suena bien. Cerré los ojos tratando de calmarme.

El teléfono seguía sonando insistentemente. Lo saque y vi que era una llamada de Ranma. Miré al señor Saotome este al parecer se dio cuenta y negó agitando su cabeza ¿Por qué no quería que contestará? En estos momentos tenía muchas pero muchas ganas de contestarle y decirle que estaba con su padre diciéndome que él seguía comprometido con Shamppo.

Iba aplasta el botón de contestar, en eso, el señor Genma me quita el teléfono y lo guarda en su bolsillo. Lo miro sorprendida y cabreada.

-Oiga eso es de mala educación – dije alzando la voz.

-Te lo devolveré, lo prometo, solo no quiero que mi hijo se meta en estos asuntos. Lo conozco, es capaz de venir en un abrir y cerrar de ojos y necesito hablar contigo –

-Entonces hable rápido – estaba realmente molesta.

-¿No quieres seguir comiendo? Se va a enfriar tu sopa – comenzó a sonreír nerviosamente. Secaba su sudor con mas frecuencia.

-No, no tengo hambre –

-Oh, vamos, si comes rápido, nos vamos más rápido –

Solté un bufido, tome los palillos con brusquedad y comí, aunque mi estómago estaba rechazando la comida, tenía que hacerlo.

-Como te decía Akane. Shamppo y Ranma siguen juntos, esto va mucho más allá de los deseos de cualquiera de los dos, esto es algo que se organizó hace mucho tiempo entre su familia y la mía –

-Eso es estúpido, esos acuerdos matrimoniales ya no se hacen. No pueden obligar a dos personas estar juntas sin sentir nada – solté malhumorada.

-Claro que no, aunque no lo creas, se hace mucho y más entre las familias poderosas. A decir verdad Shamppo si quiere a Ranma, ella siempre nos va a visitar –

-Pensé que a usted no le agradaba, la vez que estuvo en mi casa dijo que ella era pesada –

-Lo sé, lo dije, pero eso no significa que no tenga que agradarme – tomó aire – el caso es Akane, que aquí hay mucho poder de por medio. Y me es imposible dejar que Ranma y Shamppo se separen, ellos tienen que casarse. Así que te pido, de la manera más educada posible, que dejes en paz a mi hijo –

Abrí la boca y la cerré de golpe. Esto era demasiado, mi paciencia no estaba lista para esto.

-Ranma no se ningún juguete, él no es un objeto que pueda estar negociando a cambio de dinero. Eso es solo lo que a usted le importa, el dinero. Ni siquiera piensa en la felicidad de su hijo, no estoy de acuerdo. Yo no voy a dejar a Ranma ¿sabe porque? Porque lo amo y el me ama a mí –

-Tu no lo entiendes niña – su actitud era cada vez más nerviosa –Esto ya no tiene vuelta atrás, ellos tienen que casarse, es una obligación. Esto va más allá de mi alcance –

-Pues sabe que – golpee la mesa y me puse de pie – Me vale lo que usted me diga. Ranma no se casará con Shamppo porque él no la quiere, él me quiere a mí y ni usted ni nadie va a poder separarnos –

El señor Genma se puso aún más nervioso.

-Por favor, baja la voz – secó su sudor. Parecía atormentado, asustado – No quería que las cosas terminaran así, no así – murmuro para sí mismo.

Iba a protestar pero en ese momento, vi como la mesa se inclinaba haciéndome ir hacia delante. Casi tropiezo, las voz del señor Genma se hacía cada vez más inaudible, lo mire confundida, su cara se hacía cada vez más borrosa, él estaba hablándome, creo que hasta se había puesto de pie. Intento sujetarme de los hombros, pero lo aparte torpemente. Quería salir de allí, necesitaba salir y buscar a Ranma. Todo a mi alrededor daba vueltas, me sostuve de algunas sillas y tropecé cayendo de rodillas, estaba demasiado mareada, con nauseas, mi cabeza no me ayudaba a mantenerme de pie. Trate de pararme pero era casi imposible, así que gatee hasta la salida. Sentí como jalaron mi pie y caí golpeando mi barbilla, pude sentir la humedad de la sangre. Voltee mi cuerpo quedando boca arriba. Vi algunas sombras sobre mí, vi al señor Saotome al parecer peleando con alguien. Entonces si esos ojos negros, tan negros que daban miedo. El camarero me toco el rostro y sonrió, su sonrisa no era una sonrisa amigable, era una sonrisa llena de maldad.

Todo se volvió negro. Me había desmayado.

No sé cuánto tiempo pasó. Mi mente aún estaba confundida y mareada, no podía abrir mis ojos. Pero sabía algo, estaba en un carro, estaba en movimiento. Estaba recostada con las manos atadas de tras de mi espalda. Quería abrir mis ojos, quería gritar, quería irme a casa. Pero no podía moverme, mi cuerpo estaba somnoliento.

-¿No la llevaremos al hotel? – habló la voz de un hombre.

-No, ella quiere que la llevemos al contendor en las afueras, dice que es más seguro – habló otro sujeto.

-Lastima – dice la primera voz, sentí como acariciaba mi rostro, quería moverme, apartarme pero no podía – Una chica tan hermosa, con un final tan horroroso ¿Me la puedo quedar? –

-Claro que no, no seas estúpido –

-Puedo borrarle la memoria. Vamos viejo, no me vas a decir que no te parece linda – parecía ser un muchacho. Quería decirle que me soltará, pero mi cuerpo no respondía.

-No uses esos trucos, sabes que aún no los manejas bien. Además, la jefa te mataría si te la llevas –

El chico soltó un bufido.

-Kanna es una bruja, está bien, como tú digas. Pero tienes que admitir que es una preciosura –

-Cierra la boca Yota – dijo sin pizca de humor.

Mi mundo se tornó oscuro de nuevo, y las voces se apagaron.

Abrí mis ojos lentamente, mi cuerpo estaba dolorido. Mis brazos estaban incomodos y dolían, alcé la mirada, el lugar estaba oscuro. Era un cuarto grande, angosto pero largo. Había cartones y pedazos de madera acumulados en una esquina. El piso estaba húmedo. Mi corazón empezó a latir desembocado, parecía querer salir de mi pecho. Me moví bruscamente y ahogue un grito, mis muñecas estaban amarradas fuertemente con soga y me había lastimado al moverme. Entonces me di cuenta de que estaba en una silla, amarrada con las manos a la espalda y cada pie amarrado a cada pata de la silla. Tenía una cinta adhesiva en la boca. Comencé a gritar con todas mis fuerzas, aunque la voz no salía del todo. Miré hacia todos lados, el lugar era oscuro, no había ventanas, hacía mucho frio. No cargaba mi sudadera puesta, estaba en brasear, pero aun cargaba mi jean puesto, también estaba descalza.

Estaba asustada, ¿aquí moriría? No, no. Las lágrimas se acumularon en mis ojos. Pensé en mi familia, pensé en mis amigos, pensé desesperadamente en Ranma, pensé en Kenjio, pensé en lo estúpida que había sido en irme de casa sin avisar. Tenía que haberle dicho que tenía pensado salir. Esto no podía estar pasándome, no era justo, no quería morir. Moví mis manos con más brusquedad, sentía como lastimaba mis muñecas y ardían, seguramente estaba sangrando. Estaba desesperada por querer salir. Me habían drogado, me habían puesto algo en la comida. El corazón me dolió al saber que el papá de Ranma tuvo algo que ver. Trate de mover mis pies pero era imposible. Estaba sudando pero no tenía calor, era frio lo que sentía en mis huesos. No quería que todo acabase así.

-Oh, vaya preciosura, despertaste – miré como animal acorralado al hombre que abría la puerta y se acercaba a mí. Me encogí de hombros cuando el tipo quiso tocarme –No tengas miedo, yo no voy hacerte daño –

Me tomo la barbilla y me miró con detenimiento. Sus ojos oscuros los había reconocido, era el mesero del restaurante. Su piel blanca hacia relucir el color de sus ojos, su cabello cobrizo caía sobre su frente. Volteó mi rostro de un lado a otro, observándome.

-Eres hermosa, lástima que no me dejen conservarte. Pero, no sé, si tal vez ruegas podamos estar juntos ¿Qué dices? – tiró de la cinta con brusquedad.

-Vete al infierno maldito – dije con rabia.

El soltó una carcajada. Dejo mi rostro y camino hacia atrás. Llevo su mano a su barbilla y me observo. Sabía que estaba en sostén, sabía que estaba mirando mis pechos. La rabia y el asco corrían por mis venas.

-El chico tiene suerte, él ya pudo disfrutar de tu cuerpo – dijo pensativo.

Mi corazón se detuvo por un instante. Ranma cruzó por mi cabeza, mi pecho subía y bajaba debido a la respiración descontrolada. Ranma pensé, Dios que Ranma esté bien, que a Ranma no le hagan daño. Prefería morir.

-Oh querida no llores – dice el chico. No me había dado cuenta de que estaba llorando.

-No, no lo lastimen – susurré presa del pánico.

El chico sonrió y negó con la cabeza asombrado.

-Tranquila, el chico estará bien, pero, eso depende de ti. Si te portas bien, todos estarán bien –

No, no de nuevo. Baje la cabeza. Esto era el infierno, no podía estar pasándome, estaba cansada, cansada de todo. Mi vida había cambiado radicalmente, y me obligaban a vivir infeliz.

-¿Qué quieren de mí? –

-No lo sé, la verdad, yo solo sigo órdenes. Pero, se habla mucho de ti entre los chicos. Eres famosa querida – el chico tomo una silla de plástico, manchada de pintura al parecer y se sentó en frente de mí. Apoyo los codos en las rodillas y me miraba fascinado – Puedes llamarme Yota, es realmente un verdadero placer conocerte.

Lo miré con el odio corriendo por mis venas. No dije nada, quería matarlo, quería acabar con el y con todos los que estaban involucrados en esto. Estas debían ser las personas que habían matado a mi mamá, debían ser las personas que habían matado a la familia de Kenjio.

-Mataste a mi mamá – susurre con odio. El abrió los ojos y luego miro hacia otro lado, pensando.

-Oh, no, me temo que yo no fui. Lo hizo alguien más – dice tranquilamente.

-¡Maldito mentiroso! – grité y me moví bruscamente de mi asiento. Quería soltarme las manos, no sentía el dolor, solo quería soltarme - ¡Voy a matarte! – grité.

-Tranquila tigre, te vas a lastimar –

Lo odiaba, odiaba a este sujeto y quería matarlo.

-¿Jugando con los invitados Yota? – la voz de una mujer se escuchó en la puerta. Miré y mi cuerpo se congelo, mis latidos se detuvieron. Era la misma mujer del cuarto de los espejos.

Tenía una jean y una camisa negra larga hasta las piernas. Sus botas eran negras y de tacón. Se acercó menándose elegantemente hasta llegar a mí.

-Solo nos estamos conociendo mejor – dice Yota cruzándose de brazos.

-Tu… - siseo entre dientes.

-Oh, es un placer volver a verte Akane – la mujer se agacho hasta quedar a mi altura - ¿Cómo te sientes? –

-Con ganas de aplastarte el cuello maldita – dije con odio. Yota soltó una risa y aplaudió.

-¡Me encanta esta chica! Anda Kanna, deja que me la quede –

Kanna me miro por un segundo, examinando mis ojos. Yo la miraba con odio y asco, quería lanzarme a ella y matarla.

-¿Y qué harás con ella? ¿Llevarla a tu casa y vivir felices por siempre? – dice burlándose de Yota. Se acomoda quedando en frente de su amigo.

-Algo así, bueno, tú puedes ayudarme –

-No voy a jugar con su memoria para darte gusto. Además, la chica es importante para Cologne. Vendrá en un par de días, hasta que se calmen las cosas en China –

-¿Qué es lo que quieren de mí? – grité.

Kanna me miro sonriendo de lado, luego su expresión cambio y me viró la cara de un golpe. Escupí sangre y comencé a toser.

-Eso fue por desobedecer la última vez – luego golpeo el otro lado de mi rostro.

-Oye Kanna, no arruines ese rostro hermoso – dice Yota. Pero no se movía de su puesto, seguía con los brazos cruzados.

-Vamos a divertirnos con ella – dice ella para sí misma – Yota, ve con Kenta y traigan algo de comer –

-¿Con Kenta? Que pereza – dice inclinando la cabeza – Esta bien, pero solo porque me muero de hambre.

Yota salió de la habitación con paso lento, antes de cerrar la puerta me miró y guiño un ojo. Kanna tomo el asiento de Yota y me observaba detenidamente, tenía una sonrisa pegada en su rostro. Se cruzó de brazos, inclinaba su cabeza sin dejar de observarme.

Yo estaba dolorida, cansada, aterrada, con mucha rabia, triste, tenía muchos sentimientos cruzando por mi cuerpo. ¿Por qué me hacían esto? Nunca le había hecho nada malo a nadie, jamás había tenido enemigos, no entendía porque me pasaban estas cosas.

-Si van a matarme háganlo de una vez – dije con voz cansada.

-Me voy a divertir contigo –

Se puso de pie y se dirigió atrás de las cajas. Al segundo regreso con un aparato en su mano, no sabía muy bien lo que era. Hasta que ella toco un botón y vi la corriente correr por ambas puntas. Mi cuerpo tembló ¿Qué planeaba hacer?

-Eres muy querida al parecer– saco de su bolsillo un celular. Era el mío –Esta cosa no ha dejado de sonar en todo el día.

Vi como marcaba un número y luego me miraba con diversión.

-Ya que soy una buena persona, voy a dejar que te despidas de tu amado – acercó el teléfono a mi, comenzó a sonar en altavoz, ella seguía mirándome divertida.

-¿¡Akane!? – la voz de Ranma. Sonaba desesperado, su voz me quebró el corazón.

-Habla- dice Kanna.

-¿¡Akane!? ¡Por el amor de Dios di algo! - gritaba. Las lágrimas caían por mi rostro.

-Ranma… - sollocé, esto era demasiado cruel.

-Akane por Dios, ¿dónde estás? Estamos todos preocupados ¡No dormiste en casa! Akane, dime donde estas, estoy muriendo de la angustia –

Sabía que no iba a salir de esto viva, pero sabía que no moriría sin pelear. No podía acabar así, necesitaba hacer algo. Cerré los ojos recordando la última vez que estuve con Ranma, recordando sus besos y sus palabras de amor. Sabía que esto iba a ser muy doloroso para él, pero esto era lo que todos veíamos venir. Tome una bocanada de aire.

-Dile a mi familia que los amo… - dije sin abrir los ojos.

-¿Qué dices? – susurró. Pude sentir el dolor y el miedo en sus palabras – A-Akane… -

-Te amo Ranma, te amo como jamás amé a nadie – sollocé. Mi voz se quiebra, pero tenia que ser fuerte.

-¡Akane no! – gritó. Kanna hizo un gesto tapándose el oído y luego soltó una risa.

-Espero que hayas disfrutado de su dulce voz – habló Kanna cerca del teléfono, sin dejar de mirarme.

-¿Qué? ¿Quién eres? Juro por mi vida que te mataré con mis propias manos si te atreves hacerle algo a Akane –

Kanna soltó una risa.

-Que miedo niño. Tú no puedes tocarme, y no puedes defender a tu noviecita – Kanna apretó el botón del aparato que electrocutaba – yo, si puedo tocarla – susurró

De repente sentí un gran dolor en mi pierna, la corriente golpeaba y recorría todo mi cuerpo. Solté un grito desgarrador, gritaba y gritaba mientras me retorcía. Ella aparto el aparato y comenzó a reír a carcajadas.

-¡AKANE! – pude escuchar la voz de Ranma. También escuche la voz de Kenjio, estaban juntos. Que bien, pensé. Cerré mis ojos esperando que el dolor abandonara mi cuerpo.

-Oh, está el policía contigo – dice Kanna disfrutando del show que armó.

-¡Voy a encontrarte, lo juro! – pude escuchar a Kenjio decir. También pude escuchar como Ranma peleaba por el teléfono, al parecer Kenjio se lo había quitado.

-Hasta que me encuentres, ella estará muerta – Kanna volvió a poner el aparato ahora sobre mis cotillas desnudas. Grité fuertemente mientras pataleaba y me movía desesperada. Mis gritos eran una satisfacción para Kanna – Despídanse de su Akane, recen por ella, tal vez su alma pueda descansar en paz – dicho esto colgó el teléfono.

Kanna se puso de pie. Yo respiraba entrecortadamente, mi cabeza permanecía gacha debido al dolor. Respirar dolía, un dolor casi indescriptible.

-Dejaré que duermas. Mañana vendré a ver como estas, Cologne no tardará en regresar, pero hay otra persona que quiere verte antes de que mueras –

-Hola Akane – escuche su voz, su espantosa voz. Pero no era capaz de levantar la cabeza. Estaba dolorida y agotada. Sentí los pasos acercarse.

Se detuvo frente a mí y se agacho.

-Esperaba con ansias tenerte así – alcé lentamente la mirada. Y ahí estaba ella, disfrutando de mi sufrimiento, su sonrisa en su rostro deseando verme muerta.

Shamppo.

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Hola a todos mis amigos lectores. Gracias por estar pendientes de mi historia y a cada uno le mando un enorme saludo, no puedo contestarles como quiero, a uno por uno, ya que ando corta de tiempo. Les agradezco por los comentarios y disfrute leer las 10 cosas de cada uno. Pues aquí les dejo este cap y 10 cosas sobre mí:

1.- Mi nombre es Cristina y tengo 23 años, en junio cumplo 24 y vivo en Ecuador.

2.-Amo leer por sobre todas las cosas. Novelas juveniles y lectura clásica. Así como también amo leer fics de Ranma ½ . Mi favorito (cazadores de sombras los orígenes) hay muchos más libros que me encantan, si los nombro sería una lista enorme. 3

3.-Soy de las que trasnocha y se levanta casi al medio día. Y casi no desayuno.

4.- No soy de salir mucho, disfruto estar en casa y leer. Y cuando salgo me gusta divertirme tranquilamente con mis amigas.

5.-Me gusta mucho escribir y he estado pensando en algún día publicar un libro.

6.-Soy de las que disfruta la soledad, no me gusta llorar en frente de los demás, porque me gusta guardarme mis sentimientos para mi misma o escribirlos.

7.-Soy soltera, pero estuve enamorada una vez y aun lo sigo queriendo –el amor apesta- jaja en el buen sentido de la palabra.

8.-Amo a mi familia y siempre que puedo los ayudo en todo lo que pueda. Soy muy apegada a mi mamá ya que mis papás son separados y yo tuve que trabajar para apoyar económicamente a mi mamá. Ahora ella tiene una pareja estable y vive lejos.

9.-me gusta lo picante, amo ponerle a toda mi comida picante. Y en las noches tengo la costumbre de comer tomate con sal y pimienta –raro- lo se pero es rico jajaja

10.- estoy estudiando ingeniería química en la universidad y soy una estudiante promedio.

11.- Tengo solo tres amigas a las que le tengo confianza, no soy de tener muchos amigos.

12.- Toco la guitarra. Me hubiera gustado aprender a tocar piano pero bueno que le podemos hacer :/ también estuve en clases de violin pero las deje porque era la única chica mayor del grupo.

13.- me gusta escribir canciones pero siempre me las canto a mi

14.- Soy tímida.

15.- Me gustaría mucho viajar a Argentina, quisiera conocerlo y quien sabe, tal vez vivir allá algún día. Pienso que argentina es un hermoso lugar para vivir.

15.- Soy buena escuchando a las personas, pero al mismo tiempo me siento un poco incomoda cuando me hablan de sus problemas ya que soy pésima haciéndole de paño de lágrimas, pero se dar consejos buenos. No me gusta meterme en la vida de los demás, si quieren contarme algo yo solo escucho.

16.- a mi mejor amiga la conozco desde los 6 años.

17.- Sé que tenía que escribir 10 cosas de mí pero me emocione al escribir más.

18.- Me gusta hacer amistad con personas de otros países.

19.- Soy algo callada y me gusta tomar café.

20.- Me gusta mucho cantar y comer pizza.