MI PERDICIÓN


Haber ayudado a Sikowitz el día anterior había hecho que este día, el mismo profesor me sacara de su clase.

Pensarán que era algo injusto y sin razón, pero la verdad era que no. Sikowitz me había dicho que podría faltar a su clase pero yo no quise hacerlo, además de que no me gustaba faltar a clases, era la única clase que compartía con todos mis amigos, o bueno, casi todos ellos.

Jade no estaba en su asiento habitual cuando entré al aula, creí que entraría antes de que Sikowitz llegara, pero el profesor entró y ella seguía sin aparecer, lo que me alertó.

No la había visto en todo el día y esperaba poder verla en esta clase, pero al parecer no sería así. Justo cuando estaba por preguntarle a Cat sobre la falta de Jade, Sikowitz habló.

-¿Qué haces aquí?-Preguntó dirigiendo la vista hacia mi lugar.

Giré mi cuerpo esperando ver a alguien detrás de mí pero no fue así, no había nadie.

-¿Me lo dice a mí?-Pregunté

-Sí Toro, te lo digo a ti.

-Es Tori.-Corregí.-Y estoy tomando clase.

-Sal de mi salón.

-¿Qué? ¿Por qué?-Le pregunté un poco sobresaltada.

No dijo nada y se limitó a señalar con su dedo índice la puerta.

-Sikowitz, si este es un ejercicio de actuación preferiría que me lo dijeses antes de que piense que es verdad lo que me estás pidiendo.-Alcé las cejas.

-Ayer te dije que podrías saltarte mi clase.-Dijo un poco molesto.

-Lo sé, pero no me gusta faltar y...

-Fuera de mi clase, Toro.-Su tono de voz se elevó mientras seguía señalando la puerta.

Voltee a ver a Beck y a André quienes sólo levantaron los hombros. Decidí no hacer enfadar a Sikowitz así que tomé mis cosas rápidamente y me apresuré a salir del salón no sin antes decir algo.

-Eh...¿Sikowitz?

-¿Si Toro?-Su voz de nuevo era como antes.

-¡Es Tori!-Grité mientras me alejaba a toda prisa del salón.

Una de las tantas razones por las que no me gustaba saltarme clases era porque no tenía nada productivo que hacer. No tenía muchos amigos, y no es porque no pudiera hacerlos, de echo muchos chicos y chicas me buscaban intentando formar alguna amistad conmigo y algunas veces hasta algo más, pero no lograba congeniar con ninguno de ellos.

Miré el pasillo desierto y suspiré. Me dirigí hacia mi casillero y coloqué dentro los libros que ya no ocuparía, lo cerré y me recargué en él.

Desde aquí podía ver su casillero.

Lleno de tijeras con su fondo negro. Noté que eran tijeras sin punta, como esas que te obligaban a llevar a la escuela, y no pude evitar sonreír al imaginar a Jade molesta porque tuviera que usar esas tijeras en vez de las que tenían punta metálicas que tanto le gustaban y que solía traer en su bota.

Volví a preguntarme dónde estaría. No sabía siquiera si había venido a la escuela. Cat seguro lo sabría pero Sikowitz me había echado de la clase sin llegar a preguntarle nada. ¿Y si la llamaba? No era una buena idea. Si no había venido a la escuela seguramente estaría ocupada o durmiendo y no quería molestarla. Si le enviaba un mensaje era lo mismo. Tendría que quedarme con la duda.

El sonido de una puerta azotándose me sacó de mis pensamientos y voltee hacia el lugar de donde provino el ruido; el cuarto del conserje. La puerta había sido azotada y dudaba que hubiese sido el conserje, el cual acostumbraba a entrar para dormir, si hubiera sido él lo habría hecho con cuidado de no alertar a nadie. El sonido fue de esos que hacía Jade cuando estaba molesta o triste y no tenía a ningún lugar al que ir más que a ese sucio y oscuro cuarto, para poder esconderse del resto de los alumnos.

No lo pensé dos veces y casi corrí hacia la puerta pero me detuve antes de abrirla.

Había descartado que fuese el conserje, dado la intensidad del golpe, pero aún así podría ser cualquier otro alumno intentando esconderse o tal vez una pareja intentando tener algo de intimidad. Me lo pensé ante de abrir.

Al diablo, sólo el conserje, Jade o yo entrábamos a este lugar.

Abrí la puerta lentamente y al escuchar su grito rápidamente volví a cerrarla. El sonido de algo estrellándose contra ella me hizo sonreír. Por supuesto que era ella.

Esperé unos segundos y volví a abrir.

-¿Qué no escuchas? He dicho que lar...-Dejó de gritar en cuanto me vio.-¿Qué haces aquí?-Me miró extrañada.

Le sonreí levemente y me introduje completamente dentro del cuarto.

-Sikowitz me echó de su clase.-Le contesté con un levantamiento de hombros mientras la veía.

Estaba sentada en el suelo, a su lado estaba un vaso de café y frente a ella, lo que parecía ser el bote de basura pero cortado en perfectos cuadros apilados uno sobre otro.

-¿Sikowitz te echó de su clase a ti?-Preguntó un poco sorprendida.

-No preguntes.-Me limité a decir sonriendo mientras me sentaba a su lado.

Noté que cerca de mí, en el suelo, estaban las tijeras que acostumbraba a cargar con ella.

-¿Me lanzaste tus tijeras hace unos momentos?

-No sabía que eras tú.-Se excusó señalándolas para que se las diera.

Se las di y voltee a verla.

-Pensé que no habías venido a la escuela.

-Pues aquí me tienes.-Dijo jugueteando con las tijeras.

No dije nada y sólo asentí mientras miraba sus manos mientras seguía moviendo las tijeras.

-¿No preguntarás dónde estuve toda la mañana?-Me miró curiosa con su característica ceja levantada, algo que estaba segura que había hecho.

Sonreí al notar sus intenciones y voltee mi mirada a su rostro. Como dije, su ceja estaba en lo alto.

-¿Dónde estabas, Jade?-Hice el mismo gesto que ella.

-Pues fui por un café.-Contestó alejando su mirada de mí y concentrándola en sus manos.

-Pudiste haberlo comprado aquí.

-Tenía algunas cosas que pensar.

Levantó su mirada un momento hacia mí y luego volvió a bajarla. Tomó un trozo de plástico y comenzó a cortarlo.

-Esta mañana, cuando llegué, estuve hablando con Beck. Me dijo que estaba muy emocionado por su chica, que hacía años que no se sentía así. Sé que lo dijo sin pensar y sin querer hacerme sentir mal, pero no lo sé, se sintió raro.

-Me hubieras llamado y te hubiera acompañado por ese café.

Soltó una risa casi inaudible y me miró.

-Tú eres Tori Vega, no te saltas clases.-Le sonreí, tenía razón.-Además te dije que quería pensar algunas cosas.

-¿Llegaste a alguna conclusión?

-Eso creo.

Soltó un fuerte suspiro aún mirándome.

-Estoy muy feliz por Beck, uno de los dos iba a dar el primer paso y hacer, aunque pasaran ya 6 meses, una ruptura oficial.

Asentí al ver que estaba bien diciendo todo aquello y volví a sonreírle, el timbre nos interrumpió como ya era de costumbre y las dos nos levantamos.

-Le dije a Cat que la llevaría a casa, ¿quieres que te lleve?-Preguntó mientras guardaba sus tijeras.

-Claro.-Contesté mientras abría la puerta y le cedía el paso.

-Además.-Se de tuvo en el marco antes de salir.-Me di cuenta de que si él puede salir con una chica, ¿por qué yo no?-Me guiñó un ojo que me dejó desconcertada antes de salir y pederse por el pasillo.

Yo me quedé ahí analizando sus últimas palabras junto con el gesto que pocas veces hacía.

Cada día la entendía menos, eso estaba claro. Jade West era un puzzle muy difícil de resolver y dudaba poder hacerlo en un largo rato.


A petición de Mako-Wolf, un capítulo un poco largo. (Juro que no lo hice con el propósito de que dejes de estudiar, tocó que fuese largo xD)

Desde el principio había dicho que iban a ser capítulos cortos, pero creo que de ahora en adelante habrá excepciones.

Espero que les esté gustando.

Espero sus review, me encanta leerlos. Me motivan bastante.

¡AGUR! :3