MI PERDICIÓN
-Tienes que pasar tu brazo por la espalda baja de Jade y después sostener su cintura cuando cantas esa parte de la canción, Tori.
Tomé a Jade como Sikowitz me había dicho y me coloqué detrás de ella.
Habíamos pasado toda la mañana leyendo el libreto e intentando aprendernos por lo menos la primera parte de la obra, y después Sikowitz nos había puesto a prueba sin los libretos, justo lo que estábamos haciendo en este momento. Jade se había mantenido callada gran parte del tiempo y solo hablaba cuando tenía que hacerlo, Cat me había dicho que era parte de su rutina para memorizar los diálogos más rápido.
-Jade, voltéate hacia Tori y toma su mano mientras la miras a los ojos.
Ella hizo lo que le indicó y nuestras miradas se conectaron mientras yo cantaba acapella.
Los ojos de Jade siempre me habían parecido hipnotizantes, no sólo por su hermoso color, sino la forma en que te miraba. Tenía algo que te hacía temblar con sólo una mirada, a veces de miedo, a veces de amor. Y en estos momentos mi cuerpo había dejado de ser controlado por mi mente y el insistente golpeteo en mi pecho era el que lo manejaba junto con las manos de Jade en mi cadera, y esas pozas azulverdosas que me hacían temblar.
Seguí cantando mientras intentaba seguir la coreografía a su lado, lo cual no era difícil, pues sus manos me guiaban perfectamente, mientras nuestras miradas seguían conectadas tal como lo había indicado Sikowitz, y además, aunque intentara despegar mi vista, no podía hacerlo.
Me había pasado gran parte del fin de semana intentando ignorar los pensamientos sobre Jade y sobre lo que me había dicho Cat, y lo había logrado, pero hoy al verla entrar por las puertas de la escuela, con su típica vestimenta negra y su andar tan seguro, había logrado que mi corazón se acelerase en pocos segundos y no sabía por qué, o tal vez si, pero quería ignorarlo.
Me acerqué a mis amigos después de haber recogido todas mis cosas del auditorio, pues el ensayo había terminado y me esperaban para ir a almorzar.
-Tori, gran ensayo, cantaste muy bien y eso que era práctica.-Dijo Beck mientras caminábamos.
-Es verdad, cada vez mejoras.-Corroboró André.
-Gracias chicos, creí que había desafinado a mitad de la canción.-Dije preocupada.
-Tu nunca desafinas, Tori.-Dijo Cat.
-Es verdad, Vega. Imposible que lo hagas.
Miré a Jade y ella me miró a mí de imediato. Le lancé una sonrisa de agradecimiento y seguimos caminando.
El ensayo me había provocado apetito así que Cat y yo fuimos al camión de Festus por algo de comer, terminé pidiendo un burrito.
-¿Qué fue eso?-Preguntó mi amiga pelirroja.
-¿Qué eso?-Pregunté viendo el menú. No quería un burrito, pero lo demás era peor.
-Eso del pasillo entre tú y Jade. ¿Desde cuando se mandan sonrisas y miradas entre ustedes?
Dejé de ver el cartel y miré a Cat quién me veía como cada vez que hablábamos sobre Jade; cómplice.
-No sé a qué te refieres.-Voltee de nuevo al carrito.
-Oh, claro que lo sabes.-Atacó divertida.-Y sabes que te mueres por decírselo a alguien, pero intentas ignorarlo, pero aquí estaré yo cuando quieras decirlo. A Jade le funcinó.
-¿Qué le funcinó?-Pregunté frunciendo el ceño por la mención de Jade.
-El decirlo a alguien. Ya sabes, cuando te gusta alguien tienes que decírselo a alguien para que se vuelva real.
Alcé las cejas sorprendida y abrí la boca para decir algo.
-Tori, tu burrito está listo.-Interrumpió Festus.-Cat, aquí está tu malteada de fresa como te gusta.
-¡Yei!-Cat corrió por su malteada olvidándose de la conversación que estábamos manteniendo tan rápido como si estuviesemos hablando del clima.
Me limité a seguir a Cat de regreso con mi burrito en mi plato hasta llegar con nuestros amigos, Cat se sentó y yo me senté en el único lugar disponible que había, quedando a lado de Jade.
-¿Por qué tardaron tanto? ¿De qué tanto hablaban?-Preguntó Jade.
-Oh, sólo le decía a Tori que debería aceptar que le gus...
-Que debería aceptar que me gustan los burritos.-Interumpí enviándole una mirada asesina a la pelirroja que obviamente ignoró.
-Creí que los comías sólo porque es lo único comestible que tiene Festus.-Dijo André extrañado.
-Las malteadas también son buenas.-Interrumpió Cat.
-Tienes razón, a mí me gusta la de choco-banana.-Opinó Beck.
-La de explosión de moras es mejor.-Dijo André.
Me alegré de que los chicos cambiaran de tema y me limité a comer intentando ignorar como siempre, las miradas que Cat me lanzaba de vez en cuando cuando Jade y yo intercambiábamos alguna palabra.
Después de terminar el almuerzo, cada quién se dirigió a su clase, yo iba a la do de Beck por el pasillo hacia la clase que compartíamos.
-¿Qué pasa con Jade?-Preguntó de pronto mi amigo.
-¿Qué pasa de qué?-Le devolví la pregunta.
-Sé que por fin son amigas, por lo tanto te cuenta ciertas cosas, ¿no?
-Sí, algo así.-Contesté un poco dudosa.
-Quiero sabes si está "bien".-Dijo haciendo comillas con sus dedos en la última palabra.
-Beck, estamos en el mismo grupo de amigos, creo que puedes notar tu solo que está "bien".-Imité su gesto.
-Me refiero a que si está llevando bien lo de mi novia y si tal vez está saliendo con alguien.-Dijo directo.
-Oh, eso.-Alcancé a contestar.-Pues no lo sé, no la he visto con nadie.
-¿No? Creí que a estas alturas ya estarían cientos de chicos intentando convencerla de salir.
Sentí como mi estómago se encogía de sólo imaginar eso.
-No lo sé Beck, ya sabes como es Jade con esos temas.-Contesté justo cuando llegamos a la puerta del salón.
Beck se dirigió rápidamente a su asiento y yo me quedé en la entrada viendo el pasillo que ya estaba medio vacío.
Cuando estuve a punto de entrar, dirigí la mirada de nuevo hacia afuera y me topé con Jade a unos metros de distancia.
Estaba con un grupo de chicas y tenía una cara de fastidio. Parecía que en cualquier momento golpearía a cada una de ellas. De pronto su mirada se dirigió al pasillo, tal vez buscando una salvación y se detuvo al verme.
Me sonrió al instante y mi pulso comenzó a acelerarse. Le devolví la sonrisa y ella negó con la cabeza aún con la sonrisa en sus labios y pude en leer en sus labios las ganas de matar a las chicas que la acompañaban lo que me hizo sonreír más mientras apretaba mis libros contra mi pecho que cada vez latía más y más.
Noté como mi profesor se dirigía por el pasillo en dirección de mi clase, lo que me daba pocos minutos y me despedí de Jade con la mano señalándole a mi profesor. Ella asintió y me guiñó un ojo mientras me sonreía para voltear hacia una de las chicas que reclamaba su atención.
Me giré lista para entrar al aula antes de que el corazón se me saliera por el pecho, pero algo me hizo voltear de nuevo hacia ella.
Me estaba mirando mientras la chica de antes parecía reclamarle por su falta de atención pero ella no le hizo caso y sólo hizo un gesto de fastidio con sus ojos que me hizo volver a sonreír antes de entrar por fin.
-Mmm, ¿Beck?-Lo llamé cuando me senté junto a él.
-¿Si?
-Creo que si hay alguien que está detrás de Jade.
-¿Y quién es?
Me limité a levantar los hombros con una sonrisa. Una gran sonrisa.
