UN SUEÑO CONTIGO

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No sé cuánto tiempo había pasado después de la visita de Shamppo. No era consiente si era de día o de noche. Mi cuerpo dolía debido a la tortura que Kanna me había dado durante algunos días, dolía, pero lo que más dolía era todo lo que Shamppo vino a decirme. Esperaba de todo el mundo menos de ella, no lo sé, quien diría que una chica de mi colegio estuviera involucrada con gente tan peligrosa. Cerré los ojos y una vez más, su visita vino a torturarme…

-Shamppo… - murmuré casi quedándome sin palabras.

Ella levanto la ceja acompañada de una sonrisa triunfante.

-¿Qué tal te están tratando Akane? – paseo su dedo por la tira de mi sostén, la tomo en el aire y la dejo caer sobre mi piel. Cerré los ojos ya que había dolido.

-Tu… ¿Por qué haces esto? ¿Es por Ranma? – empecé a respirar rápidamente.

-Ranma… - hizo eco a mis palabras, pensativa, mirando por encima de mi hombro – La verdad, al principio si fue así pero… - posó de nuevo su mirada en mi – Ahora es personal.

-Estás loca – dije negando con la cabeza. No podía creer que una chica de casi mi edad se prestara para estas cosas. Le quite la mirada, me daba asco el solo verla.

Ella tomo mi mentón apretando fuerte y obligo a que la mirase de nuevo. Sus ojos castañeaban furia, un frio recorrió mi columna vertebral, pero no iba a demostrarle que le tenía miedo. La miré con el mismo rencor que ella me miraba.

.Loca – dijo haciendo énfasis en cada palabra. Soltó mi rostro bruscamente, tomó una fuerte respiración, mientras caminaba por todos lados –Te metiste con el hombre equivocado Akane.

-¿De qué mierda hablas? – Casi grite - ¿Qué clase de mujer enferma eres? No superas que Ranma ya no sienta nada por ti y haces esto para sacarme del medio – vi como mis palabras le afectaron y seguí - ¿Te digo algo? Ranma me ama a mí, me ama y siempre me lo dice, me ama locamente como yo lo amo a él. Y ni aunque me mates, vas a lograr que el sienta algo por ti, todo lo contrario Shamppo, él se enterará de lo que hiciste y te querrá ver muerta.

Shamppo me golpeo en la cara, siento mi mejilla escocer, cierro los ojos con fuerza absorbiendo el dolor.

-Sin comida, por tres días, a ver si así aprende – dicho esto sus pasos resonaron por la habitación, azoto la puerta antes de salir.

Kanna me observo con una sonrisa de oreja a oreja. Negó con la cabeza mientras escapaba una risita y salió de la habitación.

Diez, once, doce…

Contaba los pasos que escuchaba fuera de este cuarto. Tenia mucha hambre, no habia comido en mucho tiempo, estaba totalmente débil. Cada vez que Toya y Kanna me dejaban sola, no era capaz de dormir, mucho menos en esta difícil posición, mis brazos estaban dormidos, y las muñecas las tenían al rojo vivo, ya que casi siempre hacia el esfuerzo de romper las sogas, pero era casi imposible.

Casi media hora después, calculo… Uno, dos, tres…

Otra vez se escuchan pasos, pero esta vez del lado de la puerta. Al parecer hacían vigilancia, no podía ver que era hora era en realidad, pero sabía el momento en que hacían la vigilancia. Mi cabeza comenzó a doler, mi cuerpo estaba pasando factura terriblemente. Abría y cerraba mis manos haciendo de la circulación un trabajo más fácil, movía mi cuello y las cuerdas salían por si solas. Necesitaba estirar mis piernas, pero estaban atadas en la silla de madera.

¿A qué hora me matarían? ¿Qué estaban esperando? Según Kanna, una tal Cologne vendría hablar conmigo, pero aun no viene y mi paciencia y mi cuerpo no aguantan. Los muy infelices ni siquiera dejan que me despida de mi familia, la última vez que hable con alguien fue con Ranma, hace días que Kanna lo había llamado y me había torturado, y el había escuchado todo por teléfono. Sentí la rabia de nuevo, esto era demasiado cruel para una persona. No quería ni imaginar cómo estaría Ranma en estos momentos. Si estas cosas le estuvieran pasando a él, seguramente enloquecería de angustia. Pero de algo estaba segura, sabía que Ranma me encontraría, sabía lo que haría. Ojala no demasiado tarde…

Kenjio, oh, cerré mis ojos y me sentía realmente culpable de haber salido de casa, sabiendo que él me había dicho que no lo hiciera. Me maldije con voz baja, ¿Cómo pude haber caído en esa trampa? ¿Cómo pude haber confiado en un hombre que desde el principio no quería verme con su hijo? ¿Cómo pudo el señor Genma hacerme algo así? Era el mejor amigo de mi papá y lo traiciono de esta manera. Todo por dinero, todo por el maldito dinero. Todo por…

Gruñí y me zarandeé de nuevo tratando de zafarme. La rabia me daba fuerzas, pero era casi inútil. Pataleé y la silla se movía de bajo de mí. Ahogue un grito al sentir un dolor fuerte en mis muñecas. Lloré, lloré de rabia, de impotencia…

Mi cuerpo se sacudía fuertemente mientras las lágrimas calientes empapaban mi rostro. Deje caer mi cabeza y mordí mi labio para no gritar. Quería gritar, quería maldecir, quería preguntar al cielo porque me había abandonado. Quería preguntarle a mi mamá porque me había dejado. Quería saber tantas cosas, para poder calmar la angustia y la rabia dentro de mí. Gemí de dolor, pero no de dolor físico, si no interno, de mi corazón. No había llorado desde que llegue, no me había desahogado, lo bueno era que nadie vendría por ahora. Toya siempre venia cuando los paso dejaban de escucharse. Y Kanna, siempre venia cuando Toya se iba a desayunar, así que calculaba que el hacía guardia en la noche y Kanna en las mañanas.

Así que podía llorar tranquila.

Podía dejar ir el dolor.

Podía recordar a Ranma.

Podía pensar en mi familia.

Podía tratar de estar tranquila.

Antes de que vinieran a torturarme.

No sé cuánto tiempo paso exactamente, pero estaba segura que pronto llegaría Kanna para torturarme. Tenía el cuerpo marcado con golpes y heridas. Ella disfrutaba haciéndome sufrir. Mis gritos eran como música para sus oídos.

No estaba equivocada, al cabo de unos minutos entró dando brinquitos. Su sonrisa como siempre iba de oreja a oreja, se detuvo frente a mí aplaudiendo.

-Buenos días princesa – dijo con entusiasmo - ¿Dormiste bien? ¿Estas cómoda? –

-Vete al infierno – susurré con rabia.

Ella golpeo mi rostro. Diablos. Estaba harta de que golpeara mi rostro.

-Lo preguntaré de nuevo – dijo sin abandonar la sonrisa de su rostro - ¿Dormiste bien? –

La miré por unos segundos. La odiaba, la detestaba, quería acabar con ella. Si solo pudiera zafarme de estas cuerdas.

-Oh, creo que no dormiste querida. Mira tus ojeras, creo que, ya no eres tan bonita que digamos –

No dije nada, seguía mirándola con toda la rabia que había en mi cuerpo.

-Bien, no digas nada entonces. Vine a decirte que alguien quiere hablar contigo – se sentó en la silla que había frente a mí – llegará en cualquier…

Antes de decir algo más la puerta se abrió. Una mujer de aspecto envejecido entró. Kanna se levantó de golpe, su cuerpo se puso rígido e hizo una reverencia. La mujer ni siquiera la miró. Ella estaba observándome. Con desdén.

Su cabello era demasiado largo y blanco, las arrugas en su rostro denotaban que tenía muchos años encima. Caminaba con un bastón, pero no parecía necesitarlo. Tenía un vestido largo y verde. Se acercó a mí, debía ser Cologne pensé.

-Mi señora – dijo Kanna. Pero la mujer no respondió.

-Déjanos a solas –

-Si señora – Kanna salió disparada de la habitación.

Hay estábamos, la mujer poderosa y yo, una simple rehén torturada y dolorida. Ella me miraba de arriba abajo, examinándome sin ningún rasgo de sentimiento en su rostro. No quería imaginarme el aspecto que tendría, no quería verme en un espejo, seguramente me vería fatal.

-Que gusto poder verte en persona Akane Tendo –

-¿Tu eres Cologne? – dije aclarando mi voz.

-Sí, yo soy – se sentó. Y me mostró la sonrisa más frívola que jamás había visto. No niego que me dio miedo.

Traté de tranquilizarme, no quería demostrarle que tenía miedo.

-¿Qué es lo que quieres de mí? ¿Por qué asesinaste a mi madre? –

-Oh, eso – comenzó a mirar el lugar con detenimiento, como si mis preguntas no fueran interesantes – Verás querida Akane. Yo, soy una mujer muy poderosa. Demasiado, y cuando quiero algo lo consigo sin importar las consecuencias.

Arrugué el entrecejo confundida.

-Si yo no hubiera dado la orden de que no te matara, créeme, ya estarías muerta. Solo quería conocerte en persona –

-¿Por qué? ¿Yo ni siquiera te conozco? –

-Exactamente. Pero, bueno querida, tú y yo teníamos algo en común y te interpusiste en mis planes. Y a mí, me gusta acabar de raíz con los problemas – hizo una pausa y sonrió – Si tu madre y la madre de mi yerno no hubieran estado arreglando un encuentro entre tú y Ranma nada de esto hubiera pasado –

-¿Qué dices? – dije sorprendida.

-Como oyes. Mira niña, te dije que tengo mucho poder y entre más poder tenga mejor, entre más alianzas con empresas poderosas tenga mejor. Ese tonto de Genma no sabe manejar los negocios es un torpe que solo ha tenido suerte. Yo, quiero el control de todo ¿entiendes? Y que mejor manera de arrebatarle el poder casando a su hijo con mi nieta –

-¿Tu nieta? ¿Shamppo es tu nieta? – negué con la cabeza, estaba sorprendida, las palabras se mezclaban en mi cabeza.

-Si, ella es mi nieta, la prometida de Ranma Saotome. Están destinados a casarse y tu te estabas entrometiendo en mis planes –

-Pero… pero ¿Cómo sabias todo? ¿Cómo sabias lo que estaban haciendo nuestras madre? –

-Oh querida, yo me entero de todo. Cuando algo realmente me interesa llevo todo meticulosamente preparado, y no dejo que nada se interponga en mis planes –

-Entonces tu… la mataste… - mi pecho subía y bajaba, mis manos temblaban. Me moví violentamente queriendo saltar sobre ella y estrangularla - ¡Maldita asesina!

Cologne comenzó a reír a carcajadas.

-¡Mataste a mi madre! ¡Mataste a la mamá y a la hermana de Kenjio! – grité, estaba enfurecida. Esa mujer era cabeza del maldito grupo del que Kenjio me hablo. Quería matarla.

-Un chico con suerte – dijo sacando una pipa. La encendió y comenzó a fumar – Su padre se estaba involucrando demasiado en unos asuntos que yo tenía, y le advertí tantas veces que si no dejaba de meter su narices donde no lo llamaban se iba arrepentir – dijo riendo.

-Eres una enferma… - susurré entre dientes - ¡Estás loca! –

-Ustedes dos, digamos que tuvieron suerte – dio una calada larga a su pipa y botó su humo en mi cara – El, sobrevivió porque decidió salir de casa. Y tú, sobreviviste de milagro. Fuiste la piedrita en mi zapato. Pero, esperaba que después de eso, no conocieras jamás a mi yerno.

La miré con desprecio.

-Pero como es la vida ¿No? Al final de cuentas, terminaron conociéndose. Pero, ¿Quién se fijaría en una chica traumada? Esperaba que el no, pero no sé por qué, el chico termino fijándose en ti y canceló el compromiso con mi nieta. Estuve advirtiéndole a Genma, estuve de tras de él diciéndole que si dejaba que tú y Ranma siguieran con lo suyo el terminaría en bancarrota. Viejo tonto, cegado por el poder –

Todo esto era increíble, increíble y estúpido. Quería reír, pero no podía. Quería matarla, pero las ataduras me lo impedían. ¿Todo por el poder?

-No quería derramar más sangre – dijo tan hipócritamente, que ella misma se río de su mentira – Bueno, te di la oportunidad de que fueras inteligente y lo dejaras. Y así lo hiciste, pero por un tiempo. Ahí fue cuando decidí acabar contigo –

-Mátame entonces, pero no lograras que Ranma se case con tu nieta –

-Lo hará, créeme. Puedo hacer que lo haga –

-Y si puedes hacerlo ¿Por qué no lo hiciste antes? – vi la expresión de amargura en su rostro. Ella no contestó, sabía que algo había de tras de ese silencio.

-Mañana vendré y acabaremos con esto – su sonrisa se formó en su rostro de nuevo – Te lo advirtieron antes, pero no escuchaste.

-Tu la mandaste, ella… ella – recordé en la manera - ¡Maldita! Juro que voy a matarte a ti y a toda tu maldita mafia.

-No puedes destruirme niña, nadie puede, solo mucho mas poderosa que tu. Y si alguien se mete en mi camino lo destruiré como lo hice con la familia de ese chico Kim, como lo hice con otras personas, como lo hice con tu mamá… Como lo haré contigo –

Mi pecho subía y bajaba por la rabia.

-Maldita vieja bruja -

Cologne estiro su bastón hasta que quedo a centímetros de mi rostro, su mirada era penetrante y asesina. Alzo una ceja y entrecerró sus ojos.

-Cuidado en cómo me hablas niñita. No eres más que una débil flacucha, no le llegas ni a los talones a mi nieta.

-No te tengo miedo – siseé, la verdad, la rabia estaba hablando por mí. Tenía miedo, sabía que moriría, pero, no tenía caso, quería que ella no lo viera.

-¿no me digas? – bajo el bastón hasta mi pecho. Entonces, una luz salió de este. Un estallido llego a mis oídos y todo se volvió oscuro. El dolor era insoportable, no podía respirar, sentía como mis pulmones estallarían en cualquier momento. Jadeé de dolor, y escuche la risa de ella – Disfruta tu ultimo día, si es que no mueres –

Las lágrimas salieron por los bordes de mis ojos, dolía, dolía como no tenía idea. Entonces todo se volvió oscuro.

Estaba yo de pie caminando en la carretera, mire mis manos y sentí la sensación de haber estado presa, de haber sentido incomodad en mis muñecas. Pero no tenía nada, miré detenidamente, pero mi piel estaba intacta. Vestía una bata hasta las rodillas de color blanco, mis pies estaban descalzos. No sabía dónde estaba, no sabía que estaba por hacer. Quise detenerme a pensar bien, pero mi cuerpo no respondía, solo seguía caminando.

Miré a mí alrededor, estaba oscuro, era de noche. Miré los árboles, no tenían color, todo era como una película de blanco y negro. Lo más raro, era que el viento corría, revolviendo mi cabello, pero las hojas de los árboles no se movían, las ramas no crujían. Pero esto no me asustaba, seguía caminando.

-Akane… - me detuve. Una voz me había llamado, me voltee y busque pero no había nadie.

Seguí caminando.

No sé cuánto tiempo llevaba, parecía una eternidad, pero al mismo tiempo, segundos.

De lejos pude ver algo, había humo alzándose, había señales de policía, había cintas de "no pase", había algunos carros de policía y hombre corriendo alrededor, había un auto volcado…

Mi corazón dio un vuelco. Corrí hacia la escena en frente de mis ojos. Pude ver a los policías más de cerca, pude verlos hablando por radios. Los conté a todos, había cinco en total. Uno estaba recostado sobre su auto hablando por la radio, no lo podía escuchar, era como haberle puesto mute a la película. Parecía molesto, impaciente.

El otro policía estaba colocando las cintas. El otro estaba en el auto con la cabeza enterrada en sus manos, parecía abatido. Y los otros dos estaban del otro lado del auto volcado. Un auto que me resultaba muy familiar.

A medida que me acercaba, los policías dejaron de moverse, y de repente se esfumaron, como neblina. Pero aun así, no tenía miedo. Mi corazón se detuvo. Trague saliva casi dolorosamente, tenía ganas de vomitar. Había dos cuerpos tirados en el suelo, el piso estaba con rastros de vidrios de todos los tamaños. Mis lágrimas cayeron sin control.

-Mamá… - estaba tendida en el suelo, sus ojos cerrados. Con sangre por todos lados, su cuerpo estaba de espaldas al suelo, su pierna rota al igual que su brazo.

Vi como tenía el otro brazo estirado, muy estirado, tomando la mano de su hija. Yo…

Estaban juntas con las manos unidas, la Akane frente a mi estaba tendida de lado en el suelo, con un charco de sangre de bajo de ella. Rodee el cuerpo. Estaba cubierta de sangre en el rostro, por el hombro rodaba también el líquido escarlata, la ropa estaba rota y magullada. Ella tenía los ojos abiertos mirando a su madre, murmurando palabras sordas para mis oídos. Estaba llorando…

Quería acercarme para ayudar, pero una mano en mi hombro me detuvo. Me voltee asustada y vi a mi madre. Estaba bien, estaba vestida como yo, y no tenía ningún rasguño, estaba hermosa…

Miré de nuevo el cuerpo de mi madre en el suelo y luego miré a la que tenía en frente ¿Cómo era posible? Tenía muchas ganas de socorrer a mi madre que estaba en el suelo.

-Estoy bien – dice casi leyendo mis pensamientos.

-Pero, no quiero que mueras – dije casi en un murmullo. El nudo en mi garganta quemaba.

Ella me acarició la mejilla, un toque que había necesitado desesperadamente por mucho tiempo. Deje escapar un sollozo y la abrace fuertemente. Mi cuerpo se sacudía por el llanto, por el frio de haberla estado extrañando tanto. Sentir su calor, su aroma, poder sentir sus brazos acariciando mi espalda. No quería separarme de ella, quería estar así y vivir aquí con mi mamá, la extrañaba demasiado.

-Mamá… - casi fue un aullido de dolor.

Recordé los momentos que siempre pasábamos juntas, riendo, compartiendo nuestros secretos, escuchando anécdotas de cuando era joven, ayudándola a cocinar. Todo. Extrañaba todo. Era difícil no parar de llorar, y me aferraba a su cuerpo como si la vida dependiera de ello.

-Todo estará bien cariño – murmuraba como una canción de cuna, yo gimoteaba y ella me daba caricias de madre, besaba mi cabeza –Mi pequeñita preciosa, mi pequeñita más valiente de todas.

Reí entre llanto, y disfrute de sus mimos. De sus palabras que me regalaba cuando era pequeña, ella me mecía entre sus brazos mientras tarareaba una canción. Y me decía mi pequeñita y dulce Akane

-Lo siento… lo siento tanto – gimoteé. No sé en qué momento pasó, pero ahora estábamos sentadas en el asfalto, no era incomodo, y yo estaba acunada entre sus brazos pidiéndole perdón –Fue mi culpa… fu-fue todo mi culpa –

-Shh… claro que no mi cielo – susurraba mientras nos mecíamos. Me aferré a su pecho, no podía dejar de llorar.

-Te extraño tanto... preferiría estar muerta –

-No digas eso cariño, aun no es tu hora –

-Tampoco era la tuya –

Me abrazó aún más fuerte y beso mi frente. Me separó un poco para ver mi rostro. Limpio mis lágrimas con sus dedos y sonreía, esa sonrisa que siempre tenía para nosotras, sus hijas.

-Los planes de Dios son inexplicables, pero mi amor, siempre ten presente, que todo en esta vida ocurre por algún motivo… – hizo una pausa mirándome con toda la ternura del mundo –… Para hacernos fuertes, para enseñarnos cosas nuevas, para valorar la vida, para conocer.

-No… no – negué y la volví abrazar – No fueron planes de nadie, fue mi culpa, por mi terquedad nos pasó esto, por mi estas muerta. Te extraño tanto, quiero estar contigo.

-¿Y qué pasará con Ranma? – escuchar ese nombre hizo un efecto en mí. Abrí los ojos como plato.

Ranma…

Había olvidado completamente a Ranma, entonces recordé todo. Recordé donde estaba realmente, estaba presa en un lugar desconocido y me habían estado torturando.

-Nunca había visto tanto amor, nunca había estado tan feliz de ver como alguien amaba a mi chiquita de esa manera – me miró leyendo la expresión de mi rostro ¿Cómo lo sabes? ella sonrió – Siempre estoy contigo pequeña, siempre estoy con ustedes. Con Nabiki, con Kasumi, con Soun. Jamás me aleje de ustedes. Siempre estoy ahí, estoy aquí… - dijo apuntando a mi corazón y luego a mi cabeza –Jamás te culpes de mi muerte, tú no eres culpable hija, te lo estoy diciendo yo.

Cerré mis ojos disfrutando de la paz que recorrió mi cuerpo. Una paz que dejo una huella en mi corazón. Sonreí, abrace a mi mamá y deje de siguiera meciéndome, como lo hacía cuando era pequeña.

-Nunca fue tu culpa bebe, te lo dije y lo repetiré, todo lo que pasa en esta vida sucede por un motivo. No dejes que te arrebaten la vida mi amor, aun no es tu hora, necesitas vivir, necesitas formar una vida – susurraba.

-¿Pero cómo? Estoy atrapada, me quieren matar. Mamá… - la miré -… no quiero morir.

-No morirás. ¿Eres una Tendo no? Los Tendo no se rinden fácilmente. ¿Dónde quedo la chica testaruda que siempre lograba lo que quería? –

-Murió contigo – susurré.

-Ella está presente, solo tienes que dejarla salir –

-¿Cómo lo hago? ¿Cómo salgo de ahí? – pregunte con urgencia.

-¿Cómo lo haría mi pequeña? No dejes que alguien te arrebate tu vida, eres mi guerrera y pase lo que pase siempre estaré orgullosa de ti. Yo sé que puedes con ellos – Dijo empuñando su mano con entusiasmo.

Asentí con la cabeza. Sonriendo, casi riendo.

-Sí, lo haré, saldré de allí como sea –

Abrí mis ojos. De repente me sentía diferente, me sentía fuerte, me sentía capaz, me sentía decidida.

Saldría de aquí, no dejaría que nadie acabara conmigo tan fácilmente.

Nadie podría conmigo.

-No lo harán – susurré.

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Hola amigos! Aquí les traigo este capitulo. Se preguntaran o asombran de que halla subido uno tan pronto. Pues les explicare deprisa, voy hacer un viaje y tal vez no pueda escribir por algunos días. Asi que les dejo este y después no se cuando llegare con uno nuevo

Saludos