Hola de nuevo!

Acá vengo con el capitulo numero 3! Respondere a algunos reviews:

Nani28: Jamás dejaré el Ulquihime! Este fic estoy decidida a acabarlo aunque me cueste la vida! Saludos linda ^^

Iris-Tohru-Sohma: El capitulo 2 incluso me hace risa a mi ^^ Lilynette no es un personaje muy popular en la serie, pero personalmente me encanta su actitud seria y divertida a la vez. Deberían haberle hecho un papel mas importante U.U Espero que este capitulo también te agrade tanto como el anterior o más. Siento la demora jeje

Capitulo 3: Nostalgia

~ De vuelta con Orihime~

Me desperté en mitad de aquella oscura habitación. Había dormido suficiente. Me frote los ojos. Otro día más empezaba en aquella oscuridad eterna. Noté que alguien me observaba al otro lado de la habitación.

Ulquiorra...

Estaba apoyado en la puerta y a su lado, como no, mi almuerzo. ¿Cuánto rato llevaba allí? Me sonrojé ¿Por qué no me despertó?

- Buenos días, mujer. – Su voz era monótona. En cambio, ¿Me había dicho "buenos días"? Me sonrojé un poco mas.

- Esto… Buenos días. – Me levante de la cama.

- Aquí te dejo tu almuerzo. En un rato volveré.

- Vale… Gracias. – Le sonreí amablemente.

Comí con rapidez, casi engullí la comida.

¿Qué es el amor?

Un recuerdo. No de un hecho real, si no del extraño sueño con aquel Arrancar inundó mi mente.

¿Por qué? ¿Por qué aquel sueño? El no podía, no.. Jamás podía hacerse realidad. Su "alma" se perdió en algún momento de su evolución a ser parte de un gran cumulo de Hollows, no podía quedar nada humano en el. Una vez más, me recordé el porqué estaba allí. Mis amigos… Todavía era demasiado pronto para perder la esperanza. Sí, ellos vendrían a buscarme.

Me vestí con las ropas que me había regalado Aizen a mi llegada a las Noches.

Poco después, Ulquiorra abrió la puerta.

- ¿Quieres que me quede ahora? – su inexpresiva mirada me torturo durante unos instantes.

Dudé al contestarle. No savia que decir. Seguía sintiéndome mal por hacer que aquel Espada tuviese que dejar sus cosas para satisfacer mis necesidades, y no me gustaba la idea de que alguien me hablase solo por obligación.

- Contéstame. – Dijo Ulquiorra fríamente.

- No.. me apetece.. ahora.

- ¿No te apetece? – sus ojos se abrieron por la sorpresa. – Te guste o no, el rey me encargó a mí el hacerte socializar con alguien durante tu estancia aquí. Si lo deseas puedo sugerirle que ordene a otro en mi lugar.

¿A otro? ¡NO! No quería que fuera otro el que cuidase de mí. No me gustaba en absoluto el comportamiento de los demás Espadas. Sabía perfectamente que ellos no serían tan pacientes conmigo como lo era Ulquiorra.

- No quiero que pierdas tu tiempo entablando conversaciones conmigo. – Hable pausadamente. Note un atisbo de seguridad en mi voz. – Y… - Respiré profundamente. – No deseo que alguien se acerque a mí por obligación.

Al decir aquellas últimas palabras mi voz se quebró.

- Suena convincente. – Ulquiorra comenzó a acercarse a mí. – En cambio, esta vez podría decirse que estoy interesado en conversar contigo, mujer.

Mis ojos lo miraron, confusos, llenos de preguntas ¿Por qué? ¿Estaba interesado en conversar conmigo? ¿Qué quería.. Que esperaba de una simple humana como yo?

- ¿Y bien? – Esperaba una respuesta. Hablaba con calma. - ¿Puedo quedarme entonces?

- Claro… si ese es tu deseo. – ¿su deseo? Conseguí decir. Mi voz sonaba absurda, demasiado débil.

Ulquiorra se sentó en el sofá y me invito a hacer lo mismo. Estaba nerviosa. Podía sentir mi corazón latir sonoramente contra mi pecho, esperaba que el no pudiese sentirlo. No lo miré, esperé que fuera él quien diera el primer paso de la conversación.

- ¿Tienes miedo, mujer? – Lo mire, mis ojos no reflejaban miedo alguno, pero savia porque lo preguntaba entonces si había notado mi acelerado pulso.

- No. – Conteste sinceramente.

- Bien. – Dijo, con su usual tono frío. Giro la cara y miró hacia la puerta de mi habitación, como si algo o alguien se encontrara detrás de ella.

- ¿Debería tenerlo? – Pregunte, y volvió su cara para mirarme.

- No por el momento. – dijo sin dejar ninguna duda de la clase de "monstruo" que era. – Cuando no seas útil para mi amo, entonces sí deberías tenerlo.

- No tengo miedo a la muerte.

- ¿A no? ¿Cómo es eso? – Ulquiorra parecía desconcertado.

- Bueno… Hace tiempo perdí a alguien a quien yo amaba con toda mi alma. – Recordé el rostro de Sora… Sonriéndome en su apariencia humana.

Un profundó recuerdo enterrado en el fondo de mi corazón salió, me pillo con la guardia baja.

Flashback

- Orihime… ¿por qué estas tan triste? – Mi hermano me miraba con preocupación.

- ¡Hermano! – Corrí hacia a Sora llorando. – Misha se murió, ¡se murió! Snif, snifff..

Mi gatita Misha murió, yo solo tenía cinco años. La encontré tumbada, petrificada y fría en el suelo de mi habitación.

-Tranquila Orihime. Es normal. Era mayor.

-Buaaaaahhhh! – Estallé en sollozos.

-Cálmate. Orihime – Me abrazó. Me secó con cuidado las lagrimas de mi rostro. – Ella estará bien, allá donde esté.

-Tengo miedo a morir yo también, sniff...

-Todos moriremos algún día, Orihime. Tienes que entender que la vida eterna no existe. La muerte es solo un paso más en tu existencia. Cuando mueras, iras a un lugar muy bonito y muy feliz, y Misha te esperara allí para jugar contigo siempre. No te preocupes, eres pura Orihime, nada malo le pasara a tu alma.

Fin del Flashback

- Esto… Esa persona me dijo que la muerte simplemente era un paso más en mi existencia. Que no debía temerla, nada malo le pasaría a mi alma. – Contuve las lágrimas.

Ulquiorra poso sus grandes ojos esmeraldas sobre mí durante bastante tiempo. Parecía… ¿Confuso? Durante unos minutos, nos sumergimos en un silencio sepulcral.

- Mujer… - Ulquiorra rompió ese silencio. – No deberías estar tan segura sobre eso. Tu alma, una alma humana, puede ser fácilmente corrompida.

Recordé la forma en la que mi hermano se arranco la máscara de Hollow para hablarme y despedirse de mí antes de purificarse con la espada de Ichigo. Sabía que había esperanza al fin y al cabo, aunque me convirtiese en un Hollow, tendría.. Bueno, más bien, debía tener la misma fuerza que mi hermano si esto le ocurriese a mi alma.

Ulquiorra se levanto de repente y abrió la puerta con brusquedad.

- ¡Orihime! – Un remolino de pelo verde correteó a lo largo de la habitación para luego abalanzarse sobre mí.

- Esto…

- Ella no sabe quién eres, Lilynette, así que compórtate. – Dijo Ulquiorra llevándose una mano en la cabeza como si esta le doliera. – Y por favor… No la llames Orihime es mayor que tu, al menos en apariencia.

- Ups… - Se llevó las manos a la boca en un gesto inocente e infantil. – Lo siento Ulquichi y perdón Inoue, bien, yo soy Lilynette pero puedes llamarme Lily.

- Encantada de conocerte Lily. No me importa que me llames así si te gusta, es más me hace sentir más como en casa…- Sonreí. Esa arrancar en cierto modo me recordaba a Yachiru. - ¿A qué se debe tu visita? Quiero decir… Es que… solo Ulquiorra viene a visitarme y me sorprende que estés aquí.

- ¡¿Cómo?! – Lilynette parecía fuera de sí. - ¿Solo este soso amargado de aquí te hace compañía? – Dijo señalando a Ulquiorra que se encontraba en la puerta con su expresión serena. – Ay ay ay… Pobre Orihime… Debes estar tan aburrida…

Reí ante su expresión de fingida lastima. Ulquiorra me contemplo antes de despedirse y creí poder ver una sonrisa antes de que cruzara la puerta.

Lilynette me explicó que se sentía algo desplazada ya que Starrk, su ¿mitad? La ignoraba pasando el día dormido ¿24 horas durmiendo? Sin duda sería un buen tema para un reality show… Pasé absolutamente todo el día enseñándole juegos humanos y contándole cuentos infantiles, esto último despertó un gran interés en ella.

- ¡Orihime eres tan sabia! ¿Y qué pasó con la princesa? ¿Despertó del sueño?

Hasta aquí llegamos hoy amigos! Espero que les haya gustado, y ya saben... Reviews si quieren decirme que les pareció o corregirme. Gracias por leer! Saludos!