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INDECISO
Splinter se encuentra en la sala, cómodamente sentado en el sofá, mirando una de sus telenovelas favoritas durante una tarde relativamente tranquila… tranquilidad que es ahuyentada de un momento a otro por Miguel Ángel.
Llega a toda prisa Miguel Ángel, cruza por la sala pasando entre Splinter y la televisión…
- ¡Ah! -
… y Splinter se pierde de un instante crucial de la telenovela. Contiene su frustración (después de todo es un Maestro Ninja), y observa qué hace Miguel Ángel.
Miguel Ángel llega hasta el sillón y levanta a su gatito Klunk (estaba durmiendo plácidamente); restriega su cara en el pelaje de su mascota; y en cuanto deja sobre el sillón al gatito (con todo el pelaje revuelto) va directo hacia Splinter.
- Miguel… -
Antes de que la anciana rata pueda preguntarle qué es lo que está haciendo, Miguel Ángel lo abraza con fuerza y restriega su cara contra la suya; un instante después, lo libera y se va.
Splinter ahora observa a su hijo subir al nivel superior, luego peina con sus manos su enmarañado pelaje (Klunk hace lo propio lamiendo su pelo). Cuando está listo para continuar viendo su telenovela y Klunk está listo para continuar su siesta, cuando todo parecía haber vuelto a la tranquilidad…
Miguel Ángel regresa a paso veloz, vuelve a atravesarse entre el espectador y la televisión, toma a Klunk, lo restriega en su cara, lo vuelve a dejar en el sillón, va con Splinter y lo abraza alborotando de nueva cuenta el pelaje de su cara, y sube al nivel superior.
Despeinado y confundido, Splinter implora a los Dioses que el torbellino, que es su hijo Miguel Ángel, no retorne para causar estragos.
Pero sabe, por experiencia, que no será así.
Miguel Ángel regresa en pocos minutos y hace lo mismo que ha hecho ya en dos ocasiones, sólo que esta vez, Splinter reacciona a tiempo y toma a su hijo por los hombros antes de que se marche de nueva cuenta.
- Hijo, ¿qué es lo que haces? –
- ¿De qué o qué, Sensei? –
- Vienes, nos das un abrazo a Klunk y mí, te vas, regresas y haces lo mismo. Has estado haciendo lo mismo una y otra vez. –
- ¡Ah! ¡Eso! Es que tengo que darles muchos abrazos a Klunk, a ti y a Ogima porque se me está complicando llegar a una importante conclusión. –
Splinter no sabía que hubiese un tercer implicado; ahora está más intrigado.
- ¿Una conclusión sobre qué, hijo? –
- Sobre quién de ustedes tres es el más suavecito. –
Splinter sonríe ante tal revelación.
Miguel Ángel vuelve a irse.
Splinter no va a poder ver a gusto su telenovela (algo le dice que Miguel Ángel va a tomarle mucho tiempo en llegar a esa importante conclusión), pero agradece que su hijo Donatelo ha programado la televisión con anticipación para que grabe sus telenovelas favoritas, previendo aquellas tardes, como ésta, en las que hay demasiadas interrupciones.
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Gracias por leer.
n.n
