Bien, esta es la parte final del fanfic :)

Espero les guste, pues a mi en lo personal me agrado mucho hacerla.


¿MISIÓN FALLIDA?

EPILOGO

Había pasado exactamente un mes desde que había sido visitado por Akashi Seijuro, y este le había dedicado aquella promesa…

Desde ese día, sin importar que, le comenzaron a llegar flores, tanto en su trabajo como en su casa. Un ramo diferente cada día, y aunque al principio creyó que eran simplemente elecciones al azar, no tardó mucho en darse cuenta de que en realidad todas eran mandadas con total intención, para transmitir lo que el pelirrojo quería decirle.

Cada ramo un significado.

Narcisos amarillos, rosas color lavanda, margaritas, girasoles, camelias, rosas rojas y azules…

Tetsuya deseo jamás haber aprendido el lenguaje de las flores cuando iba en la preparatoria, pues el último ramo había sido de gladiolos…lo que significaba que el pelirrojo quería verlo, o mejor dicho, quería una cita con él.

Lo peor era que sus amigos en la agencia habían comenzado a meterse en el asunto, queriendo saber quién era la persona que le mandaba aquellos detalles, y él no era capaz de decirles, aunque sospechaba que cierto medico se hacía ya una idea.

Por otro lado, para mejorar las cosas, Alex, Momoi y Riko se habían unido para tratar de convencerlo de, aunque no les dijera el nombre del chico o chica, mandara una respuesta en el mismo lenguaje.

Y de esa forma es como había llegado a aquella florería, donde no se decidía a pedir nada.

No sabía qué hacer. Por un lado una parte de él le decía que eligiera ya, mientras que la otra insistía en tratar de convencerlo de salir de aquel lugar e irse a casa, ignorando los ramos que adornaban prácticamente cada rincón de esta.

Por unos segundos el menor miro el ramo de sauces rastreros frente a él, que fácilmente podrían terminar con todo aquello para que pudiera continuar con su vida. Su significado era simple "amor no correspondido".

¿Qué debía hacer?

Soltando un suspiro mientras se llevaba una mano al pecho, tratando de ignorar los fuertes latidos de este, Kuroko finalmente tomo una decisión y dirigió su mano a aquellas flores, pero cuando se encontraba a punto de tocarlas, la chica que atendía el lugar choco accidentalmente con él, pues no lo había notado.

-¡Lo siento mucho! -se disculpó inmediatamente la muchacha, quien sostenía fuertemente el ramo de flores que traía en sus manos, pues casi se le habían caído con el golpe –No te vi, enserio lo lamen…

-Esas flores son… -la interrumpió el menor, señalándolas.

-Oh, ¿estás? –la pelinegra embozo una sonrisa comprensiva –Son flores de ciruelo. Es el último ramo que nos queda, aunque creo que la chica de allá quería pedirlas.

-Me gustaría mandárselo a alguien –se apresuró a decir el menor, sin notar el sonrojo que poco a poco crecía en sus mejillas.

La vendedora no pudo evitar sonreír, pues le había mentido al decirle que alguien más las estaba buscando. De algún modo había pensado que el chico necesitaba un empujón…, aunque esta vez uno no accidental.

-Con gusto me hare cargo de ello. Ven, hare tu pedido.

Sin decir más, Kuroko siguió a la chica para darles los datos del envió, y claro, pagar por este.

-Bien, en unos minutos las mandare. Que tengas un gran día –lo despidió la menor una vez le dio su cambio.

-Gracias, igualmente –susurro el menor con la mirada gacha, antes de salir del lugar sin perder el sonrojo en sus mejillas.

Una vez la puerta tras el peli-celeste se hubo cerrado, la dependienta comenzó a arreglar el ramo de este, colocando la tarjeta que tenía la dirección, y aunque por un momento le pareció extraño que no le diera alguna nota para el destinatario, sino que se limitara a colocar una hora sobre la misma hoja donde estaba la dirección, pero al mirar mejor las flores simplemente embozo una sonrisa.

-"Mantén tu promesa" –pensó la chica, analizando el significado de aquellas flores de ciruelo, pues seguro había toda una historia detrás de ellas como para que aquel lindo chico las escogiera.

-De algún modo me recuerda a ese tipo de cabello rojo que viene todos los días… -murmuro sin darse cuenta, antes de encogerse de hombros y continuar con su trabajo; después de todo, no había nada que las flores no arreglaran cuando se sabían usar.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

No es que se arrepintiera de su decisión, en lo absoluto…pero estaba muy nervioso, pues no sabía si había hecho lo correcto, aunque bien, solo darían un paseo ¿no? Nada fuera de lo normal…

Además, seguro su cita no duraría nada, pues ahora se conocerían de verdad, y bueno, él no se consideraba alguien realmente interesante lejos de su trabajo. Eran muy diferentes.

Lo más probable es que todo comenzara mal y terminara mal. Es decir…

El sonido del timbre le hizo respingar.

Mirando el reloj comprobó que el pelirrojo había llegado justamente a la hora que le había anotado en las flores…

¿Qué diablos estoy haciendo?

Tratando calmarse, se levantó del sofá, tomando su cartera y celular, antes de ir hasta la puerta y abrirla, encontrándose con aquel pelirrojo de ojos bicolores que tan nervioso lo ponía, y que justo ahora sostenía una sencilla dalia malva en sus manos.

-Gracias –dijo el pelirrojo antes de nada, ofreciéndole la pequeña flor, recalcando el significado de estas con lo dicho.

Sin saber que decir, Kuroko simplemente acepto el detalle, antes de sacar de detrás de él la magnolia rosa de la que no había estado muy seguro de comprar pero de la que ahora no se arrepentía.

Akashi no pudo evitar sonreír ante la imagen que daba el menor al darle aquel objeto, pues este parecía ser un reflejo de sí mismo, pues expresaba toda la timidez que el momento le hacía sentir.

Sin duda alguna ese peli-celeste era hermoso…y el haría lo que fuera para que este lo amara y dejara atrás todo recuerdo oscuro.

Algo dudativo, el pelirrojo dio un paso enfrente, tomando la mano del menor antes de depositar un pequeño beso en su mejilla, sintiendo está caliente debido al sonrojo que rápidamente había aparecido en su rostro.

-Vamos –murmuro, separándose y jalándolo de la mano para que lo siguiera hasta su auto, que en esta ocasión era mucho más simple.

Akashi le abrió la puerta al menor, dándole su espacio para que no se sintiera incomodo, como en aquella ocasión…

Una vez ambos arriba, el pelirrojo hizo arrancar el vehículo, con rumbo a la ciudad.

-No planee nada –le aviso al peli-celeste –así que ¿adónde te gustaría ir?

Por unos segundos Kuroko se mantuvo callando, mirando la flor que Akashi le había dado sin saber muy bien que responder, hasta que una idea –o más bien deseo –pasó por su cabeza fugazmente.

-Quiero un batido de vainilla –soltó sin más, embozando una hermosa sonrisa a opinión de Akashi, quien incluso pudo sentir sus mejillas arder por culpa de esta.

-Em…bien, pues vamos por él – respondió tras recuperarse de aquella linda imagen.

Sabía que las cosas irían lentas a partir de ahí, pero a Seijuro no le molesto aquello en lo más mínimo si de eso modo podía ver cada una de las diferentes expresiones que el menor podía regalarle, pues sin duda alguna se había enamorado de aquel chico, y ahora que este le había dado una pequeña oportunidad, la aprovecharía al máximo para hacer que este sintiera lo mismo por él.

Pero lo que Akashi Seijuro no sabía, era que a pesar de todo…el menor ya le correspondía.

FIN


Ahora si, que les pareció el final? c: ¿Les gusto? ¿no les gusto? Diganme por favor ^^

Espero no haber decepcionado a nadie D':

Bueno, ya con esto a sido todo por mi parte. Obviamente seguiré escribiendo de esta linda pareja en el futuro, pero supongo que sera cuestion de ver, pues como ya dije, no tengo mucho tiempo libre que digamos.

Muchas gracias por seguirme a lo largo de esta historia!

Nos leemos!