Hola a todos! De nuevo vuelvo con este fic ^^ Ya tenía ganas de ponerme a publicarlo la verdad U.U

Ni Bleach ni sus personajes son de mi invención, pertenecen a Tite Kubo.

No me voy a poner aquí a hablar mucho, y sin dilación continuemos con el capitulo 4!

Capitulo 4: Lo más dulce

Después de dejar a la mujer con Lilynette y todavía sin saber porque, me dirigí hacia el laboratorio de Szayel Aporro, el estudioso Espada.

- Hombre... Ulquiorra. ¿Tu por aquí? – Sonrió ampliamente – ¿Acaso acudes a mí para obtener algo de información sobre esa humana?

Lo mire con la indiferencia ante la burla marcada en su rostro. Sabía cuanto se estaban mofando mis compañeros por ser el niñero de la humana.

- Aizen-sama me encargó escucharla y comprenderla para que su…

- Sí, sí. Ya lo sé. – Me corto secamente. No obstante su sonrisa no menguó. – Y quieres saber más sobre ella ¿verdad? Por interés… ¿quizás?

- No te equivoques conmigo, Szayel. No estoy en absoluto interesado en esa humana. Simplemente quiero conocer su pasado para así no dañarla con comentarios ignorantes.

- Tan frío como siempre Ulquiorra. – Su sonrisa desapareció. Rebuscó en sus archivos durante unos instantes. – Bien, aquí está el informe de la muchacha. Orihime Inoue.

- ¿Y bien?

- Ehhh… ¿tengo que leerlo yo? ¿Es que tú no sabes? Pensé que el analfabeto era Grimmjow… - Suspiró, me dedico una última mirada antes de posar sus ojos en el informe. – La mujer proviene de una familia desestructurada, sus padres abusaban de ella y su hermano mayor, así que cuando este último cumplió los dieciocho años la alejo de aquel sufrimiento. Para su desgracia, sufrió abuso escolar por su extraño pelo naranja. – Hizo una pausa y me miró - Al parecer los humanos pueden ser muy crueles, sobre todo los niños. – Volvió a fijar su vista en el informe. - Su hermano fue prácticamente su padre, cuidó de ella hasta el último minuto de su vida, aunque él no era consciente de las humillaciones que sufría Orihime Inoue en la escuela, ella nunca se lo dijo.

Así que era él de quien me hablo antes. Su hermano debió fallecer.

- ¿Qué le pasó a su hermano? – Pregunté, intentando que no notara mi curiosidad.

- Pues… Al parecer, murió en un accidente de coche. La chica quedo sola en el mundo a la edad de nueve años cuando él murió. Tenía el apoyo económico de algún familiar, sí, pero estaba completamente sola. – Hizo una pausa considerable y busco más en sus archivos. – Hmm... sus padres al parecer están en paradero desconocido. Nunca fueron al funeral de Sora Inoue y mucho menos intentaron contactar con ella. – Leyó sus informes con atención. – Tiempo después, conoció a Ichigo Kurosaki y a los demás y descubrió sus poderes. Fín del informe.

¿Ya está? ¿Eso es todo sobre la vida de esa humana? Quería saber más... Necesitaba saber… Oh no, que pensamientos tan absurdos. Pero ahora pude comprender que tenía esa humana que la hacía especial al resto. Ella estaba tan sola como yo…

- Gracias por la información, Szayel.

- A sido un placer, Ulquiorra – Me sonrió complaciente, tal vez, de haberme sido útil, o a lo mejor porque era la primer vez que le agradecía algo al Octavo Espada.

Salí del laboratorio y fui en dirección a la cocina de Las Noches para ver si la comida de la chica estaba lista.

- Ul-ulquiorra la comida de Inoue fue llevada hace un rato por Lilynette –Me dijo un arrancar de servicio. – Me dijo que no se preocupara por ella hoy, y que le había dejado el papeleo de esta semana en sus aposentos.

Bien, supongo que hoy no debía preocuparme mucho por ella. Por el camino, me encontré con Grimmjow, no le mire y pase a su lado con indiferencia.

- Ulquiorra... – Grimmjow me habló. Le preste una mínima atención. – Aizen me ordena ir en busca de la humana, al parecer, está mucho más recompuesta, y ha ordenado que sea entrenada. – Rió con amargura. - ¡Quiere que yo la entrene!

¿Por qué Aizen quería que fuera él y no yo quien entrenase a la mujer? No lo entendía... Grimmjow era muy inestable, podría hacerle daño.

- Ah, me pidió que vinieses por si… bueno. Por si algo no salía según sus planes.

- Te espero en la habitación de la humana mañana, después de su almuerzo. – Conteste, casi sin mirarlo.

Me sentía extrañamente tranquilo sabiendo que se me tenía permitido proteger a la muchacha en aquel entrenamiento.

Aprovechando que la mujer estaba entretenida con Lilynette, comencé a rellenar los documentos. Hum, Keyra Swabbel, Numero 67, quería formar parte de mi fracción. Denegada. Y junto a esta, otras 20 peticiones más ¿Es que no podían aceptar que no quería fracción ninguna?

Después de terminar el papeleo, repasé la lista de tareas adjunta que me había dejado Lilynette. Tareas para esta semana:

1- Cuidar de la humana y ayudar en sus entrenamientos.
2- Vigilar que Grimmjow no vuelva a desobedecer haciendo una visita al mundo humano.
3- Presenciar la Arrancarización del futuro Número 77.
4- Hacer el Papeleo de Yammi
5-
Ir al mundo humano con Starrk para obtener té y otros productos para la mujer

¡¿QUÉ?! ¿Por qué yo? de eso se encargaba Ichimaru...

Eso seguro lo ha escrito Starrk...

Y por último… ah.

6- Pasar más tiempo con la mujer.

"Sé más amable con ella, Ulqui-chan"

Decía la lista como posdata escrita por Lilynette.

Me dormí cuando estaba a punto de ponerme con los papeleos de Yammi, cosa poco común en mí.

Al despertar, era la hora del almuerzo de la mujer, así que siguiendo mi rutina me dirigí a la cocina, recogí la comida que habían preparado para ella y acto seguido puse rumbo a su habitación. Me asusté levemente al descubrir que la puerta de la habitación estaba abierta. Rápidamente traspase la puerta y el plato que contenía la comida de la chica cayó al suelo.

La mujer estaba hecha una pelota, arremolinada en el suelo en una esquina de la habitación. Parecía estar inconsciente. Todo a su alrededor estaba destrozado… Las paredes tenían innumerables grietas, su cama estaba llena de grandes arañazos… La chica tenia la ropa rasgada, su cuerpo estaba lleno de heridas, algunas todavía sangraban. No hacía falta investigar sobre el autor, o mejor dicho, las autoras de tal desastre. Loly y Menoly, las únicas con motivos para poder hacerle eso a una frágil humana, le tenían envidia por la atención que el amo le dedicaba.

Ninguno de los Espadas… y mucho menos sus fracciones serian capaces de causarle semejante daño. Me acerque a ella despacio, la sostuve entre mis brazos levantándola del suelo y la estiré en la cama destrozada. La mujer reacciono contra mi tacto.

- Lo…lo si..ento - La mujer estaba bastante débil, me miraba con los ojos entrecerrados.

- Cúrate, mujer. – Le ordené, ¿Trataba de disculparse?

- Sote..en Kiss..hun. – Dijo la mujer e inmediatamente una luz naranja cubrió su cuerpo.

Esperé ansioso hasta que ella se recompusiera.

-¿Qué paso? ¿Quién te lastimó?

-No.. no lo recuerdo. No pude ver nada. Estaba muy oscuro. – La mujer sonrió levemente, se notaba que era una sonrisa artificial.

"Su hermano fue prácticamente su padre, cuidó de ella hasta el último minuto de su vida, aunque él no era consciente de las humillaciones que sufría Orihime Inoue en la escuela, ella nunca se lo dijo."

¿Por qué? ¿Por qué no pedía ayuda cuando alguien la lastimaba de tal manera? Empecé a pensar que esa mujer era algo masoquista… Pero ese pensamiento desapareció al ver como la mujer lloraba. ¿Lloraba de rabia?, No, si fuera así me lo contaría para asegurarse una venganza hacia sus nuevas enemigas. Entonces… ¿Qué era?

- ¿Por qué lo haces? – Quise saber, la mujer parecía confundida ante mi pregunta, así que le aclaré. - ¿Por qué proteges a quien te lastimó y te humillas de esta manera tan patética?

La chica me miro y comenzó a llorar más audiblemente, sollozando. Me acerque aún más a ella agachándome y poniendo mi rostro a su altura. Me sentía tan impotente, tan fastidiado. La mujer sentía dolor y yo no era capaz de protegerla de ese mal invisible. ¿Por qué no estuve aquí para evitar que esas idiotas le hicieran daño? Ella dejo de llorar para posar sus grisáceos ojos en los míos. Su mirada… Era tan triste… De nuevo esa oscura sensación de fastidio.

Entonces, lo comprendí. Ella no era una inocente. Al menos, no quería considerarse así. No quería ser la típica chica débil que necesita desesperadamente la protección de alguien. Desde los nueve años que cuidó de ella misma, se hizo adulta en aquel momento de su vida, y posiblemente cargo muchas responsabilidades difíciles de llevar.

Definitivamente aquella humana era fuerte. Era cómico ver como ella, una humana, la criatura más débil e indefensa que podía ver en mi mente, se creía que no necesitaba protección y lloraba por sentirse inútil ante los ataques de sus enemigos. Era como un pequeño pez que se creía tiburón. Sentí alivio por primera vez al comprender algo de su personalidad. Ella era valiente. Aparte de ser dulce, amable y buena. Valiente era un buen adjetivo para clasificara. Debería haberlo notado mucho antes, desde que ella accedió a venir aquí, a este tenebroso mundo con el único pensamiento de que así sus amigos estarían en paz.

Algo en mí me hizo reaccionar. Mi cuerpo parecía responder solo. La levanté de la cama con mis brazos y la hice ponerse de pie. La contemplé durante unos instantes… Y la abracé.

Su tacto me sorprendió, era cálida, suave, su pelo algo enredado pero lacio...

Me deshice de su abrazo con brusquedad. Pero ella fue rápida y volvió a abrazarme. Levanto la cabeza para mirarme, sus ojos estaban limpios de lágrimas, ahora… Tenían un brillo especial. ¿Qué estaba pensando?

- Gracias. - Me dijo con una sonrisa. Mi pechó ardió.

La mujer inclinó despacio su cuerpo hacia mí. Posó sus manos en ambos lados de mi rostro y me observó por unos segundos antes de comenzar a recorrer con delicadeza las finas lineas que bajaban de mis ojos. Sus manos se sentían cálidas y suaves contra mi piel de hierro.

Ella era mi opuesto completamente, el sol cálido de un dia de verano.
Ella era bondad, alegría, dulzura... Ella era vida... y yo... era la luna en una fria noche de invierno.

Yo era maldad, tristeza, soledad... Yo era muerte...

Eramos tan diferentes...

Entonces, me besó. Por mi grata sorpresa, yo, correspondí a ese beso. Dulce y lleno de pasión. Era una sensación... electrizante. Quería estar con ella, necesitaba estar con esa mujer de mirada triste y pelo brillante... La necesitaba a ella...

Nuestras lenguas danzaban, formaban remolinos y exploraban la boca del otro.

Por desgracia, noté el reiatsu del idiota de Grimmjow, así que me aparte bruscamente. Ella cayó sentada a la cama.

- ¿Qué es este desastre…? ¿Ulquiorra? – Grimmjow parecía divertido.

- Fueron Loly y Menoly, lastimaron a la mujer, cuando yo llegué estaba en un estado lamentable, así que hice que usara su poder para que sanara.

Grimmjow abrió sus ojos por la sorpresa. Era consciente del odio que tenían a la humana, pero como yo, no hubiese imaginado que fueran capaces de hacerle algo así.

La mujer me miró con su rostro lleno de preguntas.

- Princesa, ¿ya estás bien? – Grimmjow le hablo pacientemente, pero con el desprecio en su voz.

- Sí.

- Muy bien, entonces acompáñame. El amo ordenó que te entrenara.

Sin saber porqué actué así, los seguí, con la mente llena de dudas y el olor de la mujer impregnado en mí.

Por esta vez lo dejaremos aquí! Me he tardado bastante mas en postear esta vez, ya que tube algunos pequeños problemas y no tenía todo el tiempo del mundo.

Igualmente, que les quiero mucho a todos mis lectores y sobretodo a quienes dejais reviews, los cuales muchas veces me animan a seguir publicando este fic ^^

MUCHAS GRACIAS POR LEER!