¡Gomen nasai!
¡Se me estaba olvidando el drabble del mes!
Pero aquí está.
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Una prueba difícil
Miguel Ángel está en la cocina horneando galletas como postre para la comida de hoy.
Ha hecho galletas con chispas de chocolate, y también galletas de avena para el vegano de la familia.
Gracias a que no hay ventanas, el aroma dulce se propaga rápidamente por toda la casa apenas las galletas son sacadas del horno.
El cocinero deja la bandeja con galletas sobre la mesa para que se enfríen, luego se para en la entrada de la cocina.
- Tres… -
Por alguna razón, comienza con la cuenta regresiva.
- Dos… Uno… -
De la nada, y desde diferentes puntos de la casa, surgen tres manchones verdes que en un parpadeo llegan a la cocina.
Miguel Ángel logra contener al tropel que casi lo aplasta al querer entrar por las galletas doraditas y devorarlas como si no hubiera un mañana.
- ¡Queremos galletas! –
Rafael, Donatelo y Leonardo demandan el postre mucho antes del tiempo debido.
Por experiencia, Miguel Ángel sabe que es imposible que sus hermanos, y mucho menos él, sean capaces de esperar a comer galletas hasta la hora de la comida, así que han acordado que pueden comer una sola galleta, siempre y cuando no olviden los buenos modales.
- Niños, haber díganme, ¿qué nos ha enseñado Sensei? –
Rafael es el primero en levantar la mano.
- Dime, Rafita. -
- Que hay que formarnos en fila y según como llegamos. –
- Cierto… - Miguel Ángel le da razón a Rafael, pero…
- Pero, – Leonardo interrumpe – como siempre, Sensei es el primero en llegar. -
Los otros tres voltean, y se dan cuenta de que Splinter está deleitándose con una crujiente galleta…
- Yom, yom… -
… que de hecho es la tercera, porque también han notado los tres espacios vacíos en la bandeja.
Una de las reglas del pacto, es que, si eres lo suficientemente rápido para esquivar al cocinero, no es necesario que te formes, y pasas a servirte tú mismo.
Miguel Ángel nunca ha sido capaz de darse cuenta en qué momento Splinter se cuela a la cocina.
- ¡Sensei! –
Rafael, Donatelo y Miguel Ángel reclaman a su Maestro porque se ha salido con la suya, otra vez.
- Tienen que… yom, yom… mejorar su velocidad… yom, yom… mis niños... yom, yom… -
Splinter sale de la cocina dejando a sus muchachos pensando en la forma más efectiva de vencerle en la próxima carrera por las galletas recién horneadas.
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Muchas gracias por leer.
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