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N/A: Las tortugas tienen 6 añitos.
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COMO MI PAPÁ
Splinter estaba meditando.
Había estado haciéndolo por escasos 15 minutos, porque, siendo un padre de cuatro creaturas, no se daba el lujo de dejarlos solos por mucho tiempo.
Terminada la corta sesión, dejó el tatami y el incienso para buscar a las pequeñas tortuguitas.
Al salir de su habitación, no escuchó ni una sola risita, golpeteo, ni piecitos corriendo por doquier, ni siquiera una riña… y se asustó.
Su corazón comenzó a golpear fuertemente su pecho al mismo tiempo que echaba a correr en busca de sus hijos, de ser necesario, hasta los confines del mundo…
Pero Splinter no tuvo que ir tan lejos.
En cuanto entró a la habitación contigua, descubrió a sus niños.
Ninguno hacía el menor ruido porque estaban muy ocupados, sentados en el suelo y rodeados de muchas cosas, haciendo "algo".
Parecían muy absortos en lo que hacían, así que se acercó a ellos con cautela. Al hacerlo, notó que cada uno tenía tres largas cerdas (de alguna brocha vieja) pegadas en cada mejilla; dos pedazos de vaso desechable, cortados en forma triangular, sobre la cabeza, uno ligeramente separado del otro; y un largo pedazo de cuerda que se extendía desde debajo de su caparazón.
Observó cómo su hijo Donatelo era quien se encargaba de pegar, con cinta adhesiva, cada una de estas "cosas" en sus hermanos (él ya estaba "listo"), mientras ellos esperaban pacientemente su turno.
Splinter miró con curiosidad a sus hijos, hasta que comprendió: las cerdas de brocha eran bigotes de rata, los triángulos de vaso desechable eran orejas de rata, y la cuerda simulaba ser una cola de rata.
Suspiró.
No hacía mucho que él les había explicado a sus hijos que ellos eran tortuguitas de piel verde y caparazón, y él era una rata con bigotes, cola y pelo, por eso eran diferentes aunque fuesen padre e hijos.
Pero al parecer, las tortuguitas insistían ser una rata como su padre.
- Niños. - les llamó con una voz suave para no asustarlos.
- ¡Papi! – grito Miguel Ángel alegrándose mucho al ver a su padre; se levantó y corrió hacia Splinter porque él ya era una "rata".
Splinter se arrodilló para recibirlo en sus brazos.
- ¡Mírame! ¡Tengo bigotes, orejas y una cola como tú! –
- Eso veo. –
Las otras tres tortuguitas, en cuanto el último "bigote" estuvo pegado en sus caritas, también corrieron con su padre.
- ¡Papá! -
Splinter apenas si fue capaz de contener, entre sus brazos, el ímpetu de sus hijos.
- ¡Fue idea de Mikey! – dijo el pequeño Rafael contento por su exitosa "transformación".
- ¡Pero Doni supo dónde encontrar las cosas que necesitábamos! – dijo el pequeño Miguel Ángel.
- ¡Pero todos ayudamos a cortar! – dijo el pequeño Donatelo.
- Pero usamos las tijeras de punta redondeada. – dijo el pequeño Leonardo.
Splinter no se enojó con sus pequeños porque no habían hecho una travesura, sino que los estrechó con suavidad.
- Mis cuatro ratoncitos. -
Y así estuvieron juntos, hasta que la cinta adhesiva comenzó a despegarse.
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Para este drabble pensé que las tortugas debían ser peques, y de repente vino a mi mente una canción de un ratoncito llamado Topo Gigio (creo que era un ratón aunque por su nombre parece que no). Topo Gigio cantaba canciones muy bonitas en su programa que se transmitía en la tele, y me gustaban mucho; una se llama Como mi papá o Quiero ser como mi papá, no estoy segura, pero si te da curiosidad puedes buscarla en youtube con un nombre o con el otro.
Gracias por leer.
n.n
