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SIEMPRE ALERTA
Leonardo, recostado sobre la suave hierba, estaba disfrutando de la fresca sombra de aquel frondoso árbol; el sol era intenso.
Se estaba tan bien: la suave brisa, el delicioso aroma del campo abierto, el arrullador calor… Estaba quedándose dormido, pero se resistía.
¿Cómo iba a tomar la siesta conociendo perfecto lo peligroso que era el lugar en el que se encontraba?
En cambio, Usagi no tuvo el menor problema.
Leonardo volteó perezosamente a mirar a su amigo.
Llevaban varias horas caminando bajo el fuerte sol, y fue Usagi quien sugirió descansar un momento.
Sabiendo que todavía tenían un largo camino que recorrer para llegar al pueblo más próximo, Leonardo aceptó porque Usagi se veía cansado; ambos se tendieron sobre el pasto.
Usagi "se hizo bolita" y casi de inmediato se quedó dormido. Leonardo no pretendía dormir, pero al poco tiempo, el sueño estaba venciéndole; hacía lo posible por estar despierto.
El mundo de Usagi era un paraíso gracias a la bella naturaleza que bullía por doquier, pero, así como era un lugar hermoso, era también peligroso: abundaban los animales salvajes y los bandidos; sin embargo, Leonardo casi se convencía a sí mismo de dormir la siesta por una razón: su amigo era un samurai.
Aun estando dormido, Usagi siempre permanecía alerta. Además, él era un ninja; también estaba siempre alerta.
¿Quién podría atreverse a asaltar a un samurái experimentado y a un ninja infalible mientras descansaban?
Leonardo no pudo terminar de pensar que serían unos tontos aquellos que los atacaran porque se durmió.
Fue llevado al mundo de los sueños de una manera tan tranquila y liviana como hace mucho tiempo que no pasaba.
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Pasaron minutos, o quizás una hora, pero de repente…
¡Leonardo abrió los ojos!
¡Alguien tocó su cara con un arma!
¡Sólo atinó a abrir los ojos porque jamás se dio cuenta de que eran atacados!
¡Abrió los ojos implorando al Cielo que no le hubiesen hecho daño a Usagi por su culpa, y…!
Y lo que vio frente a él fueron los enormes y redondos ojos negros de un pequeño dinosaurio cuello largo.
Leonardo miró sin parpadear al curioso animalito, sin estar seguro si lo que veía era un sueño o un espejismo debido al calor. Fue hasta que el animalito le dio otro lengüetazo en la cara que despertó del todo.
Leonardo parpadeó y el animalito huyo.
Sonrió alegrándose que sólo se tratara de un animalito buscando qué comer.
Tomó su mochila, sacó una barra de avena que había traído consigo y la dejó a un lado por si su amiguito regresaba.
Volvió a recostarse y volteó a ver a su otro amigo.
- Con que siempre alerta. – fingió estar molesto – Ni siquiera te diste cuenta de que fui atacado por una bestia feroz. –
Usagi siguió durmiendo despreocupadamente.
- Descansa. Yo vigilo. –
Eso dijo el ninja infalible mientras observaba a su alrededor en busca de cualquier peligro que los acechara.
Leonardo volvió a quedarse dormido.
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Efarraiz me pidió que escribiera algo de Leo, y aquí está :)
Ojala que te haya gustado este drabble, Efarraiz.
Y bueno, este es el último drabble para esta serie.
Claro que seguiré escribiendo drabbles, pero los subiré por separado.
De verdad que me da mucho coraje que yo ya no escriba tanto como antes, y es que el trabajo está de muerte. Tengo que trabajar sábados, domingos, hasta días festivos, pero seguiré escribiendo.
Muchas gracias a todos mis estimados lectores.
Cuídense.
Nos seguimos leyendo.
C:
