todas nuestras preguntas.

Obviamente, las buscamos primero en Shun, pero él sencillamente evadía el tema quedándose callado, claro, eso cuando salía de su habitación que se había convertido en una fortaleza en contra nuestra. Recuerdo que una vez Hyioga dijo que casi se congela tratando de entrar…Y bueno, para que Hyioga diga eso, es preocupante.

-Seiya, ven.- Saori me llamó asomándose por la cocina, con una expresión bastante seria, aunque se me había hecho costumbre verla de esa manera después de lo del chico rubio.

Todos estaban reunidos en la cocina, para mi sorpresa, Shun también estaba ahí. Parecía el menos preocupado y serio de todos mientras comía cereal y dibujaba algo que no alcancé a ver en ese momento.

-Entiendo que no quieras hablar…Pero nos dijiste que querías a todos aquí.- Saori se quedó callada esperando alguna reacción de Shun. –Debo suponer que es para algo importante.-

Shun no mostró ninguna señal de estar en el mismo planeta. Se limitaba a seguir con su dibujo y su comida, como si ninguno de nosotros estuviera a la espera de lo que tenía que decir.

-Si nos llamaste solo para que viéramos cómo comes cereal, créeme que te golpearé.- Nadie podía culpar a Hyioga de estar molesto por las actitudes de Shun. En lo más profundo de mí, creo que él dijo lo que todos queríamos decir en ese momento.

Shun levantó la vista de la mesa para dirigirla hacia nosotros. Nos miró uno a uno, como si buscara algo. Sentí un nudo en el estómago al ver que sus ojos se quedaron en mí durante un buen rato.

-Primero que nada debo advertirles que no puedo decirles todo, solo sabrán lo que les concierne.- tomó su dibujo y se lo pasó a Shiryu, quien estaba a su derecha y abrió los ojos con asombro al observar lo que había en el pedazo de papel. El papel pasó a Hyioga, que hizo lo mismo que Shiryu y luego me lo pasó a mí.

El dibujo era una verdadera obra de arte. Un hombre y una mujer en medio de muchos cadáveres. La mujer, que tenía el cabello claro hasta un poco más abajo de las caderas, los ojos de un bello color oscuro, la piel blanca y los labios finos formando una hermosa sonrisa, estaba vestida con un largo vestido oscuro adornado con recias y desordenadas manchas de lo que mi mente vio como sangre. El hombre junto a ella llevaba una armadura y sonreía de una manera bastante simpática, sus ojos demostraban felicidad y ternura al dirigirse a la mujer. Me pareció un dibujo curioso, pero no lograba entender la razón por la que éste se relacionaba con lo que pasaba..

-Ese hombre fue el primer contenedor de Hades, cuando perdió por completo el control de sí, Hades asesinó a su esposa junto a su hermano.- dijo Shun volteando su vista hacia la ventana. –Él vio morir a muchos de sus caballeros y sirvientes a causa de una guerra y una peste de la que no hay registro en nuestros días.- Shun apretó su puño, dejando sus nudillos blancos. –Era un noble muy querido, alguien que había vivido para hacer el bien…Hades asesinó a todo su pueblo, y dejó su alma maldita.- La última palabra la dijo en casi un susurro. Todos nos quedamos callados, yo no encontraba aún la relación, pero algo me decía que no era solo eso lo que Shun tenía que decir.

-¿Qué ganamos con saber eso? No podemos hacer nada porque eso sucedió hace miles o millones de años.- Shiryu, con su razonamiento y su enojo mezclados pareció decir algo gracioso para Shun, pues éste se echó a reír.
-Pongamos un ejemplo más reciente. Hace un par de siglos un joven llamado Alone fue poseído por el dios del inframundo y asesinó a sus mejores amigos. Su alma quedó condenada y se llenó de odio, ni una sola pizca de lo que él era quedó.- La voz de Shun se cortó a mitad de lo que estaba diciendo, estaba seguro de que para él no era fácil hablar del tema. El enojo de Hyioga parecía haber sido reemplazado por la impotencia, mientras que los ojos de Shiryu ya no se mostraban molestos sino intranquilos y comprensivos…Y el rumbo de la conversación no parecía gustarle a nadie.
-Todos han muerto y han matado…Pero…- Shun se quebró por completo, se dejó caer en una silla y escondió su cabeza entre las piernas, lloraba y sus sollozos parecían clavarse en todos nosotros. Ninguno de nosotros sabía qué hacer. Ninguno podía ayudar a Shun.
-Shun…Entiendo que…- Saori había comenzado a hablar, sin captar la atención de Shun, pero alguien la interrumpió.
-No puedes decir que lo entiendes. Es algo que nadie más entiende. ¡Nadie! Ni siquiera los que han pasado por ellos, porque cada quien lo siente diferente, cada uno de ellos se ha enfrentado a Hades de manera distinta…Y solo uno logró ganar.- Un hombre alto, fuerte y entrado en años con su barba de candado completamente blanca había entrado por quién sabe dónde y nos estaba hablando en un tono nada agradable.
-La verdad, es que nadie tiene la culpa de lo que ha pasado desde el principio. Ni los humanos, ni los dioses. Mi hermano tampoco.- cuando dijo eso, Shun se paró bruscamente, notablemente molesto con lágrimas cayendo todavía de sus ojos.
-¡Claro que los dioses tiene la culpa! ¡Nada hubiese pasado si no se hubieran olvidado de Hades! ¡Si no hubiesen dejado a quien más debía cargar en el inframundo! ¡Si hubiesen pensado en todo lo que hacía y no solo en ustedes!- los gritos de Shun estaban llenos de tristeza, quizá, incluso, de algo más allá de ese sentimiento. -¡Y tú eres el que menos derecho tiene a hablar! ¡Los gritos de un alma herida pasan por alto en tus oídos! Si no lograste escuchar las súplicas de tu propio hermano…¿Te crees con derecho a opinar sobre los demás? Dejaste que tu hermano cargara con el rencor de las personas que tú y los demás dioses mandaron al inframundo…Dejaste que sus ojos se llenaran de lágrimas por el sufrimiento y que perdieran su brillo…Olvidaste a tu hermano mayor y dejaste que él se olvidara a sí mismo.- Shun había dejado de gritar para hablar con un hilo de voz que dejaba un nudo en el pecho. Tras las palabras de Shun, pude entender que ese hombre era Zeus y que no le agradaba para nada su presencia en ese lugar.
-¿Por qué lo defiendes? ¿No es Hades quien te ha hecho tanto daño?- Creí que Zeus estaría molesto, que trataría de matar a Shun o como mínimo gritarle algo de vuelta, pero estaba sorprendido y, a mi parecer, confundido.
-Porque es algo parecido lo que le ha sucedido, creo que es algo incluso peor. Nuestras almas fueron olvidadas por el Olimpo, pero somos humanos al final y al cabo, las Moiras pueden hacer con nosotros lo que quieran y condenarnos de las peores maneras, porque somos simples humanos con los que pueden jugar sin que nadie les diga nada. En cambio Hades, un dios, uno de los Tres Grandes, es tratado de la misma manera, olvidado por los suyos…Creo que eso duele más.- Sonreí al escuchar eso, no por nada era Shun el alma más pura del planeta…sus ojos verdes parecían tan llenos de bondad que volví a dudar de la fiabilidad de mi mente.
ás…- los ojos de Shun quedaron sin un rastro de lágrimas, volviéndose firmes y vivos. –El alma de Hades y la mía son la misma…desde que nací hasta el día en que muera será de esa manera…- Me sorprendí, pero de alguna manera no tuve la necesidad de preguntar nada. No como Hyioga que abrió los ojos más de lo normal, sorprendido y quizá asustado.
-Shun…¿Qué…qué quieres decir?-
-Hades estaba harto…Quería cambiar algo, así que partió su alma en tres pedazos…El primero se lo otorgó a este chico, Alone, pero su alma se consumió con el odio que carga Hades. El segundo es el mío, el que se fusionó con mi propia alma desde que Pandora quiso llevarme con ella…- Hyioga no daba señales de haber entendido mucho.
-¿Y el tercero?- preguntó Saori tras un corto silencio.
-El tercero es el que él conserva.-

Hubo un largo silencio antes de que la despedida nada cordial de Zeus resonara en la mansión entera.

-¿Todo eso es cierto, Shun?- preguntó Shiryu sin despegar los ojos del suelo.
-Sí…y hay más que no pueden saber.- Shun se tocó el pecho y frunció el ceño, respiró hondo y volvió a colocar su mano en el pecho. –Chicos…- llamó con la respiración cortada, cosa que nos alarmó a todos. –El tipo rubio, el perro faldero de Cronos, es peligroso.- No pude evitar reír cuando dijo, en un tono tan gracioso, esas palabras.
-¿Cronos?- preguntó Saori. Creo que a ella no le habrá parecido nada gracioso.
-Solo deben derrotar al rubio, es quien mantiene en la tierra el cosmos de Cronos. Acaben con el rubio y todo arreglado…por lo menos con Cronos.-

Todos miramos a Shun con una expresión que puede traducirse como "No entendimos nada de lo que dijiste." Él pareció captar el mensaje, pues se rió entre dientes y siguió hablando:
-Cronos tiene metido en la cabeza que Arlan, el tipo rubio, puede vencer a Athena y darle a él el mundo. Claro que es pura fantasía, pero eso no quita que Arlan sea peligroso además de mañoso, así que hay que tener cuidado y acabar con eso cuanto antes.-

Shun seguía con la mano apretando su pecho, no me gustaba nada la manera en que su rostro se tensaba cuando trataba de sonreír; y me molestaba ver cómo se esforzaba tanto en ocultar lo que sentía a tal punto de causarse más daño. Supongo que todos llegan a su límite, pues Shun inclinó la cabeza hacia atrás y volvió a dejarse caer en la misma silla, de manera que Hyioga se acercó rápidamente a ayudarlo.
-Shun, ¿Qué tienes?- preguntó alarmado.
-Es solo un dolor de cabeza, no te preocupes.- De nuevo, todos coincidimos en mirar a Shun de la misma manera, solo que ahora era algo así como: "No nos vengas con ese cuento, niñato mentiroso".
-Vale, no es solo un dolor de cabeza, pero no es nada de qué preocuparse, lo prometo.-

Me sorprendía la facilidad con que los sentimientos de todos podían cambiar tan rápido; nosotros pasamos de estar molestos por las actitudes de Shun a estar preocupados por él e incluso bromeando para aligerar el ambiente, Saori había pasado de estar seria a sonreír ante los malos intentos de Shun por hacerse el duro, y Shun había pasado de estar ausente y parecer la persona más energúmena del planeta a ser el mismo de siempre que trata de sobrellevar todo solo y con una sonrisa después de las lágrimas. De verdad no entendía nada, pero me gustaba estar así…Así como debía ser, estar felices y protegiéndonos unos a otros.

-¿Podemos seguir hablando después? – dijo Shun con los ojos adormecidos. –Creo que me sentará bien descansar un poco.- Me tranquilizó su sonrisa, como la de un niño pequeño que, después de haber insistido en quedarse despierto, se despidiera para ir a la cama.
-Bien…Pero aún hay cosas que necesitamos hablar.- sentenció Saori al acercarse para ayudarlo a levantarse.

Hyioga lo acompañó hasta su habitación mientras los demás prestábamos atención a cómo se alejaban. Yo en lo personal me preguntaba qué tenía Shun en realidad, el desmayo en mi habitación, ese malestar…debía haber algo, no era normal.

-No tardó mucho en quedarse dormido, de verdad parecía cansado.- Dijo Hyioga unos pasos antes de estar cerca del sofá de la sala donde estábamos los demás.
-¿Cómo lo viste? Es decir, ¿parecía muy mal?- pregunté para calmar la inquietud que se había quedado en mi pecho.
-Parecía más que todo cansado y un poco débil, pero creo que solo eso.-

-¿Quién es el tipo rubio?- preguntó Saori tras otro momento de silencio.
-El que te dijimos que entró al hospital a decirnos "poca cosa" o algo por el estilo. Respondió Hyioga con la indignación a flor de piel. -Si Cronos quiere meterse con nosotros usando a ese pedazo de hombre, debe estar muy mal de la cabeza.- Definitivamente Hyioga era todo un resentido. Pero no puedo culparlo, a nadie le pareció agradable y no creo que él, con su temperamento, se lo tomaran mejor.
-Según lo que dijo Shun, solo es cuestión de acabar con él, ¿no?- dije siendo más optimista de lo que me sentía. El nudo en el pecho seguía ahí, no sabía por qué, pero lo hacía.
-Si ese es el caso, la próxima vez le damos una buena lección de por qué no se subestima a los Santos de Athena y ya.- Hyioga dijo algo que yo hubiese dicho en otra ocasión…!si ese nudo no me estuviera haciendo la vida imposible!
-Bájale al odio, Hyioga. Compórtate como lo que eres…O como lo que se supone debes ser.- dijo Shiryu molesto por la actitud inmadura de Hyioga (molesto a su manera, dado que estaba sonriendo).

Notas: