Tot12: Yo sé, me cuesta mucho la narrativa en primera persona, pero quería probar. Espero poder mejorarla.
Guest : Muchas gracias!
Synchronicity girl : Seguirás esperando por Ikki...y nada de bueno, ni que nada.
darkacuario: Muchas gracias, me alegra que te guste!
No pasó tanto tiempo como el que pensé para que Shun despertara. Después de dos horas en las que ninguno de nosotros dijo nada, el quejido de cansancio de Shun nos alertó.
-No te esfuerces mucho.- dijo Hyioga con una sonrisa mientras ayudaba a Shun a recostarse de nuevo. –Shiryu irá a llamar a Yûki para que te revise.-
-¿Qué pasó?- preguntó Shun moviendo muy rápido su mirada hacia todos lados. Estaba claramente nervioso y asustado.
-Te desmayaste en mi habitación un poco después de que desperté.- le dije acercando mi silla a su cama.
-Ya regreso, ¿vale?- dijo Shiryu saliendo de la habitación. Lo más seguro es que hasta ese momento haya captado lo que dijo Hyioga segundos antes.
Shun se había quedado cabizbajo, un tanto pensativo. Hyioga me miró buscando una respuesta a su comportamiento y yo negué con la cabeza, indicándole que yo tampoco entendía. De la nada, Shun respiró profundamente y se puso más nervioso que antes.
-Shun…¿Qué sucede?- preguntó Hyioga dudando sobre si era bueno abrazar o no a Shun en un momento así.
-No, nada…Lo siento.- Sonrió de manera forzada y se quedó viendo a la ventana.
Shiryu y Yûki llegaron, pero Shun pareció no notar su presencia pues no movió su vista de la ventana. Pensé que tal vez si era verdad lo que el médico dijo, que Shun necesitaba sentirse mejor anímicamente para que su salud se restableciera, que estaba distante y que hablaba menos que antes.
-Shun.- llamó Yûki bastante serio y preocupado al notar el extraño interés de Shun en la ventana.
Shun se volteó un poco y saludó con una sonrisa de lado.
-¿Te sientes bien como para hablar conmigo un rato?- Yûki se le acercó lentamente y se sentó en una orilla de la cama.
Shun asintió sin decir una palabra ni apartar su vista de la ventana.
El doctor nos pidió en silencio que saliéramos de la habitación. No me gustó nada la idea, pero ni mis amigos ni yo podíamos hacer mucho con Shun en esos momento, lo mejor que nos quedaba era dejar a Yûki trabajar.
Salimos en silencio, pero aun si hubiéramos salido con tambores Shun no lo habría notado…A menos que lo hubiésemos hecho por la ventana.
-¿Nos quedaremos oyendo?- preguntó Hyioga ya con una oreja en la puerta.
-¿Tú que crees?- dijo Shiryu haciendo lo mismo que Hyioga. Yo los seguí también porque la ignorancia de qué le pasaba a mi amigo me estaba matando.
Al principio no se oía nada, pero pensé que quizá Yûki estuviera tomando su tiempo.
-¿Qué tiene esa ventana que tanto te gusta?- se escuchó la voz alegre de Yûki.
-Yûki*…- escuché la de Shun con un tono bastante raro, como triste y distraído.
-¿Yo?-
-No…nieve.- me quedé extrañado de lo que dijo Shun, en ese tiempo no había nieve en Japón. Ni siquiera estaba lloviendo.
-¿Nieve…?- Yûki se quedó callado de la nada y los que estábamos oyendo desde afuera nos quedamos expectantes a que siguiera. –Tienes razón…está cayendo nieve.-
Shiryu volteó su cabeza y nos dijo: -Chicos, está nevando.-
-¿Nevando?- dijo sorprendido Hyioga.
Ambos se quedaron pasmados viendo la ventana, pero yo estaba más preocupado del por qué no lo habíamos notado antes, del por qué Shun no lo había dicho… de que de la nada tanto Shun como Yûki se habían callado.
-Chicos…vengan.- les llamé un poco bajo pero tan fuerte como para que me escucharan. Ambos se apresuraron a llegar.
-Nieve en esta época del año…Este día ha sido muy extraño.- escuché a Yûki decir un poco más cerca de la puerta.
-¿De verdad? – Y, en ese momento en que Shun dijo eso, el miedo anterior volvió. Ese tono de voz que no expresaba un sentimiento claro, esa pequeña risa que se escapaba el final de cada oración. Casi podía imaginar sus ojos neutros y extraños parpadeando lentamente mientras sonreía de lado con diversión y malicia, haciendo que ese pequeño beso a la izquierda de sus labios se hiciera más notorio.
-Sí…es más, de eso más o menos es de lo que quiero hablar contigo.-
-¿Sobre lo que pasó?- no podía controlar mi respiración ni mi corazón, el miedo había vuelto y lo había hecho más fuerte.
-Eh…sí. Es decir, ¿me puedes decir si te sientes mal por algo o alguien? Cualquier cosa que te esté molestando.-
Todo quedó en silencio, pero un silencio tan extraño que llegaba a ser macabro. Solo se escuchaba el sonido del viento en la habitación, ni un solo ruido por parte de ninguno. Al parecer no solo a mí me pareció extraño, dado que Shiryu nos avisó en voz baja que mejor abriría la puerta.
Nos sorprendimos al ver que ni Shun ni Yûki estaban ahí, solo la habitación vacía con los aparatos que antes estaban conectados al cuerpo de nuestro amigo.
-¿Pero qué…?- Shiryu buscó en el baño y tampoco había nadie; la ventana estaba abierta, pero Shun estaba débil y Yûki no lo hubiera dejado si quiera levantarse de la cama. Cada uno pensaba en silencio las posibilidades de una explicación lógica, pero creo que ninguno llegó a nada parecido.
-¿Cómo pueden dos personas desaparecer así como así de una habitación? ¿Y más estando una de ellas enferma?- Hyioga estaba bastante alterado y molesto, y la verdad es que ni Shiryu ni yo estábamos mejor que él, por lo que ninguno pensaba con claridad y no llegábamos a nada.
El celular de Shiryu rompió el silencio de reflexión que se había creado hacía ya varios minutos entre nosotros.
-Saori.- dijo Shiryu sin demasiados ánimos. Contestó de mala gana y después de un posible grito por parte de Saori habló. –Shun se puso mal un poco después de que Seiya despertara, usamos el auto para traerlo al hospital y no tuvimos tiempo ni cabeza para avisarte.- debo decir que me sorprendió mucho la aparente tranquilidad de Shiryu para decir ese tipo de cosas. Supongo que se controlaba para no alterar a Saori o asustarnos más a nosotros. Después de eso colgó.
-¿Por qué le colgaste?- pregunté aún sin poder controlar mi ritmo cardíaco.
-Porque iba a preguntar más cosas y no tengo ganas de responder ni de decirle que Shun desapareció junto a nuestro médico de confianza de manera sospechosa e inexplicable.- puedo jurar que no respiró mientras dijo eso. En verdad estaba alterado.
El silencio volvió a inundar el ambiente y seguíamos sin respuestas que nos ayudaran a saber por lo menos cómo se habían ido.
Pasaron varias horas sin que ninguno de nosotros consiguiera algo para encontrar a Shun y a Yûki, no le habíamos dicho nada a la demás gente del hospital porque no queríamos involucrar a más personas. No queríamos porque las circunstancias de la desaparición no fueron normales, y esto nos alarmaba a todos.
-Sentimos mucho si los preocupamos…- La voz de Yûki desde la puerta me despertó de mis pensamientos y me sorprendió, fue como un balde de agua fría para devolverme a la realidad…La realidad de que la mirada de Shun volvía a dar miedo, esa mirada que me erizaba la piel y que aceleraba mi corazón al punto de clasificarse como taquicardia.
-¡Shun!- vi como Hyioga corría hacia Shun y lo tomaba por los hombros para después abrazarlo.
-Lo lamento, pero ambos vimos algo extraño por la ventana…- comenzó a disculparse Shun. Yûki lo interrumpió.
-Y el instinto es más fuerte que la razón en casos como esos.-
-¿Qué vieron que los hizo actuar de esa manera?- ¿Es que acaso era yo idiota o ellos no veían lo que yo claramente sí? Ellos estaban mintiendo, ambos soltaban una perfecta mentira que yo no habría sido capaz de descubrir de no ser por el persistente sentimiento de miedo que me causa la mirada fría y molesta de Shun, esa mirada que se clava de vez en vez en mis ojos, haciendo que mi cuerpo se quede paralizado, como si estuviera listo para ser destruido por él.
-No sabría cómo explicarlo, fue algo en verdad extraño…- Yûki parecía confundido, de él no puedo decir si está mintiendo o no. Pero Shun…Shun sabe actuar muy bien, y si no fuera por el aire ausente en mis pulmones, no sabría de su mentira.
-Yûki tiene razón, fue algo muy extraño que yo tampoco puedo explicar. Lo que sí puedo decirles con certeza es que Saori debe enterarse.- "Otra Guerra Santa", dicho en otras palabras.
-Lo bueno es que Shun está muy bien y que yo tendré que mandar a revisar las máquinas del hospital porque sería imposible estar anémico con esa resistencia física.- Todos sonrieron al escuchar eso.
Mi mirada se dirigió a Shun de nuevo y me quedé helado al notar el color de sus ojos…Fue solo por un momento, pero lo vi, pude ver el color de unos ojos carmesí llenos de malicia y un toque de diversión. Mi cuerpo actuó por sí solo lanzándose hacia atrás y retrocediendo para alejarse del ya desaparecido brillo carmesí.
-¡Seiya! ¡Seiya!- Sé que Shiryu está llamándome, sé que Hyioga trata de hacerme reaccionar al sacudir mis hombros, sé que parezco un loco mientras me quedo viendo algo que quizá ni siquiera exista, una imaginación mía.
Yûki se acercó a mí y trato de tranquilizarme con palabras que no escuchaba, pero hubiese preferido esas palabras que sentir el frío que me envolvió cuando Shun se acercó a mí y tocó mi mano. "Seiya" me susurró con un tono desconocido para mis oídos, aunque al principio se parecía mucho a ese sueño que tuve antes de que viniéramos al hospital, pero era distinto, era incluso aún más dulce y tranquilizador. No entiendo nada, es como si Shun pasara de ser una cosa a otra, es extraño, me da miedo, me gusta, me enloquece…
-Seiya…Seiya, préstame atención.- Me quedé viendo sus ojos verdes, eran hermosos y brillantes…No eran rojos, eran de ese bello color verde esmeralda. –No hay nada que temer, Seiya. Ahora…¿Qué pasó? ¿Qué te ha hecho reaccionar de esa manera?- ¿Qué iba a decirle? ¿"Tus ojos que por un momento fueron rojos y tu sonrisas que parecen de demonio"? no lo creo, me tomarían por loco (aunque probablemente sí lo esté, pero eso es otro asunto).
-No…No sé qué me pasó.- siempre odié sentirme intimidado y que la voz se me cortara frente a otras personas, pero esta vez no podía controlarlo, me sentía como un niño frente a un grupo de leones hambrientos.
-Vamos, Seiya. Algo tuvo que haber pasado para que reaccionaras así.- Shiryu hablaba muy tranquilo, pero él no entendía y dudo que algún día entienda el miedo y la confusión que sentía cada segundo que Shun estaba cerca de mí, la incertidumbre de no saber si me abandonaba la cordura o si mi amigo quería hacerme daño.
-Vi algo extraño cerca de Shun…pero no sé qué fue, quizá una sombre que pasó muy rápido. Me asusté porque ustedes dijeron que vieron algo inexplicable en la ventana, puede que esté relacionado. Lo siento, creo que exageré.- Me animé a soltar esa verdad a medias para salir de la situación y para ver si Shun o algún otro reaccionaba.
-¿Una sombra?- Shun tenía esa mirada divertida que me irritaba casi tanto como me aterraba, esa mirada que me daba a entender se divertía burlándose de mí. -¿Un fantasma? ¿Una persona? ¿Un guerrero? ¿Algo más?...- Creo que todos quedaron tan impactados tanto como yo, el ambiente de tensión no se cortaba con nada porque Shun mantenía su mirada burlona y su sonrisa pícara fijas en mí, esperando quizá mi respuesta o, bien, mi cabeza. –Quizá…¿Un dios…?- me quedé perplejo cuando su sonrisa se agrandó dejando al descubierto sus perfectos dientes y su mirada adquirió un brillo macabro semejante al demoníaco. Mi corazón quería salirse de mi pecho y yo solo quería que me tragara la tierra, no soportaba más eso y el tenerlo tan cerca hacía que mi pánico fuera aún mayor. Estaba cansado, ¡harto!, de su capacidad de encontrarle la gracia a algo tan oscuro como eso, no entendía cuál era su afán por asemejarse tanto a un enemigo, a uno de los peores, a uno de esos con los que nunca peleamos porque no se ven, a esos que solo observan y nos estudian para acabarnos de un golpe. -¿Qué sucede? ¿Hay algo que te asuste? Si hay algo, deberías decirlo ahora, antes de que cualquier otra cosa pase. El tiempo no vuelve atrás, ¿Lo sabes?- no tenía sentido, no entendía lo que decía ni por qué lo hacía. Me asustaba él y su maldita semejanza a un maldito demonio. Él y nadie más era el responsable de que estuviera perdiendo la cordura y que deseara que alguien hubiera acabado conmigo en las peleas anteriores.
Iba a decir algo, iba a soltar otra mentira y disimular que todo estaba bien, que nada sucedía y que Shun no pretendía matarme psicológicamente, pero me sentí tan tranquilo de repente, que no quise hacer nada que arruinara mi tranquilidad perdida hacía mucho.
-Los Santos de Athena tienen muy mal gusto para sus enemigos…Si son tan fuertes como dicen, deberías enfrentar a mi señor de una buena vez.- un chico de unos veinte años entró vestido con una toga color rojo que se arrastraba por el suelo y dejaba este lleno de pequeñas llamas de fuego.
-Tu señor debe de odiarte para enviarte a ti a decirnos tal cosa…- las palabras de Shun estaban llenas de diversión, pero de una diversión enfermiza que me impide reconocer al muchacho con el que batalle codo con codo durante tantas batallas difíciles.
-¿Quién de ustedes es el llamado "Asesino de dioses"?- ignorando el claramente hiriente comentario de Shun, el recién llegado siguió hablando mientras apartaba el rebelde mechón rubio que caía sobre su bronceada frente.
Ese apodo nunca me ha gustado, no es algo de lo que esté orgulloso, pero a pesar de eso siempre he estado consciente de que no me queda de otra que hacer frente a quien quiera desafiar a Athena y de paso a mí también.
-Soy yo…¿Tienes algo que resolver conmigo?- el rubio se acercó a mí, pero pasó de largo hasta llegar a Shun, a quien Hyioga veía perplejo.
-Creo que tú eres lo único que vale la pena…¿Quisieras unirte al lado de los próximos vencedores? El Asesino de dioses no podrá matar a mi señor…- la sonrisa de Shun logró hacerme dudar de su lealtad, pero lo que dijo después me dejó desconcertado durante mucho tiempo.
-¿Asesino de dioses? ¡Por favor!- soltó con diversión y burla. -¿Crees que un dios se dejaría matar por un mortal? Además, cuántos pegasos no han pasado por las garras de los mismos dioses y han vencido también…¿Por qué es entonces que siempre regresan? Un asesino de dioses mortal no existe…Y podría jurar que no existirá.- Nos quedamos pasmados ante las palabras de Shun, las palabras impregnadas de diversión sádica y la sonrisa burlona con que nos veía a todos.
-Shun…¿Qué te sucede?- Hyioga se acercó a Shun despacio, interrogando a Shun con la mirada triste y desconcertada.
-¡¿No es obvio?!- Soltó de manera estruendosa el rubio de la toga. –Este hombre sabe bien lo que sucede a su alrededor…Es más, creo que es increíble, por eso quiero que aceptes mi propuesta.- dijo eso último volteándose hacia Shun, extendiendo su mano con una sonrisa pintada en el rostro, esperando una respuesta.
-Shun…- Hyioga trató de tocar el hombro de Shun, pero este lo apartó con la mano y con un ademán de que esperara.
-Lo lamento, pero no estoy dispuesto a servir de perro de pelea para un cobarde que ha esperado hasta ahora para desafiar a una diosa amante de la paz…Mucho menos a uno que no da la cara y manda a un niño con el ego subido de vocero.- Una parte de mí se alegró de escuchar eso, pero también me confundía el pensar que de la boca del chico ingenuo habían salido esas palabras acompañadas de veneno en cada una de ellas.
-¿Pero sí le sirves de escudo a una diosa que solo tiene atención para el Pegaso?- preguntó resentido el rubio.
En medio del ambiente tan tenso y extraño, Yûki se levantó y trató de plantarle un golpe a Shun en el pecho. Shun lo evadió sin demasiado esfuerzo y, cuando Yûki cayó al suelo al fallar el golpe, el peliverde se subió en su espalda y, levantándolo del brazo le dijo: -Tú eres lo más parecido a un problema que he tenido durante este "período de paz".-
-Eres más fuerte e inteligente de lo que creía…Me costaste mucho esfuerzo…- La mirada de Yûki cambió en ese momento. Ya no eran esos ojos dulces que mostraban preocupación y ternura, sino unos ojos llenos de odio.
-Y aun así no lograste lo que querías.- completó Shun con una sonrisa de autosatisfacción.
No entendía nada, me sentía perdido y vulnerable. No conocía nada de mis enemigos, eso me restaba mucha confianza y me hacía sentir peor; nunca me ha gustado sentirme débil, pero ver la situación me hacía dudar sobre cuál era mi verdadera fuerza, sobre si en verdad era tan fuerte como yo o mis amigos pensaban o decían. Lo peor de todo, es que no les tenía miedo ni a Yûki ni al chico rubio, el que provocaba esas dudas y ese temor insoportable en mí era Shun.
Sé que he sido repetitivo, que no he parado de decir que Shun me asusta, pero es que no encuentro otra manera de decirlo, mi mente solo lo asocia con el miedo…Mi cordura poco a poco se debilita más y más.
-No has contestado a mi pregunta, caballero de Andrómeda.- soltó el rubio viendo de reojo a Yûki.
-Cierto…No es que le sirva de escudo a Athena, es que la protejo porque me nace hacerlo, porque quiero y necesito protegerla…Esa es la razón por la cual mi vida cobró el sentido que tiene ahora, el rumbó que llevo lo llevo gracias a protegerla.- Me cofunde, no logró entender sus sentimientos, su forma de pensar. Todo él se me hace todavía un misterio, se me hace extraño pensar en el antes, y el propio presente junto a él y ver que no puedo comprenderlo en lo más mínimo. Es simplemente un remolino de pensamientos que tengo que me hacen dudar sobre cómo es. Esa mirada tan dulce, tan decidida, tan firme, tan llena de gratitud y ternura…Esa es la mirada que estaba acostumbrado a ver en Shun, esa mirada vidriosa que casi siempre precedía una sonrisa dulce e ingenua…¿Cómo podía esa mirada convertirse en la mirada y la sonrisa de un demonio sádico y distante?
-¿Qué ha hecho ella para que la halagues así?-
-No la sirvo por deber ni porque le deba algo. Ella es simplemente más que mi diosa, es quizá una amiga…Y mis compañeros son mis hermanos.- Mis amigos y yo sonreímos ante eso, aunque a mí se me formó un nudo en la garganta y un vacío en el pecho. No comprendí en ese momento, se suponía que debía estar feliz, pero no era así. Tampoco estaba asustado. Más bien…estaba triste.
Notas: Hola! Pues… No sé si la próxima semana voy a actualizar, porque ya voy para exámenes y ahora vienen bien feos. Ojalá les haya gustado el capítulo (yo sé que cada vez la cosa va más confusa y rara) y dejen sus lindos comentarios! Hasta…cuando pueda actualizar!
· Nieve en japonés
