Hola! Acá vengo con más Ulquihime! Muchas gracias por las cuatro personas que me comentaron, me sentí motivada a seguir subiendo capítulos de esta parejita!

No tengo mucho mas que decir la verdad...

Sin mas dilación, que empieze la historia!

Capitulo 2: Misterios

~ Narra Ulquiorra ~

Últimamente, desde que aquella mujer había llegado a las Noches, todo era muy aburrido... Bueno, "aburrido" no es la palabra, ya que Hueco Mundo ya era aburrido de por sí, sino más bien seria "tranquilo", sí, por alguna extraña razón en Hueco Mundo se respiraba tranquilidad.

Starrk dormía pacíficamente mientras Lilynette intentaba irrumpir una y otra vez en el profundo sueño de su compañero para que así se dignase a hacer sus obligadas tareas como Primer Espada, Baraggan ordenaba a dos arrancar de su fracción que hiciese el papeleo mientras a todos los demás los usaba de chachas. Hallibel, la más complaciente, terminaba deprisa sus tareas y deberes como Tercera Espada y entrenaba junto con su Fracción. Nnoitra con su fracción, hablando y pasando el rato. Tesla paseaba por ahí chuleándose, como no, y sin hacer nada productivo. Grimmjow se dedicaba a fichar nuevos Arrancar para su recién aniquilada Fracción, llevaba días y días buscando a alguno que este a "su altura". Desde que recuperó su brazo y eliminó a Luppi, no hacia otra cosa. Zomari meditaba en el tejado de las Noches. Szayel estaba encerrado en el laboratorio como siempre, investigando cosas raras de las suyas. Aroneiro, bueno, ese sujeto de seguro estaría engullendo vete tú a saber que asquerosidad por algún lugar del Hueco Mundo y Yammi, digamos que estaba recuperándose.

Y yo… hacía de niñera de una humana.

No podía quejarme, puesto que yo mismo me ofrecí a Aizen para este puesto. Sin duda, obviamente la mujer estaría peor cuidada si otro se encargase de ella, por ejemplo, Grimmjow. Yo era el más vacío de todos...

Había estado cuidando de ella durante meses. Le llevaba la comida, la vigilaba por si a algún indeseable se le ocurría entrar a molestarla. Pero claro, sabía perfectamente que cuando no siguiese siendo de utilidad para nosotros, me desharía de ella con facilidad. No era más que una frágil humana.

Estaba completamente aburrido con la idea de estar ahí, con ella, intentando sonar interesado en lo que sea que necesitara. Pero por alguna extraña razón, en mi mente no cesaba el recuerdo de la breve conversación que mantuve con aquella mujer.

Flashback

- Si lo que necesitabas era hablar, podrías haberlo hecho, mujer. – La miré, se encontraba a pocos pasos de mí.

No obtuve respuesta alguna. ¿Tenía miedo? Disminuí la marcha para que así se sintiera más cómoda. No la mire. Al llegar a sus aposentos le abrí la puerta con mucho cuidado, intentando no asustarla con movimientos bruscos.

- Mujer. – La llamé. Entonces poso sus ojos en mí – ¿Quieres que me quede ahora?

Pregunté intentando hacer sonar mi voz interesado en conversar con ella. Sus expresivos ojos se clavaron en mí y no pude evitar esa curiosidad que emanaban. ¿Qué pensaba ella?

- No, gracias. – ¿No, gracias? ¿Me rechazaba? ¿Pero... no era eso lo que ella quería?

Agacho la mirada. Dentro de mí la curiosidad crecía a un ritmo descomunal. Al mirarme, sus ojos parecían invitarme a pasar, pero ella…

- ¿Por qué? – Quise saber. Necesitaba saber. - ¿Necesitas dormir?

- Sí, estoy algo cansada. – Me sonrió, no parecía una sonrisa muy convincente.

-Muy bien. Adiós. – Me despedí con poco tacto. No quería seguir torturando mi pobre ser con aquella desgraciada.

Fin del Flashback

Aquella noche, me relaje en el sillón de mi habitación y sopese la idea de hacerle una visita nocturna. Mi cabeza negaba rotundamente esa idea, no quería perder mí tiempo con estúpidos esfuerzos hacia ella, nada más aparte de lo meramente exigido, pero algo en mí, contradecía ese pensamiento confundiéndome.

- ¡Ulqui! – Lilynette saltó sobre mi espalda agarrándome del cuello. - ¿Te apetece jugar?

- Lilynette, te tengo dicho que no me llames así. Soy Ulquiorra, no Ulqui, ni Ulquichi, ni nada por el estilo. Ahora no tengo tiempo, estoy muy ocupado. – Me deshice de su abrazo. - ¿Por qué no vas a torturar un rato a Starrk?

- Hum… - De repente el pequeño rostro de Lilynette se ensombreció - Ese idiota acaba de usar una Caja Negación en sí mismo para poder dormir tranquilito… Estoy esperando a que salga de ahí… ¡Mi venganza será terrible! – Rió como una demente, la ignoré y seguí mi camino hacia la habitación de la mujer.

- ¡Espera! – Me agarró del brazo. – ¿Crees que Orihime querrá jugar conmigo?

- Esta dormida. – Me limité a decir.

- ¿Y cuando despierte? – Seguía agarrándome con fuerza.

- ¿Yo cómo puedo saberlo? ¿Por qué no se lo preguntas tu misma mañana cuando despierte?

- ¡Genial! – Lilynette comenzó a dar saltitos de alegría. – ¡Cuando despierte le aré una visita! Ulquich.. Ulquiorra, debes entregarme los papeles de la semana que viene mañana a primera hora.

Su rostro cambió y de nuevo adopto la forma de la Primera Espada que era, aunque nadie en el Hueco Mundo lo reconociera en voz alta, todos pensábamos que Lilynette era la que se tomaba realmente enserio los asuntos, obligaciones y responsabilidades del rango de Primera Espada, a pesar de en ocasiones comportarse como la niña infantil y malcriada que era.

- Sí, señora.

Después de eso se despidió con un sonoro "¡Ulqui buenas noches!" y se dirigió al cuarto de Starrk para esperar ansiosa su vuelta de la Caja Negación.

Una vez llegué a la habitación de la mujer, abrí la puerta con mucho, mucho tacto. No quería despertarla. Ella ya dormía. Estaba algo agitada. Me acerqué a ella sigilosamente. Se movía de un lado a otro de la cama. Tenía su cabello naranja enredado, y sus ojos grises daban una sensación de tristeza. Unas finas y tímidas lágrimas le asomaban, amenazando con salir disparadas. La luz de la luna daba un efecto hipnótico a la piel de la mujer.

- Kurosaki-kun… - Susurro en mitad de la noche. Con una voz apenas audible. – Sálvame… - ¿Qué sentía por aquel Shinigami? ¿Deseaba ser rescatada por aquel inepto?

De repente, su posición cambio, se relajó y se movió hacia mi lado. Por un momento pensé que la mujer estaba despertando.

La mujer sonrió, mis dudas se despejaron, ella seguía soñando con sus ojos bien cerrados. Si realmente estuviera consciente en aquel momento, no sonreiría de ese modo tan tranquila. ¿Seguía soñando con aquel Shinigami?

En aquel momento, me di cuenta de lo estúpido que estaba siendo. ¿En que estaba pensando cuando entre aquí? ¿Por qué? ¿Qué es lo que estaba haciendo? Realmente, era repugnante mi actitud, así que me encamine hacia la puerta.

- Ul...quiorra... – La mujer suspiro.

Inmediatamente me giré, y abrí enormemente mis ojos por la sorpresa. ¿Estaba despierta? Volví a acercarme a ella con la intención de disculparme. No, ella seguía dormida y con aquella sonrisa en su rostro. Su respiración era entrecortada. ¿Soñaba conmigo? Era la primera vez que escuchaba mi nombre de los labios de esa mujer. Eso hizo que una oleada de confusión recorriera todo mi sistema. Confusión, frustración, sorpresa, curiosidad... Ninguno de mis compañeros arrancar lograba confundirme o sorprenderme. Obviamente, ellos eran predecibles, yo era más inteligente y calculaba con frecuencia sus respuestas. Pero esa mujer… era totalmente impredecible, era frustrante intentar comprenderla, no entendía nada. Entonces, ¿Por qué?

Los sentimientos… Sentimientos humanos.

¿Era por eso por lo que me resultaba fascinante? Estaba interesado en aquello a lo que los humanos llamaban "Sentimientos" No podía ser real. Pero, eso es lo que nos diferenciaba de ella. Ella los tenía, y nosotros no. O al menos eso creía.

No sé durante cuanto rato estuve allí, mirando como la mujer dormía. No volvió a mencionar mi nombre, simplemente decía cosas sin sentido y se movía de vez en cuando para estar más cómoda.

Si has llegado hasta aquí pues muchas gracias por leerlo! Espero que os guste y por favor comentadme para saber si lo sigo o no ^^

Muchas gracias!