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No es un drabble sobre ositos de peluche, pero prometo que el siguiente sí ^.^

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Primeros Trazos

Splinter había dejado a sus cuatro niños de 2 años sobre el piso (que obviamente estaba perfectamente limpio y tapizado con papel tapiz) junto con decenas de crayolas y muchas hojas tamaño carta de varios colores además del blanco.

El padre soltero había notado que sus hijos empezaban a agarrar lo que tuvieran a su alcance e intentaban usar ese objeto, como si fuera un bolígrafo o lápiz, y lo restregaban o contra el suelo o contra otro objeto.

Seguramente, pensó Splinter, se debía a que lo habían visto practicar kanji (que es la escritura japonesa); entonces creyó que sería buena idea conseguir crayolas y hojas, y así sus niños empezarían a hacer sus primeros trazos.

Anoche justamente salió a buscar ese primer material didáctico para sus chiquitines, y hoy a media mañana creyó oportuno dejarlos en el piso (porque aún eran muy pequeños para poder "trabajar" sobre una mesa), y entregarles las crayolas y las hojas de papel.

¡Seguramente se divertirían por horas!, pensó con regocijo, horas que él aprovecharía para arreglar todo lo que tenía que arreglar en la casa, desde cambiar el foco fundido del cuarto en donde dormían hasta destapar el lavabo, pasando por tapar las varias goteras que habían en el techo de su humilde hogar y por las que se filtraba el agua cada que llovía.

Y en eso se ocupó Splinter, que gracias a las risas alegres de sus niños (que para él era la más hermosa melodía que pudiese existir en el mundo), el arduo trabajo no se le hizo tan pesado.

Confiando en que sus niños estaban risa y risa, lo que significaba que todo estaba bien, se concentró de lleno en todas esas labores que había pospuesto por la falta de tiempo más que nada.

Pasó una larga hora de trabajo por parte de Splinter y de risas por parte de los niños; entonces Splinter pensó que era necesario ir a ver a sus niños sólo por precaución, pero estaba seguro que sus angelitos estarían tan ocupados rayando las hojas, que ni siquiera se habían preguntando en dónde estaría su padre.

Y al ir con sus hijos… Splinter quedó impactado por las bellas obras de arte que sus niños habían hecho, no en las hojas, sino en las paredes (o al menos hasta donde sus bracitos llegaron a alcanzar).

Todas las paredes estaban coloreadas con rayones de todos los colores del arcoíris: índigo, azul, verde, amarillo, naranja, rojo y violeta.

- ¿Por qué – se preguntó un anonadado Splinter – rayaron las paredes si disponían de hojas de papel? –

No lo sabía el padre primerizo, lo que sí pudo confirmar es que sus niños ni siquiera voltearon a verlo al escuchar su voz; seguían muy entretenidos raye y raye las paredes.

Cualquier otro padre o madre hubiese "pegado el grito al cielo" por esa "travesura" hecha por un pequeño niño de 2 años, ya no se diga 4 niños de 2 años, pero no Splinter (de algo tenía que servir ser un Maestro Ninja).

Respiró profundamente y se tranquilizó, lo que le ayudó a recordar un pequeño detalle.

- Bueno, - sonrío con alivio - después de todo, han hecho honor a sus nombres. -

Volvió a sus labores pensando en los hermosos dibujos que podrían llegar a hacer sus pequeños artistas ya cuando pudieran dibujar más que rayas, y cómo las paredes de su hogar quedarían bellamente adornadas, tan bellamente como la misma Capilla Sixtina.

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Muchas gracias por leer y por tus comentarios.

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