RANMA

No sé muy bien cuando fue la última vez que pude dormir bien. Estoy cansado, la mayor parte del tiempo estresado y vacío por dentro. Desde el secuestro de Akane, la mujer que le había dado una razón a mi vida, nada volvió a ser como era antes. Soñaba como le hacían daño, soñaba con su dolor, con su desesperación y por Dios juro que esos sueños me torturaban. Me volteo en la cama y miro el espacio vacío en ella. Pienso en su sonrisa, su mirada tierna, la que usaba para mirarme con odio, cuando mentía y sus ojos se ponían en blanco. Pienso en su manera de escucharme, Diablos, la hecho tanto de menos.

No sé nada de ella ahora, no sé dónde estará, con quien. Pero si sé que está bien, sé que está tranquila y viviendo en Londres, estudiando en la facultad de medicina. Mientras que yo, estoy aquí, reviviendo recuerdos juntos una y otra vez e imaginando que está a mi lado tratando de calmarme para volver a dormir.

No puedo, no puedo. Ya no tengo lágrimas, sé que no es de hombres llorar, pero maldición esa mujer es la única que ha logrado hacerme llorar como una niña.

-Akane… - su nombre escapa de mis labios.

Mierda. La extraño.

Viví un infierno en su desaparición. No dormía y la buscaba por cielo y tierra, pelee con algunos sin motivos. Mi padre como siempre, diciéndome que tenía que controlarme, que eso no era una buena imagen para la familia. Pero, al carajo. Akane era mucho más importante que él. A el solo le interesa el dinero y el poder, a mí no, por mi pueden irse el y su empresa a la mierda.

Cuando supe que Kenjio la encontró y que la llevaba al hospital, sentí como mi alma regresaba al cuerpo, sentí que podía respirar de nuevo. Pero, al mismo tiempo estaba lleno de pánico, estaba asustado de ver como estaba. Jure que jamás la dejaría sola de nuevo. Juré que estaría a su lado de por vida y que nadie jamás le tocaría un pelo o lo mataría.

En el hospital, no me aleje de ella ni un solo momento. Aunque a su padre no le pareciera correcto, ni a sus hermanas, nadie podía sacarme de esa habitación. Nadie.

Estuve a su lado, mirándola, tratando de curar con suaves besos y caricias sus heridas. Mataré al bastardo que le haya hecho esto. Hablaba con ella mientras permanecía inconsciente, le contaba sobre el desastre que me había vuelto sin ella. Le rogaba que me perdonara por no haber estado ahí para protegerla, le juraba que la amaría por el resto de mi vida y que apenas se recuperara le pediría matrimonio y la llevaría muy lejos. Solos, ella y yo.

Ahora no esta. Se fue y mi corazón se fue con ella. No soy nadie, no soy nada, mi vida era Akane y ahora se fue. ¿Saben lo que es sentir que mueres con solo una palabra? Pues bien, eso me sucedió en el hospital, cuando despertó y dijo que no me recordaba. Sentí como moria lentamente, y le rogo al doctor que me fuera. No me iba a dar por vencido fácilmente, es imposible que no me recordara, algo tenía que haber pasado. Algo le tenían que haber hecho. Su padre me rogo que me quedara fuera de la habitación mientras el trataba de hablar con Akane. Pero el doctor dijo que era mejor no presionarla o le podríamos causar un trauma. Me sentía impotente, desgarrado por dentro, aun no podía creer que Akane no me recordara ¿Solo a mí? Esto estaba mal, tenía que ser una maldita broma.

Cuando se fueron a su casa, yo traté de ir con ellos pero mi madre me convenció para que no lo hiciera. Dijo que me ayudaría y que no me preocupara. Pero después, me enteré que toda la familia Tendo se había mudado. Desesperado busque por todos lados, quise ir tras ella pero Kasumi, su hermana, dijo que lo habían hecho por el bien de Akane. Porque ella no se sentía bien aquí, porque quería marcharse, estaba pasando por tiempos muy difíciles y yo no podía estar ahí para cuidarla y consolarla.

Mis noches son llenas de torturas. Pesadillas, llanto, melancolía. No puedo, no puedo seguir así. Necesito estar cerca de ella. Necesito estar con ella. Aunque no me recuerde, pero necesito estar con Akane o si no moriré.

..

..

Hola amigos, pues gracias a todos por su apoyo y sus buenos comentarios sobre lo que sucedió en Ecuador. Estoy bien y estamos bien mi familia y yo. Y pues aquí les traigo un prologo de lo que sigue de la segunda parte de Ranma ½ ahora va a ser una historia narrada por ambas partes. Espero que les guste y que sigan comentando. Un saludo enorme a todos y un abrazo a la distancia. Los quiero!